Capitulo diez: No ante ti

Cuenta hasta diez, respira, piensa en algo agradable, se decía mentalmente una rubia antes de abrir los ojos. Quería explotar, quería tomar a Kayle de la solapa de su chaqueta, golpearla contra una pared y darle de bofetadas. O quizás besarla. Negó, debía estar enfadada, se merecía las cachetadas no los besos. Se merecía que le gritara unas cuantas verdaderas para acabar de una vez por todas con ese tono territorial con el que se refería a ella la doctora.

-¿Quién..?-Escuchó que le preguntaba Thomas con la voz a punto de estallar-.

-Kayle Carpentier, la ex novia de Francis-Repitió en un tono casi burlesco- ¿No lo sabías?-Le preguntó con una sonrisa falsamente inocente-.

Porque era evidente que el tipo no lo sabía, de que otra manera se podría explicaba su rostro rojo de entre ira y vergüenza, más que el desconocimiento acerca del pasado de su prometida.

-Thomas…-Le habló Francis para intentar tranquilizarlo-.

-Ahora no-Le respondió enfadado-.

Thomas se retiró sin ninguna explicación y los que se quedaron ahí no hicieron ningún comentario al respecto. Francis buscó la mirada verde de Kayle, quien se mantenía desafiante, pero no pudo evitar sentir algo de temor al encontrarse con esos ojos azul-verdoso que mostraban unas ganas impresionantes de asesinarla. La editora, giró la cabeza en negación, reprochándole su actitud y luego partió detrás de su prometido.

-Thomas-Repitió alcanzándolo-.

-En casa hablaremos sobre esto, ahora déjame solo-Reaccionó de manera agresiva, lo que produjo que la rubia diera un paso atrás de manera automática-.

Kayle no perdía detalle de lo que hacía Francis. Quizás se había excedido, tal vez, sólo un poco. Pero es que no razonó lo suficiente, se le nubló el pensamiento al imaginar a Francis vestida de novia y caminando al altar siendo esperada por ese tipo, por ese Ken barato de fabricación China.

-Creo haberte enseñado que cuando se invitaba a una mujer a algún evento, no se podía mirar a otra, menos de esa manera tan descarada-Le susurró James con una sonrisa-.

-Yo…-Se iba a defender aunque no supiera como-.

-Te excediste-Le dijo regañándola-No tenías derecho a exponer a Francis de esa manera-.

-No podía adivinar que ella no le había dicho a su "futuro" esposo que había tenido una relación conmigo, pensé que lo sabía –Expresó desviando la vista-.

-Claro que no, de hecho, esperabas que no lo supiera, te conozco Kayle y actúas así cuando te sientes amenazada, cuando alguien se quiere apropiar de algo que es tuyo-Respiró profundo dándole espacio a su nieta para que lo negara, pero no dijo nada- Francis hace mucho tiempo que dejo de ser tu novia, tú decidiste que así fuera, así que ahora mantente al margen, no interfieras en su vida, es lo mínimo que le debes después de todo lo que pasó, dejarla ser feliz-

James había mantenido su expresión pero su tono de voz le decía a Kayle que su abuelo hablaba en serio. Y ella sabía que tenía razón, que era lo mínimo que podía hacer. Sin embargo, cuando la vio caminar hacía los jardines más alejados de la mansión Kelly no logró controlar esas ganar de seguirla, de hablar, necesitaba algunas respuestas.

-Voy a…a…a buscar a Megan-Mintió a su abuelo, quien no la detuvo simplemente asintió-.

-Cómo si pudieras engañarme-Susurró viéndola caminar a paso acelerado, bebiendo un trago de su vaso de whisky- Nunca le digas a un Carpentier que hacer, porque hará justamente lo contrario- Murmuró para sí mismo con una media sonrisa escondida tras su copa-.

Francis caminaba hacia lo más alejado de la fiesta, unos jardines que parecían ir en laberinto pero que le daban una hermosa vista y también tranquilidad puesto que el bullicio de los asistentes ya prácticamente no lo escuchaba.

La miraba, eran tan sólo unos cuantos metros los que las separaban. Podría hablarle y la escucharía, podría acelerar el paso y tomarle la mano, pero no estaba segura. Por mientras sólo la seguía, observando los centímetros de piel descubierta que le permitía ver el hermoso vestido azul que portaba, siempre le había gustado ese color para ella, era acentuar la profundidad de sus ojos, resaltar el brillo de su dorado cabello, darle contraste a su piel blanca.

-Francis…-Dijo, sin convicción ni coraje-.

-Vete de aquí-Le advirtió sin darse la vuelta, sin ser capaz de mirarla a los ojos-.

-Lo siento…-Se disculpó bajando la cabeza-No quise ocasionarte un problema con tu prometido- No pudo evitar que esa última palabra saliera con desprecio-.

Una risa irónica se escuchó. Unos pasos que retrocedieron. Azul contra verde, frente a frente después de tantos años.

-Mantenme la mirada y repite lo que dijiste-La desafió la rubia- ¡Dime que lo sientes!-.

Kayle enderezó su postura y se preparó mentalmente.

-Yo…yo…lo sie…-.

Su expresión cambió de un momento a otro y esa neutralidad pasó a ser una sonrisa. Una sonrisa nerviosa de la que casi escapaba una carcajada, una que intentaba decirle que simplemente no podía.

Francis la miró con indignación. Se estaba burlando de ella, directamente y sin ningún tipo de recato, estaban frente a frente y con su actitud estaba afirmando que lo que hizo, fue simplemente para joderla, para provocarle problemas con Thomas. Le dio lo más fuerte que pudo, traspasó esa línea y de alguna manera botó esa amargura que había estado albergando por años, en esa cachetada que dejó a una Kayle totalmente sorprendida.

-Ya no soy esa chica que daba todo por ti, ya no lo soy Carpentier así que nunca más vuelvas a meterte en mi vida ¡Nunca más!-Le gritó intentando verse segura-.

Kayle la tomó fuerte por el brazo y la acercó tanto que sus narices prácticamente se tocaban.

-¿Estás enamorada de él?-Le preguntó con su respiración agitada-.

-Suéltame-Le exigió- No tienes ningún derecho a mantenerme aquí a la fuerza-.

La soltó bruscamente, la soltó porque al tenerla tan cerca casi hace algo de lo que se arrepentiría.

-Ni siquiera puedes responder algo sencillo ¿Qué clase de novia es una que no se va a casar por amor?- Preguntó casi retóricamente-.

-Yo no dije que no lo amo, simplemente me niego a responder ante ti, me niego a tener que justificar mis razones ante ti, no mereces que haga eso, tú ya no eres nadie en mi vida- Respondió-.

Kayle dio los pasos suficientes para estar cerca de ella otra vez.

-Que seas feliz- Le arrojó con frialdad, resignación y derrota-.

Se fue, caminó lo más rápido que pudo y no volvió a mirar atrás. Francis se quedó congelada, casi tanto como esos fríos ojos verdes con los que la había mirado Kayle.

-No-Se dijo a si misma- Ni una lágrima por ella-.

Se contuvo, se mantuvo firme aunque sintiera como esa morena había vuelto a desarmar todas sus defensas.


Había sido una semana difícil, las cosas no estaban siendo sencillas. Desde el primer momento era consciente de que iba a significar una gran inversión y lamentablemente una a largo plazo, y si algo de lo que carecía Santana era de paciencia. Si seguía con ese nivel de gastos, pronto iba a tener que buscarse algún trabajo, no podía pretender que Quinn corriera con todos los gastos del departamento.

