Hola! Qué tal? :)

Yo fue acabar el verano, y entrar de lleno en el nuevo curso de la uni (por eso no se me ha visto el pelo por aquí :P). Había olvidado lo estresante que era XD Y el tiempo libre se redujo a prácticamente cero. Ahora por fin tengo algo de tiempo libre, tras terminar varios exámenes, pero los tengo que dedicar a adelantar cosas pendientes, así que tampoco se podría considerar mucho tiempo libre, pero bueno XD

El caso es que por fin me pude volver a poner con este capi, que tenía a medias desde hace mucho, y terminarlo.

Como siempre, muchas gracias por la paciencia.

Disfruten leyendo!^^

**..**

"Pesado sueño tiene el que no siente cuán mal duerme"

Séneca.

Sueño X: Distintos tipos de pelea

Fruncí el ceño frente al espejo. Apreté los labios. Me toqué la mejilla derecha. Ya no dolía, pero ahí seguía la inflamación, como si tuviera un fuerte dolor de muelas.

Al llegar a casa la tarde anterior, me había puesto algo de hielo para intentar prevenir esto, (cuidando que Spirit no me viera, claro), pero aun así tenía ligeramente rosada la mejilla y algo hinchada, como cuando uno sonríe, aunque mi cara distaba mucho de expresar felicidad.

"Me dormí encima de un libro, y me clavé el pico del lomo. Me dormí encima de un libro, y me clavé…"

-¡Makita!-me asfixia con sus brazos y preocupación-¿Qué te ha pasado, cariño mío? Tu dulce carita… Mi niña…-lloriqueaba.

Puse los ojos en blanco.

-No es nada, papá. Solo que ayer me quedé dormida encima de un libro y me clavé el pico-me acaricié la mejilla, recordando la bofetada-Eso es todo.

-Oh…-pareció aliviado; me soltó-Tienes que tener más cuidado, Makita. Además, tienes que dormir bien para estar descansada y afrontar el día-esbozó una amplia sonrisa.

Intenté sonreír.

-Sí, lo sé. Me voy al Shibusen. Que tengas un buen día, papá.

-¡Igualmente, Makita mía!

Demasiadas muestras de amor desmedido para ser primera hora de la mañana.

"Era mejor cuando lo repartía"

Pero es mejor no pensarlo.

-¡Buenos días!-dije, soltando la pesada mochila en mi mesa; un día de estos, lo juro, se me quebrará la columna vértebra a vértebra por el peso que he de llevar todos los días a la espalda.

-B-buenos…-empezó a decir Chrona.

La miré extrañada cuando no acabó la frase, porque no tenía que ver con su tartamudez. Se había quedado callada.

-¿Qué pasa?

-T-tu c-cara…

-Oh-inconscientemente, me llevé la mano a la zona afectada; me picaba cada vez que pensaba en ello, porque me hacía pensar en Wes.

-"Oh"-imitó Kid, que me miraba con los brazos cruzados y cara de pocos amigos, una cara que parecía llevar impresa ya todos los días; me pregunté si también tendría algo que ver esas ojeras que adornaban sus ojos cansados-Sí, "oh".

-¿Qué te pasa?-dije molesta.

-¿Qué te pasa a ti? Tienes media cara hinchada, ¿y solo se te ocurre decir "Oh"?

Me mordí la lengua para no soltar un mal comentario. ¿Por qué siempre se ponía así conmigo? Y más cuando el otro día no quiso venir a ver cómo estaba Black Star después de faltar a clase…

"¿Pero qué pasa contigo, Kid?"

-Vamos, tío-Black Star le dio un codazo-No te pongas así. Ya sabemos que a estas horas Maka no tiene muchas luces.

-¡Black Star!-bramé.

Aquello solo le hizo reír.

-¿Tengo o no tengo razón?-sonreía.

Sabía que lo hacía para ayudarme, dado el temperamento de Kid en estos momentos, por lo que no dije nada más al respecto.

Terminé por suspirar.

-No es nada. Simplemente me dormí ayer encima de un libro.

Entonces el gesto de Kid pareció suavizarse, y la preocupación abandonó el rostro de Chrona.

-A-ah… Vale… P-pues… T-Ten… más cui-cuidado.

-Sí, eso-dijo un poco de mala gana Kid.

-Sí, lo tendré.

Pero en cambio, el rostro de Black Star se endureció.

Se escuchó algo de revuelo en clase. Eso vaticinaba que la tormenta que era Stein se aproximaba.

Nos fuimos cada uno a sentar en su sitio, pero antes de que yo lo hiciera, Black Star me detuvo.

