Heme aquí otra vez, actualizando. Bueno, tengo una idea para este fic pero no me termina de cuadrar, a ver si me ayudan… ¿Qué pensarían si meto el quidditch en esta historia? ¿La complicaría demasiado? Espero sus opiniones al respecto, ¿si?... Espero que lo disfruten y adelanto del próximo capítulo: se va a llamar "ajedrez mágico" y aparecerá la poción multijugos… Mmmm… Saquen conclusiones…

Capítulo Diez: Cambio de planes

Harry despertó con el sonido de sus compañeros levantándose… más bien, con el sonido de Frank levantándose, ya que sus otros compañeros (incluyéndolo a él mismo) parecían estar demasiado cansados como para despertar. Ron y Sirius parecían un coro roncando sonoramente juntos. A Harry ese hecho le molestó un poco, es decir, quería hablar con él sobre lo que había pasado el día anterior en el despacho de Filch mientras él estaba ausente para que le ayudara a averiguar el por qué de la extraña actitud de Hermione.

Una parte de él no entendía nada, pero otra le decía que realmente la respuesta a todas sus preguntas estaba justamente en frente de sus narices.

Miró la hora. 7:15. En un día de clases como ese, eso significaba que era hora de levantarse y prepararse para ir a clases. No pudo evitar lanzar un bufido. Ese día les tocaba Defensa Contra las Artes Oscuras y si bien era muy bueno en esa materia, eso no significaba que la idea de tener que hechizar a alguien no llevase un poder de concentración que en ese momento él no tenía. Incluso el Neville que había existido antes de que lo entrenara en el ED lo habría podido vencer con facilidad en su estado.

Harry volvió a mirar a Ron que no mostraba ninguna señal de estar por despertarse al igual que los merodeadores. Era su oportunidad. Se acercó sigilosamente a la cama de su mejor amigo y susurró "Aguamenti". Inmediatamente le tapó la boca para que no se oyeran sus gritos de ahogo.

Una vez despierto, Ron le dedicó una mirada de profundo odio.

-¡¿Se puede saber qué pretendías?! ¡¿MATARME?!- se quejó.

Harry volvió a taparle la boca con rapidez y se llevó un dedo a la boca indicándole que debía hacer absoluto silencio. Corroboró nuevamente que los merodeadores siguieran dormidos. Remus cambió de posición pero no se despertó. Harry se sintió aliviado.

-Tengo que hablar contigo.

Tan rápido como pudo resumió lo que había sucedido la noche pasada, pero al mismo tiempo, contó casi todos los detalles. Ron, quien ya se había secado con magia, parecía impactado. Abrió la boca para decir algo cuando oyeron una voz femenina proveniente del baúl que estaba a los pies de la cama de Harry. Supieron de inmediato lo que lo provocaba y se apresuraron a buscarlo antes de que el ruido despertara a los merodeadores.

Harry buscó en la profundidad del baúl hasta hallarlo. El espejo que le había regalado Sirius. Dombledore se había encargado de "devolverle" la pareja e inmediatamente Harry se la dio a Hermione para estar siempre comunicado con ella.

-¿Tío? ¿Eres tú?- preguntó el reflejo de Hermione.

Ron hizo un gesto, como si ella su hubiera vuelto loca, pero Harry había captado la indirecta al instante. Tomó su varita de la mesita de luz y la apuntó a su garganta pensando en un hechizo muy útil que había aprendido. Un destello dorado salió de ella y sólo luego y en un susurro Harry habló, pero no era su voz la que se escuchaba sino una mucho más grave y con un acento francés muy pronunciado, de esos en los que las "erres" suenan a "ges".

-¡Hola mi vida!- la saludó efusivamente. A Hermione se ruborizó ante la expresión, pero el reflejo no lo demostraba.

-¡Hey! ¡Esa es la voz del padre de Fleur!- comentó Ron, emocionado. Harry le pegó un codazo antes de seguir para que se callara. Sirius roncó aún más fuerte.

-¿Estás con tus compañeras en tu nuevo colegio?- le preguntó.

-Sí. Están aquí, cerca de mí… ¿Cómo está la tía Ronalda? ¿Sigue comiendo o ya se le pasaron las ganas de tragarse todo como si fuera un barril sin fondo?

Ron lanzó un bufido y Harry tuvo que hacer un inmenso esfuerzo por no reírse:

-Sigue igual, tú ya la conoces. Jamás cambiará.

Ron bufó más fuerte:

-¡Oh claro! ¡Péguenle todos a la tía Ronalda mientras no se puede defender!- se quejó.

-¿Sigue durmiendo en el séptimo piso?- cuestionó el reflejo de Hermione casualmente -¡Me encantaría poder ir a verla! Pero ahora tengo clases. Quizá después hable con ella.

Nuevamente, Ron no comprendió una palabra, pero Harry sí lo hizo y asintió de manera afirmativa, dándole a entender que había captado el mensaje.

-¡Adiós tío!

Au revoir mi amor!- saludó Harry antes de que la imagen desapareciera.

Giró para explicarle a Ron el mensaje subliminal, pero notó automáticamente que él ya no estaba prestando atención. Eso lo hizo enfadar, pero lo preocupó cuando notó que Ron miraba la mesa de luz de James examinadoramente.

