N/T: Hola, no tenía la intención de que me tomara tanto tiempo, pero espero poder actualizar en la siguiente semana o la que sigue, me esforzaré porque así sea :3
Capítulo 10: Peleando las Batallas de Otro
Con cansancio, Tsuna abrió sus ojos para ver una mancha. La mancha se formaba en un techo mientras su cerebro registraba el dolor en su cabeza y en su estómago. De acuerdo con su sensei, debía cerrar sus ojos y fingir inconsciencia hasta que entendiera completamente la situación en la que estaba. Pero Tsuna no sentía ningún verdadero peligro y casi podía reconocer el techo como el suyo incluso si no podía sentir su cama debajo de él. El palpitar en su cabeza no lo dejó concentrarse lo suficiente para estar seguro de nada, así que se levantó en una posición sentada y se aseguró de que su habitación fuera la suya. Su examen se detuvo cuando sus ojos se engancharon en la pequeña figura de no más de tres pies en frente de él. Su sensación había estado equivocada.
"R-Reborn, ¿q-qué e-estás h-haciendo a-aquí?" dijo Tsuna, alejándose de la figura tan rápido como le fue posible.
"Vine a revisar tu trabajo," dijo el bebé hitman, y Tsuna no pensaba que pudiera llegar a la ventana a tiempo para escapar. Tendría que lanzarse en la misericordia del hitman (si el bebé demonio tenía alguna).
"L-lo s-siento," dijo Tsuna. Su miedo creciente lo deshabilitó de acompañar la declaración con una reverencia. "H-hoy f-fue el D-Día de los P-Padres, y H-Hana ha e-estado a-ayudando p-pero h-he e-estado o-ocupado."
"¿Ocupado haciendo qué?" preguntó Reborn en un tono calmado de regaño. Una ira apretada escondida bajo esas palabras.
"E-estoy e-estudiando a-artes m-marciales. N-no m-molestaré a T-Tamaki-san de e-esa manera." Tsuna había esperado que la mención de Tamaki hiciera que Reborn retrocediera un poco, debido a que Reborn era el tutor de Tamaki y no el de Tsuna. El demonio debería estar más preocupado por Tamaki que por el hermano del niño. Pero la ira se puso peor. Y la sensación evidentemente estaba funcionando mal porque Tsuna todavía no registró ningún peligro hacia él mismo.
"Detente."
"¿D-detente?" preguntó Tsuna. "¿D-detener qué?"
"Las artes marciales," dijo Reborn. "Necesitas concentrarte en tus estudios si no quieres volverte una carga para la famiglia."
"No," dijo Tsuna con firmeza. Esa calidez lamió debajo de su piel cuando enfrentó al demonio. El demonio sacó un arma detrás de él y la apuntó a Tsuna. Y la sensación todavía no estaba funcionando, porque incluso mientras Tsuna luchaba por no correr por otro camino ante la vista de un arma en esas extrañas manos capaces, no podía etiquetar el arma como una amenaza.
"¿Por qué no?" exigió el hitman.
"¡P-porque n-no p-puedo!" dijo Tsuna. El calor se había disipado bajo la intensa mirada. "L-lo—"
"No te disculpes. Dime por qué no puedes."
"P-porque," dijo Tsuna, las palabras llegaron mucho más fácil de lo que nunca habían hecho, "q-quiero s-ser m-más f-fuerte."
"Podrías sólo pedirme dispararte," dijo el hitman. Tsuna podía decir que parte de esas palabras eran verdad. Pero una verdad a medias todavía era una mentira, así que Tsuna negó con su cabeza.
"N-necesito v-volverme m-más f-fuerte por mí m-mismo. E-esas balas n-no son para mí."
El arma apunto al suelo, y Tsuna pensó que vio los hombros del demonio desplomarse un poco. Un destello de verde apareció y aterrizó en Tsuna. Tsuna cayó hacia atrás, esperando dolor, pero en su lugar un pequeño camaleón verde se encaramó en la cabeza de Tsuna.
"Leon," dijo Reborn, un comando integrado en el nombre. Cierto. El camaleón era la mascota personal del hitman, Leon. Leon sacó su lengua y aumentó la presión en su agarre en el cuello de Tsuna donde había decidido posarse. Tsuna no entendió la decisión del camaleón, pero sintió que era importante. "Bien. Quédate."