-¿Qué?-le pregunté.

Tiró de mi brazo y me acercó a él. Acercó su rostro al mío.

-A mi no me mientes-me susurró, mirándome fijamente a los ojos.

Parpadeé confusa.

-No te miento, Black Star-hablé en susurros, tal y como él había hecho, aunque no sé muy bien por qué.

-Creo que estoy bastante puesto en el tema de golpes. ¿Me pregunto por qué será?-fingió ignorancia-En tal caso, ¿quién te ha hecho eso?

-Black Star…

-¿Quién te ha pegado, Maka?-sus palabras, al igual que sus ojos, destilaban rabia contenida.

Sopesé si decírselo. El que Margaret Evans me había abofeteado. Pero luego pensé que aquello desembocaría hablar sobre mi relación para con los Evans, y dada la actual situación respecto a ello, prefería no hacerlo.

-Ya te lo he dicho, Black. Solo…

-¿Qué pasa?-me cortó-¿Acaso no confías en mí?

-¿De dónde sacas eso?

Con sorpresa, comprobé que se le veía dolido. Su respiración chocaba contra mi rostro.

-Te lo cuento todo, Maka. Porque confío ciegamente en ti. Pero, ¿qué hay de ti?

-Black…

-Sentaos en vuestros sitios-se escuchó entonces en el aula.

Nos separamos para ver que Stein había entrado, con su cara de mala leche de siempre.

Black Star soltó mi brazo.

Le vi marcharse a su sitio, el que estaba al lado de Kid, que me miraba como si quisiera matarme, y evitaba la mirada de Black Star.

Me senté en mi sitio.

Se me pasó por la cabeza que Black Star realmente pudiera enfadarse conmigo, y aquello me aterraba. ¿Qué haría yo sin él?

Por tercera vez en aquella temprana mañana, suspiré.

*.*.*

En un momento dado de aquella mañana, Stein se hartó de mandar callar los incesantes murmullos de la clase, especialmente cuando nos daba la espalda para escribir en la pizarra.

-Si no queréis atender, no es mi problema. Luego vendrán los suspensos.

Aun a pesar de hacer dicho aquello, la gente siguió hablando.

Por mi parte, dado que no tenía a ninguno de mis amigos cerca, y aun si así fuera, teniendo en cuenta que lo más probable es que dos de ellos estén enfadados conmigo (uno de ellos, segurísimo, aunque sigo sin saber por qué), no creo que hablara. Y tampoco ayuda tener por compañero a un chico que no te dirige la palabra.

"Todo es un maldito asco"

Me estaba limitando a copiar sin pensar lo que ponía Stein en la pizarra cuando me habló.

-Ey.

Seguí escribiendo.

-Oye.

Alcé la vista y vi que Soul me estaba mirando.

-¿E-es a mí?-pregunté en voz baja; no podía creerme que me estuviera hablando.

Enarcó una ceja.

-¿A quién si no?

"Teniendo en cuenta que nunca me hablas si no es estrictamente necesario…"

-¿Qué quieres?-dije entonces.

Torció los labios y desvió la mirada. Estaba incómodo. Lo sabía. De pequeño hacía lo mismo.

Aquello solo me ponía más nerviosa.

-…Mi madre me ha dicho que te vio ayer por la tarde.

Todas mis alarmas se dispararon, como si tuviera que prepararme para recibir otro golpe.

¿Por qué sacaba el tema?

-…Sí-fue lo único que dije.

-Lo siento.

-¿Por qué?

-Por la bofetada.

Si ya estaba sorprendida porque estuviéramos manteniendo una conversación, más me sorprendió que Margaret le contara todo.

Acaricié mi mejilla, pensando en el dolor y la frustración.

-¿Te duele?

Le miré y vi cómo su mano se acercó, trémula, hacia mi cara.

Contuve la respiración, notando mi corazón acelerarse, y esperé. Pero su mano se retiró antes de llegar a rozar mi piel.

Bajé la cabeza, avergonzada sin saber por qué.

"¿Qué esperabas, Maka?"

-…No-respondí-No pasa nada.

-Lo siento-volvió a decir.

-Es tu madre la que debería disculparse.

-No lo hará-dijo, categórico-Por eso me disculpo por ella.

Me obligué a mirarle fijamente, como no había hecho en mucho tiempo. ¿Qué había tras aquellos ojos? Quise encontrar la razón por la que me alejó de él hace tres años, pero no encontré nada, solo una mirada cansada, como la de aquel que ha sufrido tanto que ya todo le da igual. Lo sé, porque la conozco. La he visto en Black Star, y en el espejo de mi cuarto de baño.

