Capítulo X:


"¡Demonios!"

Él estaba desanimado, ya se había ido el momento, ahora estaban los nervios sobre lo qué iba a suceder, era obvio el porqué les llamaba el presidente... Su travesura, la de decir que Cain Heel era el novio de Kyoko. Seguro le iban a reclamar, pero él tomaría toda la responsabilidad, por completo. Ella le reprendía por el camino, diciéndole que fue irresponsable, diciéndole que se había pasado, atormentándose al imaginar las posibles consecuencias —que para él no eran tan malas— como los rumores sobre ellos que iban a nacer, muy nerviosa y preocupada. Pero él solo podía reír, estaba de un humor demasiado bueno como para preocuparse, y ella se enfadaba más... Pero de verdad no le molestaría unos cuantos rumores de algo que quiere que sea real.

— Tranquila, Kyoko-chan... —le da palmadas en la cabeza— Yo lo tengo todo bajo control...

— Fuiste muy irresponsable... —se cruzó de brazos y lo miraba con los ojos a media persiana, verla enojada solo la hacía ver más bonita a sus ojos.

— Tú también... —la mira maliciosamente, detiene el auto por la luz roja, y de su bolsillo saca las esposas y comienza a juguetear con estas, lo cual dejó primero pálida, seguro recordando ese "juego peligroso", y luego hasta un tomate fresco se vería pálido y sin vida a comparación con el rojo de su rostro.

Él comenzó a reír logrando que se "enoje", por lo que ella le lanzaba puñetes suaves, no se decidía si era porque en realidad no quería hacerle daño o porque era muy débil. Fue un momento extraño, sí, lo confirmaba, se habían cerrado totalmente las barreras y como él a la vez era su amigo, ahora parecían ser más íntimos de lo que ya eran... No le gustaba mucho ese título pero ni modo.

— ¡Pero si querías revancha...! —se sonroja y mira hacia otro lado— Si querías revancha por... "eso"... Pudimos arreglarlo en privado... Yo te iba a contar todo... De todas formas...

— ¿Arreglarlo? —se acercaba a ella, peligrosamente— ¿En privado? —se acerca más— ¿Y cómo sería eso?

Kyoko se quedó muy roja, demasiado que hasta era preocupante, pero no retrocedió... ¡No retrocedió! Y como si hubiese sido invocada, de repente, apareció Setsu... Sí, esa mirada se lo confirmó, Setsu llegó. Ella de pronto aproximó más su rostro, le dio un beso muy provocativo en la mejilla y le susurró:

Como lo solemos hacer, Nii-san...

Se separaron y esa sonrisa de "Emperador de la Noche" pintada en el rostro de Kuon no podía faltar, ya no podía esperar ver que le tenía preparado su hermana la próxima vez que se queden juntos como los Heel. Se miraron fijamente, ella no se quedaba atrás... Sí, la "Emperatriz de la Noche" había nacido. Pero entonces ella de reojo miró al camino y rompió su competencia por el poder en el corazón del otro.

— ¡Tsuruga-san! ¡Cuidado!

Felizmente para Kuon, él era un conductor muy hábil por lo cual de forma inexplicable se salvaron de una muerte inesperada. Hubo un silencio, como la calma después de la tormenta, ella estaba muy asustada y se cercioraba frenéticamente de que en verdad estaban vivos, revisaba su pulso, acelerado, y luego revisaba el de él preocupada, le toqueteaba y revisaba si tenía algún daño, muy maternal como siempre... Y al corroborar que todo estaba bien siguieron con su camino, Kyoko miraba el paisaje, y él pensaba, solo pensaba.

"Tsuruga-san... ¿Eh?"

Entonces una idea se le escapó de la mente y salió por sus labios.

— ¿Quién es más especial para ti?

— ¿Eh?

Se dio cuenta que se le salió la pregunta, se sorprendió pero decidió que no se iba a reprimir, no más.

— ¿Ren o yo?

—... Pero son la misma... Persona...

"Lo sé... Lo sé... Estoy loco..."

— Pero no lo sabías antes...

—... Los dos... —suspira— Siempre supe que eran los mismos...

— ¿Lo sabías?

—... Sí, pero no... —él la miró confundido y ella solo suspiró con una sonrisa resignada— Aunque siempre lo ignoré... —apuntó a su corazón— Siempre lo supe aquí... —se rió con ternura, causando que Kuon tenga incontenibles ganas de abrazarla, entre otras cosas— Además para serte sincera... Tu personalidad y tu forma de tratarme siempre fue la misma en tus dos... "Presentaciones"... Solo que con una teníamos más... Confianza... Y... —se quedó estática, y él lo sabía, pensaba en lo de Guam, el beso y su declaración de amor.

