Ya les dejo otro capítulo! Perdonad la tardanza, pero es que entre el final de curso yun viajeque he pasado, pufff no me ha dado tiempo a actualizar. Ya se que pensáis: siempre dice lo mismo! jajaja

Recordaros que os agradezco eternamente los comentarios, y pediros que sigáis así.

¡Un saludo!

BiBiLuNa

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Capítulo 10. ¿Dónde está Alicia?

Aquel miércoles fue novedoso. Todos sabían del viaje a Hosgmeade, y se hallaban felices. También porque el banquete de Halloween se celebraba la misma noche, en cuanto volvieran del pueblo.

Sam se encontraba más distraída de lo habitual.

Para ella aquel día no era nada novedoso.

-Dame mi estuche. -Le pidió Angelina en medio de la aburrida clase de Adivinación. -¿Qué te pasa? -Añadió instantáneamente, al ver la cara de Sam.

Ésta vaciló durante unos segundos. Lugo contestó, frunciendo el entrecejo.

-Alicia y Katie van a Hosgmeade con Alexander y con Wood- Sintió un cosquilleo cuando pronunció la última palabra.

El rostro de Angelina permaneció tal como estaba. Sam esperaba que se amiga añadiera algo como ''¡No te preocupes, podemos ir juntas!'', sin embargo no dijo eso.

Sam se irritó. ¿Acaso ella también tenía planes?

-¿Qué problema hay? -Preguntó Angelina, después de un rato, mirándose las uñas de las manos.

-¿Qué qué problema hay...? -Sam parecía realmente molesta. -No voy a ir con ellos. -Confirmó refunfuñando.

(Sam) 'Naturalmente que no voy¿O acaso piensas que voy a soportar a la boba de Alicia, que no hace más que acurrucarse con Oliver¡con MI Oliver!'

Angelina ni siquiera intentó buscar explicación a la brusca negación. Sam se alegró de ese detalle.

-Angie, dime que vendrás conmigo... -Sus ojos verdes se volvieron suplicantes.- Por favor...

Su amiga miró hacia la profesora, que ignoraba los gritos que reinaban en el aula.

-Es que no puedo... Voy a ir con Derek. Lo siento.

-¿Con quién? -Exclamó Sam, como si se hubiera vuelto sorda para aquella frase, o mejor dicho, para aquel nombre.

-Con Derek, Derek Davis. -Sam seguía perpleja. -Nos conocimos hace poco. Está en sexto curso.

-¡Ya sé que está en sexto curso! -Respondió la chica, recuperando el odio perdido.

Se sentía terriblemente traicionada. ¿Quién era ese tío para robarle a su única acompañante-amiga? Sabía que era popular, demasiado popular, y que solía estar rodeado de chicas. Y lo peor de todo, y lo que excluía totalmente la idea de poder ir a Hogsmeade con Angelina, era lo adorable y sensible que era Derek Davis. ¿Qué chica se resistiría a él?

'Una monada de chico, vaya' Se dijo Sam.

De repente se acordó de Fred Weasley. ¿Qué había pasado con él¿Habían arreglado las cosas?

Se mordió la lengua para no preguntarlo, ya que se moría de ganas por saber que había ocurrido. Claro que a Angelina no le apetecería especialmente hablar sobre su reciente trauma psicológico.

-¿Estáis saliendo juntos? -Preguntó entonces la castaña, con una mueca de curiosidad.

-Pues... -Los ojos de Angelina se volvieron soñadores. -No, aún no...

(Sam) '¿Qué significa ese ''aún'', es que tienes contados los días que quedan para que te lo pida? Grrr...'

-¡El caso es que es tan maravilloso! -Sam puso los ojos en blanco. -Según su hermana...

-¿Amelia Davis? -Interrumpió Sam, analizando que esa chica estaba ensegundo curso. Resultaba extraño que Angelina se hablase con alguien así. Debía de gustarle de veras Derek Davis.

-Sí. Ella me ha dicho que... -Angelina estaba en éxtasis total. -Me va a pedir que sea su novia este sábado.

-¿En Hosgmeade? -Dijo Sam, a sabiendas. Su voz sonó como un gruñido.

Su amiga asintió, emocionada.

-Por eso no puedo ir contigo.

La hora de Adivinación terminó entonces, con un ensordecedor ruido de sillas rechinando en el suelo, y cremalleras de mochilas cerrándose.

