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La chica miro hacia el edificio una vez más sin saber que contestar.

Vio como todo a su alrededor se veía descuidado, había un tapete de hojas secas por todos lados con una que otra basura o chatarra escondida entre estas. La mayoría de Los grandes ventanales de la fachada del edificio y en algunas partes de las paredes eran adornadas con unos grafitis simplones.

John y Mai se dirigieron a la gran y desgastada puerta de entrada. La muchacha se pregunto si esa cosa aguantaría siquiera una pequeña patada.

Subiendo por las escaleras para alcanzar la puerta y ambos escucharon algo. Algo que tomo a Mai desprevenida.

Eran voces.

Dentro de todos los corroídos pasillos y penumbrosos pasillos había gente, mucha gente.

John simplemente sonrió al ver la reacción de su amiga.

— ¿Pasamos?—pregunto este dejándola pasar primero.

Ciertamente el lugar estaba para llorar. Se vía los pasillos llenos de cosas, cajas, vidrios. A las paredes se les veía con la pintura calleándose de vieja como si fuera la piel de una serpiente.

Gracias al cielo había luz del día y que había gente dentro del lugar, si no Mai ni siquiera se uniera atrevido a entrar.

—Creo que es por aquí Mai-chan

El joven padre señaló a unos cables que corrían dando la vuelta a la esquina, precisamente se dirigían hacia el ruido.

—Si...—contesto torpemente siguiendo a su amigo.
Finalmente llegaron al final de los cables donde había un montonadero de gente. Mucha para el gusto de Mai. Entraron a lo que parecía ser un auditorio.

El gran cuarto estaba lleno por cuarenta personas. Había equipos de toda clase y tamaños. Los monitores de siempre siendo acomodados, las cámaras estaban apilados en una esquina junto a los micrófonos. Había maletas y cajas por todas partes.

—Increíble.

—Mai que te he dicho de dejar tu boca abierta— la muchacha serró su boca con las mejillas inmediatamente sonrojadas. Tras de ella estaban unos ojos demasiado azules para su propia cordura.
—oh... Ha!... Ugggg— y eso fue lo único que pudo sacar de su boca en su frustración.

Tenía esa maldita media sonrisa en los labios.

—Vengan con migo, voy a presentarles a el resto de mi equipo— dijo un poco más serio y como buena niña que es lo siguió justo detrás de él y John—. Ya se imaginaran que la rama de Japón es parte de my
equipo. ¿Verdad?— miro hacia sus espaldas, justamente a cierta muchacha nuevamente con esa sonrisa en los labios. La muchacha solo desvío la mirada. Era obvia la respuesta— pero tengo a otras cuatro personas más en el quipo— continuo—, un principiante con el que entrenaremos, dos científicos probando nuevos inventos y ayudaran con la investigación de Mai— la muchacha suspiro e su espalda haciéndolo voltear los ojos—y... Un médium—lo último salió de su boca con tono un poco irritado.
A lo lejos en una esquina difícilmente ignorada por los demás investigadores estaban sus amigos y otros cuatro extraños más.

Había una mujer alta vestida de con una bata blanca, su cabello estaba recogido en una larga y curveada cola de caballo, su cara mostraba unas redondas características y usaba unos grandes lentes de pasta.

Junto a ella había un hombre con la tez aperadla y un afro corto y totalmente anaranjado. Su rostro era un poco duro y su semblante era serio. Mai lo llegó a comparar con un rectángulo con afro.

Por otro lado había un joven hablando con Takiwaga. No era muy alto a comparación con el monje. Tenía el rostro ovalado y también usaba unos lentes, se veía guapo para los gustos de Mai. La Tez con toques rozados y cabellos café oscuro.

Y sentado junto a unas cajas había un anciano con cara de pocos amigos, sus cabellos estaban platinados y era medio calvo, estaba bastante paliducho y un poquito panzón. En su rostro resaltaba su nariz rota y su cabeza le podía recordar a la forma de un huevo.

—Bueno gente ya es hora de trabajar—dijo Naru en ingles con su extravagante y bien entonado acento ingles, el corazón de Mai latía
con fuerza cada vez que lo escuchaba hablar así, incluso si solo llegaba a entender tres palabras de toda la grave que decía— No nos molestemos con grandes presentaciones. De la rama japonesa: Takigawa el Monge, Ella es la señorita Matsusaki nuestra sacerdotisa, el padre Brown, mi recolector de información Yasuhara, la señorita Hara una médium, y para finalizar el chivo expiatorio Taniama— Oliver coloco su mano en el hombro de la muchacha esperando alguna reacción de molestia, cosa que no hubo porque, como ya explique antes, la muchacha no entendió Mas que tras palabras. El joven reprimió un suspiro—. De la rama principal la doctora Cole y mi científico Dallas—la mujer de bata y el hombre del afro hicieron un gesto de saludo— el es mi nuevo asistente Wells.

Mai tuvo que procesar esas palabras "new assistant" e intento traducirlas "new" significaba nuevo, y "assistant" obviamente: asistente. Luego a esta conclusión en menos de un segundo y tardo otro más para procesarlo.

Wells era...

En ese momento sintió celos por un muchacho. Un sentimiento insoportable, y no por el chico, si no por la cruda realidad. Ella ya nunca podría ser su asistente, jamás.

Naru continúo sin notar la cambiante expresión de la muchacha.

—y por último el médium preferido de mi padre el señor Black— esto último lo dijo con los dientes entrecerrados. Jamás logro tragar a actitud del anciano y jamás lo haría.

—Ahora haremos los primeros trabajos. Lo primero que haremos será colocar las luces en los pasillos más transitados. Y esto lo haremos todos— dijo Oliver mirando al anciano que sonrió con sorna—. Después llevaremos nuestras cosas a los cuartos perspectivos. El de mujeres es el aula izquierda y el derecho para los hombres. Y en este auditorio es el espacio de reunión y nuestra base 1. Mañana montaremos el equipo en la base 2 y empezaremos con la exploración de nuestra zona ¿entendido?
Todos menos Mai asintieron con la cabeza.

Rápidamente Yasuhara fue a su lado y le explico los planes.
Pronto el profesor [aquí debo notar que en los últimos capítulos lo he llamado doctor, cuando Naru es el doctor Davies, Martin es el profesor Davies he he ups: P] saco un megáfono de quiensabedonde y dio la orden de colocar las luces.

Estas luces eran unos pequeños focos de luz amarilla que estaban colocados en un tripie, recordaban mucho a los micrófonos.
Y por fin ya era hora de poner manos a la obra.

-Asdfghjkjgfdsasklkhfds-

Heheeheheheh
Me tardo demasiado con los capítulos pero ya en vacaciones de invierno
me pondré las pilas.
Por surto tengo pensado hacer la versión en español de mi otro fanfic
de "the girl in the container" pero no sé, realmente no soy buena con
las ingles pero quiero mejorar y seguir practicando y ver cómo diablos
me consigo un beta reader de entre mis conocidos.
PD: tranquilos mis desesperados pilluelos, pronto los misterios se desvelaran por sí mismos, cuando estén preparados para leerlos.
Misterio, es sabio el que los descubre, mediocre el que pregunta e imbécil el que revela.