Nuevamente ando por estos lados dejando un capitulo de este fic ;D Me he tardado casi un mes porque a pesar de que ya no tengo tareas y ese rollo, el trabajo si me ha requerido que no use tanto la compu :( y bueno, luego está que a mi hermana le han dejado tareas algo complicadas y he tenido que ayudarla (entre ellas un libro que le solicitaron y ahí me vieran del tingo al tango xD). Bueno, bueno, ahora que me desahogué xD podemos pasar a lo siguiente que es el capitulo.
¡Ohhhhhh! Pero antes, muchas gracias por leer mi fic :)
¡Ahora si, vamonos a leer!
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Capitulo 10: Perfume
Hubiese sido todo un lío llevar a Kisa-san hasta Nerima, por lo que en momentos como ese agradecía de que su departamento fuera el más cercano.
Buscó entre sus bolsillos la llave de su departamento, cuidando no despertar al mayor, pero no hacía falta hacer demasiado esfuerzo en usar su cautela pues Kisa solo se aferró más a la espalda de Yukina para continuar durmiendo.
-Estamos en casa-Pronunció el castaño nada más al entrar a su pequeño departamento y despues proseguir para cerrar la puerta.
Una vez que se quitó los zapatos se dirigió a su cama para recostar a Shouta. Sería una buena idea preparrle la cena, pero con lo cansado que se veía el editor lo mejor sería dejarlo descansar hasta la mañana siguiente.
-Buenas noches, Shouta-san...-Exclamó, mirando la apacible figura de Shouta revolverse en cuanto su piel sintió las cálidas sabanas.
-Uhmm-Fue la queja que salió del pelinegro dormido, fruncía el ceño y apretaba fuertemente las sabanas-No...no...-Volvió a removerse entre las sabanas, pero esta vez no era por la comodidad ofrecida, incluso pataleaba un poco, seguramente estaba balbuceando aquello al soñar que todavía le quedaba trabajo por hacer, ya en otras ocasiones le había tocado escuchar esas mismas quejas-No-
Las mejillas del editor estaban bastante rojas, y aunque ya lo había visto en otras ocasiones esta vez el culpable parecía ser ese refriado que comenzaba a aparecer. Sin dudarlo puso su mano en la frente de Kisa, corroborando que tenía un poco de fiebre.
-Probablemente va a resfriarse y lo sintomas le incomodan-Pronunció, autoconvenciendose de ser ese el motivo-Será mejor que le quite la ropa que trae encima-
Primero le quitó las botas y los calcetines y los acomodó en el genkan, al volver al lado de Shouta se dispuso a quitarle el abrigo, pareciendole extraño que el castaño llevara una camisa de manga larga que solo usaba cuando había demasiado frío, ¿Acaso se había sentido mal todo el día y por eso se abrigaba exageradamente? Lo mejor sería tambien dehacerse de la camisa y dejarlo con la playera sport que seguramente y siempre llevaba debajo. Dormir de esa manera era más comodo.
-¿Qué significa esto?-Preguntó impresionado y asustado Kou al ver todas las marcas que tenía el pelinegro en su cuerpo cuando quitó la "última" prenda.
Las muñecas de Shouta tenían un color purpura a su alrededor, en ambos brazos se esparcían marcas de uñas, alzó un poco la playera sport y descubrió que unas cuantas manchas en tonos verdes y lilaceos se esparcían alrededor de las costillas.
-¿Quién le hiso esto?-
Tal vez era ingenuo en muchas cosas, pero todos aquellos golpes no eran causados por sufrir un casi atropellamiento.
-¿Porqué no confías en mí? ¿Porqué no me lo dijiste?-Acarició la cabellera negra, deslizandose suevamente hasta la mejilla-Ah...cierto...yo dije que no quería volver a verte-
Si solo no se hubiera comportado como un idiota probablemente hubiese sido capaz de salvar a Kisa de sufrir aquella agresión, o incluso, tal vez, Kisa hubiese tenido la suficiente confianza de contarle lo ocurrido si no lo hubiera defendido al momento, pero aquello eran palabras sin sentido, porque el "hubiera" simplemente no existe en este mundo.