Sam salió enfurecida, metiendo codazos a quien no se apartara de su camino, y maldiciendo el día en el que se enamoró de Oliver Wood. ¡Él siempre tenía la culpa de todo! Si él no existiera, viviría en paz, si él no existiera, Alicia y Katie irían con ella a Hosgmeade, pero no, ahí estaba él, con su precioso pelo negro adornando graciosamente su frente, y ahí estaba él, con esos ojos oscuros que quitaban el aliento. Ahí estaba él, rompiéndole el corazón...

--oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo--

Alexander silbaba despreocupado e inmensamente feliz en su sala común.

Oliver estaba desesperado, tirado en el sillón, a punto de taponarle a Alex la boca con una lámpara, o con lo primero que tuviera a mano.

-¡CÁLLATE! -Gritó, cuando sus oídos iban a explotar a causa de la agudez del silbido de su amigo.

Alex obedeció, pero siguió con 'esa estúpida sonrisita', según Oliver, pintada en la cara.

-¿Qué te parece mejor, que defendamos o que ataquemos? -Preguntó Wood al rubio, señalando una de las estrategias que escribía en su cuaderno.

-¿Eh? -Alex estaba en otro mundo. -Las dos están bien...

-¡No, no están bien! Una buena defensa no hará que ganemos contra Ravenclaw. -Trazó varias líneas de un sitio a otro, agobiado. -Aunque no nos marquen muchos puntos, Cedric atrapará la snitch antes de que nos dé tiempo a respirar. Es muy rápido.

-Entonces deja la defensa. -Añadió Alex.

-Pero es que si atacamos, nos lloverán los goles, y en ese caso, aunque Harry atrape la snitch, ellos seguirán teniendo más puntos. -Oliver pintarrajeaba más y más líneas toscas en el papel.

-¿De verdad entiendes algo de eso? -Alex señaló confuso su hoja de estrategias, que parecía un dibujo abstracto compuesto de líneas sin sentido. Oliver frunció el ceño y se llevó las manos a las sienes, agotado.

El rubio arrancó la hoja del cuaderno e hizo una bola con ella. Acto seguido, la tiró a la papelera de un manotazo.

-¡QUÉ HAS HECHO? -Exclamó Oliver horrorizado, corriendo hacia la papelera.

Rebuscó entre varias hojas hasta dar con la suya. La estrechó entre sus brazos, y luego observó con desdén a Alexander.

-¡Podrían robarnos las técnicas! -Argumentó receloso el moreno, desdoblando con cuidado el papel, y volviéndolo a colocar, liso, en su cuaderno.

-Mira, deja de comerte el coco por hoy. ¿Vale? -Le recomendó Alex, tumbándose en uno de los sofás.

Por una vez Oliver obedeció. Pero sólo porque estaba cansado.

-¿Y a ti qué te pasa, que estás tan feliz? -Wood apretó los puños, odiando a su mejor amigo por el mero hecho de estar alegre.

-¿A mí? Nada. Sólo intento ser feliz.

-¿Y lo consigues?

-Si no me acuerdo de que Katie posiblemente está enamorada de otro, sí.

Oliver sacudió la cabeza en señal de desaprobación antes de dirigirse al baño. Probablemente, después de una agradable ducha, el mundo sería de otra forma.

Quizás se le ocurrirían todas las estrategias del mundo para ganar la Copa. Quizás podría entender a las chicas.

Quizás podría comprenderse a sí mismo.

Cogió la ropa limpia y una toalla de su cuarto y salió, muy desorientado, hacia las duchas.

El agua resbaló por su cara y él cerró los ojos, agradecido. Sentía el frescor de la brisa, que entraba sigilosamente por las rendijas de las ventanas.

Cuando se encontró totalmente relajado, salió afuera, para enfrentarse a una rutinaria cena.

Miró su toalla. Se envolvió con ésta y sintió el agradable tacto del algodón rodeando su cintura.

Asomó la cabeza por el pasillo. No había nadie. Observó su reloj y se dio cuenta de que todos debían estar ya abajo, a punto de comer.

'Oh, mierda, no voy a llegar a tiempo.'

No sabía lo que le pasaba con las cenas, siempre llegaba tarde.

Recorrió con cuidado el pasillo y subió las escaleras con rapidez, mientras se abrochaba el pantalón.

La blusa se balanceaba en su brazo derecho, amenazando con caerse al suelo.

Se sentía extraño al subir sin camiseta por la escalera de caracol, y por alguna razón, se escandalizaba al pensar que alguien podía verlo así.

Subió más aprisa, ansioso por llegar de una vez, y a la vez ansioso también por pararse y ponerse la blusa. Sin embargo, las escaleras parecían interminables.

