CAPITULO 9:

Justamente eso era lo que Carlisle no quería escuchar, aunque él ya sabía que eso era lo que pasaba con los niños que quedaban huérfanos. Así también buscaban a los familiares más cercanos y, en caso de no tenerlos, se le buscaba un hogar temporal para luego darlo en adopción.

- Quería… quería proponerte algo

- Esta bien. Acepto- respondió Esme, dejándolo confundido- Si quiero ser hogar temporal de Edward y, si más adelante se nos da la oportunidad, quiero adoptarlo- le sonrió y Carlisle hizo lo mismo. Amaba a su mujer por lo amable y tierna que era… Simplemente la mejor.

Mientras en el hospital los niños ya estaban todos en la cama. Y Paul que era quien se encontraba de guardia en ese momento junto con Sophie una de las enfermeras de la noche, ambos caminaban por los pasillos para ir a revisar a los pequeños.

-¿Cómo pasaron el día? - pregunto la enfermera viendo la ficha de Alice y Rosalie.

-Al parecer han estado bien, pero me ha comentado Jacob que de ánimo no ha sido así... - dijo Paul.

-Sí, ya me he enterado de lo de los padres de Edward... - dijo con un suspiro.

Sophie se acercó para medir la temperatura y presión de las niñas y más tarde, al comprobar que estaban bien, salieron de cuarto y fueron a la sala de recuperación donde todavía se encontraba Emmett, comprobaron que todo estuviera bien y le dieron un calmante para los dolores.

Después pasaron por muchos otros niños y al final fueron a ver a Edward, quien se removía y gritaba en la cama.

Los dos se acercaron al niño y trataron de despertarlo, pero Edward estaba en un trance del que no despertaba. Soñaba con sus padres y no quería que se sueño se terminara, pero este comenzó a cambiar transformándose en una pesadillas de las más horribles que había tenido en mucho tiempo.

Al final optaron por llamar al médico de turno y él le indicó un calmante leve para que pudiera descansar, por lo que se lo inyectaron en el brazo y el poco a poco comenzó a relajarse hasta que se quedó completamente dormido.

Luego fueron a ver a la última pequeña que les quedaba y que estaba en observación a espera de los resultados de los exámenes que le habían hecho en la mañana.

Ella estaba devolviendo en ese momento y era ayudada por una auxiliar y su madre, que se había quedado para cuidarla durante la noche. Los dos se acercaron para ayudarle a las dos mujeres.

Cuando Bella acabó la volvieron a recostar en la camilla, aunque de lado por si es que llegaba a volver a vomitar.

Sophie tomó el termómetro y se lo colocó en el oído a la niña, mientras Paul le tomaba la presión. Cuando el termómetro pitó lo vio y vio que estaba con fiebre, pero al menos ya no tan alta como lo había sido hasta esta mañana.

Revisó la ficha y se dio cuenta que la próxima dosis de domperidona aún no le era suministrada, así que se fue por el medicamento para dárselo mientras Paul iba por unas compresas de hielo.

Después de eso hicieron varias visitas durante toda la noche, no solo a Bella sino al resto de los pacientes, hasta que llego la mañana y el personal volvió a cambiar de turno.

-Doctor Cullen - llamó Sophie al médico- Emmett ha pasado la noche con dolores y Bella estuvo vomitando en diversas ocasiones lo que le impidió dormir.

- Está bien- dijo Carlisle con un suspiro.

Miró la ficha de sus pacientes y suspiro al ver que en diversas ocasiones tuvieron que estar atendiendo a Bella por la fiebre y los vómitos, los que solo se le habaían pasado un poco con los medicamentos que él le había mandado el día anterior.

- Iré a verla- dijo saliendo del lugar acompañado por Esme – Haré una ronda rápida a los chicos y luego nos iremos al velatorio con Edward. Ve preparándolo y que vaya bien abrigado.

Su esposa asintió y se fue al cuarto del niño mientras Carlisle iba a ver a los pacientes que tenía para dejarlos revisados y a cargo de su padre, quien cuidaría de ellos mientras acompañaban a Edward al funeral de sus padres.

Le dejó las indicaciones a Emmett para el dolor, a Bella para los vómitos y la fiebre y además mandó a que no se le diera la quimioterapia por hoy, las indicaciones para los demás niños y fue a buscar a su padre.