Kuon ya estaba preparado para la pregunta, la miraba expectante y con una sonrisa... Esperaba que lo dijese: "¿Lo qué me dijiste en Guam fue verdad?"; o un "¿Por qué inventaste toda esa historia de la maldición para que te bese?"; tal vez un: "¿Por qué me besaste?"... No le importaba cual fuese la pregunta o si las hacía todas al mismo tiempo, pues él... Él ya tenía en la punta de la lengua qué responder. Pero grande fue su sorpresa cuando ella no preguntó, le dio unos minutos más, pero nada, no decía nada... Y de pronto comenzó a hablar del clima ¡Del clima! Empezaba a preocuparse ¿Por qué evitaba el tema? Y se le vino una idea no muy bonita.

"Tal vez... ¿Me rechazará?"

Pero no, eso le importaba poco, estaba decidido a conquistarla, lo haría sea como sea, necesitaba que ella le de su corazón, pues el suyo ya se lo había robado, y sin el de ella iba a morir... Sí, la iba a conquistar.

— Una cosa... Yo... Te debo llamar Kuon-san... Hizuri-san... ¿O te debo seguir llamando Tsuruga-san?

Oh no, ahora pondría otra ves una barrera.

— Llámame Kuon o Ren... Pero por favor no pongas más honoríficos, Kyoko...

— Yo... —se sonrojó y se quedó pensando y finalmente preguntó tímidamente, enterneciéndolo— ¿Te puedo llamar "Corn"?

Hubo un silencio, él no podía soportarlo, ya estaban en el estacionamiento de L.M.E. estaba vacío, lo cual no pudo dejar de ser aprovechado por Kuon. Estacionó el auto, mientras ella esperaba respuesta, y una vez que se apagó la máquina la abrazó de repente.

— Tsuru-Kuon... Corn... —ella estaba tiesa por la sorpresa y se quiso separar pero el solo la estrujó más fuerte, olfateaba su cabello y con sus manos recorria su espalda, causando que ella sienta corrientes eléctricas, huracanes, tormentas y un montón de desastres naturales recorrer su piel.

Pero poro a poco se empezó a relajar, él lo sentía, y con sus brazos se colgó de su cuello, su respiración se sentía en su pecho, pausada, calmada, y para enloquecerlo más, sus labios estaban posados en su piel, tentándolo.

— A partir de ahora, nunca más voy a contener mis ganas de abrazarte... —le dijo suavemente al oído, rozando con sus dedos su brazo, casi inaudible, mientras ella tan solo por su toque ya estaba en otro mundo, luego se separó de ella y acariciado su rostro, masajeando sus mejillas con sus dedos y haciéndola delirar, al fin le respondió— Llámame como quieras... —le dedicó una sonrisa celestial— sea como sea, cuando me nombras tu voz suena especialmente deliciosa... —rozó con la punta de sus dedos sus labios.

Primero ella se quedó helada, luego sus mejillas progresivamente se teñían de rosa, pero de repente se volvieron a la normalidad y un atisbo de irritación, y luego de un suspiro se giró a desabrocharse el cinturón. Él estaba sorprendido y luego preocupado.

"¿Hice algo...? Tal vez... ¿Me emocioné demasiado?"

— Kyoko... —ella ya abría la puerta y estaba sacando una pierna, mientras lo ignoraba— Kyoko-chan... —le agarró del brazo y se quedó inmóvil.

— Sabes... —suspira— Deberías dejar de sonreír así, to-tocar así y de hablar así... Las otras mujeres te pueden malinterpretar, pensaran que quieres coquetearles... Pensaran que eres "playboy"... —se giró hacia él un poco irritada, no, más bien bastante— Te lo dije alguna vez... ¿No?

Kuon se quedó helado, la soltó por la sorpresa, y ella seguía viéndolo algo molesta. Un recuerdo se le vino a Kuon, al instante, eso era como la vez que, siendo hermanos Heel, Setsu de la nada se molesto y le increpaba a Cain el que este quiera marcarla usando tácticas que uso con otras mujeres... ¿Celos? ¿Dónde?... ¡Espera! ¡¿Celos?! ¡¿Celos?! Tal vez... No, él quería pensar que lo eran. Sonrío por lo bajo, ella se volvió a girar y estaba por irse, pero él la atrapó y la abrazó por la espalda.

— ¿Celosa, Kyoko-chan?

Ella dio un respingo, lo cual lo emocionó más.

—... Kuon, lo digo por tu bien... —pausó— Como tu amiga...

