Disclaimer: los personajes de SCC pertenecen al grupo Clamp

Bueeeeeeeeeeeno he aqui otro capitulo, estoy FELIIIZZ por que han terminado los exámenes (y las claaaaases) y vienen las dulceees, dulces vacaciones...espero les guste el cap.

estoy empezando otro fic nuevo, el cual todavia no tiene titulo, pero pronto voy a subir el primer capítulo...

Dejen lindos reviews!

Saludos, Rosie


PDV desconocido

Era una mañana seca en París, con el sol radiante. Dos chicas bajaron con sus maletas en una amplia residencia, una de ellas hablaba perfecto inglés, y la otra, leía con habilidad los mapas en japonés. Altas y morenas de cabello, la primera algo más bajita, unos 5 centímetros, de ojos marrones y pelo castaño oscuro, lacio y por la espalda. La segunda, de ojos verdes terriblemente claros, tenía el pelo marrón chocolate, pero muchísimo más claro que la primera, sin dejar de ser castaño.

-¡Megan! ¡No es acá!- dijo la primera

-¡Staaaacy! ¡te digo que es acá!- gritó la segunda, aunque su voz era muy suave

-A ver, Thompson, dime, ¿¡por que no han salido a recibirnos entonces!?- dijo Stacy, paciente, hablando en tono irónico y llamándola por su apellido

-Por que, querida amiga Benley, te recuerdo, que para algo, existe el timbre- dijo la otra, haciendo un gesto de burla

-Siempre es lo mismo, te aprovechas de que NO leo japonés, puede que hable lo indispensable y que, en estas dos semanas me tengas que dar clases, la Señora Melanie nos pidió este favor, pero, ¡Mierda que no entiendo el japonés! Se me da mejor el español- dijo irritada Stacy

-Bueno, por lo menos es japonés, que me costó bastante aprender, yo seguro que termino diciendo "Me cagué los pantalones" una vez lo hice en una clase, casi me expulsan- dijo Megan, irritada también

-¡casi te expulsan porque quisiste faltar a gramática!, vos y Sophie, son terribles- rió Stacy

-¡Toca el timbre y no molestes!- dijo Megan, picada

-Bueno, tampoco exageres, es el primer día que estamos aquí-

Y tocó el timbre, ambas iban vestidas con ropa muy primaveral, Stacy con un pantalón blanco y una camisa escocesa con un buzo blanco. Megan, con una remera verde y un pantalón de Jean azul, las zapatillas converse blancas. Ambas estaban enfrente a una mansión enorme, en la entrada estaba el auto rentado en el que habían ido hasta allí, una mujer las atendió por el portero y les indicó pasar con el auto por la pequeña senda de pavimento y atravesar los jardines de enfrente para llegar a la puerta. Ambas volvieron a subirse al pequeño auto no sin antes, discutir un poco:

-¡Stacy! ¡ya manejaste hasta acá!-

-Por que soy mayor – le replicó la otra

-¡Siempre con eso! solo por trece días-

-Bueno, maneja tú, es lo mismo- concedió Stacy

Y Megan manejó hasta la entrada de la gigantesca mansión Parisina, ambas se asombraron de la fineza del lugar y de sus grandísimas proporciones.

-¡Wow! ¡Superlativamente grande!- se asombró Stacy

-¡Ya empezaste a hablar raro!- se quejó Megan

-Tú, Meg y todos los idiotas que siempre empiezan con eso…- dijo ella, rodando los ojos y bajándose del auto

-Ya llevamos casi tres días viajando, y dos peleando, ¡basta, por favor!- dijo Megan

-Sí, está bien, fue un laaargo vuelo hasta acá- suspiró Stacy

-Sí, me muero por dormir … y tal vez comer algo-

-¡tú siempre igual!-

-¡tú también!-

Y una mujer de servicio las interrumpió, ambas, saludaron con cortesía a la mujer que las dirigió hasta un enorme salón y allí se cruzaron con el primo del hijo de los dueños de casa, un chico alto, de cabello caramelo oscuro y ojos miel, que iba concentradísimo leyendo un libro y poco se percató de la presencia de las jovencitas, que abrieron los ojos, enormemente, sorprendidas de la cara del chico, algo más dura y cuadrada que la de Hien, aunque, hacía años que no lo veían.

-¡Megan, mira! Es Francis, el primo de Hien, hace mucho que no lo veo…-

-¿las puedo ayudar en algo?- dijo el chico en francés, ambas lo miraron con cara de idiota

-¿No te acuerdas de nosotras, Francis?-

-Sí, lamentablemente- dijo el chico, con voz monocorde, mirando nuevamente el libro luego de echarles un vistazo-Stacy Benley y Megan Thompson, lindas, pero molestas-

-¡Tú no cambias más, descarado!- le riñó Megan

-Vamos, Meg, antes de que lo golpee

Y caminaron, sonrojadas, no solo por la vergüenza, sino porque aquellas chicas no eran muy pacientes, Stacy, con su mal humor podría pegarle al chico si se le presentara la oportunidad y a Megan no le gustaba que la molestaran. O sería quizás que luego de un viaje tan largo, no tenían paciencia alguna.

