wLos personajes no son míos, tampoco los conceptos, son de MasamiKurumada

No planeo ni obtendré ningún beneficio monetario por esto, solo matar el tiempo jugando con la luz y la oscuridad

Por eso les ofrezco esta historia que busca ver donde empieza y termina entre ellas la cordialidad

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Criaturas de la noche

Capitulo Diez

Lo mejor

La sala del Patriarca quedo en completo silencio, para todos los presentes era difícil creer que aquel joven frente a ellos era el mismo compañero con el que codo a codo lucharon…

A pesar de mantener aun los delicados rasgos de Andrómeda, en sus ojos carmesís no se veía rastro de la inocencia y calidez que los había caracterizado. No, aquellos rubíes eran gemas salidas del mismo infierno con la determinación y la ferocidad grabada a fuego en ellas. Sin meditar hizo sentir su cosmos en el salón, rodeando todo su cuerpo con un aura tan rojiza como la sangre y que ondeaba agresiva como las llamas al viento. Ni humana ni divina, aquel cosmos no se parecía a nada que hubieran enfrentado antes, carecía completamente de emoción o sentimiento alguno, era una energía extremadamente densa y oscura parecía absorber toda la luz cercana a ella, resaltando aún más la palidez de su piel y a aquellos inquietantes ojos rojos, que en la oscuridad parecían brillar.

–Daimoniun.

La voz de Saori lleno en antiguo salón, describiendo perfectamente a la criatura que se hallaba frente a ella. Shun alzo su mirada, clavando sus felinos ojos en ella.

–Por eso es que aquí ya no hay un alma que puedas salvar.

Le dijo Shun, enfrentando la cálida mirada Atenea.

Saori sabía la cantidad de sangre, de vidas, que eran necesarias para que su sola existencia fuera posible… Y el peligro que esta significaba. Sintió un nudo en la garganta de tan solo pensar en aquello ¿Cómo Shun había podido aceptar algo así?; ¿Hasta donde tuvo que llegar para terminar aceptando algo así? … Quizás era mejor no saberlo.

–Ahora. puedo creer que todo lo que has hecho bajo el seudónimo de Dark es cierto.

Shun bajo un poco la mirada al escuchar las palabras de su diosa, desde un principio supo que Saori no consentiría las decisiones que en estos últimos años había tomado, ni las consecuencias que estas le acarrearon.

–Nunca me sentí orgulloso de mis acciones, ni ahora ni en el pasado–respondió sinceramente–, más siempre hice lo que creí correcto y aceptó las consecuencias de ello.

Bajo su visto un momento hacia el plateado reloj que tenia y lo tomo con fuerza, esperando nunca tener que usarlo alzo nuevamente la vista hacia Atenea y con una voz más normal, aquella que una vez fue su voz humana continuo.

–No soy el caballero de Andrómeda, ni mucho menos aquel joven que conociste… Ese Shun murió en el Tártaro. Yo no he venido como él, sino como un mensajero, una advertencia sobre el nuevo enemigo que a todos nos acecha. Después de todo, no existe mejor prueba de que el circulo existe que tener a uno de sus infiernos en carne y hueso frente a tus ojos.

Sin dudarlo, se acerco unos pasos hacia Atenea, logrando que al instante varios caballeros se tensaran. Preparados para lo peor, se encontraban totalmente dispuestos y listos para defender a su Diosa ante el menor signo de peligro, pero para su supresa, el demonio simplemente se arrodillo ante ella… Apoyando una de sus rodillas en el suelo y bajando la cabeza, Shun se postro ante la Deidad tal y como hace tiempo no lo hacía ante nadie, casi de la misma forma que años atrás el caballero de Andrómeda los hacía.

–Atenea, el circulo es un enemigo que ambos tenemos en común, uno que yo conozco muy bien. Durante este tiempo he buscado toda manera de obtener información de ellos, de encontrar la forma de detenerlos. Bajo el nombre de Dark he atacado sus bases, los he matado y les he robado información de sus planes y experimentos… Fue en una de estas expediciones en la que me entere que han puesto sus ojos en el Santuario.

– ¿A qué te refieres con eso?

Por primera vez uno de los caballeros hablo, aquel que estaba parado al lado de la Atenea, y que era lo bastante cercano a ella como para olvidar cualquier protocolo si la seguridad de su diosa se veía amenazada.

–Que los infiernos vendrán al Santuario–Le respondió secamente Shun. Sin dudarlo, alzo la vista para enfrentar la mirada del caballero de sagitario. –Durante estos dos años he seguido cada uno de sus pasos y destruido algunas de sus bases… En una de estas fue que descubrí que habían puesto sus ojos sobre la leyenda de Atenea, más específicamente en las armaduras y el polvo de estrellas que las componen. El polvo de estrellas es un material valioso y extremadamente raro, uno que podría crear toda una nueva era en el desarrollo de armamento militar, es capaz de darle al Círculo las herramientas y el poder necesarios para llevar a cavo sus oscuros objetivos…

–Son demonios, no negociadores. Ellos tomaran lo que deseen y se desharán de todo aquel que le estorbe… En otras palabras, destruirán todo a su paso con tal de hallar lo que quieren. No darán rodeos, no enviaran exploradores, sino un grupo de avanzada con la orden de buscar y destruir, esa es la forma en que el circulo opera y hoy su Santuario es el objetivo.

El salón volvió a quedarse en silencio, todas las miradas se concentraban sobre él demonio que se hallaba en la sala. Aun cuando la seguridad y firmeza se hicieron ver en cada una de sus palabras, ello no evito que la duda se instalara a su alrededor. Para la mayoría de los presentes ese joven que veía frente a ellos… Esa criatura, era muy diferente al caballero que conocieron y en el que confiaron. Cientos de preguntas se instalaron en el lugar ¿Por qué los ayudaba? Sirvió al supuesto ángel de la muerte bajo el seudónimo de Dark… ¿Por qué ahora se postraba frente a ellos para ofrecerles ayuda de forma tan repentina?¿Por qué no vino Antes?¿Y si todo esto un plan para distraerlos, una trampa? ¿Era quien realmente decía ser? ¿Cómo podían confiar en él?...

Shun se quedo en silencio, solamente bajo su vista hacia el suelo mientras apretaba sus dientes con fuerza. No había que ser un genio para darse cuenta de lo que a su alrededor pasaba. Por sobre él podía sentir como la duda y el recelo se extendía como el fuego entre todos los caballeros de Atenea, como sus miradas se clavaban sobre él como dagas. Pese a que su cosmos se encontrara extremadamente reprimido, al punto de costarle mantener una voz normal, el inhibidor no consumía todos sus "dones" demoniacos. Aun era capaz de percibir perfectamente las emociones de quienes le rodeaban, dejándole deducir fácilmente todas las dudas y preguntas que en sus cabezas se formaban.

Todos los músculos de su cuerpo se tensionaron, al tiempo que su felina mirada se agudizaba y sus sentidos se hallaban a flor de piel. La sola tención del ambiente ya alertaba todo su ser, haciendo que instintivamente se preparara para la batalla y el escape. Inconscientemente aferro con más fuerza el plateado reloj, debía intentar controlar su respiración y sus emociones, no podía dejar que las emociones de los demás influyeran sobre su carácter, NO en esta delicada situación.

Entiendo.

La tranquila y firme voz de Saori atrajo la atención de todos los presentes, callando en un instante todas las dudas que circulaban. Ante la vista de todos, le regalo a Shun una triste y comprensiva sonrisa.

–Créeme que lo entiendo.

Volvió a decir, al mismo tiempo que se alejaba del barandal y comenzaba a caminar hacia las escaleras.

–Atenea.

El caballero de sagitario llamo a su diosa, sorprendido por la repentina forma en que había abandonado la seguridad de su lado. Saori, como única respuesta, se volteo para tranquilizarlo con un ligero asentimiento, el suave gesto con el que le pedía que confiara en ella y en la decisión que había tomado. Seiya se quedo en su posición, al igual que todos los demás caballeros, se limito a observar en silencio como Atenea camino hasta quedar a escasos pasos de un sorprendido demonio.

–Entiendo lo que dices y confió en tú palabra Shun kido.

Shun se quedó petrificado, jamás había esperado tal acción por parte de la diosa. Conocía bien la información que tanto el FBI como la Interpol manejaban de él, los asesinatos en los que estaba implicado, la sangre que había derramado, los robos… Absolutamente todo lo que Atenea ya debería saber sobre él, y a pesar de ello Saori se encontraba parada en frente, sin protección ni compañía, con la tranquilidad y completa seguridad de que él no la atacaría...

– ¿Por qué? –Le preguntó.

–Porque frente a mí no veo al monstruo que me han pintado, ni él que te han hecho creer que eres Shun.

El demonio bajo la mirada, evitando así los profundos ojos de Saori.

– ¿Cómo puedes estar tan segura de ello? –Pregunto secamente.

Sin decir nada la diosa se arrodillo a su lado, extendiendo su mano para tomar la mejilla de Shun y obligarle a que lo mirase.

– ¿Cuál es la razón por la que regresaste, Shun?