"¿T-te v-vas?" preguntó Tsuna.
"Sí. ¿Por qué? ¿Quieres que me quede?"
"N-no," dijo Tsuna, temiendo lo que el demonio haría si decía que sí. "¿P-pero q-que h-hay de m-mi t-trabajo?"
"Estaba perfecto."
"¡Q-qué!" dijo Tsuna, la sorpresa en guerra con la confusión. "Pero p-pensé que... ¿p-por qué m-me d-despertaste?"
"Porque quise."
Ante esas palabras, el hitman desapareció. Tsuna no entendía al demonio, pero de nuevo, probablemente costaría toda su cordura hacerlo.
Estrechando los ojos al lio de cabello marrón, él saltó y atacó. El de cabello marrón se reunió con su arma, pero el metal se encontró con nada sólido. Su presa se había agachado y corría hacia otro lado. Lo persiguió, pero la presa era más rápida hoy que ayer. Un palo se encendió, un explosivo, cayó hacia él, pero lo golpeó de nuevo, y explotó lo suficientemente lejos como para ignorarlo. Más tarde, mordería hasta la muerte a quien sea que haya decidido destruir la propiedad de Namimori.
"¿Q-qué h-hice, H-Hibari-san?" chilló su presa, pero Hibari lo ignoró. La presa sabía exactamente por qué Hibari estaba cazándolo. La presa corrió hacia un callejón sin salida, y Hibari dirigió una tonfa hacia el cuello de la presa. El ataque falló y golpeó la pared. Un bate rozó el cabello de Hibari cuando esquivó lo que habría sido un ataque sorpresa para un herbívoro. La segunda tonfa golpeó carne suave, y el herbívoro extra detrás de él gruñó y dejó caer el bate de béisbol. La presa tomó la oportunidad para golpear el estómago de Hibari. El movimiento fue más controlado y calculado que el de ayer, pero Hibari lo esquivo fácilmente. El golpe carecía de la fiereza del día anterior. El herbívoro extra balanceó de nuevo el bate, pero Hibari dio media vuelta y atacó con su primera tonfa. Un golpe bien hecho en la nuca al herbívoro interfiriendo lo llevo a la inconsciencia.
"¡Takeshi!" gritó la presa, atrapando al herbívoro antes de que golpeara el suelo. Los ojos de la presa cambiaron de miedo y amplios a feroz y delgados. Eran diferentes de los salvajes que había mostrado ayer, pero el deseo de destruir a la presa incremento. "¿Por qué lo lastimaste?"
"Se puso en el camino de nuestra pelea," dijo Hibari. Atacó, su tonfa encontrándose con manos desnudas. Los ojos se habían ido reemplazados por turbia confusión, pero Hibari balanceó la segunda tonfa en el estómago de la presa. La presa giró para que golpeara la espalda de la presa cuando los ojos regresaron. La presa había tomado el golpe para proteger al herbívoro. Así que el herbívoro era su detonador. Hibari retiró la primera tonfa para otro golpe, pero la presa la tenía en un fuerte agarre. Pronto, la segunda tonfa estaba atrapada en la otra mano de la presa.
"¿Por qué estás peleando conmigo?" preguntó la presa. La pregunta irritó a Hibari. Soltó su segunda tonfa y caminó alrededor de la presa. Giró para golpear con el codo a la presa en la cara, pero se agachó y rodó y el herbívoro salió del camino. Hibari se movió para golpear el cuello de la presa esta vez, limitando la cantidad de tiempo y espacio que la presa necesitaría para agacharse, pero la presa golpeó y agarró la segunda tonfa. La presa enganchó un pie alrededor de uno de los tobillos de Hibari y trató de lanzar al prefecto. Hibari fortaleció sus piernas y usó su mano libre para recuperar su primera tonfa. Desplazándose hacia atrás para apartar la tonfa de Hibari, la presa perdió su balance debido a que el pie todavía estaba enganchado al tobillo de Hibari. La presa cayó, lo que lo salvó de la mano agarrando, y la caída hizo tropezar a Hibari también. Los dos golpearon el suelo frente al otro, sus pies todavía enredados. La presa de repente envolvió un segundo pie alrededor del tobillo de Hibari y dio vuelta a ambos. Con un movimiento más rápido, la presa literalmente se sentó en Hibari.