Su celular sonó y se apresuró en contestar.

-Hola-saludó Marcos López-.

-Hola papá-Respondió desganada-.

-¿Qué sucede?-Le preguntó de inmediato-.

-Nada de lo que debas preocuparte-Respondió- ¿Cómo has estado? ¿Cómo está mamá?-.

-Estamos bien-Contestó- Y Santana, soy tú padre, no hay cosa de la que no me preocupe, así que dime ¿Qué sucede?-Insistió el hombre-.

Santana sabía que no tenía oportunidad de inventar, aunque fuera por teléfono su padre lo sabría.

-Tengo algunos problemas…de…dinero-Dijo avergonzada-.

-¿Es por tú proyecto?-.

-Sí, ha habido gastos extra, así que quizás tenga que aplazarlo y buscarme un trabajo para juntar algo más de dinero-Explicó-.

-Santana no, ya lo has aplazado lo suficiente ¿Cuánto necesitas?-Le preguntó-.

-Papá no-Se negó- Yo ya tengo la edad suficiente para mantenerme sola, no…-.

-No es para ti, es para el proyecto, no te lo estoy dando sino invirtiendo y si quieres que esto funcione piensa como empresaria hija, usa eso que se te da tan bien y convence a más personas que inviertan en tus diseños, es la única forma en que logres sacarlo adelante- Le aconsejo-.

Una vez más Santana sabía que su padre tenía razón, pero ella no sabía mucho de eso. Ella era una artista, no una mujer de negocios.

-Voy a llamar al banco para que mi agente haga la transferencia, te quiero mucho hija y confió en ti-.

-Gracias papá-.

Luego de esa conversación estaba más tranquila aunque le había dejado un desafío entre líneas. Su padre tenía razón, debía hacer un plan de negocios.

Pasaron alrededor de cuatro semanas y media, Quinn la ayudó mucho en la creación de un plan de negocios y también un book con modelos que se consiguió en la empresa para la que trabajaba la rubia. Tenía sus diseños ordenados y un plan que según Quinn era muy atractivo para cualquier persona que supiera de moda y negocios.

Con esto en mano estaba sentada en la recepción de una oficina dónde le había costado mucho conseguir una hora para ser atendida. Según había leído, la mujer había invertido antes en diseñadores jóvenes y con mucho éxito, por lo que sentía que si utilizaba las palabras correctas para vender sus diseños podría tener una oportunidad y lograr reunir el dinero para seguir trabajando.

-La señorita está desocupada puede pasar-Le dijo la secretaria-.

Santana se levantó con una idea en mente, pasó sus manos por sus costados alisando las pequeñas arrugas que tenía su vestido rojo de la suerte que había sido uno de sus primeros diseños, lo combinaba con una chaqueta de corte formal en negro que le daba un aspecto más empresarial, su maquillaje era perfecto al igual que su cabello. Las dos rubias que tenía en casa le habían dado el visto bueno y le habían preparado un desayuno de la buena suerte que llenó de energías positivas a la latina.

-Adelante-Escuchó-.

Respiró profundo y se dio la fuerza necesaria, ella era Santana López y no había nada que no pudiera hacer.

-Buenos días-Saludó-.

-Buenos días, señorita…-.

-López, Santana López- Dijo extendiendo su mano que la mujer recibió-Muchas gracias por recibirme señorita Rybner, sé que es una mujer muy ocupada-.

-Lo soy, pero siempre intento dar la oportunidad a jóvenes con talento, han traído muy buenos dividendos para mi compañía-.

-Lo sé, y es bueno que haya personas como usted que apoyen a los…-.

-Al grano por favor señorita…-Megan volvió a mirar los documentos para recordar el nombre de la chica- López, la verdad es que tengo otra reunión muy importante para mí, en breves minutos -.

Esos pequeños lapsus que tenía la importante mujer ante ella la ponían nerviosa, la hacían sentir totalmente insignificante y ella no estaba acostumbrada a sentirse así. Aclaró su garganta e intentó explicarse sin sentirse tan intimidada.

-Soy diseñadora de modas como puede ver en los documentos que le mandé por mail, y estoy buscando inversionistas para mis diseños y así formar una marca propia-Explicó-.

-Ya veo-Dijo con el Book en la mano viendo detalladamente las fotografías- Tienes talento-.

-Gracias-.

-Pero ¿tienes algún otro respaldo?-Le preguntó-.

-¿Cómo?-.

-Claro, tienes talento, pero tienes algún taller, tus diseños han sido mostrados en alguna parte, algún diseñador quiere recomendarte, algo más que un book bien hecho y un plan de negocios que me dice solamente cuánto dinero quieres que te dé- La interrogó la mujer-.

Los nervios de Santana se dispararon, en realidad no tenía un lugar dónde trabajar, el salón del departamento de Quinn había servido por el momento y sus diseños nunca habían sido mostrados en algún lugar. Estaba perdida.

-Me gusta arriesgarme en los negocios, está en mi carácter ser así, pero tampoco es que vaya por la vida dando cheques en blanco a cualquier jovencita con talento, estamos en Nueva York y después de aspirantes a cantantes de Broadway, diseñadores es lo que más hay- Dijo cerrando el book que Santana le había dado-.

-¿Entonces…?-.

-Entonces voy a estar feliz de apoyarte cuando tengas algo más sólido de lo que me has traído ahora, lo siento señorita…-.

-López-Le recordó la morena de mala manera-.

-Señorita López, pero en este momento no encuentro que su trabajo sea una buena inversión-.

Santana la miró totalmente derrotada, no estaba acostumbrada a los rechazos, no sabía cómo sobrellevar las derrotas.

Megan atendió una llamada de su secretaria como si nada hubiese pasado mostrándose incólume ante el rechazo recién dado.

-Dígale que pase-Ordenó y miró a la latina que aún no se paraba de la silla-.

-¡Podrías decirle a tu secretaria que deje de llamarme "tu novia", yo no soy tú jodida…!-.

Santana se había levantado y giró al escuchar esa voz.

-Hola mi amor-Saludó campante Megan- ¿Y que es esa entrada?, Margaret te llama por lo que eres, ¿o no viste la portada de la revista?- Le preguntó con una sonrisa casi burlesca-.

-Santana-Saludó Kayle- ¿Qué haces aquí?- Interrogó totalmente desconcertada ignorando a la castaña-.

-¿Novia?- Preguntó la latina aún más desconcertada que la doctora, que se había paralizado y la miraba directamente-.

-¿Se conocen?- Indagaba detenidamente la empresaria-.

-Sí, nos conocemos-Respondió Kayle- Fuimos compañeras de secundaria-.

-¿En Akron? No recuerdo a ninguna…-.

-Santana López- Expresó la morena alzando la voz y derechamente molesta-.

-No fue en Akron-Le aclaró la doctora sin dar más información-.

Esa incómoda escena era interrumpida otra vez por el teléfono de la mujer, su secretaria le avisaba que la estaban esperando para la próxima reunión.

-Amor, es muy urgente lo que tienes que decirme porque tengo una reunión ahora- Dijo la castaña-.

-No, te llamo luego y tú deberías saber la razón de la que esté aquí- Contestó arrojándole no muy amablemente la revista sobre su escritorio, en la portada de la mencionada revista salían ambas en una comprometida imagen-.

-Hablamos luego entonces- Y eso con acepto a la siguiente persona que la estaba esperando-.