Aquella pregunta lo dejo totalmente desarmado, dejándolo caer en la cuenta de todo lo que significaba aquella simple pregunta la que ambos tenían respuesta. Shun desvió inmediatamente la mirada de Saori y apretó sus dientes con fuerza, en un segundo sintió como todo el aplomo que había conseguido juntar, todos los muros que había construido para salvaguardar su distancia se rescrebrajaban y desplomaban ante la presencia de su diosa.

Ante su mutismo Saori continúo

–Sé que un cruel demonio como lo es Dark no se hubiera molestado en advertirnos, por eso creo que lo que me dices es verdad y que mi caballero… Mi amigo aun se encuentra aquí, pero necesito saber la verdad Shun. Necesito saber realmente lo que ha pasado.

Se quedo en completo silencio, no quería… No, realmente no podía darle a Atenea las respuestas a preguntas que el mismo no se planteaba, que simplemente no quería saber. Cerró los ojos y haciendo acopio de toda la firmeza que le quedaba delicadamente tomo la mano de Atenea apartándola de su rostro. Sabia cual era su lugar, la posición que debía mantener para conseguir lo mejor para todos, para Atenea, para su hermano y sus amigos… Debía hacer lo que era mejor para él y para todos.

–Si quieres saber lo que he hecho estos años y toda la información que he conseguido te la daré… Pero no puedo ofrecerte más de lo que te ofrece un simple aliado Atenea. –Levanto la mirada para enfrentarla a la de su diosa, dejándole ver la seguridad y firmeza que poseía, hablaba muy enserio. –Ya no estoy solo, ni soy el único implicado en esta alianza y en esta guerra…

–Azrael.

Pronuncio fríamente Saori. Azrael era un nombre conocido para la diosa, siendo aquel que ostenta el dudoso "honor" de ser el arcángel de la muerte, fue quien renuncio por propia voluntad a la gloria del cielo para vagar libre en los infiernos, ni malo ni bueno, ni blanco ni negro… Nadie estaba seguro de si era realmente un ángel o demonio. Durante eras y siglos Azrael se movió por este mundo, afianzándose un poder y una reputación de temer, tanto para él como para la elite de guerreros que resguardaba bajo sus negras alas… Entre las cuales ahora Shun se hallaba.

La diosa se levanto, y suavemente le hizo un gesto al demonio para que se incorporara. Shun lo hizo, más no aparto su mirada de ella, aun se encontraba esperando una respuesta.

–Entonces permíteme hablar con él. – Dijo con firmeza la diosa

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Sus ojos grises escudriñaban cada detalle de aquel pequeño pueblo que se hallaba a sus pies. Parado en uno de los altos acantilados cercanos, aquel niño de tan solo diez años y de andróginos rasgos, poseía una severidad en su rostro que contrastaba ferozmente con su tierna edad.

-Rodorio… Sí, fue así como lo llamo.

Pensó para sus adentros, desviando su mirada hacia la capa anaranjada que cargaba. Luego, volvió a concentrar su vista en él bello paisaje, esta vez saltándose él pueblo y concentrando toda su atención en el inmenso complejo arquitectónico que se levantaba por detrás de este. El fuerte campo de energía cósmica que lo rodeaba de seguro impedía que cualquier simple mortal lo viera, más aquel mísero disfraz no era capaz de esconderlo ante sus ojos, ojos grises que fácilmente podían distinguir las grandes estructuras griegas que se fundían en la montaña.

–Hacia mucho que no sentía el cosmos de un dios.

Dijo para sí mismo.

–¡Nikos¡ ¡Nikos! ¡Nikos!

Dos niños de su misma edad corrieron hacia él. Vestidos de manera formal ambos poseía cabellos castaños y eran muy parecidos, como si fueran hermanos.

– ¿Nikos, dónde te metiste? Hace horas que te buscamos.

El niño cerró sus ojos y se volteo a enfrentar a sus compañeros, en un segundo su rostro adquirió una altanera sonrisa infantil que combinaba a la perfección con sus vivaces ojos marrones.

–Estaba vagando por aquí ¿Saben lo que encontré?

Les dijo venaderamente divertido, mientras extendía ambos brazos para mostrar con orgullo su anaranjada capa. Los otros dos niños lo observaron sorprendidos y sin perder tiempo preguntaron.

– ¿De dónde la sacaste?

Sin perder tiempo, y con una sonrisa aun mas grande el niño de cabellos negros señalo un sendero apartado.

–Por allí hay un montón de cajas tiradas, en una de ellas encontré esta capa y un montón de cosas más, incluso esto. –Inmediatamente busco entre sus bolsillos y saco un largo collar dorado con un pequeño pendiente redondo. Un círculo de fuego, con un pentagrama grabado en su interior.

–Genial.

Pronunciaron a coro ambos hermanos, aquel collar que de seguro era valioso, bueno, se veía valioso.

– ¿Crees que haya más cosas así? –Le pregunto uno de ellos, sin dejar de examinar el dorado collar.

El niño de ojos marrones puso una cara pensativa. –La verdad es que no revise mucho– Luego, miro a ambos hermanos y con una sonrisa acoto. –, se los mostrare y entre los tres nos ponemos a revisar que más hay.

Ambos hermanos asintieron ante su idea, por lo que rápidamente salió corriendo hacia el sendero que se hundía en lo profundo de la montaña. Los otros dos chicos lo siguieron sin dudar, cuando volteo a verlos un fugaz pensamiento surgió en su mente.

¿Les gustara lo que hallaremos allí?... Si, seguro les gustara…

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Ciudad de Atenas, Grecia, en lugar desconocido 18:00 pm.

En medio de una enorme bodega abandonada, una joven de tez oliva y largo cabello negro se encontraba muy entretenida con su tablet. En un intento de distraerse del hecho de estar en su tierra natal, había decidido que lo mejor era ponerse a evaluar el terreno de batalla más, cuando observó por satélite la zona a la que irían, esta no mostraba absolutamente nada. Reviso varias veces, pero ni siquiera el satélite de visión infrarroja era capaz de captar algo…. Era como si se dirigieran al medio de la nada.

– ¿Algo interesante? –Le pregunto su rubia compañera, siendo atraída por la preocupación que se había pintado en su cara.

–Nada, realmente nada. –Le respondió, sin despegar su mirada del aparato. – ¿Dónde está Rosa?

–Hablando con los dos vampiros, al parecer ocurrió un cambio de último momento que los ha dejado muy tensos.

Aquellas palabras lograron llamar completamente su atención.

– ¿A qué te refieres con tensos?

– ¿A que le podría temer a que es mitad hombre mitad animal? –Le respondió con otra pregunta la rubia, en sus ojos celestes ya se vislumbraba un atisbó de miedo.–Al veredero animal… Al demonio.

Esto no podía ser cierto; pensó para sus adentros, no sólo le daban semejante equipo sino que ahora también venia con ellas un demonio… ¿En dónde se habían metido? ¿Qué clase de lugar era al que iban para necesitar a un demonio? Llevó su mano al rostro para masajearse suavemente las sienes, debía recordarse mentalmente que no debía darle más vueltas de las necesarias al asunto… Pero ahora, lo mejor sería recordarle algunos puntos a su compañera, bajando la mano y sin ver la mirada de temor de la rubia le dijo:

–Sólo recuerda el entrenamiento, mantén la insignia de tu uniforme visible para que él te reconozca… No queremos otro accidente.

La joven asintió en silencio, no podía disimular el miedo que sentía por la pronta misión. Era la primera vez que se encontraba trabajando con este equipo, la primera vez que trabajaría con demonios... Y algo en su interior le decía que nada bueno saldría de esta noche. Su compañera se levanto de golpe, sacándola súbitamente de sus pensamientos y con un tono firme le dijo.

–Prepara las motocicletas, apenas llegue Rosa marcharemos para preparar con anticipación la zona.

–¿Qué pasa con aquella cosa?

Le pregunto la rubia, mientras que la vista de ambas se dirigía hacia la parte más alejada de la bodega, al preciso lugar desde donde unos enormes ojos amarillos las miraban desde las sombras.

–Eso…– Le dijo su compañera con algo de repulsión. –Déjalo, los vampiros serán quienes lo guíen hacia el lugar.

Muy lejos de ellas, aquella criatura fácilmente noto su desprecio, sus grandes ojos amarrillos parecieron brillar con más intensidad, al mismo tiempo que el brillo metálico de unas enormes fauces se dejo ver entre los barrotes que le confinaban a la oscuridad.

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Santuario de Atenea, Grecia.

El velo de la noche empezaba a caer sobre la tierra de Grecia, tiñendo todo el paisaje montañoso y las blancas construcciones con vivos tonos de turquesa y anaranjado. Shun suspiro frustrado, estaba seguro de que la vista seria aun más bella si no viera todo ligeramente borroso, pero eso era otra de las "secuelas" de lo que ahora era. Los demonios ven muy bien durante la luz del día y aun mejor en las negras alas de las noches más, hay una hora precisa entre cada anochecer y amanecer en el que sus ojos cambiaban. Toda la estructura de sus ojos debe modificarse para pasar de diurnos a nocturnos, durante ese tiempo todo su mundo se volvía borroso. Bueno, apesar de ello no dejaba de ser un bellísimo paisaje, realmente casi se había olvidado de lo hermosa que podría llegar a ser Grecia.

