ACLARACIONES:
-DiAlOgO…
-PeNsAmIeNtOs…
-FlAsH bAcK-
O*O*Cambio de escena
Esta demás decir que Soul no me pertenece, al igual que ninguno de sus personajes; esta historia no está escrita con fines de lucro, solo por mero entretenimiento y espíritu creativo :B
Sin más que decir…espero y disfruten la lectura ;)
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Capítulo VIII: Sentimientos
Sus miradas se encontraron, y sin poderlo evitar, una amplia sonrisa surcó sus labios. La vio avanzar hacia a él, en un tímido vaivén y con sus ojos olivos cargados de sentimientos que no lograba descifrar. Caminaba lentamente, y en sus manos enguantadas cargaba un hermoso ramo de rosas blancas que combinaban con la sedosa tela de su vestido; viéndola así, podía asegurar que estaba en presencia de un ángel.
Cuando estuvo a escasos metros, extendió una de sus manos temblorosas. La joven le entregó una suave sonrisa mientras depositaba su pequeña y delicada mano sobre la suya, entrelazando sus dedos. Él aspiró profundamente, armándose de valor, al fin de cuentas los nervios no eran para nada Cool. Sujetó la delgada tela del velo que cubría el hermoso rostro de su futura esposa. Los suaves labios de la joven centellaban con intensidad, recordándole una de las razones por la cual había caído a sus pies.
-Estás hermosa…-susurró, acariciando su mejilla. Ella agachó la cabeza avergonzada, despertando en él una sonrisa enternecida-… te amo…
Los olivos brillaron con incredulidad, podía percibirlo porque ni él mismo podría creer que podía haber tenido el valor de decírselo alguna vez. Lentamente, su mirada adquirió una calidez que le aseguraba lo que por mucho tiempo anheló: el sentimiento era mutuo.
Con el valor adquirido por aquella revelación, se inclinó hasta sus labios, logrando un ligero roce que hizo que un golpe de electricidad recorriese cada parte de su cuerpo; dio otra tímida caricia, con la intención de entregarse a la calidez de ese sentimiento, pero sus ojos vislumbraron algo al fondo del largo pasillo. Alzó su mirada y observó a ese estúpido diablillo suyo, vestido como siempre con un elegante traje. Aquel ser se mordía sus largos y huesudos dedos mientras alternaba su risa con el mastique de sus uñas. Soul sintió que la sangre se le volvía hiel. La ira comenzó a invadirle y un rugido cargado de rencor iba a escapar de su garganta. El diablillo fue más rápido. Uno de sus dedos acusadores se levantó, lo apuntaba mientras reía de manera burlona y fuera de cualquier tenor de cordura.
-¡Caíste! ¡Caíste! ¡Caíste! –lo escuchó canturrear a una gran velocidad.
Soul frunció el ceño, y el aire abandonó sus pulmones al sentir que algo de cordura volvía a su mente. Miró su alrededor, la cara de los invitados, las flores, la luz que entraba por los vidríales de aquella capilla. Era como si todo hubiese adquirido sentido de repente tan solo oír aquella desentonada canción. Con estupor volvió a recorrer el escenario. Miró su esmoquin, los alrededores decorados para una gran boda, los invitados que lo observaban expectantes, para finalmente mirar a su master. Maka extendió una mano hacia su mejilla, preguntando sin voz si estaba bien. Él retrocedió, mirándola horrorizado, ganando a cambio una mirada confusa de su parte.
Soul continuó retrocediendo mientras negaba lo que veía. Apretó los dientes al ver como el diablo estallaba en carcajadas aún más estridentes, convirtiéndose en un eco insoportable.
No, nada de lo que allí ocurría estaba bien; eso no era lo correcto, no era real. Eso no podía ser real, porque él no podía… no debía… eso, tenía que ser un sueño.
/
-¡Soul! - Susurró Maka, empujando su hombro – ¡Soul!