-Buenos días-Saludó una alegre rubia, una a la que de inmediato se le borró la sonrisa al ver a todas esas personas dentro de la oficina-.

-Brittany, un gusto tenerte aquí-Saludó Megan ante la atónita mirada de Santana-.

-¿Santana?- Se escuchaba de los labios de la rubia-.

-¿También la conoces?-Preguntaba la empresaria que estaba cada vez más intrigada-.

Brittany ya había tenido una reunión con Megan, había sido con Ethan incluido y hablaron de todo lo que sería el gran proyecto que tenían entre manos. La empresaria era una de las inversoras mayoritarias y se mostraba muy entusiasmada, había querido otra reunión para que le mostraran los avances y por eso estaba la bailarina ahí, Ethan había tenido que ausentarse porque Claire ya estaba en la ciudad y todo el cambio al departamento nuevo lo tenía ocupado.

Con Megan habían tenido buena química, por lo que no le había molestado ser ella quien se encontrara con la mujer a solas. Disposición que cambiaba al ver a Santana ahí junto con Kayle, lo que no le encajaba para nada más que pensar que habían llegado juntas.

-¿Alguien me va a responder?- Insistió la empresaria quién no estaba acostumbrada a que sus preguntas no fueran respondidas-.

-Yo me voy de aquí, te llamo luego, me debes una explicación- Se despidió Kayle-.

-También me voy, y gracias por su tiempo- Expresó Santana visiblemente descompuesta por el rechazo de la mujer y también por la familiaridad con la que trató a su ex novia-.

-San-La detuvo Brittany- ¿podemos hablar?

-Ahora no, se ve que tienes una reunión pendiente y yo también tengo trabajo- Mintió-

La rubia bailarina afirmó con la cabeza e intentó esconder la desilusión que le produjo el rechazo de su morena.

Santana salió rauda de la oficina de esa mujer, tenía rabia y también algo de celos, porque primero llamaba a Kayle su novia y luego le había dado esa sonrisita coqueta a su rubia.

-Santana-La llamó Kayle quien se había quedado en la recepción-.

-¿Qué quieres?-Le preguntó bruscamente sacando toda la rabia- Porque si me vas a gritar de nuevo reprochándome por lo que pasó hace siete años, no estoy de humor para escucharte- Expresó-.

La doctora la inspeccionó y no le respondió de inmediato, no le había gustado para nada modo en que le había respondido su ex novia, pero de alguna manera sentía que se lo merecía. Ese día en el hospital se había dejado llevar y ahora no pretendía volver a perder los estribos ante la latina.

-¿Qué haces aquí?- Le preguntó nuevamente, estaba totalmente intrigada-.

-¿Qué parece que haga aquí?, vine a un reunión que resultó ser un completo fracaso-Respondió cruzándose de brazos aún dolida en su orgullo-.

-Vamos por un café-Le dijo casi como si aquello fuera una orden-.

-¿Por un café?-Interrogó la latina- ¿Me vas a invitar a un café? ¿Es que hoy me he encontrado con la Kayle que no me odia?-.

-¿Sí o no?-La presionó la doctora-.

Santana la observó detenidamente, no estaba de ánimo para tener otra discusión con Kayle, no quería otro lío más en su cabeza, pero era muy difícil negarle algo cuando la miraba de esa manera, esos ojos verdes la debilitaban.

-Está bien-Aceptó sin quitar ese ceño fruncido que tenía desde que salió de la oficina de Megan-.

Kayle le hizo una seña para que caminara junto a ella. Se subieron al ascensor en completo silencio, uno incómodo que hacía que la doctora se arrepintiera un poco de su impulsiva invitación, pero la curiosidad pudo más y quería saber qué hacía Santana en la oficina de Megan.

La latina siguió a Kayle hasta una cafetería que estaba a menos de una cuadra del edificio de la compañía Rybner. Se sentaron y pidieron sin otra interacción entre ellas.

-Se ve que conoces éstas calles ¿Vienes con regularidad a ver tu novia?-Le preguntó Santana con un dejo de ironía-.

-No voy a hablar de eso contigo-Respondió cortante, Megan Rybner era un tema que la tenía molesta-.

-¿Y entonces de que me vas a hablar? Porque la última vez me quedó claro que no querías nada conmigo- Le recordó nuevamente-.

-¿Qué hacías en la oficina de Megan?-Insistió-.

- Ya te lo dije, negocios, o intento de ellos-Contestó con la frustración palpable-.

-¿Qué tipo de negocios?-Siguió interesada bebiendo el primer sorbo de su expresso-.

-¿Por qué te interesa?-Contra preguntó-.

Kayle alzó los hombros, esa pregunta también estaba en su cabeza y no tenía una respuesta.

-También soy empresaria- Respondió desviando la mirada-.

-¿O sea que ésta es una reunión de negocios?-Le preguntó bajando ese tono agresivo a uno perspicaz-.

-Si quieres-Respondió intentando que sonara desinteresado-.

-Entonces señorita Carpentier- Comenzó Santana sonando lo más formal posible y con un dejo de ironía que no buscaba más que molestar a la doctora- Soy diseñadora de modas y estoy buscando inversionistas que se interesen para crear mi marca propia…-.

Kayle recibió el book con los diseños de Santana y comenzó a mirarlo. Lo cierto es que ella no sabía tanto de moda, pero le interesaba comenzar a tomar proyectos propios en la compañía de su familia y ese podía ser un buen primer paso. O eso se decía, no quería pensar que estaba buscando una manera de estar cerca de Santana.

-Antes que me preguntes, no, no tengo un taller, ni he hecho desfiles con mis diseños, ni tengo algún diseñador americano que me respalde, toda mi carrera la desarrollé en Paris- Agregó-.

-Son muy bonitos-Le comentó- ¿Puedo quedarme con esto?-Le preguntó señalando el book y el plan de negocios-.

-No tienes idea de moda-Le dijo con tono retador-.

-Puedo aprender, ¿Me los puedo quedar o no?, necesito que lo vean mis asesores- La presionó-.

La sensación de tensión aumentaba, era todo muy pasivo agresivo entre ambas, que tenían tantas cosas que decirse pero que guardaban. Las miradas las delataban, sus respiraciones, la atmosfera que creaban cuando estaban juntas era tan confusa que ninguna sabía muy quien iba a suceder al segundo siguiente, podían volver a gritarse o besarse con desespero. Confuso. Arriesgado. Tentador.

-Puedes-Respondió- Total, tampoco es que tenga muchos inversionistas en la puerta de mi casa esperándome-.

-Gracias, ésta misma tarde arreglaré una reunión con mis asesores, apenas tenga una respuesta te llamo- Afirmó cordial pero distante-.

-Estaré esperando tu llamada-Dijo y una traicionera sonrisa se le escapó-.

-Intentaré que sean buenas noticias- Expresó con tono calmo y le devolvió la sonrisa aunque su parte racional la recriminara por ello-.

Y a Santana ese tono, esa mirada, y su sincera sonrisa, le hicieron recordar a su antigua Kayle. Esa, que siempre lograba que sus sueños se hicieran realidad.

Muy cerca de ahí se llevaba a cabo otra reunión, una de dos mujeres que se habían quedado pensando la escena anterior.

-Parece que la señorita que estaba en mi oficina es bastante popular, puedo preguntar de dónde la conoces tú Brittany- Preguntó, Megan Rybner nunca se quedaba con dudas-.

-Santana fue mi novia-Respondió-.