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Despues de casi una hora de trayecto el automovil finalmente se detuvo frente a una hermosa casa rodeada de otras igual de lujosas, algo natural, siendo que era una zona residencial en Chiyoda. Jung escuchó el "LLegamos" por parte de su amigo, siendo esa la palabra clave para tomar sus pertenencias y bajar del automovil, salvo que antes de siquiera tocar la manija, la puerta era abierta por Mamoru.
-Te llevaré adentro-Exclamó Mamoru con decisión más que como sugerencia, tratando de tomar el abrigo y maletín de su jefe.
-No es como que planee suicidarme, aún me quedan muchas cosas que hacer-Respondió Jung, sacando un par de llaves de su maletín-Así mejor ve a tú departamento y descansa-
-Esta bien...-Revolvió un poco su cabellera en señal de resignación-Nos vemos mañana-
-Si, claro-Abrió la puerta-Hasta mañana-
Cerró la entrada y comenzó a caminar por el pasillo que dirigía a la casa. Detuvo su andar con brevedad, aspirando el dulce aroma de las flores del ciruelo y el duraznero que tenía, aquella combinación de aroma realmente le gustaba, ninguna otra flor esparcida por el jardín de su hogar le brindaba un perfume tan magnifico como ese.
Habían pasado poco más de 5 meses desde su partida, y aunque cada día lejos de Shouta era realmente triste, hoy de verdad sentía que no contendría las lagrimas.
-Shouta-
Recargó su espalda en la banca que estaba sentado, aquella tarde había salido rápidamente, ignorando los gritos de sus padres que le exigían quedarse pues aunque llevaban casi medio año en la ciudad neoyorkina todavía era desconocida, pero no le importó, simplemente se fue.
-Feliz cumpleaños-Murmuró, sonriendo un poco a pesar de tener la vista un poco vidriosa por las lagrimas contenidas.
Ojala la persona que tenía en mente pudiera escucharlo, eso le hubiera hecho inmensamente feliz.
-Esto seguro le hubiera gustado-
Miró las 2 cajas que tenía al lado, la caja más grande tenía un pastel de chocolate y fresas (El favorito del pelinegro), la caja pequeña tenía dentro una loción de ciruelo y durazno, aroma que siempre iba impregnado en la ropa y habitación de Shouta.
-Me pregunto si estaras bien-
Hacía mes y medio había enviado una carta a Japón, con la esperanza de recibir respuesta por parte de Shouta, no importaba si era un breve "hola" o un "estoy bien", no importaba, solo quería saber del menor, una sola palabra bastaba, al menos así podría calmar un poco su corazón que le pedía desesperado por Shouta.
-¿Me odias?-
Había prometido jamás volver a Kitakyuushu, pero tambien era cierto que le había prometido a Shouta regresar solo por él. No quería involucrarlos en más problemas, pero tambien quería ver al menor, aún sabiendo del riesgo que corría ser rechazado, ¿Cuál promesa debía cumplir? O mejor dicho, ¿Cuánto tiempo soportaría lejos de Kisa Shouta?
Una vez que estuvo dentro de su hogar dejó todas sus pertenencias en uno de los sofás blancos, a excepción de la fotografía que le había mostrado a Shouta, se dirigió a su sala de estudios, colocó una silla cerca del librero de madera que tenía y de la parte más alta tomó una caja de madera que tenía Sakuras como diseño, guardó en ella la valiosa fotografía y nuevamente salió del lugar.
-Los odio-
Estando en la sala miró una mesa con flores blancas donde tambien estaban 2 retratos en blanco y negro con un listón negro pasando en una esquina del marco.
