Capitulo 10

Mientras la bella joven avanzaba por los acaracolados pasillos de la torre, se sumió en unas cavilaciones cada vez más profundas. De repente se paro cuando una pregunta azoto su mente, la pregunta fue más fuerte que cualquier impacto físico que hubiese sentido, dejándola en estado de shock breves instantes. Se abrazo a si misma mientras maldecía su debilidad.

-"¿Cuál es…tu deseo?"-pregunto una voz en el interior de la Noah, ansiosa por la respuesta.

-Mi…deseo.-susurro la Noah.-Es ser libre.-dijo mientras colocaba un mano en su corazón y cerraba los ojos.

Entonces lo comprendió, aquel deseo sería el que la llevaría de vuelta con su familia, aunque fuese de manera involuntaria. Estar con ellos era la única manera de romper las cadenas que la ataban a la humanidad y la mantenían presa. Ese deseo acarrearía el destino que había dibujado. No podía permitirlo, pero cambiar su deseo, aquello por lo que vives… no es tan fácil. Suspiro.

-¿Por qué desea ser libre? ¿No lo es ya, maestra?-pregunto una voz masculina a sus espaldas, casi sobresaltándola, Kessha no sabía que lo había dicho en alto. Se giro con sutileza y gracilidad hacia el propietario de la voz. Un hombre alto, delgado pero fibroso se encontraba ante ella, los ojos eran de un color carmín oscuro y su cabello tenía un gracioso color verde recogido en una coleta a la izquierda mientras un mechón rebelde le caía por el lado derecho, al igual que Link poseía dos extraños puntos en la blanquecina piel de su frente, iba vestido con un uniforme parecido al de la Orden.

-No, ciertamente no lo soy.- respondió la Noah, mirándolo con curiosidad al ver las simples pero extrañas marcas situadas bajo sus ojos.- ¿Qué eres?-el hombre se sorprendió por la pregunta.-No detecto Inocencia alguna en ti, más bien lo contrario, eres casi un akuma.

-Soy un tercer exorcista, mi nombre es Tokusa. –respondió con orgullo y Kessha noto que la miraba con envidia.

-¿Qué es un tercer exorcista?

-Somos humanos cuyo ADN está mezclado con el de un Akuma a partir de un desconocido experimento del Cuartel General llamado "Alma Karma", que nos otorga dichos poderes.-respondió el hombre de manera escueta y sin ninguna especificación.

Los ojos de Kessha se entrecerraron, y lo miro con horror que pronto se transformo en ira, segundos después su expresión se dulcifico.

-Eso algún día se volverá contra ti y otros como tú. Con los akuma no se juega ni experimenta.-dijo mientras se acercaba con cuidado y hablaba con dulzura, entrelazo una de sus manos con la del hombre, como si fuese muy frágil.-Probablemente tu muerte será dolorosa y terminaras siendo obligado a lo que no quieres. Tienes mi compasión. –le susurro por último, dejándolo en estado de shock a causa de las repentinas palabras de la exótica joven.

Kessha se levanto, se dio media vuelta y se fue antes del que el hombre pudiese reaccionar. Estaba destemplada psicológicamente y se encontraba extraña. Dejo sus cavilaciones y pensamientos para más tarde una vez hubo llegado a la sala de entrenamiento, tal y como había previsto, Kanda y Coraline se encontraban entrenando. La menor había mejorado en defensa, lo que alegro a Kessha, quien se encontraba tres pisos más arriba, sin pensárselo dos veces salto haciendo una pirueta digna de admiración y aterrizo grácil y elegantemente en el suelo.

-¡Kessha, hol-!-Coraline no pudo continuar porque cayó al suelo por un golpe propinado por Kanda.

-No te distraigas durante el entrenamiento, si fuese un ataque real hubieras muerto, enana.

-Yuu, ¿es que tienes motes para todo el mundo?-sonrió ella mientras se acercaba.

-Que no me llames así, N-chibi.-dijo él mientras la miraba, divertido.- ¿te has creado tu el uniforme?

-Sí.

-¡Estas preciosa!-chillo Coraline mientras se lanzaba a abrazar a Kessha.

-Gracias, Coraline. ¿Tú no tienes nada que decirme?-pregunto la Noah con una ceja alzada.

-…-Kanda se dio media vuelta, dispuesto a irse.

-¡Yuu!-llamo Kessha, el samurái espero a que ella continuase.-Gracias.

