CAPÍTULO DÉCIMO: INTERPRETANDO PROFECÍAS.
Una lechuza despertó a Harry de madrugada. ¡Era Hedwig! Su lechuza que traía carta de sus amigos. Harry se puso sus gafas y empezó a leer.
Querido Harry:
Te echamos mucho de menos. Neville, Dean, y Seamus también han preguntado por ti. Ginny está muy afectada. Hagrid por poco inunda su casa (mira quien fue a hablar, Hermione).
En Hogwarts están pasando cosas muy raras. Draco se ha puesto bien, y... ¡Quiere ser nuestro amigo!. Aquella niña sólo habla con Dumbledore, que es el único que sabe su idioma. No sabemos nada más de ella. Hemos estado buscando quiénes eran las Tres Hilanderas, pero no salen en ningún libro. Creemos (es decir, Hermione cree) que estarán en uno de los libros de la sección prohibida, parece que el libro es muy antiguo. Cada vez Snape aparece menos por aquí. La profesora McGonagall está muy preocupada y siempre está con los ojos llorones. Trelawney no para de decir que caerán tiempos difíciles. ¡Incluso Nimue está intranquila! Ella que siempre es tan serena.
Tenemos sospechas de que hay algo muy valioso en Camelot, ya que a Dobby se le escapó algo sobre una piedra. ¡Esperemos que no sea otra vez la piedra filosofal!
Harry, ten cuidado. Ahora una muy buena noticia: ¡¡¡Iremos a Camelot para los T.I.M.O! ¿No es fantástico? Pronto nos veremos.
Ron y Hermione
Harry sabía con exactitud quién había escrito cada trozo de la carta. Sobre lo de la piedra filosofal, Harry estaba seguro de que Dumbledore le había dicho que sería destruida y de que así había sido. Lo que más le interesaba era el comportamiento de Draco.
Era domingo y Harry tenía un largo día por delante. Estaba aturdido, no tenía ganas de pensar en nada. Aún eran las seis de la mañana. Se sentó en la cama, abrió el libro sobre Camelot y empezó a leer:
"El bosque de invierno
Uno de los más enigmáticos. En este bosque hay un lago repleto de plantas, la mayoría de ellas venenosas. En la parte más profunda del lago se dice que habitan varios monstruos. Algunos de ellos son:
Sharp: Todos los relatos cuentan que es malévolo y se aprovecha de cualquier ser que se aventure a navegar en el lago. Son conocidas las propiedades mágicas de las plantas que custodia este dragón, utilizadas para…"
Al llegar aquí Harry no pudo saber para que se utilizaban porque la tinta no se veía.
Wawes: Las historias cuentan que es muy orgulloso pero ayuda a cualquiera que reclame su ayuda…
Harry apartó el libro al acordarse que al día siguiente tenía examen parcial de pociones y no podía perder el tiempo leyendo aquello. Ya lo haría después.
Conforme a esto, estuvo toda la mañana estudiando. Kevin apuntaba cosas en una libreta, suponía que estaba trabajando en el ensayo de Adivinación. Daiana estaba sepultada bajo varias montañas de libros. En aquel momento Daiana le recordó a Hermione en tercero con el montón de asignaturas que realizaba.
-¿Qué haces?- le preguntó más tarde. Daiana en aquel momento estaba tumbada boca arriba.
-¿Tú qué crees?- contestó enseñándole un pergamino. Se levantó y se sentó cruzando las piernas dando un giro. Daiana era muy ágil.
-¿Dónde está Lily?- preguntó distraída mirando el pergamino desde otro ángulo.
-Ni idea. -respondió Harry dándose cuenta de su ausencia.
Al mediodía llovieron cuatro gotas, pero pronto amainó la lluvia, aunque las oscuras nubes permanecieron en el cielo. El sol salió más tarde pero su calor era muy tenue y todos los alumnos preferían estar dentro de la escuela.
Harry miraba ansiosamente por la ventana para ver si atisbaba a su amiga. De pronto un rayo azul marino atravesó de golpe la sala. En medio apareció otra vez la imagen que le había dado la bola.
-Tu amiga corre peligro. –dijo muy firme.
La luz ya se disipaba y Harry venciendo el impacto, demandó:
-¿Dónde?. ¿Adónde debo ir?
-La dama de Shalott... buuuusca a la daaaama de Shalott…
-¿Dónde?- repitió el chico desesperado.
-Búuuuscala.
La luz desapareció juntamente con el hada azul. Harry se apresuró a llegar al tapiz, allí estaba la que Harry suponía que era la dama de Shalott. Seguía como dormida en una barca, pero aquello no le ayudaba para saber por dónde ir. Se sentó en la biblioteca.
Pensando y pensando, recordó: Lord Alfred Tennyson. ¡La hoja que se le había caído a Daiana! Harry volvió a su habitación. Sacó la hoja y la leyó un par de veces. Le dolía la cabeza, y lo más preocupante: ¡Le dolía la cicatriz!. Intentó calmarse. Recordó a Remus Lupin, quien tanto le había ayudado a entender su pasado. Recordó lo que mejor había aprendido con él. De repente una voz le dijo: Las cosas no son lo que parecen. Harry comprendió enseguida. El poema no tenía importancia de por sí, no era lo que decía si no lo que quería decir.
