Bueno, quería subir este cap en pleno día del padre pero… Tengo un pequeño ser humano llamado sobrino, con el que tuve que estar.
Espero que guste

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Aclaraciones:
Los hechos que acontecen en este fic se dan 15 años después de la Guerra contra Hades en el Saint Seiya Original y 1 año después de la Batalla contra Saturno en Saint Seiya Omega, además! Estoy usando edades diferentes para los Bronceaditos originales (Seiya y su pandilla)También quiero aclarar que no tomo en cuenta la historia de Next Dimension puesto que dicha historia no está completa aún, así que me hice de la vista gorda y pasé ese bonito manga de lado dejando que mi imaginación vuele al igual que hice con Saintia Sho .
En este capítulo nuevamente se ha agregado un grupo de personajes pertenecientes a LOBUNALUNA, debo recalcar que para el uso de estos se ha solicitado el consentimiento de su creadora.

ALERTA!

El presente fic puede causar cáncer ocular
LEALO BAJO SU PROPIA RESPONSABILIDAD
Este pony no se hace responsable por daños cerebrales causados por su lectura

SAINT SEIYA, SAINT SEIYA THE LOST CANVAS Y SAINT SEIYA OMEGA
NO ME PERTENECEN AL IGUAL QUE LOS DEVASTADORES, DICHOS PERSONAJES LE PERTENECEN A LOBUNALUNA Y PUEDEN ENCONTRARLOS EN VARIOS DE SUS FICS

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Santuario de Athena, Casa de Leo, 6 de Diciembre de 1999

-Cómo que Fhey ha estado rara?- Preguntaba el escorpión a su compañero, el guardián de Leo mientras subían por las gradas con destino a la casa de este último

El muchacho seguía subiendo con su caja de pandora dorada a la espalda y repentinamente paró su paso -Bueno…- Suspiró y continuó su camino junto a Milo -La otra noche me salió con un tema un tanto extraño- Miró como su amigo se aguantaba la risa mientras caminaba

-Tema extraño? Fhey?- Se acercó a Aioria y lo abrazó por el hombro –Es más probable que Mu de Aries regrese al Santuario antes de que Fhey diga algo raro- volvió a sonreír el Escorpión –Y cuál fue su "tema extraño"?-

-Bebes- Dijo Aioria de manera fría viendo como Milo se atoró con su propia saliva al momento y se apresuró a ayudarlo dándole golpecitos en la espalda –BICHO! Estas bien? No te mueras idiota! Qué le diré al Patriaca si te mueres aquí!?-

El peli azul ya un tanto morado se acercó a una de las rocas en la subida de las escaleras y se apoyó en ella –Bebes? Fhey te habló de bebes?- Vio como Aioria se mantenía frente a él y asentía repetidas veces –Y eso a que se debe?- Preguntó y rápidamente notó como el rubor se apoderaba de toda la cara del Guardián de Leo –Oh es verdad, Gato goloso- Le dijo haciendo gestos con su cara

Aioria trató de recomponer la postura y aclarar la voz mientras miraba a al Escorpio -Llevamos casados dos años Milo y…-

-Y no estás casado con una mujer cualquiera!- Le dijo completamente animado y agarrándolo nuevamente del hombro –Te casaste con AFRODDITA!- Suspiró y cambiando ligeramente su tono de voz –La Diosa del amor, la belleza y el deseo sex…-

Aioria le tapó rápidamente la boca a Milo por completo rojo –SABES MUY BIEN QUE NO ESTOY CON ELLA POR ESO!-

El Escorpión golpeó el estómago de Aioria librándose de su zarpa instantáneamente –Si, si, lo sé! Se conocen desde niños bla, bla, bla, se enamoraron bla, bla, bla, se aman bla, bla y más bla!- Notó repentinamente los ojos reprochadores del león –Sé que nada tuvo que ver el hermoso y escultural cuerpo de Fhey… y tampoco ese precioso rostro de ángel, Tú eres el único idiota que se fijaría en los "sentimientos" de Afrodita antes que otra cosa-