Una sonrisa ladina apareció en el rostro de Kanda mientras reanudaba su marcha. Kessha miro a Coraline y le acaricio el rostro.

-Bueno, yo quiero ir a biblioteca, quizás allí encontraremos a Lavi, ¿le hacemos una visita?

-¡Okey!-dijo Coraline dando un saltito.

Para la decepción de la pequeña no encontraron allí a Lavi, es más, la biblioteca estaba desierta. La menor hizo un puchero mientras miraba alrededor.

-Bueno, yo voy a estudiar y a leer un par de libros, sospecho que estaré aquí todo la tarde. –Anuncio la mayor.- ¿Qué vas a hacer tu, Coraline?

-mmmm…tengo hambre de…

-Si comes tanto chocolate te pondrás gorda.-apunto la Noah arqueando una ceja.

-¡No iba a decir chocolate!

-No es bueno mentir…

-Bueno…vaaale.-dijo Coraline mientras desviaba la mirada y hacia otro puchero.

-Me lo he pensado mejor. Vamos a despedirnos de Walker.-dijo de súbito la Noah.

-¿De Allen? ¿Ya se va?

-Eso parece, no tenemos mucho tiempo.-dijo mientras la cogía en brazos, no respires y cierra los ojos, voy a correr.-Coraline hincho las mejillas, cogiendo aire y cerró los ojos. En menos de veinte segundos estuvieron delante de la puerta de la habitación Allen.- ya estamos.-aviso Kessha, Coraline jadeo.

-¡Al fin!-siguió jadeando la pequeña mientras era bajada por Kessha.

La Noah iba a golpear la puerta cuando se quedo congelada unos instantes.

-Coraline.-llamo Kessha, en su voz se podía distinguir preocupación.- no te muevas.

Ante los ojos de Coraline, Kessha golpeo la puerta y esta se abrió con un suave quejido, Kessha entro a toda velocidad cerrando la puerta tras de sí.

La habitación de Allen estaba extrañamente oscura, y había un cuerpo sentado en la cama. Kessha se tenso y respiro hondo. La figura se irguió más. La Noah de la Esperanza se acerco lentamente y hizo ademan de sentarse próxima al joven. Con un rápido movimiento este tiro de ella, tumbándola y arrinconándola contra la cama.

-Neah. Soy yo, soy yo.-susurro suavemente la Noah.-Soy Astartea, tranquilo.-el joven relajo el agarre y la soltó, ella se incorporó.-Soy yo, Astartea.

-Astartea.- repitió el Noah suavemente. Ella asintió y le beso la frente. Él sonrió aunque no quito del todo su actitud defensiva y mirada abrasadora.

- Todavía no es la hora.-dijo ella, ante estas palabras el cuerpo del joven, inconsciente, cayó a sus brazos. La Noah suspiro con alivio, estar en la presencia de Neah ponía nervioso a cualquiera. Abrazo el cuerpo del joven y depositó la cabeza del mismo en sus rodillas una vez se hubo sentado en la cama.-Coraline, entra, ya está.

Coraline entro tímidamente y se acerco, observando el rostro durmiente de Allen. Entonces pregunto lo siguiente a bocajarro y sin pensar.

-¿Kessha, a ti te gusta Allen y Kanda?-la nombrada miro a la niña con una ceja arqueada mientras acariciaba el blanquecino cabello de Allen.

-Yuu me atrae, pero no me gusta. Allen me gusta y me atrae, supongo que le quiero.- respondió con sinceridad la Noah. Kessha bajo la mirada hacia Allen al notarlo estremecerse, el joven, quien se había sonrojado, se hacia el dormido.-Vaya, asique lo oíste…Allen.

El nombrado, más sonrojado que un tomate abrió los ojos, se incorporo, rígido y se levanto de un salto, salió por la puerta a toda velocidad. La musical risa de Kessha se oyó en todo el edificio.

-¡jajajaja!-reía Kessha tumbada en la cama de Allen con una mano en el estomago.

-¡Kessha, que te va a dar un ataque!-chillo Coraline asustada.

-Jajaja…Perdona…jajajaja-dijo la Noah entre risas.-Esta declaración ha sido lo más divertido que he hecho desde que llegue a la Orden…jajaja…-Poco a poco la risa de Kessha se fue calmando, una vez se hubo extinguido se incorporo, mirando a Coraline.-A ti te gusta Yuu.-fue una afirmación, no una pregunta, aunque Coraline lo interpreto como tal, la niña se sonrojo y asintió.