Una blancura que fría se estremece
¡Aquello hacía referencia al bosque de invierno!
Y una brisa suave que umbrosa recorre esa ola que se mece.
Harry suponía que eso tenía algo que ver con el lago del bosque mencionado en el libro.
Cuatro murallas grises, cuatro estandartes y las torres¡Era una descripción de Camelot! Al llegar:
Y a la dama de Shalott el silencio cubre con un velo
Harry se atascó. Al final acabó convencido de que la dama de Shalott debía ser Lily por que siempre estaba callada.
Luz trémula que bajo el cielo muere.
¡Y pronto sería la puesta de sol! A partir de aquí Harry no supo qué quería decir el poema y se fue directamente hacia los siete bosques.
-¡Harry! ¿Adónde vas? -preguntó Kevin que se había caído del empujón que Harry le había dado sin darse cuenta.
-¡Harry, Harry!- gritaba Daiana- ¡Ya lo sé!
Harry no le prestó la menor atención. En su cabeza sólo resonaban las palabras: "Y sobre ella caerá una maldición"
Cruzó los enormes patios y jardines de Camelot. Llegó a la verja que cerraba los bosques y dijo: Alohomora a la vez que apuntaba con su varita. Nada ocurrió. Harry pegó un puñetazo al muro y mágicamente se abrió la puerta.
Entonces Harry fue adentrándose poco a poco en el bosque de árboles blancos, estaba totalmente nevado. Harry siguió andando, una brisa muy fría recorría sus mejillas. Estaba atento a cualquier ruido. Se oía el crujido de hojas secas. Estaba a punto de entrar en el bosque de otoño. Harry se alejó de allí, oyó el aullido de algún lobo, oyó el vuelo de las lechuzas... de entre todos los sonidos Harry consiguió oír el murmullo del agua. Siguió ese murmullo y lo llevó a un río. Harry siguió río abajo, hasta que el serpenteante río lo condujo a un gran lago. En el lago había una pequeña barca. En la barca una muchacha estaba arrancando unas algas que había justo en medio.
-¡Lily!. ¡Vuelve!- gritó Harry utilizando todo el aire de sus pulmones.
La chica se giró asustada, la barca se movió, y ella cayó al agua. Un enorme dragón marino se había alzado de las aguas. Tenía el lomo cubierto por una escarcha violeta. Harry se lanzó inconscientemente al agua sin reparar que su fuerte no era nadar. Nadó tan rápido como supo y se agarró al bote. El monstruo le echó una ráfaga de hielo que consiguió esquivar por los pelos. Harry subió como pudo a Lily de nuevo al bote, intentó remar hasta la orilla pero el monstruo marino les borraba el paso con su desmesurada cola. Lily se desmayó. "Lo que faltaba" pensó Harry. "Por favor, que alguien me ayude" pensó. Recordó lo que Dumbledore le había dicho una vez: "Hogwarts siempre ayudará al que lo pida". Harry pidió de todo corazón que alguien le ayudará; entonces oyó la voz de Dumbledore:
-Wawes, despierta, Wawes...
La voz se hacía cada vez más tenue y Harry gritó en medio de la oscuridad:
-Gran Dragón, acude en nuestra ayuda, por favor.
Otro dragón se alzó de las embravecidas aguas y un cruel duelo entre dragones acuáticos se empezó a disputar. Harry remó y remó pero en aquel vendaval era muy difícil llegar a la orilla. Sharp tumbó la barca con un coletazo. Cayeron al agua, Sharp cogió a Lily con la cola y malas intenciones, pero el ágil Wawes consiguió rescatarla. Wawes la dejó en la orilla, Sharp disparó su hielo sobre Lily que quedó enteramente helada. Con sus garras hirió fuertemente a Wawes que se desplomó en medio del lago. El monstruo marino atizaba con su puntiaguda cola a Wawes que gruñía descontroladamente de dolor.
Harry se veía impotente ante tal situación. ¡Con las prisas se le había caído la varita en la verja! Nada podía hacer. Se puso de pie manteniendo de forma espectacular el equilibrio sobre la barca. Miró hacia arriba. Aquella parte del bosque era muy curiosa porque el lago estaba cubierto por una cúpula hecha de enredaderas espinosas. Harry levantó las manos. Cerró los puños. Levantó sus dedos índices dirigiéndolos hacia arriba y realizó un movimiento circular. De repente las enredaderas cayeron sobre Sharp, que quedó atrapado bajo una red de peligrosas espinas que se le iban enrollando.
Harry pensó que si el monstruo era de hielo lo mejor sería atacarlo con fuego. Pensó que una tormenta sería perfecta, exactamente pensó que sería perfecto que un rayo descargara su furia sobre Sharp.
