Disclaimer: Naruto no me pertenece, es de Masashi Kishimoto
Dos "amigables" charlas
- Dime, ¿qué se siente cuando sabes que solo te queda una hora de vida?
Oh, Deidara disfrutó con un sádico placer al ver los ojos de ella, entre sorprendidos y temerosos, abrirse ante tan inesperada frase.
- ¿Cómo? – preguntó la chica, confusa. - ¿Se puede saber de qué va todo esto?
Parecía realmente no tener ni idea del porqué de esa situación y eso enfureció a Deidara todavía más. Aquella estúpida niñata no solo lo había matado, sino que, además, ni siquiera era capaz de recordarlo. Su querido maestro. Por culpa de ella, había perdido lo más preciado para él en el mundo.
- Sasori – respondió con una sola palabra. - Ya veo que lo has olvidado. Claro, desde que has llegado aquí, te ha faltado tiempo de meterte en la habitación de Hidan, no habiéndote quedado satisfecha después de haberte tirado a Itachi. Es lógico que no tuvieras tiempo de recordar.
Sakura entonces se dio cuenta de todo. El portazo que había oído cuando estaba con el fanático religioso... era él. Ahora podía comprender de dónde provenía la furia de su recién conocido enemigo. Y así como fue capaz de ver esto, también entendió que no valía la pena intentar razonar con él y revelarle que Sasori se había dejado matar después de haber intentado asesinarla. Los argumentos lógicos no valían cuando había que luchar contra el amor. Porque, si Sakura no se equivocaba, lo que veía en el artista era eso. Desgarrado e imposible, pero amor al fin y al cabo. Sin embargo, la pelirrosa dudaba que alguien como Sasori, que había transformado casi la totalidad de su cuerpo en una marioneta y vivía profundamente atormentado por el recuerdo de sus padres, pudiera experimentar el mismo sentimiento que el que el rubio sentía hacia él. Y mucho menos deseo, ya que con su cuerpo de madera y metal, difícilmente podría satisfacerlo. De todas formas, parecía que el artista ya se hallaba dispuesto a matarla sin esperar a que pasara la hora que anteriormente había mencionado, osea que Sakura decidió entretenerle mientras intentaba encontrar una vía de escape:
- Sí que me acuerdo de él, fue uno de los mejores ninjas con los que he peleado en mi vida.
No dijo nada en su contra, ya que hubiera alterado al rubio y eso no hubiera sido nada bueno para ella. Sin embargo, Deidara no parecía en absoluto convencido.
- Solo lo dices para agradarme, harpía. Yo no soy como esos idiotas de Itachi y Hidan a los que encandilas para meterlos en tu cama. Conmigo, esos trucos no te valen.
No, si nunca mi intención ha sid... –intentó desmentir Sakura las acusaciones del rubio, que al parecer creía que era una mujer mucho más libertina de lo que en realidad era.
- Ni siquiera lo intentes, ¿crees que no veo lo que estás haciendo? Trabas una conversación para poco a poco ir seduciéndome y añadir una captura más a tu lista. No puedes ni intuir cómo me siento, se nota que su muerte, como la de muchos otros, no te ha afectado lo más mínimo.
Definitivamente, los razonamientos del rubio carecían de toda sensatez. ¿Por qué iba a sentirse ella apenada por la muerte de un asesino de rango S, uno de sus enemigos? Volvió a tratar de calmarlo:
- Yo contigo no estoy intentando nada de lo que has dicho, porque – "no tengo nada en tu contra" iba a decir, pero fue nuevamente interrumpida.
- ¿Porque soy gay? – completó Deidara erróneamente - ¿Y tus encantos de mujer (los cuáles – observó, mientras miraba el cuerpo de Sakura descaradamente – yo no veo por ninguna parte) no tendrían efecto en mí? Deberías saber, odiosa criatura, que yo aprecio a los seres humanos por igual, independientemente de su sexo. Esto no influye para que, en un efímero momento de su vida, un ser desarrolle una belleza digna de admirar. De todas formas, no ha sucedido así en tu caso. Tampoco merece la pena tratar de explicar algo como esto a alguien como tú.
Parecía que su tiempo se acaba, y Sakura seguía escudriñando discretamente en la oscuridad en busca de algo que la salvara. Desde que aquella sustancia le había quitado su fuerza, se encontraba indefensa en aquel nido de psicópatas. Pensó en gritar para alertar a los que se encontraban en la base, pero antes de que llegaran hasta ella ya estaría muerta.
Deidara, por su parte, parecía ya resuelto a acabar lo que había empezado de una vez por todas. Suspiró y la miró con una intensidad que intimidó a Sakura:
- Al menos, respóndeme una cosa, y sé sincera por una vez en tu vida, ¿mencionó algo sobre mí?
¿Qué le iba a decir ahora? ¿Qué Sasori no pareció ni acordarse de su existencia? De todas formas daba igual lo que le respondiera, el tono con el que había formulado la pregunta dejaba ver claramente que iba a ser la última de la noche, y de su vida. Poco importaba todo ya.
- ¿Y bien...? – se impacientó el rubio, acercándose más a ella, si eso era aún posible, y acariciando su cuello con el kunai, delicadamente, anticipándose al golpe mortal.
Sin embargo, aunque ya casi estaba punto de obtener la respuesta y acabar con la chica, sus dos objetivos se vieron rápidamente frustrados por una ágil sombra que retiró el brazo que amenazaba a Sakura hacia atrás , empujó a Deidara hacia un lado y llevó a la pelirrosa a una distancia prudencial de su atacante. Una vez la ninja médico se recuperó de la sorpresa y pudo darse cuenta de lo que había pasado, se volvió automáticamente para ver a su salvador. Nuevamente quedó conmocionada al mirar los ojos carmesíes de aquel hombre.
