Pido mil disculpas por la tardanza pero he tenido varios problemitas que tenia que solucionar, con la universidad y la falta de inspiración no podía hacer nada. Espero que aun les interese el fic y que disfruten el cap.

Aclaraciones: Naruto no me pertenece

Cursiva: pensamientos y recuerdos

-*-: cambio de escena

En el capitulo anterior…

Por ella, que parece que se esconde

Que se marcha y que se queda

Es pregunta y es respuesta

Es mi oscuridad, es ella *

Llego a su casa aun escuchando la canción, en la casa se puso a darle vueltas al asunto y después de pensarlo mucho se dijo a si mismo no tengo nada que perder. Tomo el teléfono pensando ojala este en el mismo lugar marco un numero y espero a que le contestaran

-Hotel Clarión, buenas tardes – dijo la voz de una mujer del otro lado de la línea

-Buenas tardes, me podría comunicar a la habitación de la señorita Tenten Ama

-En un momento señor – dijo nuevamente la voz y él por un momento se sintió nervioso hasta que otra voz hablo

-Si, diga…


En los sueños… cada vez mas confuso

La cita quedo para el viernes de esa semana. Un rato después de la llamada, Neji opto por relajarse. Tomo un baño, ceno y tomo en libro con el cual se sentó en la sala de estar como un intento para despejar la mente, pero la imagen de la mujer castaña volvió a su mente. Ese hermoso rostro, esos ojos cautivadores, esa aura casi enigmática que le rodeaba y le hacia querer saber mas acerca de ella. Sacudió la cabeza y se dirigió a uno de los balcones laterales de la mansión, por el momento ocupada solo por él y algunas de las personas del servicio, dirigiéndose su mirar hacia arriba encontrando la serenidad que buscaba.

Miraba el cielo de la madrugada. La luna tenía un tinte amarillento, dejando en claro la fase en la que se encontraba: luna nueva. Las estrellas tintineantes le hacían compañía a esta procurando no dejarla sola. Levemente una que otra nube le cruzaba por delante al astro empañando, de vez en cuando, la poca luz que esa noche irradiaba.

Su vista no se centraba en ningún lugar, solo vagaba por el inmenso cielo sobre su cabeza: misterioso, enorme, pacifico. Tenia allí bastante tiempo, tres horas talvez mas, exactamente no lo sabia pero desde que había hablado con ´´ella`` se había quedado algo ido. Durante el tiempo que tenia en ese lugar no había pensado en nada, pero la imagen de la castaña apareció en su mente nuevamente al momento de cerrar los ojos para disfrutar de la fría brisa nocturna. Lo había hecho, la había invitado y ahora que volvía a pensar en ella la idea le dejo de parecer absurda. Ella tenia algo que lo llamaba y no era simple belleza, pues mujeres bellas ya había conocido antes, pero esta mujer en especifico era como un misterio, un gran misterio que para su bien o su mal quería descubrir.

Dejándose llevar por la misma brisa que mecía sus largos cabellos, se permitió recordar la conversación telefónica con la castaña desde el momento en que ella contesto el teléfono…

-Si diga… - escucho su suave voz mas no respondió a su ensimismamiento. Pensaba si era correcto dejarse llevar por sus instintos, su curiosidad. La persona del otro lado de la línea hablo haciéndole ver la falta que cometía al no responder, una descortesía.

-¡Hmp! Lo siento… Neji Hyuga srta. Ama – dijo después de volver a la realidad

-Sr. Hyuga – dijo amablemente aunque la llamada le sorprendió un poco – ¿Se le ofrece alguna cosa? ¿Hay algún problema? – y es que en verdad era un poco inesperado. Para cualquier cosa de la empresa la llamaría la secretaria del mismo pero no esperaba que Neji Hyuga la llamara personalmente.

-No sucede nada. La llamaba para saber si aceptaría una invitación a cenar – fue directo. Ya no le daría mas vueltas al asunto. Si ya la había llamado ¿para que arrepentirse? Además el no era un hombre cobarde, era un hombre de palabra y aunque no le había dicho a nadie lo que había decidido hacer, declinar en esos momentos no era una opción. Acobardarse no esta en su vocabulario.

-¿Negocios? – Pregunto la joven - ¿tiene una nueva propuesta?

-No me refiero a eso – la interrumpió ligeramente – es algo mas personal

Pasaron algunos segundos en lo que solo se escucho una exclamación de parte de la castaña, lo cual le hizo pensar por un segundo que le había incomodado la aclaración sobre el motivo. Llego a pensar que ella rechazaría su cordial invitación, que a ella le había parecido un atrevimiento de su parte, y miles de tonterías mas en esos segundos que parecían eternos.