-Tendrás que esforzarte. No es fácil de tratar, como has visto.-hubo un breve silencio.-Creo que ya es hora de ir a ver a Komui para ver si tenemos alguna misión. ¿No te parece?

-Está bien. Oye Kessha-le susurro Coraline mientras andaban rumbo al despacho de Komui.- ¿los akuma dan miedo?

-Supongo que para la mayoría de los humanos sí.

-¿A ti no?-pregunto sorprendida Coraline.

-No.-negó la Noah con una sonrisa.-Mi manera de ver a los akuma es una forma levemente distinta a como miro a los humanos.

-¿me lo explicas?-dijo la menor sin comprender.

-Para mí, los akumas son como animales que matan para comer, lo hacen por impulsos, aunque hablen y demás, sique siendo impulsos los que dominan sus acciones o ordenes que deben acatar por parte del Conde Milenario, ya que son maquinas creadas por el mismo, a diferencia de los humanos, que poseen conciencia propia y pueden elegir matar o no. La ambición es distinta a la necesidad o el impulso.

-Esa es una manera muy extraña de ver las cosas, Kessha.-dijo algo confundida Coraline.

-Yo no veo las cosas como el resto de la gente. No todo es negro y blanco. No todo es bueno o malo.- respondió a su frase Kessha con una sonrisa.-Ya llegamos.-Kessha llamo a la puerta suavemente y entro. Allí había multitud de gente trabajando y un grupo de personas presionando a Komui para hacer su papeleo. –Komui.

En nombrado se volvió, mirando a las dos chicas como si fuesen su salvación. Se hubiese abalanzado sobre ellas si no hubiese resbalado y caído de una manera estrepitosa al suelo. Coraline rio muy bajito.

-¡Os estaba buscando! ¡Tenéis una misión!- Komui mientras se levantaba y se colocaba las gafas. Su expresión se volvió seria.

-¿Diferente?-pregunto Coraline mientras se acercaba un poco más a Kessha.

-No-negó el supervisor con una sonrisa.- Iréis juntas.

-¿Dónde es la misión y porque se nos envía?-pregunto la Noah.

-Se ha registrado un número masivo de muertes en territorio italiano, en un pueblo cercano a Roma. – Partiréis mañana.

-¿Tan tarde?-pregunto Kessha arqueando una ceja.-No debería ser así, cuanto más tiempo pase más gente morirá.

Coraline miro a Kessha y afirmo con la cabeza lo dicho por la joven.

-Muy bien, en tal caso, tenéis dos horas hasta la partida. Por cierto, Kessha, toma.-dijo por último el supervisor mientras le entregaba unos extraños pendientes.-Son comunicadores.

-Gracias. - agradeció la mayor.-Está bien. Vamos a comer algo, preparamos equipaje, entrenamos y nos vamos.-le dijo Kessha a Coraline, esta asintió, conforme.

Salieron del despacho de Komui y se dispusieron a hacer lo planeado por la mayor. El tiempo paso y una vez hechas las dos primeras cosas, se dirigieron a la sala de entrenamiento para completar la última. Entraron en la sala y vieron a Lavi y a Bookman.

-¡Lavi!-grito desde el otro lado de la gran sala una alegre Coraline.

-¡Hola!-saludo el simpático exorcista.- ¿Cómo os va, chicas?

-Bien, nos vamos de misión en una hora.-contesto Coraline.-Oye…

Coraline comenzó a charlar con Lavi y la conversación desemboco en un amistoso duelo. Por su parte, Kessha, al verse desplazada de la conversación, se había acercado a Bookman, pensando que quizás el anciano aun fuese capaz de luchar.

-Buenas tardes.-saludo la Noah.

-Buenas tardes.-le respondió algo cortante el anciano.

-Me gustaría preguntarle algo.-hubo un breve silencio.-¿usted aun lucha?

-Sí.

-¿quiere probar a jugar conmigo?-pregunto Kessha con una sonrisa.

-Muy bien. Pero deberás prescindir de tu Inocencia.

-No pensaba usarla con usted, Bookman.-dijo Kessha con arrogancia mientras arqueaba una ceja, divertida.- ¿comenzamos?

-Sí.

