Los personajes le pertenecen a Rumiko Takahashi.
Capítulo 10: Preguntas
Los besos estaban presentes en algún momento del día, tal vez podían ser cortos y no duraban demasiado pero llenaban el alma y mejoraban el ánimo de Inuyasha y Kagome. Su relación florecía cada vez más, se dejaban llevar por primera vez en mucho tiempo por lo que sentían y aprendían cosas nuevas.
Inuyasha no era para nada romántico, a veces tenía sus momentos claro, la había besado primero después de todo pero le daba vergüenza expresar lo que sentía. Kagome era lo contrario, muchas veces mientras hablaban, ella lo abrazaba sorpresivamente y se refugiaba tiernamente en sus brazos varoniles. La azabache parecía otra, sonreía mucho más que antes, su rostro estaba iluminado y tenía más fuerzas para luchar.
Era día de visita, Kagome se encontraba hablando animadamente con su hermano mientras sus padres se encontraban discutiendo sobre su estado con Midoriko. Miroku y Sango también estaban ahí.
—Se te ve más animada — le dijo Miroku.
—Lo estoy — dijo con una sonrisa.
—Conozco esa sonrisa ¿te gusta alguien? ¿Es ese chico de ojos dorados? — le preguntó curiosa Sango.
—¿Qué? No, Sango — exclamó sonrojada.
—Hermana, estás roja — le dijo inocentemente Souta.
Sango la miro sonriendo.
—No te creo nada Higurashi — le dijo.
Kagome blanqueó los ojos y siguió hablando con su hermano.
Sus padres se acercaron sonriendo.
—Midoriko nos dijo que estas mejorando — le dijo su madre.
—Y que podrás pasar las fiestas con nosotros — le anunció su padre.
Faltaba poco para Navidad y Año Nuevo y su familia acostumbraba a ir a esquiar a la ciudad de Niseko ubicada en Hokkaido. Se encontraba a 3 horas de Tokio, era una hermosa ciudad y su abuelo vivía ahí.
Se sentía feliz por poder pasar las fiestas con su familia pero en el fondo quería estar también con Inuyasha. Ojala pudiera hacer ambas cosas, pensó ella.
Midoriko informó a Sesshomaru que por primera vez en años Inuyasha podía pasar las fiestas con su familia de nuevo. Su hermano frunció el ceño ante las noticias.
—Me alegro mucho que estés mejor, Inuyasha — le dijo Kagura.
—Pronto saldrás y podremos jugar en el parque — le dijo Rin.
El mayor deseo de su sobrina era ir al parque con su tío ya que nunca tuvo la oportunidad de hacerlo. Inuyasha le sonrió, quería cumplírselo ahora que había posibilidades de curarse.
Kagura y Rin se fueron al jardín, Inuyasha iba a seguirlas pero su hermano lo detuvo.
—Midoriko me dijo que podrías pasar las fiestas con nosotros, pero ya hemos quedado con los padres de Kagura que viven muy lejos y no puedo cancelar, están muy viejos y tal vez esta sea la última Navidad que ella pase con sus padres — le explicó.
El ambarino lo comprendió, no le molestaba, estaba acostumbrado a pasar las fiestas en el Centro.
—No hay problema — le dijo Inuyasha dándole un golpe cariñoso en el hombro.
Sesshomaru lo vio irse al jardín con su esposa e hija y no pudo evitar sentir que estaba recuperando a su hermano menor. Aunque no lo admitiera lo extrañaba.
La visita termino y los cuatro amigos se sentaron en el comedor durante la cena.
—Inuyasha te quedarás conmigo durante las fiestas ¿verdad? — le preguntó Ayame.
—Sí, mi hermano y mi cuñada lo pasarán con los padres de ella — le respondió.
—¿Y tú Kouga? — le preguntó Ayame.
—Lo pasaré con mis hermanos — le respondió.
—¿Tú también te quedas, Kagome? — le preguntó.
El ambarino le sonrió y la azabache se sintió mal por matar sus esperanzas.
—No, iré a Niseko a la casa de mi abuelo — le contestó.
Inuyasha trató de disimular su decepción, quería pasar las fiestas con ella. Estaba acostumbrado a pasarla solo y esta iba a ser la primera vez en mucho tiempo que la pasaría con un amigo. Por lo menos estaré con Ayame, pensó el.
—¿Te gusta esquiar? — le preguntó Kouga ya que la ciudad era reconocida por sus centros de esquí.
—Sí, me encanta — le dijo.
La charla se dirigió hacía el esquí y los deportes en la nieve y la promesa de Kagome de enseñarle esquí a Ayame algún día.