"Aquellos que pretenden olvidar acuerdos serán mordidos hasta la muerte," dijo Hibari, rompiendo el control y cambiando al depredador de vuelta a presa. La presa sabiamente se quedó atrás y evito las tonfas que Hibari había agarrado inmediatamente de donde habían caído en el suelo.
"¿Qué promesa?" preguntó la presa, esquivando cada golpe de tonfa con un estilo cada vez más reconocible. "¡No prometí pelear contigo! Espera—¿Tamaki habló contigo?"
Hibari se detuvo. Sus oscuros ojos grises examinaron a la presa en frente de él. Kusakabe había mencionado una extraña pareja de gemelos que aunque idénticos genéticamente eran nada parecidos en comportamiento y no permanecían juntos. El delgado moreno había caído de nuevo. Se sentó respirando entre jadeos. Los ojos que habían emocionado al prefecto se habían vuelto de un profundo marrón, toda la pelea se había ido de ellos. Sostenían una derrota que Hibari no había colocado allí. Alguien más había derrotado a este no-tan-herbívoro más allá del punto de sumisión. Hibari enfundo sus tonfas y se puso a buscar al cobarde herbívoro que se había atrevido a pretender ser un digno oponente.
"E-espera," dijo la presa equivocada. "¿Q-qué p-prometió m-mi h-hermano?"
"Una pelea," dijo Hibari.
"A-aquí. Y-y e-en e-este m-momento," dijo la una vez presa en un tono herbívoro. Hibari no vio necesidad de responder. El no-tan-herbívoro llevaba el distintivo aire de derrota casual, e irritó a Hibari que él no lo había puesto allí. "H-Hibari, ¿l-lastimaras a T-Tamaki-san?"
"Los mentirosos necesitan ser mordidos hasta la muerte."
"¿S-si p-peleo c-contigo, d-dejarías a T-Tamaki-san e-en p-paz?" preguntó el no-tan-herbívoro. Hibari casi sacó sus tonfas, se contuvo sólo al pensar que él ya había atacado a un oponente desprevenido. Al final, el oponente prometedor era nada más que un herbívoro.
"No puedes salvarlo, herbívoro," dijo Hibari. "Él tiene una promesa que cumplir."
"P-por favor," dijo el herbívoro, los una vez feroces ojos temblaron con una patética suplica. "T-Tamaki n-no qui—p-peleaste c-conmigo. É-él p-prometió u-una p-pelea y l-luchaste c-conmigo."
"No eras la pelea que prometió."
"P-pelea c-conmigo e-entonces," dijo el herbívoro. Los ojos marrones habían comenzado a afilarse de nuevo en aquellos ojos emocionantes. "P-pelearé c-contigo s-siempre c-cuando q-quieras. P-pero n-no v-vayas p-por T-Tamaki-san."
Los ojos se mantuvieron en Hibari, y no le gusto la sensación. Pero esos ojos también prometían diversión, una verdadera pelea contra este a veces herbívoro. El prefecto no recordaba la última vez que un oponente le dio tantos problemas como éste. El herbívoro cobarde sólo le había interesado. Este, que tenía idénticas características y habilidades de las que el otro no podría soñar, lo emocionó.
"Pelea conmigo," dijo Hibari. El herbívoro se convirtió en algo más, y se levantó para enfrentar al prefecto, y Hibari sabía que había hecho la elección correcta.
Las nuevas heridas deberían haber sorprendido a Hana, pero había estado esperando esto desde que Tsuna había comenzado a entrenar con Takeshi. Tsuna había estado preparándose para otra pelea, incluso si él no estaba pensando conscientemente en tal cosa. Sin embargo, ella quería saber los detalles, especialmente cuando el mono estúpido y Takeshi llegaron a clase tarde con excusas de la enfermera. Ambos tenían varias heridas y se negaron a ver a Tsuna. Al parecer, con quien Tsuna había luchado, había derrotado a esos dos. Pero si Tsuna había ganado contra el oponente o no, ella no estaba segura. Ciertamente tenía suficientes heridas como para denotar una perdida, pero inmediatamente había revisado a los otros dos cuando entraron sin una pizca de culpabilidad. Ella se levantó para interrogar al pequeño moreno cuando la clase se había esparcido para el almuerzo, pero un rostro inesperado la detuvo.
