¡A las buenas noches en lo que aquí son ya las 22:05!

Os dejo por fin el último capítulo de ésta historia, que me ha llenado escribiendo durante todo éste tiempo.

No tardaré mucho en aparecer con el regalo de RukiaU o con el reto que me propuso o con algún capítulo de los dos fics que tengo pendientes (sí, soy masoca y disfruto con ello). No quita que un día me den jabas y... Bueno no digo más porque sería spoiler de éste capítulo y ya que estáis a punto de leerlo no quiero quitaros sorpresas y demases.

Pequeño secretito: este fic en un principio iba a ser un one shot y se iba a llamar como el primer capítulo, pero cuando me di cuenta de que la trama podia dar más de si y darme dolores de cabeza con investigaciones sobre la leucemia decidí complicarme la vida, por eso cuando Itachi menciona al final el libro "Oda a la vida", se refiera a la historia suya y de Minato.

¡Espero que os guste!


Capítulo 10: Ópera inacabada.

Nueve años después.

Aunque Sasuke Uchiha no lo demostrase, en esos momentos tenía los nervios a punto de escapar por su garganta como si tuviesen vida propia. No hacía más que levantarse del sofá, volverse a sentar, morderse las uñas, encender un cigarrillo para no fumarlo, ir a fumar, ver que estaba apagado y volver a repetir el ciclo. ¡Y llevaba así toda la tarde! A ese paso hasta que se le pasasen los nervios se iba a volver loco.

Se miró otra vez en el espejo, procurando que su aspecto fuese el más impecable posible. Se colocó los puños de la camisa y de la chaqueta para que quedasen bien colocadas. Se planteó con seriedad el quitarse los gemelos que Itachi le había obligado a ponerse a petición de su padre. Unos gemelos que representaban al clan Uchiha. Aunque llevaba sin vivir con ellos cerca de diez años, Fugaku y Mikoto estuvieron encantados con el hecho de que se fuese a casar y quisieron asistirá la boda. Fugaku insistió y persistió a Itachi para que Sasuke en la ceremonia llevase esos gemelos.

Los miró con inquina, ya que aunque estaban ahí para sostener no cumplían su función. Justo cuando agarró con la mano derecha el gemelo izquierdo para quitarlo recibió una colleja que le hizo inclinar la cabeza hacia delante. Se frotó el golpe mientras miraba a su hermano a través del espejo. El mayor le dirigió una mirada severa mientras él mismo se colocaba un poco la corbata que llevaba.

-No me pegues que hoy me caso, jo.

-Te pego si es necesario, ototo-baka- respondió Itachi mientras veía como su propio anillo de oro brillaba bajo la luz de la habitación-. Alguno de los dos tenía que ponerse en su boda los gemelos de la familia y como yo me escaqueé vilmente te toca a ti.

Sasuke miró a su hermano con inquina, alisando una pequeña arruga que se había formado en el hombro de la chaqueta negra. Itachi ignoró ese evidente malestar del rostro del joven y posó sus manos en los hombros de Sasuke, ayudándole a deshacerse de esa molesta arruga.

-Lo que tuvisteis tú y Minato se llama mucho morro. Todo por evadir a padre y lo sabes. Que los dos nos llevamos mal con él y por lo único por lo que le invitamos es porque es nuestro padre y por madre- le regañó el moreno con un pequeño puchero. Itachi le siguió ignorando, fijándose más en si el traje de Sasuke estaba decente para acudir a su boda.

-¿Me estás escuchando?- insistió Sasuke al percatarse de que estaba siendo ignorado vilmente.

-No- se limitó a responder Itachi, ganándose un suspiro hastiado de su hermano. Se alejó de él de un manotazo y se acercó de nuevo al paquete de tabaco-. Ototo, ayer creía que lo que voy a decir era imposible, pero estás pálido.

Sasuke le miró de nuevo con los ojos entrecerrados, con el cigarro en la boca y el mechero dispuesto a ser encendido.

-¿Al final fuiste al cementerio?- preguntó Sasuke intentando cambiar el tema. Itachi asintió y se acercó de nuevo a Sasuke quien ya acercaba el mechero encendido al cigarro. Sopló para apagar la llama y le quitó con violencia el cigarro de la boca.

-¡Aniki!

