Hola a todas y todos!!! Aquí de nuevo subiendo un nuevo capítulo, perdón por la demora. Espero que les parezca buena esta continuación.
Los personajes no me pertenecen son de la maravillosa, pero cruel, de Rumiko Takahashi, la cual debido al trauma que me dejó me obligó al vicio de leer y escribir fanfics.
Simbología
-kkk- los personajes hablan
-kkk- los personajes piensan
Capítulo X Decisiones
El fuego ardía ante sus ojos, la pareja permanecía junta y desnuda debajo del saco de dormir. La mirada de ambos se clavó en la masa roja, observaban como ésta devoraba los leños, la forma en que llamas se movían en una danza que hipnotizada. Ninguno hablaba, en el ambiente sólo se oían sus respiraciones pausadas y algunos leves suspiros que salían de cuando en cuando.
Ambos estaban muy cerca, recostados de medio lado. Ranma la tenía abrazada por detrás, estaba casi completamente pegado a ella, una de sus manos la tenía por encima de la cintura de la chica, mientras que Akane entrelazaba la extremidad con la suya.
La joven se sentía muy cómoda al sentir el calor que emanaba su prometido, su cuerpo por alguna razón se sentía cansado, sus párpados sin querer se fueron entrecerrando hasta que cayó en un sueño profundo. Ranma no podía visualizar el rostro de la joven, sin embargo sabía que estaba dormida.
El artista marcial se separó ligeramente para poder mirarla mejor. Pudo divisar el contorno de la cintura el la cual adquirió una sombra anaranjada debido al fuego. Despacio acercó su rostro al cabello de su amada, aspiró el olor a flores que provenía de él, con cuidado corrió el flequillo de Akane para poder mirar mejor su rostro.
-Eres hermosa…- le susurró mientras se aproximaba para darle un pequeño beso en la mejilla. Él se sentía fascinado con su cercanía, con el hecho de poder rozar a su antojo la sedosa piel. De forma pausada recorrió el contorno de su prometida con la yema de los dedos, desde el inicio de los hombros hasta llegar a la cintura.
Nunca habría creído que tenerla así le produjera ese sentimiento de plenitud, era como si no ocupara nada más para ser feliz, tener ese cuerpo cálido contra el suyo era todo lo que necesitaba. Aspiró una gran bocanada de aire, estaba seguro que amaba a esa mujer recostada a su lado, pero aún no entendía por qué no había podido hablarle de sus sentimientos…
-Akane… Siento tantas cosas por ti, no puedo creer que todo esto haya pasado…- volvió a enredar sus dedos entre los hilos azulados del cabello de su prometida, -Me gustaría poder decirte cuanto te quiero, que estoy enamorado desde hace tanto tiempo… Que no puedo dejar de pensar en ti desde el primer día que llegué y me dedicaste esa sonrisa- emitió un sonoro suspiro mientras acercaba su rostro al cuello de Akane…
Con su aliento chocando contra la piel le susurró -Mañana cuando despiertes te diré lo que siento por ti Akane…- le dio un dulce beso en la frente y se acomodó de nuevo a su lado. Decidió relajarse, disfrutar del calor y la suavidad del cuerpo junto al suyo, hasta que el cansancio lo hizo consumar el sueño.
A los lejos podía escucharlos, el sonido de los pájaros que cantan al ver salir el sol, se sentía extraña, no tenía idea de donde estaba, pero algo le decía que no había dormido en su cama. Pudo darse cuenta que estaba recostada sobre algo, palpó y sintió una cosa muy suave pero a la vez dura, abrió los ojos para poder divisar un pecho masculino.
Sus ojos se abrieron como platos mientras comenzaba a levantar su cabeza, hizo fuerza con sus brazos hasta poder erguirse y soltarse con cuidado del brazo que la sujetaba por los hombros. Era él, era Ranma, había dormido junto a él todo la noche.
Un rayo de luz atravesó su memoria al darse cuenta que estaba completamente desnuda. -Anoche… yo… hice el amor con Ranma…- sus mejillas se enrojecieron de tan solo recordar todo lo ocurrido.
