¿Quién es Naraku?

Bueno, definitivamente, esa no era la pregunta que estaba esperando.

–¿C-co-cómo…? –tartamudeó la miko mirando horrorizada a Ikuto. Esto no podía estar pasando.

–¿Quién es Naraku? – repitió él lentamente, mirando a los ojos de Kagome, que parecía horrorizada.

– ¿Cómo sabes ese nombre?

–Bueno, la gente tiene oídos, ya sabes. Si no querías que nadie se enterara, no haber ido aun parque publico. – replicó Ikuto sonriendo con superioridad.

–Estabas… ¡¿Estabas espiando?! – el gritó de Kagome fue suficiente para que varios peatones que pasaban por allí se viraran sorprendidos, haciendo que Ikuto pusiera los ojos en blanco ante tanta muestra de discreción.

–Yo no lo llamaría espiar...

–¡Oh dios mio! ¡Nos escuchaste! – le interrumpió Kagome, y su cara palideció mientras retrocedía dos pasos, como si de repente tuviera miedo del chico. – oh no por favor, no, no, no, no… – empezó a murmurar, mientras se deslizaba hasta el suelo, como si sus rodillas hubieran dejado de sostenerla – ¿Cuánto escuchaste?

–Lo suficiente – respondió Ikuto alegremente tomando asiento a su lado. – cosas como "no pienso quedarme de brazos cruzados mientras arriesgas tu vida por ahí" o también escuche algo sobre vendas y sangre…

Para Kagome era como si le estuvieran quitando un enorme peso de encima, no recordaba muy bien lo que habían dicho ella y Souta, le preocupaba que hubieran llegado a decir algo que pudiera hacer que la llevaran al loquero, pero al parecer solo tendría que inventarse algo más o menos creíble… ¿Quizás una banda?

–Y como no, también escuché algo sobre youkais.

Y entonces ocurrió el desastre, Ikuto, que había seguido diciendo frases de su conversación con Souta, terminó su discurso con una palabra que Kagome esperaba de corazón que no dijera. Bajó la cabeza, tratando de parecer avergonzada por que la hubieran pillado diciendo tonterías y probó con una de sus opciones.

–Bueno, es tonto de decir, pero la verdad es que todo eso es como un juego que tengo con mi hermano, un poco tonto ¿no? – mintió, tratando de que sonara todo lo creíble que pudiera.

– Inventa algo mejor – suspiró Ikuto fingiendo decepción.

–¿Quieres que te diga la verdad? – resopló Kagome exasperada. – La verdad es que si te contara lo que pasa no te lo creerías, me llevarías al manicomio, y la verdad es que no tengo ninguna gana de ir.

–Si claro, nosotros somos los que vemos charas volando por ahí, pero eres tu la que vas al manicomio – se burló él. Seguramente la chica solo estaba metida en algo serio, y lo de youkais era un nombre en clave. O eso esperaba, Amu no sería muy feliz si resultaba que su hermana estaba loca.

–¿Acaso no quieres verme-nya? – interrumpió Yoru horrorizado volando delante de la cara del adolescente, pero él lo apartó de un manotazo, este no era el momento.

–¿en serio? – murmuró Kagome. – ¿De verdad no creerás que estoy loca? ¿lo prometes?

Ikuto decidió que la chica de verdad necesitaba hablar con alguien, así que en vez de empezar a burlarse otra vez, asintió, dejando su expresión en blanco, y esperó a que soltará lo que ella consideraba la gran bomba. Pero tras treinta segundos de espera se estaba desesperando, ella no hacía más que arrancar la hierva nerviosamente, evitando mirarle a los ojos. Y entonces, cuando estaba a punto de empezar a protestar, ella habló.

–¿Incluso si es una historia sobre viajes en el tiempo?

–*0*–

Amu miró interrogante al chico que había encontrado al abrir la puerta. Estaba sola en casa, después de haber perseguido a Kagome y haber fracasado miserablemente había vuelto allí solo para encontrar una nota de sus padres que explicaba que saldrían a no-se-que de Ami, tampoco había prestado mucha atención. Había tratado de tranquilizarse, pero cuando descubrió que Ikuto también había desaparecido no había podido parar de despotricar, mientras sus charas intentaban calmarla. No había ayudado para nada cuando habían tocado la puerta, y ella había pensado que sería Kagome, pero no, allí solo había un chico desconocido que seguramente se hubiera equivocado de dirección, iba a empezar a gritarle cuando el preguntó.

–¿Esta Kagome?

