Disclaimer: El nombre del creador de la serie era Rebecca Sugar.
A los de habla inglesa que tratan de leer esto antes que haga la traducción: Un abrazo pero favor no usar esto en otras historias o por lo menos antes que lo traduzca.
En general, si quieren hacer fanfics de este fanfic preguntar antes.
Hace tiempo que no actualizaba este, solo he querido hacer más adiciones a "Perdido" pero si tengo intención de continuar este.
Universo:AU ·1
Advertencia: Este será un episodio serio. Greg no aparece, pero le voy a hacer un episodio "orígenes" también más adelante.
Leve ciencia ficción porque siempre me ha gustado el género y lo uso cuando puedo. He expandido la sugerencia de un amigo sobre la naturaleza de las gemas, lo voy a implementar en este AU porque creo que sería una gran historia. Tal vez pueden adivinar cuál es mi manga favorito.
Se retomará después en el transcurso del fic.
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Shooting Star: Orígenes. Instinto y voluntad.
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Pearl se acercó al cristal caminando despacio, sus botas hacían un ruido compacto y débil, algunas veces inaudible. En otro sitio no podría oírse pero la base lunar normalmente estaba casi vacía, no había demasiada actividad, casi parecería abandonada de no ser por las luces y la maquinaria.
Se detuvo a un paso del cristal, fuera estaba un escenario de rocas blancas y polvo fino, su diamante bromeaba diciendo que la había hecho formándola de las rocas de esta luna. Por supuesto eso era imposible, el planeta al que fueron enviados había sido descubierto hace no mucho y ellos fueron los primeros en llegar con la flota, quizás…había nacido de un planeta similar.
La luna de este planeta era más parecida a lo que sus exploradores en el cosmos siempre habían encontrado. Era hermosa y muy de su agrado, seguro del gusto de sus compañeras también pero muy distinta al planeta que monitoreaban.
Ella a menudo lo veía de lejos, desde estas grandes ventanas. Ese extraño mundo contenido como en una burbuja, como mantenido seguro en las manos de alguien más que no conocían. No era parecido a nada que hubiera visto antes.
La mayoría de las naves y todos sus tripulantes estaban allá dejando solo lo esencial para el trabajo y comodidad de su diamante en la base.
Al diamante rosa, su diamante, también le gustaba ver el planeta desde aquí. Su diamante era el más raro de todos, el único que hacía crecer a las gemas hasta que se abrían paso por su cuenta por las capas de tierra; el más asombroso de todos, el más bondadoso, el más elegante también; Pearl estaba contenta de ser su perla. Ella había nacido para servirle.
Pearl extendió su mano tocando su propio reflejo en el cristal, sus dedos entre saliendo de sus largas mangas puestos sobre los dedos del reflejo. Ella sonrió, por supuesto que su diamante la había hecho algo especial; ella fue casi un experimento y por eso era un poco inusual, diferente a las perlas de los otros diamantes.
Pearl tenía cabello corto de mechones rosáceos peinados de un lado, su gema se veía parcialmente cubierta por ellos. Era muy parecida a su diamante pero los ojos fueron azules y su piel más como la de diamante blanco. No se veía exactamente como la encarnación de su dueño que las otras eran, una pena, pero no iba a cuestionar las decisiones de su diamante. Además era un maravilloso trabajo si podía decirlo ella misma.
La había hecho con algunas particularidades adicionales, como una fuerza física anormal para sus congéneres; a su diamante le divertía tener siempre con quien practicar su técnica de combate.
Un rubí apareció en el fondo tras ella "Uh, señor, SEÑORA" corrigió rápidamente el rubí que se puso firme "Le han enviado un informe del progreso del kindergarten beta"
Ella se volteó esperando recibirlos, el rubí se los dio y saludó formando un diamante con los brazos antes de irse.