Alejo su vista de la ventana, siendo sinceros, había esperado que Atenea lo dejara en un lugar mucho más cerrado y con vigilancia, pero para su sorpresa la diosa le pidió que se quedara en la sala de espera de su despacho. La simple habitación contaba con un enorme ventanal hecho en la pared de roca y con dos mullidos sillones para sentarse a esperar, sólo unas pocas pinturas y la alfombra roja decoraban el lugar. Pese a que su paseo por el lugar fue corto, Shun debía admitir que el Santuario había mejorado mucho en comparación con los viejos asientos de granito y mármol. Notaba que varias cosas habían cambiado estos últimos años, Saori había modernizado bastante toda la construcción, e incluso construyo en el templo del patriarca un despacho similar al que poseía en la mansión. Seguramente, todos estos cambios le permitían manejar con más tranquilidad su rol de diosa y de cabecera de la fundación Kido.

–Los tiempos cambian, Shun. Todo siempre cambia.

Aquella inconfundible voz lo hizo voltearse bruscamente, ya reconociendo a aquel hombre que de la nada había aparecido y que ahora se recostaba plácidamente en uno de los rojos sillones.

– ¿Cómo….–Shun detuvo su pregunta en el aire, la respuesta era tan obvia que decidió cambiar el rumbo.–¿Por qué no avisaste?

El hombre de blanco esmoquin, con un pantalón y corbata negros a juego, le miro con la mayor tranquilidad del mundo, y como si fuera un tema mundano le dijo:

–Tú me llamaste, así que lo más lógico era esperar que apareciera.

–Pero no de la nada.

Azrael se encogió de hombros ante el reproche de su compañero, y simplemente acoto.

–La muerte está en todos y en ningún lugar, Shun. Atenea sabe que su santuario no queda exento de mi presencia. Pero cambiando la línea de conversación, tenemos algo de tiempo antes de que Atenea termine su charla en privado con sus caballeros, y podríamos matarlo conversando.

El tono y la sonrisa exageradamente amistosa de Azrael le dieron una idea a Shun de lo que quería "hablar", así que sin rodeos le pregunto.

– ¿Qué es lo quieres Saber?

– ¿Qué estas planeando cachorrito?

– ¿No deberías saberlo ya?

Azrael rio. –En tu caso siempre es mejor estar seguros, Shun. Cuando se trata de tu pasado o del círculo has demostrado ser mucho más impredecible y peligroso de lo que aparentas. Dime, ¿Por qué mostrarse tan escandalosamente? Si tenías que matar a Alexander tranquilamente lo hubieras hecho sin necesidad de montar semejante circo… Ambos sabemos que ese no es tú estilo.

– ¿Crees que este es el lugar más seguro para hablar de estos temas? –Le pregunto Shun.

– ¿Por qué no? Aquí no hay cámaras de seguridad, ni ningún sistema electrónico que el Círculo o Prometeo puedan piratear. Además, debido a la barrera cósmica de Atenea, dudo mucho que cualquier demonio meta oído en el asunto que tratemos. Como la cereza final, si la querida diosa y sus caballeros tras esa puerta–Señalo tras sus palabras la puerta del despacho. –, ni siquiera se han percatado de mi presencia durante todo este tiempo, dudo mucho que lo hagan ahora.

– ¿Cómo sabes que no nos escuchan?

– ¿Hablaría si nos escucharan?

–¿Les hiciste algo?

– ¿Tú sientes que les hice algo? –Le pregunto arqueando una ceja divertido. – ¿Acaso su cosmos se alteraron?

– ¿Quieres dejar de responderme con preguntas?

– ¿Por qué habría de hacerlo?

– ¿Te parece divertido?

– ¿Tu qué crees? –Le pregunto con una sonrisa picara pintada en el rostro

Shun bufo y decidió no seguirle el juego, por mas siglos que tuviera en sima aquel, ángel era peor que el más travieso de los niños y el más atrevido de los adultos. Volteo su atención hacia las puertas, dándose cuenta de que, efectivamente sus ex compañeros junto con la diosa parecían seguir discutiendo normalmente. Afino sus oídos y se percató de que podía escuchar mejor sus voces, e incluso sentir el latido de sus corazones… Al parecer todo seguía exactamente igual que antes.

– ¿Por qué sientes tanta curiosidad? –Pregunto, volcando toda su atención nuevamente en Azrael. – Después de todo, este era un trabajo completamente mío.

–Lo sé, pero tus estrategias cambian tan rápido que hasta a mi me volteas las piezas del tablero. Mira que mantener al círculo por más de dos años dudando de tu existencia, para que ahora, en un abrir y cerrar de ojos te reveles en frente de ellos y en medio de todo un revuelo mediático. Les plantaste un desafío directo, has matando frente a sus narices a uno de sus caballitos de guerra más preciados. Además, no sólo te mostraste ante ellos, sino también ante una de las organizaciones internacionales de captura criminal más grande que existen… ¿Qué estas tramando?

–El círculo y el santuario no son los únicos además de ti que están al corriente de nuestra existencia ¿No es así? – Le pregunto Shun. –Existen otros que en el pasado y en la actualidad han combatido con los de mi especie, "otros" a los que un organismo como la Interpol pudrían acudir.

–La Cruz de Santiago, "los portadores de luz"

Menciono más serio Azrael, Shun esbozo un sarcástica sonrisa ante su comentario y mientras negaba le dijo.

– ¿Portadores de Luz? Ellos son las rosas de un ataúd.

–Que poético–Acotó el ángel divertido– pero ¿Qué tiene de "encantador" que ellos sepan de tú existencia?

–La cruz de Santiago ha perseguido y luchado con cientos de criaturas míticas desde tiempos inmemoriales, pero siempre tuvieron una predilección especial por los demonios. Entre sus filas se encuentran algunos de los más extremistas, crueles y acérrimos cazadores de demonios que existen en este mundo. –Le respondió Shun, sin más se dio vuelta y camino hacia la ventana.

–Y ahora ante ellos aparece un demonio–Siguió Azrael. –, y no cualquier demonio, sino el guardián del séptimo infierno.

–Un demonio muy peligroso, que también es uno de los criminales más buscados del mundo. Un buen trofeo, al que no dudaran en darle caza.

–Al mismo tiempo que los infiernos del círculo persiguen al desertor que tantos problemas les ha causado. – Continuo Azrael. –Ambos irán por ti, y tarde o temprano…

–La cruz de Santiago y el Círculo colisionaran de frente. –Completo la frase Shun. – Aun cuando nunca se vuelvan mis amigos, ellos se convertirán en el enemigo de mi enemigo.

El ángel de la muerte le sonrió a de buena gana al demonio.

–Astuto, se nota que aprendes rápido.

Shun sonrió por el cumplido y prosiguió.

–Dark ya no será solo una piedra en su zapato…Una leve distracción. Ahora que es buscado de manera internacional, serán más ojos los que estén pendientes de cada uno de los pasos que da, de los lugares en donde aparece y de los enemigos a los que se enfrenta. Lucifer y sus esbirros tendrán que cuidarse de sus acciones, si no desean quedar expuestos y ser ellos mismos quienes rompan la ley de mascarada… Eso nos dará más tiempo.

Shun mantuvo la sonrisa, sabía que mientras más tiempo retrasara los planes del Círculo, más oportunidades tendría de detenerles… Quizás hasta podía parar completamente la guerra, ganarla totalmente. Él podría devolver a cada uno de esos bastardos al infierno del que salieron, hacerlos pedazos sin que el resto de la humanidad ni siquiera lo notara ¡Una verdadera guerra relámpago!

–Ingenioso Shun… Pero a estas alturas del partido debes saber que el tiempo nunca estará de tú parte.

La sonrisa del demonio se borro completamente e inmediatamente se giro hacia el ángel.

– ¿A qué te refieres? –Le pregunto. – Si no se rompe la ley de Mascarada no podrán actuar libremente –Continuo rápidamente, mientras que se acercaba hacia Azrael. –Los infiernos no se atreverían a romper un pacto que ellos mismos ayudaron a forjar, eso tu mismo lo dijiste.

–Cierto–Le respondió Azrael con una sonrisa. –, y no serán quienes rompan la ley, simplemente dejaran que alguien más lo haga por ellos. –En menos de un segundo se paró completamente, quedando justo en frente de un sorprendido Shun. Mirándolo directamente a los ojos y borrando completamente la sonrisa de su rostro, secamente le dijo. –Recuerda con quienes te estás enfrentando niño, aquellos pobres perros de Onlu no eran más que unas piezas fácilmente descargables. Los lycans no son las únicas criaturas que firmaron el convenio de Mascarada; y por lo tanto, no son las únicas que pueden romperlo.

Shun se quedó estático, sorprendido por aquel brusco cambio de carácter y sin hallar manera de responder ante aquella advertencia… O amenaza. El arcángel, complacido de su silencio le sonrió cálidamente, retrocediendo unos pasos para volver a recostarse en el sillón.