Sin entender el por qué un ataque de pánico se apoderó de ella, de repente muchas inseguridades llegaron a atormentarla. La primera era que Ranma no le había dicho en ningún momento sobre sus sentimientos, desde sus primeros acercamientos el tema nunca se había tocado…
-Él aún no me ha dicho que me quiere… Y yo… aún así… me entregué a él…-se cubrió el rostro con las manos en signo de desesperación. -No puedo creer que me haya dejado llevar… Pero es que… yo lo amo…- su mirada se ensombreció -Debí preguntarle antes de esto si sentía algo por mí-
Akane se puso en pie para ponerse la ropa que estaba esparcida a lo largo del suelo de la cueva, conforme iba colocando cada prenda rogaba porque su prometido no fuera despertar… -Me siento tan avergonzada, no debí hacer esto, al menos no sin antes aclarar las cosas entre nosotros… Ranma debe pensar lo peor de mí, que soy como todas las demás-
Terminó de ponerse los pantalones que aún estaban ligeramente húmedos, cuando otra idea llegó a su mente haciendo que el pecho se estrechara hasta el punto de faltarle el aire, tuvo que sentarse en una roca al darse cuenta…
-Yo hice eso con él… Y ni siquiera tomamos ninguna precaución- su rostro empalideció por completo, mientras que le era cada vez más difícil respirar. El terror que comenzaba a sentir crecía a cada momento, mientras su mente divagaba entre los hechos, había hecho el amor con el hombre que amaba, pero sin haber hablado sobre sus sentimientos, sumado a eso no había pensando en el hecho de que el acto podría tener consecuencias.
-Debo salir de aquí cuanto antes… Si Ranma despierta me moriría de la vergüenza- sabía que su prometido tenía un sueño muy profundo, sin embargo salió con el mayor sigilo posible de la cueva para hacerse camino entre el bosque, apenas estaba saliendo el sol. Lo mejor sería volver a casa y tranquilizarse antes de hablar con él, así tendría la cabeza fría y podría afrontar la situación.
El chico de la trenza despertó varias horas después algo desconcertado mirando a su alrededor, sus irises exploraran el gris de las rocas que lo rodeaban, se giró de medio lado para ver una fogata de la cual solo quedaban algunas cenizas. De repente se dio cuenta de algo, estaba desnudo.
Se levantó dejando al descubierto la parte superior de su cuerpo, miró trastornado a su alrededor mientras los recuerdos de la noche anterior se agolpaban en su cabeza… -Akane y yo en verdad lo hicimos… O todo fue un sueño… No era muy real, además estoy desnudo-
Pese a las dudas iniciales estaba cada vez más seguro que algo había sucedido entre Akane y él, pero lo extraño era que ella ya no estaba, al mirar en los alrededores notó como tampoco estaba su mochila ni su ropa… -¿Maldición a dónde habrá ido?- comenzó a vestirse…
Salió rumbo al bosque para ver si la joven estaba en los alrededores, su decepción se hacía cada vez más evidente al darse cuenta que ella no estaba por ninguna parte. Una mezcla de ira y desilusión se fue apoderando de él… ¿Cómo era posible que después de todo lo sucedido ella se fuera sin siquiera despedirse?
-No puedo creerlo, es una niña boba… Y pensar que le iba a decir lo que sentía por ella… ¿Cómo me haces esto Akane?- algo deprimido volvió hacia la cueva maldiciendo por lo bajo su suerte…
Era media tarde en la ciudad de Nerima, por los techos de las casas brincaba una joven de cabellos púrpuras, en sus manos portaba su caja de entregas, ágilmente iba de un techo a otro en busca de una casa muy conocida, se encaminaba a la residencia de los Tendo.
Llegó al patio de la casa, pero no percibió ninguna presencia… -Esto es muy raro, deberían estar aquí- dijo para si misma. Sin mucho cuidado derribo una de las puertas para aventurarse en la morada.
-Ranma…- gritó la amazona -Ranma te traigo unos ricos tallarines- no hubo ninguna respuesta -¿Ranma en dónde estás?- volvió a vociferar en busca de una contestación. Entrecerró sus ojos sin querer darse por vencida.
Shampoo comenzó a recorrer las distintas habitaciones de la casa, pero no había huella del joven Saotome por ninguna de ellas… -Que raro… se suponía que debía estar en casa…- caminó un poco más entre los pasillos hasta que sintió una presencia, una fuerte energía.
Seguía buscando entre la casa el ser que emanaba esa aura llena de poder. Llegó afuera de una habitación y reconoció a quien pertenecía la energía, era del maestro Hapossai.
Le entró mucha curiosidad por saber que tramaba el viejo así que con cuidado abrió la puerta dejando una rendija para apenas poder ver que estaba haciendo. Sus ojos miraron extrañados el proceder del maestro, el ritual del hechizo se repitió ante los irises de color vino que miraban la escena.
Otra vez cinco velas negras se encontraban dibujando la forma de una estrella, en el centro de la forma se situaba el viejo prendiendo fuego a una mezcla extraña. Dijo las palabras clave… "Que lo que no pasa ahora, pase de ahora en adelante, los instintos se despertarán y pronto lo anhelado llegará. Dioses oigan este hechizo y concedan a esta alma su petición".