-Señora Hitszuso- dijo Megan

-¡Chicas!- dijo ella, alegre- ¡pasen por favor! ¡llámenme Melanie!-

-Muchas gracias, Melanie, su gusto es excelente- agregó

-Saben por qué las llamé, ¿verdad?- dijo la mujer

-Sí, señora, estamos enteradas, pero, no comprendemos algo…- preguntó Stacy

-¿Qué cosa? Díganme y se los explicaré-

-¡Todo!- admitió Megan- nuestras madres no nos contaron demasiado-

-No puedo dar muchos datos, pero por una situación muy crítica es por la cual mi esposo las fue a buscar, necesitamos que cuiden a los hechiceros que están en Japón, los van a reconocer fácil, en especial a mi hijo, revolotéenles por alrededor, que este hombre no sienta su presencia, si Sakura pierde las cartas, algo muy grave va a pasar, y necesitamos ganar todo el tiempo posible y bueno, ustedes no corren peligro, así que necesitamos que junto con los compañeros que llegarán después a esa ciudad, nos suministren de alimentos en nuestro encierro, no puedo decirles a donde vamos, Ieran me lo ha prohibido, sólo les digo, cuidado con quienes hablan-

-Ya comprendemos- dijeron las dos

-Por cierto,- dijo la mujer, misteriosa y con una sonrisa- ¿se han encontrado acaso con Francis?-

Ambas chicas enrojecieron de repente y rehuyeron la mirada de la mujer, que con ternura, recordó sus primeros sonrojos de la adolescencia.

Les guiñó un ojo, rió con suavidad y las chicas se preguntaron qué estaban haciendo, o si aquella mujer estaba tan cuerda como aparentaba.

Shaoran PDV

Aquella tarde, luego de la escuela, tendría que reunirme con Tomoyo Daidoji a la salida para preparar la sorpresa por el cumpleaños de Sakura, que estaba próximo, podría decirse que era dentro de unos… ¿dos días? ¿Tres tal vez?

En el salón de clases el ambiente era de aburrimiento total y ya no aguantaba los malditos zapatos del uniforme. Es que, este uniforme será muy lindo a la vista pero, mierda, es como un traje, ¡incomodísimo! Miraba a la pizarra, última hora de clase, matemática, era algo que se me daba por demás de fácil, por lo que, lejos de prestar atención me concentraba en lo que debería hacer más adelante…

De pronto me vino a la mente una imagen, yo, prometiéndole a Sakura acompañarla a su casa por miedo a un nuevo acontecimiento de aquellos, ¡mierda! ¿Y ahora qué le digo? Sí, esta bien, ella puede sola con eso, en especial por que sin duda es la hechicera más poderosa y bla bla, pero suele desesperarse y no saber qué hacer.

Una notita en mi banco.

Li: parece que te hubiera pasado una topadora por encima, cuéntame qué pasa, ¿es el tema verdad? A mi también me aburre, ah y dice Eriol que te diga… bueno dice que me despida así

Hasta luego cenicientita, Tomoyo

Hoy no andaba de humor para irritarme siquiera, por lo que le mandé otra nota rápida a Tomoyo, ella y yo siempre nos mandábamos notitas así, para entretenernos, la profesora ni siquiera nos prestaba atención ya, los dos teníamos promedio por encima de 9 en esta materia.

Puede ser, es una mezcla de las dos cosas, pero, principalmente le prometí a Sakura acompañarla a casa hoy, y me preocupa que se desespere y desmaye si se le aparece algún suceso extraño

Ella lo leyó, tranquila, y sopesó por unos segundos, mientras yo, me concentraba en aquella chica que estaba enfrente de mi pupitre intentando descifrar aquellas fórmulas que tanto la complicaban y hacían adorable

Pídele a Meiling que la acompañe, o Luna tal vez, Eriol o Hien si estás muy preocupado, pero, Shaoran, son unas pocas cuadras…

Cuando leí la nota casi podía imaginármela rodeando los ojos, diciéndome que no podía ser tan pesado, pero en fin, yo soy así y no me gusta estar nervioso.

Le digo a Luna entonces, Jah mira que le valla a decir a eriolcita roja sabes que tiene una… poco sana obsesión con sonrojar a Sakura y reírse de ello…

10 minutos, solo diez minutos, ¡avanza reloj, avanza! No podía esperar a las vacaciones…

Pero, ¿hoy no era su ensayo con el grupo del tercer acto? May se va a quedar también, creo que podemos acompañarla e ir… a menos que le digas a Hien.

¿A HIEN? Justo a ese, ni ahí le decía a Hien, aunque, puede ser, por lo menos no tiene las manías de Eriol, y me lo debe, hasta ahora no lo he torturado por salir con mi hermana bueno, no tanto como YO quisiera. Le mandé una nota y cuando se la di puse gesto SERIO muy serio, la risita de Tomoyo pasó inadvertida hasta para mí, pero no para Eriol, que le guiñó el ojo.