Una patada por parte del ágil anciano fue esquivada y contraatacada por Kessha. Esta no negó sorprenderse por la destreza y rapidez del viejo hombre. Ambos paraban o esquivaban los golpes que llovían por parte del contrario, sin despeinarse siquiera. Kessha intentaba refrenar su rapidez excesiva y su fuerza sobrenatural de una manera algo desesperada aunque su rostro reflejaba una frialdad e impasibilidad apabullantes.

Cuando Coraline paro de entrenar con Lavi se dio cuenta de que casi era la hora y se dispuso a avisar a Kessha, la mayor paso de la niña olímpicamente, estaba demasiado concentrada, la menor activo su inocencia, cabreada. La interpuso entre ambos contrincantes y estos pararon.

-¡Kessha, queda poco, vamos!

-Si.- respondió la mayor con una sonrisilla al ver a la pequeña cabreada.-Buen juego, Bookman.

El anciano se guardo sus pensamientos para si mismo. Coraline tiro del brazo de Kessha levemente, llamando la atención de la joven.

-Es hora de irnos.-dijo la mayor mientras hacia un gesto de despedida a Bookman y Lavi. Por su parte, Sinless apareció de la nada y se oculto en el cabello rizado de la joven.

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Dos días pasaron hasta que por fin alcanzaron Roma. Cuando llegaron era media tarde y se dedicaron a patrullar por las calles. A las afueras de Roma había un asentamiento minero en el que trabajaban duramente varias personas, pasaron rápidamente por allí para no entorpecer el trabajo de los hombres. De regreso a la ciudad, ya al anochecer, Kessha y Coraline charlaban tranquilamente cuando Kessha sintió como algo tiraba de su falda, bajo la mirada, encontrándose con un niño que no tendría más de ocho años, estaba muy delgado y se notaba que tenía alguna enfermedad.

-Por favor….esto…-intento pedir el niño sin saber muy bien como. El niño la miraba con dos grandes y húmedos ojos color tierra, que debajo tenían notables ojeras y una mascarilla blanca le tapaba la boca.

-Tranquilo…-dijo Kessha dulcemente mientras se arrodillaba junto al niño. El niño se tapo la cabeza, creyendo que la joven iba a pegarle.- No voy a hacerte nada, pequeño. Te daré algo que te será provechoso si nos llevas hasta la posada más cercana que conozcas.-el niño la miro y sonrió débilmente. Kessha lo supo fácilmente por el desplazamiento de sus mejillas.

Las condujo por las grandes calles de la ciudad, abarrotadas de gente hasta una pequeña pero alegre posada, Kessha se dio cuenta de que el niño caminaba lentamente, como si le costara mucho dar cada paso, sus gestos eran lentos.

-Anemia.-susurro la Noah identificando la enfermedad como si se tratara del más experimentado de los médicos.-y hay otra…

-Aquí es…-susurro el niño mientras tosía involuntaria y fuertemente.

-Muy bien.-dicho esto se agacho y el niño nuevamente hizo ademan de protegerse. La Noah le aparto las manos suavemente y le beso la frente. El niño cerró los ojos. Coraline casi chilla de no ser porque se tapo la boca con la mano. La piel de chico, casi tan pálida como la de Kessha tomo un color mas rosado, más sano, las ojeras desaparecieron y los músculos del chico parecieron más consistentes.

El niño se miro las manos y pego un brinco, incapaz de creerse lo veía y sentía. Kessha se acerco a Coraline y le metió la mano en el bolsillo derecho.

-¡Ey!-dijo Coraline haciendo un puchero.

-Oh, por favor, si son solo 20 caramelos…-le dijo Kessha con una ceja alzada a modo de reproche por su comportamiento. Cuando termino de coger los caramelos se los dio al chico.-No puedo darte dinero por qué no llevo encima de sobra, espero que esto sea suficiente para pagar tus servicios.

-¡Muchísimas gracias! –grito el niño abrazándose a Kessha como si la vida le fuese en ello, realmente feliz. Luego cogió los caramelos.- ¿Qué es lo que me hiciste?

-Es un secreto, aunque no puedo curar la enfermedad de tu boca, lo lamento.-dijo Kessha mientras le giñaba un ojo y se levantaba.- Una última cosa antes de que te vayas.-El niño la miro, sonriente.- ¿Que fenómenos extraños han estado ocurriendo aquí?

