Los personajes son de Meyer, y ahora que lo pienso a Ethan si lo invente yo y me siento muy orgullosa ^.^

La historia es mía.

PD: Me disculpo por la ortografía y gramática pero mi amiga que me ayuda con eso esta de vacaciones.

Cuando llegó a casa, pensó que no había nadie en ella. Llamó a Ameli quien le informo que el pequeño Ethan había sido secuestrado por Esme quien argumentando que hace mucho no compartía tiempo con su pequeñín lo había recogido en el Jardín, no sin antes pedir autorización a Emmett para hacerlo. Rose por un segundo se sintió incomoda pensando en que no le habían consultado a ella, pero rápidamente se dijo que no era quien para pedir aquello.

Subió las escaleras que la llevaban a la segunda planta de la casa, y escucho un ruido proveniente del despacho, allí se encontró a Emmett doblado sobre el escritorio, parecía dormido, no creía posible que un hombre tan grande pudiera dormir en un espacio tan pequeño pero sus ojos ahora eran testigos de ello, iba a salir con rumbo a su habitación para seguir con su plan inicial, que consistía en investigar un poco por internet, pero no pudo resistir la tentación de acercarse más para observar a Emmett. ¿y si no volvía nunca más? y ¿si podía quedarse?, esta vez no se preocupo en auto-sabotearse, sin pensarlo siquiera se acercó a él y deslizo la mano por su espalda, lo sintió estremecerse y su corazón traicionero salto con una emoción que desconocía, estaba perdida en ella, cuando sintió que Emmett se levantaba, Rose se quedo inmóvil ante la mirada de él, se sentía como un animalito acorralado, y peor aun sin la menor intención de escapar.

Él se levantó situándose frente a ella, la rodeo por la cintura atrayéndola hacia sí, y sin darle tiempo para reaccionar devoro su boca, en un beso cargado de pasión y desesperación que solo termino por aquella molesta ley de la naturaleza que los obligaba a respirar, pero no fue todo, de ese siguió otro más lento y dulce, donde él se tomo el tiempo para explorar los labios dispuestos de su esposa, sintiendo un sabor, ya conocido pero no por ello menos anhelado. No, ese era un sabor adictivo, y él estaba colmándose de él después de un largo periodo de abstinencia, ella estaba entregándose sin reservas, rodeándolo con su brazos por el cuello e invitándolo a profundiza y prologar más el encuentro.

- Rose te he extrañado tanto – dijo él con la respiración agitada, apoyando su frente contra la de ella.

Rose sintió como el fuego que se había encendido en su interior y la estaba consumiendo hace unos segundos, se apagaba; ella no era la Rose a la cual Emmett extrañaba, era una impostora, pero lo amaba como ninguna otra mujer en el mundo sería capaz de amarlo, dudo inclusive que la otra Rose pudiera sentirse del modo en que ella se sentía. Las palabras de él la hirieron como nunca antes alguien lo había hecho y no sabía como reaccionar ante ello.

- Apártate Emmett – dijo negándole a su corazón la exigencia de fundirse con el de él.

- ¿Por qué Rose? No entiendo, es claro que tú también me deseas cerca de ti.

- Los dos estamos grandecitos para controlar nuestros deseos – dijo ella con estudiada frialdad.

- Maldita sea Rosalie Hale, no juegues conmigo. Fuiste tu quien se acercó a mí

- No venia con la intensión de que te abalanzaras sobre mi como un animal – No era eso lo que ella quería decir, y se odiaba por ello. Había sentido la infinita ternura que él le expresaba con cada una de sus caricias, y ahora lo estaba atacando sin motivo alguno, ella había disfrutado tanto como él con lo que acababa de suceder.

- No nos hagas esto Rose, no me apartes de ti cuando hay tanto amor y tanta pasión entre nosotros. De verdad te necesito. – dijo tomándola de nuevo por la cintura para abrazarla.

- Lo que tu necesitas es sexo MacCarty, y bien puedes ir a buscarlo a otra parte – El se retiro brusca y rápidamente como si el mantener la cercanía le quemara la piel.

- ¿No te importa? – Rose maldiciéndose a sí misma por lo que acababa de decir no fue capaz de responder, ni siquiera logró sostenerle la mirada – Así que quiero solo sexo y puedo ir a revolcarme con la mujer que me de la maldita gana y a ti te importa una mierda… – Él se quedo mirándola un segundo – Perfecto…- dijo en tono ironico luego tomo las llaves que estaban sobre el escritorio y salió en tres zancadas de la habitación.