¿Es tan necesario? ¡Por Dios Shaoran! Son unas cuadras, por algo te han puesto lobo ¡eh!

Me respondió aquello y mierda, había dicho casi lo mismo que Tomoyo, ¿me estaría volviendo paranoico?

Sí, Hien, sí. Si no quieres no importa, pero me la debes, hermano.

Por favor, dime que no es un truco para que no me valla con Luna a los ensayos, sería demasiado, Shaoran

¡No, idiota! Además eres amigo de Sakura y le pediste que te ayudara con la gramática de japonés, ¿no?

No voy a hacer teatrito para tus preocupaciones, pero sí, la acompaño, sólo para que te quedes tranquilo, pero, por todos los santos, deja de poner esa cara, pareces salido de un psiquiátrico.

Miré hacia la ventana y sí, el reflejo me mostró que parecía salido de un psiquiátrico con esa cara, lo escuché reirse ante mi cara de espanto, el timbre sonó y me relajé… un poco. Tomoyo ahora rió con un poco más de volumen. Recogí mis cosas en silencio y con cara vencida.

-Shaoran, ¿hoy me acompañas a casa?- me preguntó Sakura, con una gran sonrisa, mierda, que duro es decirle que no

-Hoy no… - dije, desviando la vista- tengo que ir con Daidoji a comprar unos libros- dije, devastado

-Si quieres te acompaño, pareces … abatido- rió

-Sabes Sakura, hoy te acompañaré yo a casa si quieres- le dijo Hien, por detrás, Luna le lanzó una mirada envenenada-

-¿Ah?- dijo ella, confundida

-Hoy me voy solo y como vamos casi por el mismo camino te acompaño, así charlo con alguien- dijo, tratando de convencerla

-Ve, Sakura, nos vemos mañana- le dije, y la besé

-Bu-bueno- dijo ella y se fue con Hien luego de que este despidiera a Luna

-¿así que con Tomoyo? ¿a buscar unos libros?- me dijo Luna

-Sabes que es por lo de la fiesta- rodé los ojos

-Ah, y le pediste a Hien que la acompañara, ¡que perseguido!- rió

-¿Por qué todo el maldito mundo me dice eso hoy?- dije yo

-Por que lo eres- se carcajeó- hasta luego hermanito, me voy con May al ensayo- me saludó

-Chao Shaoran- me dijo May

Saludé con la mano y suspiré.

-¿vamos, Li?- me dijo Tomoyo- Eriol viene con nosotros

-¡eso es, cenicientita!- me dijo Eriol

-Vamos, Eriolcita roja- bromeé

Y nos fuimos, en medio de coscorrones con Eriol y carcajadas de Tomoyo.

PDV desconocido

En algún lugar de aquella enorme mansión, la de los señores Hitszuso, había dos chicas, INTENTANDO meditar. Sus constantes peleas NO las dejaban y a Francis, el primo de Hien, eso le estaba sacando la cabeza.

-Tía- dijo el chico, entrando en el despacho de Melanie-

-Dime, Francis- dijo la mujer, distraída

-¿Por qué has llamado a estas dos chicas? ¡son terriblemente raras!- proclamó el chico

-Por que tú eres muy inglés, mi querido Francis, estas dos chicas son muy…-buscó la palabra- naturales-

-En todo caso, podrían ser menos escandalosas, sigo intrigado, tía, dime por qué las has llamado- exigió

-Francis, tú puedes saberlo porque también tienes magia, en poco tiempo tendremos que partir, la situación se está volviendo crítica, creemos que este hombre posee casi 200 secuaces nuevos, preparados para atacar y exterminar la comunidad mágica y, por otro lado, denigrar cómo él considere a los que no poseen poderes, una guerra se aproxima y las necesitamos por cualidades propias que poseen, en este momento, nadie sabe quién es quién, por que, sospechamos que, al menos el 90% de sus afiliados, están poseídos por espíritus, gente que no ha pasado al otro lado, estamos reuniendo a la mayor cantidad de estas hechiceras que podamos, su presencia servirá para cortar nuestras auras-

-No entiendo, tía-

-Así, mi querido Francis, es mucho mejor-

-¡Señora Melanie!- gritó Stacy, entrando escandalosamente por la puerta, y como Francis estaba apoyado en ella, lo estampó contra la pared- Oh perdona Hitszuso, queríamos saber con Megan si saldríamos hoy mismo, ya sabe, para buscar un cambio de ropa, desarmar las maletas-

-No, salen mañana, les pido, que no las desarmen, no saquen todo, ah y otra cosa, ambas querrán tomar un baño, en sus habitaciones, saliendo, hay una puerta enfrente, ese es el baño-

-Gracias- dijo la chica y cerró la puerta, luego, volvió a entrar y se paró enfrente de Francis- perdóname por cerrarte la puerta en la cara- le sonrió, el chico, nada- déjame curarte eso- dijo-

-¡No, hey qué haces!- dijo el chico, alarmado

La chica puso su mano orientando la palma hacia los rasguñones, luego, un resplandor azul iluminó su palma, y él ya no sintió nada.

