Notas: ya son una decena de capitulos, disfruten.
Capítulo X
Apenas había pasado un día desde que el cantante de L'arc-en-ciel despertara. Aún así debido a su personalidad hiperactiva no quiso quedarse un segundo más en el hospital. Su manager tenía mucho trabajo extra haciendo todos los trámites posibles y hasta imposibles para hacer que el vocalista de la banda pueda continuar con su recuperación en casa.
Ya era de noche para cuando el representante de los Laruku consiguió obtener los permisos necesarios para la salida de su cantante, pero sin que aguarden a que se los diga, ya todos sus representados se habían organizado esperándolo.
— ¿Porque te tardaste tanto? — Le preguntó el bajista y líder de la banda quien estaba sentado afuera de la habitación con una gran maleta mientras el hijo de Hyde correteaba por el pasillo jugando al corredor de autos.
—Lo lamento.
—No importa, ¿Ya tienes todo?
—Aquí está la autorización. Pero debo decirte que su médico no está muy contento que digamos.
— ¿Y eso?
— Dice que estamos cometiendo un grave error al sacarlo tan pronto. Sé que en gran parte es idea de Hyde-san, por lo que me dijo que deberíamos persuadirlo para que se quede.
—De eso ni hablar.
—Tetsu-san…acaba de despertar del coma, aún no está del todo estable sin mencionar esa herida terrible en la muñeca izquierda.
— Por eso no te preocupes, ya Gackt aseguró a sus médicos privados, estarán todo el día en casa de Doiha-chan.
—Pues entonces no le veo sentido el que este aquí o allá.
— ¿No le ves sentido? Pues yo sí — sonaba exasperado pues odiaba que lo cuestionen — sí se queda aquí, tendrá encima todo el día a policías, periodistas y fans, sin mencionar que esa mujer puede venir en cualquier momento para llevarse a…
— ¿Entonces es por eso? ¿Para alejar al niño de su madre?
— ¿Qué es lo que te pasa? ¿Acaso sugieres que debemos separara a Hyde de su hijo? —Susurraba para que el niño no lo escuche, pero estaba a punto de golpearlo.
—No es eso, por favor no te molestes. Yo sólo me preocupo por todo esto, ¿Qué pasaría si Megumi-san demanda a Hyde por desacato? Según tengo entendido ya hay una orden del juez para que Akira-chan se vaya con ella mientras comienza el juicio.
—Ya nuestros abogados están en eso.
—De acuerdo, no hablaré más del tema, pero créeme si te digo que yo tampoco quiero que el pequeñín se vaya con Megumi-san. Pero tengo otro argumento más en contra de que Hyde-san deje el hospital hoy.
— ¿Y ahora qué?
—Su seguridad, me parece que está más seguro aquí en el hospital que en su casa. Porque pueden quedar algunos de los que quisieron matarlo y les será más fácil atacarlo ahí.
—Eso no es cierto, corre más peligro aquí porque no podemos quedarnos con él durante la noche, en cambio en su casa; uno de nosotros se quedará con él todo el día hasta que se recupere del todo, además enviarán dos policías para que vigilen desde su puerta.
—Espero que tengas razón, ya no argumentaré nada más. Por cierto ¿Dónde están todos?
—Ken fue por su vagoneta, es más amplia y menos llamativa para que entremos todos, Yuki está con Hyde, lo ayuda a vestirse.
— ¡Tetsu, Tetsu! — Venía el pequeño corriendo hacia él — Mira lo que encontré.
—Déjame ver…
El infante llevaba las manos juntas y abriéndolas estaba una mariposa con las alas de un hermoso color rojo.
—Vaya, es muy linda…
— ¿Verdad?
Entonces se abrió la puerta de la habitación dejando salir a dos músicos, uno de ellos estaba apoyado sobre el otro con el brazo derecho alrededor de su cuello.
Tetsuya rápidamente se prestó a ayudarles.
—Con cuidado Doiha.
— Muchas gracias — sonreía, se sentía muy bien al igual que su narcisismo una vez que estaba vestido con su ropa favorita en lugar de esa horrible bata, llevaba puesto unos jeans, una camisa de seda roja con un abrigo negro encima pero sólo tenía puesto el brazo derecho porque su brazo izquierdo aún vendado le dolía tanto que no soportaba el simple roce de la tela. Su cabello había crecido un poco desde que entró al hospital aún así se veía muy bien.
— ¡Mira papá! — le mostró la mariposa también.
— Vaya, ¿Dónde la encontraste?
—Estaba durmiendo en una maseta del hospital.
—Es muy hermosa, deberías dejarla ahí.
—Pero papá yo quería quedármela… — Hacía un puchero.