-Los odio-Tiró aquellas fotografías al suelo, importandole muy poco que el cristal quedara esparcido en la alfombra color caqui-¿Porqué me hicieron eso?-
¿Cuantas veces había ocurrido eso? ¿10, 20? Ya había perdido la cuenta, pero siempre sucedía lo mismo, él sacaba un billete de avión con destino a Kitakyuushu o Tokio y para cuando iba al aeropuerto se enteraba de que sus padres habían cancelado dicho viaje y a su vez su cuenta bancaria, impidiendole comprar uno nuevo.
-¡¿Porqué lo hicieron?!-Reclamó Jung, tirando su maleta en una esquina de la habitación.
Antes solamente hubiera desviado la mirado y simplemente callado mientras sus padres lo reprendían, pero ya no soportaba esa situación, mandaría al diablo esa promesa y cumpliría unicamente la que le había hecho a Shouta.
-Porque es una tontería lo ibas a hacer-Contestó su madre-No entiendo que es lo que te propones-
-¡¿Cuantas veces debo repetirlo?! Quiero ver a Shouta-¿Acaso sus padres no sentían ni una pizca de nostalgia hacia la vida que tenían en Japón?
-Entiendo que lo consideres un amigo-Dijo su padre tomando la palabra-Pero tampoco exageres, solo se fueron 2 años, no es una persona que puedas considerar de importancia para tú vida-
-Ya han pasado 7 años-Prosiguió su madre-¿Crees que él todavía te considera su amigo? Él es un chico muy sociable, debe estar rodeado de amigos como siempre, lo más seguro es que ya ni te recuerde-
-No me importa lo que digan, yo iré-
-Deja de decir tonterías, no irás-Respondieron sus padres-¿Porqué tendrías que ir?-
-¡Porque se lo prometí!-
-¡Pues olvida esa promesa insignificante que le hiciste a un estupido mocoso!-
-¡No vuelva a decirle así! ¡Él no es ningun estupido!-Jung practicamente estrelló su mano contra la pared, provocandose una herida ante el acto-¡Y no es algo insignificante cuando le he hecho la promesa a la persona de la que estoy enamorado!-
La habitación se llenó de silencio ante la confesión, pero solo fue durante breves segundos antes de que su padre reaccionara del "shock" y se acercara a él para golpearlo.
-¡Jamás vuelvas a decir una barbaridad de ese tipo!-Exclamó colérico-¡¿Como puedes sentir algo así por otro hombre?!-
-Hijo, tú solo estas confundido-Dijo la mujer, acercandose a Jung para evitar que su padre le siguiera golpeando-Es que él te ayudo demasiado, pero eso no es amor, lo que tú sientes es gratitud, ¿Lo entiendes? No vuelvas a repetir eso, por favor-
-Por un tiempo creí lo mismo-El rostro de Jung permanecía serio, pero cierto brillo en su mirada hiso que sus padres comprendieran que aquel "sentimiento" no era unilateral-Pero él sentía lo mismo que yo, incluso comenzamos una "relación" unos meses antes de que hicieramos esta estupida huida-
Esta ves recibió un golpe por parte de su madre.
-¡No voy a aceptar eso! ¡Que horrible!-La mujer comenzó a llorar-¡¿Como pud...¡No! ¡¿Como pudieron involucrarse de esa manera! ¡Eran casi como hermanos!-
-¡Eres un degenerado!-Más golpes contra su rostro fueron dados por su padre-¡Que porquería pasaba por tú cabeza cuando decidiste arrastrarlo a ese juego!-
-¡No quiero ni pensar que hubiera pasado si los señores Kisa u otras personas se hubieran enterado de esta...!-
Park Jung Hee y Park Min Eun miraron a su hijo con decepción.
-No volveras a verlo, ¿Entendiste?-Dictó su padre finalmente-Incluso si una vez lo perdimos todo y ellos tuvieron que ayudarnos no significa que me tome con gracia esta porquería y acepte su abominante relación, yo no te eduqué para que iniciaras una relación con otro hombre, sino para que lideraras el negocio y te casaras con una señorita de clase alta como debe ser-El hombre se dió la media vuelta-Y ya me encargaré de corregir ese error tuyo, ¿Entendiste? Ni creas que dejaré que hundas a la familia en tú miseria-
Su padre salió de la habitación tomando del brazo a la madre de Jung.