-Ya está- declaró la chica- si te duele todavía, puede que Megan sepa mejor cómo hacerlo, y mis disculpas-

-Gra-gra-cias- dijo el chico

La mujer en el escritorio notó el leve sonrojo en las mejillas del chico.

-¿no te estarás enamorando, eh Francis?- bromeó

El chico, callado y ofendido, salió de la habitación.

Sakura PDV

Me decepcioné mucho cuando Shaoran no quiso acompañarme a casa, los últimos días estaba viniendo conmigo, y la verdad me gustaba mucho que fuera así, bueno, siempre que Luna no nos raptara para la obra. Y aún así, por que no salíamos tan tarde.

Además mi hermano estaba en casa ¡Con Yukito! Y era muy cómico, aunque yo no lo admitiera enfrente de Shaoran o mi hermano, que ambos se pelearan tanto. Será raro pero me hacía sentir querida, ambos me querían, y los celos de mi hermano me causaban ternura.

No es que Hien no me caiga bien, pero si Shaoran no podía venir, hubiera preferido que me acompañara Tomoyo, como hacía algunas veces… suspiré, Hien no parecía afectado en lo más mínimo, y a mí me parecía ir caminando con nadie, pues, estaba tan callado, sin embargo iba muy relajado y de vez en cuando se reía.

Parecía un loco.

-Hey, Sakura-chan, ¡que cara de espanto!- me dijo, riéndose y despeinándome

-Sí, jeje, puede ser- suspiré yo mirándolo, me sacaba unos centímetros menos que Shaoran

-¿quisieras que te acompañara Shaoran, verdad?- sonrió, burlonamente

-Sí, no me malinterpretes, me caes bien, pero…- dije avergonzada

-No es problema, es entendible- dijo, llevaba la mochila del colegio colgada de un solo hombro y el saco lo sostenía con una mano, y caía por detrás de su espalda

-¿sabes por qué Shaoran no pudo venir conmigo?-

-Por lo que te dijo, se fue con Tomoyo y Eriol a buscar unos libros- dijo

-Ah-

-Y me pidió que viniera contigo- me guiñó un ojo riendo- tiene miedo que te pase algo-

-¡Ah!- ahora entendía todo

-Valla ogro que te ha tocado, perseguido y paranoico, si yo hiciera algo así con Luna, tiene dos reacciones posibles pero lo probable es que me etiquete de "paranoico" hasta mi muerte eso… y, bueno, algo censurable por violencia- se rió

-Yo lo tomo como un gesto de que me quiere- me sonrojé- por eso no me molesta, además tú me caes bien-

-por favor, ni que te fuera a caer un rayo encima, Sakura, pero por mí, está bien, por lo menos no me voy solo a casa y puedo charlar con alguien-

-Sí- dije yo

-¡así que arriba el ánimo, mujer! ¡que la vida es corta!- rió

-Valla, eres mucho menos tímido de lo que pensaba- le dije

-Puede ser, tengo mis días- explicó, encogiéndose de hombros

Reí y seguimos caminando y charlando. Por lo menos ahora entendía por qué Shaoran no había venido conmigo, y no sé por qué tenía tantos celos de que no viniera, sé que él me quiere y no va a hacer nada incorrecto.

De pronto Hien soltó el saco y la mochila, que cayeron al piso, se puso delante de mí, sacó la espada y rompió a la mitad una gran roca que iba a impactar contra nosotros.

-¡Maldito presentimiento Li!- gritó

-¿qué pasa?-

-¡saca la carta escudo!- me ordenó

Y así lo hice, una manada de piedras comenzó a seguirnos, use la carta rayo, para destruirlas, y luego de ello un gran y enorme lobo gigante se apreció enfrente de nosotros, gruñendo.

-¡Otra vez!- me quejé

-Fíjate que carta puede servir, son casi las seis, pronto oscurecerá- me dijo, serio- yo lo puedo rechazar con un campo de fuerza, no te preocupes-

-Sí-

Entonces saqué el libro y con rapidez y tratando de pensar ágilmente me puse a revisar las cartas, una ira asesina me recordó las que no tenía y pronto me di cuenta que Hien amenazaba, con la espada, al gran lobo que se había acercado, con sed de sangre. Él lo golpeaba con la espada, cortando apenas su pelaje, era muy rápido. Ay que hago, que hago, pensé, el lobo avanzó, golpeando a Hien y lanzándolo lejos de aquí, vi con horror lo fuerte que se golpeaba la espalda y el cuerpo contra el pavimento, se levantó aún así y quiso venir a defenderme, pero el lobo era mucho más veloz, rápido, rápido, pensé, el lobo corrió hacia mí y sin pensarlo grité

-¡Canción!-

En cuanto la carta comenzó a cantar, el lobo se calmó, y poco a poco se iba quedando dormido, pero no desaparecía, busqué la carta de las flechas y la activé, mi báculo se convirtió en un arco y detrás de mi espalda había un depósito lleno de flechas, tomé una y con algo de pena por el pobre animal, la lancé a su cabeza. Desapareció instantáneamente, y del cielo aparecieron dos cartas, El Sueño y El vuelo.