-Que tú seas un idiota degenerado que solo piensa en… ESO! No significa que todos los hombres seamos así…- Habló Aioria reprendiendo a su amigo

-El día que llegues a ser padre, renunciaré a mi título… Ya tengo suficiente con tener que soportarte a ti, imagina el tener que soportar a otro Gato pulgoso en el Santuario… A parte que si no te hubieras casado… nunca tendrías en la cabeza es palabra-

Aioria suspiró y continuó su camino –Hay veces en las que no sé porque te cuento algunas cosas…-

Ya a pocos metros de llegar a Leo ambos Dorados vieron como una esbelta figura bajaba por las escaleras, al poco rato vieron a Fhey acercándose con una pequeña canasta en su mano, la muchacha al ver a ambos hombres se apresuró a su encuentro. Estando ya frente a ellos, instintivamente se lanzó a los brazos del León sonriendo

-Pensé que estarían fuera más tiempo… Hola Milo!- Dijo la muchacha tras besar delicadamente a Aioria al soltarlo del abrazo y notó como ambos hombres miraban la canasta que llevaba en sus manos –Quieren?- Preguntó levantando el mantel blanco que cubría unos pequeños pastelillos –Iba a Tauro para dárselos a Aldebarán- Sonrió ligeramente –Ángelo nunca los acepta y ya que son para Alde… solo puedo darte uno, Milo- Sacó uno de los pastelillos del cesto y lo puso en la mano del Escorpión –Regreso en un rato- Les dijo a ambos hombres mientras se alejaba

Tras la partida de la muchacha ambos hombres se quedaron viendo el uno al otro hasta que Aioria dirigió su mirada a la mano de Milo, al notarlo, el escorpio retiró el pastelillo del campo visual del León –No seas envidioso- Acercó el pastelillo a sus labios y continuó caminando seguido por Aioria –La gran ventaja de que estés casado es que siempre tienes a alguien por quien regresar y aferrarte a la vida- Dijo y tras dar la primera mordida soltó un ruidito casi imperceptible y sus pupilas se dilataron –A demás si mi mujer cocinara como Fhey…-

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La noche había caído y la tenue luz de un par de velas mostraban ligeramente dos cuerpos cubiertos por ligeras ropas blancas en la cama del quinto templo del Santuario

-Entonces te irás mañana de nuevo…- Se escuchó levemente la voz de Fhey mientras abrazaba a su marido buscando el calor de su cuerpo

El muchacho entrelazó sus piernas con las de su esposa y cubrió con sus fuertes brazos su cuerpo –Son órdenes del Patriarca y no será por tanto tiempo… Espero- Dijo y notó como en los ojos de Fhey se reflejaba tenuemente la luz del fuego mientras sentía caer en su pecho una pequeña lágrima –Tú eres el motivo por el que siempre me aferro a la vida Fhey…-

De repente un ligero escalofrío recorrió todo el cuerpo de Aioria y se mezcló con una sensación extraña que empezó a estrujar su pecho

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(Tres meses después)

-Y ahora por qué trae cara larga el Gato?- preguntó Camus a Milo quien se encontraba caminando a su lado

El Escorpión rio y no paró su caminar –Debe estar molesto porque no ha visto a Fhey en tres meses- Se acercó a Aioria y le dio un golpe en la espalda tratando de animarlo –Ya la vas a ver hoy deja esa cara de gato amargado!-

Milo volvió junto a Camus dejando a Aioria con sus ideas y recordó esa sensación al tener a Fhey en sus brazos esa última noche junto a aquel escalofrío hace tres meses, también llegó a su cabeza el dolor que le causó viendo las lágrimas de la muchacha a la mañana siguiente cuando se despidieron, aquella sensación lo había acompañado durante todos esos meses que estuvo en misión