-No es que me importe que a largo plazo te quieras matar, pero oler a tabaco en tu propia boda seguro que trae de los nervios a Naruto- analizó el mayor justo en el momento en que llamaban a la puerta. De dos zancadas se acercó a ella y la entreabrió. Un rubio de ojos azules le devolvió la mirada al otro lado-. Naruto por mucho que te empeñes no puedes ver a Sasuke antes de que baje.

-¿Naruto?- preguntó Sasuke alzando la cabeza y acercándose a la puerta para quitar a Itachi, mientras que por el otro lado Naruto también forzaba para abrirla. Al notar la presión de los dos jóvenes, Itachi llamó a refuerzos.

-¡Minato!

Nada más mencionarlo, el propietario del nombre salió de otra habitación y se acercó en varios pasos rápidos a su hijo y le apartó de la puerta con fuerza. Itachi apartó de otro manotazo a su hermano del canto de la puerta que pretendía abrir forzándolo con todas sus fuerzas. Mientras Minato conseguía controlar a Naruto sujetándolo de los dos brazos, Itachi lanzó una mirada de agradecimiento al mayor.

-¡Papá! ¡Quita!- exclamó el joven intentando soltarse del férreo abrazo al que le sometía su padre.

-¡Maldita sea, Itachi! ¡Déjame ver a Naruto!

-¡Qué no!- exclamó su hermano intentando cerrar la puerta de nuevo. Al ver que podía hacerlo mejor desde afuera salió y cerró con un fuerte tirón. Se colocó el pelo suelto con elegancia y vio como Minato conseguía controlar a su hijo y enviarlo a dónde estaba Jiraiya.

-¿Jiraiya podrá con él?- preguntó Itachi cuando Minato volvió a su lado. El rubio le pasó el brazo por los hombros y le guió hacia el inicio del pasillo, dónde se podía oír el murmullo que venía del piso de abajo y ver si Naruto o Sasuke volvían a intentar verse antes de la boda. No porque creyesen en ese tipo de tradiciones, sino porque los padres de Itachi y varios de los asistentes si lo hacían. Y a Itachi siempre le había gustado tocar las narices a su hermano, por lo tanto decidió con Minato armar un poco de lío y prohibir durante toda la mañana a Naruto y a Sasuke el verse.

Al llegar a ese espacio dónde podían vigilarles a éstos dos y ver si se les necesitaba abajo, Minato hizo girar a Itachi para darle un beso tranquilo en los labios. Tras unos segundos abrazados, Itachi se separó extrañado.

-¿Has menguado?

Minato parpadeó confuso.

-¿Qué?

-Estás más bajo. Has menguado- comentó el moreno con sorna-. Viejo.

Con una sonrisa de medio lado, Minato arrinconó a Itachi contra una pared. Itachi resintió el golpe en su espalda y cerró los ojos para acostumbrarse a notar la pared dura detrás. Apenas le dio tiempo a abrir los ojos y el rubio ya se había preocupado de ocultar su campo visual con todo su cuerpo.

-Con que viejo, ¿eh?

-¿Con treinta y tres años cómo definirías tú a un hombre de cincuenta y uno?- respondió el joven pasando sus brazos por detrás del cuello de Minato.

-Pues…maduro, atractivo. ¿Sex symbol?- dijo Minato con un pequeño tono de ilusión esperando que Itachi respondiese afirmativamente a esa pregunta.

-Es una pena que no coincidamos en las definiciones- picó el Uchiha alejándose de Minato con aire sereno. Con apenas dos pasos largos, el mayor fue capaz de darle alcance y abrazarle de nuevo.

-¿Adónde crees que vas?- quiso saber ahora el rubio haciendo que Itachi le mirase firmemente a los ojos. Itachi titubeó antes de contestar pero luego con el ánimo juguetón respondió un sencillo:

-Con tu hijo que parece muy interesado en abrir la puerta. ¿No es así, Naruto?- añadió alzando la voz. Eso despistó al Namikaze que giró la cabeza a ver si lo que decía su marido era cierto. Ese momento lo aprovechó Itachi para intentar escaparse de nuevo, cosa que no consiguió porque Minato había cercado sus piernas con las suyas propias y era imposible separase de ése abrazo. Minato le sonrió cuando volvió la mirada hacia Itachi, confirmado que la frase era sólo una maniobra de distracción. Acarició la mejilla de Itachi con su mano izquierda, haciendo que el frío de su anillo contrastase con la cálida piel de su marido.

