TRINIDAD

CAPITULO X:

Había decidido no pensar en nada; y aunque lo quisiera lo único que abarcaba su mente en ese momento era su muerte. Siempre había pensado en ella, y nunca le había atemorizado la idea... después de todo en su profesión se corría el riesgo de morir en cualquier momento, era algo con lo que había aprendido a lidiar.

Pero fue hasta ese momento, después de haber pasado las mejores horas de su vida al lado de la mujer que amaba, en el que un repentino temor a la muerte se apodero de él. Por primera vez en mucho tiempo Roy tuvo miedo de seguir avanzando hacía su destino... porque sabía lo que le esperaba y porque estaba consiente que no existiría nadie que dirigiera sus pasos.

Sin percatarse llego al lugar acordado... aunque lo sabía, le decepciono saber que en aquel lugar no había otro hombre que su verdugo... claro después de todo no esperaba una comitiva. Arthur lo esperaba desde hace rato en la entrada del bosque; Roy se pudo percatar de pequeñas perlas que adornaban su frente y su respiración agitada, delataban alguna actividad física . De frente al militar, llevo su mano hacía su frente en señal de respeto, pero antes de que Roy pronunciara algo, Arthur comenzó a hablar.

-"Roy sígueme no tenemos mucho tiempo, estarán aquí en cualquier momento" – ignoro la pregunta del alquimista, y para su sorpresa Arthur ya se había alejado.

Sin repelar lo siguió, dando grandes zancadas para poder darle alcance al hombre que lo guiaba a través de la espesura. Llevaban caminando alrededor de 10 minutos, Roy supo que la periferia del bosque se había quedado atrás, la espesura y poca luminosidad del lugar se lo indico. A esas alturas resultaría fácil perderse en ese lugar, pero el militar lo guiaba diestramente; finalmente salieron a un claro de entre las copas de los árboles y Roy supo en donde se encontraba.

Verdaderamente era tan evidente. Desde que le anunciaron el lugar de su ejecución había tenido la referencia, pero no se dio cuenta hasta ese momento. Aquel espacio alejado del exterior...de la gente... del sonido; había sido el sitió que por muchos años se había utilizado para ejecutar a las personas, la lista iba desde criminales hasta militares y toda aquella escoria que su muerte era preferible mantener en el anonimato.

Algo le hizo girar la cabeza hacía un gran roble, fijo sus ojos en el montículo de tierra removida y supo que finalmente ahí terminarían sus días... como si se tratase de un animal. Una sombría sonrisa cruzo su rostro ante la vaguedad de esa ideay nuevamente la voz del hombre junto a él, lo hizo volver a la realidad.

-"Vamos, aún tenemos algunos minutos. Camina lentamente hasta quedar frente a ese árbol" –Hablo mientras el se dirigía a la barricada tomando algo entre sus brazos.

Avanzo tal y como se lo indico, cuando Arthur se le unió se sorprendió al ver que era lo que cargaba; en sus brazos sostenía una pequeña cabra...el animal mansamente se había quedado quieto en sus brazos, permaneciendo sin moverse en el lugar que lo dejo frente a Roy y frente al árbol.

-"Roy ahora quítate la chamarra y ponla en su lomo" –le ordeno mientras se alejaba del lugar, poniéndose a cierta distancia frente a ambos.

-"Pero que es lo que pretende Teniente" –exigió molesto y confundido ante tales acciones, definitivamente ese no era el momento de hacer ese tipo de bromas.

-"Pretendo que cumplas mis ordenes, ahora hazlo" –su voz autoritaria le hizo comprender que el no estaba en las condiciones de apelar. Se quito la chamarra, y hasta ese momento se dio cuenta que la niebla del lugar habían humedecido su ropa.

-"Ahora aléjate de ahí, en breve serás el único testigo de tu ejecución"

Y ante los atónitos ojos de Roy, vio como Arthur, apuntaba el arma hacía el animal, jalaba del gatillo y al segundo después de escuchar la fuerte detonación, la cabra con medio cuerpo desecho se encontraba tendida en el suelo muerta, la sangre fresca aún se deslizaba por el tronco del árbol, con algunos restos de carne.

Torpemente Roy no se había alejado lo suficiente del lugar, y sus oídos aún retumbaban por el sonido de la detonación, mientras que el olor de la sangre fresca, comenzaba a colarse a través de sus fosas nasales; provocándole una mezcla de nauseas y horror ante tal escena. Su mente le jugo en ese momento una mala pasada, llevándolo de pronto al horror de la guerra de Ishbal, recordándole nuevamente lo que había hecho.

