Los personajes son creados por la escritora Kyōko Mizuki, uno de los seudónimos de Keiko Nagita, y la mangaka Yumiko Igarashi, seudónimo de Yumiko Fijii, publicado en Japón por Kōdansha Ltd. desde 1975 a 1979.
La ira de Elroy Andrew No se hizo esperar ante la inminente partida del notario, George no quiso comunicarle lo que ocurría pues la mujer expresó abiertamente sus malos deseos contra la rubia, cosa que le indignó y le ayudó a decidir renunciar a los servicios de aquella mujer si resultaba ser la heredera de la fortuna de su querido muchacho, aunque fue su mentor cuando su joven amigo redactó aquel testamento no le comunicó el contenido del mismo, por ello no tenía ni la más mínima idea de lo que él contenía, como siempre su prudencia se hizo presente y en un descuido de Elroy tomó al joven Archie por un brazo y lo llevó casi arrastra hasta a fuera de la mansión.
-¿Joven Cómo es posible que usted no pensará en la señora candy cuando recibió esa llamada? La cara del muchacho era de total desconcierto.
-¿George tú crees que si le hubiera pasado algo a Candy ..? El joven se vio interrumpido por un George furioso.
-La verdad a veces dudo si es que ustedes realmente es tan tonto o es que se hace ¿acaso preguntó usted por ella? ¿Preguntó cuál es la emergencia? ¿para qué o quién necesita la sangre? Archie realmente no entendía nada de nada.
-Más vale que me acompañe si no quiere lamentarlo luego, George caminaba a paso ligero hasta uno de los autos y Archie que comenzaba a entender las palabras de George comenzó correr hasta alcanzarlo.
-¡Por Dios santo George! estaba tan molesto que no me detuve a pensar en eso, ni tan siquiera deje que el pobre hombre me explicara lo que sucedía.
El trayecto se hizo eterno para los dos hombres que temían lo peor.
Annie ya en camino observaba a su acompañante en silencio, él estaba inmerso a en sus recuerdos, el dia de su boda se veía tan hermosa, nunca iba a olvidar lo radiante que se veía caminando hacia el altar, tampoco como sus ojos se llenaron de lágrimas cuando Annie le presentará su presente de bodas nada más y nada menos que él, él era su regalo de bodas, Candy llora al verlo vivo, después de tanto tiempo creerlo muerto estaba ante ella su amado primo el mismísimo inventor su querido Stear.
-Stear, gritaba la novia y caía desmayada, su esposo corría a sostenerla evitando que se golpeara, pues su regreso no fue la única sorpresa que se conocería ese día, Martín después de revisar a la novia les daba la hermosa noticia de que estaba esperando un bebé, al llegar Annie y Stear al hospital encontraron a un rubio abatido y a Paolo tratando de animarlo sin tener muho exito.
-Albert, Albert, la morena corría hasta el que parecía ausente en sentado viendo hacia dónde momento antes se había ido la última enfermera que les había dado información sobre la rubia y su bebé.
En ese momento el médico que la atendía salía y Albert al divisarlo ae levantaba sin prestar atención a los recién llegados.
-¿Jhon Cómo están? La cara del hombre era de preocupación, durante el embarazo se había dado una bonita entre la pareja y él, por lo que trataría de salbar a ambos.
-Tú esposa es una mujer muy necia Albert, así que apeló a tu buen juicio, es necesario practicarle una cesárea y ella insiste en un parto natural, su ritmo cardíaco está un poco bajo y no quiero correr riesgos.
-¿Tu consideras que una cesárea es más seguro Jhon? El rubio confiaba plenamente en el médico.
-Si, pero la última palabra la tienes tú Albert, debes firmar una autorización y puedes hablar con ella mientras yo voy preparándolo todo.
-¿Crees que pueda entrar? El rubio mostraba una celeridad que realmente no tenía.
-Si amigo, se paciente por favor, anda y trata de convencerla que esto es lo mejor, por ella y por su bebé, el rubio respiro profundamente y no pudo más que asentir, los presentes sólo esperaban expectantes a ver qué sucedía y esperaban que el rubio les informará, cosa que nunca sucedió ya que el médico le dio a firmar unos formularios y luego lo acompañó hasta donde ella se encontraba.