-¿Qué pasa?- quiso saber, ya con su voz.

Ron señaló la mesita de luz:

-Podría jurar que oí tu voz y la de Hermione salir de ese cajón. Como si las escuchara doble.

Se miraron a los ojos y, decididos, se bajaron de la cama y fueron a abrir el cajón. Dentro estaban los anteojos de James, su varita y… el mismo espejo mágico que ahora estaba en su mano. Lo reconocía por la snitch dibujada en una de las puntas.

-El espejo responde tanto en nuestro par como en el de ellos. No podemos utilizarlos, se darían cuenta.- pensó Harry en voz alta.

-Hay que decirle a…- comenzó Ron, pero se cortó al instante porque James había empezado a moverse y parecía a punto de despertarse.

Velozmente cerraron el cajón y se acostaron en sus camas con expresión inocente y fingiendo estar aún dormidos.

James se sentó, abrió el cajón y se colocó los anteojos. Miró a su derecha, la cama donde Harry simulaba dormir, a su izquierda Sirius roncaba, como siempre.

-Aguamenti!

Sirius tomó una bocanada de aire desesperadamente, como si se ahogara. James le tapó la boca. Harry sonrió por dentro.

-¡¿Pretendes matarme?! ¡¿Acaso no tienes otra forma mejor de despertarme que siempre intentas ahogarme?!

-Cállate y no seas exagerado, ¿quieres? Deseo aprovechar que no tenemos clases en la mañana para hablar contigo. Además, después de tantos años de conocernos, ya he intentado todo y, por excepción de esto, nada funciona a la hora de hacerte levantar.

Sirius lo miró con rencor:

-Está bien. ¿De qué quieres hablar?

-De Lemaître.- respondió con sencillez -¿No te parece raro que estuviera en la madrugada en la Sala Común sólo esperándonos? ¿Por qué?

Harry maldijo por dentro. ¿Es que no había algo más que pudiera salir mal? James ya empezaba a sospechar y eso no era bueno… Si Sirius se decidía a hacerle caso las cosas no podían más que empeorar.

-Sí, a mi también me pareció raro. Creo que no fue sincero con nosotros, pero si vamos al caso, nosotros tampoco lo fuimos con él.

-No es el punto.- se defendió James –Nosotros tenemos un amigo con un pequeño problema peludo, él no. No tiene excusa.

Sirius sonrió maliciosamente:

-¿Quieres que averigüe?

James respondió la sonrisa:

-Sácale al tal Delacour toda la información que puedas. Quiero saber todo acerca de Lemaître. Quiero saber dónde nació, quiénes son sus padres, por qué vino aquí, cuánto espera quedarse, si ha tenido novia y cuántas… Quiero todo.

-¡Hey! Estás hablando con Sirius Black. Considéralo un hecho. Además, ¿no te he traído buenas noticias cada vez que he ido a hablar con él?

-¡¿Cómo pudiste ser tan idiota como para pensar que le estabas sacando información a Sirius y permitir que en cambio fuera él el que te la sacara a ti?!- gritó Hermione a Ron, enfadada, una vez en la Sala Multipropósito a la hora del almuerzo.

-¡Hey! ¡Al menos yo intento algo! ¡Tú lo único que has logrado es conseguir que Lily te obligue a retirarle la palabra a Harry!- contraatacó Ron, indigando.

-¡Ya basta ustedes dos!- los cortó Harry, quien hasta ese momento, había estado comiendo un sándwich plácidamente sentado y permitiendo que sus dos amigo pelearan libremente –Esto no está tan mal como parece. Por lo que Ron ha dicho no ha dicho nada relevante acerca de mí y eso es lo importante. Lo preocupante aquí es la situación con Lily. Las cosas se han salido completamente de control y debemos encarrilarlas hacia donde queremos antes de que Voldemort haga su aparición.

-Lily cree que conmigo fuera del camino te tiene como servido en bandeja, como si yo fuera el único obstáculo que la separa de ti.- comentó Hermione –Debemos hacerle creer que no es así. La pregunta es: ¿cómo?

-Simple- contestó Ron –No basta con que ella se haya enamorado de Harry, para una relación hacen falta dos y en este caso, eso no puede pasar. Lily está segura de que Hermione se trae algo contigo y piensa que alejándola la elimina de la ecuación. Hagámosle ver que no importa cuan lejos esté ella de ti, tú aún estarás enamorado de ella sin que pueda hacer nada por impedirlo. Terminará por rendirse, créeme.

Harry pensó. Lo que Ron decía no parecía estar muy equivocado y si todo salía bien, entonces necesitaría a alguien que la consolara y James podía ser ese alguien.

-Bien- opinó al fin –Hagámoslo. Parece la única salida ahora.

Hermione lo miró incrédula.

-Pero… pero…

-Está decidido Hermione- sentenció Harry –Tú lo único que tienes que hacer es mantenerte lo más lejos posible de mi para que Lily no te meta en problemas.

Sin decir más, los tres amigos tomaron sus respectivos caminos a clase o llegarían tarde. "Simular estar enamorado de Hermione…" pensó Harry. Podía funcionar.