-…Está bien.

Pensé que ahí acababa todo, pero Soul volvió a sorprenderme haciéndome una pregunta.

-¿Por qué lo hizo?

Clavé la vista en mi cuaderno. Apreté el boli con fuerza en mi mano.

-No sé. Tampoco es como si antes le cayera bien.

-Sabes que eso no es cierto-me contradijo-Ella siempre estaba diciendo que yo debía seguir tu ejemplo, y ser tan responsable…-entonces su voz se apagó.

Algo se removió en mi interior. Porque, por un momento, parecía que habíamos vuelto al pasado.

-¿Por qué fue?-insistió, obviando lo que acababa de decir.

Desvié la mirada.

-Le pregunté por Wes.

-Y… ¿Qué te dijo?-preguntó, cauteloso.

Volví a mirarle, con un rictus de interrogación.

-Nada. No quiso decirme nada. Como ya no…

"Como ya no somos amigos, y hace tiempo que dejé de ver a Wes…"

Entonces, le miré suplicante. Necesitaba que alguien me lo dijera.

-¿Está… está bien Wes?

Esbozó una pequeña sonrisa.

-Sí. Está bien. No te preocupes.

Sentí cómo una pequeña espinita dejaba de atenazarme el corazón.

Al menos Wes estaba bien, aunque ya no pudiera ir a verle.

Y, tal y como aquella extraña conversación había empezado, terminó.

Cada uno cogió su boli, y empezó a copiar lo que había en la pizarra, aunque habíamos perdido bastante apuntes (se los pediré después de a Chrona) mientras hablábamos.

Y todo desapareció. Esa conexión. Ese atisbo de lo que tuvimos una vez.

Como un sueño.

*.*.*

En la hora del recreo, sentí como si otra pequeña tormenta en mi vida se avecinara.

Black Star me sacó a trompicones de clase sin mediar palabra, pero veía en su rostro que claramente estaba enfadado. ¿Qué había hecho ahora?

Dirigí mi mirada a Chrona, pero solo me veía con confusión, pero no parecía preocupada. Supongo que no concebía el que Black y yo pudiéramos estar peleados.

Kid en aquella ocasión no me miró.

Y, por un instante, antes de ser sacada a la fuerza de clase (no opuse mucha resistencia, la verdad, principalmente porque no la tenía), me pareció que Soul me dirigió una fugaz mirada.

"¿Pero qué demonios le pasa hoy a todo el mundo?"

Black Star siguió tirando de mi brazo hasta que creyó conveniente. Nos detuvimos en un pasillo vacío, con las clases vacías, dado que los alumnos estarían en el patio.

Fue entonces cuando me digné a hablar.

-¿Se puede saber qué te pasa?-dije, de mala gana, frotándome el brazo, allí por donde me había agarrado.

-Eso debería preguntártelo yo a ti-dijo, encarándome.

Aquella era de las pocas veces que le había visto enfadado. No me gustaba cómo se fruncía su ceño, cómo se opacaban sus ojos, cómo la tensión hacía que se le notaran débilmente las venas del cuello.

-¿Ah sí?-enarqué una ceja.

-No te da la gana decirme por qué demonios tienes media cara hinchada, y luego, oh milagro, ¿te hablas con Evans? ¿Qué coño pasa contigo, Maka?

-Eh, eh. Para el carro. No hace falta que te pongas así y mucho menos que me hables así. No sé por qué estás tan alterado.

"¿Qué hacía mirando en clase para saber que estuve hablando con Soul?"

Fue a decir algo, pero vi cómo cerró la boca sin hacerlo, apretando los dientes.

-No me lo vas a decir, ¿verdad?

-¿El qué?

-Quién te pegó y por qué hoy has hablado con Evans.

Tuve un debate interno, y a pesar de que sabía que arriesgaba mucho al ocultarlo, sabía que no podía decírselo, porque terminaría diciéndoselo todo.

"Todo"

Y aquello me aterraba.

-…No-musité.

-¿¡Por qué!?-exclamó, enfadado y dolido a partes iguales, agarrándome fuertemente de los hombros.

Sentí mi interior hervir.

Le aparté de un empujón.

-¡Ya está bien!, ¿no crees? ¿Acaso a ti te gustan que te atosiguen a preguntas cuando no paras de mentir sobre tus heridas?

En el momento en el que la última sílaba abandonó mis labios, me arrepentí de aquello. ¿Por qué nunca soy capaz de arreglar las cosas? ¿Por qué solo consigo alejar de mí a la gente que mi importa?

Su rostro mostraba perfectamente cómo se encontraba: devastado.