-… Acepto – dijo finalmente. Neji por su parte se sintió satisfecho al no haber sido rechazado

-El viernes a las ocho

-¡Bien! Solo dígame el lugar donde nos vemos y… - el Hyuga intervino ante su respuesta

-Yo paso por usted, no se preocupe – le informo – a las 7:30 le parece bien – la mujer acepto y con una corta despedida concluyo la llamada.

Esa noche, con la suave brisa que se escurría por la entreabierta ventana de su habitación, Neji Hyuga durmió como un bebe: placido y tranquilo.

-*-

A la mañana siguiente todo transcurría de manera normal. Hyuga trabajaba en su oficina con el papeleo, llamadas, reuniones, un día normal. En estos momentos, y después de terminar una pequeña junta con algunos directores, ultimaba detalles con Shikamaru del trabajo. De forma inesperada y sin siquiera pensarlo mucho hablo – La invite anoche – Shikamaru levanto el rostro para encontrarse solo con la cabeza gacha del pelilargo, lo cual y si no conociera bien al Hyuga hubiera jurado que fue su imaginación a la que escucho hablar – ¿Qué dijiste? – inquirió el moreno.

El Hyuga levanto la cabeza topándose con los extrañados ojos de Nara – te he dicho que la invite a cenar, a la srta. Ama – aclaro al ver que su amigo al parecer no entendía a lo que se refería-

-En verdad lo hiciste… - afirmo – y ¿Qué sucedió? Fuiste a su hotel, le mandaste un mensaje ¿flores? – se aventuro a enumerar sabiendo que lo ultimo era poco posible, pero no estaba de mas molestar al Hyuga ahora que ya había hecho lo debido.

-Muy gracioso – dijo bajando la mirada a los documentos nuevamente – solo la llame por teléfono anoche

-Y ¿Qué te dijo, que le dijiste? – al parecer Nara estaba algo ansioso por saber mas de lo sucedido y viniendo de este era algo extraño

-Solo la invite a cenar y ella accedió – volvió a elevar la cabeza – pasare por ella mañana por la noche – Shikamaru que hasta el momento estaba con el plan de molestarlo un poco se puso serio – quizás ahora que hables con ella se te aclararan algunas dudas, no digo que todas pero quizás averigües de donde crees conocerla.

-Es algo que quisiera….

-*-

-Entonces Hyuga san te invita a cenar y dice que es por motivos personales…- cavilaba en voz alta una mujer rubia en el cuarto de un lujoso hotel – sabes que esto te callo como anillo al dedo – hablo dirigiéndose a las puertas de un gran armario.

-Si claro – dijo algo irónico una voz proveniente del mueble – no has pensado que es extraño que un hombre como él me llame en la noche y me invite a cenar para tratar motivos personales, cuando apenas y nos hemos tratado

-Si es algo poco común viniendo de un hombre guapo e inteligente, que por lo que se es heterosexual, que se interese en una mujer bella que tiene poco de conocer, invitarla a salir para tratarla y conocerse mejor – ironizaba la rubia – si es bastante raro – la castaña que hasta hace unos momentos se encontraba inmersa en el armario, salio de este al entender por donde iba la rubia.

-No me refiero a eso Temari – la rubia la miro con aburrimiento y esta continuo – lo que digo es que ¡míralo! Es guapo e inteligente, eso no lo niego, pero también es distante, serio, callado. No parece del tipo mujeriego o coqueto. Siempre guarda la compostura; se ve sereno y tranquilo. No me parece del tipo de persona que al que le guste otra y actúa por instinto. No creo que sea del tipo de hombre que busca aventuras amorosas. Es mas, diría que es del tipo que analiza el terreno antes de lanzarse.

Ante esto la rubia le dio algo de razón y agrego – si pero eso se averiguara mañana. Adema, admite que te pone nerviosa – la morocha iba a negar pero la mirada de Temari le hizo aceptar - ¡vez! El tipo te pone nerviosa y tu que sabes si tu a él. Bien lo dijiste tú, él guarda la compostura y es callado pero nadie sabe lo que hay debajo de esa actitud. Que se esconde, y si hubieran dudas verdaderamente fuertes no hubieras aceptado, hasta yo te hubiera dicho que no si no me pareciera conveniente para ti – la rubia que había estado sentada se levanto a encararla – además – se puso seria – ambas sabemos que hay algo raro aquí desde que llegamos, y no me refiero a que nos estén engañando, es sobre ti y él. Tú misma dijiste que sientes que lo conoces y nunca se habían visto; así que manos a la obra – su humor cambio a uno muy alegre. La morocha por su parte estaba confundida – tenemos que comprar algo para mañana, no trajiste nada para una cena con un chico guapo – ambas sonrieron Tenten algo nerviosa por la efusividad de su amiga en cuestión de compras.