Procedió a beber con algo de duda un líquido verde viscoso, ya lo había probado una vez, pero no pudo evitar escupirlo tal y como sucedió con el primer intento en el que realizó el hechizo. Luego bebió lo que quedaba en el frasco, estaba vez fue valiente y no cayó inconciente ante el horrible sabor.
Seguro de que a través de este hechizo al fin conseguiría una chica joven y bonita el anciano procedió al último paso, recitó unas palabras inteligibles, alzó sus brazos extendiendo su energía de batalla y lanzó unos polvos grises que tenía en una de sus manos.
De repente la amazona divisó una luz roja que venía hacia ella, pero todo fue demasiado rápido para reaccionar, se colocó al borde del suelo buscando protección, pero la gran onda de energía alcanzó su cuerpo. Con mucho esfuerzo se fue arrastrando por el piso antes de ser descubierta.
-Ahora sí debe funcionar jijiji- el maestro abrió la puertas y salió dando saltos por todas partes… -Ya les llegará su galán chicas, esta vez el hechizo no fallará-
La joven observaba y oía lo que el viejo decía, pero no entendía muy bien de lo que hablaba el maestro. Apenas vio que el hombrecillo se alejaba entró a la habitación para observar mejor las cosas que había dejado tiradas en el suelo. Con curiosidad tomó un poco de la sustancia puesta en medio del recipiente que se encontraba en el centro de estrella y la metió en un pequeño frasco que andaba en su bolso.
-Pronto sabremos que tramas- dijo con un tono de malicia.
La oscuridad se comenzaba a apoderarse de los alrededores cuando la menor de las Tendo arribó a su hogar. Como bien lo sabía no había una sola persona en casa, eso la tranquilizaba, su estado mental no era el mejor y no se sentía de humor como para estar con nadie, ni dar explicaciones sobre su paradero.
Entró y prendió la luz de su habitación, caminó hasta dejar sus pertenencias sobre la cama en la cual se echó pesadamente. -¿Qué estarás haciendo Ranma?... Espero que no te tomes a mal que me haya venido de esta manera… pero en verdad no sabía qué hacer-
Reflexionó por unos minutos hasta que tomó la decisión de darse un baño, después de tanto caminar, la empapada de la noche anterior y la acción con su prometido su cuerpo le pedía gritos un baño de agua caliente. Antes de irse una idea llegó a su mente y comenzó a buscar como loca en uno de sus cajones, de éste sacó una agenda, se fue directo al calendario…
En su cabeza comenzó a realizar cuentas y a recordar las cosas que le enseñaban en la preparatoria de sexualidad, miraba las fechas con algo de desesperación, al fin un suspiro fue emitido… -Creo que no estoy en mis días fértiles, pero eso no quiere decir que pueda estar tranquila… Es el colmo que ande preocupándome por estas cosas…- se cubrió el rostro con las manos, -Lo mejor será relajarme al menos por ahora…-
Se dirigió hacia el baño, abrió la llave de agua hasta dejar que la tina se llenara, estando desnuda se introdujo dejando que el agua cubriera por completo su cuerpo, pero a pesar de todo sólo un ser era dueño de sus pensamientos… -Ranma…-
La amazona llegó a Neko-hanten sintiéndose algo extraña, era como si algo hubiera cambiado dentro de ella y sabía que de alguna forma estaba relacionado con lo que el maestro había hecho unos minutos atrás. El restaurante se encontraba con pocos clientes a esa hora, caminó hacia la cocina…
Justo cuando entró divisó la figura de Mouse, estaba lavando unos platos, por algún motivo se sintió en extremo atraída por aquel fuerte cuerpo masculino que se encontraba concentrado en sus labores. Lo miró detenidamente, era cierto que sentía algunas veces cosas por el chico pato, las cuales intentaba disimular, pero en ese momento en particular le pareció muy atractivo.
Sigilosamente se acercó al muchacho y lo abrazó por detrás, el sentir aquellas manos femeninas posándose sobre sus abdominales hizo que el joven chino de inmediato se tensara… -Sha… Sham… pop…- balbuceó nervioso -¿Qué haces?-
Ella de inmediato puso ojos de cordero -¿Acaso te molesta que te abrace?- preguntó algo dolida y apartándose de él.