-…Joder, Maka, no esperaba que me dijeras algo así. Nunca.

-Black, lo siento. No quería decir eso. Es solo que…que… No sé-sacudí la cabeza-Solo olvídalo, ¿vale? Y no preguntes más, por favor. No es nada. No volverá a pasar. Y estoy bien, ¿vale?

Creo que estaba intentando convencerme más a mí que a él. Pero no soportaba ser yo la que le causara daño alguno.

-Haz lo que te dé la gana-dijo.

Y se largó de allí con paso apresurado, sin echar un vistazo atrás.

Si lo hubiera hecho, habría visto que, por un momento, casi me derrumbo.

Porque no sé qué haría sin él.

*.*.*

Por un breve instante llegué a pensar que estaba soñando. Porque cuando volví a ver a Black Star, él era todo sonrisas y palabras estúpidas. Hablé con él y no parecía enfadado en absoluto.

Me preocupé de que tuviera trastornos de personalidad o algo por el estilo, por lo que se lo pregunté.

-Me dijiste que lo olvidara, ¿no? Y que no te preguntara al respecto. Si es algo que no te gusta, no lo haré.

Agradecí que, al final, se lo tomara así, pero aun así notaba una pequeña espinita clavada en mi corazón que me decía que aquello no estaba bien del todo.

"-Te lo cuento todo, Maka. Porque confío ciegamente en ti. Pero, ¿qué hay de ti?"

Claro que confío en ti, Black Star. Es solo que…

"-Es extraño, ¿sabes?

-¿El qué?

Me miré los zapatos sin saber realmente la respuesta.

-Todo. Es como si todo se hubiera apagado. Una puerta cerrada, una casa más grande… Todo es diferente.

-¿Quieres hablar de ello?-me preguntó.

Golpeé una piedra. Era incapaz de mirarle.

-No. Estoy harta del tema. La verdad es que preferiría olvidarlo.

-Sabes que eso no es posible, ¿verdad?

Inspiré hondo y acallé un sollozo. Llorar era demasiado doloroso.

Miré a Soul y esbocé una sonrisa rota.

-Lo sé."

-Maka.

-Eh… ¿Qué?

-¿Cómo que "qué"? Hemos llegado a la intersección.

Había estado tan medita en mis pensamientos y recuerdos que ni me había dado cuenta de que habíamos llegado al punto en que nuestros caminos se separaban para ir cada uno a su casa.

-Oh sí… Hasta mañana.-murmuré.

Vi en los ojos de Black Star que estaba algo preocupado, pero no dijo nada. A fin de cuentas, aún notaba algo de tensión entre nosotros. Mañana volverá a ser como siempre.

"Eso espero"

-Ya estoy en casa.

-Oh, hola Makita-Spirit sonrió-¿Qué tal el día?

Lo medité. Pensé en todo lo que había pasado a lo largo del día, y constaté que había sido un día de mierda. Pero eso Spirit no tenía por qué saberlo.

-Bien. Como siempre. Muchos deberes y mucho cansancio.

-Es lo que toca, cariño. Ay, yo también recuerdo cuando iba al instituto…-puse los ojos en blanco; no es que no me gustara que me contara cosas de su vida (aprendes a vivir con ello), pero hablaba demasiado. Mi madre siempre le echaba en cara eso, que era demasiado charlatán.

"Y aun así, le adoraba"

-Cuando iba con tu madre… Ah, y hablando de tu madre-dijo entonces, como quien no quiere la cosa (sí, claro)-Podrías llamarla.

-¿Por qué?

-Porque hace mucho que no habláis, ¿no?

-¿Ha llamado ella acaso?

-Eh… No, creo que no.-puse cara de circunstancias-Vamos, Makita, seguro que le gusta.

Lo que le faltaba a mi día.

-Hazlo por mí-hizo pucheritos, y aquello fue mi perdición.

Era demasiado débil ante ese tipo de cosas, incluso viniendo de Spirit.

-…Está bien.

Como respuesta, me abrazó fuertemente y me plantó un beso en la frente. Solo cuando vi que no le apartaba, me di cuenta de cuánto necesitaba un abrazo.

Lo retrasé un poco, repasando mentalmente qué podría decirla. Supuse que con "Hola" y "Adiós" bastaría.

Contestó al cuarto pitido.

-¿Diga?

-¿Mamá? Soy yo, Maka.

-Oh… Hola, Maka. ¿Qué tal, cariño?-su voz sorprendida por que la llamara, hacía que se me encogiera la boca del estómago.

-Bien. ¿Tú qué tal?