-¿te refieres a la desaparición de personas?-pregunto el niño, inocente. Coraline y Kessha asintieron al mismo tiempo.- Oí a mi madre decir que desaparecieron al oeste de aquí unas 200 personas que acudían a una boda, a 20 kilómetros de las minas. Y cada día desaparece más gente al Norte. Corre el rumor de que es un demonio con dos cabezas. –al niño le recorrió un escalofrío.

-Gracias, pequeño. Cuídate y aléjate de esos sitios. –le despidió la Noah. Cuando el niño desapareció, dando brincos entre la gente, se volvió hacia Coraline.-No ha sido solo un akuma el que ha hecho esto.

-¿Investigamos mañana?

-Juntas, si. Y ahora vamos a entrar en la posada antes de que nos quedemos sin sitio, se está haciendo de noche.-por supuesto, Kessha iba a salir a investigar esa noche, mientras Coraline dormía. No era que la considerase una inútil, pero aun era un poco inexperta.

Y así cayó la noche, las frías y fascinantes estrellas comenzaban a adornar el horizonte mientras un perezoso sol se escondía. Coraline se acostó y charlo con Kessha algo de tiempo.

-¿Kessha?

-¿sí?-respondió la mayor, esperando alguna pregunta.

-¿somos amigas?-pregunto Coraline con sus grandes ojos chocolate fijos en Kessha. La mayor la miro y sonrió.

-No.-respondió la Noah mientras su sonrisa se ensanchaba. Y la pequeña Coraline desviaba la mirada, triste.- somos buenas amigas. –corrigió Kessha entonces, Coraline la miro y sonrió, se lanzo a los brazos de la Noah y la abrazo fuertemente. La mayor volvió a sonreír.

-¿no mientes?

-Coraline, yo no miento…-le susurro la Noah mientras le daba un beso en la frente y la volvía a acostar.-Ahora duerme.

-¿tú no vas a dormir?

-Tal vez. Si lo hago, lo hare más tarde.-le respondió la Noah con una sonrisilla.

Una vez Coraline estuvo completamente dormida, Kessha subió al tejado y miro el cielo unos segundos, pronto, la figura de la joven desapareció de allí para situarse, segundos más tarde en la mina que habían visto ese mismo día. Unos minutos después dejo ver su forma de Noah y unos extraños portales salieron por debajo de sus pies.

-Lo sabía.-dijo la joven con una sonrisa, ni siquiera le hizo falta activar su Inocencia. Simplemente comenzó a dar patadas y puñetazos mortales con la elegancia de una bailarina y la certeza del halcón que se lanza en picado para coger a su presa y vuelve a elevarse con gracilidad y velocidad. Los akumas seguían llegando y ella seguía liberando almas. Una tras otra sin detenerse ni cansarse. -Menos akumas, menos muertes, o eso espero.-Seguía matando akumas cuando de repente los agujeros negros se cerraron de golpe. Una atronadora presencia hizo acto en la ciudad y Kessha sabía perfectamente que era. Un Noah.- ¡Mierda, Coraline! –casi grito la joven cuando se dio cuenta de aquel detalle. Los akuma volvieron a llegar y esta suspiro, con fastidio.-Se me acabo la paciencia. ¡BLOQUEO!-grito por ultimo cruzando los brazos sobre la cabeza.

Los akumas pararon de llegar, no era un ataque lo que había usado, sino un "bloqueo de portales espacio-tiempo". La Noah, sonrió satisfecha y dejo su forma de Noah para regresar a su forma humana, su piel volvió a tornarse tal blanca como la leche y sus ojos volvieron a ser dos precioso orbes esmeraldas. Los akumas restantes fueron destruidos en milésimas de segundo, después de todo, únicamente eran de los tres primeros niveles. La figura de la joven volvió a desaparecer para regresar al tejado de donde había desaparecido la primera vez. Suspiro con alivio al comprobar que Coraline estaba a salvo.

Se sentó en el tejado, a la espera de que algún miembro de su familia apareciese para atacarlas o algún estruendo sonase cerca de la zona. La suave brisa acariciaba suavemente los cabellos de la joven y el amanecer estaba aun lejos. La luna se alzaba sobre Roma como un enorme y majestuoso faro en medio de un mar de estrellas. No hubo nada de lo esperado. Kessha comenzó a aburrirse y su mente, sin bajar la guardia se sumergió en un mar de recuerdos que no conocía. Fue entonces cuando recordó como descubrió que se había enamorado de "Joyd", (en ingles ; Joido en español) que sería el actual Tyki. Sonrio.