Ni siquiera escuchó las pisadas de Sam, que bajaba tranquilamente hacia el Gran Comedor.

Se la encontró de frente, sin darse cuenta.

Sam dejó de caminar para concentrarse en un gritito ahogado.

Oliver también se sobresaltó, pero con menos intensidad, ya que en un arrebato de verguenza, intentó en vano desabrochar de un manotazo los botones de su blusa y ponérsela.

Ella cerró los ojos y se los tapó con las manos. Lo pensó mejor, y abrió de nuevo los ojos, escandalizada. Sus mejillas enrojecieron considerablemente. Volvió a tapárselos.

Él se apartó un mechón que aún chorreaba agua sobre su frente de un manotazo. Lamentó no haber podido secarse mejor.

Sam no podía creerlo. ¿De verdad estaba viendo lo que estaba viendo? Quiso frotarse los ojos, pero no pudo. Había abierto los ojos definitivamente, pues aquel espectáculo no se repetiría sin duda.

Wood hacía tiempo que estaba tratando de abrir la prenda, con el fin de vestirse cuanto antes. Finalmente se tapó el torso desnudo con la blusa, y se dispuso a contemplar a la sonrojada Sam.

Él también estaba muy colorado.

(Oliver) 'Mierda, mierda ¡MIERDA¿Ahora qué hago¡¡Porque algo tendré que hacer! Tenía que ser precisamente ella...'

(Sam) 'Dios mío, no puedo creerlo... Es tan guapo...'

Ella levantó lentamente la mirada y la fijó en el capitán de griffindor.

Realmente se notaba que hacía ejercicio casi diario. Esos músculos no los tenía cualquiera.

Una oleada de calor se apoderó de ella, y se dio la vuelta hasta quedar de espaldas hacia el joven. No tenía que haberlo mirado.

-¡Eh... Tú! -Alcanzó a decir Wood, cuando apenas le quedaban unos centímetros de tela abrochada.

Sam se giró y volvió a ver parte de sus abdominales. Se sonrojó como un tomate maduro.

-¡NO!... No mires! -Replicó Oliver volviendo a taparse.

Ella se volvió a sonrojar y apartó la vista.

-Yo... Lo-Lo siento... No... No quería... -No se pudo explicar mejor.

-Mira... Mejor es que te marches. Siempre estás en el lugar equivocado a la hora equivocada. -Dijo Wood, resentido.

Sam liberó toda la rabia que había acumulado a lo largo del día.

-¿Qué¿Desde cuando se pasean los chicos sin camiseta por los pasillos¡¡Tú eres el que siempre está en el sitio equivocado! -Respondió ella mirándole directamente, sin importarle ya el descaro.

-Cállate. -Sam odiaba que le dieran órdenes. -Sólo estás en quinto curso. Eres una mocosa.

-¿Y TÚ¿Qué se supone que eres tú? El 'señor capitán de Griffindor' ¿no¡¡Pues eres un creído, un imbécil, un estúpido y un inmaduro!

Sam se acercó hacia el chico y lo señaló con el dedo índice, Wood dio un paso atrás, avergonzado por tantos insultos seguidos.

-¡Eres el culpable de todo¡Estropeas mi vida! -Le gritó ella, que sentía como las lágrimas luchaban por acumularse dentro de sus párpados.

-¿De qué hablas? Yo no estoy en tu vida...¡Y tú nunca estuviste en mi vida! -Mintió Oliver, secamente.

A Sam le temblaba el labio inferior, pero se dio la vuelta a tiempo para evitar que el chico lo notara.

Pensó en marcharse.

-Tú no sabes-Dijo ella, con dureza.- si estás en mi vida o no...

Wood se quedó allí sin decir nada, pero en los oídos de la chica aún sonaba esa frase tan cruel que había pronunciado.

Tú nunca estuviste en mi vida... Nunca... Nunca...

Sí, había huído, pero de las muchas formas de evitar el desastre, la más eficaz era salir corriendo.

No era justo, no era justo para nada. Él no era nadie para decirle aquello.

¡Él sí estaba en su vida!

Estaba ahí cada vez que abría los ojos por la mañana, aunque sólo fuera en su mente, y estaba ahí cada vez que cerraba los ojos para dormir cada noche.¿No lo entendía o qué?

A mitad del camino, ya más calmada, se acercó a una de las ventanas que adornaban el primer piso.

Se frotó los ojos, y respiró profundamente.

Miró la luna y luego bajó la vista hacia el suelo.