Llegando al Santuario se apresuraron en ir a las doce casas, Aioria pensó ver a Fhey en el camino pero extrañamente no la encontró en Leo ni tampoco en los templos superiores. Tras dar su informe al Pontífice se aceleró en regresar a Leo pero al llegar nuevamente se dio cuenta que ella no estaba, la buscó en la parte privada y lo único que pudo sentir de fue un dulce olor a jazmín que envolvía todo el lugar

Desesperado salió nuevamente de Leo y subió escaleras arriba buscando a su mujer, recordó que desde la muerte de Aioros, a la muchacha le gustaba ir a Sagitario para hablar con su hermano. A su arribo a la novena casa tampoco encontró a Fhey, de nuevo fue escaleras abajo y descendió esta vez hacia Tauro, pensó que estaría con Aldebarán, de un tiempo al otro se habían hecho muy buenos amigos, incluso Fhey bajaba hasta la segunda casa a dejarle uno que otro postre que hacía y se quedaba un par de horas con el Toro; Tampoco estaba en Tauro

Abatido el león empezó a subir las escaleras de regreso hacia Leo, estaba cansado, había hecho viajar toda la noche a Camus y Milo para poder llegar lo más temprano que pudieran al Santuario además el sol de mediodía ya se estaba posando en su lugar

Casi al llegar al quinto templo Aioria vio a la muchacha entrando lentamente a su hogar con una cesta de fruta en la mano y un ramillete de claveles en la otra. El león corrió a su encuentro lleno de emoción al ver a su mujer

Fhey sintió una ligera corriente en su espalda y volteo encontrándose al Dorado a pocos pasos de ella –Aioria…- Sonrió dejando caer unas cuantas lágrimas de sus ojos al igual que las cositas que traía en sus manos

El muchacho no separaba la vista del abdomen de su esposa, ya no estaba aquel cuerpo perfecto que el recordaba, ahora había una lomita en el vientre de Fhey que ligeramente sintió pegarse a su cuerpo tras el fuerte abrazo en el que lo envolvió su mujer –Te extrañé muchísimo...-

-Estás…- el hombre la cargó en sus brazos y la llevó dentro del templo, dejándola en aquella cama donde meses atrás había ocurrido aquel milagro durante una de las tantas noches que el ferviente leo fundió su carne con la de la joven Diosa en ese acto lleno de amor y pasión que los consumía ambos. Se acostó a su lado y apoyó su cabeza suavemente en el vientre ligeramente redondeado de Fhey –Esto era…-

-Hmm?- La muchacha soltó un ligero ruidito mientras se encontraba acariciando el cabello de su marido

El león beso tiernamente el vientre de su mujer y lentamente se recostó a su altura atrayéndola a sus brazos –Esto era lo que me impedía irme aquel día y lo que me incomodó durante todo el viaje…- dio un ligero suspiro y vio directamente a los ojos azul cielo de Fhey –Voy a ser padre…-

La muchacha sonrió y delicadamente besó los labios del leo mientras que con su mano acariciaba su mejilla

Saint Seiya: Gold Saints

Saga De Ofiuco

Capítulo 10: Juntos

Santuario de Athena, Casa de Leo, 27 de Agosto del 2015

La luz del día invadía la habitación principal del quinto templo de zodiaco dejando a la vista el cuerpo del león dorado envuelto entre sábanas; Los destellos empezaron a invadir su rostro, obligándolo a mantener entrecerrados los ojos mientras escudriñaba en la cama buscando a su compañera, tras sacar su mano de entre las sábanas sintió el rose de su piel con otra y delicadamente tiró de la extremidad atrayéndola a su pecho

-Así de cariñoso te portas en la mañana con tu hermano mayor?-

Resonó la voz del sagitariano obligando a Aioria abrir rápidamente los ojos por completo asustado y empujarlo lejos de el mientras se sentaba muy exaltado –MALDICIÓN HERMANO!...- Gritó mientras se cubría con las sábanas –Qué haces aquí?! Donde esta Fhey!?-