-¿Y sabes de dónde la podría conocer Kayle Carpentier?-Siguió-.

-También fue su novia-Contestó con evidente molestia, no le gustó para nada que se hayan ido juntas, eso traía de vuelta sus peores pesadillas-.

Megan ante la respuesta de la rubia quedó completamente impresionada. Nunca pensó que esa señorita, a la que ella no le había dado ninguna importancia había sido novia de Kayle. Ella sabía de la existencia de Francis, pero de ninguna otra mujer importante en la vida de la heredera. Curiosidad, quizás se había equivocado en despachar tan rápido a la señorita López.

-Bueno, no estamos aquí para hablar de ex's novias, así que ¿Qué puedes contarme de los avances del proyecto?-.

Para Brittany el cambio de tema no era tan fácil de realizar, no era una chica cualquiera la que había estado ahí antes que ella. Era su latina, la que si fuera por ella seguiría siendo a quién llamaba orgullosamente su novia. La que se había ido detrás, de la mujer que fue su fantasma durante tantos años y que ahora tenía vía libre para intentar, si quería, volver a estar con Santana.

Respiró y se convenció de que debía ser profesional.

-Ya tenemos el teatro para la primera temporada y con compromiso de una segunda si todo va bien, la escenografía ya se está construyendo, y los bailarines están siendo seleccionados con rapidez, Ethan y yo tenemos experiencia en eso, lo que nos está costando es encontrar a la actriz para el protagónico- Respondió en modo automático-

-Esas son buenas noticias- Expresó satisfecha- Esperemos que la elegida no tardé en ser seleccionada-.

-Ya estamos con casting- Comentó-.

-Muy bien, me gusta la eficiencia-.

Megan era sumamente observadora y detallista, y si en algo se había detenido la primera vez que vio a Brittany, además de en su belleza, era en lo expresivos que eran sus ojos. Esas lagunas celestes mostraban más de lo que la bailarina quisiera, y ahora le decían a la empresaria que algo no estaba bien.

-Brittany, cuando estoy trabajando con alguien para mi es importante la confianza, no he llegado a ser amiga de todas las personas con las que me rodeo pero en ocasiones cuando siento que hay conexión lo intento, así que me voy a dar la atribución de preguntar ¿Te sucede algo? Porque no te ves muy bien…-.

-Nada que tenga que ver con el proyecto, no te preocupes-Respondió fingiendo una sonrisa-.

-No lo pregunto por el proyecto, sé que no viene de ahí, ¿Te afectó ver a la señorita…López?-.

Brittany agachó un poco la cabeza, no le gustaba mostrarse frágil ante una persona que conocía tan poco, aunque se hayan llevado bien.

-No…no es sólo eso-Respondió entre susurros-.

-No te voy a forzar a decirme lo que te pasa, sólo quiero que sepas que si necesitas hablar, puedes contar conmigo- Le dijo en un tono amable y sincero- ¿Quieres que le pida a Margaret un café y nos sentamos en el sofá a hablar?-.

-¿Puede ser un chocolate caliente?, el café me pone más hiperactiva- Respondió con gesto infantil que enterneció a la empresaria-.

-Claro que sí y le pediré algunas galletitas para acompañar también- Expresó llamando a su secretaria-.

La mujer no se tardó demasiado en llegar con el pedido de su jefa, quien le pidió que lo dejara todo en la mesita que estaba al frente del cómodo sofá que estaba puesto en su amplia oficina.

-Ahora, vamos a hablar sin toda esa formalidad ¿Trato?-Le preguntó Megan pasándole el tazón con el chocolate caliente- ¿Quieres decirme lo que pasa?-.

La rubia sopló un poco para no quemarse y bebió del exquisito chocolate que le habían servido.

-Rompimos hace poco, llevábamos juntas mucho tiempo y aún no lo supero, fueron siete años juntas y no puedo hacerme la idea de que ella ya no quiera estar conmigo, aunque entienda sus razones- Comenzó dubitativa-.

-Ya veo…es difícil, siete años es mucho tiempo, yo nunca he estado con alguien por tanto tiempo, no soy buena con las relaciones, a veces, uno privilegia su trabajo y cuesta encontrar quien comprenda las responsabilidades que tienes…-.

-Los problemas partieron por eso, yo como bailarina de una compañía viajaba mucho, y dejaba a Santana sola, sola en Paris que era donde vivíamos y allá no teníamos a nadie más que la una a la otra…-.

-¿Por eso rompieron?-Preguntó de manera delicada-.

- No, por eso ella se vino de vuelta a Estados Unidos, me pidió un tiempo para pensar y ver qué tan fuerte era nuestra relación, eso me dejo muy mal- Siguió-.

Megan no se caracterizaba por ser una persona empática, ella simplemente hacía lo que debía en el momento preciso para obtener ganancias, de la clase que fueran. Así la habían educado, era su forma de ver la vida. Pero esa chica la enternecía, desde que la conoció, vio en ella tal transparencia que le sorprendió. En el mundo de los negocios, no es muy común ver gente honesta o sin dobles intenciones.

-¿Entonces no rompieron? Sólo es un tiempo-Dijo tratando de animarla-.

-Cometí un error, estando en Paris, cometí un error, me emborraché y me acosté con la que era mi mejor amiga, no recuerdo nada, pero se lo dije a Santana y ella rompió conmigo…-Confesó- Confiaba en Emma, por eso salí con ella, esperaba que cuidara de mí, no que termináramos durmiendo juntas, asumo mi parte, pero ella…-.

-Ella es una zorra que se aprovechó del momento Brittany, hay que decirlo, es una maldita zorra, que te jodió en cuanto pudo…-Expresó firmemente sacándole una sonrisa divertida a la bailarina- De esas hay muchas, y tuviste la mala suerte de encontrarte con una y confiar en ella, ese fue tu error-.

-También…-.

-Zorra, ella es una zorra y te la iba a hacer en cualquier momento-La interrumpió- No te culpes, eres una buena persona Brittany, no cargues con culpas que sólo te dañan, avanza, perdónate a ti misma, porque si no te perdonas tú, nunca vas a lograr que alguien más lo haga-.

Brittany cambió ese gesto triste por uno más esperanzador.

-Gracias Megan-.

-No me des las gracias, sólo te he dicho la verdad, además me gusta hablar contigo, me agradas-.

-Tú también me agradas-

Megan le regaló una sonrisa que no estaba acostumbra a dar dentro de esa oficina. Ese lugar estaba reservado para sus gestos serios y determinados, pero con esa rubio sintió que la licencia que se estaba dando valía la pena.


Dos rubias, junto con una sonriente doctora habían decidido pasar el día domingo haciendo un picnic en el Central Park. Sophie llevaba una canasta con comida, mientras Quinn sostenía de la mano a Beth, que estaba ansiosa por ir a los juegos y luego a la laguna a alimentar a los patos.

Ante la ansiedad de la pequeña, Quinn le dijo a la doctora que acompañara a la pequeña a los juegos, ella buscaría un lugar cerca desde donde pudieran supervisarla.

Ya había extendido la manta cuadriculada sobre el césped y sacado algunas cosas, se sentó y observó. Beth había escalado por un juego y estaba sentada esperando a deslizarse por el resbalín, abajo la esperaba Sophie con los brazos extendidos y animándola para que no tuviese miedo. Sonreía, la hacía feliz ver a su hija así después de todo lo que había pasado. Cuando Shelby murió un miedo profundo a equivocarse la había embargado, pero de a poco iba sintiendo que estaba haciendo la cosas bien, esas sonrisas de Beth la hacían sentir más segura de que podía ser la madre que su hija necesitaba.