Goldaming le dio tiempo de que procesara todo eso; mientras que el se acercaba al animal, lo tomaba por las patas y arrastraba hacía la fosa, la chamarra había trazado un rastro de sangre y tierra, arrogo el cadáver y comenzó a cubrirlo con la tierra hasta haber formado una perfecta tumba, cerciorándose de no revelar mas que un pedazo del uniforme. Dejando con esosu escenario de ejecución. Se acerco a Roy mientras hurgaba entre los bolsillos de su pantalón.

-"Te lo prometí, estaría de tu lado hasta el final y he cumplido con mi palabra... oficialmente Roy Mustang no existe mas dentro de los archivos de la milicia... o por lo menos temporalmente. Hasta que logre todos mis objetivos, tu deberás irte de Central y actuar como lo que eres...un muerto"

-"Muerto temporalmente a que te refieres, y que pretendes... a donde voy a ir. No se si estés enterado pero para alguien como yo le resulta complicado pasar desapercibido"

-"Ja, no pierdes tu sarcasmo eh Mustang. Te lo explicare brevemente, la milicia emite tantos errores como disculpas; así que estando dentro tratare de limpiar tu nombre, para que puedas regresar... cuando se enteren se van a arrepentir de haberte hecho ejecutar; y buscaran una manera de enmendar tal error. Así que no te costara ningún trabajo regresar y fingir que nada ha sucedido, así como ellos sabrán que lo mejor es seguir con la boca cerrada. Pero en tanto toma, es la dirección de mi hogar, mi esposa te estará esperando" –decía pausadamente mientras le entregaba a Roy un papel

-"Estas ofreciéndome tu hogar, aún sabiendo que pones en peligro a tu esposa e hijo, si me descubrieran"

-"No... te ofrezco mi hogar, sabiendo que si eso pasa tu los vas a proteger. Ella se llama Minna y mi hijo Evan; te confió el bienestar de ellos, hasta mi regreso no me defraudes Mustang. Ahora vete dentro de poco llegaran algunos hombres a inspeccionar el área"

Le estrecho fuertemente la mano; agradeciéndole todo lo que estaba haciendo por él, tomando un rumbo diferente por el que habían llegado. Sin pensarlo demasiado se dirigió a la estación de trenes, compro un boleto para el primero que saliera rumbo a Harmenszoon, 10 minutos después se encontraba abordo.

--------------------------------------------------------------

Despertó a consecuencia de unos gritos que pronunciaban su nombre. Black Hayate ladrando estrepitosamente en dirección a la puerta de entrada. En ese momento no se percato que se encontraba sola en la cama, se levanto, puso una bata y fue abrir. En la entrada Havoc y Breda, aún la llamaban por su rango; tan pronto les abrió la puerta, ellos le notificaron sin rodeos que se había llevado a cabo la ejecución de Roy.

-"Hawkeye, creíamos que estabas enterada nosotros lo supimos hace unas horas; tratamos de hacer todo lo posible, pero fue demasiado tarde cuando llegamos Arthur se encontraba terminando su trabajo"

Hablaban de corrido sin detenerse para respirar, realizando ademanes con las manos. Pero al percatarse de cómo poco a poco el rostro de Hawkeye se iba literalmente descomponiendo, bajaron la voz. Al principio se veía sorprendida por la presencia de los dos hombres, apenas vio sus rostros supo que algo malo había sucedido...sentía sus voces como un continuo repiqueteo, creando un eco que lograba perforarle lentamente el corazón. Realmente no daba crédito a sus palabras...y como hacerlo si lo que le decían era que Roy Mustang estaba muerto.

Los dos militares se espantaron al ver el aspecto de Riza, tuvieron la impresión que en cualquier momento iba a romper en llanto, o desmayarse al notar la lividez que había adquirido.

Su voz le salió en un débil hilo –"Esperen aquí, no tardo"

Los dejo en el mismo lugar, y ella se dirigió al baño, se aseo lo mas rápido que su cuerpo tembloroso le permitía, manteniendo la poca lucidez que aún no desaparecía de entre tanta confusión. Ellos aún no salía de su asombro al verla actuar de manera tan fría, cuando la vieron enfilarse hacía la salida.

