Capítulo 9 – Tiempo de flojera

Luego de haber arrestado a la maleante en Station Square, el erizo azul partió hacia las profundidades de un bosque muy alejado del ruido de la ciudad. Un lugar en donde nadie ni nada lo despertaría de su deliciosa siesta sobre la rama de un gran árbol. Los pájaros cantaban una suave y relajante armonía, ayudando al erizo a relajarse.

El erizo roncaba levemente mientras tenía sus brazos apoyados en el tronco del árbol y apoyaba su cabeza en ellos, una sonrisa plasmada en su rostro que jamás sería arruinada. Bueno, ahora que dejé muy claro que Sonic está tranquilo, es hora de despertarlo, la está pasando demasiado bien.

"¡SONIIIC! ¡Vamos! ¡Sé que está por aquí!" gritaba una voz femenina, seguramente ya saben de quién se trata. El erizo azul se despertó de golpe y tan sorprendido que se resbaló de la rama y cayó al suelo, golpeando su rostro de lleno contra él.

"…Uuuughhh…" el erizo retiró la cabeza del suelo y la agitó, sus espinas ondeaban en cada sacudida. "Hmmm..." aún parecía algo dormido a pesar de todo ya que sus ojos estaban entrecerrados. El erizo procedió a rascarse un poco el borde de las orejas y se estiró con un bostezo, luego miró a los costados, intentando encontrar a quien le llamó.

"¡Ahí estás! ¡Estuve buscándote por todas partes!" le gritaba Amy, quien se acercaba rápidamente hacia él, siquiera pidiendo perdón por haberle despertado.

"Amy… Baja la voz por favor" el erizo volvió a bostezar, hablando en voz grave hasta que su cuerpo se volviera a activar. La miró algo molesto por haberle interrumpido la siesta de forma tan abrupta.

"¿Te desperté?"

"… No" Sonic le respondió de forma fría y sarcástica, sonriendo un poco y soltando una pequeña risita luego.

"Lo siento, no pensé que estarías durmiendo"

"No importa, ya me desperté… ¿Qué querías?"

"Bueeeeno" Amy giraba los ojos, apartando su mirada de Sonic "Ya que ayudé un poquitín a salvar la ciudad, pensaba que tú y yo…" gira su mirada de nuevo hacia él, esperando que el erizo termine la frase.

"… Ehhh…" el erizo no sabía exactamente a donde mirar, por lo que se lanzó a correr a gran velocidad, alejándose de Amy, quien rápidamente se enojó.

"¡OYE! ¡NO PUEDES RECHAZAR A UNA CHICA DE ESA FORMA!" la eriza gritó a los cuatro vientos y embistió hacia el erizo a través de los bosques, ahuyentando a los pájaros de los alrededores.

Volviendo a la ciudad, la mayoría de escuelas habían cerrado temporalmente por reparaciones hasta que la situación fuese estabilizada, por lo tanto, todos los estudiantes fueron liberados de sus estudios, excepto uno.

"Pero un comino. Que todos los estudiantes sean unos vagos no significa que tú tengas que serlo también. ¿O acaso si todos los estudiantes de la ciudad se tiran del puente también lo harás tú?" decía Nicole algo enojada, al parecer discutía con Connor por los estudios otra vez.

"N-No…" Connor miraba a otro lado para pensar una respuesta e intentar ganar la discusión, y luego miró a su madre "Pero yo también necesito vacaciones"

"¿¡Vacaciones!? ¡No me jodas! Yo tengo que trabajar de lunes a viernes, de mañana a noche para que puedas tener una vida decente. Tú estás en casa las 24 horas, pudiendo hacer lo que se te dé la gana, y solo te pido unas horitas para que podamos estudiar juntos… Y me dices que estás cansado y necesitas vacaciones" la eriza parecía demostrar su lado más malvado, un poco más y castigaría a su hijo, aunque ella no era tan mala para hacer eso.

El erizo se quedó callado, sin saber qué decirle, su mamá tenía razón y él no podía hacer nada al respecto. Resignado, se sentó en la silla y se acercó a la mesa, su madre le acercó el libro de matemáticas y se levantó.

"Resuelve los ejercicios de esas dos páginas que te dejé… Iré al baño…" dicho esto, se alejó por la puerta de la sala, subió las escaleras, y se dirigió al baño.

"…" Connor dio un leve suspiro al mirar de reojo a su madre, luego enfocó su mirada en la tarea y empezó a hacerlo.

