Disclaimer: Ninguno de los personajes que aparecen en esta viñeta me pertenece. Que Sirius se pase la vida en mi cama no significa que no pertenezca a Rowling. No los escribo con ánimo de lucro.
Este drabble contesta al décimo prompt de la tabla de smut69 en livejournal. Muchísimas gracias a chukii, Abril, luuli y Lilith por los reviews en el drabble anterior.
Este será un Sirius/Bella. Y espero que os guste.
APB Productions presenta...
Cera de vela
Sirius siempre había odiado a su prima Bellatrix, desde la primera vez que la vio hasta el día en que la vio entrar en Azkaban.
Ironías de la vida, o tal vez un camino marcado mucho antes de que naciesen, pero el destino de los últimos herederos de Black había resultado mucho más negro de lo que su propio apellido se atrevía a insinuar.
Los dos primogénitos enterrados en vida en una cárcel que no sólo se cobraría sus corduras, sino también sus almas. La mediana despreciada por su familia por seguir los dictados de su corazón. Y el más pequeño muerto y sepultado bajo toneladas de agua y carne muerta. Al parecer tan solo Narcissa había logrado librarse de la maldición y del destino cruel. Al parecer.
Y sin embargo, las cosas no siempre fueron así para los herederos de la mayor fortuna del mundo de los magos. Más ligada al apellido que al propio dinero.
Hubo un tiempo en que en la mansión se respiraba un aire de tranquilidad, de sosiego y de algo parecido a una pseudo felicidad inherente a la opulencia y al mucho dinero.
Sirius tenía trece años, pero aparentaba dieciséis. Era alto para su edad, de espalda ancha y sonrisa demasiado poco inocente como para ser considerado un niño. Y ya entonces odiaba a su prima Bellatrix; esa que aprovechaba las vacaciones de verano para ponerle su escote, generoso y sugerente, bajo los ojos como quien no quiere la cosa. La que aprovechaba cualquier excusa para rozarlo accidentalmente y la que lo miraba, con lascivia inscrita en los ojos, y se relamía despacio los labios de color de la sangre, incitándolo a convertirse en adulto entre sus piernas.
Pero Sirius la odiaba de forma casi visceral. De esos odios que, irracionales, arrastramos desde siempre, sin saber por qué. Esos odios que nos consumen por dentro, hasta que, una buena tarde de julio, cuando el calor aprieta, estallan.
Y Sirius, que con trece años era más alto que su prima de veintiuno, la agarró de la muñeca, apretándola con toda la fuerza de que fue capaz, y la arrastró escaleras arriba, en plena tarde, al tiempo que todos escuchaban a Narcissa tocar el piano con sus delicados dedos de porcelana, mientras, sin que nadie lo supiese, Andromeda saltaba por la ventana trasera de la lavandería, con un pequeño bolso con todas sus pertenencias y una pequeña metamorfomaga creciendo en sus entrañas, sin que nadie más que ella y Ted lo supiesen.
Arrinconó a Bellatrix contra la puerta de su propio dormitorio y le mordió el cuello con fuerza, casi con odio. Ella lo empujó y lo miró con una sonrisita de superioridad, diciéndole que no era nada, con solo una mirada fría de esos ojos grises.
-Vaya, primito, hasta que te decides a tener un par de cojones, como todo un Black.-dijo con un siseo que logró ponerle a Sirius la piel de gallina.
-Primita, permíteme decirte que todavía no has visto los cojones que tengo.-dijo arrinconándola de nuevo contra la pared.
Ella estiró el cuello y pasó la punta de su viperina lengua por el labio inferior de Sirius.
-¿Y me los va a enseñar?-preguntó con la voz jadeante.
-Depende de si tú quieres verlos-replicó él, respirándole en el cuello, y sintiendo como el simple olor a veneno que desprendía su piel era suficiente para excitarlo.
-Vaya, leoncito, yo pensaba que los Gryffindor tomabais la iniciativa.-dijo ella, lamiéndole el cuello a su primo, haciendo que al chico le temblasen levemente las rodillas.
Sirius, intentando ignorar que la lengua de su prima en el cuello era como cera de vela, candente e hirviendo en su piel, abrió la puerta, detrás de ella, y la empujó con brusquedad hacia la cama.
Se sentó a horcajadas sobre ella y le aferró las manos contra el colchón. La sonrisa perversa que Bellatrix esbozó entonces, a Sirius no se le olvidaría jamás, y lo siguió atormentando durante años, en las más calurosas noches de su vida.
Porque mientras las piernas se enredaban, y las lenguas se deslizaban en la boca del otro, al tiempo que los dedos largos de Sirius desnudaban a la zorra de su prima, para después abrirla de piernas.
No era que se follase a tías todos los días; pero tampoco era un santurrón como Colagusano, que huiría de cualquier cosa con coño como si fuesen a asesinarlo.
Y Sirius no puede creerse que se esté follando a la zorra de su prima Bellatrix, mientras ella le desgarra la espalda con las uñas, y él le muerde ese cuello blanco y frágil, deseando atravesar su yugular y dejarla muerta sobre la cama.
Pero el que se quedó sobre la cama, jadeando, casi muerto, fue él; atrapado entre las piernas de Bellatrix mientras ella le acariciaba la espalda con le mano izquierda, cuyo brazo lucía un tatuaje que significaba noches de terror y asesinatos. Pero por aquel entonces, con trece años, Sirius era demasiado joven para entenderlo.
¡Hola! Espero que os haya gustado mucho. Si es así (o si no) dadle al GO.
.:Thaly:.