La pelirosada parpadeó sorprendida por unos segundos, tratando de averiguar quien era, su media hermana solo tenía relación con ella, con la gente de su instituto, con los guardianes y claro esta con…

–¿¡Eres Souta!? – exclamó sorprendida, abriendo los ojos como platos y parándose a observar mejor al chico. Era aproximadamente de su edad, quizás un año más, con el pelo castaño muy oscuro y los ojos marrones como los de su hermana. Parecía terriblemente incomodo ante su pregunta.

–Si… bueno, tu eres Amu ¿no? Encantado – se obligó a decir, para luego volver inmediatamente al tema que le interesaba – ¿Esta Kagome?

Amu frunció el ceño, había esperado un poco más de educación del hermano de Kagome, es decir su medio hermano. Pero se recordó lo poco agradable que había sido ella cuando conoció a la morena, así que esbozó una sonrisa.

–No, no esta – dijo, pero antes de que el chico pudiera despedirse y no volver a aparecer por allí como tenía planeado, Amu preguntó – ¿Ha pasado algo?

Y la preocupación en la voz de Amu hizo que Souta diera la vuelta y se dispusiera a explicarle algo, no pensaba decirle la verdad, pero tampoco tenía tan mal corazón como para dejarla con la duda. Además, quizás le ayudara a buscar a su hermana.

*–0–*

Ya era de noche cuando Kagome acabo de hablar, no lo había contado todo, resumiendo lo mejor que podía su vida en el sengoku, sobre todo se había saltado los sentimientos, Inuyasha ella y Kikio. Definitivamente no pensaba contarle aquello a Ikuto. El chico había resultado que no era muy bueno escuchando, y la había interrumpido numerosas ocasiones para hacer preguntas o dejar bien claro que lo que estaba diciendo era imposible. Ella le había recordado con insistencia que había prometido creer su historia, pero al parecer, para el chico de orejas de gato, aquella promesa había dejado de tener importancia. Aun así, dos horas más tarde de que empezara a hablar, el peliazul parecía haber empezado a aceptar que lo que acababa de oír, por muy raro e increíble que le resultara, era cierto.

–Y… ¿Qué vas a hacer ahora? – la pregunta la pilló por sorpresa. Ikuto había preguntado muchas cosas, pero para todas había tenido una respuesta clara y rápida. Esto sin embargo…

–No lo se – suspiró tras unos segundos, porque era la verdad, no tenía ni la más remota idea de que hacer.

El silencio fue lo que siguió, solo interrumpido por el rumor del río que discurría metros más abajo. Hasta que un estridente y desagradable pitido salió del bolso de Kagome, haciendo que ambos se sobresaltaran.

–Lo siento, es del trabajo. – murmuró la miko, arrugando el ceño hacia su móvil. ¿Se puede saber para que demonios la llamaban ahora? Y por dios, debía cambiar ese tono si no quería que le diera un paro cardiaco algún día. –¿Si?

–¡Soy yo Kagome! – exclamó felizmente una voz femenina que no esperaba escuchar.

–Lulu, ¿Qué pasa? – preguntó ella sin comprender nada. ¿Por qué Lulu la llamaba desde aquel número?

–Veras… necesito pedirte un favorcito. – anunció ella felizmente. – ¿Podrías venir un segundo a Easter?

–¿Es importante? Ahora mismo estoy un poquito ocupada…

–La verdad es que si Kagome, por favor.

Kagome se mordió el labio nerviosa. No quería ir a Easter, no después de lo que Amu e Ikuto le habían contado, y no quería dejar a Ikuto por su cuenta antes de asegurarse de que no llamaría a un psicólogo. Pero Lulu era su amiga, casi como otra hermana pequeña, a la que quería proteger. Conocía a esa chica, y estaba segura de que no la llamaría e insistiría en que fuera por nada. Así que tomó una decisión.

–Voy para allá.

Ikuto la miraba con ojos interrogantes, él ni siquiera había sabido que ella tenía un trabajo. Sobre todo no un trabajo como aquel, que podían llamarte en cualquier momento. Pero tampoco es que le importara mucho, si no fuera porque todavía tenía dudas, muchas dudas, y quería respuestas que solo la morena podía darle.

–Tengo que irme, ya hablaremos en otro momento, Ikuto – explicó precipitadamente Kagome, alejándose a paso rápido.

–¡Espera! ¡no he acabado! – protestó el peliazul.

–Hablaremos otro día. – repito la miko.

–Otro día ¿Cuándo? – preguntó el exceptico, como si creyera que ella se desvanecería.

–Mañana en el instituto – medio gritó Kagome mientras se alejaba corriendo, deseando de corazón que él no la siguiera.