–Shun, ya nada ni nadie puede detener esto. –Le dijo con toda confianza. –Luego de años viviendo escondido en la sombras, no esperes que la conformidad sea tú amiga. De la humanidad se esconden quienes desean la oportunidad de una nueva vida, de ser conocidos, respetados, aceptados... O incluso temidos. –Una socarrona sonrisa se instalo en su rostro. –Bien sabido es, que los ideales de libertad y justicia son los más útiles a la hora de justificar atroces actos de maldad.

Shun tardo en responder, realmente no importaba cuanto tiempo pasara o cuantas veces le haya hecho lo mismo, él jamás se lograría acostumbrarse al extraño humor de Azrael, ni a la manera en que pensaba y veía las cosas. Pero, aunque sabía de sobra que el Arcángel jamás hablaba en vano, él no descartaría tan fácilmente la posibilidad de evitar que la guerra se desatara por las ciudades y pueblos.

–Aun así, todavía existe esa posibilidad y la tendré encueta… Sea cierta o no.

Sus necias palabras hicieron que Azrael negara levemente, conocía el carácter de su joven compañero y no cavia dudas de que al chico le faltaban milenios de experiencia. Más habiéndose sacado sus dudas…

–Cambiando radicalmente de tema –Le dijo, volteando a ver la puerta del despacho. –, parece que terminamos justo a tiempo.

Shun volteo su vista hacia donde miraba el Arcángel, justó para ver como Atenea ingresaba acompañada por sólo dos de sus caballeros, sagitario y libra.

–Hola Atenea, cuantos siglos sin vernos.

Los dos caballeros que escoltaban a Atenea vieron sorprendidos como aquel extraño se paraba de uno los sillones, saludando con una leve reverencia a su diosa. Estaban a punto de preguntarle quien era y cómo demonios había logrado llegar hasta allí, más Atenea se les adelanto.

–Hola Azrael, o debería decir mejor Sariel.

La sonrisa del Arcángel se volvió más amplia y ligeramente siniestra por comentario, cosa que no paso desapercibidas por ninguno de los dos caballeros que rápidamente se pusieron en alerta. Estaban parados por primera vez frente a Azrael, más su apariencia distaba mucho de lo que habían imaginado. Aun, cuando su altanera sonrisa les generaba desconfianza, no eran capaces de sentir ningún cosmos en él, ni ver nada que lo diferenciara de un ser humano común y corriente… ¿Así de normal era el temible Ángel de la muerte?

–Hace siglos que no me llamaban así, Atenea. Debo admitir, que es una grata sorpresa saber que todavía recuerdan mis viejos nombres.

–Así mismo, es una sorpresa que hallas dejado de lado tú neutralidad para desear una alianza Sariel. –Le contesto Saori.

–Uno hace lo que es mejor, Atenea. Lo mejor para ti y tus caballeros, lo mejor para mí y mis sicarios. En el tiempo pasado, las deidades han librados cintos de batallas que diezmaron poblaciones enteras, amenazado a la humanidad cientos de veces y jodido el equilibrio del cosmos. Pero, señorita. Eso no se compara con la completa extinción que nos regalan mis demoniacos hermanos…

–El Círculo está compuesto por demonios de estatus, muy distintos a cualquier bestia que antes hallas enfrentado y llamado demonio. Ellos son guerreros con siglos de experiencia en combate, y con poderes que los hacen dioses sobre la Tierra. Aun, con las mejores estrategias de batalla y lo mejor del equipo que este mundo posee, un enfrentamiento con ellos sigue siendo extremadamente peligroso para cualquiera que desee intentarlo… Incluso para mí. Siéndote sincero, no es mí placer el negociar alianzas, pero en esta situación sería una total negligencia de mi parte el rechazar cualquier oportunidad de conseguir apoyo en el campo de batalla.

Azarel miro fijamente a Atenea y prosiguió

–Sé que tienes excelentes guerreros, Atenea. A pesar de ser meros mortales, estos hombres son los únicos que pueden ostentar el título de "asesinos de dioses", aquellos que durante varias eras defendieron esta tierra y a su diosa. Sé, de muy buena fuente, todo lo que un caballero esta dispuestos a sacrificar– Por unos momentos los ojos del arcángel se desviaron de Atenea y se posaron sobre Shun. –por su Diosa y él mundo que protege. –Pronuncio con una extraña sonrisa. –No puedo evitar pensar, que siendo asesinos de dioses podrían estar bien capacitados para luchando contra estos Inmortales, pero tú sabes que los demonios son criaturas muy diferentes a los dioses o primigenios que habitan este mundo. De hecho; si no mal recuerdo, has tenido muy pocos combates con demonios a lo largo de todas tus reencarnaciones, Atenea. Dudo mucho, que los guerreros de tu actual generación hayan visto o reconocido un demonio, antes de que Shun se presentara ante ti.

El arcángel se dio la vuelta, y dándole la espalda a Atenea camino unos pasos hacia el mencionado.

–Mis sicarios, por otro lado, tienen mucha más experiencia en lidiar con ellos. –Colocándose justo detrás del demonio, poso con tranquilidad las manos sobre sus hombros. –Después de todo, no sólo luchamos con ellos, también los entrenamos y adaptamos. –Termino con una sincera sonrisa.

La diosa no se vio conmovida por aquel gesto, su rostro seguía tan sereno y firme como lo fue desde un primer momento. Pero, a pesar de que desconfiaba de aquel ángel debía admitir que era muy elocuente… Casi un orador.

–Y ¿Cuáles serian las condiciones de esta alianza? –Le pregunto la diosa.

–Muy simples, Atenea. Tú me ayudas, yo te ayudo. Shun ya te ha ofrecido todo lo que él ha averiguado del circulo, pero yo puedo hablarte de los mismos demonios que lo conforman, iluminarte sobre cómo se mueven por este mundo e incluso enseñarte como debes combatir con ellos. A cambio, sólo te pido que así como aceptas mi ayuda, aceptes mi presencia y la de mis sicarios en esta batalla, ellos te ayudara y te pido que tú también les ayudes si te lo solicitan.

La diosa miro con cierto recelo al Arcángel

–Parecer muy justas Azrael, pero… ¿Cómo puedo saber si realmente puedo confiar en ti?

Azrael le sonrió de buena gana, no cavia duda de que a la diosa de la estrategia hacia honor a su nombre al desconfiar de sus verdaderas intenciones… Era muy inteligente el desconfiar de sus intenciones. Sentía que empezaba a agradarle esa mujer, quizás ahora empezaba a ver las razones por la que Shun quería luchar a su lado, una buena líder es muy difícil de encontrar.

–La muerte siempre cumple lo que promete, sea bueno o malo, eso es algo que la misma historia te puede confirmar. –La diosa no objeto sus palabras, pues a pesar de su dudosa moral, era bien sabido que Azrael era un hombre de palabra. –Lo único que deseo es un campo de batalla más nivelado, nada más me interesa–Le respondió tranquilamente. –, pues todo lo que quiero, ya lo tengo.- Añadió con una sonrisa.

¿Todo lo que quieres? Saori s quedo dudando de sus últimas palabras, muy dentro suyo tenía el presentimiento de que algún significado oculto guardaban.

– ¿Y qué pasaría si yo me negara a tu propuesta? –Le pregunto, prestando especial atención a cada uno de sus gestos.

Azrael se en congio de hombros en el sillón–.Nada, simplemente nos iremos como si esto nuca hubiera pasado. –Volteo hacia el demonio y con una sonrisa le pregunto. – ¿No es así Shun?

El joven sin dudarlo asintió, para la sorpresa tanto de Atenea como de los dos caballeros. La diosa inmediatamente volteo a ver al arcángel, quien simplemente le respondió.

–Todo lo que deseaba ya lo tengo, Atenea. Así que, no debes preocuparte de que quiera algo más que una simple alianza.

Saori y sus dos caballeros quedaron en completo silencio observando a Shun, quien había agachado su cabeza, escondiendo su mirada bajo los verdes mechones. Para Shiryu ya había quedado claro con quien estaba la lealtad de Shun, mientras que tanto Seiya como Atenea no desprendía la mirada de quien fue su amigo. Ikki, Hyoga… El caballero de Sagitario agradecía en estos momentos la prudente orden de Atenea, la cual los obligo a ambos a quedar fuera de esta charla. No quería saber cómo reaccionarían ambos ante la posibilidad de volver a perder a Shun, de hecho, hasta él estaba contrariado. Después de siete años en que todos lo habían llorado y sufrido la muerte de su amigo, que volviera para esfumarse una vez más… ¡No! No podía ser así, necesitaban saber que había pasado todo este tiempo, necesitaban saber cuál era la razón que lo unía a Azrael ¿Por qué una persona con los ideales y el carácter de Shun había aceptado trabajar con aquel ser? ¿Por qué demonios se lo llamaba Dark, y qué tenía que ver con el nuevo enemigo que ahora se les presentaba? ¿Por qué los otros demonios se habían presentado? ¿Cómo podrían enfrentarlos?… No, necesitaba entender porque su compañero había cambiado tanto…

Además, él había estado con Atenea, y había visto con sus propios ojos como la preocupación día a día en ella se acrecentaba. Estaba seguro que la reaparición de Shun estaba relacionada con ello, y que seguramente, él tendría las respuestas que buscaban. Shun no habría vuelto para dañarlos, todo lo contrario, estaba seguro que deseaba ayudarlos. Desvió su vista hacia Saori, notando como su rostro se tensaba bajo las mimas inquietudes que él sufría, incluso notaba como el rostro serio de Shiryu se contraía levemente, ya sopesando las posibles buenas y malas consecuencias que acarrarían cualquiera de las decisiones que Atenea tomara.