Hyde la miró fijamente, pues su color inmediatamente le trajo a la memoria a esa joven que le "salvara la vida" pues el color de sus ojos era idéntico al de la mariposa.
— ¿Dónde está ese baka? — Preguntó Yuki al no ver a Ken por ningún lado.
—Se supone que ya estaría aquí.
— ¡Aquí estoy! ¡Aquí estoy! — Llegaba corriendo con las llaves de su auto en mano.
— ¡¿Dónde te metiste?!
— Lo lamento pero hice una parada antes… — sonreía sospechosamente, hasta que detrás de él apareció la única persona que hacía falta para celebrar la vuelta de Hyde.
— ¿Pensabas irte sin decirme nada?
— ¡Gackt! — Exclamaron en coro.
De repente y debido al súbito grito la mariposa extendió vuelo ante la mirada de todos. Entonces los pensamientos de Hyde volaron hasta aquellos recuerdos de aquella persona que lo librara de semejante situación, añorando poder verla una vez más para poder preguntarle muchas cosas y agradecerle por todo lo que había hecho por él.
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En un lugar bastante alejado del centro de la ciudad, se hallaba una pareja de hombres de aspecto desagradable pues estaban algo ebrios. Ambos vestían como obreros del sistema de limpieza.
— ¡Vamos ¿Dónde están las llaves?!
— ¡Las tenía por aquí! Ah, aquí están— sacaba un conjunto de llaves del bolsillo superior de su overol.
— ¿Estuvo bien dejarla encerrada todo el día en tu garaje?
— ¿No lo entiendes? De seguro ya se despertó hace mucho, debe tener hambre y debe estar muy débil por lo que…
—Por lo que será más sumisa — Ambos se miraban con malicia mientras el dueño del lugar giraba las llaves en el cerrojo.
Abrió cautelosamente mirando hacia adentro, pero todo parecía estar en paz. Estaba oscuro por lo que el dueño presionó el interruptor de al lado de la pared iluminando el sitio.
Miraban por todos lados esperando verla oculta tras del automóvil o tras alguna de las cajas, pero no estaba.
— ¡Maldita sea se escapó! — Buscaban por todos lados.
— ¡Eso no puede ser, estaba muy bien cerrado y no hay ventanas!
Uno de ellos fue hasta la parte trasera del coche y quitó bruscamente la alfombra con la que la habían cubierto cuando la secuestraron. Su sorpresa fue enorme al verla aún ahí.
— ¡Ey! — instó para que su cómplice viniera.
— ¿Qué pasa? — Al verla, no podía creer que la joven no se había movido del lugar, es más, estaba de costado horrorosamente inerte.
— ¿Crees…crees que este muerta?
— Mira, ¿Por qué tiene tanta sangre en su ropa?
— ¡LA GOLPEASTE MUY FUERTE, SE DESANGRÓ Y MURIÓ!
— ¡CLARO QUE NO! ¡Yo no…! Yo…ella no estaba, es decir estaba bien… — entraba en pánico.
—Fíjate bien, parece que la sangre no es de ella…
Extendió la mano para tocarla, pero súbitamente ella se movió. Ambos se asustaron terriblemente pero a la vez se aliviaron porque era obvio que no estaba muerta. La muchacha dio un pequeño gemido como si se estuviera estirando luego de un largo sueño reconfortante.
— ¿Estaba…? ¿Estaba durmiendo? — Incrédulos la vieron sentarse lentamente con el cabello cubriéndole la cara.
— ¿Dónde estoy? — Preguntó en un susurro.
— Eso no te importa — ambos reían porque su presa no había escapado ni había muerto como creían. — lo único que debes saber es que ahora eres nuestra…
— Tengo sed…
— ¿Qué? Disculpe su majestad, pero usted no está aquí para ser servida si no para servir.
— Tengo mucha sed, ya no puedo resistirlo.
— ¡Ye deja de hacerte la lista! — la sujetó de su frágil brazo derecho tratando de jalarla fuera del auto hacia él, pero con una fuerza increíble, ella no se movió siquiera un centímetro. —Pero que…
— ¡¿Qué pasa, Por qué no la bajas?! — exigía el otro al ver a su compañero paralizado
— ¿Me ayudarán? — preguntó ella asiendo la mano que la sujetaba fuertemente, los huesos del hombre comenzaron a sonar como si se rompieran. Luego, sin previo aviso éste caía en el suelo por una patada que la joven le diera en la cara. Apenas y se dio cuenta de en qué momento ella apareció de cuclillas sobre su estómago mirándolo fijamente con esas pupilas rojo sangre y una sonrisa trémula.
— ¡¿Pero qué rayos?! — gritó el otro muy asustado sacando un revolver que llevaba en el cinturón — ¡¿Quién eres tú?! — le apuntaba directamente en la cabeza.
