Disclaimer: los personajes no me pertenecen! son de Jk tooodos ;)

Holaaa! =) Graaciiaaaaas por los reviews!! de verdad, me anima saber que hay gente que lee! Gracias {Pao Malfoy Cullen Uchiha, Giselle Lestrange, Catuhh, arpey, paddyale, donna008, Arya13Saphy, SallyCullenMalfoy, Little Granger, madelinegiovani} =) En fin... se que no es demasiado, pero quería poner otro capítulo antes de lo que acostumbro... espero que os guste! ^^


-¡¡Ginny!!

La pelirroja no dio ninguna muestra de escucharme. Estaba en mitad de la pista, con una copa en la mano, la otra alzada sobre su cabeza, los ojos cerrados y contoneándose con el sonido de la música.

"…Genial…"

-Eh…morena… - joder, otro maldito muchacho acosador. Acosador y borracho-. ¿Qui… quier… quieres baila…laar cooonmigo uaaapaa?

-Esto… no, gracias – contesté mientras decidía que era un buen momento para escabullirse a un sitio con menos bullicio y donde no se bailara (cosa difícil). Aparté al muchacho desconocido de un leve empujón que le tiró al suelo por la borrachera que llevaba, pero ni miré hacia atrás.

Conseguí salir con dificultad de la marea de gente y subir a un altillo oscuro, con parejas besándose, pero con buena visibilidad de la pista.

Ginny seguía bailando seductoramente, Harry lanzando miradas a Ginny y a todo chico sobrio o ebrio que se acercara a ella (a estas alturas yo ya estaba harta de la falta de valor de mi amigo en este aspecto). Ron bailaba con Parvati, Seamus y Lavender, mientras que Neville se acercaba a la barra. Dean había tomado posesión de la selección de música situado en una pequeña plataforma, por lo que había de todos los estilos imaginables. Se lo estaba pasando en grande.

Entonces fue cuando vi a Zabini, bailando con Greengrass y Parkinson. Un poquito más alejado estaba Nott, bailando con una chica que se restregaba contra su cuerpo.

Pero ni rastro de él.

Y no era que yo le estuviera buscando, en absoluto, pero… si pudiera ver su cara un segundito…

Entonces fue cuando vi a Crabbe y Goyle y mire desesperadamente por la zona en busca de una cabellera rubia.

Un momento… bueno, desesperadamente no… quiero decir que… bueno, que sentía algo de curiosidad por ver por dónde andaba…

No, ni rastro de su pelo rubio platino. Algo se hizo un nudo dentro de mí, algo que colapsaba mis terminaciones nerviosas. Miré mi reloj, replanteándome por primera vez marcharme, y cuando vi que eran las 4 y media de la mañana, definitivamente mi estancia en esta fiesta desfasada tocaba a su fin.

Pero tenía que avisar a Ginny al menos de que me iba, o se preocuparían. Cuando vi que mi recorrido incluía sortear borrachos, vasos de whisky y una masa de personas bailando, a punto estuve de ser egoísta y dejar que se preocuparan lo que quisieran cuando no me encontraran por allí.

Baje las escaleras intentando no resbalar por los líquidos derramados en los escalones. Me metí de lleno en aquella masa difusa de gente contoneándose, intentando llegar al centro y a Ginny.

-¡¡Ginny!!

"…Genial…" otra vez como antes. Conseguí agarrarla de un hombro y zarandearla. Abrió los ojos y me miró con una sonrisa.

-¡¡Esta fiesta es la caña!! – me gritó entre el ruido.

-Si…seguro… - suspiré por lo bajini-. ¡Me marcho!

-¿¡Qué!? – me gritó frunciendo el ceño.

-¡¡Que me voy!!

-No sin un último baile, castaña.

Creí que era imposible, pero de repente en mi cerebro todo se convirtió en silencio, y solo quedó el susurro ronco de la voz susurrada en mi oído.

La música cambió.

Me cogió de la mano desde atrás, hizo que yo diera una vuelta y Draco Malfoy me pegó a su pecho. Agarró mi cintura con su mano derecha y con su izquierda mi mano diestra.

La música… era un tango. Iba a matar a Dean.

Malfoy me miró, con un brillo en sus ojos grises. Me estaba desafiando. Me desafiaba a alejarme de aquel baile o continuarlo. En cualquier caso, yo ya estaba perdida.

La música continuó y Malfoy comenzó a bailar, manejándome. Me dejé llevar, formando pasos básicos de tango.