-Por mucho que Naruto se escaquease no te molesta, no seas mentiroso. Hasta ellos saben que lo haces por tocarle las narices a Sasuke- rio él haciendo que Itachi fingiese un mohín de disgusto.

-Es el deber del hermano mayor, Minato. Ya deberías saber que todo lo que hago lo hago por eso.

Con un leve cabeceo, Minato aceptó esa explicación. Itachi, por su parte, se separó de Minato y comentó algo de: "Ir a ver si los invitados están a gusto", mientras enfilaba hacia la escalera. La gruesa voz de Minato le volvió a llamar la atención.

-Ayer me pasó algo curioso- comentó el Namikaze acaparando de nuevo la atención de su marido. Él se le quedó mirando como incitándole a continuar-. Verás, a última hora de la tarde a Naruto se le antojó ir al cementerio a visitar a su madre.

-¿Y?- preguntó Itachi con cierto desinterés pero sin poder ocultar el pequeño sonrojo que había en sus mejillas. Su marido no tardó nada en percatarse de ése sonrojo y continuó con una sonrisa en los labios.

-Y que alguien había depositado un pequeño ramo de rosas rojas en él. ¿Alguna idea de quién puede ser?

Itachi consiguió serenarse un tanto y girar con un altanero gesto de la mano, quitándole importancia al asunto.

-Cualquiera al que le sobrasen varios yenes con los que costearse el ramo. No tiene por qué implicar nada… ¡Sasuke!

El menor de los Uchiha, que había abierto un poco la puerta a ver si había moros en la costa y poder darse un paseíto a dónde Naruto estaba hasta que la hora de la boda llegase, pegó un brinco que le hizo golpearse con el marco de la puerta.

-¡Aniki! Pensé que estabas abajo- dijo Sasuke frotándose el lugar de la cabeza en el que se había pegado-. Iba a ver quien tenía las alianzas. Sólo para asegurarme de que estaban bien, más que nada.

-Las tengo yo, Sasuke- intervino Minato, sacando de las profundidades de su chaqueta la pequeña cajita que albergaba los dos anillos y enseñándoselas a su terco cuñado-. Ya puedes volver dentro de la habitación, que Itachi y yo estamos atentos para cuando sea la hora.

Viendo como su perfecta excusa se hacía añicos por culpa de la buena previsión de Itachi y Minato, Sasuke entró de nuevo en la habitación refunfuñando molesto. Itachi soltó una leve carcajada al percatarse de ese cabreo infantil de Sasuke. El Uchiha se giró todavía con esa risilla resonando hasta que se encontró con los fulgurantes ojos azules de Minato encarándole.

-¿Qué? Siempre he querido ir a presentarle mis respetos a la mujer que hizo padre a mi marido y lo sabes- se defendió Itachi ante la obvia pregunta que le hacía Minato con los ojos, ignorando ya toda el esfuerzo que hizo antes de evitar responder al Namikaze.

-Y no tenías otro día nada más que ayer- atacó de nuevo el rubio sin piedad, intentando dejar sin defensa posible a Itachi.

-Oye Namikaze, eres mi marido y prometí amarte y respetarte, pero no pienses por eso que tengo que darte explicaciones- le contestó el Uchiha retándole con la mirada. Así se quedaron unos largos segundos, intentando ver quién de los dos era el primero en ceder a la presión que el otro ponía con serenidad. Sólo cuando Iruka y Sakura subieron para avisar que era la hora acordada, Minato e Itachi cortaron esa conexión visual y miraron a los recién llegados.

-Esperamos no molestar- dijo Iruka-. Pero abajo está todo listo, así que para cuando Naruto y Sasuke quieran…

OooOooOooOooOooOooOooO

La boda fue sencilla y rápida, después de todo lo único que tuvieron que hacer fue firmar los papeles en los que Sasuke era adoptado por los Namikaze y, al igual que había pasado con su hermano seis años antes se desprendió del apellido Uchiha en la teoría. De todas formas Sasuke juraba y perjuraba que iba a seguir presentándose como Sasuke Uchiha al igual que Itachi también firmaba los libros con su apellido original.

Fugaku y Mikoto, a pesar de la mala relación que tenía éste primero con sus dos hijos, se mostró encantado con que ambos se hubiesen acabado relacionando con la familia Namikaze. El propio Fugaku había dicho que: "Podían ser dos uniones que en un futuro aportasen ingentes beneficios a la rama principal de la familia Uchiha".