Cuando lo escucho aporrear la escaleras mientras bajaba dando fuertes pisotones Rose reacciono, quiso salir corriendo tras él, pero cuando estaba atravesando el estudio torpemente se torció el tobillo y fue a dar al piso. Haciendo caso omiso al dolor, se incorporo y bajo cojeando las escaleras, pero cuando salió por la entrada principal se dio cuenta de que no había sido lo suficientemente rápida pues lo vio alejarse a toda velocidad en su automóvil.

Ella entró de nuevo y se sentó en la primera silla que encontró en el salón, se quedo temblando con la vista perdida en la nada y abrazándose a sí misma como si se estuviera muriendo de frio. Su celular timbro en su bolsillo y de manera automática lo saco y contesto.

- Hola Rose, ¿estas ocupada hoy? – cuando escucho la voz de Alice al otro lado de la línea, se quebró.

- Se ha ido – dijo en medio de sollozos – le he hecho daño y se ha ido.

- Por Dios Rose, cálmate ¿de que hablas?

- Ya sé que esta mal, y me lo he dicho a mi misma, pero no puedo evitarlo Alice, yo lo amo – sollozo – lo amo tanto…

- Rose…- Alice supo inmediatamente que su amiga le estaba hablando de Emmett - No creo que este mal, todo es muy raro, pero sea cual sea la situación Emmett es tu esposo

- Alice por favor...

- Rose, el día en que buscábamos a Ethan tu supiste donde encontrarlo, lo recordaste…

- Pero Alice yo…

- No Rose, lo único que haces es buscar la manera de regresar ¿tan malo es estar con nosotros?

- No Alice, esto es un sueño, yo… yo los quiero mucho a todos

B- ien, eso me deja más tranquila porque me supongo que me incluyes cuando dices que nos quieres. – eso logró que una débil sonrisa se dibujara en el rostro de la rubia, era cierto, la pequeña Hada era la mejor amiga que había tenido Rose en toda su vida.

- Escucha, - continuo Alice- he estado pensando, y creo que nuestra Rose no se fue, eres tu, tienes recuerdos de otra vida pero según veo también en el fondo de tu memoria están los que has vivido con nosotros, Eres tu, solo tu, Rosalie Lillian Hale.

- No tengo derecho de apoderarme de una familia que no me pertenece.

- Apuesto que si le hacemos un ADN a Ethan sale que es tu hijo, ¿qué dirías para refutar eso Rose? – la perspectiva que le estaba ofreciendo Alice era nueva, no tenía duda de que el ADN confirmaría lo que decía su amiga, Ethan era su hijo, no solo por lo que pudiera decir un examen de laboratorio, sino por el infinito amor que ella sentía por el pequeño, y siendo así ¿Por qué no iba a ser Emmett su esposo? Si lo amaba con locura. Sin embargo todo era demasiado bueno, no podía cerrar los ojos completamente a su conveniencia.

- Alice… yo voy a seguir investigando

- Estas en tu derecho, hazlo, es más, yo te ayudaré. Pero no te alejes de las personas que te aman, no nos alejes de ti Rose.- Rosalie sintió como nuevas lagrimas escapaban sin control de sus ojos mientras todo su cuerpo se estremecía violentamente.

- Mande a Emmett a que se acostara con otra mujer – dijo desesperada

- ¿Qué hiciste que? Por Dios, ¿estás demente? – Alice escucho los sollozos que provenían de Rose, alzo los ojos al techo ante su propia indelicadeza y trato de calmar a su amiga – Tranquila Rose, Emmett te ama, no haría algo así

- Estaba tan dolido… me miraba como si le hubiera clavado un puñal en el pecho. – Alice pensó que eso era exactamente lo que Rose había hecho, las palabras podían hacer bastante daño y ella bien lo sabía.

- Rose, si tu le abres la puerta de tu corazón él te perdonará – le dijo Alice pensando que lo mismo haría ella si su marido le abriera cuando fuera una ventana, aunque fuera pequeñita.

- Gracias Alice… por todo, trataré de arreglar las cosas.

Estuvo debatiéndose inútilmente entre llamarlo o no, porque cuando finalmente se decidió se dio cuenta que Emmett en su afán por salir había olvidado el celular, no le quedaba más remedio que esperar y rogarle al universo que lo disuadiera de lo que ella misma lo había empujado a hacer, el solo imaginarse que él pudiera hacer caso a sus palabras en medio del enfado y el dolor la volvía loca, se paso más de media hora dando vueltas por la casa y asomándose cada tanto por alguna de las ventanas con la esperanza de ver aparecer el automóvil en el camino de entrada de la casa.