Ikuto masculló un par de palabras nada cariñosas hacia la chica y volvió a sentarse en la hierba, meditando sobre todo lo que acababa de descubrir. Yoru empezó a hablar demasiado alto y con demasiadas energías, pero después de asegurarle que en realidad se no le disgustaba verle, no le hizo mucho caso.

Escondida en el puente a unos cien metros de allí, Lulu De Morcerf sonrió arrogantemente. Lo había conseguido, Ikuto Tsukiyomi sería suyo en breves momentos, y Easter por fin la dejaría tranquila, habían estado bastantes descontentos con su trabajo últimamente. Pero antes de que pudiera poner en practica su magnifico plan, algo interfirió. Una criatura, porque no se le ocurría otra mejor palabra para describirla, emergió del lago. Parecía un dragón chino, con el cuerpo alargado recubierto de escamas, cuernos y púas por todo el cuerpo. Con afilados colmillos que enseñó cuando soltó un amenazador gruñido. Lulu se escondió mejor, aterrada ante lo que veía. Tsukiyomi parecía estar en su misma situación, a juzgar por su cara incrédula y aterrada, pero reaccionó mejor que ella, haciendo el chara nari y saltando para evitar ser comido por pocos centímetros.

La batalla que siguió hizo que a Lulu se le pusieran los pelos de punta. El chico era bastante hábil, esquivaba y atacaba, saltaba a varios metros por el nivel del suelo, dando la sensación de que volara. Pero era evidente que no sobreviviría mucho rato. La criatura era rápida, y tenía más armas que el chico, su cola con púas ya había alcanzado una vez a Tsukiyomi, le habría matado de no ser porque él había usado su propio brazo como escudo, aunque aquello había significado dejar el brazo inútil. La sangre manchaba la mayor parte de la camisa del peliazul y sus movimientos se iban haciendo más lentos conforme avanzaba el tiempo. Finalmente, y para desgracia de Lulu, trató de refugiarse en el puente. Pero su chara nari se deshizo a escasos metros de ella, calló de rodillas, y fue evidente que no podía avanzar más. La bestia se acercaba rápidamente, y Lulu apartó la mirada, no queriendo ver el terrible final al que se enfrentaba el chico. Pero no fue eso lo que pasó, una risa profunda y grave, que parecía provenir del mismo diablo, resonó por todo el lugar. Con incredulidad, Lulu se dio cuenta de que la risa provenía de la bestia.

–Dile a la miko que esto es un aviso, no seré tan condescendiente la próxima vez. – avisó la criatura con voz cavernosa, dejando sus colmillos peligrosamente cerca del chico.

Tras decir aquellas palabras, la criatura volvió a reírse y se sumergió en el agua. Segundos más tarde, Ikuto Tsukiyomi se puso en pie y empezó a alejarse de la escena. Lulu observaba el lugar de la batalla con los ojos muy abiertos, sin entender absolutamente nada de lo que acababa de pasar. Tras unos segundos más de incredulidad, simplemente decidió ignorar lo que acababa de pasar y se acercó a un tambaleante Ikuto, previendo que después de aquello no podría oponer mucha resistencia. Sacó el bote de cloroformo y mandó un mensaje al conductor que había mandado a llamar para cargar al chico mientras tomaba una resolución. Ella se limitaría a llevarlo a Easter y olvidar aquel incidente.

N/A: Hola! Holaa! Que tal? He escrito este capitulo justo antes de irme de vacaciones, así que creo que pasará un tiempo en mi PC antes de que vuelva, lo revise, y ustedes puedan leerlo.

Bueno bueno… primer youkai! No es que Ikuto sea tan débil ¿vale? Solo recordad que esta herido. Y luego… Ikuto ya sabe la verdad, pero creo que amu tardará unos cuantos capítulos más (si es que llega a saberla) XD

Rocio–e–chan: algo que le faltaba? Ya me deprimiste! Espero que no te faltara nada en este cap, o si faltaba que por lo menos me des alguna pista sobre que faltaba. Jejeje Y me gusta tu lista! Pero creo que te falto mencionar que ambos son indecisos… … se nota que te gusta el Amu/inu eh? Jajajaja A mi también me gusta! Pero antes de ponerle a inuyasha una pareja, tengo que buscar la forma en la que encaje en la historia XD Y Estuve buscando las edades de Lulu y Souta, (debí documentarme antes, lo se T.T) Y resulta que Lulu tiene 13 años y Souta… pues 8, pero como no me gustan mucho los niños chicos y prefiero un souta un poco más maduro…

Souta tiene trece años en este fic.

Gracias por los reviews! :)