El arma abrió sus ojos de golpe, sintiendo que el aire entraba a sus pulmones adoloridos que demandaron oxigeno casi al instante. Comenzó a toser enajenado, sintiendo a duras penas la suave caricia en su espalda. Maka mordió su labio con preocupación, ignorando la zona rugosa de su cicatriz. Lo había oído quejarse, y repentinamente él había dejado respirar, por lo que de inmediato procedió a despertarlo. Hacía unos años habían descubierto que Soul sufría de apneas, factor que tendía a agudizarse en situaciones de estrés, tal como la que estaban atravesando. Suspiró aliviada cuando por fin su arma logró regularizar su respiración, pero podía darse cuenta que todavía estaba desorientado. Él volteó y se enfocó en ella, confuso, como si no la reconociese del todo, o como si no entendiese el porqué estaba allí.
Maka acarició su frente sudorosa, en un intento por calmarlo – Shhh…tenías una pesadilla.
Soul asintió con torpeza, y a pesar de la oscuridad, la joven pudo notar que sus pupilas aún se mantenían dilatadas. Pasado unos minutos él estaba más tranquilo, y ella sentía que el alma regresaba a su cuerpo, aquella crisis había durado más que de costumbre.
- Genial – lo escuchó mascullar, mientras se sujetaba la cabeza
- Espera un minuto.
Se levantó de un salto y corrió al baño para rebuscar en el botiquín hasta encontrar las aspirinas. No tardó en llegar a su lado para obligarlo a tomarse aquella medicación, que sabía era su único alivio posterior a esas crisis.
- Gracias – dijo con voz rasposa. Su miraba volvió a enfocarse en ella, mientras una de sus pobladas cejas se arqueaba – ¿Qué haces aquí?
Maka resopló, rodando los ojos. Sí, todo había regresado a la normalidad.
– Tus padres están durmiendo en mi habitación, ¿Lo recuerdas?
– Es cierto. Lo siento, aún estoy dormido.
Se quedó en silencio mirando el techo, a la espera de que el dolor lo abandonase. Maka se acomodó a su lado imitándolo, sin quitarle la mirada de encima. El sonido del reloj era su único acompañante, pues la tormenta había cesado hace un par de horas. Albarn esperaba pacientemente alguna explicación de su parte, aunque sabía que eso no sucedería si no daba el empujón adecuado.
-¿No vas a contarme qué soñaste?
-No lo recuerdo.
La master gruñó - Mentiroso.
Soul sonrió a duras penas. Se recostó de lado para observarla, ella no despegaba su mirada de él- ¿Qué te hace pensar que te estoy mintiendo?
-Te conozco, Evans, ¿lo olvidas?
-Es difícil hacerlo si me lo recuerdas a cada instante.
Maka reprimió una risilla, mordiendo sus labios. Soul llevó su pulgar hasta ellos, obligándola a romper esa mueca, fingiendo ofuscación.
-No hagas eso.
-¿Por qué?
-Porque se te parten los labios
-¿Y eso qué?
Abrió la boca para responder, pero se calló al instante. La imagen de su sueño lo golpeó de pronto, y sin poder explicarse del todo, tuvo grandes deseos por besarla. Negó y se volteó, acomodándose toscamente en el almohadón mientras su master resoplaba ante su actitud.
-Vaya, sí que ese sueño te dejó extraño…-siseó la chica con un tono arisco, que él quiso pasar por alto
- ¿Qué hora es? – Respondió a cambio
-Aún queda noche por descansar.
Soul asintió y cerró los ojos, cayendo casi al instante en el sueño e ignorando la penetrante mirada de su master pegada sobre su nuca. Albarn suspiró con tristeza mientras volteaba y observaba el reloj, sabía que él aún tenía un par de horas de sueño, en cambio para ella solo eran horas perdidas.
/
Un tenue rayo de sol se coló entre las oscuras cortinas, golpeando de lleno el pálido rostro de Soul. Se quejó entre gruñidos y balbuceos hasta que sus ojos se abrieron perezosamente. Dio un bostezo mientras se incorporaba, sintiendo la boca pastosa que solo le recordaba una mala noche de sueño. Aún somnoliento miró a su lado, deteniéndose en un contorneado bulto que yacía cubierto por sus sabanas. Abrió los ojos de golpe, observando los alrededor desconcertado, aún sin poder reconocer del todo dónde estaba y con quién estaba, nerviosismo que se fue disipando al recordar los sucesos del día anterior.