– ¿Qué dices Atenea? –La impaciente pregunta del Arcángel volvió a sacar a todos de sus pensamientos. –Después de todo, no tenemos mucho tiempo…

La diosa lo miro, pensando que Azrael sólo que aumentar la presión, más los ojos del demonio también se enfocaron en Azrael. Para Shun algo no cuadraba bien, conocía lo suficiente al ángel como para saber que había algo más, pero antes de que pudiera decir algo Saori tomo su decisión. Con paso firme la Diosa avanzo en el salón hasta quedar en frente del Arcángel, no aparto su mirada de él, enfrentando sin pizca de duda a aquellos soberbios ojos carmesí. No le temía a la muerte ni a nada de lo que él pudiera representar, más sabia que no podía dejarlo ir. Pese a que estuviera reacia a confiar en el Arcángel, esta vez no tenía muchas opciones, no podía dejar a su caballero, a su amigo y hermano, desaparecer nuevamente como si nada… Tampoco podía negar, que aquel ángel que se hallaba con ella podría ser el único que capaz responderle todas sus preguntas… El único que realmente sabría por que los demonios han dejado el Tártaro para vagar una vez más en este mundo.

–Acepto tu propuesta Azrael, pero a cambio quiero saber todo lo que realmente está pasando.

El arcángel sonrió lobunamente, después de todo estaba seguro de que esta alianza seria más que satisfactoria… Le sería extremadamente útil e incluso hasta divertida.

–Es un trato diosa Atenea. – Sin decir más le extendió la mano a la mujer, quien la acepto–.Pero, sabes que…–Le dijo mientras mantenía sujeta su mano. – Antes que de palabras soy un hombre de hechos ¿Por qué hablar? Cuando esta misma noche podrás entenderlo con la claridad que tus propios ojos te dan.

El arcángel no pudo evitar regodearse con la duda que ahora todos poseían, incluso la del joven demonio, cuyos ojos le miraban impacientes por una respuesta. Sin decir más se levanto de su asiento, y pasando por al lado de Atenea camino hasta quedar frente al gran ventanal.

–Sariel –Dijo con más seriedad. – "El mandato de Dios", hace siglos que no me llamaban así… Desde los tiempos en que Dios se hallaba en un sangriento altar, donde nos hablaban de serafines y en que las ruedas llameantes surcaban los cielos*. Haaaa, los bellos tiempos en que tenía que mantener a raya a mis queridos hermanos… Creo que ahí están las razones por las que me temen tanto.–Comento medio divertido, más volviendo a hablar con frialdad, continuo.. –Atenea, sabes que no soy tan simple como el resto de mis hermanos, siendo uno de los más fuertes de mi tipo y uno de los representantes de la muerte–Una sonrisa altanera se formo en su rostro. –,no me es muy difícil detectar la presencia de ella en un lugar… O la de uno de mis "congéneres".

– ¿Qué quieres decir con ello? –Le pregunto Atenea.

–Siempre creí que es de mala educación no avisarle al anfitrión, que su casa se está quemando. Sin importar lo muy mal parado que esto nos deje –El arcángel se dio vuelta para ver directamente a los ojos de la diosa.–, he de avisarte que esta noche Shun no es el único demonio que ha pisado tus tierras Atenea. Pero a diferencia del cachorro manso que aquí nos acompaña, vuestro otro invitado no viene en son de paz, ni es tan "amigable". Espero que Shun ya te haya hablado de los planes que el Círculo había preparado para el Santuario, pues con toda certeza te puedo decir que parecen haberse adelantado para esta noche.

No sólo Atenea y sus caballeros se sorprendieron con aquella información, sino que el mismo Shun quedo petrificado ante lo que Azrael acababa de hacer. Él ya conocía bien al Arcángel, lo bastante bien como para conocer su falta de afinidad con el tacto y la humildad…. Pero en una situación tan delicada como la que tenían presente, siendo un completo desconocido para Atenea y los demás caballeros… ¡DECIR ASÍ COMO SI NADA SEMEJANTE COSA! ¡¿QUÉ DEMONIOS PENSABA?! Pero antes de que pensara algo más, para su sorpresa la diosa camino unos pasos hacia el arcángel.

Con sus ojos celestes fijos en los carmesí, la diosa de la guerra camino hasta Azrael y con total tranquilidad se paro frente a él.

–Cualquiera podría decir, que es demasiada coincidencia que este ataque se diera justo antes de que te presentaras en mi Santuario, más conociendo a quien se encuentra frente a mí… No me atrevería a dudar de la veracidad de tus palabras. –Le respondió con total seguridad y templanza, dejando sorprendidos a sus dos caballeros y al mismo Shun. –Pero, quiero que me des una respuesta a lo que está pasando, tener una verdadera razón para confiar en ti.

–Este momento será la perfecta oportunidad para ello, Atenea. Esta noche podrás entender todo lo que está pasando y contra quien te estás enfrentando… Permíteme mostrarte nuestro mundo…

En el preciso momento en que termino sus palabras, su verdadero cosmos hizo sentir en todo el lugar y el Santuario mismo…

Un aura blanquecina de una tranquilidad inquietante, al igual que el de Shun, parecía carecer de cualquier emoción o sentimiento alguno. Extendiéndose como la suave bruma, Iluminando todo con una tenue luz sin origen… Devorando la calidez y la paz, para sumergirlo todo en un silencio mortal. Era poderosa y tan densa que ambos caballeros sintieron como el mismo aire que los rodeaba se tornaba irrespirable, helado y sin una gota de oxígeno… ¡Era un cosmos monstruoso! Tranquilo, pero infinitamente monstruoso. Incluso para ellos, quienes que habían combatido contra los mismos dioses olímpicos, no podían evitar estremecerse ante tan poderosa e inquietante energía. Solamente los cosmos de Hades o Poseidón se le hubieran podido equiparar pero, a pesar de ello Atenea había permanecido firme en su lugar, sin demostrar ni la más ligera sorpresa o miedo ante aquel despliegue.

– Atenea, como te dije antes… Shun es solo un niño entre los nuestros, con los que se enfrentaran en esta guerra son con adultos… Como yo.

Pronuncio Azrael gratamente sorprendido por la templanza que demostraba la diosa. Sin previo aviso y moviéndose a una velocidad que ninguno de los presentes pudo captar, desapareció de su vista.

–Él no puede cambiar su forma, ni disimular completamente su condición. –Su voz hizo que todos se buscara su origen, encontrándose que de la nada había aparecido justo al lado de Shun. Apoyándose con completa confianza sobre los hombros del joven demonio, el cual simplemente lo dejaba hacer. – De hecho, si te das cuenta no ha podido volver a poner sus ojos del color que poseían cuando era humano, y su piel es se mantiene tan pálida que lo hace parecer un vampiro de películas. –Continuo risueño–.Es muy joven todavía, no puede cambiar de forma, no es capaz de manipula con eficiencia las emociones de sus enemigos, y si bien su cosmos es inquietante para un cachorro como él. Lucifer tiene cosas aun más feroces esperándolos.

Dijo finalmente, sin más se alejo de Shun y camino directo unos hacia Atenea. Pero, antes de que se acercara un paso más, tanto Shiryu como Seiya se colocaron frente a su diosa. Azrael sólo les sonrió, y en un leve gesto de su mano señalo las puertas de entrada que se abrieron de par en par.

–Acompáñame, por favor.

Sin decir más el Arcángel comenzó caminar hacia la salida, desvaneciendo su cosmos con la misma rapidez que lo había hecho surgir. Atenea lo vio marchar. Había manejado muy bien la sorpresa que le había dejado aquella demostración, no cabía duda que los serafines eran seres cuyo poder rivalizaba con el de los más altos olímpicos, y cuyo carácter era tan impredecible como se afirmaba… Quizás la muerte era el más impredecible y excéntrico de todos ellos pero, todo esto la dejaba aun más intrigada, preocupada, por todo lo que podría estar ignorando… Sin decir nada la empezó a seguirlo, al igual que Shun y sus dos caballeros, que ya se habían repuesto de aquella "primera impresión".

Azrael camino con tranquilidad por los pasillos, guiándolos como si conociera a la perfección todo él lugar y supiera de antemano el destino al cual se dirigían. Creando a su paso, varios murmullos entre las damiselas del templo y algunos de los guardias que custodiaban, todos sorprendidos de ver a su diosa tomar aquellos concurridos pasillos. Atenea rápidamente se percato de que el Arcángel los llevaba hacia la salida del templo, y se vio confirmada, cuando todos se hallaron frente a la oscura noche que cernía sobre Atenas. Ya estaban parados a las afueras de la entrada principal, y pudiendo ver a la lejanía todas las luces que iluminaban al pequeño pueblo de Rodorio.