Aunque Itachi no comprendió del todo esa frase, se prometió a si mismo llamar a sus padres pocas veces en todo el año, no fuese que le pidiesen algo como dinero o algo así. Agradecía haber recuperado algo el contacto con ellos, sobre todo porque gracias al respaldo económico de las múltiples empresas de su padre había conseguido demostrar el despido improcedente de Akatsuki y había conseguido una consistente remuneración económica.

Mientras veía como Naruto y Sasuke saludaban agradecidos a todos los invitados, Minato no pudo evitar mirar al pasado un poco.

Hacía apenas nueve años aún estaba recuperándose de la operación que le salvó la vida. Fue todo un éxito, como cabía de esperar de Sarutobi Hiruzen y su equipo de médicos, que dieron lo mejor de sí mismos para sacar adelante a Minato. Apenas cinco semanas después, ya estaba en casa, dándoles dolor de cabeza a Jiraiya y a Itachi, que seguía en el paro y había conseguido el visto bueno de su editor para lanzar un nuevo libro.

Durante esos dos meses, hubo momentos en que la situación se volvió insostenible y a Itachi le dieron ganas de gritar de la frustración. Minato se mostraba impaciente como nadie ya que quería volver a su antigua vida en seguida. De haber podido tocarle sin riesgos de que contrajese alguna infección le habría golpeado hasta el abatimiento por cabezón.

Unos meses después Jiraiya acompañó a Minato al típico seguimiento en el hospital y ambos volvieron eufóricos. De momento la leucemia había remitido un tanto y ya podríamos ir recuperando el ritmo diario poco a poco. Esa misma época, Itachi seguía enredado en la demanda contra Akatsuki, así que no tuvieron mucho tiempo para celebrarlo. Pero lo acabaron celebrando cómo era debido, el día en que Itachi consiguió vencer a Pein y su avalancha de abogados sólo con la ayuda de Iruka, el testimonio de Kakashi y la financiación de su padre.

Un día cuatro años después de que Minato reviviese gracias a su hijo, estaban los dos en la cama, Itachi leyendo apoyado en el pecho de Minato y éste distraído acariciando las suaves hebras azabaches que el joven poseía. No se oía ningún ruido en la casa salvo los tenues susurros apasionados de Sasuke y Naruto, que tenían la mala manía de hacerlo cuando se iban a dormir. Dormir significaba dormir, caramba.

De repente esos sonidos quedaron apagados cuando Minato comentó en voz alta:

-¿Te gustaría que te adoptase?

Aunque Itachi le había escuchado a la perfección, se hizo el sordo mientras controlaba su repentinamente acelerado corazón. Esperaba que Minato no se diese cuenta de que de repente estaba tan acelerado como una niñata enamorada. ¿Qué demonios le pasaba con ése hombre?

Para su alivio, Minato no pareció darse cuenta porque tras esos segundos de silencio volvió a formular otra pregunta.

-¿Me oíste?

-Lo hice- respondió el Uchiha pasando la página del libro con arrogancia-. Estaba pensando cual sería la respuesta adecuada siempre y cuando me dieses los motivos por los cuales la quieres.

Se mostró frío adrede y sabía que Minato se había dado cuenta de ello, pero jugar al frío uke y al seme juguetón era otra de las muchas cosas que disfrutaban desde que empezaron a salir.

Así pues una semana después de que Minato hiciese esa pregunta, ambos desaparecieron misteriosamente con la excusa de que Itachi había quedado con Iruka por un tema que no había quedado del todo zanjado respecto a la demanda. A Jiraiya, Naruto y Sasuke les extrañó, pero no dijeron nada. Cuando Minato e Itachi no estaban en casa a las dos de la mañana, Jiraiya se empezó a preocupar temiendo que mientras estuviesen fuera a Minato le hubiese dado una recaída la leucemia. Para asegurarse llamó al móvil de Minato. Su sorpresa fue máxima cuando Minato cogió el móvil y dijo que no habían ido a casa porque era su noche de bodas y que no se molestasen en llamar más porque no iba a tener aliento para cumplir como recién casado y dar explicaciones a la vez. Acto seguido colgó, dejando a Jiraiya estático y mirando el teléfono sin apenas expresión.