-*-

Viernes 6:30 de la tarde. Neji Hyuga se encontraba a medio vestir en su cuarto; parte de su ropa sobre la cama y la otra puesta. Pantalón negro, suéter cuello de tortuga blanco y chaqueta negra, complementado con zapatos negros, un fino reloj y una buena colonia. En otra parte de la ciudad, una mujer castaña se preparaba para su ¨cita¨ acompañada por su fiel amiga, la cual le hizo recorrer decenas de tiendas de varios centros comerciales de la ciudad, en busca de algo adecuado.

Un lujoso automóvil se aparco en la entrada del hotel donde se hospedaban las extranjeras, entrego la llave al valet y se dirigió a la recepción del lugar. Ahí una joven de cabellos rubios cortos le saludo cordialmente, este solo pidió avisarle a la srta. Tenten que la esperaban en el lobby del mismo. Poco tuvo que esperar pues casi diez minutos después, la joven castaña se acercaba a él, enfundada en un hermoso y sencillo vestido azul con gruesos tirantes hasta unos centímetros encima de las rodillas, de falda algo estrecha, solo lo suficiente para delinear su figura sin parecer vulgar, zapatos negros y su abrigo en la mano izquierda al igual que su bolso – buenas noches Sr. Hyuga – saludo ya frente a él con una sonrisa. Este por su parte le devolvió el saludo y le ayudo a colocarse el abrigo. Lo deslizo por sus hombros rozando en el acto su brazo; la piel de la castaña se erizo levemente ante el contacto, tan leve que él quizás no lo sintió, quizás…

-*-

El lugar era acogedor. Especializado en comida tradicional, le había dicho el Hyuga. Desde su llegada no habían cruzado más que pequeñas frases, que si el clima, que si la ciudad, temas sin mucha importancia y ahora sentados uno frente al otro, después de haber ordenado la comida Tenten se preguntaba ¿Qué pasa aquí? Desde la salida del hotel él no le había dicho nada en concreto, su actitud seria y callada se mantenía siempre; Tenten confirmo ahí lo que ya sabia, el tipo no era un casanova.

-No quiero parecer grosera Sr. Hyuga pero… - decía la mujer - ¿Por qué estamos aquí? Me refiero a que me dijo que sus motivos eran personales y hasta ahora no me ha dicho nada. En realidad no se por que estoy aquí – culmino. No estaba molesta, ni siquiera aparentaba estarlo solo estaba confundida, extrañada. Él por su parte desde que la vio en el lobby no le pudo despegar el ojo de encima. De forma casi imperceptible para cualquiera él la veía, de reojo la observaba en el auto y en los descuidos de ella en la mesa el se deleitaba con su rostro. Las típicas frases sobre el clima, la ciudad o el lugar eran las que las personas siempre dicen cuando no tienen nada que decir. Ella era la que siempre intentaba poner algún tema de conversación mientras el la miraba sin ella darse cuenta, por lo mismo no pudo evitar sentirse algo tonto cuando ella le hablo acerca del porque estaba allí.

Cómo decirle a una persona: ¡Hey! Creo que te conozco ¿Sabes donde nos hayamos visto antes?

-Mis disculpas Srta. Ama…

-Tenten. Llámeme Tenten

-Bien Tenten – una pequeña sonrisa se formo en los labios de la morocha al escuchar que el la llamaba por su nombre – quizás esto le parecerá extraño pero… nunca ha sentido que conoce a alguien pero no puede descifrar de donde; no puede hilar a esa persona con ningún lugar o situación – le hablaba serio y mirándola a los ojos como si quisiera mostrar su frustración ante el asunto. Suspiro quedamente, tenia que hablar de frente, iría al punto – desde que la conozco tengo la sensación de que nos hemos visto antes, y no fue aquella noche en el bar – se adelanto a los propios pensamientos de la mujer – es… como si ya la conociera desde antes de todo esto, desde hace mucho tiempo.

Ante todo esto la castaña solo miraba atenta y guardaba silencio. A él le pasaba algo parecido a lo que sucedía con ella. Sentía que ya se habían visto pero no sabia de donde; sabia lo frustrante que podía resultar eso y sin embargo él estaba allí, serio e imperturbable, pero ella veía mas allá de lo que sus blanquecinos ojos querían mostrar; veía lo que sentía ante el hecho de no entender que pasaba. Se le notaba que era un hombre al que no se le escapaba nada, el que tenia todo bajo control y al que tener algo fuera de su alcance o control le resultaba incomodo, y mas si ese algo resultaba ser él mismo.