– ¿Lo sienten? –Les pregunto a todos los presentes. –Huele a muerte, ya va a comenzar…

En el preciso momento que termino de decir sus palabras, todas las luces de Rodorio se apagaron repentinamente, dejando al pueblo sumido en la oscuridad.

– ¿Qué está pasando? –Pregunto Saori.

–Siendo criaturas que habitan las noches eternas del Tártaro, la oscuridad es su ambiente ideal para luchar, y una manera eficiente de extender el terror en los corazones del enemigo… O más bien de sus pobres victimas. Atenea, los cosmos de los seres vivos reflejan las emociones y sentimientos que poseen, es algo hermoso que nosotros no podemos hacer, ya que no estamos vivos. Nuestros cosmos no reflejan nuestras emociones, sino que generan emociones en quienes nos rodean. Nosotros generamos los sentimientos que queremos y que casi no podemos sentir… Aquellos que nos generan satisfacción.

–Tanto los ángeles como los demonios no sólo gozamos con sus cinco sentidos, sino que vamos más allá de estas simples limitaciones, gozamos más con nuestra inteligencia y voluntad. Deseamos sentir en aquellos que serán nuestras victimas, no, directamente los usamos para sentir las emociones y los sentimientos que por mero instinto nos fascinan…. Los ángeles buscamos sentir su tranquilidad, la paz, nostalgia, amor, anhelo y demás, pero a los demonios… A los demonios les fascina la tristeza, la desesperanza, el dolor, la agonía y especialmente el terror. Es por esta razón que mostrar emociones tales como la rabia, enojo, furia y demás, es peligroso cerca de un demonio, al momento de dejarte llevar por ellas estas incitándolo a luchar, estas despertando sus instintos básicos.

–Es esta fascinación, esta búsqueda de emociones constante es la que puedes ver ante ti, y es lo que está pasando en estos momentos. Los humanos temen a la oscuridad, y el demonio que ahora se halla en aquel pueblo lo sabe… Y le gusta sentir el miedo que late en sus corazones.

–Tenemos que ir ahora.

La voz de Shun llamo rápidamente la atención de ambos, su rostro se encontraba completamente serio mientras sus felinos ojos de dejaban de enfocar el pueblo. Tenía su oído y todos sus sentidos afinados, todos abocados a sentir cada movimiento que podía provenir de aquel lugar, en su instinto presentía lo que ocurriría ¡NO! ¡Lo que realmente sabia que pasaría! En su mirada, el brillo de una oscura determinación se hizo presente, todos los presentes pudieron sentir el refulgir de su inquietante cosmos en su interior, el carmesí de la sangre extendió en feroz aura sobre su cuerpo, preparándose, preparándolo para lo que pronto acontecería.

Las felinas gemas carmesí se dejaron de ver el pueblo para clavarse en Atenea, por primera vez la diosa se dio cuenta de la mirada completamente cambiada de aquel que fuera su caballero.

–Vamos o los matara.

Sus palabras sonaron con la misma cristalina y cortante seguridad, con la que su voz les había hablado en el templo, completamente firme y seguro de la sentencia que dictaba.

– ¿Qué esperas? –Fue Azrael quien le respondió antes que la diosa. –Tus compañeros ya se encuentran el pueblo, pero conociéndolos ya han de haberse percatado de que no es un corte de luz normal. El cuervo ya ha de haber encontrado un nido, y Prometeo ya debe tener listo su terreno. Él tiene tus cosas, búscalas porque las vas a necesitar…. Está noche promete ser muy psicótica.

Shun miro por una última vez a Atenea, y para sorpresa de todos salió disparado hacia el pueblo. Saltando hacia el precipicio que elevaba al templo del pontífice por sobre el coliseo, antes de que Atenea o alguno de sus caballeros pudieran decir o hacer nada para detenerlo. Era impulsivo, más no había tiempo para dar explicaciones, ni siquiera para razonar más de lo que fuese necesario...

Su cosmos ardía más a medida que bajaba la colina a estrepitosa velocidad, llegando al suelo con un feroz impacto y quebrando varias de las baldosas bajo sus pies. Más, ante que alguno de los guardias o caballeros que se hallaban en la zona supieran lo que pasaba, un veloz destello esmeralda y carmesí cruzo frente a ellos, en una feroz ráfaga de viento que se perdía en la negra noche de Atenas.

Nada lo detendría, nada lo distraería, con cada veloz paso que daba su mente se iba enfocando en una única cosa… Sólo debía combatir.

La oscuridad de su cosmos se incrementaba, pero aun no era capaz de llamar su armadura. No frente al dominio del cálido cosmos de Atenea, cosmos que antes le trasmitía paz y que ahora sólo lo limitaba… Más, pronto se hallaría fuera de la barrera del Santuario, fuera de la opresión de su corazón… También fuera del tormento de sus recuerdos, de todo los sentimientos y resentimientos que guardaba, fuera de todo y quedándose sólo con la oscura determinación y el anhelo que le guiaba... Quedando sólo él y naturaleza demoniaca…

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Tanto Atenea como sus dos caballeros había quedado sorprendidos por aquella abrupta salida, mucho más viniendo por parte de Shun.

–Sorpresivo, pero plenamente justificado cuando sabes a lo que te estás enfrentando. – La voz de Azrael los devolvió a la realidad. –Estarán en bastante desventaja. –Menciono para sí mismo, contemplando pueblo con un aire pensativo, más sabiendo que tenían el plan B, olvidó rápidamente de aquel pensamiento.

–Una pregunta Atenea, ¿Siempre fue así de altruista o su trasformación demoniaca le trastorno aun más?

Pero la diosa no le respondió, en lugar de ello Atenea volteo hacia el Arcángel y con voz firme le pregunto.

– ¿Por qué se ha ido?

–Por lo obvio, Atenea. Es un perro guardián y un intruso se ha metido en tus dominios, sus instintos le gritan que una batalla se avecina y él simplemente fue a su encuentro, así es su naturaleza. Además, sus dos compañeros están en Rodorio y creo que cuando era caballero no debía tener la costumbre de abandonar a sus amigos; por milagro, siendo demonio tampoco la adquirió.

El arcángel miro a la diosa por uno unos momentos, una suave sonrisa se instalaba en su rostro.

–Tus caballeros son guerreros magníficos y deberé elogiarte por ello, su deseo de protegerte trasciende a la misma muerte y creen tan fervientemente en sus valores… Realmente pocas veces vi tanta determinación en un ideal como la he visto en Shun, espere durante siglos a que un especialista como él apareciera.

La diosa contemplo detenidamente al Arcángel, como si en esa meticulosa observación quisiera descifrar las verdaderas intenciones de aquel ser. No escondió su descontento por la forma en que se refería a su caballero. Menos ahora, que ya eran evidentes las razones y beneficios que buscaba Azrael, así como que él artífice de esta alianza no era el arcángel de la muerte, si no el caballero que por ella había luchado. Shun ya había aceptado el precio por esta alianza mucho antes de que ella pudiera saberlo, y quizás acepto muchas otras cosas que sólo el hombre que estaba con ella podría saber, más antes de dirigirle la palabra se volteo hacia su caballero de libra.

–Shiryu, tú y Sheena diríjanse hacia el pueblo con un grupo de caballeros de plata, pero antes de marchar dile a Kiki que de la señal de alerta, y que se asegure que cada caballero y soldado se encuentre en su respectiva posición para la defensa del santuario.

El caballero asintió, si bien no deseaba dejar a Atenea con "aquel" invitado, sabía que Seiya se quedaría con ella y si de algo no tenía dudas, era de la habilidad de su compañero para defender a su diosa. Con un ligero asentimiento se despidió, y sindudarlo se dirigió a cumplir la orden que se le había encomendado. Atenea volteo a ver una vez más a Azrael.

–Durante siglos, sólo en contadas ocasiones tuve que tratar con alguno de los de su raza. Los demonios y los ángeles casi nunca entablaban mucha relación con las demás deidades que habitan este mundo… ¿Por qué ahora? ¿Por qué me atacan sin motivo?

–Sin motivo no, quieren saber si realmente eres una amenaza para ellos o si pueden obtener algo de tí. No eres la primera que atacan, ni serás la ultima, Atenea. Las deidades de Centroamérica y los primigenios que habitaban África ya han sufrido sus embates, de hecho, varios clanes y varias de las razas de criaturas que habitan este mundo ya han tomado su bando en esta guerra. Lo único que evita que todo se descontrole, es el antiguo convenio de mascarada que hace siglos fue firmado. El cual; como quizás conozcas, fue firmado durante las épocas de persecución en la edad media, en aquellos tiempos donde la cola del diablo asomaba por toda Europa y en el que muchas de las criaturas míticas fueron llevadas al borde de la extinción por los humanos. Con el nacimiento de la imprenta y la tinta, el convenio se disperso por todo el mundo…. Con el crecimiento de las poblaciones humanas, el mundo en el cual nosotros habitamos se empezó a ver muy reducido, y el trato de mascarada fue la única forma de sobrevivir para muchos. Esconderse tras el velo de los mitos y leyendas… Dejando su existencia perderse en la fantástica memoria de la humanidad, fue la única salida que les quedo a mucho. Pero, los tiempos cambian Atenea, y más cuando están quienes desean cambiarlos.