- Uchiha, no te entrometas en esto – dijo el rubio. Cada una de sus palabras destilaba furia contenida.
- Las órdenes del líder fueron claras. La necesitamos viva. Y no dudes de que será informado de esto, para que tome las medidas que correspondan.
El artista lo miró enfurecido. Sabía perfectamente que en ese momento no podía vencer a Itachi en una pelea y, aunque hubiera sido capaz, el ruido hubiera despertado a toda la organización. Por eso, haciendo acopio del último resquicio de sensatez que aún conservaba, se fue en lo que para él era una humillante retirada. Pero las dos personas a las que había dejado solas sabían que el problema no se había solucionado, ni muchísimo menos. Aunque ahora ya estaban prevenidas, al menos.
Lo primero que hizo Sakura fue separarse ligeramente de Itachi.
- No deberías alejarte mucho de mí, está claro que no se te puede dejar sola. Tuviste suerte de que pasara justamente por aquí.
Sakura no respondió. Aunque contenta de seguir con vida, no sabía como reaccionar cuando su salvador era aquel que había intentado violarla. Ahora le debía la vida. Y ella no dudaba de que estaba dispuesto a reclamar algo a cambio. Decidió no darle oportunidad de llevar la iniciativa de la conversación.
- ¿Y que hacías tu aquí?
- Iba a recoger manzanas – respondió el moreno como si fuera lo más obvio del mundo.
- No me jodas, Uchiha – replicó cuando por su mente pasó una imagen de Itachi saltando alegremente por el campo con una cestita llena de manzanas rojas.
- En Akatsuki no hay criados, al no conocer nadie nuestra base, y las tareas no se hacen solas. Si durante el día estoy en una misión, tengo que realizarlas durante la noche. Y tú viste como me comí la última que quedaba en el frutero.
A pesar de que la idea de un Itachi recolector de manzanas todavía resultaba chocante en la mente de Sakura, no pudo evitar pensar que lo que decía tenía cierta lógica.
- ¿Y dónde está el dichoso manzano?
- Has estado media hora bajo él, ¿y no te has dado cuenta?
Claro, el extraño árbol que no había logrado identificar debido a la oscuridad de la noche era ese. Sakura lo miró con renovados ojos y pudo distinguir las manzanas maduras colgando de sus ramas. Pero, ¿en qué estaba pensando? La conmoción por los sucesos ocurridos debía de haberla impedido comprender claramente el significado importante de aquella frase.
- Todo este rato, ¿¡estabas espiando lo que pasaba y no me ayudaste ?! – preguntó Sakura visiblemente alterada.
- No seas histérica. Piensa. Necesitaba saber qué le pasaba a Deidara contigo. Está claro que él no me lo iba a decir, y tú creo que tampoco. La única forma de averiguarlo era ésta. Ese imbécil estaba tan fuera de sí que ni siquiera percibió mi presencia.
Mientras hablaban, habían llegado caminando a la entrada de la base.
- Venga, te acompaño a tu habitación, no sea que ese inútil vuelva para terminar lo que empezó – dijo Itachi pasándole un brazo por los hombros a la pelirrosa.
Sakura se tensó inmediatamente. No por el hecho de esa súbita amabilidad (una nueva estrategia, parecía) ni porque le hubiera salvado la vida había olvidado las intenciones del Uchiha. Aunque ahora el moreno la inspiraba sentimientos contradictorios, todavía veía las cosas lo suficientemente claras como para no darle ni la más mínima oportunidad. Comenzó a pensar rápidamente una forma de librarse de él antes de que llegaran a la puerta de su dormitorio, pero la solución apareció sin que ella tuviera que hacer nada.
- Ya la llevo yo, Uchiha. Es mi trabajo – dijo Hidan, que acababa de bajar las escaleras, posiblemente alertado por la voz de Sakura y los gritos de Deidara en el exterior.
- Pues no se ve que lo cumplas muy bien – replicó el Uchiha situándose frente a él.
Aunque el tono de la discusión era amistoso, la tensión se palpaba en el ambiente. El aspecto de Itachi, a pesar de que Hidan le sacaba una cabeza, era realmente amenazador.
- Joder, apártate, si no fuera por que el líder me lo ha prohibido, te habría sacrificado a Jashin-sama hace tiempo.
- Como si pudieras siquiera llegar a rozarme – respondió el Uchiha con impasibilidad y arrogancia.
Ya parecía que iban a entrar en un verdadero conflicto cuando Sakura, que había quedado momentáneamente olvidada en aquella especie de lucha de poder, se deshizo del brazo del Uchiha y avanzó hacia Hidan, situándose a su lado. Valorando sus dos opciones, había considerado que la más segura era el jashinista.
- Me voy con él, su habitación está al lado de la mía. Gracias, Uchiha – dijo, casi escupió, en un tono glacial.
Y sin esperar respuesta, avanzó a grandes zancadas hacia las escaleras.
- La dama ha elegido – se burló Hidan, con evidentes signos de estar divirtiéndose con la situación, y se volvió para seguirla.
El Uchiha, por su parte, no dijo nada, se limitó a callar, aunque todos tenían muy claro que en su retorcida cabecita, esa ofensa no caería en el olvido.
¡Fin! Por fin he acabado este capítulo, quería publicar antes de que se acabara el mes.
Gracias a todos por los reviews, alertas y favoritos de la historia, y por las lecturas en general ^^ Lo siento por los reviews anónimos, que no los puedo contestar como los demás, pero también me animan a continuar.