"Espera, Hana," dijo Kyoko. "¿Podrías unirte a Tamaki y a mí para el almuerzo hoy?"
"Sabes que no puedo soportarlo," dijo Hana. Encontró al mocoso repulsivo de vuelta cuando todo lo que sabía de la escoria era que él pensaba que era dueño de su mejor amiga, pero desafortunadamente había sabido más de él desde entonces a través de Tsuna. Todo aquel que tratara a un hermano que amaba con tanto desprecio y asco debería estar encerrado tras las rejas o borrado antes de que pueda contaminar aún más la sociedad.
"Lo sé," dijo la chica linda, arrastrando los pies con nerviosismo. Hana miró por encima de la cabeza de la chica para ver a Tsuna arrastrando a Takeshi y al mono estúpido a la puerta. Los dos estaban siguiéndolo a regañadientes y continuaron evitando mirar al rostro del pequeño moreno. Ella quería ir tras ellos y decirles a los dos idiotas lo que realmente piensa. Tsuna fácilmente podría malinterpretar la situación, llegar a la conclusión de que había hecho algo para molestarlos, y culparse así mismo por su comportamiento. "Esperaba que vinieras conmigo. No hemos pasado mucho tiempo juntas últimamente."
Hana luchó para llevar su atención de vuelta a la chica. Kyoko había comenzado a inquietarse. La chica linda tenía razón. Incluso desde que Hana se había involucrado con Tsuna, la chica alta había encontrado menos tiempo para pasar con Kyoko. El tiempo que las dos habían pasado juntas ya había recibido una paliza antes de eso, cuando ese mocoso había comenzado a salir con Kyoko y monopolizo el tiempo de la chica linda. Hana apenas podía tener unos momentos antes de que el mocoso viniera y se robara a la otra chica. Y una vez que Hana había descubierto que disfrutaba pasar tiempo con los tres chicos (ella contaba a Irie incluso si él todavía permanecía en el extranjero) y algunas veces incluso el mono idiota, había dejado de tratar de reunirse con su mejor amiga. Y Hana podía decir por la manera en que Kyoko no podía estar quieta, que la ídolo de la escuela Namimori necesitaba a su mejor amiga.
"No voy a ir a diez metros de ese mocoso," dijo Hana, la última palabra salió en un intento apresurado para no decir algo peor. Sin duda él era la razón por la que Kyoko había regresado a ese inquietante hábito. "Tú vienes conmigo."
"Pero Tamaki quiere que yo—"
"¿Dijo que necesitaba que te unieras en el almuerzo con él?" preguntó Hana, evitando que las odiadas palabras salieran de la boca de su mejor amiga.
"No, pero—"
"Bien. No ha venido a recogerte tampoco," continuó Hana. El rey mono probablemente esperaba que Kyoko viniera a él y pensaba que era mejor pasar su tiempo en algún otro lugar. Buen momento para estallar la burbuja del rey mono. "Así que vas a venir a comer el almuerzo conmigo."
Los ojos avellana se abrieron de par en par, y Hana se dio cuenta del profundo abismo que había llegado a separarla de su mejor amiga. Afortunadamente, ahora tenía una oportunidad para arreglar su amistad. Y algo de exposición con el mejor gemelo Sawada no lastimaría a la otra chica.
Los tres chicos en el techo se volvieron como uno cuando la puerta del techo se abrió. Kyoko se sintió intimidada por el trio de miradas y resistió el impulso de agacharse detrás de Hana. La chica más alta no aprobaría que Kyoko se escondiera de los nuevos amigos de Hana.
"Díganme que comenzaron sin mí," dijo Hana caminando hacia a los tres. Un rostro demasiado familiar sonrió tímidamente a las dos chicas, sobresaltando a Kyoko con el contraste de las expresiones que usualmente veía en él.