Havoc fue el primero en reaccionar y seguirla, apresurando el paso para darle alcance, le indicaba el lugar al tiempo que trataba de disuadirla para que no continuara. Estaba seguro que el escenario que le esperaba terminaría por derrumbarla moralmente. Sin importarle sus peticiones Riza avanzaba decidida, pues ella mejor que nadie sabía que tan pronto se detuviera rompería en llanto.

Lo encontró de espaldas a ella, Arthur aún removía la tierra, dejo la pala y la encaro al escuchar el clic del arma sobre su nuca. Antes de que se girara adivino de quien se trataba –"Hawkeye" Fue lo único que le permitió Riza que dijera.

–"Tu... eres un maldito, te hiciste pasar por su amigo, ambos te creímos. Le dijiste que todo saldría bien, que aún había tiempo para apelar. Teniente dígame que no es verdad lo que me dijeron Breda y Havoc, no lo creo"

Su voz aunque era firme comenzaba a quebrarse, cerro los ojos añorando que su respuesta fuera otra , que contradijera lo que había escuchado y ahora comprobaba con sus propios ojos: la sangre en el árbol aún escurriendo junto con pequeños coágulos de ésta, restos de carne en el suelo, parte de la manga de su uniforme debajo de mas sangre...amenazaba con llevarla al borde del colapso.

-"Lo lamento Hawkeye pero Mustang era un asesino y su ejecución era inminente"

Abrió lentamente sus labios temblorosos dejando escapar un grito ahogado, todo su cuerpo exceptuando la mano que sostenía el arma con firmeza, comenzó a temblar, sus piernas amenazaban con sucumbir ante el dolor, un profundo hueco de vacío se formo, su mente se lleno de escenas, recreando la muerte de su Coronel. Abrió los ojos empañados de lágrimas, su visión era nula productos de las lágrimas que reprimía; aún así el asesino de Roy seguía siendo blanco fácil para la Teniente.

Tan pronto reconocieron el grito de Riza, Havoc y Breda echaron a correr el último tramo que les faltaba. Jean llego a tiempo para sujetar en sus brazos a Riza. –"Teniente tranquila, no vale la pena" –Le hablo de manera cariñosa bajando el arma.

Riza estaba a punto de desplomarse en ese lugar, de no haber sido por Havoc que la sostenía firmemente por la cintura. Y para sorpresa de los tres militares, la joven rubia no cedió al sentimiento de frustración y desolación que la embargaban, aún con Havoc sujetándola; encañono una vez mas a Arthur, le dirigió una rápida amenaza, bajo el arma enfundándola, se soltó del hombre y regresaba sobre sus propios pasos, cuando escucho la excéntrica disculpa del militar.

-"Riza en realidad lo lamento, pero te pido que no abandones las esperanzas"

-----------------------------------------------------------

Regreso a su departamento; sentía que su cabeza le iba a estallar de un momento a otro. En el baño abrió el botiquín, saco el frasco de pastillas , se miro en el espejo clavando fijamente su mirada en su reflejo, reparo en su aspecto, sus ojos hinchados y su rostro totalmente cabizbajo...esa imagen que le mostraba el espejo, distaba mucho del que observara hace unas horas: radiante, lleno de felicidad e ilusiones, con el corazón embargado de amor... ahora solo era el débil recuerdo.

Ni siquiera ahí en la soledad de su hogar se permitió llorar, y es que para Riza Hawkeye el llanto era sinónimo de debilidad y ella... la mujer sobre la cual Roy había apostado todo...no lo era. En su lugar hundió el rostro en el chorro de agua fría, se tomo las pastillas y dirigió a su recamara.

Pero tan pronto abrió la puerta, el fantasma de la noche anterior la asalto de forma brusca y melancólica; recordándole que en ese lugar...en esa cama, apenas hace unas horas había estado en brazos de Roy. Paso de largo hasta su tocador, peino su cabello y al momento de bajar el cepillo reparo en la presencia de las dos cartas, incapaz de permanecer mas tiempo ahí, las guardo en su bolsa y salió al cuartel.

Cuando llego al Cuartel sus compañeros solo la saludaron y regresaron a sus actividades ella agradeció el gesto, no se sentía con ánimos para contarles como se sentía, se instalo en su escritorio dirigiéndole una melancólica mirada al escritorio frente a ella.

---------------------------------------------------------------

Roy tuvo que obligarse a si mismo varias veces a continuar siempre al frente y no regresar sobre sus pasos.

El movimiento del tren contribuyo para que se quedara dormido gran parte del trayecto, aunque este no era un método eficaz para olvidar todo lo sucedido en tan poco tiempo. Pronto el esplendor de Central fue quedándose atrás y ahora que abría de nuevo los ojos, el panorama había cambiado abruptamente.