Diamante rosa no era como el amarillo o el azul, a menudo cuando ella le recitaba las cifras decía "¿Qué significa eso?" o "¿Qué estoy viendo?" o la miraba como no si entendiera de lo que hablaba. Su diamante era brillante! A Pearl no quedaba duda pero ella prefería que Pearl se encargara de los números y las estadísticas, de supervisar las construcciones y demás por menores así que muchas de las gemas abajo, en el planeta, tenían que informar a ella primero; como era de esperarse ellos sabían quién era su dueño.
La colonia y los kindergarten estaban en la última curva de su desarrollo, pronto el verdadero trabajo habría terminado.
Todo estuvo bien hasta que un día diamante rosa bajó a la tierra. Fue el fin de la colonia y el principio de la rebelión.
"Es mi territorio! ¿Por qué debo entregárselos? Yo decido en mi colonia." Fueron las últimas palabras de diamante rosa, como diamante rosa. El cuarzo rosa apareció solo un tiempo después que pisaran la tierra, una nueva forma para ella y otra para Pearl también.
Una forma para inspirar a los que estaban en el planeta a pelear por una libertad que nunca pidieron pero que en realidad necesitaban y por supuesto por este rincón del cosmos que su diamante no quiso ceder.
"Eres libre" le dijo Rose con alegría pero el rostro de su perla no pudo ocultar su disgusto ante la idea. "No tienes por qué servirle a nadie, puedes hacer lo que quieras ahora. Eso es libertad" Pearl no respondió todavía pero Rose podía ver que no le agradaba lo que decía. "¿No hay nada que quieras hacer?" indagó Rose
"No" respondió su perla
Un grado de aflicción y otro de lástima cruzaron el rostro de Rose.
El sonido de la batalla inundaba el aire. Armas impactando unas con otras, estruendos y gritos en la confusión de miles de soldados enfrentándose, de cientos de ellos cayendo.
Rose terminó a una gema en el suelo; una mano en la espada y otra rápidamente enviando la piedra lejos, a un lugar controlado por la rebelión. Dos vinieron hacia ella. Un golpe derribó a una, Rose esquivo a la segunda y lanzó su escudo contra la gema que siendo más pequeña salió despedida hacía tras. Rose no lo vio hasta que estuvo muy cerca, un soldado con una larga alabarda. Uno de los suyos, una iolita, trató de intersectar al enemigo y auxiliar a su líder pero era tarde, Rose se preparó para recibir el golpe.
Ante sus atónitos ojos Rose vio al enemigo ser atravesado por una espada, Pearl tenia ambas manos sobre la empuñadura y la sostenía sobre la altura de su hombro, lo que dejo a Rose inmóvil fue que la misma espada había traspasado el pecho de la iolita, el sonido de un crack en sus oídos hizo silenciar todo el tumulto que la rodeaba. Pearl sacó la espada, el cuerpo del enemigo se disolvió pero el de la iolita cayó al suelo.
Rose se apresuró en alcanzar a la gema en el suelo, en su piedra se dibujaban largas grietas, una decena de ellas que partía del centro. Una sola lágrima descendió sobre la gema un segundo antes que se hiciera añicos. Rose levantó la mirada mientras los quejidos de dolor de la iolita fueron disminuyendo. Pearl no se había acercado para ver el daño, no se alteró con su llanto ni ahora que estaba a salvo.
Cuando por fin pudieron descansar entre los abandonados pertrechos del planeta hogar. Rose se sentó sobre los restos de una nave casi totalmente enterrada en el suelo. Ella vio a Pearl parada cerca de ella, Rose pensó por largos minutos.
"Atravesaste el interior de su gema" Pearl volvió en su dirección "Cortaste justo sobre su centro, debería haberse roto, pero tu…no dudaste en hacerlo. No te detuviste ni un poco" Alguien que no dudaba en asesinar a un compañero.
La perla parpadeo un par de veces sin cambiar de expresión, pero entonces dijo "Verás, ella no era suficientemente rápida, no iba a lograrlo pero yo podía" explicó poniendo la palma de una mano hacia arriba "ella sin embargo estaba en el camino, esa era la posición y el ángulo para acabar con la gema que te atacó." En otras palabras, sabía lo que estaba haciendo, Rose buscó y no encontró una sola señal de pena por el destino de su compañera.