"La copa idiota insistió en que esperáramos," dijo el delincuente del 1-B. Kyoko no sabía mucho sobre él, ni siquiera su nombre.
"Pero fue difícil esperar para comer nuestros bentos," dijo Yamamoto. La sonrisa del jugador de béisbol parecía más amigable de cerca, y el impulso por esconderse estaba reduciéndose lentamente en la presencia combinada de esa sonrisa y la sonrisa tímida en el rostro familiar que se había suavizado ante las palabras y luego desapareció bajo una sombra de cabello marrón. Sin embargo el ceño fruncido del delincuente mantuvo vivo el impulso.
"¿Y si no hubiera venido?" preguntó Hana, sentándose junto al rostro familiar. Kyoko en silencio siguió el ejemplo de su mejor amiga.
"Tsuna dijo que ibas a venir," dijo Yamamoto como si la declaración fuera un cierre a la discusión. Hana resopló un poco pero no discutió más. Ella tomó un bento del suelo donde había estado junto a ella. Kyoko se dio cuenta por primera vez que Hana no había traído un almuerzo al techo. Echando un vistazo sobre el hombro de la chica más alta, Kyoko vio el almuerzo bien preparado y se preguntó quién lo había traído. La comida no parecía como del estilo de Hana.
"¿Qué está haciendo aquí la novia del décimo?" exigió el delincuente. El tono inmediatamente puso a Kyoko con la espalda recta. Las manos de la ídolo de la escuela apretaron su falda, y las forzó a no temblar. Todos los amigos de Tamaki sonaban así.
"Ella necesita un descanso del mocoso," dijo Hana. Pasó una mano contra la de Kyoko. El toque calmó ligeramente los nervios de la chica. "Y yo no te soporto."
"¿Qué se supone que significa eso, muchacha?" gritó el delincuente sacando unos palos de aspecto divertido.
"G-Gokudera-san, p-por favor," dijo una voz familiar en un tono poco familiar. El delincuente miró al otro chico, pero guardo los extraños palos.
"Entonces, ¿con quién se metieron en una pelea esta mañana?" preguntó Hana. Kyoko se preguntó qué significaba la pregunta debido a que los chicos reaccionaron de manera extraña. Gokudera se congeló antes de que se levantara y se alejara del grupo murmurando algo sobre un perímetro. El gemelo de Tamaki aumento la presión en sus palillos y mordió su labio. La sonrisa de Yamamoto cayó y luego volvió a todo volumen.
"Fue Hibari," dijo Yamamoto. Su tono igualado a su excesiva sonrisa brillante. "Yo y Gokudera fuimos derrotados en apenas dos minutos en la pelea. Hibari desvió los fuegos artificiales de Gokudera y golpeó a Gokudera con ellos, y luego él esquivo mi bate y me golpeó en el estómago con su tonfa."
"¿Y Tsuna?" preguntó Hana con calma, como si la respuesta no la sorprendiera. Probablemente no. No mucho sorprendía a Hana.
"No lo sé," dijo Yamamoto, rascándose la parte trasera de su cabeza. "Lo siguiente que sé, es que estaba en la oficina de la enfermera."
"¿Y no preguntaste?" la voz de Hana tenía una agudeza que Kyoko raramente había escuchado. Hana usualmente lo reservaba para cuando Kyoko hacia algo que la chica más alta pensaba era increíblemente tonto. La chica más alta lo había usado cuando Kyoko había comenzado a salir con Tamaki.
"No," dijo Yamamoto. Él debería tener cuidado con lo fuerte que se rasca o podría terminar arrancándose el cabello.
"Entonces me toca a mí," dijo Hana. El gemelo de Tamaki se puso rígido. "¿Quién gano?"
"Y-yo..." dijo la voz familiar en una extraña voz tranquila. Kyoko sintió su boca abrirse, pero ninguno de los otros dio señales de sorpresa.
"¿Cómo?" continuó Hana. "Dudo que nuestro estimado prefecto dejaría una pelea así."
"L-la c-campana s-sonó c-cuando l-lo g-golpe, y-y é-él d-dijo q-que t-tenía q-que ll-llegar a c-clase. Q-quiere p-pelear de n-nuevo," dijo la extramente tranquila voz.