No, no, no... Ese título no le gustaba nada ¡¿Amiga?! El no quería que fuese su amiga, no pasó por tantas penurias para romper la barrera del "senpai" como para que ahora ella ponga la barrera del "amigo". No, no, no, tenía que cambiar rápido el rumbo de la situación.

— Kyoko-chan... —la giró para que lo mire a los ojos y cerró la puerta del auto, ella estaba sorprendida, y se sorprendió más cuando con su mano, firme pero con delicado tacto, la agarró del mentón y la acercaba a su rostro, mirándola a los ojos— Primero que nada, no creo que la gente piense que soy un "playboy"... ¿Sabes por qué? —ella hechizada en su mirada esmeralda, pues antes de partir le pidió que le muestre sus verdaderos ojos, negaba lentamente con la cabeza— Porque para ser un "playboy" tendría que tratar así a más de una mujer... —le sonrió ladinamente, y ella se quedó procesando sus palabras— Y en segundo lugar... ¿Amigos? —se acercó más a su rostro— Kyoko... Yo...

Kuon se quedó lelo, detrás de Kyoko, asomado por la ventana del auto, ahí estaba un moreno de ojos de zafiro, vestido de esclavo egipcio, observando la escena y con el rostro inexpresivo. Kyoko de repente volvió del planeta en el que haya estado, se dio cuenta del rostro de él y se giró lentamente y también se dio con la misma sorpresa.

— Discúlpenme, joven Tsuruga, señorita Minami, parece que os he... —carraspeo—... Interrumpido —un ligero sonrojo se pudo notar en el extraño mayordomo.

Entonces, con esas palabras, Kyoko se dio cuenta de esa pose y situación, de un brinco se separó de él y sonrojoda, avergonzada y de forma desesperada negaba a Sebastian lo que insinuaba. Sebastian escuchaba inexpresivo a Kyoko, luego le dedicaba una mirada a Kuon, quien solo sonreía falsamente, en el fondo maldiciendo al presidente y a su suerte. Al final de las casi incomprensibles explicaciones de Kyoko, Sebastian solo le respondió un calmado y neutral:

— El presidente los espera.

Sebastian los guió a la oficina del presidente, y se daba cuenta de algo que tal vez ellos no, estaban tomados de la mano. Tocó la puerta y no recibió respuestas, solo se escuchaban dos risas, totalmente reconocibles, las del presidente y Yashiro. Kuon sintió un escalofrío en su nuca, no quería ni imaginar cual era el motivo de las carcajadas de esos dos pero sabía que no iba a ser divertido para él, y Sebastian solo sus


piró agotado y abrió la puerta... Y encontraron una escena que no esperaban... ¡Para nada!

Yashiro y el presidente estaban de espaldas viendo una pantalla en la que se transmitía ese momento... El juego peligroso, justo cuando Kyoko, es decir Setsu, revertió la siatuación y esposó a Kuon a la cama. La quijada se le cayó a ambos, a Kuon y a Kyoko.

— ¡Ja! ¡Su cara! ¡No se lo esperaba! —las carcajadas siguieron hasta que se sintió un frío aterrador en la oficina.

Ambos se secaron las lágrimas de la risa y se giraron para encontrarse a un ojiverde Cain Heel, con la aterradora sonrisa falsa de Tsuruga Ren y la aún más atemorizante oscuridad de Kuon Hizuri... ¡Vaya mezcla! Y Kyoko, Kyoko era un tomate humano, no, esa tonalidad de roja era nueva a los ojos del mundo.

— Parece que se divierten... —los mira amenazante pero con una sonrisa.

— Ren... —Yashiro bajó la mirada algo nervioso, sabía que su vida estaba en peligro y maldecía al presidente por no avisarle que iba a llegar.

Se sentía un poco mal por reírse a expensas de las penas de su representado, pero simplemente no pudo evitarlo, esa imagen de cómo encontró a su representado esa mañana... Le daría pena y risa por semanas, meses y hasta tal vez años.


Yashiro tomaba muy tranquilo su café en la mañana, cuando de repente vio en la televisión un anuncio de que iban a invitar a Kyoko a un programa matutino y hablarían sobre ese escándalo del que nadie dejaba de hablar. Pensaba suspirando en cómo Kyoko, aun con su exhaustiva vigilancia, pudo volverse tan cercana a ese "coreanito playboy", como había bautizado a Kaname Minami.

— Ren... Espero en serio que hagas algo o si no se te escapara y ni yo podré ayudarte...

Tomaba su café cuando su celular comenzó a sonar de repente, contestó al instante, olvidando sus guantes.