Su compromiso con Baek Young Suh, hija de los socios de su padre, fue anunciado una semana despues de aquella torrida discusión, acto que él respondió con una casi exitosa a Japón, pues al final tuvo que resignarse a regresar tras no hallar a su primer amor.
Era estupido pensar que algún día él podría casarse con Shouta, eso no era siquiera legal (Al menos no Asia) pero al menos esa locura de sueño le hacía rebosar de alegría, no aquella ceremonia dada en un lugar de "clase", vajilla cara y gente vacía.
-Hay algo que debo decirte-El muchacho murmuró lo más bajo posible, pues no quería interrumpir a quién oficiaba su matrimonio.
La mujer castaña y de ojos cafés claros entrelazó con discresión su mano.
-¿No me lo puedes decir despues?-Exclamó ella en el mismo tono.
-Tiene que ser ahora-
Ella miró con discresión a la persona que dentro de unos minutos sería su marido.
-Entonces dilo-
Jung contuvo la respiración, armandose de valor para sincerarse con la joven. No podía engañarla, despues de todo, ella y Mamoru habían sido sus primeros y únicos amigos a su regreso a Corea.
-No te amo-Tal vez con esa confesión la mujer que le acompañaba en el altar comprendería sus sentimientos y detendría esa farsa que con seguridad haría miserable sus vidas.
Si, eso creyó, pues no esperaba la respuesta que la joven le daría.
-Yo tampoco-Contestó la joven sin dejar de sonreír, haciendole creer a los invitados que se decía palabras de amor con "Maeno".
-¿Qué?-
-Estoy enamorada de Mamoru-Bajó la mirada, dejando escapar una pequeña lagrima.
Jung no podía creerselo, estaba contrayendo matrimonio con la mujer que estaba enamorada de su mejor amigo, pero si ella tambien estaba en desacuerdo con esa boda...
-¿Porqué lo haces?-
-Porqué a pesar de amarlo...jamás podría vivir con su estilo de vida, y ademas, tengo una gran responsabilidad con mi familia por ser hija única-
El carraspeo de la persona que tenían al frente les hiso saber que la ceremonia había terminado y que era el momento en que marido y mujer se daban un beso para sellar su pacto de "amor.
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El aire le faltaba y practicamente no sentía sus piernas de tanto correr, pero eso era algo que no tenía importancia en esos momentos, solo quería llegar a casa y corroborar o desmentir aquello que había escuchado en la escuela.
-Jung-
Era la hora del almuerzo cuando había escuchado sin querer la platica de unos sempais que estaban en el mismo salón de Jung, al parecer el mayor había ido el día anterior a la dirección del instituto y solicitado su baja definitiva de la escuela.
-No-
Pero aquello debía ser una mentira o un tonto rumor por parte de esos chicos, porque Jung estaba en su casa recuperandose de un resfriado y al día siguiente se presentaría normalmente en la escuela.
-Lo prometiste-
Se suponía que en cuanto llegara del instituto irían a dar un pequeño paseo.
-Lo prometiste-
En vez de seguir el camino rodeado por arboles de Sakura que seguía se desvió entre un pequeño campo de florecillas amarillas. Ir por la playa sería lo más práctico para llegar a su casa en vez de seguir la vereda despejada por la que siempre iba.
-No te puedes ir-
Cuando sus pies tocaron la arena disminuyó su velocidad hasta pararse definitivamente, necesitaba recuperar un poco la respiración y nuevamente encontrar la fuerza para llegar pronto a casa.
-¿Porqué no me lo dijo?-
Tal vez no debería alarmarse por ello, sus padres lo enviarían el siguiente año a estudiar en Tokio, así que probablemente enviarian a Jung primero para que adecuara el lugar donde residirían, conocer la escuela y tambien la ciudad, ese tipo de cosas, ¡Claro! Debía ser eso, ¿Verdad? ¿Verdad?