Un ligero suspiro escapó de los labios de la joven, sacándolo de su trance. Se estiró con cuidado para no despertarla y sonrió al ver su rostro tranquilo, al menos era justo que pudiese dormir tranquila. Se levantó, procurando no hacer ruido, y comenzó a andar hasta el baño. Aún con la torpeza propia del poco reconocimiento de un espacio nuevo, masculló improperios hasta encontrar la luz del cuarto. Se restregó la cara mientras observaba su reflejo, no pudiendo evitar la sonrisa burlona ante su estado adormilado y deplorable.
-Creo que tendré que acostumbrarme a esta cara.
-Tranquilo, solo será por un par de días, ¿recuerdas?
Miró a la chica a través del espejo, devolviéndole una sonrisa derrotada- ¿Te desperté?
-No realmente…-caminó hasta el lavabo, tratando de arreglar sus cabellos e intentando disimular un bostezo-… estaba despierta desde hace un rato, pero no quería levantarme aún.
-¿Y eso? ¿La señorita puntualidad amaneció perezosa?
Maka sintió un marcado tic sobre su ceja- No. -siseó- Por lo visto has olvidado que tenemos invitados.
El arma hizo una mueca – Como si eso te hubiese detenido antes.- La mirada fulminante de la chica hizo que se tragara la carcajada que luchó por salir, e intentó disimularla con una tos demasiado fingida.- Intentaré que se marchen, no te preocupes.
– Te lo agradecería, más aún porque necesito tener acceso libre a mi guardarropa.
-Respecto a eso, me imagino que anoche tuviste la precaución de sacar algo para hoy, ¿verdad?
Su respuesta fue un largo silencio. Soul resopló, negando burlonamente, mientras Maka lo fulminaba con la mirada.
-Niñita torpe, ¿no se supone que eres la más inteligente de los dos?
-¡Soul!
- Ey, no te enojes conmigo por tus torpezas – sonrió mostrando sus afilados dientes-… solo porque soy una excelente guadaña me atrevo a preguntar, ¿Necesitas que te busque algo?
– ¡No, solo sácalos de mi cuarto!
Soul miró su reloj y se encogió de hombros - Ni sueños, es más fácil que te saque algo de ropa antes de lograr que se levanten.
-¿En serio? – Maka arqueó una ceja incrédula – Pero si no es tan temprano.
-Solo dime qué necesitas, no querrás perder más tiempo, ¿o sí?
-Tienes razón. Solo mi uniforme, muchas gracias.
-Bien.
Caminó con la intención de cumplir con su petición, pero antes de poder salir, la chica apresó su brazo. La miró de reojo, extrañado ante el notorio sonrojo de sus mejillas.
-Ta-tam-bién… un-un b-brasi-er… y-y unas bra-gas…
Soul sintió que su cuerpo se hacía hielo - ¿Eh?
-¡¿Estás sordo?! – El chico no respondió - ¡Necesito ropa interior!- La espalda de la guadaña se tensó exageradamente, y ella rodó los ojos- ¿Puedes hacerlo, sí o no?
-¡Por supuesto que no! ¡Usa las que llevas puesta! –Maka se sonrojó furiosamente y guardó silencio - ¡¿Estas de broma?!
-No…
-¿Pe-pero có-cómo, tú…?
-¡Oh vamos no es gran cosa!
-Espera… -suspiró-… ¿quieres decir que tú duermes sin ropa interior? – Maka no respondió, a lo que él soltó una estruendosa carcajada – Mira nada más, ¿cómo es que no me había dado cuenta?
Sus risotadas continuaron hasta que un libro impacto sobre su cabeza. Chilló y comenzó a sobar la zona golpeada, fulminándola con la mirada.
-Es algo más común de lo que piensas, así que no le des tanta importancia…-siseó- Ahora, ¿podrías ser tan gentil de traerme ropa interior limpia?
-Deberías sacarla de la ropa sucia, total, es tuya ¿o no?
-¡Eres asqueroso!
-Bien, bien. No grites tanto, es temprano…-Suspiró- Está bien, yo iré, al fin de cuentas, se supone que conozco toda tu ropa, incluyendo la interior…
Maka sonrió- Bien, solo procura que tu nariz no sangre, no querrás manchar la alfombra.