Fantástico, pensé, recuperé un par de cartas. Una gran dicha por eso me abatió, y me sentí llena de esperanza, ¡podía recuperar el resto de las cartas!

Oh no, ¡Hien! Me recordé y corrí hasta donde estaba él, se había corrido hacia un árbol, y recostado ahí.

-¡hey!- le dije, para que abriera los ojos, preocupada- ¿estás bien?-

-Sí, son solo unos rasguños, pero me di un golpe en la cabeza y me mareé un poco, estoy bien- me sonrió, pero luego hizo un gesto de dolor, tenía cortado levemente el labio

-Llamaré a Luna…- dije

-¡No!- me pidió- se va a poner como loca-

-¡Hien! ¡mírate!- me enojé- ¡estás lleno de rasguños!-

-No, por favor, es idiota pero no quiero darle la razón a Shaoran, por lo menos hasta que vuelva al departamento, solo… déjame que valla a tu casa a lavarme las heridas- pidió

-Hien…- reproché

-Por favor, Sakura- me pidió

-Bueno, vamos, ¿puedes caminar?-

-Sí, no me hice mucho daño, enserio-

Aunque yo, mucho, no le creí eso. Lo dejé que pusiera su brazo alrededor de mis hombros para servirle de apoyo por si su mareo lo noqueaba. Llegamos a mi casa, abrí la puerta, él me aseguró que estaba bien por decimoquinta vez, pero yo lo veía tan mal… en fin, entró a casa y le dije que fuera hasta el sofá, que le alcanzaba un poco de alcohol, entonces llamó Luna

-Casa Kinomoto- dije yo

-¡Saku!- me saludó alegremente

-Dime Luna- dije yo

-Llamaba para que le digas a Hien que me olvidé mi celular en su mochila…- parloteó

-Escucha, Luna- susurré- ¿me prometes algo?-

-Sí. Claro- dijo ella, algo alarmada

-Escucha, tengo a Hien en el living, muy lastimado y no sé que hacer, no quiere que le digas a Shaoran, ¡prométeme que no lo harás!-

-Sí, Sakura lo prometo, pero voy YA mismo para allá, y que el tonto no objete nada- dijo, preocupada- ¿se pegó en la cabeza?-

-Sí, o eso me dijo-

-¡ya voy!- dijo con tono preocupado- nos vemos

-Nos ve...- comencé pero ya no había tono

Fui a buscar el botiquín, y encontré alcohol, algodón y gasas para mi suerte. Cuando bajé casi me muero de un infarto, mi hermano había llegado a la casa, había tomado a Hien por la camisa del instituto y lo amenazaba con el puño, mientras el mismo me miraba, suplicante, para que mi hermano deje de querer matarlo.

-¡¿Qué haces aquí tú, mocoso?! ¡¿le has hecho algo a mi hermana?!- le gritaba mi hermano

-Le dije que no- decía Hien, rendido- somos amigos de la escuela, me lastimé mientras la acompañaba a casa-

-¿tienes pretensiones acaso?- le gritó

-¡Hermano!- me enojé- ¡Hien solo está aquí por que Shaoran se lo pidió!- le grité

-Te lo dije, Touya- dijo Yukito, sonriendo

-¿y porqué el mocoso iba a pedir algo así?- dijo mi hermano, que no bajaba al pobre chico

-Era tarde y se había ido con Tomoyo y Eriol a buscar unos libros, y como vive con Hien le pidió que me acompañara a casa por que era tarde y tenía miedo que algo me pasara ¿contento? ¡suéltalo, está muy lastimado!- le dije yo, preocupada

-Bueno- gruñó

Suspiré, Hien contrajo el rostro de dolor, en eso sonó el timbre, mi hermano bufó, abrí la puerta y Luna me saludó, apurada para luego prácticamente correr hasta el living, en el camino se presentó rápidamente como Luna Li y fue hasta donde estaban Hien, mi hermano, Yukito y el botiquín.

-Hien, ¿estás bien? ¡Idiota!- le dijo ella, preocupada- ¡podrías haber llamado a May!-

-No quería preocuparte, estoy bien- dijo- pero quería desinfectarme las heridas-

-¿Qué pasó?- preguntó ella

-Bueno… tu hermano tenía el instinto correcto, menos mal que estaba allí- dijo

-Gracias-dije yo- me salvaste- sonreí

-Bueno, perdona, chiquillo, por lo de recién- dijo mi hermano, desviando la vista- déjame ver si la herida de la cabeza es muy preocupante-

-Mi hermano estudia medicina- dije-

-Ah- dijeron Hien y Luna

-A ver…- dijo mi hermano- no, no es grave, pero se ve que te has pegado fuerte, de todas maneras, ve a un médico de verdad- dijo, concentrado

-Cuéntame, Yukito, ¿Qué hay de nuevo?- dije, mientras mi hermano buscaba más contusiones en la cabeza de Hien y Luna los miraba, preocupada