Aioros se sentó cómodamente aguantando la risa mientras veía un color rojo intenso apoderarse por completo del rostro de su hermano –Solo vine a despertarte- respondió gentilmente aún mirando al leo –Tus dos mujercitas salieron hace un rato pero nos dejaron el desayuno- Se puso de pie disponiéndose a salir del cuarto –La próxima le diré a Sísifo que te despierte a ver qué pasa…- Dijo en un tono burlón y al momento recibiendo un almohadazo de su hermano que lo lanzó al piso

-Muy gracioso- Le dijo Aioria un tanto irritado viendo a su hermano ponerse de pie

-Ahora veo que lo rebeldes y malhumorados de tus hijos lo heredaron de ti!- Aioros cerró la puerta justo antes de recibir otro golpe de su hermano

El león suspiró y se dejó caer sobre los almohadones a sus espaldas manteniendo la vista en el pequeño punto donde nacían las cortinas que cubrían su cama en el techo

-QUE TE MUEVAS QUE TENEMOS HAMBRE!- Aioros abrió nuevamente la puerta recibiendo de lleno otro almohadazo de su hermano

Santuario de Athena, Templo del Patriarca

-Crees que ya estén despiertos?- Leah preguntó mientras subía las gradas caminando junto a su madre

La mujer sonrió gentilmente y asintió –Son Dioses, cariño, Es más que obvio que ya están despiertos- Vio como su hija ligeramente hacía una mueca

-Si tú lo dices…- Siguió subiendo las gradas al lado de su madre notando que la sonrisa no se desvanecía de sus labios –Estás muy feliz, mamá-

Fhey atrajo a su hija hacia ella abrazándola mientras caminaban –Es hermoso volver a estar con toda la familia junta-

Ambas chicas continuaron subiendo durante unos minutos más el largo graderío, arribando ya al templo y tras abrir la puerta Fhey se apresuró en cubrir los ojos de su hija; Lujuria por completo desnuda caminaba a paso ligero hacia la improvisada cama donde se encontraba dormido Hefestos mientras que sus hermanas al igual que ella, yacían dormidas en la cama que se habían instalado con todas las sábanas en el piso con todo el resto de Dioses alrededor de ellos también dormidos

Fhey giró en su propio eje a Leah y la empujó fuera del gran salón cerrando la puerta dejando en los exteriores a la Sacerdotisa, que clase de madre sería si dejaba a su hija ver tal espectáculo. Soltó un bufido por completo molesta y se acercó sigilosamente hacia el lecho de Hefestos quien ya tenía a Lujuria montada sobre él, antes de poder cumplir con su meta, La mujer de cabellos castaños agarró de la oreja a la rubia y la alejó de Hefestos lanzándole una manta en la cara –Qué fue lo que te dije con respecto a estas cosas, Lujuria, Cúbrete ahora!-

La rubia se quitó la manta de la cara y vio por completo molesta a su hermana mayor mientras tapaba su cuerpo –Solo quería divertirme Afrodita, no exageres, además- se acercó un poco a Fhey y sorbió parte del aire a su alrededor –Con este olor, se nota que te divertiste mucho anoche con ese hermoso hombre, verdad?- Le dijo esbozando una sonrisa

La Diosa se sintió desnuda ante las palabras de su hermana y un fuerte rubor se apoderó de su rostro aunque trató de contenerse -Aioria es mi marido, Lujuria, tú no puedes estarte acostando con cualquiera en cualquier lugar- reprochó a su hermana –Agradece que fui yo quien te encontró y no Enio, ella ya te hubiera mandado a volar por irrespetar el Santuario de una Diosa Virgen, ahora largo a vestirte y dile lo mismo a Pasión y Deseo-

-Eras más divertida en tus anteriores reencarnaciones- Hablo Lujuria mientras se alejaba de Fhey –Dejaste a tu hija afuera…-

Se apresuró a la puerta y al abrirla se encontró con la semidiosa parada frente a ella por completo intrigada y ruborizada, era más que obvio que si había visto a la Diosa Menor tal y como había llegado al mundo.