-Bien, bien…

-Me alegro…

Conversación de besugos. Nivel: Experto.

-¿Por qué me llamas, cariño?

"Oh claro, había olvidado que tenía que tener una buena razón para hablar y/o ver a mi madre, la cual lleva desaparecida de mi vida demasiado tiempo como para que a ella parezca importarle y como para que a mí debiera dejar de hacerlo"

-No, nada… Era para ver qué tal estabas.

-¿Qué tal tu padre?

Suspiré.

-Bueno… Ahí anda. Sigue como siempre, supongo.

Por un momento, juraría que la oí reír ligeramente al otro lado del teléfono. Supliqué internamente que fuera mi madre, aflorando al exterior desde el interior de aquella extraña.

Para lo poco que habíamos dicho, ninguna sabía qué más decir. Rebusqué en mi memoria.

-Ah, mamá, ¿sabes? Hace unos días… Tuve un examen de biología, y sa…-me corté.

Con espanto, comprobé que había estado a punto de decirle a Kami que había sacado un diez en aquel examen tipo test. Pero no era verdad. Eso no había pasado realmente. Saqué un nueve y medio. El diez… el diez lo saqué en sueños.

"¿Y si llega un momento en que no soy capaz de discernir si estoy o no soñando?"

-¿Maka? ¿Sigues ahí? ¿Se ha cortado?

-Eh… No, no. Sigo aquí.

-¿Qué me decías?

-Nada, solo… Que saqué un nueve y medio en ese examen.

-Oh, eso es genial, Maka. De las notas más altas de la clase, estoy segura.-un momento de silencio al otro lado de la línea-Te estás esforzando mucho, ¿verdad?

Me mordí el labio inferior.

-Sí…-susurré.

Me reproché internamente el seguir buscando su aprobación, el que me dijera que estaba orgullosa de mí, y que me quería, me quería tanto…

-Bueno cariño, tengo que colgar. Me ha gustado hablar contigo.

-Sí, y yo. Eh… Hasta luego.

-Adiós.

Y colgó.

Dejé el teléfono en su sitio y subí las escaleras, arrastrando los pies hasta mi habitación.

En la cena Spirit me preguntaría al respecto, si es que no me había estado escuchando a escondidas.

Pensé en mi madre de hacía tres años. En la madre de mis sueños. En la madre de mi realidad.

Enterré el rostro en la almohada.

En aquel momento sentía la necesidad de hablar de Kami con Black Star, pero pensé en cómo se había comportado hoy conmigo, y que, a fin de cuentas, el tema de "madres" no es algo de lo que le guste hablar, por lo que al final deseché la idea.

Cerré los ojos. Los abrí. Me incorporé de la cama y miré el reloj.

…Solo unas pocas horas más, y podré soñar.

*.*.*

-¿Te pasa algo?

Bajé la mano y le miré.

-¿Por qué lo preguntas?

-Porque no paras de tocarte la mejilla. ¿Te pica o algo?

Desvié la mirada.

-No, qué va.

-Oh, entonces te has dado cuenta de lo fea que eres, ¿es eso?

Le lancé un libro a la cara.

-Imbécil-refunfuñé.

Soul se limitó a reír.

Era algo que hacía inconscientemente. Porque aquí, en el sueño, nadie me ha pegado una bofetada, mi cara no está hinchada, no duele, y aun así, no puedo evitar pensar en ello. Y, cuanto más lo pienso, más echo de menos a Wes.

-Vamos, no te pongas así-Soul alargó la mano y acarició mi mejilla.

Me pilló desprevenida, y por un momento, fui incapaz de reaccionar. Pero la sangre no tardó en subirme al rostro y hacer que una pequeña bomba explotara en mi cara.

-M-me pongo como me da la gana-dije, apartando su mano.

-Vaya, parece que hoy la señorita está caprichosa.

Fruncí el ceño y le saqué la lengua.

-Tonto-murmuré.

Sonrió y me dio un codazo amistoso. Contuve una sonrisa.

"Como si fueran los viejos tiempos"

Lástima que todo esto no sea más que un maldito sueño.

*.*.*

-¿Por qué me miras tanto?

Solo cuando me lo preguntó me di cuenta de que me había quedado embobada mirándole.

-Oh…-puso cara de circunstancias-Lo sé, lo sé, no puedes evitar admirarme, ¿no es así?

Puse los ojos en blanco. Este Black Star era todavía más egocéntrico que el de verdad.

-Por supuesto que sí, dios todopoderoso. Solo me estaba preguntando si estarías enfadado conmigo.

Me mordí la lengua tarde. Aquello último se me había escapado.