Era verdad que él estropeaba todo. Sin embargo gracias a él había liberado parte de la desesperación que últimamente sentía.

No sabía exactamente por qué, pero a pesar de ser tan sensible, nunca se desahogaba. Lo guardaba todo para ella dentro. Ni siquiera solía llorar de verdad. ¿Cuándo fue la última vez que lo hizo? Hace un año, quizás, cuando se enteró de que Elosie se marchaba de Hogwarts.

Oliver no tenía derecho a hacerle todo ese daño que la mataba día a día.

No obstante, era cierto que ella nunca había estado en su vida. ¿Para qué tendría que fijarse en ella, teniendo a Alicia Spinnet a su lado¿Qué era ella comparada con Alicia¿Qué?

Avanzó hacia el Gran Comedor arrastrando los pies, que de pronto pesaban muchísimo.

'Voy a entrar'. Pensó.

Pero cambió de opinión.

Se giró y se dirigió hacia el dormitorio. No iba a cenar aquel día. De todas formas, su estómago se había quedado demasiado traumatizado al ver los abdominales de Oliver como para exigirle a Sam algo de comer.

No se cruzó con Wood por el camino. Se alegró de ello.

Se sentó en su cama y observó la noche, tranquila y solitaria.

A veces necesitaba la soledad.

Se acurrucó como una niña pequeña y estuvo así por mucho tiempo, sintiendo la necesidad de llorar. Pero no lloró. Estaba demasiado sola como para hacerlo. Sabía que sólo se desahogaría con las lágrimas, pero éstas no querían salir de su escondite.

Era incómodo.

Su madre solía decir que era parte de la adolescencia, el hecho de que cuando quieres llorar, no puedes, y cuando no quieres, lloras sin poder evitarlo.

Se quedó profundamente dormida, con el uniforme puesto, reprochándose el haberle confesado a Wood que quizás él si estaba en su vida.

--oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo--

El día siguiente, Alicia, Katie y Angelina tenían entrenamiento, y aunque Sam se había resistido, al final la habían convencido (nuevamente) para que fuera con ellas.

Llegaron más puntuales de lo normal, y las cazadoras no desperdiciaron los minutos antes de entrenar. Se arreglaron, se pintaron y se volvieron a arreglar, sobre todo Alicia.

Sam empezaba a tenerle verdadero asco, y más aún cuando descubrió que su brillo de labios tenía sabor a fruta.

Realmente temió que Oliver cayera definitivamente en las redes de Alicia Spinnet, porque, vale, era cierto que coqueteaba mucho con ella, pero en muchas ocasiones le cortaba el rollo.

Sam aún conservababa la esperanza de que Oliver abriera los ojos por una vez en su vida, y se diera cuenta de que Alicia no era más que un cuerpo bonito, y una cara perfecta. Bueno, también era bastante simpática, pero sin exagerar, y no tenía mucho tacto. (¿Era verdad todo eso o se lo acababa de inventar?) La verdad es que desde hacía tiempo se dedicaba a buscarle defectos a su 'amiga'.

Justo en el instante en el que Alicia se perfilaba los labios, (momento en el que Sam deseó que se saliera del contorno de éstos), aparecieron los chicos, entrando tan escandalosamente como siempre hacían, a los vestuarios.

Sam notó un escalofrío de rabia recorriendo su espalda cuando Oliver pasó a su lado, indiferente como siempre.

Le odiaba más que nunca, y a la vez, le quería más que nunca.

Eran muy confusos los sentimientos de amor-odio.

Alexander siguió el mismo trayecto que su amigo, después de saludar con un gesto de la cabeza a la castaña.

Alex era muy agradable con ella.

Angelina y Fred técnicamente no se hablaban. Nunca cruzaban alguna una palabra, bueno, sólo si era estrictamente necesario para jugar al quidditch, y eso aún no había ocurrido.

A la mitad del entrenamiento, Katie se lastimó la mano. Sam no lo vio bien porque, desde las gradas, no se apreciaban los detalles.

Vio como Katie se retorció en su escoba de repente.

Bajó y aterrizó en el suelo, y luego Wood se acercó a su lado para ver si estaba bien.

Se puso muy cerca de ella, y le tomó la muñeca para mirársela.

Sam se retorció de celos en su asiento, y se acordó por enésima vez de lo que le había dicho la otra noche.

Tú no sabes si estás en mi vida o no...

¡Se sentía muy estúpida por haber dicho eso! Pero ya no había vuelta atrás, y Wood no había mostrado interés alguno en ella, de momento.

Se percató de la presencia de Alexander. Estaba a su lado.