— Pregunté si me ayudaran.
— ¿A qué? — cuestionó el del piso.
—A calmar mí sed…
Desde afuera, se escuchó un grito de pánico seguido de un disparo. De pronto todo quedó en un absoluto y lúgubre silencio.
Pasaron unos minutos y la puerta del depósito volvió a abrirse desde afuera dándole paso a cinco personas que veían la horrible función de cerca.
—Sabía que esta sensación…sabía que se trataba de usted su magestad. — comenzó hablando el que parecía el mayor de todos ellos.
El resto permaneció en silencio, se trataba de tres hombres y dos mujeres, todos vestidos como militares los cuales no parecían sorprenderse por lo que estaba pasando dentro de ese lugar.
Poco a poco ella se levantó de sobre el cuerpo del último hombre a quien había asesinado, el otro ya estaba muerto y tumbado a unos metros del automóvil.
— Me preguntaba cuándo aparecerían…debo admitir que no esperaba que lo hicieran tan rápido… — les daba la espalda.
— Déjeme hacerle una pregunta Milady (Forma de llamar a una mujer de alto rango) ¿Nos hará esto fácil o piensa poner resistencia? — Preguntó esta vez una de las mujeres.
— ¿Cuándo les hice las cosas fáciles?
— No queríamos que fuera así mi señora, pero no nos deja otra opción.
— Adelante… — Terminó la muchachita dándose vuelta mirándolos con una sonrisa llena de desafío y con una hilera de sangre que le chorreaba hasta su cuello.
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Dentro de una vagoneta negra, iban charlando muy amenamente un grupo de músicos mientras se dirigían al centro de la ciudad donde se encontraba el departamento del vocalista y su hijo. La vagoneta negra del guitarrista era bastante espaciosa ya que estaba acondicionada como una limosina, dos asientos en la parte posterior, dos de frente a ellos y de espaldas con los del conductor y su acompañante.
— ¡DETENTE! — gritó Hyde de pronto.
Ken pisó el acelerador muy asustado, parando el coche en seco haciendo que casi todos se vayan adelante.
— ¡QUE PASA!
— ¡QUE OCURRE HYDE! — todos estaban histéricos. En la parte de atrás del automóvil, Tetsu lo abrazaba para evitar que se fuera adelante y se lastime mientras que Gackt y el pequeño quienes estaban frente a ellos cayeron pesadamente contra el espaldar de sus asientos empujando a Ken quien conducía y Yuki que estaba a su lado, afortunadamente ambos tenían puestos los cinturones de seguridad.
—Nada, nada. — Miraba a todos quienes estaban al borde de un ataque cardiaco — es sólo que estamos justo delante de mi restaurante favorito y pensaba que…
— ¡¿QUÉ?! — Gritaron todos en coro.
— ¡HYDE! ¡¿Cómo puedes hacerme esto?! ¡Nunca grites cuando yo este al volante! — Regañaba Ken.
— ¡Además para comer! ¡¿Comer qué?! — lo reprendía Gackt esta vez.
— ¿Una Hamburguesa?
— ¡Acaso estás loco Takarai! ¡¿Una hamburguesa?! — Yuki no podía creerlo, pues al estar en uno de los asientos de adelante, creyó que saldría disparado por la ventana y así vio pasar toda su vida en 5 minutos.
—Mira Hyde… — Tetsu trataba de controlarse para no partirle la cabeza — la fortuna te sonrió al dejar que los médicos te dejaran salir ¡¿Y ahora pretendes comer lo de siempre como si no hubiera pasado nada?! No abuses de tu suerte.
— Pero es que tengo mucha hambre, además no sólo lo dije por mí, ¿Tú también tienes hambre verdad cariño?
—Pero papá, y ¿si hago que te antojes?
— ¿Antojarme?
—Claro Doiha — explicaba el castaño — definitivamente no puedes comer nada de las cosas a las que estas acostumbrado. Debes seguir una dieta blanca muy estricta, nada de cosas fritas o muy condimentadas, no sabemos cómo reaccionará tu organismo luego de lo que pasó.
— Pero nosotros no tenemos nada así que podemos bajarnos a comprar unas hamburguesas dobles con queso y papas extra ¿Qué les parece? — un guitarrista muy animado se quitaba el cinturón de seguridad dispuesto a bajar del coche junto con el resto de los presentes en el auto — No te preocupes Hyde-chan te traeremos una gelatina.
— ¿Una…una triste gelatina?
— ¡ALTO AHÍ TODOS! — Tetsu se veía furioso. — ¡¿A dónde creen que van?! ¡¿Hamburguesas?! ¡¿Una gelatina?! ¡Claro que no, todos comeremos lo mismo que Hyde!
Las protestas no se hicieron esperar, hasta que el guitarrista se hizo oír.