-¿Enfadado?-arrugó la frente-¿Por qué iba a estar enfadado contigo?

-No, por nada-sacudí la cabeza-Olvídalo.

Pero se me quedó un rato mirándome, como analizándome, en realidad. Poco a poco, una extraña sonrisa se extendió por su rostro.

-¡Maka!-exclamó de pronto, sobresaltándome, y haciendo que todos los demás nos miraran.

-¿Q-qué?

Puso sus manos sobre mis hombros.

-¡Hagamos una misión en conjunto!

-… ¿Qué?

*.*.*

Tanto Soul como Tsubaki estaban a favor de la idea, por lo que no iba a ser yo quien lo discutiera.

Kid y las hermanas Thompson no se unieron (tengo la sensación de que aquí Kid también me odia un poquito), algo que en realidad, agradecí. Aún me atormentaba el qué podría estar pasándole a Kid para que se comportara como se está comportando conmigo. ¿Había hecho algo para que él estuviera así? Si es así, que me lo diga, y me disculparé por ello. Pero no puedo hacer nada si solo se queda callado al respec…

-Maka.

-¿Mm?

Soul me miró con algo de preocupación.

-Deja de estar en las nubes, ¿quieres? Black Star ha elegido una misión bastante complicada, al menos para alguien de tu nivel.

Enarcó una ceja y me crucé de brazos.

-¿De mi nivel?

-Quiero decir que aún no nos hemos enfrentado a misiones de nivel tan alto.-suspiró-Aunque no creo que haya problema, además contamos con el apoyo de Black y Tsubaki.

-Sí. Eh… ¿Crees que se nos dará bien? Nunca… Bueno, nunca hemos hecho una misión en equipo.

Lo meditó un momento.

-Bueno, Black Star adora el protagonismo, y en realidad es raro que quiera hacer una misión con otro equipo, pero es fuerte, muy fuerte-recalcó-Solo hay que saber coordinarse con él para no entorpecernos mutuamente. Quien sabe-se encogió de hombros-Puede que incluso aprendamos una cosa o dos de verle luchar.

-Supongo que tienes razón.

-¡Vamos, vamos!-de pronto sentí el brazo de alguien sobre mis hombros-¡Menos cháchara, y más destrozar kishines!-gritó Black Star en mi oído, medio dejándome sorda.

Pero sentí esa calidez y olor tan familiar en él, que no pude evitar sonreír.

Le miré de reojo. Me devolvió la mirada. Agradecí que aquí Black Star fuera él mismo.

-Sí, ¡vamos!-exclamé.

*.*.*

Resultaba sencillamente fascinante cómo luchaban Black Star y Tsubaki. Era como si no necesitaran comunicarse con palabras, como si sintieran lo que debían hacer, qué movimiento dar, dónde atacar…

-Veo que no es solo palabrería-le comenté a Soul, a quien agarraba firmemente-Realmente es poderoso.

Me pareció oír que Soul chascaba la lengua, como disgustado.

-Deja de fascinarte por el escandaloso ese, e intentemos conseguir algún alma.

¿Sonaba enfadado?

-Es fácil decirlo-dije, esquivando una zarpa y corriendo hacia uno de los muchos kishines que había.

Esquivé otro golpe directo y ataqué. Le corté un brazo al kishin, que soltó alaridos de dolor.

Me le acerqué más, detuve mi carrera, dejándome la suela de las botas en el suelo pedregoso al derrapar, agarré a Soul con decisión y pegué un tajo al kishin, que, entre gemidos, se deshacía, dejando tras de sí un alma.

-Bien-dije, cerrando la mano libre en forma de puño en señal de victoria.

Parecía que el entrenamiento daba sus frutos.

-¡Maka!-escuché entonces-¡Detrás de ti!-era la voz de Black Star.

Giré sobre mis talones y me di de bruces con las fauces de un kishin, cuyas babas goteaban asquerosamente. Tuve un pequeño episodio de pánico y me quedé petrificada.

-Maka, ¡muévete!-bramó Soul-¡Vamos!

Para cuando quise reaccionar, apenas me dio tiempo a cubrirme con Soul cuando atacó el kishin.

Salí volando un par de metros hasta que aterricé en el suelo, donde di un par de vueltas.

Tosí por el polvo levantado y mi cuerpo se resintió cuando volví a levantarme.

Miré con odio al monstruo que parecía estar burlándose de mí.

Y no sé qué pasó exactamente en ese momento.

Sentí como algo afloraba dentro de mí, algo poderoso que me hizo salir corriendo a enfrentar a mi enemigo. Quizá solo era la adrenalina, pero, como tantas otras veces, en aquel mundo, en ocasiones, me sentía invencible.