Mantenía sus ojos en su hija y en Sophie, que se decían cosas al oído, la doctora parecía escuchar atenta cada cosa que le dijo Beth, luego de eso se fue acercando hasta ella.

-¿Me quieres decir que tanto secreto se traen ustedes dos?- Le preguntó alzando esa ceja Fabray que embobaba a la inglesa-.

- No puedo, son cosas entre Beth y yo, no puedo traicionar su confianza- Respondió seria y luego le dio una sonrisa divertida-.

Sophie se ubicó detrás de Quinn, para que la rubia se apoyara en su pecho y ella la pudiera rodear por la cintura.

-Me gusta la relación que tienes con Beth- Le dijo Quinn-.

-A mí también, es una niña maravillosa y muy decidida cuando quiere lograr algo-.

Quinn se volteó y la miró con suspicacia.

-No te lo diré, es nuestro secreto con mi princesa…-.

Como una Fabray no se rinde así como así, Quinn uso un arma muy difícil de ignorar. Redujo la distancia lenta y sensualmente para posar sus labios sobre los de una hipnotizada inglesa, que se dejaba tentar por los encantos Fabray. Un beso que se fue extendiendo en intensidad e intenciones.

-¿No? ¿No me lo vas a decir?-Le insistió-.

-Mmm…Cuando me besas olvido hasta el país en dónde estoy-Susurró-.

Quinn sonrió y soltó una pequeña carcajada.

-Pues si quieres más de esos, vas a tener que decirme lo que quiero saber-Dijo amenazante-.

-Te lo diré, pero no ahora, más tarde-.

-¿Lo prometes?-.

-Lo prometo-.

Quinn volvió a la cómoda posición en la que estaba apoyada en Sophie.

-¿Has hablado con Kayle?-Le preguntó-.

-No tengo nada que hablar con ella-Se negó la doctora-.

-Cariño, es tu mejor amiga, no puedes estar enojada con ella para siempre-.

-No estoy enojada, estoy dolida, la miro y ya no sé si ella es mi mejor amiga, me ocultó demasiadas cosas Quinn, y no cosas menores, siento que realmente no la conozco-.

-Lo sé, y te entiendo, Kayle se equivocó, pero está arrepentida, le están pasando muchas cosas también y debe necesitarte…-.

-También la he necesitado, pero se merece sufrir un poco, me dolió lo que hizo…-.

Quinn se dio cuenta que Sophie estaba cediendo, así que no la iba a presionar más, la iba a dejar ir a sus tiempos.

-Quizás deberían darse de cachetadas, así solucionábamos las cosas Santana y yo en la secundaria…-Bromeo la rubia recordando su época escolar-.

-¿Qué?- Preguntó sorprendida-.

-Las veces que nos enojamos, cómo cuando yo la acuse con la entrenadora que se había operado los pechos, Santana fue y me golpeó, yo le respondí y así de alguna forma nos sacamos la rabia…-.

Sophie estaba riendo sonoramente, muy divertida con la historia que le contaba su rubia, podía imaginarse a Santana dándole golpes a alguien, pero no a Quinn. Para ella la rubia era delicada, y no debía tratársele jamás así.

-Sabía que no podían ser naturales, son demasiado perfectos-Comentó la inglesa-.

Quinn se dio vuelta inmediatamente para verla a los ojos.

-¿Le has estado mirando las pechos a Santana?-Le preguntó celosa-.

Sophie sonrió y reprimió la carcajada.

-Vamos, Santana siempre lleva escote, los exhibe, quizás alguna vez mis ojos se fueron a esa parte de su anatomía, pero fue con fines científicos, quería comprobar mi teoría de que no podían ser naturales…-Explicó y vio como Quinn se intentaba soltaba de su abrazo- No te voy a soltar- Le dijo jugando-.

-¡No puedo creer que le hayas mirado el escote a mi mejor amiga! ¿No los tocaste también para comprobar tu teoría?-Exclamó forcejeando con la inglesa-.

En un movimiento Quinn cayó y Sophie se puso sobre ella, cargando todo su cuerpo, mirándola a los ojos fijamente, desarmando con esa mirada a la rubia que sintió un escalofrió recorrer su cuerpo. Se sonrojó al tener que esforzarse en reprimir un gemido, el calor del cuerpo de la doctora se estaba yendo directamente y sin escalas a una parte especifica de su anatomía.

-Claro que no-Dijo seria Sophie- Mis ojos siempre están puestos sobre ti, en cada parte de ti, en las que conozco y en las que quisiera conocer- Agregó con una voz baja, ronca, totalmente sensual que no ayudó a bajar el calor que sentía Quinn - Con la única que compartes mis miradas, es con la princesa que está jugando allá, con nadie más Quinn-

La rubia le acarició el rostro y la tomó firmemente por la nuca.

-Bésame- Le exigió-.

-¿Sé mi novia?-Le preguntó-.

No se esperaba esa pregunta, o si, pero quizás no en esas circunstancias, le gustaba el estilo lento y romántico de Sophie, pero justo ahora estaba disfrutando mucho más ese lado atrevido, casi salvaje que tenía a todas sus hormonas exigiéndole más contacto.

-Sí- Respondió- Sí, soy tú novia, pero bésame ¡ya!-.

La doctora tenía la sonrisa más brillante y hermosa que Quinn le haya visto antes, se acercó con determinación y besó a la rubia que ahora podía llamar novia. El beso fue dejando paso a leves caricias que subían la temperatura. Caricias lentas y llenas de intencional descubrimiento.

Luego del rompimiento con Rachel, Quinn se había resignado de alguna manera a guardar sus sentimientos en una cajita. Pero en ese preciso instante, sentía como esa cajita se comenzaba a abrir, como no sólo había un cariño o el agradecimiento por lo que esa mujer había hecho por ella, sino que despertaba el sentimiento y pasión, el deseo que traspasaba lo físico.

Alguien luego de quizás algunos minutos, simuló una tos para llamar la atención de ambas, lo que no dio resultado de manera inmediata.

-¡Están dando un espectáculo!-Exclamó Beth, lo que si produjo una inmediata separación, una que tenía a las dos protagonistas sonrojadas y con las respiraciones agitadas.

-Lo siento, hija-Se disculpó Quinn-.

-¿Se lo preguntaste?-Interrogó Beth a Sophie con las manos en la cadera-.

-Sí, lo hice-Respondió orgullosa-.

-¿Y qué te respondió?-.

-Que sí- Contestó abrazando a Quinn por la cintura-.

-¡Te lo dije!-Exclamó sumándose a ese abrazo- Ahora me debes esa muñeca que canta, esa que vimos en la tienda del centro comercial, porque yo tenía razón, te iba a decir que si- Le recordó-.

-¿Apostaste con mi hija de nueve años?- Preguntó en tono de falso regaño-.

-Ella también tiene sus métodos para hacer que uno caiga, es una Fabray después de todo-Respondió intentado recordar cómo es que Beth la había convencido de apostar-.

Las tres comenzaron a comer de lo que habían traído en la canasta, era un día simplemente perfecto.


Ese mismo día, pero unas horas más tarde, en el aeropuerto JFK de Nueva York, estaba una rubia esperando pacientemente que el avión de su amiga llegara a destino. Rachel la había llamado avisándole el horario y ella se comprometió a ir a buscarla, la extrañaba, era una de las pocas personas a la que podía contarle todo sin temor a ser juzgada.