-¡Bah!, los sujetos cool como yo no se sonrojan por esas tonterías…
-Perfecto, procura entonces que sea un hilo dental…
-¡¿Qué?!
Como por arte de magia su nariz comenzó a sangrar casi al instante, consiguiendo una sonrisa maquiavélica por parte de la chica.
- ¡¿Qué estás loca?! ¡Usas una minifalda y pretendes usar hilo dental!
Albarn rodó los ojos al ver sus torpes intentos por contener la hemorragia. Le entregó un pañuelo que él recibió toscamente -¿Qué decías de los tipos cool? – Soul gruñó en respuesta, mientras ella simplemente se encogió de hombros - Solo trae lo primero que encuentres, Soul…
-¡Bien!
Maka lo vio salir del baño con dos tapones de papel higiénico. Apenas se cerró la puerta comenzó a reír al imaginarse la escena. Caminó hasta el armario y sacó un par de toallas. Sus ojos viajaron discretamente a la "fábrica de bebés" sintiendo un ligero estremecimiento que la obligó a sacudirse exageradamente y deshacerse de aquella extraña sensación de nerviosismo y desasón que no la dejaba desde la noche anterior.
-Solo un par de días, Maka… - sus ojos chocaron con los de su reflejo en la ventana - … y todo esto terminara pronto…
/
-¿Y…? –Canturreó Lizz apenas pusieron un pie en el salón
La pareja vio interrumpido su paso por la mayor de las Thompson quien no tardó en sujetarlos de los hombros, codeando picaronamente las costillas de Evans y dándole amistosas palmadas a la chica.
-¿Y qué?
-¿Cómo les fue a mi pareja favorita?
Maka resopló en respuesta-Pues…
-Fue un fiasco.-siseó sonrojado el arma, deshaciéndose de su agarre para desplomarse sobre el escritorio con dramatismo
-Oh, vamos no pudo ser tan malo. No seas exagerado, Evans.
Miró a la chica con la esperanza de que ella soltase las novedades de la noche, pero a cambio recibió una extraña mueca y un ambiguo recogimiento de hombros. Con una extraña tranquilidad, Maka se deshizo del agarre de la Thompson mayor y se sentó junto al chico, posando sus ojos en un grueso libro de biología. Lizz ladeó el rostro, sorprendida ante el aura de irritación que rodeaba a la pareja. Miró al resto de sus amigos que se acercaban con la misma intensión de informarse sobre la velada.
-¿Entonces? ¿Qué sucedió? – insistió tozudamente, a pesar de leer con claridad el mensaje de "No jodas" tatuada sobre sus frentes
Maka intercambió una breve mirada con el chico, quien simplemente desvió el rostro hacia la ventana, haciéndose el desentendido.
- Estuvo bien- respondió escueta, sin despegar sus ojos de su libro
-¿Solo "bien"?
-Sí. Solo bien.
El grupo intercambió miradas escépticas y volvieron a enfocar sus ojos en ellos, hasta incomodarlos. Soul gruñó sonoramente y se levantó de un salto.
-¡Ellos se quedaron en nuestro apartamento, le cedimos la habitación de Maka y ahora tenemos que dormir juntos! ¡Así que no, no estuvo bien, para nada bien!
Un silencio sepulcral se instaló en el salón. Evans vio a su alrededor, donde la mayoría de sus compañeros lo miraban con curiosidad. Su rostro se sulfuró al ver los gestos morbosos, enjuiciadores e incluso asesinos de la mayoría de los presentes. Él se acomodó la chaqueta y volvió a sentarse, con las mejillas sonrojadas, tratando de ignorar los comentarios tras su espalda.
Kid observó a su alrededor y suspiró al escuchar la seguidillas de murmullos que parecían zumbidos asimétricos, retumbándole como moscas molestas en sus oídos.
- Bien, bien el espectáculo terminó, no es algo que les incumba…
Black, quien pensó que había estado en silencio por el tiempo suficiente, se subió a uno de los escritorios-¡Es verdad! ¡Mi amigo Soul puede hacer o deshacer lo que quiera con Maka! ¡Su gran Dios se lo permite! ¡Así que ustedes no se entrometan, pequeños mortales!