Luego de la cena Inuyasha y Kagome se quedaron un rato sentados en el sofá de la sala de recreación, Kouga se había ido a estudiar en su habitación y Ayame le enseñaba ajedrez a un paciente.
—Inuyasha a mí también me hubiese gustado pasar las fiestas contigo — le confesó.
El joven se sonrojo, pensó que había disimulado bien su decepción pero nuevamente Kagome lo leía como a un libro, ella se acurrucó con él.
—Pero también quiero ver a mi abuelo, el sufrió mucho con mi enfermedad y mi intento de suicidio y también ayuda a mis padres a pagar mi estadía aquí — le explicó —. Quiero mostrarle cuanto he mejorado.
Él asintió.
—¡Khe! No necesitas explicarme nada, boba — le dijo.
La azabache sonrió, le decía esos "insultos" en un tono cariñoso que lo hacía solo para ella. De pronto, se puso seria al recordar algo y lo miro de frente.
—¿Has tenido alguna novia antes que yo? Dime la verdad — le preguntó.
Inuyasha sintió como los nervios aparecían y se apoderaban de él.
No esperaba esa pregunta y no encontraba las palabras para responderla.
—Sí.
Lo dijo sin mirarla, el recuerdo era todavía doloroso, había mucho arrepentimiento.
—¿Cómo se llama? — dijo ella cruzando los brazos.
—Kikyo Tamura.
Kagome se daba cuenta de que el ambarino no quería hablar del tema.
—Vamos Inuyasha, cuéntame más — le pidió —, yo te conté sobre Naraku.
Eso era una mentira pequeña, en realidad le había dicho lo justo y necesario pero no todo. Inuyasha enarco una ceja.
—No me has contado demasiado — le dijo.
Ella blanqueó los ojos.
—Está bien te contaré más si tú me dices algo sobre Kikyo.
Él suspiro.
—Lo único que puedo decirte es que fuimos buenos amigos y luego se convirtió en algo más pero nunca me enamoré de ella — le dijo —. Yo solo la usé.
La azabache no sabía que decir, no se esperaba algo así.
—No quiero hablar sobre esto, cuando me sienta listo, te contaré todo — le dijo.
Cuando deje doler tanto, pensó él.
Ella asintió.
Hablaban de otra cosa pero en la mente de Kagome solo había preguntas. ¿Quién era Kikyo Tamura? ¿Por qué dijo que la usaba? Y por como pintaba la cosa, parecía no habían terminado para nada bien.
Sentía un poco de miedo, ¿y si Inuyasha la usaba también? No, eso no podía ser cierto, aunque valía la pena arriesgarse. Él valía la pena.
—Ya sabes lo de Kouga — le dijo.
El ambarino asintió.
—Me parece bien que estudie pero espero que no abandone a Ayame cuando salga de aquí — le dijo.
—No creo, Kouga no sería capaz.
—No lo conoces demasiado, es un ser humano y puede acabar teniendo otras metas en su vida que no incluyan a Ayame.
—Pero la quiere.
—¿Y eso te dice que no puede desear otras cosas? La quiere, de eso no hay dudas, pero puede terminar queriendo otra cosa para su vida.
No sabía que decir, Inuyasha había dado en el blanco. Ella sentía que Kouga no abandonaría a Ayame, pero no podía demostrarle eso al ambarino, la única prueba era la fe que sentía del amor entre Ayame y Kouga.
—Estoy cansada, iré a dormir — le dijo.
Sin esperarlo, ella le dio un pequeño beso en los labios y se fue.
Inuyasha también se estaba por ir a dormir pero Ayame se sentó a su lado y lo detuvo.
—Kouga saldrá del Centro poco después de las fiestas — le anunció ella.
El ambarino se sorprendió, era demasiado pronto.
—¿Cómo lo sabes?
—Él me lo dijo — la pelirroja quería ocultar su tristeza pero estaba fallando —. Vamos a hacerle una fiesta de despedida junto con Kagome, Midoriko me dijo que podíamos hacerlo. ¿Me ayudarás?
Al joven no le gustaban esas cosas, pero al ver la tristeza reflejada en los ojos verdes de la pelirroja no pudo negarse.
—Sí.
Ayame le dedico una enorme sonrisa.
—Sí Kouga me abandona como tú dices — Inuyasha la miro sintiéndose incomodo, ella había estado escuchando su conversación con Kagome —, ¿tú me ayudarás a reponerme?
No era nada romántico, era pura amistad y el ambarino lo sabía. Le produjo una inesperada ternura, la pelirroja era como la hermana menor que nunca tuvo.
—Por supuesto.
Ella le acaricio la mano cariñosamente.
—Gracias.