La flamante actriz de Hollywood llegó a la ciudad de sus sueños, usando algunos accesorios por si había fotógrafos, aunque esperaba que por lo tarde y por lo discreto de su viaje ninguno se hubiese enterado.

-Francis-La saludó abrazándola con fuerza-.

-Rachel-Respondió, ambas tenían cosas que contarse-.

La editora la ayudó con su equipaje hasta el taxi, allí un el taxista lo colocó en la cajuela y partieron rumbo al lujoso departamento de Francis en Manhattan.

-De verdad creo que debería ir a un Hotel, no quiero incomodarte, Thomas suele ir a verte y no quiero estorbar- Dijo la castaña en el taxi-.

-No me molestas y Thomas tiene su departamento, si algo no le gusta puede no ir al mío, porque yo no voy a dejar que mi amiga se quede en un Hotel, además es momentáneo hasta que encuentres algo que te guste…-.

-Gracias, prefiero estar contigo que sola en un Hotel-.

-A mí también me viene bien la compañía-.

Llegaron al imponente edificio donde vivía la rubia y subieron al PenthHouse. Era un lugar espacioso, elegante y con una decoración exquisita, con preocupación en cada detalle.

-Me encanta este lugar- Dijo Rachel-.

-Tengo una habitación preparada para ti, así que deja tus cosas, yo voy a pedir comida al delibery, y sí, antes que lo preguntes, recuerdo que eres vegetariana- Expresó la rubia con una media sonrisa-.

Rachel no tardó mucho en desocuparse, no había hecho más que ponerse algo más cómodo y sacarse los tacones, el equipaje lo ordenaría al otro día.

Se acercó hasta donde sabía que su amiga guardaba el vino y eligió uno blanco, francés de cosecha tardía. Sentía que ese día había mucho porque celebrar.

-Veo que ya te pusiste cómoda- Expresó a verla en el sofá con una copa en la mano y con otra para ella-.

-Tengo porqué celebrar, estoy de vuelta en la ciudad y voy a recuperar a mi chica- Dijo confiada alzando su copa-.

-Me gustaría tener tu confianza Berry, de verdad me gustaría- Comentó chocando delicadamente la copa con la de su amiga-.

Al llegar la comida, la botella ya estaba bastante más baja.

-¿Y eso que tu noviecito no está aquí?, con lo empalagoso que es y más ahora que se van a casar, pensé que no se separaba de ti- Comentó Rachel-.

-Está todavía molesto por lo que pasó hace más de un mes- Respondió alzando los hombros y probando un bocado-.

-¿Qué pasó? No me lo dijiste por teléfono y con todo lo del viaje había olvidado volver a preguntar-.

-Pasó, que Kayle le dijo que había sido mi novia en medio de una celebración con varios de sus amigos presentes- Resumió-.

Rachel soltó una carcajada al imaginarse la cara de Thomas ante esa revelación. Habría pagado por estar ahí y ver al presumido prometido de su amiga, retorcerse de celos.

-Rachel, ya basta, no es gracioso-La regañó un tanto contagiada de la risa de su amiga-.

-Tienes que decirme que cara puso…es que…-Simplemente la actriz no podía parar de reír-.

-Estaba rojo de la ira, creo que nunca lo había visto así, me dijo que lo había humillado, que ahora todos en la oficina hablaban a sus espaldas y que todo era mi culpa- Le dijo con fastidio-.

-Thomas es un idiota, ¿Lo sabes, cierto?-Expresó ya más compuesta y bebió un trago de su copa-.

-No es un idiota, es un buen hombre, me quiere y se preocupa por mí…-.

-Yo también te quiero y me preocupo por ti y no te vas a casar conmigo- Comenzó Rachel y la rubia ya sabía lo que venía-.

-Rachel, no otra vez-.

-Lo que digo es que eso no es suficiente Francis, para casarse con alguien, hay que amar, con pasión, con desenfreno, tienes que sentir que cuando haces el amor con esa persona, ¡puedes hacer explotar al mundo por combustión espontánea!, pasión Francis, y tú cuando hablas de Thomas es como si fuera tu padre-.

-¡Rachel!-La regañó-.

-¿Qué? Es cierto, te apuesto que en todo el tiempo que llevan juntos, si te ha hecho tener dos orgasmos es mucho, tiene el perfil de ser de esos tipos que sólo les preocupa su propio placer, puedo preguntar ¿Cómo es Kayle en la cama?, seguro era muy diferente, las mujeres nos conocemos entre nosotras y somos más dedicadas- Reflexionó Rachel recordando sus propias experiencias con Quinn, que eran cada una más maravillosas que la anterior-.

Francis se sonrojó completamente, y giró la cabeza para borrar las escenas de los encuentros que había sostenido con Kayle durante su noviazgo. Su morena de ojos verdes era pasional, y con la energía propia de la adolescencia había sido una amante audaz que siempre la había dejado completamente satisfecha. Ni siquiera quería caer en comparaciones, no había un punto si quiera para caer en ellas.

-Kayle me hacía vibrar…-Susurró y reaccionó de inmediato al ver la expresión de triunfo de Rachel- ¡No! ¡No diré nada!-Exclamó- No voy a hablar de lo que pasa en mi cama contigo-.

Rachel la miró y sonrió, sabía que a Francis esos temas la ponían incómoda, por eso lo hacía, además de demostrarle su punto por supuesto, porque estaba segura que tenía razón.

-Ok, lo siento, me excedí un poco, ahora sigue contándome ¿Le reclamaste a Kayle?-.

-Claro que si, después de lo que hizo tuvo la osadía de seguirme, llegamos a un lugar más alejado y…-.

-¡La besaste!-.

-No Rachel, le di una cachetada que es lo que se merecía-.

-Creo que habría sido mejor que la besaras, ¡vamos! para darle algo de pasión a tu vida-.

-Tengo la pasión que necesito, no me hace falta que llegue Kayle Carpentier con toda su arrogancia a desestabilizarme la vida, no ahora- Se convenció-.

-¿Sabes lo que significa esa escena, no es cierto?- Le preguntó más seria-.

-Sí, significa que es la misma arrogante de siempre que cree que no importa todo lo que haya pasado y lo que me haya hecho, yo seguiré estando a sus pies-Contestó- Ya no soy esa tonta chica enamorada Rachel, se lo dije y ella me deseo…ella me dijo que fuera feliz…-Terminó el relato con visible congoja en su voz, queriendo derramar las lágrimas que se negó a derramar ante Kayle-.

-Francis…- Dijo la actriz acercándose para abrazarla, la rubia se acurrucó en su pecho-.

-Me lo merezco Rach, me merezco ser feliz, fue ella quien no quiso que fuéramos felices, ella optó por una mujer que no la amaba, y me dejó a mí, que siempre la voy a amar…-.

Rachel dejó pasar aquella confesión, no era momento de presiones, era momento de simplemente abrazarla y dejarla desahogarse, como muchas veces lo había hecho Francis, cuando ella lloraba por Quinn.

-Creo que necesitamos otra botella, la noche es joven…-Rompió el silencio la actriz luego de unos minutos cuando notó que su amiga ya estaba más tranquila-.

-Tienes razón- Le dijo separándose para ir a buscar otra-.

La descorchó y rellenó las copas.

-Ahora, quiero que me digas que te traes entre manos-. Le dijo la rubia-.

