Aclaraciones: los personajes le pertenecen a la gran autora de Koisuru Boukun, Hinako Takanaga. yo solo los tomo prestados sin fines de lucro.
CAPITULO 9-SORPRENDEME
Por: Hana Kei
…
−sesenta días.
− ¿Qué?−dijo Souichi confundido.
−En dos meces habrá una firma de contrato a la que asistiré en Portland, acompañado con un ascenso y un traslado, claro que viene por separado. Puedo ir o no.
Volteo a asegurarse de tener su completa atención y al parecer la tenía, tanto que Souichi estaba totalmente desconcertado.
−¿eso…eso que quiere decir?.
−que puedes venir conmigo−dijo con una sonrisa, más que una invitación era una propuesta a un nuevo comienzo pero Souichi dudo, no podía irse, y Morinaga lo sabía−pero no será así, lo sé.
−Morinaga…
−Te doy dos meces para que me demuestres que lo nuestro te importa.
− ¿disculpa?−Souichi frunció el entrecejo y entro en pánico sin percatarse del temor en sus palabras.
−Justo lo que dije, dos meces para que me demuestres que en verdad me amas.
Souichi sintió un nudo en la garganta y sus ojos compensaron a secarse, sabía que no tardaría en perder la razón, no entendía nada, ¿a qué se supone que se refería Morinaga con eso? Bajo la mirada y su garganta produjo un ruido seco, frunció los labios en una sonrisa y dejo su mente en blanco. ¿Se suponía que Morinaga estaba amenazándolo? Y con dejarlo, rio por lo bajo, eso no sucedería nunca.
Estaba seguro de que Morinaga no sería capaz de dejarlo, estaba convencido en que el chico no podía vivir sin él. Se negó a sí mismo la idea, entrando en negación, si Morinaga creía que iba a jugar con sus sentimientos estaba equivocado…medito un poco ¿sentimientos? Quizá no era la palabra correcta, quizá solo estaba preocupado por la situación… o quizá solo era el alcohol.
−«Me enferma tu rostro serio Morinaga, detesto tu voz seria. Odio que me hagas dudar de lo que sientes por mi…lo odio»− cerro los ojos unos segundos, consciente de que Morinaga lo observaba fijamente, lo escucho una vez más, pero no le prestó atención, no recordaría nada a la mañana siguiente…se convenció de que no lo haría y le devolvió la mirada.
Sus ojos eran tan profundos que sentía como sus rodillas se doblaban, sus manos se deslizaron por su pecho inconscientemente hasta llegar a sus mejillas. Souichi entrecerró los ojos sintiéndose un poco mareado, por el dolor de cabeza y temiendo que la situación llegara a ser algo serio. Le temblaron las manos al recordar como beso a Mei, quizá se sentía un poco culpable, pero no le pediría perdón, porque después de todo él no había tenido la culpa.
−«no significa nada, solo estoy borracho»−se dijo Souichi a gritos en su mente y se dejó llevar hasta que sus labios se encontraron y al sentir su calidez, se llenó de ellos, aferrándose al cuello de Morinaga, quien se quedó inmóvil.
Para Morinaga ese beso lo era todo, pero no significaba nada.
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Abrió los ojos tras el torpe beso que Souichi le había dado, pero aun así era cálido y más profundo que cualquier cosa, aun lo tenía en sus brazos pero no había recibido una respuesta…no podía correr el riesgo de malinterpretar sus acciones de nuevo. Al menos esta vez tenía que estar seguro de algo.
−Souichi, necesito que me lo digas, quiero escucharlo de tus labios−no hubo respuesta, tomo entre sus manos los hombros de Souichi y corto el beso−me duele.
Sus ojos se encontraron y sin despejar la mirada Souichi se acercó a él, tan cerca que podrían besarse nuevamente, pero espero unos segundos y se alejó.
−habla.
−Creo que…por lo menos merezco una explicación−cerro los ojos para evitar derramar lágrimas, el simple hecho de tener que pasarlo por alto para mantener su relación, lo hacía arder en el interior− ¡tienes que dármela!−apretó los puños pero enseguida dio un respingo al sentir que clavaba sus yemas en los hombros de Souichi, no quería lastimarlo… no debía hacerlo−no me enojare, solo dímelo, por favor explícamelo.