Los minutos pasaron y todos estaban impacientes, mientras en la sala de parto una pareja se decía hasta pronto, él la convenció de someterse a una cesárea por el bien de su hijo o hija.
Casi media hora más tarde entraban George y Archie corriendo al área de emergencia en donde eran notificados que la joven había ingresado de a pabellón para una cesárea de emergencia y que debían permanecer en el área de espera hasta que la intervención terminará.
El rubio salió por una puerta lateral hacia la capilla después que su buen amigo le indicará que permaneciera en calma y le indicará cómo llegar al jardín favorito de la rubia dentro del hospital, el rubio necesitaba orar por su esposa y su hijo, quería estar sólo, sin tener que escuchar a nadie diciendo que debía ser fuerte.
-¿Cómo voy a ser fuerte si puedo perderlo todo? Ninguno sabe lo que siento, lo que sentimos, Dios ayúdanos, guia las manos Jhon para que todo salga bien, cuida a mi mujer y a mi bebé, el hombre estaba de rodillas orando en silencio mientras gruesas lágrimas corrían en su rostro.
Nadie les da información por no ser familiares, sin poder hacer nada permanecieron sentados esperando, sumidos en la desesperación y angustia, luego de una hora el rubio regresaba por el mismo solitario pasillo hasta donde le había entregado la vida de su esposa y su bebé a su amigo, con cada paso que daba sentía que su corazón latía más y más rápido, una de las enfermeras al verlo le sonreía.
-Felicidades fue un niño, él solo pudo respirar profundamente.
-¿Y mi esposa? La enfermera guardo silencio, si fueron segundos o minutos a él le parecieron una eternidad.
-Cuando salí a llevar a su bebé a los cuneros la estaba trasfundiendo, tenga fe, el doctor Jhon la va a cuidar bien ¿Quiere conocer a su bebé?.
Él asintió con una mueca en su boca que pretendía ser una sonrisa, mientras seguía a la enfermera agradeció en silencio por la vida de su hijo, y rogaba nuevamente al cielo por el bienestar de su mujer.
-Señor White afuera pregunta por Candy, el bebé y por usted, no se les dio información ya que no son familiares de ustedes ¿quiere que les informemos?
-No, no quiero que nadie se entere de lo que nos está sucediendo hasta que ella este bien, la enfermera asintió mientras le indicaba con una seña cual era5su bebé, el rubio lloró al verlo, su hijo era hermoso, después de un largo suspiro sus ojos se vieron inundados de lágrimas, aquello le partió el corazón a la enfermera que desde que conoció a la rubia y a su esposo los había visto siempre sonrientes y tan enamorados.
-¿Le gustaría cargarlo unos minutos? Es bueno para los recién nacidos sentir el calor de los brazos de su madre, dadas las circunstancias sería genial que lo hiciera, el rubio no pudo sino contener sus lágrimas.
-Se lo agradecería mucho, el hombre fue provisto de la indumentaria adecuada para entrar a los cuneros y finalmente tenía a su pequeño entre sus brazos.
-Mami se pondrá bien pronto mi amor, te amamos mucho mi niño, el bebé permaneció tranquilo en la seguridad de aquellos brazos y una mueca semejante a una sonrisa apareció en sus pequeños labios, lo que hizo sonreír al padre, aquello hizo que el corazón del padre se llenara de paz.
-Todo estará bien bebé, dándole un beso en la frente se lo entrego a la enfermera que los observaba enternecida.
-Muchas gracias, afuera debe estar mi amigo Paolo, es un hombre alto ..
-¿El joven que estaba con usted? La enfermera había estado al pendiente de la familia de su compañera por petición de ella misma, por lo que había visto al atractivo hombre que acompañaba al rubio.
-Sí, ¿sería posible que le informará a él y sólo a él, que ya el bebé nació y que está bien? Me acompañó en todo el proceso y sé que esta preocupado por nosotros.
-No se preocupe, en cuanto vea la oportunidad me acerco con discreción y le digo, pero afuera está una chica de cabellos negros, un señor alto de bigotes y dos jóvenes ¿A ellos?
-No, le suplico que solo le de información a mi amigo, ya mañana yo les informaré, aunque a la chica le pareció extraña adueña petición le prometió al joven hacer lo que le solicitaba.