Casa de Aries

El Devastador de cabellos negros se encontraba sentado junto a su compañera en el comedor del primer templo –Y se supone que conviviremos con estos perdedores hasta que los otros inútiles, Afrodita y la Señora Enio firmen el tratado?-

La Banshee se aguantó la risa viendo a su novio con cara de aburrimiento y soplando los cabellos que caían a su rostro –Si tú estás así no quiero imaginar cómo estará Jano con tanto gato pulgoso en Leo- dijo mientras sacaba una pequeña daga y empezaba a clavarla una y otra vez en la mesa

-Jano está con Leah y Retsu y nosotros con estos borregos…- Señaló a Shion y Mu a sus espaldas mientras arrebataba la daga a Wichita y se disponía a clavarla en la mesa –Espero que la inservible de Hera firme rápido esa cosa…-

Shion tomó la daga de la mano de Rex antes de que asesinara al pobre mantel en la mesa –Las manos…- Se dirigió a ambos muchachos y señaló sus manos –Ahora…- Entrecerró sus ojos y luego miró al lavamanos.

Ambos devastadores sintieron un ligero escalofrío y se levantaron con rumbo al lavamanos mientras que al fondo, en el corredor pasaba Raki corriendo desnuda con Kiki detrás de ella llevando consigo una toalla rosa.

Casa de Géminis

-Y por qué se supone que tengo que hacer esto?- El muchacho de ojos magenta untaba un poco de mermelada sobre pan tostado mientras veía al Géminis filtrando café en algunas tazas de porcelana

- Porque si Saga pone un pie en la cocina…- Miró Kanon al Devastador de Silfo –Preferirías morir bajo la peor tortura a que tu estómago explote por la comida de ese inútil-

-Por eso lo tienes acomodando la mesa?- Dio una ojeada al comedor donde estaba Saga –Y que hay de las mujeres?-

Kanon suspiró ligeramente y dejó el café a un lado –Integra arregla las habitaciones y Paradox…- Pensó un poco sus palabras –Ella aún no está en condiciones para ayudar-

-Entonces me tienes aquí porque me estoy quedando en este lugar por orden de mi señora, considerando que supones que tu hermano es un inútil y la única mujer cuerda aquí limpia los cuartos verdad?-

-No considero…- Hablo Kanon y sonrió maléficamente – SAGA!- Llamó a su hermano –Prepárale a Taylor algo de comer…-

Casa de Escorpio

La Devastadora de cabellos azules se estiraba ligeramente en su cama, Enio le había prohibido dormir como los Dioses la trajeron al mundo ya que no estaba en su templo y varios hombres habitaban en el Santuario de Athena, grande fue su sorpresa al ver a Milo sentado a la orilla de su cama

-Pero qué demonios…- La muchacha se cubrió con las sábanas

Milo sonreía y se acercaba lentamente a la chica, Ada Lis sonrió y atrajo con su dedo al Escorpio ~Este es idiota o qué?~ Pensó la chica mientras Milo se acercaba a ella , de pronto algo se acercó y tiró a Milo de la oreja alejándolo de la mujer

-Óyeme!...- Se volteó ligeramente viendo a Fhey y detrás de ella a Camus y Degel negando varias veces, también a Leah y Kardia aguantándose la risa

Fhey mantuvo a Milo sujetado de la oreja y lo sacó del cuarto seguida por el resto de sus amigos –Si ves a Ada en ese estado te convertirás en piedra…

-Pero!- Trató de quejarse el Escorpión pero Camus le pisó el pie y golpeó su costado sacándole el aire a su amigo ~Tendré que probar con Lujuria…~ se dijo para sus adentros el Escorpión