Parecía preocupado, no dejaba de mirar a Katie Bell (incluso antes de que se lastimara la miraba).

Su mirada celeste se posaba en un sitio y en otro, y el flequillo rubio intenso le caía en la frente y le daba un aspecto infantil.

Sam sonrió. Él la miró, y salió de sus pensamientos.

-¿Está bien Katie? -Preguntó repentinamente el rubio, mirando hacia un lado y hacia otro, con el entrecejo fruncido.

-No lo sé. -Respondió Sam, pero sabiendo que no era nada especialmente grave.

Se encogió de hombros. Aún conservaba la sonrisa.

-¿Por qué no vas a ver si se ha hecho daño? -Le sugirió ella, divertida.

-¿Qué? -Exclamó él, aturdido y sonrojado.- ¿De verdad crees...?

-Sí, lo creo. -Afirmó Sam, con complicidad, sin necesidad de escuchar el resto de la frase.

Alexander supo que sabía algo, y al mismo tiempo, ella supo que Alexander sabía que ella lo sabía.

Pero no importaba, porque Sam le había dicho Sí, lo creo , y esa era razón suficiente para hacerle caso.

Retorció las manos dentro de su bolsillo, cuando se aproximó al campo.

Oliver había decidido que la torcedura de muñeca de Katie no era suficientemente grave como para ir a la enfermería de inmediato.

-¿te importa esperar en las gradas hasta que acabemos? -Le pidió suplicante Wood, que todavía tenía que explicarles todas sus estrategias a los miembros del equipo.

-No seas egoísta, tío. -Dijo una voz a sus espaldas, que parecía ser la de Alex. -Yo te acompañaré a la enfermería, Katie.

Katie lo observó con agradecimiento, pues le dolía bastante la mano.

Oliver miró un segundo a Sam, que yacía sola en las gradas. ¿Qué demonios le importaba que ella estuviera sola...?

Tú no sabes si estás en mi vida o no...

Las palabras de la chica no lo habían dejado dormir. ¿De verdad estaba él en su vida?

Por alguna razón, se emocionó.

En seguida descartó la posibilidad de... Bueno, de eso. No era su tipo. Su tipo según Alex era Alicia.

Y Alexander sabía mucho acerca de ligar, y del amor. Y si Alex lo decía, era porque tenía razón.

Katie estaba herida y tenía que ir a la enfermería, no importaba si Sam estaba sola. Notó cierto triunfo en la voz de su mejor amigo cuando éste añadió:

-No tardaremos mucho. -Se miraron con complicidad.

-Eso espero. -Contestó el capitán.

El rubio se giró levemente, sólo para que Oliver no pudiera ver su sonrisa traviesa dibujada en la cara. Si la hubiera visto, le habría dado uno de sus sermones sobre el respeto hacia las chicas.

Sam se aburría increíblemente en su asiento.

Alexander había compañado a Katie a la enfermería.

Se alegraba de que Alex hubiera dado el primer paso. Hacía un tiempo que se daba cuenta de cómo miraba a Katie.

Seguramente se conocerían, se harían amigos, y saldrían juntos, y serían felices.

Alexander tenía la oportunidad de no esconder lo que sentía, como había hecho ella.

Se odió a si misma.

Sin darse cuenta, había llegado el habitual descanso que hacían los jugadores del equipo de Griffindor.

Miró a Wood. Le gustaba verlo. Era guapísimo.

De nuevo las lágrimas se acumularon en sus párpados. Evidentemente, eso delataba que no quería llorar en ese momento.

Su cuerpo nunca iba con su cerebro. Eran muy diferentes.

Pero ocurrió algo inesperado. Él la miró. No fue una de esas miradas que se echan sin pensar; la había mirado de verdad, fijándose en ella. Y no sólo eso, sino que había empezado a subir los escalones de las gradas, en su dirección.

No podía ser. Sam miró hacia todos lados. '¿Dónde está Alicia?' Pensó.

Sencillamente, si no veía a Alicia por allí no le encontraba sentido a que él fuera hacia donde ella estaba.

El corazón empezó a latir con fuerza en su garganta cuando Wood estaba a escasos metros de su asiento.

Oliver llegó finalmente al asiento donde Sam se encontraba sentada, mirando hacia otro lado, y con las manos escondidas en su espalda.

Lo que él no sabía es que Sam estaba despedazando el plástico de la silla con las manos, a causa del nerviosismo.

-Hola. -Dijo él, en voz baja, casi ronca.

A Sam le pareció muy dulce el tono de su voz, pero no dijo nada. ¡Tenía que estar enfadada!