Mi madre me rogaba ir con ella cada verano a clases de bailes de salón, tango entre ellos. Aquello era algo que no confesaría sin tortura. El tango, según la profesora muggle que me enseñaba, se me daba bien, pero… yo jamás me atrevía a demasiado.

En una parada de la música, Malfoy me sostuvo con su brazo mi cuerpo cercano al suelo. Nos miramos. Él sonreía burlón, como si me dijera con la mirada… ¿esto es lo único que sabes hacer?

Aquello me enfureció. Ya estaba harta de ser la doña perfecta prefecta Granger. Si sabía hacer algo paralelo a los estudios… ¿por qué no demostrarlo y dejárselo muy claro al prepotente y (asquerosamente) atractivo Malfoy?

La música reanudó el ritmo, y yo también. Me pegué a Malfoy y nuestros cuerpos quedaron totalmente juntos. Vi la ceja alzada de Malfoy en forma de sorpresa, pero no me importó. Bailamos, cada uno demostrando lo que sabíamos, pero ante todo, parte de lo que sentíamos. Rabia, pasión, odio… deseo.

Era una lucha constante para saber quien manejaba a quien. El slythering me agarraba con fuerza, casi rudamente.

Jamás en toda mi vida había imaginado por un segundo bailar así.

Malfoy tenía pasos elegantes como él mismo, y mantenía la situación controlada a pesar de que yo no tenía ni idea de cómo había llegado a aprender bailar algo muggle.

La música paró y con ella nosotros. Yo ligeramente echada hacia atrás sostenida por su fuerte brazo y él cerca de mi rostro. Ambos respirábamos agitadamente, y sentíamos el cuerpo del otro.

Él me miró con sus ojos grises, profundos. Me irguió suavemente, soltando su agarre progresivamente. Mantuvo mi mano derecha agarrada, se inclinó un poco, sin dejar de clavar sus ojos de un día gris en los míos, y besó lentamente mi mano, con una media sonrisa. Después se deslizó con soltura entre la marea de gente que había hecho un círculo alrededor de nosotros.

Todo el mundo estaba callado, muchos con la boca ligeramente abierta. Algunos aplaudieron y otros soltaron risitas con silbidos.

"Tierra, ¡trágame!"


La tierra no me tragó, pero afortunadamente, la gente volvió a lo suyo, y la fiesta se terminó poco a poco hacia las seis de la mañana.

Todos estábamos muertos del cansancio, asique no tuve que preocuparme por nada hasta la mañana siguiente.

Desperté con dolor de cabeza a pesar de no haber bebido. No quería imaginarme del humor que se despertarían mis amigos por la resaca, y tampoco quería ni imaginarme la hora que sería.

Eran las 12:30, y seguro que todavía estaría el almuerzo. Bajé sola al Gran Comedor, sin encontrarme a casi nadie por el camino, y a los únicos que vi me lanzaron miradas entre admiración, envidia (eran club de fans prepotente-Malfoy, seguro) y lascivia (jodidos alumnos de séptimo…).

No estaban sentados ni la mitad del alumnado, pero me sentí observada. Muy observada.

Él estaba sentado con Nott, con una sonrisa divertida en la cara, sin mirarme, pero seguro que consciente de que por su culpa ahora todo el mundo me miraba.

"…Genial…"

Comí con lentitud, con miedo de que me sentara mal si comía rápido. Poco a poco fueron apareciendo mis amigos. Lavender llegó primera.

-Menudo baile, cariño…

Después Parvati.

-Que tía… estuviste tremenda.

Luego Seamus.

-Alucinante, Hermione, alucinante.

Más tarde Neville, que se limitó a mirarme asombrado.

Ginny entró con ojeras.

-¡Enséñame a bailar eso, condenada!

Dean terminó diciendo que de haberlo sabido no habría cambiado de canción en toda la noche.

Ron y Harry estaban más que alucinados.

-¿Desde cuándo bailas? Que escondidito te lo tenías…

-Aunque con ese Malfoy…

A cada comentario yo me hundía un poquito más en mi asiento y me ponía un poquito más roja.

-¡Bueno, ya está bien, no ha sido para tanto…! – dije después de otra sesión de comentarios.

-Lo fue, Herm, lo fue. ¡Estuviste genial! – me dijo Ginny, sonriéndome con picardía. ...Menuda pervertida…

-Cuando dices genial quieres decir que se me fue la cabeza…

-No, quiero decir que, bueno, sí, dejaste de pensar por un momento (¡gracias Merlín!) y eso hizo que bailaras… uf, genial. Las slys estaban rojas de envidia.

Parkinson, Greengrass y Zabini aparecieron por la puerta en ese momento, ellas perfectamente maquilladas y guapas, con la cabeza bien arriba.