La pareja lo observaba con horror, sintiendo que un sudor frio les surcaba la sien. Sabían que el trasfondo de sus palabras no tenía ningún dejo malicioso, pero quienes no conocían el contexto, podían pensar cualquier cosa. Sintieron como el murmullo se hacía aún más fuerte y claro, sus rostros enrojecían ante cada comentario e interrogante que lograban entender de esa comidilla:
"¿Ellos están juntos?" "Desde cuándo? "¡¿Qué, eres ciega?!" "Ellos siempre han estado juntos" "¡Eh! ¿En serio?" "Sí, hay alguien que dice que los escuchó en el baño, ya sabes".
-¡Oh por todos los…! – Soul fulminó con la mirada al ninja estrella, quien simplemente se encogió de hombros; él claramente no sopesaba el tenor de sus palabras.
El resto del grupo suspiró. Observaron a la pareja, quien procuraba ignorarse y mantenerse a una distancia más que prudente, cosa extraña viniendo de ellos. Apenas el timbre retumbó en el salón, Soul tomó sus cosas y se cambió de puesto, al sitio más cercano a la ventana y lo más apartado posible de su master, mientras Maka seguía inmersa en la lectura, haciéndose la desentendida de su entorno.
-¿Crees que pasó algo malo? – Preguntó Tsubaki a Lizz
La rubia se encogió de hombros e hizo una mueca-No lo sé, pero están más raros de lo normal.
-¡Oh, pues eso no es nada que yo no pueda solucionar!
-¡Tú ya hiciste suficiente! –chillaron las féminas
El sonido de grandes y pesados pasos les advirtió la proximidad del maestro. Las chicas se ubicaron cerca de la rubia, quien a todas luces demostraba que no les dirigiría la palabra, al menos no en esos momentos. Los chicos, en cambio, no tardaron en rodear a Soul, el cual intentaba ignorarlos lo mejor que pudo.
Pasaron largos minutos llenos de tedio, las palabras del maestro entraban como un silbido lejano para la mayoría, en especial para Evans. A pesar de sus intentos, no pudo evitar que su atención se enfocara en la rubia nuca de su master, esperando que eso la incomodase. Por la tensión en su espalda estaba claro que ella tenía conciencia de su mirada, pero no la daría el gusto de voltear a verle, ni a dejarse intimidar. Soul resopló, recargando su mejilla en su palma mientras jugueteaba con su lápiz. Siguió mirando detenidamente cada movimiento de la joven, desde como acomodaba su cabello detrás de su oreja hasta el sutil mordisqueo de la punta de su bolígrafo antes de anotar algo que consideraba importante. Lentamente su atención se perdió y comenzó a divagar en los hechos de la noche anterior, donde lo más destacable era su conducta, la frescura de sus gestos, la espontaneidad de su risa, sus comentarios cargados de sabiduría y critica. No pudo evitar que una sonrisa surcase sus labios al pensar en ello. Cualquier que hubiese visto la escena, pensaría que era la típica velada donde una pareja, completamente normal, se reunía con sus suegros. Rió internamente al pensar que Maka sería la nuera que cualquier madre desearía tener, pero era algo que no hubiese creído si no la hubiese visto con sus propios ojos. Continuó repasando en cada detalle desde el día anterior hasta aquella mañana, llegando a recordar el conjunto que yacía bajo el uniforme de su master. Negó ligeramente, intentando ignorar el ardor sobre sus mejillas.
"Censura, Soul, censura". Canturreó su mente, tratando de disipar el calor, que repentinamente, invadía el salón.
-Pss-pss…-Soul miró a Black de reojo-… ¿Por qué esa cara de pervertido, viejo? ¿Algo interesante qué contar?
-No digas estupideces – siseó, azorado- y por cierto, aún estoy molesto contigo, ¡¿Dónde está mi bebé?!
La voz de Sid-sensei se vio interrumpida, y ambos chicos miraron hacia el frente.
-Soul, ¿Qué sucede?
-Nada, solo le estoy pidiendo a Black que me devuelva mi moto…-masculló, tratando de restarle importancia al asunto
Sid suspiró resignado – Bien, no vuelvas a interrumpir mi clase.