−No hay nada que explicar.
−Souichi−se mordió los labios frustrado, tenía que resistir, no podía llorarle, no podía autoumillarce mas−ya no puedo seguir con lo nuestro de esta manera, si es que hay un "lo nuestro"
−es la verdad Morinaga, no hay nada que decir.
−estoy harto−su respiración se alteró notablemente lo que asusto a Souichi, que dio un paso a tras−cansado de tu indiferencia, yo doy todo de mi día a día, para no recibir nada a cambio. Y tú me pagas así, besándote con mujerzuelas por la calle.
−Oye Morinaga, tranquilo...
−No Souichi, ya no puedo…estoy mal, estoy decepcionado de todo, cansado de vivir así−hiso una leve pausa y continuo−quizá tienes razón y todo tenga fin, hasta el amor tan grande que siento por ti.
El corazón le dio un vuelco al escuchar la última frase, y le sorprendió cuanto dolor le causo el que Morinaga lo dijera. Él no podía olvidarlo, no podía, nunca lo haría. Chasqueo los dientes y le volteo la cara, claramente estaba molesto por la conversación, pero no por las razones que creía Morinaga, que al verlo bajo la voz hasta que desapareció y quedara un leve silencio.
−no hay nada que decir.
Hubo silencio. Souichi puso los ojos en blanco y continuo.
−ni siquiera me queda claro que paso, yo…tome demasiado, más de lo que normalmente tomo, a decir verdad aun no me siento del todo bien−no recibió respuesta, volteo a ver a un Morinaga con la mirada perdida en el suelo− y me importa un rábano quien sea esa tipa, no siento nada por ella, ni por ninguna mujer−los ojos de Morinaga subieron al frente lo que animo a Souichi a continuar a pesar de sentir como su cuerpo se hacía más pesado a cada segundo−y la verdad, dudo mucho que pueda ser alguien más que no seas tú.
Sus ojos respondieron, lo necesitaba ahora, su calidez, su tacto.
Pero fue imposible, la vista de Souichi se nublo al sentir los dedos de Morinaga recorrer su cuerpo.
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Pesadamente abrió los ojos y a tiendas paso la palma por el respaldo de la cama hasta que encontró sus anteojos. Hoy no trabajaba, dio un suspiro aliviado y retiro las sabanas de su cuerpo. Ahogo un grito al ver su cuerpo desnudo por completo y totalmente sucio de la cintura para abajo, un escalofrió le recorrió el cuerpo, y el corazón le latió con fuerza. Madre mía el chico que estaba a su lado también estaba desnudo y sin protección alguna, dormía profundamente para suerte suya. Si Morinaga se despertaba en ese momento, se le haría difícil fingir olvidarse de todo, y no tenía la seguridad de poder mentirle sin hacerle daño.
Se volteó frenético al darse cuenta de que estaba precisamente contemplando el cuerpo de Morinaga. Su corazón lo delataba, y sus deseos de voltear de nuevo lo hacían sentirse sucio, más de lo que ya estaba literalmente y al recordar la razón por la que estaba cubierto de ese líquido pegajoso le hacía morirse de la vergüenza. Se sentó al filo de la cama y aventó las sabanas sobre el cuerpo desnudo de Morinaga, cubriendo su parte baja casi por completo. Se sonrojo al darse cuenta de que su diminuto vello púbico estaba visible sobre las sabanas y al subir encontrarse con su abdomen marcado y la necesidad de tocarlo surgió en su mente, al grado de tener dos dedos a punto de rosarlo, se detuvo en seco y se levantó de la cama. Sepas las palmas por la cara maldiciéndose mentalmente.
Debía darse un baño con urgencia… necesitaba enfriarse un poco.
Se recargo en la pared, dejando que el agua le cayera de lleno sobre la cara, sintió aquella sensación caliente sobre la piel, y al no poder abrir los ojos recordó las vagas imágenes que se encontraban en su cabeza, no sabía hasta donde era un recuerdo real o una fantasía…reconsidero el llamarlo así, pero no tenía otro nombre, claramente tenía fantasías…unas que lo hacían avergonzarse de sí mismo.