Le lancé una mirada de incredulidad a Ginny.

-¿Ellas? Alucinas querida…

La pelirroja soltó un suspiro resignado.

Alguien me toco el hombro.

-¿Hermione Granger? – dijo una alumna de segundo -, la profesora William me ha dado esto para ti…

La chica le dio un sobre y se marchó.

Querida:

Te espero a las 10:30 en el aula de teatro. Siento que sea tan tarde, pero necesito comentar unas cosillas contigo.

Linda Williams

¿Y ahora qué?

Miré a mi alrededor en busca de algo que me hiciera no asistir a esa reunión. Recoloqué un mechón de pelo detrás de mi oreja, distraída. Odiaba aquella estúpida sensación de impotencia en mis clases de teatro.

Me despedí con desgana de mis amigos, evitando en todo momento mirar a la gente y sobre todo a él. Si quería o tenía que ir a esa reunión mas me valía terminar y estudiar todos mis deberes.

Aquel día fue el típico de resaca. La gente iba de un lado a otro con ojeras, sentándose en cada banco que encontraban y sin hacer ruido.

La biblioteca estaba desierta, más aun cuando dieron las 8:00 y la señora Pince me permitió quedarme hasta las 10:00.

En ese momento me deslicé de mi asiento en la biblioteca, pensando en lo calentita que estaría mi cama en esos momentos y lo asqueroso que resultaría ir a ver a William.

Los pasillos estaban desiertos y oscuros. Sentía cada crujido de mis pisadas.

-¡Eh!

Me di la vuelta al instante. ¿Quién era?

-¡Eh tú, morena!

No, no era él. Él me llamaba castaña…

-¿Quieres divertirte conmigo, guapa? Ayer no quisiste bailar conmigo…

Oh no. El muchacho de séptimo que empujé. Maldije para mis adentros mientras empezaba a andar mas rápido. Odio mi capacidad para meterme en líos…

Pero me alcanzó.

Me cogió bruscamente del brazo, haciéndome daño y pegándome a la pared.

"…Genial…"

-Suéltame.

-Venga…te vas a divertir… - empezó a empujarme con su cuerpo mientras acercaba su cara. Qué asco.

-¡Te he dicho que me sueltes, joder! - ¡yo no podía soltarme! Y él olía a alcohol… ¡se le había ido la cabeza!

Comenzó a darme besos en el cuello mientras yo me revolvía.

-¿Con Malfoy si y conmigo no, perra? – dijo con rabia y me pegaba a la pared con mayor brusquedad, haciéndome más daño.

Le reconocí. Era McLaggen.

Se me escapó una lágrima. ¡Qué cerdo!

-¡Suéltame!

-¡A dicho que la sueltes, cabrón!

Alguien me quitó a McLaggen de encima y pude respirar hondo.

Draco Malfoy comenzó a darle puñetazos. Parecía haber olvidado la varita y tenía un brillo desquiciado en los ojos. Por último, cogió a McLaggen del cuello y le estampó en la pared.

-Como vuelva a verte cerca de ella… - se acercó amenazadoramente a su cara-, vete dando por muerto. ¡Largo!

McLaggen se escabulló por el pasillo.

Malfoy se dio la vuelta lentamente hacia mi.

-Gran… Hermione – dijo suavemente mientras se acercaba a mí. Mi nombre sonaba bien cuando lo pronunciaba.

Yo no podía dejar de temblar. Se me escapó una lágrima y resbalé por la pared hasta quedarme sentada. Ya me daba igual que me viera débil.

-Hermio… - me vio derramar otra lágrima-, joder… -soltó un suspiro.

Se agachó delante de mí e intentó captar mis ojos con los suyos, ya que yo tenía la cabeza agachada.

-¿Cuántas veces voy a tener que decirte que tengas cuidado de una jodida vez?

Alcé los ojos.

-¿Cuándo vas a dejar de regañarme? – nuevas lágrimas surcaron mi rostro. Debí de presentar un aspecto realmente desvalido para que él hiciera lo que hizo.

Me abrazó cálidamente, rodeándome con sus brazos.

-Shh… tranquila… - susurraba, mientras su olor anestesiaba mi angustia.


Esto es todo! U.Uº no estoy del todo convencida con el capítulo... Y si, se que alguna os estáreis desesperando por que se besen, peero lo bueno se hace esperar, ya lo sabéis =P

¡Por favor, reviews! =) me ha encantado vuestros comentarios, me alegro que os guste como es Draco! =D un besazo! y cuidaros!!