–Siendo sincero, era predecible que tarde o temprano esto pasara, más que mis queridos hermanos del subsuelo se vean implicado en esto… Eso si no me lo esperaba. Aunque, parezca que el círculo aviva los fuegos de una revolución en pos de igualdad, es solo una treta, un simple ideal que usan para buscar su verdadero objetivo, la guerra… Una gloriosa guerra, y feroz batalla que sea capaz de satisfacer su hambre de sangre y destrucción. No creo que el convenio baya a durar mucho tiempo, cuando logren romperlo ya no habrá nada que los detenga.

Pese que el rostro de Saori se mantenía careno, Azrael pudo captar fácilmente la preocupación que nacía a raíz de sus palabras. No obstante, debía admitir que la diosa ere excelente a la hora de manejar o esconder sus verdaderas emociones, aunque, no era sorpresivo si consideraba que aquella mujer había vivido una y mil veces esta vida.

– ¿Y qué tiene que ver Shun en todo esto? ¿Qué es lo que tú deseas de él?

Al arcángel le llamo la atención el interés de la diosa por su demonio. Baya, al parecer desde la era del mito Atenea se había vuelto más y más cercana a sus soldados, quizás hasta de preocuparse realmente por ellos. Después de todo, unos cuantos siglos atrás, hubiera estado seguro de que antes de poner un pie sobre el Santuario, un demonio como Shun seria degollado por más caballero o soldado que fuese… Pero, esto solo hacía que le resultara más interesante el entablar un trato con Atenea.

– ¿Shun? –Pregunto casi en un tono divertido, una afilada sonrisa se instaló rápidamente en su rostro. – Él se vio sumergido en esta guerra desde el mismo momento que puso un pie en el tártaro, o mejor dicho, desde el mismo momento en que un infierno lo encontró. Un demonio de la naturaleza de Shun no se da de forma natural, es muy difícil, casi imposible que un mortal se trasforme en uno de nosotros… A menos que, haya otro demonio implicado. Tú caballero no se transformo por casualidad, es la creación de uno de los miembros del círculo, la preciada arma que planeaba usar en esta guerra…

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La luz se había apagado completamente, durante su paseo por el pueblo. La joven pareja de turistas; que había venido a explorar las antiguas ruinas que rodeaban Rodorio, supuso que era un simple corte de energía. Pero, pronto se dieron cuenta de que algo terrible sucedía, cuando los gritos y el sonido de disparos empezaron a escucharse por todo el lugar.

– ¿Qué está pasando? –Pregunto asustada la mujer.

–No lo sé–Le respondió su acompañante, sosteniéndola protectoramente con sus manos. –, pero debemos volver a nuestro hotel.

Ambos caminaron lo más rápido posible, retrocediendo sus pasos para llegar al hospedaje, más en la oscura noche les era difícil encontrar el camino. De repente una gran explosión se oyó a la lejanía, el fuego ilumino la negra noche de Atenas. El miedo y el pánico se extendieron como la pólvora entre todas las personas de la calle, y pronto se vieron corriendo entre muchas otras sombras que huían despavoridas en la dirección contraria. Perdieron la noción de dirección y sentido, incluso no sabían de que escapaban, simplemente el joven aferraba con fuerza la mano de su compañera, mientras intentaba alejarse lo más rápido posible del lugar de la explosión, y de todos los gritos que oían.

Un fuerte alarido de terror sé escucho muy cerca suyo, el joven volteo y vio como la silueta de una persona yacía sobre el suelo con una enorme sombra negra sombre ella. La enorme criatura levanto su cabeza bestial, dejándole ver unos verdes ojos fosforescentes. Ahogo su grito de terror, más cuando vio que había otras criaturas más como esa persiguiendo a las otras personas. Agarro la mano de su compañera con ímpetu, y empleando la fuerza y agilidad que nunca antes pensó poseer, en un veloz movimiento ambos se ocultaron en un callejón. Escondiéndose detrás de lo que parecían ser unas cajas de suministros, su compañera lo abrazo con fuerza y ambos quedaron en silencio… Escuchando los gritos, las balas y el terror que inundaban el pueblo.

En la oscuridad, unos pasos metálicos resonaron en las baldosas de piedra, ocasionando que con mayor fuerza su mujer se aferrara a él. Se quedo paralizado; completa y totalmente paralizado, cuando por delante de él la oscura silueta se hizo presente. La bestia de ojos verdes… La bestia que para su terror podía apreciar de frente.

Del tamaño de un perro grande, pero con los finos rasgos de un gran felino claramente visibles, la criatura sobresalía entre la oscuridad de la noche gracias al brillo del negro metal del que era su cuerpo. Lentamente abrió sus fauces, y el hombre sintió todo su cuerpo estremecerse mientras su corazón se oprimía… No podía hacer nada, no podía hacer nada más que sólo mirar aquellos fluorescentes ojos verdes.

El rugido de un disparo rompió la noche, la mujer grito y trozos de metal llenaron todo el aire. Cuando pudo volver a la realidad, vio a un hombre parado al lado de ellos, él mismos que había hecho volar la cabeza de la criatura con una escopeta recortada *. Sin decirles nada, ni siquiera dirigirles la mirada, volvió a disparar a quemarropa contra el pecho de la bestia, dejándole un enorme agujero. Enseguida volteo hacia ellos, y aunque la oscuridad de la noche no les permitió ver bien su rostro, si pudieron notar unas gafas de visión nocturna sobre sus ojos y el brillo sub metálico de la armadura que portaba.

–Corran hacia la iglesia. –Les dijo con rapidez. –Es el edificio que sobresale hacia el sur–Continuo, señalándoles a la dirección. –, háganlo si desean vivir.

Si decir más se coloco de espaldas a la pared, para con cautela mirar hacia afuera del callejón. Pronto volvió a cubrirse y mientras guardaba la escopeta corta saco de detrás de su espalda una ametralladora ligera, una Ares Shrike que apunto y comenzó a disparar hacia afuera. Tras de una fuerte ráfaga de disparos, volteo otra vez hacia ellos y con un tono divertido les dijo.

–Bueno, yo los cubriré así que corran conmigo.

Sin darles tiempo a nada los tomo a ambos del brazo y los hizo salir afuera del callejón, sin saber que hacer se dejaron llevar por aquel hombre hasta él otro lado de la calle y unas cuadras más, hasta que pudieron ver la silueta del campanario anteponerse al cielo nocturno.

– ¡Con un demonio! ¿Cuántos más vienen? – El hombre que los custodiaba se detuvo en seco y volteo hace atrás. –Corran hasta la iglesia. –Sin más retrocedió sus pasos.

Bufo, realmente no estaban en una buena posición, ellos dos solos no eran capases de sostener un perímetro muy amplio. Aun con Iris escudándolo desde el campanario, sabía que la gran cantidad de edificios y construcciones le dificultaban mucho su trabajo, Incluso para su compañera, disparar desde aquella posición era penoso. Corrió a toda velocidad por una calle y rápidamente se aposto contra la pared, no le gustaba tener que andar corriendo de aquí para allá todo el día ¡Como odiaba estas peleas de guerrillas! ¡Él no era un puto terrorista para andar peleando en estos lugares!

–Augusto, ya llego.

Las palabras femeninas del otro lado del comunicador le sacaron una sonrisa, llevo su mano hacia el comunicador que se engarzaba en su oreja y activo la tercera línea de comunicación…

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–Un arma de guerra muy fina y especializada… Eso era lo que quería crear con tu amado caballero, y de cierta manera logro su finalidad. –Continuo Azrael, sus ojos rojos como la sangre se fijaron en los de Atenea. –Dicen que él ser humano se acostumbra a todo, a pasar hambre, a sufrir… A matar. Pero, yo sé que no es verdad. Lo que realmente hace es buscar la forma de sobrellevar su vida, de conseguir lo que no tiene, en pocas palabras busca la manera de sobrevivir al igual que nosotros, Atenea.

–Nosotros, Ángeles y demonios solamente buscamos sobrevivir a lo que somos…

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El soldado observo la calle que tenía enfrente, su uniforme constaba de un traje de cuerpo completo, una armadura extremadamente avanzada.

Todo su pecho estaba cubierto por placas de un polímero especial a prueba de balas negro, al igual que sus hombros, antebrazos y piernas, por debajo de estas placas parecía tener un traje militar oscuro camuflado. Su cabeza se hallaba recubierta por un casco del mismo material, el cual poseía un visor que abarcaba desde él frente a los laterales de su cabeza, habría que decir que, era muy semejante a un casco integral de motociclista. Pero, estaba finamente equipado, su casco poseía cámaras de visión nocturna y visión infrarroja. Entre sus manos llevaba una ametralladora ligera MG4 y tres criaturas metálicas le seguían.

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–Podría ser una escusa cobarde o simplemente una innegable necesidad, después de ver a la muerte ante ti tantas veces, de verla llevarse una y otra y otra vez a todo lo que te rodea… Simplemente cierras tus ojos ante ella.