Le indicó lo que había dejado y el asintió, para luego abrazar a su hijo y darle ánimo.

Carlisle retomó su camino hacia la habitación de Edward, donde se encontró a su esposa terminando de arreglar al niño con su trajecito y le colocó un abrigo, guantes, bufanda y un gorro. Afuera estaba helando demasiado y no querían que él enfermara nuevamente.

Cuando estuvo listo salieron del lugar bajo la atenta mirada de todo el mundo. Ellos no podían evitar sentir lástima por uno de los pequeños más consentido del hospital. Era raro verlo así de deprimido.

Jacob y Ángela, que eran los más cercanos al niño, se acercaron para abrazarlo, pero él no reaccionó ante esos gestos.

Carlisle se acercó nuevamente a él y lo cogió en sus brazos para llevarlo hasta el automóvil de ellos, donde subieron al niño en la parte trasera y salieron hacia el velatorio de sus padres.

El niño en todo momento se mantuvo en silencio y, ni siquiera cuando los padres de sus amigos se acercaron para darle el pésame o tratar de animarlo el reaccionó. Estaba como ido.

Por otro lado, en el hospital, las cosas no estaban mucho mejor. Peter había mandado a que le dieran de todas maneras la quimioterapia a la pequeña Isabella ya que no podían saltárselas y menos en el grado en el que se encontraba su enfermedad, por lo que ahora ella se encontraba ahí.

Luego se pasó por el cuarto de Emmett, que estaba mirando dibujos animados a esa hora. Se quedó un tiempo con él y el niño no dejó de preguntar por sus amigos. Peter le contó cómo estaba Bella y lo que había ocurrido con los padres de Edward, haciendo que el niño se deprimiera pues él también sabía lo que era perder a una mamá y no quería que su amigo viviera lo mismo.

Más tarde pasó por el cuarto de las niñas y ocurrió lo mismo. Se vio obligado a contarles todo a las niñas y ellas también se sintieron mal por su amigo y quisieron animarlo de alguna manera.

- Doctor- lo llamó Ángela y el salió a ver qué era lo que quería- Aquí están los resultados de la pequeña Bella

Peter tomó los resultados y comenzó a analizarlos, viendo que la niña estaba siendo atacada por un rotavirus, por lo que solo podían tratar los síntomas y esperar a que este pasara. Mandó a que siguieran con los medicamentos que le había dejado su hijo y retomaran la dieta, pero que esta fuera blanda y sin alimentos grasos, además nada de leche.

Mientras ocurría eso los participantes del funeral ya se había ido al cementerio, más específicamente al lugar donde sepultarían a los padres de Edward. Era un terreno bajo un gran árbol y rodeado por flores.

La gente decía algunas palabras para recordar a los fallecidos, al igual que lo hacía el sacerdote que precedía la ceremonia, pero Edward parecía completamente ajeno a todo lo que ocurría a su alrededor. El solo estaba sentado en las piernas de Carlisle, con su cabeza apoyada en su pecho y derramando lágrimas en completo silencio.

Cuando los féretros fueron bajados y todas las flores colocadas en sobre estos, los presentes comenzaron a retirarse y a medida que lo hacían le daban el pésame al pequeño niño.

- Vamos, pequeño- le dijo Carlisle levantándose de la silla donde había permanecido sentado y abrigando aún más al niño pues la temperatura había descendido aún más y se notaba que estaba por llover, y a lo mejor hasta nevaba.

Se encaminaron al automóvil y Esme se fue en la parte trasera con el pequeño, quien se había quedado dormido en los brazos de su amado esposo. Carlisle se subió en el puesto del piloto y partieron hacia el hospital.

Al llegar fueron recibidos de inmediato por Peter y dos personas más, pero no sabía quiénes eran.

- Carlisle, Esme… Tenemos que hablar- le dijo el anciano médico

- Está bien, pero déjame ir a dejar a Edward a su cuarto- le pidió su hijo y salió con el niño mientras que Peter le decía a Esme que los esperaba en su oficina.

Una vez en la habitación del niño lo posicionaron en la camilla y comenzaron a desvestirlo para colocarle el pijama que se utilizaba en el hospital. Él se quejó, pero no llegó a despertar. Luego lo acostaron y cubrieron con las mantas, para salir del cuarto.