-¿Será eso?-
La brisa del mar le golpeaba con suavidad en el rostro mientras corría, y en otro momento hubiese disfrutado del aroma fresco y un tanto salado, pero la preocupación del momento no le dejaba en paz. Por fin divisó el jardín de su casa que daba a la playa, corrió hacia la puerta de la cocina, buscando desesperadamente las llaves y en cuanto pudo abrir entró al lugar sin siquiera tomarle importancia al hecho de no sacarse los zapatos.
-¡Jung!-
Rogaba porque el mayor estuviese leyendo en el estudio, pero al fijarse en el lugar notó que estaba completamente vacio, incluso la puerta de allí estaba cerrada con llave.
-¡Jung!-Tal vez estaba durmiendo en su habitación.
Subió corriendo las escaleras, tropezando en uno de los escalones y raspandose la rodilla, se detuvo para ver la laseión, gimiendo un poco al tocar la zona afectada, la herida era algo grave, pues un poco de sangre manchaba su pantalón.
-¡Jung!-
Ya luego se preocuparía de su lesión, lo importante en ese momento era hablar con él.
-¡Jung!-
Cojeando un poco por el pasillo del segundo piso y dando casi los mismos tropezones que en la escalera llegó al frente de la habitación que compartía con ó la puerta con temor, rogando en su mente y corazón encontrarse con esa persona.
-¿Jung-Min?-
Pero como si el tiempo se hubiese detenido en un instante descubrió que el lugar que compartían estaba vacío, llenando así todo de recuerdos, deteniendo todo a su alrededor y formando un hueco en su corazón.
-¿Donde estas?-Su habitación siempre olía a ciruelo y durazno, dado que era su perfume favorito, pero en esa ocasión era diferente, o al menos ese era el juego que su mente le hacía, pues facillmente reconocía el aroma de canela y menta que Jung usaba diariamente, ¿O es que su corazón ya tenía grabado aquel aroma agradable y ante su ausencia era una manera de tenerlo a su lado?
-¿Hyeong?-
El peor dolor lo embargaba, pero un poco de luz lo iluminó cuando descubrió el papel que estaba debajo del libro que Jung le había obsequiado en su cumpleaños. Sin darse cuenta, los latidos de su corazón comenzaban a tranquilizarse, porque tenía esperanza de que aquello fuera una nota que dijera "Salí por un momento".
-¡Uff!-Fue la exclamación que dejó escapar junto a un suspiro-Seguramente fuiste a comprar medicinas o algo para recuperarte pronto-
Aunque trataba de autoconvencerse con esa nueva idea, ladeó la cabeza avergonzado al darse cuenta del temblor de la mano con la que pretendía tomar el sobre blanco que tenía escrito su nombre.
-No-
Cada palabra que leía contraía su corazón, cada palabra le robaba el aliento, no podía explicar el dolor que se ejercía en su pecho, era igual que diez mil dagas atravesandole, y lo sabía por las incontables lagrimas que silenciosas caían sobre sus mejillas formando un riachuelo, nunca antes había sentido algo así, pero no le impresionaba tanto ese hecho, aunque era un niño comprendía que probablemente las personas le decepcionarían en algún momento del camino de la vida, lo que verdaderamente le dejaba con un nudo en la garganta es que era el mismo Jung quién se encargaba de destrozarlo.
-¡JungMin hyeong!-Gritó, sintiendo un ardor en su garganta al hacerlo-¡JungMin hyeong!-Él no podía haberle abandonado-¡JungMin hyeong!-
Si planeaba marcharse de la misma forma en la que había llegado a su vida, ¡¿Porqué carajos le había ilusionado de esa manera respecto al amor?! ¡Si se suponía que su nombre era justo y correcto porque hacía cosas de ese tipo! ¡Por el contrario! ¡Esas acciones eran solo de cobardes! ¡¿Jugar con su corazón había sido algo justo! ¡Pero si él no se merecía tanto dolor! ¡Él lo había ayudado! ¡Solo le había brindado amor y bondad! ¡¿Era esa su manera de pagarle?! ¡El mayor no hacía ni por asomo honor al significado de su nombre!
