CAPÍTULO 10: NO JUEGUES CON FUEGO A MENOS QUE DESEES QUEMARTE
Estaba apurado por terminar el trabajo. Le había dicho a Charlie que se verían en la noche. Aunque lo más seguro era que ella ya se había ido a dormir.
Esa mañana antes de irse había prendido una vela por la memoria de Hisana y había observado su foto durante varios minutos. A simple vista su esposa parecía una mujer normal. Sabía que varios nobles habían criticado su unión con ella por no ser "llamativa" y digna de ser desposada por alguien del clan Kuchiki. Conocía mujeres más voluptuosas, altas y adineradas, cuyos padres las habían presentado ante él para lograr una especie de "alianza" entre las casas. Pero el capitán del sexto escuadrón no buscaba un matrimonio arreglado, cuyo fruto fueran hijos nacidos de una relación sin amor.
Sonrió al recordar lo nervioso que lo ponía el hecho de que Hisana no le tuviera miedo, pero si respeto. Igualmente, él estaba acostumbrado a recibir lo segundo a causa de lo primero: primero le temían, luego lo respetaban. Era el único respeto que conocía.
Ella nunca mostró miedo, simplemente le sonreía y le hablaba sobre su vida. Las relaciones interpersonales no eran lo suyo, pero él se habituó a contarle más de lo que le había contado a otras personas. Logró abrirse con ella y eso fue suficiente para que lo enamorara.
Terminado el papeleo, se puso de pie para dirigirse a su hogar. ¿Qué hora era? Nunca le había importado, pero esta noche no quería llegar tarde.
Lamentablemente fue abordado por un Kenpachi algo ebrio, seguido por Ikkaku y Yumichika. Pronto Renji apareció para defender a su capitán que no estaba de humor para peleas verbales y mucho menos para un combate cuerpo a cuerpo.
Usando el Shunpo, Byakuya Kuchiki desapareció de la escena sin importarle lo que fueran a decir los demás shinigamis.
Llegó a la mansión y al entrar notó que algunas velas sobre la mesa del comedor estaban a punto de apagarse. ¿Alguien estaba levantado todavía? Respondiendo a su pregunta, allí estaba Charlie. Al igual que la noche anterior, se había dormido. Pero esta vez era diferente, la cena estaba servida, pero ella no había comido. Las criadas no estaban por ningún lado. Y esa comida no se veía como lo que solían cocinar ellas. ¿Charlie había preparado la cena? ¿Se había dormido esperándolo a él? Su corazón pegó un salto cuando escuchó a la chica hablar entre sueños "Byakuya…" balbuceó sonrojándose. ¿Con qué demonios estaba soñando? Era obvio que él estaba involucrado en el sueño, pero…¿Por qué se sonrojaba de esa manera?
Se acordó del primer beso con Hisana. Ella también se había sonrojado.
"Byakuya" volvió a decir sonando más como un gemido. Años de autocontrol y disciplina fueron tirados por la ventana en el momento en que la oyó llamarlo de esa manera tan… ¿necesitada? Con la mente en blanco, el capitán se acercó a ella y unió sus labios en un casto beso. Se sentía bien, demasiado bien. Pero quería más.
Notó que la joven estaba en una postura incómoda, así que lentamente la cargó en sus brazos al estilo princesa. Era liviana como una pluma y su piel era suave. Sin poder resistirlo, volvió a besarla, pero más intensamente y durante más tiempo. Tan perdido estaba que no notó cuando el corazón de la muchacha comenzó a latir fuertemente. Oyó un gemido de sorpresa por parte de ella que fue ahogado por los labios del shinigami.
Se separó lentamente y abrió los ojos encontrándose con la mirada sorprendida y deseosa de la pequeña mujer. ¿Le había faltado al respeto? ¿Creería que él era un pervertido? ¿Debería esperar una bofetada de su parte? Pero nada sucedió, ni una palabra ni un gesto. Sólo lo miraba esperando algo. Por supuesto que el shinigami no tenía idea de qué hacer: disculparse, sonreírle, explicarle el por qué de su accionar, seguir besándola. Lo último fue lo que más lo convenció y volvió a besarla notando como ella aceptaba el beso abriendo la boca y abrazándolo por el cuello.
La lengua de la joven era cálida y su saliva era como un afrodisíaco para el capitán. La sentía temblar en sus brazos. Podía notar como el pequeño cuerpo aumentaba de temperatura.
Cuando el aire fue escaso, se separó de ella y abrió los ojos. La chica que él había conocido en el Mundo Real ahora parecía sacada de una de las revistas de mujeres en ropa interior que una vez pescó a Renji leyendo durante el descanso. Su rostro lucía mucho más iluminado, con las mejillas sonrojadas y los labios hinchados y rojos por la reciente actividad.
_Byakuya_ la escuchó decir respirando agitada_ Bienvenido a casa_ dijo mostrándole una enternecedora sonrisa
El nudo en la garganta no le permitió contestar. El hambre lo atacó de repente y el deseo le nubló la vista. Devoró hambriento la boca de la chica que comenzó a gemir entre beso y beso. La llevó en sus brazos a la habitación más cercana mientras continuaba con sus labios unidos a los de ella. Entrelazó sus dedos en el sedoso y húmedo cabello. "Al parecer ha hecho uso del cuarto de baño" se dijo satisfecho oliendo el aroma a fresas en los largos mechones.
Rompió el beso cuando llegaron al futón y él la sentó allí. Entre caricias fueron quitándose la ropa hasta que la muchacha quedó en ropa interior y él sin la capa de capitán y con el pecho expuesto.