— ¿Seguiremos todos la dieta? ¿Estaremos a plan de gelatina?
— ¡Quisiera que hubieras estado en mi lugar para saber lo que se siente estar tanto tiempo a plan de suero sin probar nada sólido! — Hyde hacía un puchero.
—Ok, ya basta — Calmaba Yuki a todos — Tet-chan tiene razón.
— Yo comeré lo mismo que mi papá.
— Por mí no hay problema — Acotaba el vocalista del G-Job.
Ahora todos miraban a Ken para ver si después de todo seguiría en contra de todos.
Suspiró, se dio vuelta y encendió el motor. — De acuerdo, pero Tetsu, serás tú quien pague la cuenta del doctor si me da anemia…
Todos reían nuevamente conforme el motorizado se ponía en marcha.
— Hyde.
— Dime Tet-chan.
—Esto… ¿Qué te dijo el comandante de la policía cuando vino a interrogarte?
Tanto Hyde como Gackt temían a esa pregunta, pues si ambos ya les habían contado a todos sus amigos lo que había pasado esa noche, no le habían dicho a nadie y mucho menos al oficial nada acerca de la jovencita que al parecer acabó con los satanistas.
— ¿Por qué me preguntas eso? — Fingía ignorancia mientras Gackt quien estaba delante de él lo miraba de cuando en cuando fingiendo que no sabía nada.
— Es que aún no puedo entender lo que les pasó a los secuestradores, nos contaron hasta el momento en que te clavaron la estaca en la mano y luego Gackt nos contó del momento en el que llegó, y vio los cadáveres, pero aún nadie da razón de lo que les pasó a esos tipos.
El resto asentía pues era obvio que pensaban que Hyde debía saber algo.
—De acuerdo, ¿quieren saber lo que le dije? Pues…
/Flashback/
— Entonces eso fue lo que paso ¿eh? — el jefe policial se rascaba la barbilla como tratando de unir piezas sentado sobre uno de los asientos frente a la cama del cantante quien lo miraba tranquilamente.
— así es.
— Entonces ¿Usted definitivamente no sabe lo que les pasó a sus secuestradores?
—Sí, ya se lo dije, luego de que me clavaran la estaca perdí el conocimiento a causa del dolor.
— Pero vimos que las cadenas del altar donde lo tenían fueron rotas con un mazo por alguien para liberarlo, si usted se desmayó, ¿Quién pudo haber sido? ¿Camui-san quizás? — Esta pregunta tenía un doble sentido pues ya habían hecho las pruebas y encontraron las huellas del Takarai en el mazo, no las de Gackt. Hyde se dio cuenta de esto.
— No, de hecho fui yo, en una ocasión tuve la oportunidad de escapar, es por eso que tomé el mazo y pude aplastar las cadenas pero me descubrieron y no me dejaron liberar el brazo derecho.
—Y luego lo sujetaron de nuevo y le clavaron la estaca.
— Exacto.
— Camui-san llegó después…entonces aún cabe la posibilidad de que…
— ¡No pueden sospechar de él!
— ¿A no? ¿Y eso por qué?
— Ya se lo conté, porque él estaba salvándome la vida, desde el principio fue él quien me ayudaba a escapar, golpeando el auto desde atrás, persiguiéndome, hasta que al final cuando desperté por un momento vi a Gackt disparar al vació.
— si…dijo algo de que le pareció ver a alguien de pie frente a usted, pero sólo era una sombra…
— ¿Lo ve? Yo no puedo decirle lo que pasó, porque simplemente no lo vi.
— Ok. — Se levantó del sofá mirándolo fijamente. Hyde sabía que no le había creído, pero eso poco le importaba.
— bien, yo me retiro y espero sepa disculpar mi afán por interrogarlo justo hoy que acaba de despertar.
— No se preocupe.
— en todo caso, esté al tanto de todo, lo volveré a visitar para hacer más investigaciones —. Tomo su chaqueta y se la puso para luego hacer una reverencia antes de salir de la habitación.
/Fin del Flashback/
— Ya veo — Tetsu sonaba convencido al igual que el resto para luego cambiar de tema.
Hyde miró a los ojos a Gackt pero este huyó a su mirada. A ambos les causaba mucha vergüenza el saber que le estaban mintiendo a sus amigos, pero era algo que no podían decir ya que nadie lo entendería.
El pequeño vocalista miraba por la ventana al cielo que amenazaba con caerse a cántaros. "¿Dónde estaría ella en este momento?" se preguntó. Cerró los ojos y pronto Hyde se quedó dormido.
Continuará…
Notas Finales: Esero que les haya gustado, y esperaré gustosa por sus comentarios :) Capitulo inspirado en Cradle de L'arc en ciel