-Sí, Sí…-cuando el maestro retomó la lectura, Soul fulminó al ninja - ¿Y bien?
-Tranquilo, no te sulfures. Está en mi casa, sana y salva si quieres saber.
-Por el bien de tu culo espero que sea así.
-No es necesario...-sonrió-Te la entrego hoy mismo.
Soul resopló dejándose caer sobre la mesa- Deja. Tampoco es que pueda usarla. Mi madre casi sufre un infarto cuando la vio.
-¿Y desde cuándo Soul Evans le hace caso a sus padres?
La guadaña le mostró los dientes en una irónica sonrisa – Desde el instante que tomaron el control sobre mi futuro, pedazo de idiota.
Black frunció el ceño - ¿Estás seguro que es solo por eso?
-¿A qué te refieres?
Kid, quien había guardado silencio esperando el momento indicado para intervenir, esbozó una simétrica pero tenue sonrisa- Para ser más específicos, lo que Black Star quiere saber es si no hay otra motivación que te ayude a mantener esta "farsa" – Los ojos del joven se dirigieron hacia Albarn.
- ¡¿De qué mierda estás hablando?! – Ladró enrojecido
-¡Soul, segunda advertencia!
Soul se mantuvo en silencio, tratando de ignorar las miradas burlonas de sus compañeros. Sid volvió a suspirar y comenzó a escribir algo en el pizarrón., al mismo tiempo que Maka volteaba para mirarlo interrogante por su inusual ataque de histeria. Un fuerte sonrojo se apoderó de sus mejillas al darse cuenta. Se sentó ruidosamente y desvió su rostro hacia la ventana, haciéndose el desentendido. Maka se encogió de hombros y retomó la atención a la clase, ya luego tendría tiempo de hablar con él.
Pasaron algunos minutos donde la voz de Sid se le hizo cada vez más lejana, siendo reemplazada por los recuerdos del día anterior. Si bien no podría dejar de destacar que la conducta de Maka había sido crucial para mantener la farsa, no podía evitar imaginar la posibilidad de que en algún momento de la velada, ellos hablaron con la verdad. ¿Acaso cabía esa posibilidad? Maka y él siempre han sido inseparables, y todo el mundo decía que parecían más un matrimonio que amigos, será que ellos mismo terminaron por creerse esa idea y que por eso todo parecía tan… ¿real?
Volvió a mirar la espalda de la joven, y su ceño se frunció. No, eso era absurdo. ¿Qué posibilidades tenían de ser una buena pareja si ambos estaban… rotos?
Ella no confiaba en los hombres, razón por la cual le daba a entender que no había manera que lo viese de esa forma, y él… él estaba tan enfermo y retorcido que había sido capaz de enredarla en una maraña de engaños que solo podría terminar en desastre si los descubrían. Porque tenía que ser realista, el riesgo de que algo pudiese salir mal era inminente, y las consecuencias no serían agradables. Aunque si le preguntasen a él, podría aceptarlas, sería el castigo justo, propio del mismísimo infierno, él tendría que soportarlo… pero ¿Y Maka? Ella también se vería perjudicada, y eso no era algo que él pudiese tolerar, menos si una de esas consecuencias era la posibilidad de que la alejasen de él. No es que pensara que la chica no pudiese vivir sin su presencia, jamás pensaría algo así, la pregunta era si él podría hacerlo, estaba tan acostumbrado a ella que no podía imaginarse un futuro sin verla leyendo en el sofá, o escuchara tararear mientras preparaba la cena.
La risa de sus amigos lo sacó de su trance, sintiendo sus mejillas arder al verse tan abstraído mirando a su mastes, como un idiota enamorado. Desvió otra vez la mirada hacia la ventana, gruñendo y mascullando improperios, tratando de ignorar sus miradas y risitas acusadoras.
-Aquí huele a amor…-Canturreó Black, riéndose entre dientes.
-Cállate.
MAKA POV
La clase de Sid-sensei se me hizo eterna. No porque no fuese interesante, sino porque mi mente no lograba conectarse como era debido.