Le besó el cuello, acarició su cintura y su espalda, volvió a besarla en los labios y la colocó sobre él. De esta manera era más fácil el contacto y sus cuerpos se rozaban libremente. La chica sintió vergüenza por un momento y él lo notó, pero pronto ella lo besaba con la misma pasión de antes y gemía cada vez que sus manos la acariciaban.
Suavemente la recostó. Le besó el nacimiento de los senos y bajó hasta el vientre. La escuchó reír entre gemidos, al parecer le había hecho cosquillas. Le gustaba lo que veía : un cuello largo y esbelto, unos senos medianos, una pequeña cintura y dos atléticas pero sensuales piernas. Eso sin contar la expresión de excitación dibujada en el joven rostro y el largo cabello oscuro que estaba desparramado en el futón.
Decidió que era hora de que la demás tela despareciera, así que terminó de desnudarla. Se sonrojó más que antes, pero él la besó para calmarla. Era aún muy joven y estaba seguro que ella debía ser bastante inexperta. "Quizás otro hombre le haya enseñado una o dos cosas, nada más" pensó sin poder evitar ponerse celoso.
Sin hacerla esperar, se quitó todo quedando tan desnudo como ella. De nuevo comenzó besando sus labios, luego su cuello, pero esta vez no se detuvo y acarició con su mano el seno derecho.
_¡BYAKUYA!_ gritó gimiendo sorprendida
"Así me gusta" pensó él sin retirar la mano y notando como se endurecía el rosado pezón. Siguió con la caricia y luego prestó la misma atención al otro seno. Su boca descendió sobre el pezón derecho y su lengua comenzó a mojarlo.
_¡Ah,aaaaaahh..Bya…kuya!_ gemía con los ojos cerrados
La erección le dolía horrores, pero quería que ella disfrutara el momento. Mientras succionaba y lamía el pequeño botón rosado, ella deslizó una mano entre sus cuerpos y llegó hasta el miembro del capitán. Esto lo tomó por sorpresa haciéndole escapar un pequeño gruñido. No podría controlarse si ella lo provocaba así.
Se sentó y la levantó haciendo que se arrodillara sobre él con la espalda apoyada en el pecho del shinigami. La chica gimió cuando comenzó a besarle y morderle los hombros. La mano derecha de él viajó hasta la intimidad femenina encontrándola empapada. Ella ahogó un gemido cuando dos de sus dedos comenzaron a jugar con su clítoris. "Es increíble" pensó el capitán.
Besó sus manos, su espalda, su nuca, su cuello. Acarició sus senos con una mano mientras la otra se dedicaba a darle aún más placer.
La penetró con un dedo, que se deslizó fácilmente debido a la abundante lubricación. Su interior era cálido y estrecho. Podía sentir los espasmos en su mano.
_¡Bya…aaaaaaaaaaaahhhhhhh!_ gimió cuando comenzó a mover el dedo
El ruido a chapoteo lo excitó aún más. Ella lo deseaba. Temblaba en sus brazos y gemía su nombre. Quería hacerla suya con tanta urgencia. Pero debía ser paciente y controlarse.
Sintió como convulsionaba en un orgasmo y mojaba su mano. Estaba en trance, con la cabeza tirada hacia atrás y las mejillas sonrojadas mientras respiraba agitada. A él le pareció lo más bello y excitante del mundo. Volvió a besar su cuello y llegó hasta la oreja.
_¿Cómo lo quieres?_ le susurró con voz rasposa y cegado por el deseo
Ella dio vuelta la cabeza y lo miró
_¿Mmmm?_ al parecer no lo había oído
Le tocó el clítoris que seguía inflamado haciendo que le prestara atención
_Byakuya yo…_gimió
_Pregunté que cómo quieres que te haga el amor_ dijo interrumpiéndola mientras le lamía el cuello sin dejar de tocar su intimidad_ Quiero saber cómo te gusta.
Se acomodó en la entrada, pero sin penetrarla. Ella movía las caderas para que el roce fuera mayor. El glande entró solo hasta la mitad. "Quiero una respuesta" pensaba el capitán "Deseo saber qué debo hacer para que ella sea sólo mía" seguía celoso de cualquier otro hombre que haya estado con Charlie, por eso quería ser aquel que ella nunca olvidaría.
_Dímelo_ ordenó mordiéndole la oreja
_¡Aaaah!_ estaba tan caliente que temía derretirse_ ¡No lo sé!
_¿Hmmm?_ se burló él_ ¿No lo sabes? ¿ No sabes cómo te gusta que te toquen?
¿Acaso ningún otro hombre se había preocupado por el placer de la muchacha? Él la haría gozar. Le daría orgasmos inolvidables durante toda la noche. Todo lo que ella se merecía. La lujuria lo cegó aún más al pensar en todo lo que podría hacer con ella.
_Eres…el primero…soy virgen_ dijo en voz baja
Como si un baldazo de agua fría le hubiera caído en la cabeza, el capitán recuperó la conciencia y encerró a la lujuria. "ERES EL PRIMERO, SOY VIRGEN. ERES EL PRIMERO, SOY VIRGEN…" Esa última oración lo había hecho entrar en razón. ¿Esa chica era virgen y pensaba entregarse a un hombre con el cual ni siquiera estaba comprometida? Sin contar que eran prácticamente desconocidos, con costumbres y creencias totalmente diferentes. No podía desgraciarla de esa manera.
Levantándose y cubriendo a la chica con una sábana, el capitán del sexto escuadrón dejó la habitación ante la mirada de dolor de la muchacha.