Templo del Patriarca

Todas las Deidades ya se encontraban presentables sentadas en tronos a los lados del principal que era ocupado por Athena quien tenía a Seiya a su derecha. Koga, el joven Pegaso estaba parado en medio de la habitación con los ojos de las deidades cayendo sobre el

-Estas segura de que encomendarás esto a simples caballeros de Bronce?- Artemisa rompió el silencio –No creo que puedan hacer mucho en esta misión-

-Concuerdo con mi hermana- Se puso de pie Apolo, caminó hacia Koga y empezó a rodearlo –Este niño no podrá cumplir con lo que demanda la misión, debes enviar a caballeros de tu élite…-

-Pff…- Enio hizo un ligero ruido llamando la atención de todos los Dioses- Si mal no recuerdo, los Santos de Bronce de Athena les han causado dolores de cabeza a muchos de los presentes– Miró a Poseidón y Hades -Y no ha sido en una sola era…- Sonrió sarcásticamente mientras los dos mencionados intentaban ponerse de pie y Apolo regresaba su asiento

Saori sonrió ligeramente y se puso de pie –Confío por completo en todos mis caballeros, a pesar de la diferencia de rangos, ellos han demostrado que los milagros se pueden hacer realidad-

El Pegaso sonrió ante las palabras de su Diosa tal como lo hizo Seiya y ambos hombres salieron del cuarto dejando a las Deidades; Ya afuera Seiya tomó el hombro de Koga y le tendió una ligera sonrisa –Sé que tú y tus amigos podrán hallar y traer de vuelta a Deuteros- Vio como el chico asintió y empezó a bajar corriendo el graderío –Necesitamos estar todos juntos…- Miró Seiya al cielo –Lo que se avecina no será nada fácil-

Zonas Verdes, Cercanías al templo Patriarcal

Tanto Devastadores como Santos Dorados disfrutaban un pequeño tiempo libre junto a sus Diosas, un tanto alejados del grupo se encontraban Taylor de Silfo y Dalia de Naga bajo un árbol, el devastador estaba por completo verde con el estómago crujiéndole mientras mantenía la cabeza en las piernas de Naga –Maldito Kanon, juro que me las pagará!-

Fhey al igual que Naga y Silfo, estaba con Aioria a la sombra de un árbol, no muy lejos de ellos Saori con Enio y Pallas reían de las elocuencias contadas por la pequeña aprendiz de Kiki, el resto de Devastadores estaban acompañando a los Dorados, Aioros tenía sobre sus hombros a Retsu quien estaba haciendo fuerzas con Wichita de Banshee montada sobre Mantícora, Ada Lis y Juno se burlaban de Milo mientras este hablaba con Pasión y era vigilado de cerca por Camus y Degel, Manigoldo contaba viejas historias a Kiki y Mu sobre Shion generando risas en ambos, Dohko agarraba a su amigo para evitar asesinato Dorado donde la victima sería el cáncer, Integra trataba que su hermana se integrara al grupo al igual que hacían Sísifo y Regulus con Albafica y Rasgado con Amor; Platicas se generaban de todos lados, risas por todos lados, Regulus sentando a Albafica en medio de el y su tío, Dohko contando chistes, Aioros mostrando viejas fotos de Aioria al cachorro quien a cada segundo se veía a sí mismo en las pieles de su padre, Koga viendo también las fotos de Aioria y aguantando la risa.

Sentados también en el grupo estaban Leah y Sōma hablando, tanto dos de los leones como un escorpio no quitaban la vista de ambos chicos al igual que hacía el más joven de los Devastadores

Rodorio

Una persona encapuchada fijaba su mirada hacia el Santuario de Athena –Muy pronto llegará el momento mi Señor…- El sol mostró ligeramente unos labios rojos y piel por completo pálida –Todos esos malditos se arrepentirán de haberlo enviado al olvido- Sonrió y lentamente empezó a desvanecerse parte de su rostro –Se derramará la sangre y lágrimas necesarias para llevar a cabo su venganza…-