Tras mi espalda podía sentir la fuerte mirada de Soul, y con ella la inquietud de su alma confundida; era como un mar de ideas que solo lograban perturbarme. Sabía que aquel sueño tenía mucho que ver con su estado actual, pero no ha querido siquiera mencionarlo.
Sid-sensei lo ha vuelto a regañar, y yo no puedo resistir el impulso de mirarlo. Tenía las mejillas sonrojadas y se veía irritado. Por el rostro de Black y Kid puedo asegurar que ellos tuvieron mucho que ver con eso, al fin de cuentas, siempre saben qué decir o qué hacer para avergonzarlo.
Nuestros ojos se encontraron, y él pareció perturbarse aún más. Le pregunté con la mirada qué era lo que le sucedía, pero Soul solo se dejó caer y me ignoró olímpicamente. A pesar de que ello me dolió, no quise que mis amigas lo notasen. Me encogí de hombros y continué tratando de captar lo que Sid-sensei trataba de explicar.
Quizás las cosas no estaban saliendo tan bien como Soul esperaba, quizás no estaba siendo lo suficientemente buena. Negué ligeramente. No, sé que ese no es el motivo, he puesto todo de mí para que las cosas salgan bien, aunque… tampoco es que me hubiese esforzado demasiado, al fin de cuentas, tendría que ser demasiado ciega para no notar que las cosas me habían salido, corrección, nos habían salido demasiado naturales... y eso me asusta, porque quitándole los improperios y peleas, siempre hemos vivido como una pareja. Me sonroje ante esa idea, porque algo me dice que esa es la principal razón de que nuestra farsa fuese más fácil.
Negué ligeramente, sacándome esas ideas de la cabeza. En estos momentos no podía pensar en ello. Esto era un favor, y no podía involucrar sentimientos.
-Esto no es más que un favor, Maka. No hay nada más y no lo habrá.
El sonido de la campana me hizo volver a la realidad e inmediatamente sentí a Lizz y Patty jalándome hasta la salida. Ahora sí que no me perdonarían más silencio.
Suspiré ante su cotorra y forcé una sonrisa, bueno, son las consecuencias de tener amigos tan entrometidos.
SOUL POV
Apenas sonó la campana, Maka se vio arrastrada por las Thompson y detrás de ellas iban Tsubaki y Chrona. Era obvio que la interrogarían, del mismo modo que Black y Kid me interrogarían a mí.
Me atreví a mirarlos de reojo, y tal como pensé me estaban observando, expectantes.
-¿Y bien? – Comenzó Kid
Suspiré resignado. Miré a mi alrededor, procurando que no hubiese más oídos curiosos, y cuando el salón quedó solo, me animé a responder.
-Bueno, mi madre está fascinada con ella.
-¿De verdad? ¿Cómo es posible?
Sonreí – Tengo que admitir que Maka tiene pasta de actriz. Fue encantadora, servicial, mucho más educada de lo que acostumbra, en serio, no la hubiesen reconocido, era como si fuese… otra.
- ¿La sientes diferente?
-Sí.
-Eso quisiera verlo… -musitó Black, apoyando sus pies sobre el escritorio y balanceándose en su silla- No logro imaginarla.
-Pues pronto la verás.
Tanto Black como yo miramos a Kid con el cejo fruncido - ¿A qué te refieres?
Kid esbozó una amplia sonrisa, mostrando sus perfectos y simétricos dientes - ¿Qué es un compromiso, sin una fiesta que lo celebre?
Sentí un escalofrío recorrerme la espina mientras Black gritaba jubilosa y escandalosamente por los alrededores.
-No sé por qué tengo un mal presentimiento sobre esto…
O*o*O*o*O*o
Hola!
Se que ha pasado muchísimo tiempo, y aunque no lo crean he estado lamentándome el no poder terminar esta historia.
Quiero ponerle fin, porque me lo debo y también se lo debo a ustedes, además estoy entusiasmada, espero poder contar con el tiempo necesario para que asi sea.
Desde ya, les agradezco infinitamente por quienes siguieron esperando y leyendo, a pesar del tiempo que no actualice.
Les mando un abrazo apretado cargado de agradecimiento.
Las saluda atentamente,
NinfaOscura