– Cuando la sangre, los gritos y dolor se vuelven una parte inamovible de tu vida, la muerte es una necesidad más que deber aprender sobrellevar, así como lo es la sed y el hambre…. La guillotina de la revolución francesa, la actual inyección letal, son sólo formas de humanizar el fin más inhumano… Una forma simple de hacer más llevadera la muerte.

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El hombre miraba aquella calle, un grupo entero y dos de sus depredadores habían desaparecido cerca de estas coordenadas. No solamente ellos, el grupo de soldados rasos que enviraron a hacer el reconocimiento unas horas antes del ataque, también cortaron comunicación en esta área ¿Podrían ser más caballeros de Atenea? Ya al principio habían tenido un encuentro con alguno de ellos, supuestamente caballeros de bronce, más los depredadores habían mostrado una buena resistencia encontrar de sus ataques. Dos grupos de ellos y la presencia de uno de los nosferatun había bastado para reducir la amenaza ¿Acaso un caballero más fuerte?

Con cautela avanzó hacia el centro de la calle, seguido de cerca por las tres bestias que le custodiaban. Necesitaba hacer salir al enemigo, necesitaba verlo para poder saber e informas que era... No sabía, que desde lo alto de un edificio unos felinos ojos rojos lo observaban detenidamente.

No pudo saberlo, de la nada el estruendo del metal haciéndose pedazos se escuchó a su lado, apenas pudo voltear para ver que algo. No, alguien había caído sobre uno de sus depredadores, haciéndolo pedazos contra el piso. Una silueta, el delicado rostro de un joven de pálida piel fue lo último que alcanzo a ver, antes que un golpe de descomunalmente fuerte lo enviara a él y a la maquina que estaba a su costado, a enterrarse contra uno de los muros de la ciudad. Exactamente al mismo tiempo, que las afiladas garras de su atacante se clavaran en el pecho su tercer depredador, y con inusitada rapidez se desplazaran hacia arriba, partiendo en dos a la bestia mecánica.

El soldado intento incorporarse y por un momento lo vio, vio aquel joven envestido en oscura armadura, las cabezas de perro de acero que cubrían sus hombros y que lo miraban con aquellas gemas infernales clavadas en él. El rostro masculino de rasgos fino y hasta delicado, que era enmarcado por el largo cabello que corría por sobre sus hombros, sus ojos… Sus ojos que lo dejaron helado. Era la misma mirada que todos ellos poseían, los felinos ojo de las bestias del Edén… ¡Los destructores de la creación! ¡No podía ser cierto! Con desesperación saco las balas de dios* y se dispuso a cargarlas, pero ya era demasiado tarde. Dándose cuenta de sus intenciones, el joven corrió hacia él, el último depredador que quedaba salto hacia el atacante, más de un golpe preciso el demonio enterró sus afiladas garras en su pecho y lo aplasto contra el suelo haciéndolo pedazos.

No alcanzo a cargar su arma, un certero manotazo le quito el cargador de su mano. Sólo alcanzo a levantar la vista para ver; en los verdes tonos de la visión nocturna, el destello de tres garras metálicas dirigiéndose hacia su cara… Unos segundos en que pudo apreciar en cámara lenta como aquellas garras se le acercaban… Que pudo ver por última vez los felinos ojos de la bestia, enmarcados en el angelical rostro de quien lo liquidaba.

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–Un final necesario… Un deber o destino del cual no se puede escapar. –Una sonrisa más amplia se instalo en el rostro de Azrael. –Humanizar, es lo mismo que desear que el mal rato pase lo más rápido posible, que todo sea lo más rápido y eficientemente posible. Así como la guillotina que ofrecía una muerte rápida y de apariencia indolora, así como la anestesia que se te inyecta antes del veneno… Que la muerte sea lo más humana posible.

–Ese es el único placebo para el asesino que no disfruta matar, aquel que solo se concentra en mejorar, buscando sin descanso ser más rápido, más certero, llevar hasta los límites su estrategia y su habilidad… Que se concentra en no ver las vidas que va a arrebatar, que simplemente se evoca en matar, trasformando así su naturaleza destructiva en un arma de la más fina estocada. Sin dudas, es la gema más rara y valiosa que se puede hallar, tan sensible como bestial…

Una risa cruel, estremeció a la Diosa y a su caballero.

– ¿Qué quiero yo de Shun? Por favor, un demonio tan bellamente humano abandonado en la oscuridad del Tártaro. –El arcángel negó para sí mismo y para los presentes. –Atenea, ¿Tu dejarías una esmeralda tirada entre la sangre y el lodo? Ellos querían una bestia nada más, por eso lo dejaron tirado en las sombras, pero no eran capaces de ver su potencial ni la belleza que en aquel estado ya poseía. No vieron la bella gema que dejaron tirada, la que yo deseo pulir y tallar…. Yo, guiare a tu caballero a su máximo potencial.

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Shun retiro las garras del casco del soldado, y dejo que el cuerpo se desplomara en el suelo. La sangre se deslizaba a través de las filosas garras plateadas, cayendo en delicadas gotas carmesís, dejando manchas de un color tan intenso como aquel que en sus ojos se hallaba. Se incorporo completamente y observo hacia la lejanía, sabía que cosas aun peores le esperaban en esta cálida noche griega…

Prometeo sonrió a su lado, pese que Shun era más serio que una estatua cuando peleaba, siempre era un alivio que él este de tu lado en la batalla. Sip, él y sus dos compañeros eran lo mejor con lo que podrías contar en una batalla… Lo mejor.

Continuara…

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Aclaraciones *

Serafines y ruedas llameantes: En la antigüedad se representaba a veces a los querubines como ruedas de fuego surcando los cielos. "aliens" :P

Escopeta recortada: La escopeta de Prometeo está hecha al igual que las Colt de Shun de una aleación especial, es una escopeta yuxtapuesta de calibre 12, es decir que posee los dos cañones situados el uno al lado de otro. La que posee es de estilo clásico de Lumpara pero hecha con un modelo de escopeta Arrieta, el arma posee los finos grabados de la marca en la culta y armazón, pero con motivos distintos a los clásico de la marca (Prometeo siempre gusta de darles su toque personal a todo lo que posee, e incluso a las cosas que no le pertenecen). Pronto subiremos en devian su ficha, al lado de las pistolas de Shun.

Balas de dios: Son balas especiales diseñadas de una aleación de plata y Astrom. El Astrom es básicamente el nombre que le dan los demonios y los ángeles al polvo de estrellas, más adelante hablaremos más detalladamente, su origen y algunas propiedades. La plata es considerada un metal santo, por eso es que nació la famosa leyenda de la bala de plata y los hombres lobo, pero en realidad no es a la única criatura que afectan por ser considerado un metal santo se utiliza en muchos exorcismos y es protagonista de muchas leyendas, no sólo en la de los hombres lobo, sino también contra demonios, duendes etc.

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Y por fin traemos la conti, seee se quedo larga pero no la podía acortar o perdía su yo no se que. T.T Se que tarde mucho, pero créanme que me consto una eternidad que mi musa se pusiera de acuerdo para este fic, además de que lo escribí completamente una vez y todo el documento se me borro, no saben las ganas de arrojar la pc por la ventana, pero bueno logre volver xD, espero que les haya gustado y perdonen lo largo necesitaba mantener el hilo.

Azrael es bueno o malo… es bueno, pero también muy hijo de puta, cómo ven es alguien un poco impredecible y esta medio loco, pero que se puede esperar de algo que ha vivido tantos milenios hasta el punto de olvidar su origen. De hecho se contuvo mucho frente a Hyoga e Ikki por la presencia y especial pedido de Shun, pero mientras el perro no está… xD Ante Atenea un ángel de su nivel será cortes (si, esto es cortes para ellos), más andará dejando en claro su posición y su carácter, ahora veremos que dice Atenea respecto de eso D: Con respecto Shun xD heeeeee, pobrecito u.u, no me odien por traumarlo y volverlo un asesino pero lo necesito así para la historia.

Agradecemos a Darkacuario, Shuny (perdona la tardanza xD), Andromedanebular (créeme que hago lo posible, pero la ortografía es la cruz de mi existencia), Maryn Kimura (tranquila más adelante le daremos a SHun paz y habrá comedia, pero por el momento como que la cosa esta muy tensa xD, descuida ya lo arreglaremos), Guest, (lamento la tardanza, pero costó mucho este cap T.T), Tepucihualt-Shun (sep porbre Shun, pero tranquila aunque las cosas van mal se arreglaran, Shun siempre sale entero xD) Alexa- Agel (Lamento tardar tanto, es que cuesta organizar mi vida y mi tiempo… Perdona la demora y sé que lo deje aun en suspenso, pero sino se hace largo xD), Rosa negra (el pasado de Shun se sabra, aun cuando él no lo quiera, pero tenle paciencia es difícil para él y para mi largar la sopa sin que alguien resulte herido :P, ya sabrás porque), Anony (qué bueno que os haya gustado lo seguiremos y créeme este es un fic yaoi muy diferente a todo lo que has visto antes), Adele Melody, (sép, tardo mucho es que ando preparando varias cosas, como la continuación de the truth con su nueva portada y todo ya)Alexa-Angel