—¡Yaaaaaashiroooooo-saaaaan! ¡Sálvelo! ¡Tiene que salvarloooo! ¡Está en el cuarto! ¡De los hermanos Heel! ¡Por favooooor, apresúrese y salvelooo! ¡Son de juguete no necesita llave! ¡Dígale que me perdoneeeee! ¡Yoooo...!

De pronto la llamada se colgó, el móvil de Yashiro se había destrozado. Yashiro al instante se encaminó hacia el departamento de los cariñosos hermanos, subió tan rápido como pudo y abrió de golpe la puerta, encontrándose con la escena más impredecible que se haya imaginado. Se acercó lentamente a él, se quedó atónito mirándolo por unos segundos y entonces... Estalló en risas.

— Yashiro, qué bueno es que te diviertas pero... —le mira fulminante— Puedes liberarme al menos...

Yashiro se volvió a reír, pero temeroso por su vida le soltó, se volvió a reír y luego recordó lo de la entrevista y poniéndose lo más serio que pudo le dijo a Ren todo lo que necesitaba saber... Y así, de la nada, desapareció ante sus ojos, se fue corriendo hacia ella.

Yasiro se quedó sorprendido pero también complacido y le daba ánimos a su amigo... Aunque nunca se imaginó que fuese a hacer lo que hizo.

— Así que habían cámaras en el departamento...

— ¡Por fin apareces! —Lory iba a tomarle el pelo pero se dio cuenta de sus ojos, estaba sin lentes de contacto, lo miró fijo y luego a Kyoko, y con la mirada Kuon le hizo saber que ella ya sabiá, lo cual lo hizo sonreír complacido.

— ¡Pre-pre-pre-pre...! ¡Presidente! Ha estado... ¡Ha...! ¡Ha estado grabando...! —se le dificultaba hablar a la pobre Kyoko— ¡¿Estuvo grabando todo el tiempo?!

Y entonces empezó la explicación... Resulta que Lory dejó cámaras escondidas en todo el departamento de los hermanos Heel desde el inició de la "segunda ronda". Tanto Kuon como Kyoko no estuvieron muy felices con esa noticia. Ahora Kuon entendía los comentarios del presidente, de vez en cuando.


— Kuon... ¿Sabes que Mogami-kun ya no es una niña, no?

— Sí... Eso es obvio, ya tiene dieciocho.

— Exacto, Kuon, tiene dieciocho... Incluso ya es mayor de edad en muchos países del mundo...

— ¿Sí...?

— ¡Muchacho! ¡¿Qué no entiendes?! ¡Ay! ¿No crees que deberías "actuar" más?

—... Me está diciendo que ataque a Kyoko... —lo miraba irritado y decía con sarcasmo— Aprovechando la cercanía de los Heel...

— No... ¡Obviamente no muchacho! ¡Tu padre nos mataría a ambos! Ay... Cuando se enteró de los Heel casi de descuartiza con sus propias manos... —se ríe y suspira— Y yo creyendo que tu lado violento se lo habías heredado a Julie... ¡Ay!... Pobre de ti muchacho, más que tu padre será tu suegro... Ja...

—... Entonces...

— No me refiero a eso, Kuon... ¡Pero si quiera un beso! ¡Maldición! —suspira agotado— ¿Será que tanto tiempo de abstinencia te hizo olvidar ser un hombre? Por favor, creo que tus cualidades como actor solo pueden ser igualadas por tus cualidades como monje...

—... Sé muy bien cómo ser un hombre, no lo dude —lo miró fijo y con mucha seriedad— Además... ¿Cómo sabe que no he "actuado"? —le dijo con una sonrisa ladina, desafiante.

Lory solo comenzó a reír y luego de darle unas palmadas en el hombro se fue.


Ahora esos socarrones comentarios tomaban sentido para Kuon.

— Pe-pe-pe-pero... ¡¿Pero por qué?!

Lory iba a responder, pero entonces Sebastian se acercó y le susurró algo al oído.

— ¿De verdad? Oh... Bien... Justo a tiempo... —les sonríe— Bien, la respuesta a esa pregunta será respondida con la oportuna llegada de este invitado especial... Por favor, Sebastian, hazle pasar.

Grande fue el nerviosismo y sorpresa cuando vieron entrar al director Konoe, el director de Tragic Maker entrar.

— Director Konoe... —Kyoko y Kuon hicieron una reverencia.

— Vaya sorpresa, Tsuruga-kun... —suspira— ¿Desde cuando Cain Heel tiene novia?

Y la reprimenda iba a iniciar, sí, Kuon estaba algo avergonzado y se sintía como un niño travieso que no pensó en las consecuencias... Porque en definitiva iba a ser más difícil mantener a Cain Heel en el anonimato cuando lo había anunciado como novio de una de las actrices, no, la actriz más afamada del momento... ¡Lo metió en un escándalo!