"¿Y vas a hacerlo?"
"S-sí," dijo encorvando sus hombros en una manera que Tamaki nunca haría.
"¿Con qué te amenazó?" preguntó Hana. El gemelo de Tamaki se encogió más sobre sí mismo.
"É-él n-no—"
"No mientras. Tú no pelearías con alguien sin una razón," dijo Hana. El pequeño moreno colocó sus palillos en el bento medio vacío y levantó su cabeza para revelar los suplicantes ojos marrones. Hana suspiró. "Bien. Sólo no dejes que vaya demasiado lejos. No quiero tener que visitarte en el hospital."
La mandíbula de Kyoko, que apenas se había cerrado, cayó de nuevo. Hana nunca había cedido con nadie. Cuando hacia una pregunta, esperaba una respuesta y no cedería hasta que la consiguiera. Kyoko nunca había visto a Hana pasar por alto a alguien excepto a la propia madre de la chica más alta. Pero el gemelo de Tamaki había detenido a la chica de fuerte voluntad con una mirada.
"S-Sasagawa-chan, ¿e-estás b-bien?"
La expresión preocupada no debería haber encajado en esos ojos marrones paralelos, pero lo hacía. Lo hacía tan bien. Kyoko deseaba que apareciera en ellos más a menudo. La puerta se abrió de golpe, y Kyoko saltó un poco ante el ruido repentino. Miró hacia la entrada del techo preguntándose si el aterrador delincuente había vuelto. La persona que había irrumpido en el techo miró a Kyoko y le recordó a uno de sus más recientes descubrimientos. Los deseos eran cosas sin esperanza.
"¡Kyoko, he estado buscándote por todos lados! ¿Qué estás haciendo aquí arriba en lugar de ir al Campo 1?"
"Comiendo el almuerzo," dijo Hana. Kyoko había extrañado la inquebrantable compostura de su mejor amiga. "O al menos estábamos hasta que nos interrumpiste tan groseramente."
"Kyoko no almuerza con nadie más excepto conmigo, ¿entiendes?" gruñó Tamaki antes de marchar y agarrar a Kyoko fuertemente por el brazo. "Ni siquiera pienses en faltar al almuerzo conmigo otra vez."
"Déjala ir," dijo Hana. Se levantó y trató de meterse entre Tamaki y Kyoko. Él tiró de Kyoko más cerca de él, frustrando el plan de Hana.
"Esto no tiene nada que ver contigo, así que ve y mete tu nariz en los asuntos de alguien más," dijo Tamaki poniendo su brazo alrededor del hombro de Kyoko. "Además no quieres meterte conmigo."
"No tengo miedo de un mocoso mimado," dijo Hana. Una mano salió disparada y la abofeteó lo suficientemente fuerte como para enviarla al suelo. La vista de la mejor amiga de Kyoko de fuerte voluntad apretando el lado derecho de su rostro en el suelo, hizo girar el mundo de la ídolo de la escuela y debilito las ya débiles rodillas de la chica. Kyoko apenas pudo distinguir un tranquilo sonido de "Hana" que hizo eco en sus labios antes de que la escena se volviera borrosa.
"Nunca me llames así," dijo Tamaki, las palabras volviéndose la única cosa sólida en el mundo de Kyoko. Sus siguientes palabras se volvieron estática, aunque Kyoko podía decir que él estaba maldiciendo y dándole a su mejor amiga un título horrible, y Kyoko no podía concentrarse en nada hasta que el niño que la tenía atrapada golpeó a la chica caída lo suficientemente fuerte como para que cayera inconsciente y luego trató de escupir sobre la mejor amiga de Kyoko. El intento fue frustrado cuando una mano atrapó el fluido corporal antes de que pudiera golpear a la chica inconsciente. "¿Tú? ¿Qué crees que estás haciendo?"
"Nadie lastima a mis amigos," dijo la réplica exacta del primero. "Ni siquiera tú, Tamaki-san."
Tamaki la empujó lejos y sonrió.
"Como si pudieras hacer algo al respecto Dame-Tsuna," dijo. Metió la mano en sus bolsillos por su arma favorita. "Y creo que es tiempo de que vuelva a enseñarte esa lección."