-Hola. -Respondió ella, sin mirarlo siquiera, notando la ira desapareciendo en su interior.

El chico se apoyó en el reposabrazos de un asiento, cercano al de Sam.

-Escucha, ayer... Bueno, no quiero que pienses que...

'¿Eres un estúpido y que estás buenísimo? Lo siento, lo pienso.'

Sam rió interiormente.

Le encantaba ver la carita de Oliver nerviosa.

-No quiero que te hagas una idea equivocada acerca de mí. -Dijo, en un tono más seguro.

La observó brevemente. Luegó miró al suelo.

A continuación esperó una respuesta.

Ella descubrió las manos y las colocó sobre su falda de uniforme, antes de contestar.

-No sé a lo que te refieres con eso de 'idea equivocada'. -Confesó ella, muy sarcástica. -Aunque quizás sí que fue un error el haber pensado que fueras educado, maduro... Cosas así. -Dejó de verse las uñas, y lo contempló.

Oliver estaba visiblemente molesto, pero no le importó. Ella siempre estaba visiblemente molesta y nadie hacía nada al respecto.

-Que sepas que esta vez has empezado tú a... -Empezó Oliver con recelo, dejando la frase a medio acabar.

-¿Cómo? -Exclamó Sam con un voz desconocida en ella. Sonó chillona y retante. -¿Podrías decir de una vez a lo que has venido?

Le gustaba esa nueva Sam que se enfrentaba a cualquier cosa. No sabía que dentro de ella tenía aquella chica tan segura de sí misma.

Wood se levantó, con las mejillas rojas de aguantarse algo. Quizás insultos.

-Sólo venía a decirte que me perdonaras por lo de ayer. -Oliver adoptó una carita inocente. -Pero si no quieres saber nada...

Sam vaciló unos segundos. 'Claro que quiero saber'. Estuvo a punto de soltar.

Aunque no quería darle el placer de pronunciar esa frase, no pudo evitar sonreír de verdad.

-Oh, vaya. -Se excusó ella, mirando hacia abajo tímidamente.

En realidad no sabía por qué se disculpaba así con él, pero algo le dijo que debía decir eso.

Volvía a ser la misma joven insegura de siempre.

Oliver le sonrió levemente. ¡Le había sonreído!

Se sintió algo patética.

A lo mejor era mejor ser Sam, y sólo eso.

Él se puso de pie e hizo ademán de irse.

Sam se desplomó.

-Adiós. -Dijo él.

¿Así que todo aquello sólo era para pedirle perdón¿No le iba a decir nada más¿Tan sólo quería liberarse del remordimiento de haberle gritado?

-Hasta luego. -Respondió ella.

Se alejó caminando despacio, y Sam sintió con cada paso que él daba que sus esperanzas se desvanecían tan rápido como habían venido.

--oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo--

-Gracias. -Le repitió Katie Bell, por enésima vez, quizás.

Él esbozó una sonrisa complacida.

-No tienes nada que agradecerme. -Le dijo.

Katie tenía unos ojos verdaderamente preciosos. A Alex siempre le habían atraído los ojos claros, pero ella los tenía color miel. Se imaginó la arena de la playa en sus ojos. Adoraba la playa.

Sus pómulos estaban visiblemente sonrosados. Quizás era a causa del colorete.

Tal vez no era su prototipo de chica, pero ella le hacía apreciar cada segundo que pasaba. Ella transformaba con su simple existencia, un instante en alegría.

La enfermera de Hogwarts estaba muy atareada, así que iba a tardar un buen rato en atenderles.

O eso es lo que les dijo.

La joven se frotó la muñeca, intentando soportar el agudo dolor. No podía evitar expresar la incomodez con una mueca.

El rubio sintió el dolor de Katie como si fuera suyo, porque verla sufrir a ella, le hacía más infeliz que cualquier otra cosa.

Ella no tenía un cuerpo de película, pero a él no le importaba, por una vez en su vida.

¿Estaba enamorado?

-¿Seguirás viniendo a los entrenamientos? -Le preguntó Katie, para romper el silencio.

-Sí, si Oliver me deja, claro. -Contestó él, retirándose el pelo de la frente.

-Vaya, te debe de gustar mucho el quidditch, entonces -Dijo ella, admirada.

-No tanto como a Wood. -La cazadora rió.

Le encantaba su risa. Era como melodía para sus oídos.

-¿Sabes que juegas muy bien? -Le confesó él, mirándola fijamente.

Esa era la primera fase: Una mirada profunda.