La perla de Pink diamond nunca fue una máquina sin emociones, igual que su diamante era quizás demasiado emotiva. Rose no podía dejar de verla con fijeza, era pasmoso, fue una amiga esa de la que Pearl estuvo tan dispuesta a desprenderse como de un estorbo, sin un segundo de titubeo. Repugnante, la palabra apareció en su mente de sin que fuera su intensión.
Pearl no era así. Ella siempre era amable con todos, se preocupaba por los demás. Tenía ese tipo de carácter que podía ser calculador pero bondadoso. A menudo arriesgaría su propia seguridad por ayudar a otros aun a desconocidos.
Una lealtad absoluta que significaba el sacrificio inmediato de todos los demás, de cualquiera, sin una onza de culpa…Rose se paralizó, sus ojos regresando a Pearl. 500 años después de empezar la rebelión el instinto elemental con que Pearl nació aún se reusaba a morir. Todas y cada una de las gemas protegería al diamante a cualquier costo.
Comparadas a su diamante ellas no tenían ningún valor, eso no era una simple forma de pensar; era un arraigado instinto que las controlaba, que pasaba sobre su conciencia y razonamiento. Un sentimiento que no era suyo realmente, fue puesto ahí por alguien antes de que pudieran decidir cualquier cosa. Para una perla el instinto era más fuerte, de hecho encerraba todo su propósito.
Bajo este instinto Rose estaba segura que ellas matarían incluso a aquellos que amaban, a aquellos que como verdaderas personas, como sus propias gemas habían llegado a querer. Era una maldición y oponerse a ella, una lucha de voluntad que ni siquiera se percataban tenían que librar.
Al menos la gema no se había roto. Rose se preguntó cuánto tiempo podría haber pasado antes que el peso de lo que había hecho cayera sobre su perla, tardaría pero al final esta contradicción entre lo que eran forzadas a hacer y sus propios sentimientos terminaba por aparecer en desgarradora confusión y arrepentimiento.
La situación era apenas más común en los soldados que tenían oportunidad de relacionarse con otras gemas, de crear sus propios vínculos a otros; pero más extraña en las perlas cuya vida giraba completamente en torno a su amo, no era a menudo que entendían que algo andaba terriblemente mal.
Siempre buscaban el beneficio de su amo y no el suyo propio o el de nadie más. Una perla no deseaba nada en absoluto, eran esclavos de algo que desconocían fue implantado en sus mentes.
Hasta hoy Rose había tenido la firme creencia de que sin importar que tan fuerte fuera el instinto que les tocaba con suficiente determinación podían vencerlo. Creyó que podían ser libres, ella ya no estaba tan segura. Esperaba que así fuera. Pearl solo sustituyó la palabra amo por líder. Los diamantes le llamarían el mejor tipo de soldado, uno que no cuestiona, no le importaba morir o matar
"Ese ataque solo me hubiera herido" dijo Rose a su perla, no sonaba como un regaño sino como extrañeza "Siempre mides correctamente los ataques de tus oponentes, también este ¿no? ¿por qué sacrificar a uno de los nuestros?" Pearl trató de responder, todo el incidente rebobinando en su cabeza. Frunció mientras hacía su mente trabajar pero no pudo responder.
800 años después del inicio de la rebelión.
El cuarzo rosa había cometido un error, fue descuidada y por su culpa cientos de soldados fueron emboscados. Fue un error craso, simple y pura negligencia.
"Era todo lo que podías hacer." Dijo Pearl "Ellos los tomaron por sorpresa, no sabías que la colina era una posición enemiga." Rose si lo sabía.
Una perla siempre está allá para oír a su amo, siempre está de su lado aun cuando no tiene razón. Para una perla su amo siempre será perfecto.