— ¡Director Konoe! Por favor... —se inclina ante el director— Por favor escúcheme, no es su culpa, a quien debe reñir es a mí, yo...

— No, Kyoko... —camina hacia ella, le toma de la mano hace que se levante, se quedan mirando y agrega— Yo fui el que decidió hacer lo que hice y me debo responsabilizar...

Todos se quedaron asombrados por esas acciones y esas respuestas... Y Kuon lo sabía seguro nadie se esperaba que por fin se tuteen... Sí, ya no era más "Mogami-san", ni "Mogami-kun"; ni si quiera un "Kyoko-san" o "Kyoko-chan"... Ahora era "Kyoko" y cómo saboreaba decirle así. Incluso Kyoko estaba (algo) avergonzada, lo cual causó que le de una pequeña caricia en el rostro, asombrando aún más a los presentes. Disfrutó ver la cara sorprendida de Yashiro y Lory, quienes dudaron de su virilidad y se mofaron de su lentitud, les sonrió victorioso y luego se viró hacia el director, quien estaba sonrojado y sorprendido, se inclinó ante él e inició con sus disculpas.

— Por favor, director, dispense mi imprudente acto, sé que he causado complicaciones para la película y... —un suspiró del director lo interrumpió.

— Así que ustedes creen que he venido a reprenderlos... —Kyoko y Kuon se miraron entre ellos sorprendidos, Yashiro también estaba sorprendido y miraba al presidente quien sonreía ladinamente— Pues si piensan así... Se equivocaron, es más me hicieron un favor... —con esa frase causó más confusión, sonrió y se sentó en uno de los sofás de la oficina, por lo que ambos actores (enamorados) se sentaron en el que estaba frente al director, al costado de Yashiro y Lory quienes estaban en sillas unitarias— Verán, los hermanos Heel, desde la primera vez que los vi en acción me dejaron sin aliento y me emocionaron... Emociones tan profundas, misteriosas y complejas... Los Heel son personajes completamente interesantes, así que pensé que sería un desperdicio tener ante mí ese tipo de personajes y no darles una historia, un lugar en las pantallas, que no los conozca el mundo... Y así me decidí: Los Heel tendrán película.

— Director... ¿Y como el que "Caín Heel" sea mi...? —Kyoko pausa y mira al suelo avergonzada— Novio... ¿Va a ayudar?

— Es que esto es lo que planeo: una película de un amor tóxico y peligroso con protagonistas que en la vida real tienen una relación, Setsuka Heel interpretada por la camaleonica Kyoko de L.M.E., y Caín Heel quien en el estreno revelará que en realidad es nadie más y nadie menos que Tsuruga Ren, el mejor actor internacional de quién Japón se puede sentir orgulloso... Esto dará a la prensa que hablar por meses... ¡Un acontecimiento! Haremos historia...

— Eso quiere decir que la identidad de Caín Heel aún no será revelada... —Kuon habló al fin, con seriedad, pero una mano inadvertidamente rodeando la cintura de ella.

— Eso mismo, ahora lo que debemos, es decir, lo que deben hacer es mostrarse juntos, Caín y Kyoko... ¡Mostraremos el lado apasionado y romántico de Caín! Y... ¡Y en el estreno no podemos más que esperar tu asistencia Kyoko-san! —el director comenzaba a emocionarse— ¡En el estreno anunciaremos la película! ¡Se llamará "Toxic"! ¡Ya tengo el guión hecho! Y... Bueno, es por eso que han sido observados todo este tiempo... —se sonrojó y Lory comenzó a hablar.

— Konoe-san quería ver más sobre la interacción de los Heel, la interacción dentro de cuatro paredes, el día a día, lo que hacían cotidianamente... Y bien... Entonces se me ocurrió que eso podría ser como uno de esos "reality shows"... Y bueno, quien los ha estado observando fue Sebastián y cuando algo interesante sucedía nos llamaba... También habían cámaras en sus cosas, por lo cual podíamos ver lo que hacían cuando salían y bueno... —carraspeo y se divirtió por las caras de los jóvenes que tenía al frente— Gracias a eso muchas de las escenas en el guión son basadas en hechos reales... Así que... ¡Buen trabajo chicos! —nerviosamente levantaba ambos pulgares, felicitándolos.

Lory en ese momento supo que si moría en algún momento, él responsables sería definitivamente ese joven que le sonreía como si estuviese a punto de tragárselo. Explicado eso, todos salieron de la oficina, excepto Konoe, quien se quedó charlando con Lory. Kuon se fue a poner el traje de "Tsuruga Ren" y Yashiro se fue con Kyoko hacia donde estaban las demás miembros de la sección Ámame, en el penúltimo piso, organizando, arreglando y planificando lo que sería su fiesta de graduación y la celebración por el 50º Aniversario de L.M.E.