En medio de su incertidumbre y ansiedad había pensado en salir ella misma a buscarlo para pedirle disculpas, cuando por la ventana divisó a Esme que se acercaba con Ethan en brazos. Salió a recibirlos, e hizo lo imposible para no quedar en evidencia delante de su Nana. No lo logró pero Esme decidió que era una de aquellas ocasiones donde lo más recomendable era no hacer preguntas.

- Bueno Rose, aquí te dejo este príncipe.

- ¿No vas a quedarte un rato? – pregunto Rose sinceramente.

- No cariño, mi esposo me invito a cenar fuera – Dijo ella radiante.

- Ni modo, no puedo competir con eso – dijo Rose dándole un fuerte abrazo de despedida.

Fue una bendición para su salud mental la presencia de su hijo, Se entretuvo dándole un baño y escuchando la aventura del patito de hule, Ethan tenía muchísima imaginación. Después le preparó la cena, espaguetis a la boloñesa, se sintió encantada al ver como el pequeño limpiaba el plato, y pedía un poco más. Por ultimo se lavaron juntos los dientes, lo llevo a la cama y luego de cumplir el estricto ritual que incluía un cuento, algunas cosquillas y una lluvia de besos, Ethan se quedo profundamente dormido.

Lo hacia todo de forma natural en el cuidado del niño, quien la hubiera visto diría que llevaba años haciéndolo; las palabras de Alice hicieron eco en su interior, los recuerdos de esa vida también estaban guardados en algún rincón de su memoria ¿acaso eso significaba que podía continuar con la vida que le estaban ofreciendo en bandeja de plata?

Sí, era la respuesta que deseaba con toda su alma pero las dudas seguían haciendo mella en su cabeza. Salió de la habitación del niño, no sin antes darle un ultimo vistazo, camino por el pasillo hasta llegar por las escaleras, bajo deteniéndose en el ultimo escalón y sentándose en él, tenía una panorámica perfecta de la puerta de entrada, se apoyó en el barandal de la escalera; estaba tan cansada física y emocionalmente que se quedo dormida después de un rato.

Emmett se sentía como un idiota, tras su discusión con Rose lo único que se le ocurrió fue salir huyendo, había sido una cobardía y lo sabía, peor aun luego de conducir unos cuantos kilómetros se había dado cuenta que quizás Rosalie malinterpretaría las cosas y creería que él había aceptado su ofrecimiento. Maldita sea de solo recordarlo sentía nauseas. Acaso ella ya no sentía lo mismo, era una terrible posibilidad, pero una posibilidad al fin al cabo, ella podía haber dejado de amarlo; y si ese era el caso… ¿Qué haría él? ¿Se despediría y aceptaría el final de su relación? Por supuesto que no, Emmett McCarty no había llegado tan lejos rindiéndose. Volvería, encontraría alguna manera de disculparse y por mucho que él lo deseará no le pediría a Rose que se retractara; si, lo había herido profundamente, pero ¿No decían que un animal herido era más peligroso todavía? Entonces, siendo así ella no tendría escapatoria. Intentaría retomar una relación cordial como la que llevaban y la conquistaría con detalles… aunque le gustaba regalarle lencería, en esta ocasión se inclinaría más por las flores, los dulces, joyas, una invitación al béisbol; después de todo esto ultimo le encantaría más que cualquier joya.

Eso haría, ella se enamoraría de nuevo, lo amaría… y aunque solo fuera una pequeña fracción del amor que él sentía, se daría por bien servido. Solo tenía que regresar y hacerlo todo bien, Pero… ¿Cuánto tiempo llevaba conduciendo y donde carajos estaba?

Se demoró una eternidad en regresar, porque primero tuvo que encontrar a alguien que le indicará el camino de vuelta; cuando consiguió llegar a su casa estaba rendido, guardo el coche y entro a la casa, siguió hasta la cocina encontró en el microonda un plato de espaguetis el cual engulló sin siquiera calentarlo.

Respiro profundo, decidió que esperaría hasta el día siguiente para solucionar la situación, no le gustaba irse a la cama estando disgustado con Rose pero en esa ocasión era lo mejor, al menos eso pensó hasta que encendió la luz del pasillo de la parte baja y la vio en la escalera.