-Nada, pequeña Sakura, ¿y tú?-

-Tampoco-

-Tu cumpleaños es pronto, ¡16 ya! Estás enorme- me sonrió

-Listo- proclamó mi hermano- no tienes nada más que unos golpes algo fuertes, el mareo se te pasará en un momento-

-Gracias – le dijo Luna

-¿y ustedes dos quienes son?- preguntó mi hermano

-Yo soy Luna Li, hermana gemela de Shaoran Li, el novio de Sakura- dijo, mientras tomaba un algodón y limpiaba las heridas de la cara de Hien

-Yo soy Hien Hitszuso- se presentó

-Ah sí, Yuki me habló de ustedes- gruñó mi hermano

-¿Yue te contó algo, hermano?- dije yo, sorprendida

-Sí, un día que llegó luego de una batalla- volvió a gruñir

-Siéntate o ve a tu cuarto, ahora les llevo algo de té- dije yo- ¿ustedes quieren algo?- le pregunté a Luna y a Hien

-Si no es molestia un té por favor- dijo Luna sonriéndome

-yo nada, gracias- dijo Hien

-ahora voy y te ayudo- me dijo Luna

-no, no, Luna quédate con Hien, yo puedo- sonreí

Y ella siguió concentrada en desinfectar las heridas de Hien, que la miraba a la cara y contraía el rostro cada algunos segundos.

Mientras hacía el té me sorprendí, del instinto de Shaoran. Sonreí al imaginarme el ataque que le agarraría cuando se lo contara.

Hien PDV

Estaba allí, en el sofá de Sakura, con Luna pasándome un algodón embebido en alcohol que me hacía arder las malditas heridas de una manera espantosa, hacía gestos y una sensación de frustración me invadía, ¿¡por que Shaoran tenía que tener tan buen instinto?! Ahora no me va a dejar en paz por un mes con lo que "Tenia razón él y yo no".

Entonces, observé a Luna, para distraerme del dolor, ella me miraba, con dulzura, mientras me pasaba aquel instrumento torturador, lo hacía delicadamente, intentando que no ardiera, pero, era inevitable, lo hacía con una mano sola, ya que con otra me tomaba una de las manos.

Oye hermosa de mis sueños

Llegas a llenar mi vida...

Nunca todo es tan perfecto

Pero casi es lo que siento

El amor es mucha piel

Ya no sabes desde ayer

El amor es mucha piel....

El amor es tan distinto

Ahora que te conocí

Esas marcas de la edad

Que se pueden ya borrar

Desde que te conocí...

Desde el día en que te vi...

El amor es para ti!!...

--Coro--

Desde que te vi

Una flecha me clavaste con amor

Un embrujo fue

Y cayendo entre tus redes desperté

Ahora tú eres mi vida

Desde que te vi

Una flecha me clavaste con amor

Un embrujo fue

Y cayendo entre tus redes desperté......

(Fragmento de Desde que te vi, Natalino)

Me causaba mucha ternura la imagen, y pensé en lo poco que me faltaba para el juicio, y yo había tomado mi decisión.

Aparté ese vértigo y me concentré en ella. Me hizo dar vuelta la cabeza para ver si había sangre, gracias a Dios no la había, mi espalda no tuvo tanta suerte.

-eh, esto, Hien, tengo que curarte la espalda- dijo ella, sonrojada

-ah, sí- dije yo, con un calor ligero en las mejillas

Ese trámite fue mucho más rápido, aunque igual de doloroso que la cara, supongo que por el hecho de que estaba en una casa ajena sin camisa y colmo de esto, toda la misma llena de sangre. Ella me acarició una mejilla, con las yemas de los dedos y me susurró casi me matas del susto, idiota luego, rió.

Me reí un poco luego de que terminara, me puse la camisa y el saco y me disculpé con Sakura por las molestias.

-No te preocupes- me sonrió ella- suerte que estabas allí-

-¿Qué fue lo que pasó?- dijo Luna

-Otro suceso extraño…- dije-

-Ah, ¿conseguiste recuperar alguna carta?- preguntó Luna

-¡sí! ¡dos!- dijo Sakura, feliz

-¡que suerte!- se alegró Luna

-Sí, ¿y May?- preguntó Sakura

-Está supervisando y ayudando junto a Anna a los encargados de decoración-

-Ah- dijo- ¿y Shaoran ha vuelto…?

-No creo, debe estar volviendo recién-

-Está bien-

Bufé y cerré los ojos diciendo despiértame cuando nos vallamos, Luna, antes de quedarme dormido, sentí los labios de Luna sobre mi frente y sonreí.

Sakura PDV

El día siguiente fue, entre otras cosas, cómico. Un 29 de marzo demasiado cómico como para sentir pesados los ensayos de la obra, un día lleno de comentarios de Shaoran, creo que no hablaba tanto… desde hace mucho. Reí.

-Les dije- comenzó, mientras íbamos para el teatro del colegio

-Ya sabemos, Shaoran- dijo Meiling

-¡ven! ¡me dicen paranoico pero fui acertado!- luego de decir esto, imitó una buena risa maléfica, iba agarrando mi cintura con un brazo.