-¡Aaaaahhh!-grité, a la vez que ataqué.

De un solo tajo, lo maté. Sonreí con suficiencia.

-Púdrete, maldito monstruo-siseé.

Le observé deshacerse, gimiendo, intentando inútilmente atacarme. Me deleité con ello.

"Sufre, sufre, sufre…"

-Maka.

Escuché la voz de Soul resonar dentro de mí.

Volví a mirar lo poco que quedaba de kishin, y me pregunté por qué demonios había disfrutado tanto con su sufrimiento. Un escalofrío me estremeció.

-Sigamos-dije, viendo que aún quedaban unos pocos.

Pero estaba distraída. No podía sacarme de la cabeza lo que acababa de pasar. Mi mente había repetido "Sufre" como un mantra, y en realidad, a quien se lo estaba diciendo era a…

De pronto, contra mi cuerpo impactó el de Black Star, haciendo que me desplazara violentamente hacia mi izquierda. Miré a mi compañero sin entender. Gotas de sudor perlaban su frente, y estaba lleno de pequeños arañazos, como yo, pero en sus ojos veía fuego arder.

Solo entonces me di cuenta de que Black Star había evitado que me alcanzara uno de los ataques de los kishines.

-¡Intenta que no te maten!, ¿quieres?-me gritó.

-¡No si los mato yo antes!

-Ah no, ¡eso lo haré yo!

-¿Quieres apostar?

Cruzamos miradas. Sonreímos.

A Black Star y a mí nos encantaba competir.

Aquello me sirvió para centrarme.

Fuimos despachando uno a uno los kishines que quedaban, hasta que solo quedó uno.

Volvimos a mirarnos.

-¡Es mío!

-¡Ni lo sueñes!

Corrimos en su dirección y, como si hubiera sido algo completamente premeditado, cada uno fue a un costado del kishin, y…

-¡Aaaahhh!

Atacamos a la vez, el kishin murió, y un alma quedó flotando entre nosotros.

Solté a Soul y volvió a transformarse en humano.

-¡Lo hicimos!-no pude evitar exclamar, después de ver todas las almas que por allí pululaban. Nunca me había enfrentado a tal cantidad de kishines.

-¡Sí!-exclamó por su parte Black Star.

No pude evitar abrazarle.

Al darme cuenta que aquello, allí, quizá estuviera fuera de lugar, me separé de él inmediatamente.

-Dios, ese último ataque ha estado genial-dije, intentando restarle importancia a mi gesto anterior.

-Ya te digo-comentó Black Star, que no parecía haberle importado; me dio un ligero puñetazo amistoso en el brazo-Hacemos buen equipo, ¿no crees?

-Sí, la verdad es que no ha estado mal…

-Lo has hecho muy bien-me halagó Tsubaki, que también había vuelto a ser humana.

Tsubaki sonreía, como siempre, tan tranquila. Ojalá yo también pudiera ser así…

-No, qué va…-me sentí avergonzada-No podría compararme con vosotros dos aunque quisiera.

-Con práctica, todo se consigue-dijo, convencida de ello.

-Sí tú lo dices.

Amplió la sonrisa.

-Sí.-miró a Black Star-Voy a recoger las almas que nos corresponden.

Black Star se limitó a asentir.

Miré a Soul, y este me dirigió una mirada que yo calificaría de un tanto furibunda.

-…Yo también voy-fue todo lo que dijo, yéndose con Tsubaki.

Black Star y yo no quedamos solos.

-Oye-dije entonces-Gracias-sentí su mirada sobre mí-Por lo de antes. Casi me dejas sin cadera, pero, de no ser por ti, aquel kishin me habría dado de lleno.

-Nah, no pasa nada, para eso estamos.-sonrió-Pero escucha, Maka-le miré-No puedes estar siempre esperando a que alguien venga a salvarte. A veces, solo uno puede salvarse a sí mismo, ¿sabes?

Abrí la boca para decir algo, pero como vi que no sabía que decir, volví a cerrarla.

-Aunque tampoco está mal depender de los demás de vez en cuando-me revolvió el pelo, como si fuera el Black Star de verdad; le fulminé con la mirada, sin estar realmente enfadada, mientras me colocaba el pelo-Y más si es mi todopoderosa ayuda-rió-Pero tienes mucho camino por recorrer. No sé cómo os las apañáis el viejo y tú, dada tu inexperiencia.

Hice un puchero.

-Hago lo que puedo.

-Mientras no te rindas, todo estará bien.