-¡¿Donde estas JungMin hyeong?!-Chilló tal como lo haría un animal herido y a pocos segundos de morir, aunque probablemente el término no estaba tan mal empleado-¡¿Donde estas?! ¡Hyeong! ¡Hyeong!-
Y como decían aquellos libros romanticos y dramaticos que de vez en cuando leía, las personas siempre tienen algo de masoquistas en su interior, porque a pesar de sentir aquella llama en su interior quería escuchar aquella voz algo ronca pero a la vez dulce y tierna decir su nombre, quería Jung consigo, no importaba como, lo quería de regreso, deseaba tanto tenerlo a su lado por más tiempo.
-Jung Min-
Aún si todo aquello que habían vivido juntos era una vil mentira quería verlo una vez más, quería abrazarlo y besarlo. Estaba mal, lo sabía, pero sus sentimientos eran tan desbordantes que era capaz incluso de haberle rogado para que se quedara.
-Te odio-Tomó el libro que había resguardado aquella carta y lo lanzó a la esquina más lejana de su habitación-Te odio-Y con ese sentimiento pronunciado miró la cama perfectamente tendida de su hyeong-¿Porque me obligaste que asistiera a la escuela?-Trató vanamente de limpiarse las lagrimas con las mangas del uniforme, solo nacían más lagrimas-Por tú culpa ya no pude despedirte-
Estaba cegado.
-¿Qué haré?-
Estaba tan acostumbrado a la presencia de este que ahora se sentía sin dirección.
-Tengo miedo-
Era como si Jung fuese tragado nuevamente por el inmerso mar que lo había hecho llegar.
-Te extraño tanto, por favor, regresa-
Y lo peor es que no había pasado siquiera un día de ausencia.
-Quiero verte-
Ese deseo se repetía en su mente.
-Quiero que me expliques-
Esa palabrería escrita era solo eso, pura palabrería que no le daba una explicación detallada de la marcha, quería tener frente a frente a Jung, necesitaba escuchar esos verdaderos motivos que le orientaban a alejarse.
-Tengo que verte-
Una vez pensada su determinación salió corriendo fuera de su casa, tomando su bicicleta arrinconada cerca de unos arbustos, pues normalmente él no la conducía, sino que era Jung quién lo llevaba en su espalda. Tal vez aún podía hacer algo para evitar la marcha de Jung Min, tal vez no estaba lejos y podía rogarle a los padres de este para evitarlo.
-Jung Min-
El camino principal era algo díficil ya que era del tipo empedrado, pero al mismo tiempo era mucho mejor que caminar por la playa.
-No se vayan-
La tinta con la que había sido escrita la carta era todavía fresca, lo que significaba que los Park no tenían mucho tiempo de haberse marchado, tal vez si se daba algo de prisa todavía podía hallarlos cerca de la carretera.
-No puedo permitirlo-
No lo dejaría ir tan fácil. Ese chico no podía ser amable y gentil para despues irse como si nada.
-No-
Despues de confesarle su amor, de motivarlo a iniciar una relación clandestina donde hacían algo más que abrazarse y besarse, no podía irse sin tomarle importancia a su corazón roto.
-No puedes irte...estupido idiota-
Pero llegó al final del camino que se cruzaba con la carretera y solo encontró más y más vacio, ningun automovil o autobus daba señal alguna de transportar a los Park.
-Jung Min-
Se habían ido.
-Jung Min-
Él se había ido.
-Jung Min-
Y aunque él tenía a su familia y más amigos en los que confiar, sin Park Jung Min se sentía solo en el mundo.
-¡JungMin hyeong!-
-¡No te vayas!-
Con el rostro cubierto por un sonrojo, llorando como si no hubiera mañana, con su corazón latiendo desesperado, ahogandose por ese nudo que tenía en la garganta y con una mano extendida al frente es como Shouta le pedía a Jung quedarse.