-Maldito instinto Li…- dijo Hien, lo mismo que la vez pasada

-¿instinto Li?- dijo Luna

-Shaoran y Meiling- gruñó- tú te lo callas- le bromeó

-Mira quien habla- dijo ella, algo enojada

-Estamos ya hartos, Shaoran, para un poco por favor- dijo Eriol, bufando

-Ya entendimos, Li- dijo Tomoyo, excesivamente enervada para ser ella

-Ya hace años que nos conocemos, Daidoji, dime Shaoran- le dijo él

-Bien, me puedes decir Tomoyo- rió

-¡por fin!- dijo Meiling con un gesto teatral- Tomoyo era la única de nosotros que no te llamaba por el nombre, y es que, ¡por todos los santos! Es una de tus mejores amigas, bueno, sí, tu mejor amiga, considerando a Sakura tu novia y Luna y yo somos tus parientes-

-Si, era hora- rió Shaoran

-Bueno, ¿ya vas a parar?- preguntó Eriol

-¡No!- rió- bueno una más- se carcajeó

-¡Shaoran!- se quejaron todos al unísono

-Bueno, ¡se los dije!- dijo él, riendo

-Suerte que le pidieras a Hien que me acompañara, cuando llegaron las piedras ni las vi- le sonreí a Shaoran

-Cuando se trata de ti…- rió él

-Hubieras venido conmigo- le dije, haciendo un puchero

-No podía- dijo él- necesitaba seriamente esos libros-

-Ah- dije

-Fuera de tema…-dijo Meiling- ¿recuperaste alguna carta?-

-Sí- dije, feliz- ¡dos!- reí

-Que … bueno- sonrió Meiling

Allí en esa expresión, había un trasfondo que no comprendí.

Meiling PDV

-¡Riley!- grité, me había escapado del ensayo del 29 de marzo.

-¿Qué quieres Meiling?- dijo, áspero

-¡¿Qué pasa contigo, Riley?! Hace poco…- dije, pensando… en bueno, el beso…

-¿el beso?- dijo, mofándose- fue, para zafar…- sus ojos parecían fríos

-Quiero saber la próxima misión- dije, igualmente fría

Me miró, con la indecisión grabada en el hermoso semblante de ángel… endemoniado. Sentí un extraño calor recorrer mi cuerpo. Un calor… de furia. Que me llenaba las mejillas de vergüenza, y el pecho de ardiente decepción. Pero yo era flexible, había aprendido a soportar los golpes de novio tras novio fracasado, de rechazo tras rechazo, buscando lo inalcanzable, que estuvo entre mis manos.

Peleaba por un sueño roto que había sido cambiado por otro. Ahora, se rompió nuevamente, dejándome con el amargo gusto de la decepción.

Siempre tenía la esperanza, el fracaso, jamás, el triunfo.

Puse mi mejor cara de Poker para escuchar.

-¿Sigues queriendo a Shaoran Li como premio?- preguntó Riley, seco, y con los ojos fríos, ojos que podían congelarte el alma

Lo sopesé, ¿aún lo quería…? Quise mentir, decirle que sí, pero… mi boca y mi corazón fueron más rápidos.

-no, ya no más- dije, mirando sus ojos

-entonces, hazme caso, Meiling, huye, vete- dijo él

-¿huir de qué?- dije yo

-No … puedo, no puedo decirlo- dijo, con gesto de dolor

-¿por qué?-

-Si lo hago… moriré- dijo, agarrándose el brazo derecho con fuerza

-¡¿Qué pasa?!- dije yo, alarmada

-Mi sangre…- dijo mirando las venas de su brazo, mucho más oscuras que lo normal

-Mis venas… se vuelven negras…- dije, asustada

-¡No!- gritó- no puedes… no puedes …, si… desobedecemos, morimos, porque nuestra sangre… se va volviendo más espesa- su cara parecía la de un fantasma

Y me miró, con gesto de furia, aún agarrando el brazo con fuerza, corrió destartaladamente hacia mí, estábamos en el parque del Rey Pingüino, y cayó a mis pies, partido de dolor, se paró lentamente, soltó su brazo, puso sus dos manos sobre mis mejillas y sus ojos, aterrados se enfocaron en los míos, su desesperación hizo que la máscara de frialdad desapareciera, sólo por un momento, y en ese segundo sus manos apretaron mis mejillas, desesperadas. Luego, me abrazó y pude escuchar cuando, con la voz por demás de quebrada y con un llanto sin parar decía sin cansancio

-es mi culpa… es mi culpa… perdóname May, perdóname, pe-e-er-d-do-na-me-e- sus frases eran cortadas por el profundo llanto, y la entrecortada respiración.

-Pero, ¿se puede saber que pasa? ¡estás llorando! – me alarme

-Te condené… a mi suerte, a servir o morir – dijo, separándose de mi y cayendo al suelo de rodillas, luego, comenzó a golpear el suelo de concreto

Estaba petrificada, eso… por eso estaban así mis venas, sin embargo, mi mente solo podía concentrarse en que Riley se estaba lastimando cada vez más las manos, ya habría tiempo de enojarme.