Kyoko ni bien llego fue asaltada por sus amigas y compañeras, quienes al instante la sentaron en una silla a la fuerza y comenzaron con el interrogatorio inesperadamente esperado, que trataba, obviamente, el asunto de la sorpresivamrelacion de Kyoko y Caín. Hicieron muchas preguntas alborotadas, penosas y confusas, y Kyoko, quien se sentía mal por tener que mentirles, les respondía cada una usando hechos reales pero acomodándolos y... Para ser prácticos, mintió con la verdad. Afortunadamente su historia fue sorprendentemente creíble, y era de esperarse porque mucho de lo narrado fue real, así que le creyeron y no hicieron más que felicitarle, desearle suerte y pedirle que les presente a Caín para poder amenazarlo personalmente... No, perdón, para poder decirle personalmente que cuide bien de su querida amiga... Y mientras tanto en su mente, Kanae, se compadecía de Ren. Kyoko se sentía feliz, pero de todas maneras había un vacío... No era cierto, Kuon y ella solo eran amigos... Amigos y nada más, y sin importar qué tanto desearía otra cosa...

Yashiro miraba la escena divertido, y entonces lo vio a lo lejos llegar y supo que era momento de "iniciar con el Show". Koga Hiromune llegó con flores, y ni bien Kanae lo vio se teletransporto a lado de Yashiro... Desde la filmación del "Loto sagrado" Su co-protagonista, quien al principio parecía una nueva amenaza para Kuon, resultó finalmente interesado en Kanae, y los coqueteos que a Kanae perturbaban no se detenían y así fue como de repente, un día, sin pensarlo, corrió donde Yashiro y lo besó de repente. Desde ese entonces Yashiro finge ser novio de Kanae, cuando está lo necesita. Kyoko miraba la escena con algo de rosas contenidas y pena por Koga, quien se convirtió en un gran amigo para ella.

Y entonces apareció Kaname, tambien con un ramo de flores, y Kyoko sin pensarlo corrió a sus brazos.

— ¡Oppa!

Todos se extrañaron por eso, y se quedaron muy curiosos por la forma en la que Kyoko llamó a Kaname... Menos Yashir, él ya estaba al tanto de todo, el presidente se lo contó.

— Estoy orgulloso de ti Yŏdongsĕng... —le despeinó los cabellos con ternura— ¡Padre me lo contó todo! ¡Al fin lo hiciste!

—Amm Oppa... No en realidad...

Mientras eso sucedía Ren había aparecido, pasó por el lado de Yashiro, saludo a Koga y a Kanae, quienes lo ignoraron por estar mirando la escena del encuentro de los hermanos. Kuon se enterneció, estaba feliz de que ella tenga más lazos sanguíneos que los que tenía con su madre... Ella era feliz y su felicidad le daba el doble de dicha que la suya propia. Entonces sintió una palmada en la espalda, se giró y era Yashiro con una sonrisa de sorna.

— Anda, preséntate a tu cuñado...

Ren en ese instante quiso ahoracar a Yashiro, el era el culpable de que probablemente quien quería que fuese su cuñado tuviese una mala impresión de él. Pero entonces volvió a lo que iba, tal como dijo Yashiro, tenía que presentarse oficialmente como el... Ahí recordó, no tenía título más que "amigo"... ¡No! Kyoko misma lo dijo, lo recordó, ella lo presentó a su padre como su "persona especial"... Embobado por el tentador título se dirigió hasta ellos.

— ¿No en realidad? —suspiró— No me digas que... —Kaname miró quien se acercaba y sonrió con picardía— Tsuruga-kun...

— Kaname-san... —Ren le dedicó una sonrisa sincera y con esperanzas de que el aludido no sea rencoroso, pues sus acciones no muy amistosas causadas por celos inducidos por Yashiro no daban muy buena impresión, e inesperadamente tomó la mano de Kyoko, lo cual causó una mayor sonrisa de satisfacción en Kaname.

— Verán, yo... Se acabó el drama así que tengo que volver a Corea... Mi madre me necesita, y bueno... —mira a Kyoko— Yŏdongsĕng... Pensaba llevarme a padre, pero no puedo, él aún la espera... ¿Crees que la podrás convencer? —Kyoko sonrió con tristeza, para Ren era obvio, se referían a Saena.

— Lo estoy intentando...