- ¿Rose? – Ella no le contesto, por lo cual él se acercó rápidamente ¿Se había caído por las escaleras y había perdido el conocimiento?

- ¿Rose? – volvió a llamarla con el alma en un hilo, pero se dio cuenta que estaba dormida, se sintió aliviado y la tomo en brazos para llevarla al piso de arriba.

- Cuando iba en la mitad de las escaleras ella se removió inquieta y abrió los ojos

- Emmett

- Ángel ¿Qué hacías durmiendo en un sitio como ese? – ella se apretó contra su pecho y hablo casi en un susurro.

- Te estaba esperando. Lo siento – dijo empezando a sollozar cuando ya llegaban al piso de arriba, Emmett la abrazo fuertemente.

- No llores por favor.

- ¿A dónde estabas? Ya es de noche – pregunto Rose evitando preguntarle si había estado con otra mujer.

- Estaba de mal humor y me fui a conducir, cuando pare, no sabia donde estaba y me costó trabajo regresar, jamás podría fijarme en otra que no fueras tu Rose – dijo él contestando la pregunta que ella no había echo. Rose se apretó todavía más contra su pecho escondiendo la cara en él y aferrándose a su camisa.

Emmett confundido la ayudo a ponerse de pie, y se dio cuenta de su mueca de dolor a apoyar el pie izquierdo.

- ¿Qué te paso en el pie?

- Me caí, pero no es nada, solo una torcedura. – él se agacho para revisar que no estuviera hinchado, Rose aprovecho y le tomo el rostro con las manos para que la mirará.

- Emmett, no recuerdo, quizás hasta parezca una persona diferente, pero odio hacerte daño, odio lo que te dije y no sabes el miedo que tenia cuando te fuiste

- Fui muy brusco contigo es natural que tuvieras miedo – dijo acongojado.

- No era por eso, yo fui peor todavía, fui horrible; y si tenia miedo era por pensar te tomarás en serio mis palabras – Emmett se levanto, pero continúo con los ojos clavados en los de ella.

- Rose dime que retiras lo que dijiste – dijo el odiándose por no poder seguir su plan original – dime que no aceptarás que este con otras mujeres, y que entiendes que te amo, que no es solo sexo lo que busco de ti.

- Emmett…

- Déjame terminar – la interrumpió- no te estoy pidiendo que me ames, no puedo obligarte a ello, lo que te pido es que no dudes de mis intensiones y mucho menos de mis sentimientos.

- No tienes que obligarme, porque ya te amo, desde que te vi entrar por la puerta de mi habitación en el hospital, aunque en ese momento no me di cuenta; te ame más todavía cuando me abrazaste y me cantaste esa estúpida canción que al mismo tiempo fue la más hermosa que jamás había escuchado; cuando te vi con Ethan el día en que lo conocí y me di cuenta de la maravillosa relación que tenias con él; hace unos días cuando desperté y vi que te habías colado en mi habitación fue maravilloso, creí que seguía durmiendo y era un sueño; también las veces que estas en el estudio perdido en tus pensamientos y resultas hablando locuras, eso también me gusta; y cuando te bañas y sales todo mojado; el día que Ethan se perdió y tu lo trajiste te convertiste en mi héroe, luego te quedaste dormido con toda la ropa puesta y me pareció tan tierno que no pude mantenerme alejada de tí…- Rose suspiro profundamente, desconcertada porque Emmett no había hecho el menor intento por interrumpirla – Emmett quizás no pueda ser nunca más la Rose que tu amas, la que tiene todos esos otros recuerdos importantes, como te digo, soy casi una persona diferente, pero te amo. – ya esta, pensó Rose, le había abierto su corazón como Alice se lo sugirió, con toda la franqueza que podía, ahora solo restaba esperar la respuesta de él.

Continuará...

Aproveché el tiempo libre que tengo para actualizar, ya que conseguí trabajo y no sé si pueda seguir actualizando cada semana, obviamente lo intentaré ya que me encanta escribir esta historia.

Gracias a mis dos lectoras que me hacen tan feliz con sus comentarios (Dreamy Cullen y crematlv19) esperó que les haya gustado este capitulo. Pregunta del millón ¿Les gustaría que tratará de escribir un encuentro apasionado entre Rose y Emmett? Digo tratará porque vaya uno a saber como me saldría. Jejeje. Ahí les dejo esa inquietud, sus opiniones y comentarios son importantes para el desarrollo de esta historia.