-Lo entiendo Sr. Hyuga – hablo por fin. El mesero interrumpió el dialogo al traer la comida a la mesa. Los ojos del Hyuga se ensancharon casi de manera imperceptible, por un momento creyó que lo tacharía de extraño o se reiría de él – créame. Y me imagino que esa persona soy yo, de otra forma no estaría aquí.

-Tenia que aclarar mis dudas, y llámeme Neji

-Bien Neji, no se preocupe tenemos la noche por delante para averiguarlo – hablo ella con una sonrisa. Aunque decidieron tutearse, aun seguía el tratamiento de usted. Ya sea por educación o por el poco trato se les hacia cómodo hablarse así.

-*-

Sueño

Se encontraba en medio de lo que reconoció como un pasillo, apenas iluminado por la luz emitida por las antorchas. Miro hacia todas las direcciones más no encontró a nadie. Las pareces estaban cubiertas por grandes, y a la vista pesados, tapices rojos; en ellos estaban las imágenes de lo que parecían luchas y batallas. Se acerco un poco a ellos apreciando una escritura muy parecida a la que utilizaba, pero a la vez algo diferente cuando escucho pisadas y bajas voces que se acercaban a donde estaba, se pego de la pared como acto de reflejo – servidumbre – pensó al ver la extraña vestimenta de las mujeres; pero no le dio tiempo a mas pues fuertes pisadas se escucharon nuevamente y las mujeres que cargaban telas en sus manos se detuvieron, inclinándose cuando esa persona paso por su lado – una armadura – volvió a pensar, pero también se le hizo extraño que nadie notara su presencia.

Cuando volteo a su derecha, las mujeres ya habían desaparecido y a su izquierda, ese hombre giraba en la esquina. Por alguna razón lo siguió, curiosidad quizás; el hombre camino hasta el final del pasillo de donde provenía una gran iluminación. Luz natural había al final del pasillo por el que él mismo entro tras el hombre de la armadura.

El lugar era una extensa habitación, tenía grandes dimensiones. El techo a cuatro aguas era alto; al fondo había tres personas vestidas de manera extraña, antigua seria una mejor palabra, a las que el hombre de la armadura saludo respetuosamente con una inclinación. Detrás de ellos unos extraños muebles y en la pared un gran tapiz con imágenes de lo que parecía ser un día de campo. Mujeres con kimonos y hombres vestidos de la manera antigua.

Dejos de divagar con la mirada para posarla en las extrañas personalidades que había a unos pocos metros de él. Hasta ahora se había dado cuenta que el hombre de la armadura tenia el cabello largo y que los hombres que acompañaban al del centro, el cual tenía las vestimentas más lujosas, habían abandonado el salón. También se percato del color de la armadura, negra y terracota, y que el sujeto ya no traía ni el kabuto* ni la hoate*.

Poco pudo entender de lo que aquellos dos sujetos decían, pues aunque parecía japonés, había cosas que no entendían. Poco duro la conversación de esos dos cuando el hombre de lujosa vestimenta le señalo hacia una dirección a su derecha y se alejo del lugar poco después. El samurai, pues había concluido con que eso era el sujeto, salio del gran salón terminando de correr el fusuma* que separaba el exterior del interior, dando paso a mas luz, adentrándose al lugar. El no tardo en seguir al samurai y a los pocos segundos ya estaba también afuera. El lugar era hermoso, el prado más verde que jamás había visto, y la mayor parte cubierto por cerezos en flor rosa pálido.

El samurai se adentro entre ese bosque con una dirección, al parecer fija, hacia algo o alguien. Después de unos minutos la vio, bajo los cerezos, una joven con un kimono en impecable banco y cabello oscuro recogido, dando la espalda al samurai y a él mismo.

-Serás tu mi guardia – hablo suavemente aquella mujer

-Si princesa… - una suave brisa movió los árboles y una lluvia de pétalos viajo de este a oeste. Un aroma conocido para aquel espectador le lleno los sentidos mientras no perdía detalle de aquella escena.

Despertó súbitamente de aquel extraño sueño – ¿Que fue todo eso? – dijo para si mismo con las manos en el rostro, sentado en su cama. La luz de la luna se colaba por la ventana y nuevamente aquel aroma inundo sus fosas nasales, pero en esta ocasión callo nuevamente rendido en la cama durmiendo placidamente después de aquel raro suceso.

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N/a: bueno espero y les haya gustado y nuevamente me disculpen por tardar tanto en actualizar. Ahora algunas definiciones…

*Kabuto: casco que usaban los samuráis en el periodo Edo

*Hoate: esta es la mascara que acompaña el casco y se utilizaba en batalla

*Fusuma: es un marco de madera gruesa y papel japonés que se utiliza para separar espacios. Son las puertas corredizas que se utilizan en el estilo japonés de las casas.