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La suave brisa acaricia los cabellos oscuros de la Noah de la Esperanza y hacían otear su corto vestido mientras esta miraba, desde la punta un alto acantilado, el cielo al atardecer. Olía a mar y bosque mientras las suaves olas golpeaban con tranquilidad los bajos de acantilado. La hierba que decoraba la parte de arriba que era de un color pálido estaba adornada por diminutas flores blancas y violetas que se movían suavemente con la brisa. La temperatura era cálida pero no en exceso y una vez más, la joven alzo su mano al cielo, en un capricho por querer llegar hasta él.

-Sigues queriendo echar a volar ¿no es así?-pronuncio una voz masculina con diversión mientras su dueño salía del bosque a su encuentro.

-No es necesaria tal respuesta, Joyd.-hablo suavemente la Noah sin darse la vuelta.

-No seas tan fría conmigo, Astartea…

-Perdona.-se disculpo la joven mientras se daba la vuelta.-Es frustrante querer volar y no poder cuando lo deseo tanto…-susurro mientras apretaba los puños.

Ella observo una vez más a aquel atractivo hombre, que por alguna razón hacia acelerar su corazón y desear su continuo roce o sus palabras.

-Yo puedo hacer que vueles, más o menos.-dijo él con una sonrisa. Ella se acerco, curiosa y fascinada.

Joyd sonrió de nuevo al haber logrado la atención de la hermosa chica, acto seguido, convoco a gran variedad de tease's y de todo tipo de violetas y tamaños. Ayudo a la joven sin decirla nada a que montase sobre la gran nube de elegantes mariposas sin miedo a caer. Una vez ella se estabilizo, cosa que no le costó, el atractivo Noah hinco una rodilla en el suelo mientras la cogía suavemente de la mano y depositaba un dulce beso sobre ella.

-¿Bailarías conmigo por los cielos, Astartea?-pregunto él mirando a los ojos desde abajo.

Como respuesta, Astartea tiro de él y lo abrazo después de besar con cariño su frente, al estar la joven sobre las mortíferas y hermosas mariposas, era algo más alta que Joyd.

Minutos después ambos se encontraban bailando sobre los tease's por encima del mar mientras las estrellas comenzaban a aparecer en el cielo. Una danza alegre y elegante en la que no solo bailaban sus cuerpos, sino sus corazones.

Allí fue la primera vez que Astartea, nuestra Noah, se confesó a alguien.

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La Noah suspiro con añoranza y miro al cielo, fue entonces cuando se dio cuenta de que faltaban pocas horas hasta el amanecer. Necesitaba saber cuál de todos los Noah había enviado el Conde, pero no podía arriesgarse a dejar sola a Coraline. Decidió esperar un poco de tiempo más. Coraline se despertó antes del amanecer y ambas desayunaron algo y se dispusieron a continuar sus investigaciones.

Tres horas estuvieron buscando algún indicio pero no hallaron nada más que tres akuma de nivel dos. Kessha estaba segura de que quedaban más, y por lo tanto seguían buscando.

Paseaban por las calles de la ciudad mirando y preguntando, cuando Coraline siguió andando se giro para decir algo a Kessha justo en el momento en el que chocaba con alguien.

-¡ah, perdóneme!-se disculpo mientras se volvía hacia el hombre.

-No pasa nada, pero tenga más cuidado, jovencita.-dijo el hombre con un leve tono burlón y con una sonrisa. El hombre era alto y de piel tostada, su cabello rizado no era largo pero tampoco corto y caía, rebelde por su rostro, la mayor parte del mismo estaba tapada por unas curiosas gafas. El hombre era algo musculoso, fibroso, tenía una sonrisa blanca y un cigarro medio apagado en la boca.

-¡Coraline!-dijo Kessha unos segundos después apareciendo detrás.-No desaparezcas cuando estoy hablando con gente sobre… -se calló y miro al hombre con una ceja arqueada.

-¡Ga!-dijo el hombre señalándola con gesto sorprendido.

-¿Ga, qué?-pregunto Kessha con una sonrisilla.