- ¿Qué es lo que hay que hablar?- preguntó Carlisle entrando y viendo que ahora Eleazar y Carmen se habían unido al grupo. Esme se había quedado fuera para ir a ver como seguían los demás niños y seguir con su trabajo.

- Edward, ellos son Marco Astorga y Gabriela Munizaga, abogado de la familia Masen y trabajadora social del hogar de menores- le indicó su padre

- Buenos días- los saludó a los dos, tendiéndoles las manos- ¿Y Que es lo que está ocurriendo? ¿A qué vienen?

- Bueno doctor Cullen, yo venía a hablar sobre la herencia que dejaron los señores Masen- comenzó el abogado

- Y yo de lo que ocurrirá con el pequeño Edward- siguió la asistente

- ¿Y que hay con eso?- preguntó Eleazar

- Con respecto a la herencia tengo que decirles que la casa, los automóviles y todo lo que le pertenecía a los señores Masen ha quedado para el joven Edward, pero el solo podrá tener acceso a ellos cuando cumpla la mayoría de edad. Por estos momentos el recibirá una especie de "mesada" que le alcanzará para subsistir- aclaró el abogado

- ¿Y no dice con quien se quedará? ¿No han dejado nada de eso estipulado?- se adelantó a preguntar Carmen

- Lamentablemente ninguno de los dos contaba con familiares que se pudieran hacer cargo del pequeño, a excepción de una prima de la señora Elizabeth, quien está gravemente enferma y en estado terminal- aclaró la asistente, pero todos ya sabíamos eso porque la misma Elizabeth se lo había comentado una vez.

- ¿Entonces que ocurrirá con el niño?- preguntó el rubio

- El será llevado a un hogar de menores hasta que se le encuentre un hogar temporal o a alguna familia que lo quiera adoptar, pero es difícil esto último ya que no muchas parejas adoptan a niños de la edad de Edward y mucho menos que hayan estado enfermos- eso solo hizo que la sangre de Carlisle hirviera ¿Cómo podían dejar abandonados a niños como Edward solamente por haber estado enfermos? Eran unos inhumanos

- ¿Entonces?- preguntó Peter

- Teniendo en consideración que el pequeño está sano y próximo a ser dado de alta de su enfermedad, será llevado hoy mismo al centro para comenzar cuanto antes a buscarle familia

-¿Qué?- preguntaron todos, incrédulos

- No creo que sea lo más conveniente. El niño ha pasado por un trauma demasiado reciente y…- trató de disuadirla Eleazar, pero la mujer negó

- Lo siento, pero mientras antes hagamos esto más pronto le encontraremos hogar- insistió la mujer- Doctor ¿Nos lleva donde el menor?

El anciano quedó anonadado, pero asintió indicándole que lo siguiera.

- ¡No pueden hacer nada con ese niño!- les gritó Carlisle- Él es mi paciente y aun no tiene el alta

Ellos hicieron caso omiso a sus palabras y salieron del lugar. Carlisle los seguía de cerca, así como Eleazar y Carmen.

Pronto llegaron al cuarto del niño, quien se había despertado y miraba dibujos animados con Jake mientras el afirmaba un vaso de leche con una pajilla para ver si es que Edward tomaba algo ya que no había desayunado.

- Vamos peque, toma un poco más- el pequeño solo negó

- Jacob…- lo llamó Peter y él se volteó a verlo, levantándose de su silla

- Buen día, doctor- lo saludó al instante y el hizo lo mismo

- Jacob, necesito que vistas a Edward- le pidió

- No hagas nada, Jacob- reclamó Carlisle y se colocó frente a su padre- Papá, no puedes hacer eso. Este niño necesita estar con gente que conozca, no en un hogar donde nadie sabe cómo es, que le gusta… No saben nada de él.

- Hijo, lo sé, pero no puedo hacer nada. Ella tiene una orden del juez y está acompañada por policías- aclaró su padre- Jacob, haz lo que te pedí

El chico asintió y comenzó a vestir a Edward con la ropa que había traído el abogado en un bolso. Él se había pasado por la casa de los masen para ir a buscar unas cuantas cosas para el niño.

Carlisle miraba a sus compañeros en búsqueda de ayuda, pero ellos tampoco sabían que hacer para detener todo esto que estaba por ocurrir.