Para cuando Itachi y Minato atravesaron el umbral de la casa al día siguiente a la hora de la comida, éste último llevando en brazos al primero, Naruto, Sasuke y Jiraiya ya habían organizado un comité de bienvenida que recibió a los fugitivos con un sermón de los que hacen historia.

El percance no fue más que una anécdota que a todo el mundo le encantó cuando Jiraiya la contó a la hora del banquete de la boda de Naruto y Sasuke, haciendo que Minato le quisiese matar por revelar ciertos detalles que en la historia original no estaban. Cómo por ejemplo que cuando Minato cogió el teléfono se oían los gemidos del Uchiha por detrás, una mentira más grande que el propio Jiraiya, ya que en ese momento Itachi le estaba incitando para ir a bañarse juntos y justo en ese momento no estaban haciendo nada malo. Todavía.

Al año de casados, Minato pasó el periodo de cinco años del que Sarutobi había hablado. Poder decir que tu marido había sobrevivido a una enfermedad mortal llenó de orgullo al Uchiha aunque fuese para semanas después llenarse de tristeza. Cinco meses después de esa buena noticia, Sarutobi murió a causa de una neumonía.

Fue entonces cuando en la ágil cabeza de Itachi se empezó a fraguar la idea de un día ir a visitar la tumba de Kushina. Después de todo a ella le debía la felicidad de su hermano y tenía que admitir que debía haber sido una mujer formidable para merecer que Minato la amase todavía.

Y al final, el día antes de que su pequeño hijo, convertido en un apuesto hombre de 28 años, uniese su vida para siempre con su hermano, Itachi fue a visitarla.

OooOooOooOooOooOooOooO

-¿Qué te tiene tan distraído?- preguntó una voz que conocía bien a su espalda.

Minato se giró, buscando en el balcón al propietario de esa voz. La silueta oscura de Itachi se acercó con paso felino a él. Minato alargó un brazo para que se acercase más a él y le abrazó, dejando su cabeza apoyada en el brillante pelo negro.

-La felicidad- respondió Minato enigmáticamente. Sintió la pequeña risilla de Itachi, indicador de que éste había entendido a que se refería.

Y es que desde hacía mucho tiempo, cada vez que estaba con Itachi no necesitaba más que una mirada para que le entendiese, era lo que traía consigo la estabilidad emocional que tanto les había costado alcanzar.

-Si te soy sincero me esperaba que después de lo que hicimos nosotros Naruto y Sasuke nos siguiesen y protagonizasen otra "escapada matrimonial"- comentó el rubio con gracia.

-O, lo intentaron- respondió su marido separando la cara del torso de Minato para mirarle-. Bueno, Sasuke lo intentó, pero Naruto no le dejó. Tu hijo quería hacer las cosas como dios manda y no parecerse a su padrastro y su cuñado.

Esa forma enrevesada de mostrar los lazos familiares que los envolvían por todos lados, hizo reír a Minato, quien acarició a la vez las dos mejillas de su esposo para luego acercar esa cabeza morena en un tranquilo beso.

-Podríamos celebrar nosotros que somos los orgullosos padres y hermanos de unos radiantes novios- propuso con picardía cuando sus labios se separaron. Itachi le miró con el ceño fruncido.

-Mañana recuerda que tengo la firma de libros y la presentación de "Oda a la Vida"- refuto Itachi con un mohín de disgusto que Minato imitó al oír ese pequeño detalle. Suspiró con un pequeño quejido digno de un niño pequeño y se dispuso a separarse el joven hasta que éste le agarró con firmeza una muñeca y le dirigía una sonrisa pícara-, así que no podemos "celebrar" hasta muy tarde.

Y una vez más, lo único que hizo Minato fue sonreír mientras se dejaba guiar por Itachi.

Una vez más su historia comenzaría al día siguiente para no acabar nunca.

FIN


Pues eso, final abierto.

Lo que pretendía decir antes que no he dicho porque quería reservar la sorpresa hasta el final es que a lo mejor alguna vez me pongo y escribo un mini capitulito de algo que pase en esos 9 años en blanco o después de la boda de Naruto y Sasuke. Si os interesa, claro.

Besos y ¡nos leemos!

Cada vez que no dejas review un gatito se muere, Itachi da menos besos a Minato y Naruto se vuelve soso (?).