-Si al guíen me dice hace cinco semanas que hoy estaría aquí muriendo de preocupación por la señora Candy no lo habria creido, se veía tan radiante cuando la vi, George estaba desecho.
-Ella estaba tan feliz, no entiendo ¿Qué sucedió? Annie veía directamente a Paolo pues él era el único que estaba en la sala de espera.
- Anoche estaba bien, como a las once llamó que tenía antojo de pastel de fresas con anchoas, y me pidió que fuera por ella porque se lo quería comer caliente, el hombre sonreía un poco y al comentar esto George pensó que aquel hombre era el esposo de la señora Candy.
-Recuerdo lo hermosa que se veía el día de su boda, parecía un Angel mientras caminaba al altar, después de tantos años sin verla me pareció que se veía simplemente hermosa, nada más la vuelvo a ver hace tres días para que ahora me de este susto Stear estaba impactado.
-Creo que la cara de felicidad que puso sólo la su pero cuando dijo si en el altar, intervino la morena.
-No, la supero por mucho cuando el doctor le dijo que estaba embarazada, comentaba Paolo.
-Si, tienes razón Paolo, comentó Archie con pesar.
-¿Usted estuvieron en la boda? George preguntaba con tristeza.
-Si George, fue unos días después de regresar, y dejame decirte que ella dijo yo fui su mejor regalo de bodas.
-Vamos Stear no seas petulante, ese día sólo tenía ojos para su amado esposo, no te adornes tanto, al ver la cara de asombro de Stear todos se pusieron a reír.
-Realmente Candy nunca cambiará, me dio como diez pellizcos para cerciorarse que realmente estaba vivo y no era una alucinación, creo que quería hacerme sufrir y cobrarse de alguna manera el creerme muerto por tanto tiempo.
-Como lamento haberme perdido esa boda, el hombre mayor se derrumbaba contra el respaldo de la silla en la que se encontraba sentado.
-George ella entendió que debías acompañar al tío abuelo, no sabíamos que se encontraba tan grave, el hombre tragó en seco ante las palabras de Annie.
-Debí estar al pendiente de ella, William así lo habría deseado, Annie, Archie y Stear guardaron silencio y cada cual se sumió en sus recuerdos.
Mientras una enfermera le hacía discretamente señas a Paolo y este al darse cuenta se acercaba a ella con siguió.
-¿Usted es el señor Paolo? Este asentía extrañado de la actitud de la enfermera.
-El esposo de Candy desea que usted sepa que ya el bebé nació y se encuentra bien, a ella le hicieron dos transfusiones.
-¿Está muy delicada? El hombre se mostraba bastante preocupado.
-No sabría decirle realmente, después de recibir al bebé ya no pude regresar al pabellón, el doctor jhon es muy bueno en su área y él esta haciendo todo lo que esta en sus manos por ella, el hombre asintió entendiendo lo que le decían entre líneas.
-Voy a darle la noticia a ellos, dijo señalando al pequeño grupo que se encontraba en la sala de espera, a lo que la enfermera respondía con un móvil de cabeza diciendo que no.
-El señor White claramente dijo que sólo le diera información a usted, fue muy explícito al solicitarme que fuera discreta al decirle.
-Pero es una locura, ellos son como su familia, la enfermera se levantaba de hombros y sonriente le proponía mostrarle al bebé.
-Puedo llevarle a conocer al niño y así usted puede hablar directamente con el padre, él necesita mucho apoyo en este momento.
-¿Segura qué no te meterás en un problema por esto? Ella sonriente le guiñaba un ojo a lo que él respondía con una enorme sonrisa.
En silencio caminaban hasta los cuneros, en donde se podía ver la figura de su amigo frente el enorme vidrio que lo separaba de los infantes.
-Le dije que aquí estaría, ahora acompañe a su amigo y si necesitan algo no duden en tocar mí puerta que es aquella de la derecha, la joven hablaba en voz baja y Paolo se inclinaba un poco para escuchar lo que le decía.
-Mil gracias por esto.
-No tiene que darlas, Candy es una compañera muy querida por todos en el hospital, es una pena que estén pasado por esta situación tan dolorosa, la enfermera se despedía con una inclinación de cabeza en silencio dejando a los dos hombres solos.
Continuará...