— No te fuerces, si no puedes lograrlo solo recuerda que él por lo menos te encontró y que eres lo más valioso que la vida le haya podido dar... —le secó una lágrima que a Kyoko casi se le escapa— No te preocupes... —le despeina con ternura— Así que hermanita, recuerda que cualquier cosa que necesites, pase lo que pase, o si necesitas un refugio lo encontrarás allá... En Seúl, mi madre y yo siempre tendremos las puertas abiertas para ti... —se abrazaron y Kuon solo miraba enternecido, hasta que una traviesa mirada ámbar, que no era de su amada, se dirigió hacia él, y cuando se separaron, Kaname se le acercó y le dijo al oído— Cuida de mi hermana y... Si quieres darle una buena impresión a tu cuñado regálale el mejor whisky que tengas... —le guiñó el ojo y se fue— ¡Adiós!

Kuon entonces decidió alcanzarlo, y cuando lo hizo, dando curiosidad a Kyoko que miraba desde la distancia, le preguntó qué clase de whisky, y un "sorpréndeme" fue lo único que consiguió. Cuando Kaname se fue, las preguntas volvieron, Kyoko explicó que Kaname en realidad era su medio hermano paterno, y dejó asombrados a todos... Aunque claro que no les contó la historia como se la contó a Kuon, omitió el ochenta por ciento, y por esos motivos Kuon se sentía más especial. Al rato se presentó el presidente y todos fueron invitados a comer a un restaurante privado.

En el restaurante todos conversaban, se reían y divertían... Koga había conocido a Chiori y no en mucho rato parecía que algo había surgido entre ellos. Yashiro y Kaname pasaban un momento incómodo pues tenían que fingir ser pareja pero no tenían idea de que hacer, mientras Kyoko les hacía la plática un poco, más bien bastante, divertida por esos dos. Kuon solo tomaba tragos, contemplándola, su sonrisa y lo bella que era, y amenazando a los meseros quienes solo por mirarla pasaban por su lado, a veces tan embobados o muy astutos que dejaban caer cubiertos y ella muy amable los recogía para ellos. Lo que Kuon no notaba eran las miradas asesinas o los demonios que ahorcaban a cada mesera que se le quería acercar... Sí, ni idea tenía.

— Así que ya le dijiste todo...

— Sí.

— Con que vas muy en serio...

— Es la mujer de mi vida. —dijo con seguridad y seriedad.

— Ja... Cuando lo dices así me suena a que si pudieras le pedirías matrimonio ahora mismo.

— No me des ideas. —Kuon tomó un trago y Lory lo observaba lelo, pues sí, en definitiva el Kuon Hizuri que conocía había vuelto.

— ¿Así? Ja... No pidas que te tome en serio cuando le contaste todo excepto la parte en la que estas loquito por ella.

— En eso estaba hasta que interrumpiste, jefe.

Lory, al escuchar eso se atoró con su laica, y cuando se recuperó lo miro apenado.

— Lo siento, muchacho... —chocan copas y de un trago termina su bebida— Pero... —algo se máquina en su mente— ¿Y si te hice un favor? —Kuon lo miró confuso, Lory solo le sonrió ladinamente— Me dices que es la mujer de tu vida y todo... ¿No crees que justamente por eso tu declaración tiene que ser mejor planificada? —Kuon se quedó pensando— Piénsalo, Kuon... Dentro de poco la ocasio perfecta se va a presentar... Mientras tanto puedes ir preparando terreno... —le guiñó el ojo, y Kuon se viro hacia ella y volvió a quedar embelesado.

Kuon sonrió, claro, era perfecto... La fiesta, los ánimos a flor de piel, y entonces una sorpresa, una declaración que aunque no fuese aceptada tendría que ser la más magnífica de todas.