Volví a mirarle. Tenía un aspecto espantoso, producto de la batalla, pero no estaba sin aliento, y se veía satisfecho consigo mismo. Sentí una punzada de envidia. A veces, desearía ser como él…

-Ya hemos terminado-dijo Tsubaki, que llegó junto a nosotros con Soul-Y se ha hecho tarde. Creo que deberíamos volver ya.

-Sí, tienes razón. ¡Nos vemos mañana!

Soul y yo nos despedimos de ellos.

-Hasta mañana.

Y sin mediar palabra, ambos tomamos rumbo hacia la ciudad en estado latente de Death City.

La poca gente que había por las calles evidenciaba los retazos del atardecer. Pronto anochecería.

-Ey, Maka.-dijo Soul en un momento dado.

-¿Sí?

Entonces me miró enfadado.

-En serio, ¿acaso te parece esto un juego?

-¿A…a qué te refieres?-detuve el paso.

-He perdido la cuenta de las veces que podrían haberte matado hoy.

Fruncí el ceño.

-Bueno, pues ya ves que estoy vivita y coleando-sabía que tenía razón, así que dejé caer los hombros-Lo sé… Y lo siento. No sé qué me ha pasado. Estaba distraída.

Se me quedó mirando durante un largo instante.

Suspiré, cansada. ¿Qué me pasa? ¿No se supone que estaba deseando descargar estrés y olvidarme de todo lo que concernía a mi vida real? Desconecta por un momento, Maka…

-Y también… ¿A qué ha venido eso?

-¿"Eso"?

Desvió la mirada.

-El abrazo a Black Star.

-Oh, bueno… La emoción del momento, supongo.

Parecía disgustado.

-Y luego vas y le dices que sí, que hacéis buen equipo…

-No lo hemos hecho tan mal. Y además, eso también te incluye a ti. Sin Arma, no soy nada, ¿entiendes?

En serio, ¿estaba celoso o qué? No entiendo por qué se está poniendo así. Pero está haciendo pucheritos y eso me parece adorable. Contuve una sonrisa.

-Ey-le cogí de la manga de la chaqueta-No te pongas así. Te prometo que entrenaré mucho, y así dejarás de preocuparte por que me maten a cada momento-sonreí-¿De acuerdo? Así sí que seremos un buen equipo, tú y yo.

Soul cogió mi mano, que sujetaba su ropa. Se la quedó mirando, y empezó a juguetear con mis dedos, como si de un niño pequeño se tratara.

-Tú y yo…-murmuró, repitiendo lo último que había dicho.-Maka…

-¡Nyan!

Un maullido interrumpió a Soul.

Nos separamos y nos quedamos mirando al gato callejero que nos miraba con interés.

-¡Nyan!-volvió a decir.

Me quedé petrificada.

-No puede ser…-se me escapó.

-¿Maka?-preguntó Soul.

-¿Blair?-dije yo en su lugar.

-¡Nyan! ¿Conoces mi nombre, nyan?

-Oh dios mío, está hablando. Soul, está hablando.-dije, incrédula.

-¿Nunca habías visto un gato que habla?-lo dijo como si aquello fuera lo más normal del mundo.

-¡Claro que no!-solté un chillido quedo-Además, ella no… No…

Volví a mirarla.

Era ella. Era exactamente igual. Incluso llevaba aquel estúpido sombrero de bruja de pico retorcido.

-¿Nyan?

Era Blair, quien, en mi realidad, no era más que una gata de peluche que me regalaron hace mucho tiempo…y que ahora permanece sepultada bajo un montón de recuerdos, en algún lugar oscuro de mi habitación, donde no pudiera verlo.

**..**

Espero que les haya gustado! Dejen sus reviews para que sepa su opinión!

Ay Maka, no debería tener secretos con Black Star, que mira el pobrecito cómo se pone… Kid sigue en su línea XD Y Soul celoso no tiene precio XD (aunque sea el de sueños…).

Aparece un nuevo personaje! Esta vez es Blair. Y quiero hacer una aclaración al respecto: En este fic, Blair es solo un gato. No se transforma en una chica despampanante ni nada por el estilo. Es solo un gato, repito. Bueno, un gato que habla, pero un gato al fin y al cabo :P

Si quieren saber por dónde irán los derroteros de esta historia que no parece más que un desvarío, ya saben, dejar un review no hace daño a nadie, es más, a los autores nos hacen muy felices :)

Bye~!^^

Pd. Ahora estoy trabajando en el siguiente capi de "Los Jóvenes del Orfanato". Los que siguen ese fic, les pido un poco más de paciencia. Gracias!