"De lo que tengo miedo es de tu miedo" – William Shakespeare.
Cuando James encara la muerte
-¡Toma al niño! –le grita, mientras avanza hacia la el recibidor.
-James- replica ella con su usual calma mal fingida bajo un tono de voz tenso y amortiguador.
-Llévate a Harry, Lily. Protégelo.
Se dice que en aquellos momentos cruciales, más que miedo; lo que se siente es una tremenda nostalgia que abofetea la cara y deja reposar una gama de recuerdos en los hombros.
Traga saliva al mismo tiempo que está de frente a la puerta de la entrada. Sólo siente una punzada recorrerle desde la punta de los dedos hasta el hombro al tomar más fuerte la varita, casi lesionándose en la tarea los dedos, pero no está seguro ya que todos sus sentidos están enfocados en la presencia que se acerca con lentitud y decisión al otro lado de la puerta.
Las noches de juegos con sus padres en la mansión. Su primer día en Hogwarts. Cuando quedó en el equipo de Gryffindor. Las bromas que Sirius y él le jugaban a Snivillus en Pociones. La muerte de sus padres, y una melena pelirroja alejarse por un largo pasillo… Un lobo aullando bajo el manto de la luna llena, unos ojos verdes observándolo confundidos y unas pecas que se hacían más visibles en cuanto los labios debajo de ellas se acercaban tentadoramente. Tres amigos riendo junto a la chimenea de una sala decorada de rojo y dorado. Una alianza deslizándose por su dedo anular y un niño de pelo revuelto como el de él y con los ojos más hermosos que había visto le devolvía la mirada desde su cuna.
Sabe lo que está por venir. Es un instinto animal que le advierte que el peligro está más cerca de lo que desearía, tan cerca como a escasos centímetros de la puerta de su hogar. La boca se le reseca, los ojos se le ensanchan y el corazón le late desesperado como si supiera que cabía la posibilidad que no podría seguir haciéndolo.
Gira con lentitud, para darle una última mirada a su esposa e hijo.
Ella se encuentra en la escalera, con el niño en sus brazos y la varita en una mano.
-Protégelo –repite antes de voltearse.
Los pasos apresurados se dejan oír hasta que lo dejan nuevamente en silencio.
A James le gustaría haberle dicho además de un protégelo, refiriéndose a Harry; un protégete, un te quiero, un cuidado o, para ser más realista, un gracias y un adiós.
Porque en lo último que pensó James Potter cuando la inminente muerte vestida de negro y manos escamosas le quitó la vida, fue que no debía temer por nada. Ella estaría bien, su hijo estaría a salvo. Debía confiar en el brillo de esperanza que emanaba de las pupilas verdes de la pelirroja de su vida.
FIN
N/A: Muchas gracias a todos los que leyeron mi primer experimento con James y Lily, y escribiendo viñetas; pues la verdad es que me ha encantado. Estos personajes son simplemente encantadoras y fue una experiencia que me ha ayudado a mejorar y reconsiderar mi estilo de escritura. Mil gracias a los que me dejaron un review y los que esperaban una actualización.
Bueno, es así como cierro estas viñetas. Desde que Lily conoció a James hasta que él encara a la muerte.
Besotes,
Sirenita.