-No te vayas, por favor-
Su suplica había traspasado el sueño, pero al parecer Kisa no se daba cuenta de ello, pues al darse cuenta de que nadie sostenía su mano solo dobló las rodillas (ignorando el dolor, pues lo atribuia a su caida por las escaleras de aquel recuerdo) y hundió su cabeza entre ellas para seguir llorando, paseando sus manos en su negra cabellera, jalando unos cuantos mechones a manera de liberar su frustración.
-¿Eh?-Pronunció algo sorprendido despues de unos segundos-¿Qué?-Limpiandose las lagrimas y mirando a su alrededor su mente se empezó a despejar, finalmente se percató de su realidad-Solo fue una pesadilla-Ese recuerdo no era de ninguna manera un buen sueño.
No era su departamento, porque ese pequeño estante donde había mangas, la cama donde estaba, la cocina pequeña y la grabadora encendida que estaba reproduciendo música en ese momento pertenecían a Yukina.
-¿Qué hago aquí?-
Recordaba estar conversando con Kou, tratando de decirle todo lo referente a Jung Min, omitiendo las cosas actuales que estaban pasando, pero un fuerte mareo, migraña y dolor en la parte derecha de su abdomen le hicieron detenerse para despues ¿Dormirse o desmayarse? De eso no estaba seguro, pero probablemente era una combinación de ambas.
-No puede ser-Pronunció al darse cuenta de que solo llevaba puesto su pantalón y su playera sport, dejando a la vista las marcas en sus brazos y parte de su pecho-¿Las vio?-
Se preguntó donde estaba Yukina, pero el constante sonido de la regadera le confirmó que el castaño estaba tomando una ducha.
-Lo sabe-
Todo lo que le había pasado era obvio con solo ver las marcas, pero no quería hablar de ello, no a Yukina cuando no habían terminado de arreglar las cosas.
-¿Qué hago?-¿Como explicarle el motivo de las marcas?
Un libro en el estante de Yukina llamó su atención, la tonalidad de la cubierta daba a entender que era algo viejo, sin embargo, todavía podía leerse el titulo, "No digas que fue un sueño" Terenci Moix, era su libro favorito, hacía algún tiempo se lo había prestado a Yukina, y ahora que su memoria estaba más fresca, le hacía darse cuenta de quién le había regalado ese libro era...
-Jung Min-
El nombre de aquella persona hiso que otra idea le crusasé por la mente, si su hyeong creía que él no le había contado nada a sus amigos (Ricchan y Takano) y mucho menos acercado a Yukina, entonces buscaría a otra persona con la cuál poder amenazarle para estar a su lado.
-No puede ser-Buscó su playera y su abrigo para ponerselos lo más rápido posible, tomó su maletín de trabajo y se dirigió al genkan-No pudo ir con...-
-¿Shouta-san?-
Yukina había salido finalmente de la ducha, vestido con un pantalón de mezclilla y una playera verde, dispuesto a hacerle el desayuno, aunque no esperaba toparse con el pelinegro vistiendose presurosamente y pensando en cualquiera que fuese el pensamiento espantoso que tenía.
-Lo siento-Exclamó el mayor, tendría que dejar las explicaciones para otro día, ahora lo importante era marcharse y verificar que Jung no hubiese volcado su ira contra otras personas-Yo debo irme-
-¡Espera!-Yukina había cruzado rápidamente la sala que conformaba su departamento para tomar por el brazo al mayor y retenerlo-Tenemos que hablar-
-¡No!-Dijo angustiado el otro-Tú no entiendes, debo irme-
Kisa se soltó del agarre y estiró su mano para tomar la perilla de la puerta, pero justo cuando estaba por girarla una mano más grande se posó encima de la suya.