-¡Tyki! ¿Dónde estabas?- dijo un hombre que llevaba un extraño y gracioso gorro de lana que traía de la mano al mismo niño rubio al que Kessha había curado el día anterior y al lado a otro hombre rubio con un radical corte de pelo. A Kessha se le borro la sonrisa de un plumazo al escuchar dicho nombre y se fijo mejor en el hombre. Entonces se dio cuenta, sus dimensiones eran exactamente iguales a las de Tyki. Se acerco y se planto delante del ahora, descubierto Noah, apartando dulcemente a Coraline y poniéndola detrás de ella en el camino. Le quito las gafas y le aparto el pelo, echándoselo hacia atrás con una caricia.

-Ahora comprendo tu "¡Ga!"-dijo con un tono de leve burla en su voz al notar como un leve sonrojo se esparcía por sus mejillas al mirar los ojos chocolate de Tyki.-estas más guapo con el pelo hacia atrás.-comento con una preciosa sonrisa.

-¿Conoces a esta hermosa joven, Tyki? -pregunto el del gorro.

-¡Es la chica que me curo! ¡La chica-milagrosa que os conté!-grito el niño con felicidad.

-¿Es eso cierto?-pregunto Tyki mientras su sonrisa se ensanchaba.

-¿Conoces a alguien más a parte de mi que pueda hacer eso por un adorable humano?-le respondió la Noah con una dulce sonrisa.

-Sí que la conozco, es mí…- respondió él en un ronroneo a la pregunta del hombre del gorro e ignorando la pregunta de Kessha, dado que dio por hecho que era una pregunta retorica. Tyki tiro de un brazo de Kessha mientras el otro lo pasaba por la cintura, como resultado la pego a su cuerpo.-amante…-dijo a milímetros de sus labios, instantes después Kessha pasó los brazos alrededor del cuello de Tyki y termino de unir la distancia que separaba sus labios.

Un sonrojo por parte de las cuatro personas que los estaban mirando fue la única reacción en los siguientes minutos. Aparte de que otras personas se quedan mirándolos con descaro, otras con envidia o con asombro.

-¿A sí que a ti también te gustan los humanos, Tyki?-pregunto en un susurro cuando sus labios se separaron de los del hombre.-Tú no has sido el que ha introducido aquí a los akuma ¿no?-siguió susurrando ella.

-No es justo que, después de besarnos, sea yo el que salga débil y tu tan fría como siempre… cosa preciosa.-un fuerte y notorio sonrojo acudió a las mejillas de Kessha al oír aquel mote. El rio bajito y una preciosa sonrisa acudió a sus labios.-No he sido yo, pero poco importa, tendré que destruir a esa niña dentro de poco. –El cuerpo de Kessha se tenso.

-Tienes una manía horrible de arruinar los momentos bellos conmigo, Tyki Mikk.-dijo mientras lo agarraba de la sucia y andrajosa camisa y unía por última vez sus labios.-Bueno, hemos de despedirnos,-dijo ya más alto mientras se separaba de mala gana de Tyki.-Chico, cuídate bien y ustedes también. –dijo dando una mirada circular alrededor de ella.

-Cuídate tú también, cosa preciosa.-dijo sensualmente Tyki, esta vez alto. Otro fuerte sonrojo apareció en las mejillas de Kessha y Coraline rio bajito, esa risa no paso desapercibida para Kessha, quien frunció el ceño.

-¡No me llames así, por favor!-dijo Kessha, mostrando su debilidad por el dulce mote que Tyki le había puesto muchos años atrás.- Coraline, vámonos, que no queda tiempo.

-Pero si aun es pron—Coraline no pudo terminar la frase, Kessha la cogió en brazos y desapareció a la velocidad del rayo.

Tyki silbo y luego sonrió, pronto volverían a encontrarse y la próxima vez planeaba llevarla de regreso.

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Cinco horas habían estado caminando bajo un sol ardiente con sus uniformes negros y la pobre Coraline estaba muerta de cansancio. Un silencio que a ella se le hacía incomodo reinaba entre las dos y Kessha tenía la vista fija en el frente, en su rostro se podía distinguir que estaba sufriendo, pero era un motivo muy distinto al calor que hacía. La mirada de la Noah estaba completamente ausente.

-¡Kessha! ¡Di algo! ¡Llevas callada más de cinco horas!-exploto Coraline ya con los nervios de punta.- ¡Se va ha hacer de noche! ¡Y no se a donde vamos!

-Eres molesta…vamos un poco más allá de las minas.- respondió ella de manera cortante mientras seguía andando.