-El plan es simple, vuelvo indefinidamente a Nueva York, me consigo un trabajo en el teatro, y reconquisto a Quinn, y por supuesto a Beth, que sé que me quiere pero no he estado con ella por todo este tiempo, así tengo que hacer que se dé cuenta que yo la quiero desde que estaba en barriga de su madre…- Explicó recordando su adolescencia- Nunca se lo dije Francis, nunca le insistí a Quinn para que buscara a Beth porque tenía mis propios miedos, mi miedo a ser rechazada otra vez por Shelby, pero eso no significa que no quisiera que fuera parte de nuestras vidas, ahora tengo la posibilidad de estar con ambas, quiero cumplir la promesa que le hice a mi madre-.

-Rach…-Francis sabía que el tema de Shelby se conservaba fresco en la memoria de su amiga, y que le dolía-.

La actriz se compuso, ahora no iba a caer en miedos. Miedo al qué dirán, a que su carrera se pudiera ver afectada, a no ser lo suficientemente buena para Quinn y Beth. Ahora debía tener confianza y ser valiente.

-Voy a tener a mis dos rubias conmigo- Expresó con toda la firmeza que Rachel Barbra Berry podía tener-.

-¿Así de simple? No es que quiera ser negativa, pero creo que te estás olvidando de algunos detalles, como la guapa y encantadora inglesa que ha estado con ese par de rubias todo este tiempo…-Le recordó-.

-No me he olvidado de ella, Francis, pero aunque no me parece una mala persona, Quinn es el amor de mi vida y yo soy el suyo-.

-Rachel…-.

-Tú me entiendes, tú sabes lo que es sentir eso inexplicable pero tan certero, eso de mirar y saber que es la persona con la pasaras tú vida, que pueden haber obstáculos o demoras, pero que eso será así, porque es algo superior a cualquier otra cosa…-.

Francis la escuchaba y sabía que tenía razón.

-Entonces propongo un brindis por cuál sea el plan que tengas y que te funcione- Propuso alzando su copa-.

-Ya verás, Fabray ni se dará cuenta que fue lo que la golpeó para traerla de vuelta a mis brazos- Alzó su copa con seguridad, deseando dentro de ella, con toda la fuerza que tenía, que no fuera demasiado tarde-.


Santana estaba con Quinn en el departamento, la rubia se había tomado la mañana libre, por lo que fue a dejar a su hija a la escuela y luego regresó para compartir algo de tiempo con su mejor amiga.

-¿Esa sonrisa estúpida se va a quitar de tu rostro en algún momento?-Le preguntó Santana mirándola de reojo-.

-No, vas a tener que aguantar esta maravillosa sonrisa porque no tengo intención de que se borre, ni Sophie tampoco- Respondió-.

La latina, caminó hasta el salón y se sentó junto a Quinn en el sofá, le entregó una taza de café. La rubia cerró su notebook y se acomodó para hablar con su amiga, habían tenido días agitados y con poco tiempo para compartir.

-Me alegra que estés con Sophie-Le dijo la morena-.

-A mí también, ella es todo lo que necesito, lo que Beth y yo necesitamos- Expresó-.

-Y… ¿Qué pasa con Berry?-Le preguntó directa-.

-Con Rachel no pasa nada-Respondió desviando la mirada-.

-Quinn…-Dijo con tono de advertencia- ¿Qué pasa si efectivamente vuelve como te lo ha dicho todo este tiempo? ¿Vas a seguir pensando que Sophie es todo lo que necesitas?-.

Santana siempre hacía las preguntas que Quinn no quería responder.

-Rachel es mi pasado y Sophie mi presente-Respondió-.

-¿Y tú futuro, Quinn?-Insistió-.

Ambas se miraron fijamente, hasta que el teléfono de la latina comenzó a sonar, lo que produjo un inmenso alivio en la rubia.

-Por el momento te salvaste rubia- Dijo antes de contestar al número desconocido que aparecía en la pantalla-.

-Hola-Saludó-.

-Hola Santana-.

-Kay…Kayle-Rectificó con una sonrisa-¿Cómo estás?-.

-Bien, tengo noticias… Ahora estoy en la oficina y en la tarde debo ir al Hospital, pero tengo la hora del almuerzo disponible, ¿Crees que podamos hablar esto personalmente?-Preguntó intentando sonar distante y "profesional"-.

-Claro que sí- Respondió apresurada-.

Hubo un repentino silencio, que Santana se esforzó por terminar.

-Si quieres puedes venir al departamento de Quinn, podría preparar algo y hablamos, ¿Te parece?-La invitó-.

Kayle dudó, eso se sentía demasiado íntimo.

-Estaré ahí, a eso de las 2 de la tarde, nos vemos- Se despidió antes de arrepentirse-.

-Te estaré esperando- Contestó-.

-Ahora preguntaré yo ¿Quitaras la sonrisa idiota que tienes en este momento?- Expresó la rubia-.

-Son negocios Quinn- Se defendió- Kayle, viene solamente para hablar de negocios- Reiteró-.

-Claro, ¿sabes?, yo nunca he hecho venir a un cliente a mi departamento para cerrar un trato, usualmente, para esas cosas se usan las salas de conferencias o los restaurant-

-Aquí trabajo, tengo mi material y me gustaría mostrárselo-.

Quinn alzó esa ceja inquisidora.

-No quiere nada conmigo, me lo ha dejado claro muchas veces y hasta creo que ya tiene una novia, así que quita esa mirada- Aclaró la latina antes que su amiga pronunciara palabra-.

-¿Y tú? ¿Tú tampoco quieres algo con ella?-.

Santana le mantuvo la mirada con esfuerzo, no podía desconocer que era algo que no había sentido, Kayle seguía provocándole cosas, seguía teniendo esa capacidad de traspasarla con una sola mirada. Pero estaba Brittany y esa herida todavía tan fresca. No quería revivir su adolescencia, no quería volver a herir por haberse apresurado.

-No lo sé, Quinn-Respondió honestamente- No lo sé-.

La rubia entendió aquello, la incertidumbre en la respuesta de Santana, es la misma que ella había sentido al ser preguntada por su futuro.

Habían cambiado de tema y conversado de otras cosas hasta que la rubia tuvo que volver a la oficina, por un asunto particular para el que su jefe la llamó.

La latina en cambio se quedó en el departamento, cocinó para el almuerzo y luego comenzó a colocar en el salón los maniquíes con los diseños que tenía hechos para que Kayle los viera.

La doctora fue puntual y a los 2 p.m., estaba tocando el timbre del departamento de Quinn. Las horas entre la llamada de y su llegada, dieron tiempo suficiente para que Santana preparara todo y se cambiara de ropa. La latina había elegido usar una falta ajustada en tonos lilas, y una blusa blanca de tela casi transparente con un generoso escote. Estaba vestida para triunfar.

Kayle tuvo que controlarse mucho para no recorrer tan descaradamente a la latina.

-H-hola- Saludó con una repentina timidez y jugando con la carpeta con documentos que traída consigo-.

-Hola- Respondió mucho más animada- Pasa, ya tengo todo preparado-.

Kayle vio que efectivamente era así, un aroma realmente exquisito se podía oler en el ambiente, en la mesa dos puestos perfectamente colocados, y en el salón una muestra que no tenía nada que envidiarle ni a la más exclusiva boutique.

-Siéntate antes que se enfríe- La invitó-.

Ambas se sentaron y un pequeño gemido se le salió a la doctora al probar el primer bocado.

-Voy a tomar eso, como un cumplido por mi comida- Dijo Santana para relajar el ambiente-.