-Cla… a… ro… que no… Sham… poo…- contestó incrédulo el chico, buscó acercarse a ella -¿Eso significa que al fin has decidido aceptarme?-
-Bueno… eso lo veremos…- le dijo mientras se pegaba casi completamente a él y deslizaba uno de sus dedos por el amplio y fornido torso masculino, -Todo depende de cómo de portes Mousse…-
El chico solo asintió torpemente… -Me portaré bien lo juro- tragó en seco al sentir que una de las manos de la amazona iba hacia su rostro -Haré lo todo lo que te pidas… Seré tu esclavo-
Una sonrisa de satisfacción se formó en la cara de la joven, -Me alegra oír eso Mousse…- como una autentica felina pegó su cuerpo al del chico dejando poco espacio entre ellos, sus manos quitaron las horribles gafas dejando ver un par de preciosos ojos turquesas.
-Tienes lindos ojos- ronroneó, haciendo que el ritmo cardíaco del muchacho comenzara a salirse de control, las gruesas manos buscaron rodear la pequeña cintura, a pesar de no poder verla bien podía sentir que efectivamente esa que tenía entre sus brazos era su amada Shampoo.
Ella se sentía idiotizada, ese hombre en verdad era apuesto, cómo era posible que en todos esos años nunca hubiera intentando nada con él, su cuerpo se lo pedía tenía que tenerlo más cerca, sentía el deseo de besarlo, de probar esa boca que no hacía más que profesarle palabras de amor.
Con un tono sensual pronunció -Eres muy apuesto- despacio comenzó a acortar la distancia entre sus rostros, el muchacho no pudo más que abrir los ojos desmesuradamente y quedar en completo shock mientras ella se aproximaba.
Estaba a punto de besarlo, a tan solo cinco centímetros el uno del otro, cuando una gran ola de agua fría los sorprendió a ambos. En el suelo una linda gatita de color lila y un pato ahora con gafas se sacudían el agua.
Una anciana los miraba con los ojos entrecerrados -¿Qué creen que hacían ustedes dos?- Los dos animales sólo hacían sus sonidos característicos, el pato graznaba a la vez que chocaba contra las paredes de la cocina, hasta que la anciana le dio un con su bastón por la cabeza dejándolo inconciente.
Tomó a la gatita por el detrás del cuello y la llevó consigo fuera de la cocina hasta llegar al baño, una vez ahí la tiró en una tina de agua caliente. La transformación fue inmediata la gatita se convirtió en una atractiva amazona.
-¿Se puede saber que estabas haciendo con Mousse?- preguntó algo enfadada la anciana.
La chica no pudo evitar sonrojarse así que volteó el rostro en otra dirección fingiendo estar ofendida… -Nada… que iba estar haciendo con este pato tonto-
-No me mientas Shampoo vi como estabas apunto de besarlo- sentenció Cologne mirando fijamente a su nieta.
El ceño de la muchacha se frunció ligeramente, encaró los ojos que la acosaban… -En verdad abuela no sé que me pasó… Es que vi a Mousse y de repente sentí algo muy extraño-
-¿Algo como qué?-
La amazona clavó su mirada en el agua, -No lo sé abuela, talvez tenga algo que ver con el hechizo que hizo el maestro esta tarde-
Cologne no pudo evitar sentir curiosidad ante las palabras de la jovencita, no era de extrañar que el viejo mañoso anduviera utilizando trucos antiguos, pero cuál sería el hechizo que había aplicado esta vez…
-¿Dime Shampoo qué fue exactamente lo que viste que Happi hacía?- dijo preparando su pipa para empezar a fumar.
Ella de inmediato asintió con la cabeza… -Te contaré abuela…-
Continuara….
Notas:
Bueno para empezar quiero decir que estamos acercándonos al final, no sé cuántos capítulos más habrán, pero si sé que no serán muchos. Tal vez querrán matarme por la reacción de Akane, pero creo que la chica se asustó y por eso salió corriendo. Una más ha sido afectada por el hechizo, parece que las cosas quizás comiencen a descubrirse…
Sé que fue corto, pero enserio la musa andaba de vacaciones. Les aviso que la siguiente continuación es probable que se demore unas dos semanas, estoy trabajando tiempo completo ahora y ando algo liada.
Quiero dar las gracias de corazón a las chicas que capítulo tras capítulo me siguen apoyando, agradezco los lindos comentarios que dejaron en el capítulo 9. Para mí era muy importante conocer sus opiniones sobre ese capítulo en particular. Gracias a: Cyn, BABY SONY, hitoki-chan, vivian alejandra, Nenya21, Zauberry, cynthia-san, supernatali, Sandra, Lalix, Vane, Marina, ryames, Ceci, Sha're y Vero492
Para variar como en todos capítulos de nuevo les estaría muy agradecida si me dejan sus lindos comentarios… Todos los reviews, son bien recibidos y serán contestados si tengo sus malis. XD
Besos AkaneKagome