En ese momento el tiempo se detuvo, el silencio hacia juego con el sonido del agua cayendo, el sentir su cuerpo liviano y fresco, pero tenía que regresar a la realidad, recuperar su postura y sobre todo mantenerse firme.
Al salir de la ducha, tomo dos toallas para cubrirse el cuerpo y secarse el cabello, levanto una ceja al ver el bulto donde había dejado sus pantalones junto con su cartera y su celular, al parecer en algún momento de la noche anterior habían ido a parar a esa esquina. Al instante en que se dio la vuelta para girar la perilla de la puerta sonó su celular, Souichi entro en pánico al escucharlo, estaba seguro de haberlo dejado en vibrador desde la tarde pasada. Se abalanzo sobre el con la intención de colgar, lo tomo entre sus manos y contesto la llamada. Dio un brinco al escuchar un ruido proveniente de la habitación, se puso de pie de inmediato. Sin darse cuenta que había entrado la llamada se acercó a la puerta para ver si Morinaga había salido de la habitación, de nuevo sintió un frio helado recorrer su cuerpo al escuchar una voz chillona pronunciar su nombre, se maldijo a si mismo sin ver de quien era la llamada.
− ¿Souichi estas despierto?−dijo Morinaga al instante en que pasaba por el baño hacia la cocina con unos boxers como única vestimenta, Souichi chasqueo los dientes, Morinaga se había despertado y tenía a Mei en el teléfono.
Estaba hecho un mar de nervios y al mismo tiempo sintiéndose como un maldito criminal. ¿Pero porque se sentía a si de miserable? Dio otra ojeada por la rendija de la puerta sin prestar atención del teléfono y vio a Morinaga preparado café, el chico que observaba se veía diferente esa mañana, a pesar de verlo a diario, ese día tenía algo distinto. Mas masculino y a la vez conocido, y semidesnudo. Souichi se sonrojo y al darse cuenta de que si salía del cuarto de baño ambos estarían prácticamente desnudos, se le calentó la cabeza y cerro de golpe la puerta tratando de poner en blanco su mente. Dio un gran suspiro y se puso el celular al oído.
− ¿Qué quieres Mei?−su voz sonó ronca para ser un susurro, aun así la chica respondió rápido, ya era mucho que siguiera esperando en la línea como para colgarle.
−Oh Hola Souichi, buenos días−su voz se apagó por unos segundos, carraspeó la garganta y continuo− ¿resaca?−dijo en tono algo burlón, lo que molesto a Souichi, si estaba con un dolor de cabeza del infierno…o estuvo, era su culpa.
−es culpa de tus insaciables ansias de cerveza−como respuesta recibió una pequeña risa que fue disminuyendo hasta quedar en silencio, Souichi vio la pantalla del celular extrañado, por lo que a punto de colgar escucho la voz de Morinaga llamándolo nuevamente, en ese momento entro en pánico, cogió el celular y colgó, lo guardo en una de las bolsas del pantalón y salió del cuarto de baño, con una leve sensación de culpa.
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Sus ojos se desviaron al ver a Souichi salir del baño con solo una toalla cubriendo su entrepierna y entre los brazos aferrados a uno de sus pantalones, trato de buscarle explicación sin dejar de formular extraños desenlaces en su cabeza, que seguramente no sucederían y que para ser realistas carecían de lógica.
Trato de parecen concentrado en el desayuno, se había propuesto no hacer nada y parecer más indiferente. Pero no pudo, al menos creyó que con un desayuno sencillo el mensaje llegaría y sería suficiente, pero por si las dudas decidieron salir solo en ropa interior, y recordarle el cómo había despertado y lo que claramente había sucedido la noche anterior. Y por lo visto el mensaje tuvo éxito, apenas Souichi volteo a verlo, sus ojos se encontraron, los sostuvo unos instantes y después le volteo la cara con el rostro sonrojado. En ese instante en el que Souichi le dio la espalda, se le salió una leve sonrisa, era demasiado lindo, amaba a ese hombre y a todas sus expresiones, y había llegado el momento de hacer que lo aceptara, que el también demostrara cuanto deseaba estar con él.