Kayle bajó la mirada.

-Tengo una respuesta-Le dijo para cambiar el tema y sentirse más segura-.

-Lo imagino, por eso estás aquí, pero comamos, luego hablamos de negocios- Le pidió mirándola a los ojos-.

No debía aceptar, no debía sentirse vulnerable otra vez, de hecho ni siquiera debía estar en ese lugar o haberse interesado en los planes de Santana. No, cuando el precio a pagar era sentir que esos siete años se hacían pequeños al tenerla otra vez frente a ella.

La comida no tuvo mayor conversación, Santana sentía la incomodidad de Kayle y no quería presionarla y así comenzar otra discusión. Así que respetó su silencio.

Se levantaron para trasladarse al salón, Kayle comenzó a inspeccionar cada diseño, los veía como si se tratara de una pieza de arte.

-Son aún más bonitos de lo que se ven en las fotografías- Comentó-.

-Gracias-.

-Estoy dentro-Le dijo-. O sea, no yo, la compañía, te vamos a dar todo el dinero que necesites, queremos ser los inversores mayoritarios-.

Santana saltó en segundos a los brazos de la doctora que la recibió cómo acto reflejo, pero que la aferró a su pecho con plena conciencia de ser eso lo que necesitaba. La latina sintió su calor, su protección, su aroma cítrico y refrescante. Sintió esa necesidad de volver a hacer de ese, su lugar seguro.

-Gracias…-Le susurró y se distanció milimétricamente, quedando a una distancia totalmente intima-Tú…-.

-Son…son negocios…-Murmuró Kayle, no quería escuchar lo que le fuera a decir la latina-.

Sus ojos verdes recorrieron con deseo los prominentes labios de Santana, sus manos estaban fijas en su cadera y la armonía de ambos corazones, latiendo al compás, le daban la música de fondo perfecta, para hacer de esa escena, la culminación de demasiados años sin besarla. Y Santana quería que lo hiciera. Santana esperaba que lo hiciera.

-Kay…-.

Lo atractivo de la magia es que solamente dura segundos. Instantes cargados de incertidumbre antes de que el resultado final sea revelado, momentos dónde ocurre lo que el ojo humano no es capaz de captar. Esa emoción cargada de ilusión es la magia. Ilusión frágil, que una mínima desconcentración puede destruir. Que puede no llegar a término con la revelación anticipada, con el descubrimiento de lo que se intentaba esconder.

El timbre insistente despertó a Kayle. Una confundida Santana ni siquiera pensó quien podría ser. Una rubia bailarina veía otra vez fugarse su sonrisa al encontrarse con Santana y Kayle, ahora a solas, compartir el mismo espacio.

-Britt, ¿Qué haces aquí?-Preguntó la latina-.

Brittany había recorrido la escena en segundos, y su mirada se fijaba ahora en una de las protagonistas. El celeste de sus ojos se hacía más intenso, el verde de los de Kayle, se volvía desafiante. Otra vez.

-Debo irme al Hospital, se me hace tarde-Expresó- Te llamó para que coordinemos la próxima reunión, hay detalles que tienes que finiquitar con los abogados- Agregó-.

Santana simplemente afirmó con la cabeza.

-Nos vemos-.

Kayle se apresuró en salir, no quería volver a estar ahí, no quería volver a ser débil. No quería ser la tercera pieza en esa habitación.

-¿Qué hacías con Kayle?- Le preguntó la rubia-.

-Hablar- Respondió cruzándose de brazos-.

-Me estás mintiendo, te conozco Santana-.

-No tengo porque mentirte Britt, no tengo nada que esconder, ni tampoco que explicar-.

-Esto es un jodido deja vú…-Susurró-.

-¿Qué haces aquí?- Le preguntó nuevamente-.

-¿Te interrumpí algo?-.

Santana bufó sonoramente, no quería entrar en estas discusiones con Brittany.

-Britt, no hagas esto, tú y yo ya no somos novias-.

Eso no era lo que Brittany quería escuchar.

-¿Otra vez?-Le preguntó dolida-.

-Otra vez nada Britt, nada pasa entre ella y yo, hablábamos de negocios-.

Negocios, se repitió en la mente. Santana no era una mujer de negocios, pero suponía que un beso no era la manera de cerrar uno, y justamente eso es lo que había estado a punto de hacer, de recibir un beso de los labios de Kayle.

-Britt, no puedes llegar así de improviso cada vez, te pedí espacio y no me lo estás dando- Expresó la latina-.

-Me dijiste que ibas a ayudarme a buscar departamento-Le recordó- Pensé que esa oferta aún estaba disponible, pero claro, cuando aparece Kayle Carpentier en tu vida, te olvidas de todo lo demás, especialmente de mi- Reprochó-.

-¿Te recuerdo quien se olvidó de quien primero?-Le preguntó cambiando ese tono amable que había usado antes por uno cargado de recriminación-.

Recriminaciones que Brittany ya estaba cansada de escuchar.

-¿Siempre son mis errores no es cierto?, ¿Siempre soy yo la culpable de todo?- Le preguntó casi retóricamente- Yo jamás te reproché Santana, nunca en todos los años que vivimos en Paris, te recordé por todo lo que me hiciste pasar en la secundaria, cuando te avergonzabas de mí y no reconocías nuestra relación, cuando me dejaste una y otra vez por ella, una y otra vez, Santana… yo seguí adelante porque te amo y si tú me amaras como dices habrías hecho lo mismo, no hubieses huido de Paris, porque la oportunidad que tú me negaste-Dijo apuntándola firmemente- Yo te la había dado antes-.

Santana no supo que decir. Brittany tampoco le dio tiempo para hacerlo, porque giró y se salió de ese lugar. Ya basta de culpas, ya basta de ser siempre quien se justificaba ante ella.


Quinn había llegado a su oficina con la misma sonrisa que había tenido pegada en su cara desde el domingo pasado. Su secretaria le dijo, que uno de los dueños de la empresa de publicidad, Patrick Meyer, quería verla de inmediato, así que la rubia se tomó tan sólo el tiempo de pasar a dejar su bolso y fue de inmediato a donde el hombre.

-Buenos días, señorita Fabray-Saludó el hombre a quien Quinn le calculaba unos cuarenta y tantos años-.

-Buenos días, señor Meyer-Respondió con protocolo-.

-Por favor, tome asiento, tengo algunos minutos antes de que llegue nuestra nueva clienta, quiero explicarle algunas cosas…-Comenzó el hombre-.

-¿Va a dejar a mi cargo una nueva campaña publicitaria?-Le preguntó-.

- Se trata de una cuenta particularmente importante para nuestra empresa, una que nos traería bastantes beneficios…-.

-He tenido cuentas importantes antes-.

-Lo sé y supongo que su buen trabajo ha producido, que nuestra nueva clienta haya pedido expresamente trabajar con usted…- Expuso-.

Quinn sentía curiosidad y mismo tiempo orgullo de que su trabajo fuera reconocido.

-Ya está aquí-Le dijo, colgando el teléfono con su secretaria-.

El hombre se levantó caballeroso y se abrochó los botones de la chaqueta. Quinn repitió la acción de ponerse de pie. Aunque cuando vio quien cruzó esa puerta, se arrepintiera inmediatamente de haber abandonado su cómoda y segura silla.

-Hola Quinn-.

-Rachel-.


Espero que le hayas gustado y espero sus comentarios, teorías, descargos sobre el capitulo.

Saludos!

twitter: ffdany05