Entonces la chica se pondría nerviosa y seguramente se tocaría el pelo.

Katie retiró la vista, avergonzada.

No era lo que se esperaba Alexander.

-Gracias. -Le contestó al suelo de mármol.

'Oh, no. Algo va mal aquí.' Pensó el chico.

-Creo que eres la que mejor juega. -Eso fue realmente un cumplido.

Esa era la segunda fase. Conquistarla con una frase bonita.

En ese momento la chica debía agradecerle su comentario y sonreírle.

Katie seguía sin mirarlo.

¿Pero por qué¿No les gusta a todas que le echen cumplidos?

En un momento dado se sintió superficial. ¿Era él superficial?

'Fuera tácticas de ligue, fuera todo'

-¿Qué sueles hacer en Hogsmeade? -Le dijo él repentinamente.

No estaba seguro de la razón, pero de repente dejaba de tener ganas de conquistarla con cumplidos.

Quizás eso no era lo que le gustaba a ella.

-Me gusta mucho ir a Honeydukes.

'Suerte del tío que te tenga algún día.' Se dijo él.

Ella no apartó la vista del mármol. El rubio esperó a que se dibujara una sonrisa en su rostro, algo que ocurrió poco después.

Algo era algo.

-Me encantan las cosas dulces. -Miró hacia arriba con ojos soñadores.

Alex enfocó la mirada también en el cielo, pensando en echarse un tarro de azúcar por encima.

'Quizás así sería lo suficientemente dulce para ti...'

Katie carraspeó cuando la enfermera pasó por su lado.

-Oh, ya puedes pasar, querida.

Katie asintió, y se levantó torpemente del banco en el que estaban sentados.

-Si quieres te espero. -Añadió Alexander cortésmente.

Ella negó con la cabeza.

-No hace falta...

-Si a mi no me importa, de verdad. -Insistió él, que se moría por pasar más tiempo con ella.

-No... -Contestó tímidamente. -Es que no voy a volver al entrenamiento. Es tarde.

El chico consultó su reloj. No quedaba mucho entrenamiento, para ser sincero.

-De acuerdo. Pues... Adiós, supongo. -Le dijo entristecido, frotándose la nuca.

-Gracias por todo. -Esta vez el tono era más tranquilo.

-No ha sido nada.

-Nos vemos la semana que viene, entonces. -Dijo ella, regalándole una mirada.

él asintió, embobado.

Katie siguió a la enfermera y Alexander la acompañó con la vista hasta que dobló la esquina.

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Sam se fue la primera cuando acabó el entrenamiento.

No tenía ganas de ver a Alicia contando sus tonterías, y Angelina estaba de mal humor, y Katie se habría vuelto sola a su dormitorio.

¿Le habría ido bien a Alexander?

Se frotó la frente. Estaba cansada.

La noche se abría paso entre los colores rojizos del atardecer. Sam miró el cielo rosado. Le gustaba cuando atardecía.

-¿Sam? -Dijo una voz a sus espaldas.

Ella se giró para encontrarse con unos ojos grises.

-¿Leo? -Preguntó ella riendo.

Él asintió y se acercó hacia donde Sam estaba.

Caminaron juntos hasta el gran castillo.

Leo era bastante más alto que Sam, y estaba delgado. Su pelo no estaba engominado. Quizás a él le gustaba así.

De pronto se le pasó por la cabeza si era normal que un chico de séptimo se le acercase de aquella forma.

Le contempló cuidadosamente.

Leo esbozó una sonrisa.

Era muy tierno.

'No puede estar haciéndome nada malo.' Pensó muy convencida.

-Así que normalmente vas a los entrenamientos... -Dijo él.

-Sí. -Respondió Sam algo preocupada, pues no podía decir nada de lo que veía en los entrenamientos.

Lo había prometido. -¿A ti te gusta el quidditch?

Él negó con la cabeza.

-Ya sabes, lo normal. Prefiero leer libros o tocar. -Hizo una pausa.

-¿Tocar? -Quiso saber ella, enfocando toda su atención.

-Sí. El violín.

-¿Violín...?

Leo rió abiertamente.

Sam se encogió. Había hecho el ridículo increíblemente. Él la miró con simpatía. Ella lo agradeció.

-Es un instrumento musical... -Pausa. -Es Muggle.

-Oh. -Dijo Sam, haciendo memoria. -Creo que se lo que es.

-¿De verdad?

-Sí. -Afirmó ella. -Lo he visto varias veces.