-Lo que no entiendo es porque siempre callas todo lo malo que te sucede-Puede que Kisa no viera su rostro, pero seguramente que por el tono de voz podía deducir su angustia-¿Por qué no me dejas saber más de ti? ¡Eh!-Quería una respuesta sensata en medio de tanta incertidumbre nublandole el panorama-Me dices que no entiendo, y no sé si es porque soy joven e inexperto, pero tú no te molestas en darme explicaciones-
-Dejame ir-Trató de soltarse, pero la fuerza del más joven le superaba.
-No-Sentenció con aparente simpleza-¡No! ¡No! ¡No!-Apretó fuertemente el puño libre que tenía-¡Quiero que me digas a donde quieres ir con tanta urgencia!-Exigió sin temor-Pero más importante, ¡Quiero saber quién te hiso todo eso!-
Había cosas que era mejor callar para siempre.
-No tiene importancia, solo es algo que pasó-
-¿Qué?-
-Estoy bien-
-¡¿Como puedes decir que estas bien?!-Podía escuchar un ligero sollozo, ¿Acaso el mismo pelinegro no se escuchaba?-¡No estas bien! ¡¿Como puedes decir eso?!-
-¡¿Entonces que quieres oír?!-Alzó la voz más de lo que ya lo había hecho-¡¿Quieres que te diga cuanto me desagradó?! ¡¿Quieres que te relaté cada maldito detalle de la noche?! ¡¿Eso es lo que quieres?!-No lloraría y tampoco se lamentaría abiertamente, no dejaría que ese se convirtiera en el segundo peor día de su vida, solo le quedaba enmudecer-¡Pues no voy a hacerlo!-
-¡¿Porqué?!-
-¡Porqué yo sabía que esto ocurriría algún día!-Exclamó a manera de confesión-Con la vida que llevaba era normal que me pasara, y mal por mí que me ocurrió cuando tenía una vida tranquila-Su voz quebrada ya era dificil de disimular-Pero no me importa-
-¿Como puedes decir que no te importa?-La experiencia sexual de Kisaera bien sabida por el artista, pero aún cuando alguien llevara una vida desenfrenada así no merecía sufrir un suceso parecido-¿Por qué dices eso?-
-Esa es la verdad-
En ocasiones como esta odiaba que Yukina fuese tan necio.
-¡¿Quién fue?!-
-Su nombre no tiene importancia-
Y nuevamente estaba el "desinteres".
-¡Tiene que pagar por lo que te hiso!-Tenía la sensación de que Shouta conocía a su agresor, pero si era conciente del nombre, ¿Como es que estaba reacio a decircelo?
-¡No! ¡No quiero eso!-¿Para que intentar hacer justicia? Sabía lo que la sociedad pensaría, al final solo echarían a la basura su caso, claro, no sin antes hacerlo objeto de burlas y humillaciones-¡Lo hecho, hecho está!-Y si pensaba en la influencia que ahora poseía Jun Min mejor ni hablaba-¡¿Ya estas contento con mi respuesta?!-Ya no quería seguir atormentandose más, ¿No era suficiente con lo que había tenido que pasar?-¡Ahora dejame ir! Es un viaje largo el que debo hacer, esta maldita herida en la pierna duele como el infierno y encima me estas retrasando-
La noche anterior estaba muy a gusto en los brazos del menor, pero hoy era distinto, un montón de ideas cruzando por su mente solo habían llegado a confundirlo más.
-No preguntaré más-Dejaría el tema de lado solo ante la vista de Kisa-san, pero ya por su cuenta se encargaría de investigar quién era el bastardo que le había hecho eso-La posición en la que lo retuvo no cambió ningun milimetro, por lo que aprovechó para abrazarlo, colocando su mano en la ubicación de su corazón, aprimiendo casi perceptiblemente el area a manera de hacerle entender a Shouta que se tranquilizara-Pero a cambio...vamos juntos-
Quiso girarse para enfrentar al de menor edad y decirle que eso no era necesario, pero aquella fragancia a menta le hipnotizó de tal manera que por un segundo la angustia se perdió y una paz tranquilizadora le invadió.
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Creo que me pasé de dramática ._.U ¿Ustedes que creen?
¡Nos vemos luego!