Aunque, a decir verdad, no le quedaban muchas expectativas.
−estoy ansioso por ver los resultados−siseo Morinaga con más intensiones de no ser escuchado que de serlo, pero le salió mal la jugada y Souichi volteo enseguida con el rostro inexpresivo, lo estudio con un rápido vistazo y se volteo indiferente hacia la habitación.
−no sé de qué hablas−dijo sin más, y cerró la puerta tras de su espalda, dejando a Morinaga algo decepcionado pero un tanto molesto.
Se maldijo a si mismo por esperar tanto, por creer que algo iba a cambiar, pero por lo visto Souichi era un inmaduro y el también por esperar demasiado. Suspiro en alto y se sirvió una taza de café, si Souichi iba a ser indiferente pues el seguiría con el plan original y sería más frio que nada.
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La puerta le dio en empujón en la espalda, se recargo en ella con el corazón latiéndole muy rápido. Se jalo el cabello con los dedos ¿Qué demonios le había sucedido? Se sintió frustrado ante la idea, no podía ser que ahora estuviera nervioso de ver a Morinaga, no era la primera vez que lo veía desnudo…ni la primera noche en la que no recordaba nada.
El sonido de otra puerta resonó en la habitación, enseguida se dio cuenta de que era la principal, se asomó y vio el departamento vacío.
−« qué demonios, Morinaga se largó sin despedirse…ese hijo de»−cero la boca y se tragó su coraje, al parecer el tipo había decidido ponerse los pantalones.
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− ¿y tú amorcito?−Isogai se rio por lo bajo al contemplar la cara pensativa de Souichi, al parecer las cosas iban en serio−muy bien, me llamaste para hablar, dime que sucede.
Souichi se indignó.
− ¡Yo no te llame!−puso los ojos en blanco.
−de acuerdo, yo vine por mi cuenta−puso las manos sobre la mesa y se llevó un trago de whisky a la boca, se lo paso de un tirón y continuo−lo que entendí es que se cansó de ti y se está haciendo del rogar.
−Aja−cerro los puños, si el inútil de Isogai seguía con ese tipo de explicaciones terminaría largándose de ahí−y prácticamente me ignora el muy imbécil.
− ¿no te dijo la razón?−desvió la vista al techo para pensar, de un momento a otro se le vino la respuesta a la cabeza lo que hiso que Souichi se sintiera como una mierda− ¡apuesto a que te descubrió tu infidelidad!
Souichi abrió los ojos en par, lo que hizo que Isogai se riera a carcajadas en su cara. En ese momento el rubio se puso de pie de un tirón dispuesto a largarse del hotel.
−Hey vamos Souichi, estoy bromeando.
−a mí no me causa ninguna estúpida gracia.
Como si no pudiera evitarlo volvió a sonreír, pero aun así logro que Souichi volviera a tomar asiento.
−lo lamento, ese comentario estuvo fuera de lugar, aunque fuera la verdad−lo encaro−no lo niegues−guardo silencio y después continuo al no escuchar ningún reproche− ¿y qué piensas hacer?
−nada.
− ¡Como que nada!−soltó Isogai sorprendido−Souichi, sé que Morinaga te ama, pero vas a perderlo.
No hubo respuesta. Souichi se quedó en silencio y con la cabeza gacha. Giro la vista hacia su celular sin llamadas ni mensajes, se mordió el labio resignado. Como si le pesara el pronunciar las palabras que salían por sus labios.
−devuélveme la maldita caja.
...
Gracias por llegar hasta aqui! Y diganme que les ha parecido? por lo visto Souichi por fin empieza a notar que puede perder el amor de Morinaga...o al menos un poco, que creen que pasara? quieren que Souichi sufra? jajajjaa, muchas gracias por sus comentarios, y a los que siguen el fanfic, sus comentarios me dan mucho animo para seguir, esta semana estoy de examenes y por lo visto estan para arrancarse el cabello, disculpen la tardanza, Dejen sus reviews. reviews. reviews, como ya saben Nos leemos en el proximo capitulo CONTINUARA...