-¿Lo has escuchado alguna vez? Quiero decir, alguien tocándolo. -A Leo se le iluminaron los ojos.

-No, que yo recuerde.

Entraron en el castillo de Hogwarts y subieron las escaleras despacio.

A Sam le parecía interesante hablar con él. No quería que se acabaran las escaleras.

-¿Sabes qué? -Dijo Leo en un momento dado.

Sam le miró.

-¿Qué?

Él volvió a reir.

-¿Qué? -Preguntó de nuevo ella, sonrojándose.

-Eres muy dulce, Sam. -Respondió Leo, acariciándose la nuca.

Sam se encogió de hombros. No era el primero que se lo decía, sin embargo, siempre le gustaba que se lo recordasen.

-Me gustaría tocar mi violín para ti. -Le dijo él, cuando llegaron al segundo piso.

Sam jadeaba a causa de la caminata cuesta arriba, no obstante, jadeó más por la emoción que le producía aquellas palabras.

-¡Oh! -Exclamó ella.

-¿No te apetece? -Preguntó él, algo desconcertado.

-Claro que sí. ¡Quiero escuchar tu violín! -Repuso ella, muy ilusionada.

Leo carraspeó. A Sam le hizo gracia.

-Soy de Ravenclaw. Ya nos veremos, entonces.

Sam se quedó un poco cohibida.

'¿Ya nos veremos¿Qué quiere decir eso?' Pensó.

-Supongo que sí. -Admitió al fin ella, sin saber bien qué decir.

Él se dio la vuelta para marcharse. Ella le observó de pie, sin moverse.

-¿Te gustan las sorpresas? -Dijo girándose de repente. Sam despegó los labios para contestar, pero los volvió a cerrar cuando se dio cuenta de que tenía ni idea de lo que responder. -A mí me encantan. -Su rostro se volvió alegre.

Y se fue definitivamente.

Sam emprendió el camino hacia su sala común, pensando que tal vez con aquella frase no le estaba diciendo nada, o tal vez se lo estaba diciendo todo.

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¿Les gustó? Espero que sí. Cada vez me gusta más Leo, creo que hice bien al inventarlojajaja ¿Verdad que es adorable? Bueno, la historia va avanzando. Ojalá les haya gustado la escenita del pasillo. jajaja Fue muy divertido escribirla. Quizás algunos de vosotros os esperábais alguna situación así. Pues ahí la tenéis. Próximamente el fin de semana a Hogsmeade. No sé si será este capítulo o el otro...

Seguid así de buenos conmigo jejeje

Adoro vuestros reviews:-P

Reviews:

Rafaella Krum Granger: Hola! jajajaja No puedo creer que me ría tanto con tus reviews! xD Que graciaa! No te preocupes, que Alex no lo hace a posta xD ¿Cambiará? uhmmm :-P jajaja. Como el mundial dice jaja, pues perdió España, qué mal! ù.ú Nos eliminó Francia... Bueno, a lo que voy jajaj, que muchas gracias por tus comentarios y por tus ánimos, y queLeoespero que sea tan interesante como tú decías.jejejeAdiós, cuídate mucho y disfruta del verano! Ah! Alex PUEDE ser de Suecia jajaja.

SabrinaEvans: Hola qué tal? Siento la tardanza, prometo que a partir de ahora intentaré ir más rápido. Jajaja Eso de que Sam se encuentre con Leo, es seguro jajaja. Confirmado. Ah! Vaya, te has hecho una versión de la historia no? jajaja Me parece bien, pro a ver si luego te llevas alguna sorpresa... mmm ... jajajaj Bueno nunca se sabe u.u jijiji Un besote de mi parte, gracias por todo, espero que te guste el capi. Chaoooo

Kara snape: Hola! como? qué? jajajaj Angelina se peleó con Fred. xD Y Snape no salió porque no siempre salen profes jajaja sorry. Intentaré que si hay algun otro castigo, aparezca él. jajaja Bueno, a ver si se te aclara todo con este capítulo. Un beso, adiós.

Lia Du Black: Hola! Bueno, sí, quizás estaría mejor que fuera al revés, pero la vida es así. (Mi historia es así) jajaja Viene a ser lo mismo :-P Leo va a salir, así que, alégrate! jajaja verdad que es lindo? . jajaja Ciao, cuidate y gracias por leer mi historia vale? Adiós!

BaByLaDy06: Hola! Muchas gracias! Ojalá no te desagrade el capítulo. Me animó mucho tu comentario. Por favor sigue leyendo mi fic ¿ok? Pronto sabrás todo jajaja Un beso para ti, ciaooo