¿Juntos?… ¡jamás!
Hoy volví a soñar contigo…
Soñé que iba a tu casa para ir a la escuela juntos, cómo en los viejos tiempos, y después, iríamos a la antigua armería, toda la tarde…juntos, como siempre, pero… el anuncio del desayuno volvió a separarme de ti.
Creo que jamás podré olvidar tu voz, tu risa, tus gritos cuando estás molesta conmigo, lo cual, siempre era muy a menudo. Tus constantes golpes a mi pobre hombro por mis comentarios no acertados, ¡Quién diría que los extrañaría tanto!
Lo lindo que decías mi nombre cuando me llamabas. El brillo de tus ojos cuando te ofrecía ir a cazar monstruos conmigo, o aquellas miradas de alegría que me regalabas después de una gran batalla… ¡Cómo te extraño!
En cuanto subiste al camión de mudanzas, supe que era de verdad, el verdadero último adiós… Ya no creceré más, no puedo ser una carga… no para ti, no para quien me ha dado todo… ¡Estaba tan solo cuando tu llegaste y, pese a lo mal que te trate y las veces que intente alejarte de mi lado… tu seguiste ahí para mí! ¡Cuántas cosas no logramos hacer juntos!
Teníamos tantos planes… ¡Sí hubiera sido lo suficientemente fuerte para protegerte de Hector Sinistro, tendría mi Dom, y podría seguir a tu lado!
Ya han pasado seis años de que te mudaste, y dos años del último mensaje, dónde me reclamabas mi indiferencia, pero repito… no puedo…no puedo hacerte esto a ti.
Para estas alturas de la vida, tú ya debes de ser toda una mujer, y puedo apostar a que la más bella de todas… cómo podrías continuar a lado de alguien como yo… ¿Qué podría ofrecerte yo?
Yo vi todos los años que mi madre paso sola, sufriendo la soledad por la forzada presencia de mi padre, no podría hacértelo yo a ti, así que, la única forma que tenía de hacerte feliz era dejarte ir…
Sé que debes odiarme, pero, daría lo que fuera por volverte a ver… aunque sea sólo un segundo. ¿Qué estudias? ¿Sigues en el país? ¿Me perdonarás algún día? ¿Qué hubieras dicho si te lo decía? Imagine tantas veces el decírtelo, y cuando llamabas… el solo hecho de escuchar tu voz casi me hace renunciar a mi auto condena. ¡Qué incompleto y vacío me siento! Pero, cuando pienso en lo feliz que debes estar en tu vida adulta, sé que todo valió la pena… ¿Quién sabe? ¡Tal vez tú ni siquiera pienses más en mí!
-¿Zick haz visto al inconsciente de Bombo? ¡No lo encuentro por ninguna parte! ¡Creo que se fugó!
- No tengo idea Timothy, tal vez si doy un vistazo por el vecindario…
- ¿Zick cómo vas a salir así?
- Sí, lo siento… la costumbre.
- ¿Ya pensaste en la opción que te dieron tus padres? Ahora que tienen un poco más de dinero podría ser posible.
- ¡De ninguna manera nos iremos a otra ciudad Timothy! ¡Este es nuestro oasis, nuestra casa! ¡No nos iremos sólo por mí!
- De acuerdo… sólo piénsalo. Iré a buscar a Bombo por la cuadra a ver si lo encuentro. – El gato cerró la puerta al salir de la habitación.
¿Debería mudarme?... No, no puedo… es el único lugar que me hace sentir conectado contigo. Sólo debo esperar… sí es verdad que creceré en el futuro, tal vez entonces podremos volver a vernos. ¡Ja cómo si lo quisieras!
Zick termino de levantarse de la cama y escuchó un ruido que venía de la calle, seguido por unos gritos de Timothy. Sus ojos se abrieron como platos al ver a la guardiana abrazando al tutor, y al bombo detrás de ella.
-¡Sí que el destino es igual de caprichoso… igual que tú! – El domador cerró su cortina.