-¿Qué te pasa, Kessha? No pareces estar bien.- se preocupo la menor.

-Y no lo estoy.-dijo mientras se detenía y se ponía una mano en la cabeza. De repente cayó de rodillas al suelo con un gesto de dolor.-Coraline, sigue el camino y ni se te ocurra mirar atrás.

-¿Por qué?

-¡Hazme caso, maldita sea!-rugió de repente la Noah mirándola con furia y dolor.

Coraline se echo a temblar y comenzó a correr, pero no por lo que Kessha le había dicho sino por el miedo que sentía en ese momento. Si ella se hubiese dado la vuelta probablemente no hubiese visto nada más que Kessha en su forma de Noah. Pero lo que ocurría en el interior de la Noah podía verse reflejado en sus ojos…

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La joven Noah se hallaba tirada en el suelo, con abundantes y profundas heridas sangrantes mientras se oía la macabra risa de alguien. Kessha jadeaba sonoramente y apenas podía moverse.

-Libérame.- exigía la voz que antes reía, su voz era exactamente la misma que la Kessha, pero tenía un tono más cavernoso y escalofriante.-No puedes mas. Te estoy dando la oportunidad de vivir.

-Te preguntaré por última vez: ¿Quién eres y que rayos haces dentro de mí?-pregunto una jadeante y herida Kessha con voz casi firme y severa.

-Y yo te responderé de nuevo. Soy TU parte reprimida.

-Expli…cate.-ordeno Kessha.

-Mira que puedes ser estúpida sin mí…-se quejo la voz.- Soy tus INSTINTOS como Noah al servicio del Conde. Estoy formada del impulso y el asco que le tienes a la Inocencia, por tus deseos de liberarte, por tu odio a la humanidad y por materia oscura.-explico con tono aburrido la voz mientras salía a la luz. Era la réplica exacta de Kessha en forma de Noah.

-Lamento decirte que no saldrás jamás.

-Puede que no ahora, pero habrá un momento en el que seré más fuerte. Cada vez que me reprimas me hare más fuerte. Te lo aseguro.

-Tks…

La voz volvió a reír.

-Deberías volver con el Conde y volver a ser la infalible y perfecta asesina que eras antes de que el estúpido sentido del deber y la Noah del afecto te comieran la cabeza con ideas de amor y protección.

-¿Noah del afecto?

-Vaya, me fui de la lengua, bueno, no importa, de dejare tranquila solo por ahora, me he divertido bastante hiriéndote. Volveré pronto~ y la próxima vez…-la voz volvió a reír.- Saldré.

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Hola y mil gracias de nuevo por leer mi fanfic, lamento haber tardado tanto en actualizarlo, me bloquee… y tenía muchos encargos de dibujos jajaja.

Kessha.- ¿Quién es la Noah del afecto?

Saldrá pronto, tu tranquila, deberías preocuparte más por ti.

Kessha.- Hare lo que quiera (me saca la lengua)

Cada vez os parecéis más Kanda y tú…

Kanda.-Yo no me parezco a N-chibi.

Kessha.- Un respeto que no soy tan baja. ¡Ahora solo me sacas una cabeza, Yuu!

Ya vale, dejad de negarlo chicos…No neguéis lo evidente. (Me miran con furia, Kanda desenfunda su Katana y Kessha se prepara para pegarme)¡ALLEN! ¡Socorro!(Echo a correr con todas mis fuerzas)

Coraline.- eso te pasa por bocazas, Ever-chan. Allen está lejos y no va a ser tu príncipe azul de nuevo rescatándote.

¿Por qué todo el mundo es tan cruel conmigo? ¡Dejadme soñar con Allen tranquila! (grito mientras sigo corriendo con Kanda y Kessha detrás) (recuerda el abrazo de Allen enviado por Lily y se sonroja) o/o me fui de la lengua…

Kessha.- por cierto, tengo un mensaje para Lidya, casi se me olvida. (Se detiene y deja que Kanda me siga persiguiendo ) No te diré que es tu regalo pero necesito que me escojas entra lo siguiente: anillo, colgante, brazalete o tobillera. El regalo no consiste en eso, pero necesito saber qué forma deseas. Bueno, ya que me he parado, despediré yo el capitulo. Hasta la próxima, espero que les haya gustado y que continúen leyendo "mi" historia. (Hace una reverencia y se va)

¡Hasta la próxima~!