Era para sorpresa del militar, un medio que había logrado evadir misteriosamente, el cambio de era y tecnología, los edificios y casas extravagantes no existían, en su lugar pequeñas casas de campo cubrían las calles adoquinadas en medio de tanta vegetación y parajes verdes.

Sintió una grata sensación de alivió cuando bajo del tren y observo todo ese paraje, extrajo de su bolsa el papel, y comenzó a recorrer el lugar asombrado. La casa de Arthur era una de las mas alejadas del centro, antes de llamar se detuvo a contemplarla.

Una construcción de dos pisos, con la fachada en blanco, algunas ventanas al frente, rodeada de una cerca, a la derecha un árbol de manzanas y la parte trasera con un modesto huerto.

Se sintió apenado de pedir abrigo, en aquel lugar tan cálido. Con todas las cosas que había hecho se creyó indigno de perturbar tanta paz. Antes de que se alejara de ahí, una joven mujer apareció detrás de la puerta. Tan pronto la vio Roy sostuvo el peso de su recuerdo.

-"Usted debe de ser Roy Mustang o me equivoco, mi esposo me hablo de usted y digo que hoy llegaría" –Le hablo con una voz dulce, mientras abría completamente la puerta y develaba su figura.

-"Si así es, le agradezco todo lo que esta haciendo por mí"

-"No es nada pase por favor, debe de estar cansado puedo ofrecerle algo antes de que instale en la habitación que dispuse para usted"

Entro a la casa observando con detenimiento cada punto de esta, fijando su vista de pronto hacía la puerta de la cocina que dirigía al patio de atrás...ahí jugando frente a un árbol se encontraba parte del orgullo y felicidad de Arthur. Su pequeño hijo de cinco años, permanecía entretenido en algún juego hasta que escucho la voz de su madre que lo llamaba para comer.

De inmediato el niño, quedo prendado con la presencia de Roy, la simpatía fue mutua; mientras Mina terminaba con la comida, Roy se había enfrascado en un juego infantil con Evan. Pero de tanto en tanto giraba hacía la joven mujer.

-"Sucede algo malo Coronel" –le pregunto de forma amable con una sonrisa en los labios, cuando ponía frente a el un plató y se había dado cuenta de sus miradas.

"Lo lamento en serio Minna, no sucede nada...es solo que usted" –pronunció apenado, hasta ese momento cayo en la cuenta de sus actos.

"Esta bien no se preocupe Coronel, no pasa nada"

-"Por favor puede dejar de llamarme Coronel, soy solo Roy. Y en verdad lo lamento no me di cuenta, pero usted me recuerda mucho a una persona que deje en central"

Aquellas palabras eran verdaderas; ciertamente la apariencia de Minna, distaba mucho de la de Riza; ella era todo lo contrarió a la Teniente: castaña, con un cuerpo grácil, pero que en nada se comparaba al de la rubia, ojos azules cálidos; amable y sonriente. Pero que sin embargo era al mismo tiempo tan parecida a ella... dedicadas a lo que hacían, con el instinto protector latente, firmes pero al mismo tiempo preocupadas por sus seres queridos.

Ahora comprendía porque Arthur, había dicho que Riza era hermosa... su esposa de igual manera lo era, pero con enfoques diferentes.

Los días en aquel lugar era monótonos; aunque ella se negaba, después de tanta insistencia por parte del hombre Minna había terminado por aceptar que Roy realizara algunas actividades. Por las mañanas muy temprano se levantaba y hacía lo típico que realizan los hombres en aquel lugar, el resto del día lo abarcaba en juegos con Evan y algunas salidas con la joven madre y el pequeño. Sobre todo los lunes que era cuando recibían la correspondencia y noticias de Arthur.

Así Roy se mantenía informado de lo que pasaba en Central, de sus avances, pero sobre todo eso lo que mas le interesaba era Riza. Ya en muchas ocasiones él le había contado a Minna, como fue que la había conocido y porque se había enamorado de ella. Ella solo asentía con el gesto, sonreía y comprobaba a diario que el amor por Riza, en ningún momento había menguado en los ojos de Roy.

CONTINUARA...


Le agradezco a todas sus comentarios y me alegro mucho que mi pequeño lemmon les agradara, ayy son tan felíz jaja... ademas e actualizado rápido no?.

HATSHEPSUTH