Cuando el pequeño estuvo arreglado se acercó la asistente a él para presentarse, pero Edward la miraba con cierta reticencia. Se notaba que no confiaba para nada en ella.

- ¿Vamos?- le preguntó, pero Edward negó y se fue corriendo a donde Carlisle, quien lo tomó en sus brazos al instante. El niño se aferró a su cuello.

- No me quiero ir, Carlisle- le pidió el niño y a Carlisle se le oprimió el pecho

- Tranquilo, pequeño. No pasará nada- le dijo al oído y vio como la asistente se acercaba a él.

- Vamos, cariño- lo llamó, pero Edward no se soltó

-Venga Edward- dijo de nuevo la asistente tratando de agarrarlo del cuello de Carlisle.

-No, no quiero - grito el niño dándole una patada. Ella insistió de nuevo pero lo único que obtuvo fue los gritos del pequeño lo que provocaron que Esme entrara al lugar escandalizada así como los guardia - No me quiero ir. No quiero, doctor. No quiero - dijo el pequeño llorando en los brazos de hombre.

-Ya fue bueno, tenemos que marcharnos - dijo la señora y le pidió ayuda a los guardias, quienes lo cogieron y comenzaron a salir con él mientras el pequeño luchaba entre los brazos de los hombros.

-No quiero – gritó de nuevo pegándole a los policías mientras llamaba a gritos a Carlisle y a Esme quienes no podían hacer nada para evitar está escena.

Ya se estaban acercando las fiestas navideñas y el personal junto a los niños habían decorado cada rincón del lugar. Los pequeños estaban contentos por las fiestas que se acercaban y porque eso significaba fiestas y grandes comidas entre todos, incluso algunos de ellos podrían ir a comer a sus casas con sus familias.

-Ángela, Alice y Bella cuando llegan a desayunar - pregunto Emmett ansioso por ver a sus amigas y contarles que había mejorado mucho en sus terapias y que seguramente para febrero Carlisle le daría el alta, pero las pequeñas se retrasaban un buen rato.

-No lo sé, Esme y Jake están con ellas - dijo poniendo su desayuno.

-Alice - grito el pequeño ilusionado al verla llega, pero se extrañó al ver que llegaba sola acompañada de Jacob.

-Ángela, me dijo Esme que fueras al dormitorio de las chicas - dijo el celador con semblante serio y la enfermera salió prácticamente corriendo.

-¿Y Bella? - pregunto Emmett a su amiga.

-Estaba malita cuando despertó - dijo triste - Esme le dijo a Jake que me fuera a arreglar y saliera del cuarto… Tengo miedo Emmett - dijo Alice.

Durante esto dos meses habían cambiado las cosas, bastante.

Rosalie mejoró y los médicos decidieron darle el alta pero siempre que continuara asistiendo a las terapias con Sue para ver como continuaba.

Jasper continuaba visitando a sus amigos todos los días, en cambió de Edward no sabían prácticamente nada ya que continuaba en la casa de acogida. Esme y Carlisle habían removido, cielo, mar y tierra para encontrar la manera de que ellos fueran su casa de acogida y parecía que todo estaba evolucionando favorablemente.

Mientras tanto en el hospital Alice había mejorado muchísimo con un nuevo tratamiento que le estaban dando y seguramente antes de fin de año ya podría estar en casa.

Emmett estaba progresando mucho en las terapias y comenzaba a acostumbrarse a su nueva vida.

Por otro lado Bella era la única que su salud iba decayendo cada día más y sus amigos ya se habían dado cuanta, pese a que los médicos no quieran decirles nada.

Lo que había ocurrido esa mañana era algo que nadie se esperaba. La pequeña Isabella no reaccionaba por más que lo intentaban y parecía que perdía fuerzas con cada leve respiración que daba.

Esme mandó a llamar a Carlisle de inmediato mientras ella se quedaba tratando de que la pequeña reaccionara, pero no conseguía mucho. Además las constantes de la pequeña estaban comenzando a decaer poco a poco y se hacían muy débiles.

hola!

Aquí os dejo un nuevo capitulo, espero que os guste y me gustaría saber que pasa por vuestra cabeza jajaja

Pobre Bella cada vez empeora más...

unbesoooo, SANDRA