La pelirroja se fue a su habitación al igual que él. Inuyasha se encontraba acostado en su cama deseando que Kagome tuviera razón que Kouga no sería capaz de abandonarla.
XXX
Parecía que Kagome había estado toda la noche formulando preguntas para él, porque la azabache no le había dejado un momento de paz desde el desayuno, aturdiéndolo con sus preguntas.
Aunque la mayoría eran bastante tontas.
—¿Tu serie favorita?
—Samurai X — le respondió suspirando.
Ella lo miro con desaprobación.
—La mía es Friends — le dijo —. ¿Tu banda favorita?
—The Who.
—La mía Los Beatles.
—¿Por qué estás haciéndome estas preguntas tontas? — exclamó el con tono cansado.
—Para conocer mejor tus gustos y hasta ahora no coincidimos en nada — le dijo molesta.
—¿Y eso importa?
—Claro que no.
Aunque le molestara las preguntas entendía la curiosidad de la azabache.
—Tengo una última pregunta — le anunció seria.
Inuyasha se puso nervioso, por la expresión de la azabache la pregunta era muy importante.
—Es muy personal pero necesito preguntarte.
El ambarino tragó saliva.
—Inuyasha…— el corazón del joven latía con fuerza — ¿Eres virgen?
Sintió como la sangre se le acumulaba en sus mejillas.
—¡No por supuesto que no — exclamó.
—¿En serio? No hay nada de qué avergonzarse.
—¡No lo soy!
—Si tú lo dices — le dijo con un dejo de broma en su voz que no fue notado por el joven.
—Kagome, no lo soy.
Ella río con fuerza.
Ayame y Kouga se acercaron a ellos atraídos por las carcajadas sonoras de la azabache y el rostro avergonzado de Inuyasha.
—¿Por qué Inuyasha esta tan rojo? — le preguntó Ayame.
—Le pregunté si era virgen.
Ayame se unió a las risas de su amiga.
—¿Y que te dijo?
—Que no lo era.
Las chicas reían con mucha más fuerza y el ambarino las fulminaba con la mirada.
—¿Kouga eres virgen? — le preguntó Ayame.
—¿Tú también? No, no lo soy — exclamó el ojiazul.
—Esas preguntas no deberían hacerla las mujeres — dijo Inuyasha para molestar a Kagome y Ayame.
—Si, estoy de acuerdo con Inuyasha — dijo Kouga.
—¿Y ustedes si pueden hacerlas? — espetó molesta Kagome.
Empezaron a discutir y no vieron a la enfermera que se acercaba a ellos.
—Kagome — la llamó.
La aludida la miro.
—Hay una llamada para ti de un tal Naraku — le anunció.
El corazón de la azabache se detuvo.
Y con esas simples palabras las risas terminaron y las palabras quedaron en el aire.
Hola! Aquí vuelvo a presentar un capítulo mucho menos dramático que el anterior, espero que les guste, aunque al final aparece Naraku, espero haberlas sorprendido.
Estoy con sueño y cansada porque son casi las 5 de la mañana y recién termino de pasar el capítulo a la computadora (primero escribo en papel) He estado haciendo muchas cosas, estoy escribiendo una historia original para Wattpad, que si no conocen la página vayan a verla tiene buenas historias (aunque todavía no encuentro una que me guste jaja) El capítulo anterior me produjo muchos nervios publicarlo porque la violación es un tema muy serio y quería hacerlo bien por eso estaba desesperaba por leer sus comentario sobre el capítulo. Gracias al cielo fueron positivos, me sacaron un peso de encima, por un momento casi cambio la historia pero que bueno que haya gustado.
Muchas gracias por sus reviews mis queridas lectoras: Isa (muchas gracias por tu review saludos para ti también y si muy triste la historia de Ayame, me costó escribirla) Cami-rin-chan (muchas gracias ya te deje un MP para preguntarte sobre el foro, y debo confesar que si conocía el foro y que me fijaba todos los días para ver si Morgan' Panties comentaba algo sobre mi fic porque soy admiradora de algunos de los suyos. Ver mi fic entre aquellas increíbles historias fue muy hermoso. Te lo agradezco mucho) Maribalza (Muchas gracias a mi me encanta escribir sobre la amistada entre ellas, me alegro que te guste y si ahora se viene lo bueno jaja) jossy- chan (muchas gracias y muy pronto sabrás la historia de Inuyasha, espero sorprenderte) Paulii Taisho (muchas gracias, estuve leyendo los comentarios en tu facebook sobre Embarazada a los 16, me encantan, lo agradezco mucho. Perdón por hacerte llorar en el capítulo anterior jaja )
Muchas gracias a los que ponen en favorito o en alerta a esta historia. Saludos!