Nicole se miró al espejo algo enfurecida, respiraba agitadamente al intentar controlar toda su furia. Finalmente largó un gran suspiro, exhalando e inhalando todo el aire que sus pulmones soportaran hasta que finalmente se calmó. "Está bien… Es solo un adolescente, es normal… Aunque…" ella se pasa la mano por el cabello y lo acomoda de forma nerviosa "Él no es… Igual que el resto…" ella agachó la mirada algo preocupada, sin saber qué hacer exactamente con su hijo, luego miró al espejo y sonrió para levantarse el ánimo. "Eres… Eres una gran madre Nicole, sé que se te puede ocurrir algo, sino eres feliz, tu hijo tampoco. ¡Hay que hacer un gran esfuerzo para alegrar a Connor y que tenga la gran vida que merece! La gran vida que su padre habría querido que tenga…" ella volvió a agachar la mirada, pero esta vez para limpiarse la cara con un poco de agua para luego secarse con una toalla y mirarse nuevamente en el espejo. "A trabajar".

"…"

"Veamos, si tengo 2,4 con exponente X que es igual a 6… Entonces debería…" el erizo golpeaba su cara con el lápiz al pensar, aunque no había mucho problema para resolver el problema, solo estaba distraído y aburrido. Nicole bajó rápidamente por las escaleras y se acercó a su hijo. "Hola ma, perdón por lo que dije antes" se detuvo un momento para mirarla.

"¿Puedes dejar la tarea un segundo?"

"Ya casi termino, me faltan los últimos dos ejercicios"

"Bueno, tendrás que hacerlos luego, porque vamos a salir a pasear" sonríe de forma cálida. "Iré a vestirme, y tú deberías hacer lo mismo" ella volvió a subir las escaleras.

Su hijo se quedó algo confundido, hace unos segundos estaba forzado a hacer tarea y ahora se iba a pasear "…" se quedó pensando por unos segundos "Pero… La ciudad está…"

"No importa, el día está bonito, ¡y lo vamos a disfrutar los dos juntos! ¡Como una familia!"

"… Bueno, si tú lo dices" levantó los hombros y se dirigió a su cuarto para vestirse.

"Ahhh… Ahhh…" el erizo azul se encontraba totalmente agitado y buscaba algo de aire, parece que nunca había corrido tanto. Se encontraba escondido detrás de un árbol, abrazándolo de espaldas para que nadie lo encuentre. Miraba los alrededores para ver si Amy se encontraba cerca, pero por alguna razón, ella no estaba.

Las hojas de los árboles comenzaron a caer, mientras que movimientos podían ser sentidos en la copa de los mismos. ¿Había alguien ahí? Sonic parecía no darse cuenta de esto, hasta que la erizo rosada arremetió al héroe desde los aires, cayendo encima de él y amenazándolo con su Piko Piko Hammer. "¿Creíste que te escaparías tan fácil? ¡No lo creo!" ella sonrió victoriosa.

"Entre Metal Sonic e tú… Preferiría pelear con Metal Sonic miles de veces, antes de estar una vez contigo" él sonrió, aunque algo frustrado.

"¡No seas tan malo conmigo!" ella se levantó y le estrechó la mano al erizo para ayudarlo a levantarse. Sonic procedió a limpiarse la tierra de sus piernas.

"Está bien, pero solamente una cita, y me dejas de molestar por el resto del mes"

"Vale, es un trato" Amy sonrió al darle la mano a Sonic "Por cierto, el mes termina mañana"

"…" Sonic se mantuvo callado "¡MALDI—""

"…"

"—CIÓN!" gritó Shadow al golpear una roca del desierto con fuerza. No se lo encontraba muy contento, su compañera estaba acostada por encima de la roca de forma muy cómoda.

"No deberías complicarte tanto, pasa todo el tiempo" Rouge se miraba las manos para distraerse un poco.

"No me complico, claro. Luego todo el mundo se viene abajo y soy al primero que suplican ayuda"

"De hecho, eres el segundo" la murciélago soltó una risita

"¡Tsk! Creo que he dejado bien en claro que yo soy el erizo más fuerte" destruía otra roca detrás suya con un fuerte Chaos Blast. "Ese erizo no tiene ni una chance contra mí".

"Sin ese erizo no hubieses ganado la batalla, ustedes dos no pueden estar juntos. Pero lamentablemente, el mundo los necesita así. Tienen que aceptarlo"

"Lo mismo va para ti y Knuckles, pero ni muerta te juntarías con él"

"¡Claro que no!" Rouge se levantó de golpe algo molesta "Bueno…" ella agachó la cabeza y miró a otro lado "Tal vez un poquito".