-Riley, Riley, para – le ordené tranquila

-Mi culpa… fue mía de nadie mas, como pude… debí saberlo- volvió a sollozar

-¡para ya, Riley! – dije ahora, autoritaria

Me miró, mortificado y con los ojos rojos de llorar, las manos las tenia ensangrentadas, me arrodillé junto a él, y se las tomé sin asco alguno, le dije seriamente

-dime exactamente que has hecho, y por que tú –

-el maestro… se dio cuenta, cuenta de que… de alguna manera –pareció dudar- mi deseo de vivir una vida en el pasado se esfumó por que, encontré gente con la que no me molestaría estar, mis enemigos se convirtieron en mis amigos…- pareció dudar nuevamente – encontré que me gustabas, que te quería que mi deseo se cumplió antes de tiempo, y al demostrártelo sin declararlo antes a él nos condené, ahora no solo yo, sino que tú también, debemos servirle serle fieles o morir de la peor manera, iba a ignorarte, para que te fueras, iba a dejarte ir, con suerte serias feliz, ahora ya no puedo-

Me quedé muda mientras Riley apoyaba la cabeza en mi regazo, lloraba y temblaba, nunca lo había visto perder la calma así. Mi mente no podía procesar la idea de servir o morir, no podía, y sin saber por que, comencé a acariciar el pelo de Riley y susurrarle con sinceridad…

-No te preocupes, todo estará bien-

-No, no lo estará por que fui un tonto, por que no supe controlarme, por que no supe evitar – suspiró – enamorarme de ti-

-Eso, no es malo, al menos, cuando te corresponden – le sonreí

Me abrazo de nuevo, pidiendo disculpas sin cesar. Mi corazón se destrozó, enojado pero sosegado, impotente y decidido. Un par de chicas se acercaron a nosotros la de cabello color chocolate mas claro habló en japonés pidiendo indicaciones sus ojos verdes fluctuaban entre un mapa y mi cara, una chica vino corriendo detrás de ella, unos centímetros más baja, de cabello castaño y ojos marrones se detuvo en seco, me miró, luego a Riley y exclamó , preocupada

-¡¿Qué pasó?!- su japonés era torpe

-¿Que le paso a tus manos? – dijo la chica de ojos verdes

-Nada, simplemente…- Riley se quedo sin habla

-Déjame ver, hicimos un curso de primeros auxilios- dijo la chica del pelo castaño, supe que mentía, aunque no estaba segura si decía eso, por que lo dijo en un japonés demasiado torpe

-Bueno…- dijo Riley y se dio vuelta, la chica de los ojos verdes le susurró algo en otro idioma, inglés probablemente, por lo que entendí le dijo Cuidado, no sabemos si es él

-Ay, que heridas feas- le dijo riendo levemente- tengo unas vendas en mi bolso, y agua oxigenada que compre cerca, ¿me dejas que te cure las manos? – le preguntó muy dulcemente, mirándolo con ternura

-¡Stace!…-dijo exasperada la chica de los ojos verdes- no sabemos si él es el que… o si nos quiere cerca- parecía recelosa pero sin embargo ayudó con las heridas de Riley, mientras yo miraba, atónita

-Si, por favor, cúramelas- dijo él, vencido

La chica de los ojos marrones comenzó a sacar las vendas y el agua oxigenada, mientras yo, pálida y con el rostro ceniciento intentaba asimilar las palabras de Riley, luego, sin gritos ni nada, Riley tenía las manos vendadas, la chica desconfiada, Megan, se las había vendado, y ambas, cuyas manos estaban llenas de la sangre de Riley, comenzaron a limpiárselas con alcohol. Cuando terminaron, la chica de los ojos marrones, o Stacy, según creo, se acerco y le susurro algo al oído a Riley. Él asintió y la chica le dio un beso en la frente, luego lo despeino un poco y Maria lo abrazo, me sorprendió lo molesta y celosa que me puse, ambas se dirigieron luego a mí, pero la que hablo fue Megan cuando preguntó en japonés:

-¿sabes hacia donde debemos seguir para llegar al instituto de Tomoeda? –

-Están cerca, dos cuadras para atrás y dos a la izquierda, luego una a la derecha- conteste instintivamente

-Gracias, y cuida de tu amigo, por favor- advirtió Megan con seriedad

Y ambas se marcharon. Me concentre entonces en Riley, le ordene que fuéramos al departamento, según sabía, faltaban dos horas para que terminara el ensayo, y podría explicarme tranquilamente, de que iba la situación.

Cuando llegamos, preparé té y le di unas galletas para que comiera, ahora estaba menos pálido, o eso me pareció. Hasta hizo un gesto de asco con las galletas… si, las había preparado yo, eso me hizo pensar que estaba… algo más normal. Eso me enfureció un poco, ¡¿acaso siempre la gente tenía que odiar cómo cocino?!

- Bueno…- dije, algo exasperada y… sonrojada- ahora te toca hablar a ti- sentencié