"Yo lo sabía" dijo Rose
"uh, el mapeo del área puede haber sido inexacto" respondió la gema blanca.
Rose sencillamente se había equivocado porque fue irresponsable pero Pearl era incapaz de verlo, por supuesto que no podía verlo, ¡era una perla! Su instinto era una venda sobre sus ojos que no le permitía comprender que Rose podía equivocarse también.
¿Cómo podía ser eso normal? Su amiga no podía darse cuenta por sí misma que era o no era normal. ¿Cómo podía convertirse en su propia persona si no se daba cuenta?
5000 años después de la rebelión
El cuarzo rosa, el diamante, caminaba entre la multitud de naves y antigua maquinaria ahora invadidas por maleza y enredaderas. Bajo sus pies había hierba verde, hasta podías oír distantes sonidos de aves. El cementerio de naves estaba rodeado de un extenso bosque de pinos que no estaba ahí cuando aterrizaron.
Con ella estaban las únicas sobrevientes de la gran guerra por la tierra y una gema pequeña que encontraron abandonada en un kindergarten. Un impacto rompió la paz del sitio, Garnet se enfrentaba a una gema corrupta y esta le había lanzado contra el suelo. Garnet se levantó para atacar de nuevo como si nada.
Amethyst masticaba ruidosamente las frituras que Greg le dio antes de venir, observando sin despegar la vista cada movimiento.
"¿Seguro no necesitas ayuda?" le gritó Pearl.
El monstruo arrastró a Garnet lejos, Amethyst le siguió rápidamente "Vamos Garnet!"
Rose le vio irse. La pequeña gema temblaba de emoción cada vez que veía un combate, el instinto de un cuarzo era pelear después de todo.
Parada junto a ella estaba Pearl, donde siempre estaba, una perla jamás se separaba por mucho de su amo. La gema blanca se recostó sobre uno de los enormes cristales revestidos que sostenían el peso de la nave. Rose sabía que Pearl tal vez nunca sería libre. Había hecho cosas bastante sorprendentes, su perla amaba aprender, pero su diamante había querido que ella fuera así. No importaba cuántas habilidades tuviera aún estaba encadenada a depender de alguien. Los diamantes había sido muy egoístas cuando las crearon "Espero que un día tengas algo para ti, algo tuyo solamente"
"qué?" interrogó a Rose como un niño pequeño cuando su padre le señala algo por primera vez aunque de hecho su diamante había tratado de hacérselo entender muchas veces aunque las palabras fueran nuevas.
"La vida de una perla es muy triste, ¿Por qué debía todo ser sobre su dueño? Nadie debe ser así de importante, no es correcto." Ella hizo una pausa "Espero que puedas usar tu propia vida para ti, que realmente seas tu propia persona"
Cuando llegaron a la tierra ella le dio una orden, la única orden que una perla no podía cumplir, había forcejeado con todas sus fuerzas por ser diferente y aun no entendía del todo la verdadera raíz del problema. "Sé libre"
14 años después de su muerte Pearl se paraba en el mismo sitio recordando. Una misión los había traído aquí pero no habían encontrado nada.
"AAAAHHH" Gritó Steven llevando una esfera luminosa en los brazos, tras él un monstruo con forma de araña.
"CASI LO ALCANZO!" Le gritó Amethyst a Garnet
Pearl arrojó tres lanzas para retrasar al monstruo y este quedó entre Garnet y la gema purpura, se disolvió ante ambos ataques simultáneos.
Pearl golpeo con su palma su frente "De dónde sacaste eso?!"
"Lo siento! Quería un recuerdo!" Se excusó Steven
"Qué dijimos sobre tocar objetos desconocidos?" le reprochó Pearl.
"Amethyst dijo que podía!"
El impasible rostro de Garnet frunció.
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No se preocupen, en el siguiente capítulo volvemos a nuestra programación más o menos habitual. Dejen sus comentarios y ya que estamos en esto ¿me recomiendan una canción?