"Hmp…" El erizo dejó de golpear la roca y se puso a pensar "Eggman no trae nada bueno, un ejército de Death Egg Robots y dos proyectos más que desconocemos"

"¿Vas a decirles?" ella se bajaba de la roca y se acercaba a Shadow por la espalda, apoyando su mano en el hombro.

"Todavía no" él la mira de reojo "Necesitamos más información al respecto, y no quiero que esos idiotas se metan y empeoren todo". Usando el Chaos Control, ambos desaparecen.

Mientras tanto en la prisión de máxima seguridad de GUN. Kysh se encontraba en una celda capaz de resistir todos sus ataques de energía, por lo que no tenía escapatoria alguna. Pero por alguna razón, ella estaba feliz.

"Ta… Tadadadada…" Ella tarareaba feliz una canción mientras lanzaba una pequeña bola de energía al suelo, rebotando hacia la pared y rebotando nuevamente hacia ella, lanzándola una y otra vez como si jugara con una pelota.

"¡Silencio!" gritó un guardia que pasaba por el pasillo lleno de prisioneros peligrosos, tanto Mobians como humanos.

"Hmm… Hmmm hmmm…" la erizo siguió tarareando, pero para ella misma.

"Que rica estás niña, ¿En qué lío te has metido? Puedo sacarte de aquí si me das… Una mano" decía otro de los prisioneros en un tono grosero y atrevido, era algo asqueroso.

"…" Kysh sonrió, pero lo ignoró por completo, ya que seguía jugando con su pelota de energía.

"Vamos, si me das una ayudita, puedo sacarte y harás lo que quieras" continuó diciendo.

"Lo primero que me gustaría hacer sería cortarte las bolas y la lengua sino te callas, por ahora estoy bien aquí" ella le respondió sin mirarlo, aunque su sonrisa se había desvanecido y mostró una cara más fría.

"…" el hombre tragó saliva y jamás se volvió a escuchar su voz.

"Estás haciendo buenos amigos" dijo el sargento al acercarse a la celda.

"Gente muy amistosa debo decir" la bola de energía se desvaneció cuando Kysh se volteó a ver al sargento. "¿Qué quieres?"

"Tu juicio será en unos meses, tenemos asuntos más importantes que hacer. Gente que cuestionar, gente que juzgar, y gente que ejecutar"

"No me vengas con tus amenazas. Solo he robado, no he matado a nadie" ella sonrió confiada, aunque hablaba con honestidad, su código como ladrona no le permitía matar gente.

"Gente como tú no debería circular en las calles, cuando cumplas tu condena seguro seguirás con tus delitos".

"Quién sabe" ella soltó una pequeña risita.

"Me aseguraré que te pudras aquí adentro" el sargento sonrió al darle la espalda e irse.

"Oiga, y dígale a los guardias que me traigan un poco de agua que tengo un poco de sed" dijo ella en un tono bromista. Las luces de la prisión se apagaron y el lugar se volvió una caja oscura. La erizo hace una pequeña bola de energía que deja a su lado para iluminar su celda y luego crea otra para jugar como si fuera una pelota. "… Y ahora podría estar en casa" ella suspiró mientras se hablaba a sí misma en voz baja.

Por otro lado, Knuckles estaba vigilando la Master Emerald como siempre. Es extraño que alguien que pone tanta atención a sus tareas siempre falle, al menos lo intenta. El equidna se encontraba apoyado en un pilar, algo entre dormido, pero aún atento. La Master Emerald giraba en el altar y brillaba con gran intensidad.

"Te ves tan hermosa cuando estás completa, deberíamos salir" el equidna se rió un poco, parece que hablar como loco le haría perder un poco más el tiempo. La esmeralda, en respuesta suya, siguió girando.

"¿Cómo? ¿Qué no soy de tu tipo?" él miro a otro lado y se rascó la cabeza "Bueno, sé que no soy… Brillante y tan hermoso, pero…" él miró la esmeralda otra vez "Sí, ya sé que te he roto muchas veces… ¡Pero no es mi culpa! ¡No soy yo eres tú! Siempre te buscas a los peores" y siguió hablando como idiota por un buen rato. De repente, los colores de la Master Emerald se desvanecieron por un segundo, convirtiéndose en una esmeralda totalmente oscura, sorprendiendo al equidna, hasta que volvió a su color normal.

"!" el equidna agitó su cabeza "¿Qué fue eso?"