La cena terminó y en el auto de Lory "ya no cabían más personas", lo cual era escandalosa,ente falso porque Koga y Chiori se fueron aparte, por lo que Kuon y Kyoko se fueron en el auto del primero, pero para llegar a este tuvieron que volver caminando al edificio de L.M.E., y no porque no tuviese dinero para un taxi, sino porque en secreto no querían que su tiempo juntos se acabe. Pero antes de su larga caminata, solo por si acaso, Ren se transformó en Caín en el baño del restaurante, y así se encaminaron hacia su auto... Aunque no muy directamente. Pasearon por varios parques al paso, escucharon por bastante rato a los cantantes ambulantes, incluso bailaron al ritmo de la improvisada música, comieron bocadillos en puestos de comida callejeros... ¡Era una cita! No, bueno... Si hablamos sobre el significado de una cita, es cuando dos personas que se atraen se reúnen a hacer actividades juntos para corroborar su compatibilidad o cuando se reúnen solo para disfrutar la compañía del otro... Si seguimos esa definición, efectivamente lo era, pero ellos no lo sabían. Y, para decepción de ambos, finalmente llegaron al edificio. Entraron en el auto y se quedaron en silencio, ninguno quería que la noche acabe, la sensacional noche, y el camino fue silencioso, no incómodo sino que relajante, cada uno rememorando los acontecimientos... Fue un día largo y una montaña rusa de emociones sin duda... ¡Pero no querían que acabe! Ya estaban por llegar al Daruma-ya, no, estaban en realidad a quince calles, pero vieron un puesto de Ramen y justo a los dos se les antojo Ramen a la una de la madrugada... Kuon aparcó el auto y ambos fueron a tomar Ramen, sin palabras, no eran necesarias pues las miradas y risas decían mucho más. Y al acabarlo, pues al final si les dio hambre, se dirigieron al auto, suspirando, pero a Kuon se le ocurrió que como ya estaban "cerca" deberían ir caminando y Kyoko no le contradijo... Caminaron de la mano hasta llegar al Daruma-ya.

El silencio fue la música durante su caminata, cada uno en sus pensamientos, uno le dirigía una mirada al otro cuando no le veían. Y entonces llegaron a la puerta... un suspiro de decepción de ambos rompió el silencio.

— Gracias por traerme a casa, Corn...

— No tienes porque agradecer, Kyoko-chan...

Nerviosismo, timidez, por alguna razón esos sentimientos se sentían en el ambiente.

— Gracias por... Acompañarme con mi padre... Aunque bueno, yo te lleve de la nada... —rió nerviosamente.

— Gracias por escucharme... Gracias por no dejarme...

La mirada de Kuon casi derritió a Kyoko.

— No tienes que agradecer... —le dijo nerviosamente.

— Sí, sí que tengo... Gracias a ti, pase la mejor noche de mi vida...

— Yo... —mira al suelo— Yo también...

Estaba muy hermosa, en ese mismo instante quería tomar su boca, pero no, Kuon quería ser más paciente, después de todo aún había tiempo... No había porque apresurarse...

— Hasta mañana, Kyoko...

— Hasta mañana. —hizo una reverencia de despedida y se giró para entrar.

Kuon se iba a ir, pero entonces sintió un tirón de su brazo y al girar sucedió algo que fue mucho más de lo que pudo soñar. Ella estaba ahí, con la cabeza baja, esperando... ¿Esperando qué? Algo en su corazón le dijo que no se lo preguntase más y le hizo casi, simplemente la abrazó con fuerza, sintiéndola, reconociéndola, comprobando que no era un cruel sueño del cual iba a despertar, como si se aferrará a su vida... Pues eso era ella, su vida. Pero, aunque querían seguir así para siempre, la hora y el lugar no eran muy adecuados, se separaron y se quedaron mirando fijamente. Él no lo pudo evitar, no soportaba estar frente a ella y no tocarla de alguna forma, y como se prometió, ya no se iba a contener, le acarició el rostro y ella... ¡Ella acaricio su mano, con la que le acariciaba la mejilla! Eso lo tomó por sorpresa y casi se deshacía en felicidad... Pero entonces otro golpe del cual Kuon Hizuri no se recuperaría... Ella lo jaló a su altura y... ¡Lo besó! ¡Lo besó en la mejilla! Sintió como un volcán en su interior erupcionaba cuando esos suaves labios toparon su mejilla, su piel. Él estaba muy sorprendido, se quedó tieso, petrificado, como una estatua, en la misma posición en la que ella le dejó... Y solo se dio cuenta de eso cuando la pequeña traviesa de sus sueños había desaparecido. Él aún no podía creer que había sido cierto, casi se peñisca, peromentonces se caracisio ahí, donde estuvieron sus labios... Aún quedaba el rastro de su calor. Sonrió como nunca, casi tenía ganas de correr y gritar, saltar por la emoción... Demasiada felicidad no podía ser saludable. Comenzó a caminar hacia su auto, ya tendría tiempo de celebrar en la privacidad de su departamento, donde su aullidos de victoria no despierten a Tokio, ni a la adorada reina de sus ojos. Casi se sentía flotando de la dicha... Pero entonces lo pensó, no podía esperar... ¡No quería esperar más! Fue demasiado, y aunque tal vez no haya sido mucho... Ese beso, esas sonrisas, esas miradas... Todo eso sembró en el la semilla de la esperanza, que más da si lo rechazaba, conquistaría su corazón, lo sentía. Corrió y corrió, casi sus pies no tocaban el suelo... ¡Iba a decirle! Pero entonces se encontró con una imagen que convirtió ese sueño que estaba viviendo en una pesadilla.