El cielo se llenó de espesas nubes. En unos momentos se desencadenó una fuerte tormenta y tal y como quería Harry un rayo se abalanzó sobre Sharp, el cual buceó hacia su escondrijo con las pocas fuerzas que le quedaban después de patalear para deshacerse de la red de zarzas. Éstas desaparecieron con él. Entonces, de una parte del bosque que estaba bajo la penumbra apareció una figura encapuchada. Gritó algo ininteligible y de él salió una luz negra. Wawes desvió el maleficio con su cola por que iba dirigido hacia Lily, ahora iba directo a Harry. Él extendió sus manos y el hechizo rebotó hacia las aguas. Un gran rugido se oyó. El malefició había caído sobre los ojos de Sharp, la única parte sensible de un dragón.
Harry no pudo sostenerse más tiempo levantado y también cayó al agua. Al despertarse se encontraba tumbado en la orilla al lado de la muchacha.
-Veo que estás bien, aunque tu compañera... -dijo Wawes que reposaba su gran cabeza en la orilla, con una voz que parecía venir de muy lejos.
Wawes miró donde estaba un pequeño ruiseñor con una gran herida en su ala derecha.
-Ginger- dijo Wawes con voz profunda y cansada- Es Lily, te ha traído la medicina.
Ciertamente dentro de una bolsa había un tarro con una pasta rosácea.
-Ponle esa pomada en el ala y envuélvela con las algas que tiene en la mano.
-Pero ella...-empezó a protestar Harry.
-Haz lo que te digo- ordenó el dragón con fiereza.
Harry hizo lo que Wawes le decía. El pequeño ruiseñor desplegó sus alas y empezó a volar. La herida estaba curada. Se posó en el suelo y dijo:
-Gracias.
Harry no le escuchaba. Tenía puestas las manos sobre el pecho de Lily, en busca de pulso. Wawes le vio y explicó:
-El lenguaje de esta herida es francamente complicado, sería más fácil si tuviéramos jugo de Etain.- Wawes se dirigió al ruiseñor.- Busca a un Etain y dile que te acompañe, dile que son órdenes del Dragón Del hada Azul.
Harry no se veía con fuerzas para preguntar al dragón sobre si conocía al Hada. Estaba demasiado preocupado por la vida de su amiga. A los cinco minutos el ruiseñor estaba otra vez allí, había vuelto solo, ningún otro animal le acompañaba. Pero eso no era lo que parecía, un pequeño insecto zumbaba a su alrededor.
Harry arremangó la manga de la túnica de Lily y aquel insecto clavó su aguijón en su brazo. Lily abrió los ojos y el hielo de deshizo.
-¿Cómo, Cómo?. ¿Cómo, qué pasó? -dijo finalmente.
Harry le puso su dedo índice sobre sus labios indicándola que permaneciera en silencio.
-Descansa. -le susurró Harry
-Creo que no me vendrá mal recordar cómo hacía un poco de magia. -dijo el dragón entre una sonrisa.
-Jamás me olvidaré de ti. -prometió Harry agradecido.
-Ni yo tampoco. Harry Potter, ni yo tampoco. -le contestó.
-Ni yo. -dijo Ginger, el ruiseñor, con su voz de pito. -Ni a ti, Elaine. –añadió refiriéndose a Lily.
Los cuatro rieron. Wawes creó una nube de vapor con su aliento que les transportó hasta la verja de salida. Lily sacó una llave de su bolsa y abrieron la puerta. Harry recogió su varita.
Entonces ¡Chop, y después otra vez ¡Chop!. El ruido venía del mismo lugar de donde se oían croar a las ranas. Eran Kevin y Daiana, que se habían caído de un árbol intentando colarse dentro de los bosques.
-Pero, ¿qué hacéis aquí? -preguntó Harry.
-¿No lo ves? -dijo Daiana mirando a su alrededor, divertida. - Hablamos con las ranas.
Kevin ya se había levantado y estaba todo lleno de lodo. Daiana le dio un puntapié suave que el que el pobre por poco se vuelve a caer.
-Sé un caballero. –pidió ella tendiéndole la mano para que la ayudara a levantarse.
Los cuatro amigos volvieron al castillo. Los cuatro estuvieron callados hasta que Kevin rompió el silencio:
-¡Tenemos un montón de cosas que contaros!
-A propósito ¿qué hacíais en los siete bosques?- preguntó Daiana.
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Bien, aquí un nuevo fin. Espero volver a subir pronto. ;)
LIBRO DE VISITAS-------------------------------- REVIEWS
Elementh Reload: No es nada. Tú lees, yo subo, ya está ;). BSS!
Drake Angel: Ok, yo continúo pronto, jeje. Dudas: Posiblemente, Lily tenía planeado ir al bosque de invierno y temería la herida de esta planta, para lo que querría tener una poción de ese libro a mano. En cuanto a lo de las fresas, el colegio ahora es Camelot y en esta ocasión no se sabe dónde están las cocinas. Por eso Lily no podía pedir nada. Espero continuar viéndote aquí. BSS!
