¡Hola! ¿Cómo están? Deben admitir que no he tenido más de una semana de retraso y si toman en cuenta que fue debido a los exámenes, si no los hubiera tenido hubiera actualizado puntual.

Sinceramente les debo una gran disculpa porque por un momento llegue a dudar de vosotros porque los RR tardaron. ¡Pero llegaron! Y eso es lo que importa, por eso quería disculparme con mis amados lectores. También quiero dejar en claro que no es que uno simplemente se base en los RR. Pero como escritores amateur que somos el hecho de recibir unos pocos comentarios suyos nos elevan el ánimo y nos dan motivos para seguir escribiendo, sin embargo cuando un capí tiene pocos RR o alguien que generalmente comenta no lo hace uno se hace las interrogantes de: ¿Habrá gustado?, ¿Por qué no comentó?

Claro que se tiene en cuenta que hay enemigos públicos mortales que se comprometen para que uno no escriba/lea que son: La escuela (en ciertos casos), el colegio (en la mayoría de los casos) o la universidad (que es aún más estresante que los dos juntos)

Por cierto Cari Cazal, no puedo contestarte el RR y por consecuente tus preguntas a tu cuenta por motivos de la seguridad que tienes. Ya que tienes bloqueada la opción de los mensajes privados. Muchas gracias por el RR y respondiendo a tus preguntas. Sí, el Taiora siempre estará presente en mis historias como personaje secundario. Aunque no descarto la posibilidad de escribir un Taiora siempre y cuando la inspiración correcta llegue!

Bueno sinceramente creo que este es un capítulo algo de relleno, ustedes me dirán. Hay avances, unos rápidos, otros lentos. Pero avances a la final! Espero que os agrade.

Sin más que molestarlos y agradecerles por el tiempo dedicado a este fic, me despido momentáneamente para que lo lean.

No olviden que hacer para que continúe.

Dejen RR!

Disfruten la lectura :D

PD: Este capítulo va dedicado a una de mis incondicionales lectoras: Tachikawa de Ishida por su cumpleaños este último 28 de Octubre! Te quiero Sharon!


Capítulo X: Efímera Felicidad.

-¡Mira que lindos Yamato!-Exclamaba una eufórica Mimi mientras maravillaba las mil bellezas para niños delante de sus ojos.-Son tan chiquitas…-Dijo tomando entre sus manos un par de medias para recién nacidos.-Y mira…

Yamato observaba con una cálida sonrisa a la castaña delante de él. Es que parecía una niña de cinco años en su primera visita a la juguetería en vez de una joven de diecinueve en una tienda para bebés.

-Mira Yamato.-Le apresuró a mirar.-Pero mira.-Pidió la mujer poniendo sus brazos en su apenas existente cintura, si parecía una niña de no ser por esa pancita de seis meses que indicaba que era una mujer hecha y derecha.

Su mujer…

-Vale, ya voy pero por favor no hagas mucho esfuerzo.-Pidió el rubio mientras se acercaba a la joven castaña.

-Según tú caminar es esforzarse demasiado.-Le reprochó la castaña dándole la espalda hasta que lo sintió junto a ella con un brazo delicadamente rodeo su cintura para acariciar su notorio vientre.

-Solo me preocupo, por los cuatro.-Señaló besando su cabeza rápidamente-¿Qué querías mostrarme?

-Mira que preciosas.-Dijo señalando las tres cunas que estaban frente a ella colocadas simétricamente. Tenían todo, los edredones, las almohadas, incluso aquellos móviles con ositos que giraban mientras entonaban una tierna canción de cuna.

-Son muy lindas.-Estaba emocionado con la idea de ser padre y todo, pero no le provocaba chillar por la mínima cosita para bebé que encontrase como Mimi.

-¿Para cuándo espera?-Una voz femenina llamó la atención de Mimi.

-Dios mediante en tres meses nacen.-Señaló orgullosa la castaña.

-¿Nacen?-Preguntó la joven dependienta intrigada observando el normal vientre de la joven.

-Si, por favor, queremos esas tres cunas.-Indicó Ishida.

-¿Qué?-Preguntaron ambas mujeres a la vez, ambas sorprendidas.

-Que queremos las tres.-Repitió el rubio.-Creo que una en rosa, una en azul y una en amarillo estará bien.

-Yamato…

-¡Esperan trillizos! ¡Oh, que encanto!-Chilló emocionada la chica.-No me lo hubiera imaginado, la señora no parece…

-Pero lo es.-La cortó el rubio.-Por favor, agregue esas tres cunas al pedido que tenemos.

El tono frío y áspero que Yamato usaba para todos excepto sus familiares podría asustar a cualquiera que no lo conociera y aquella dependienta no fue la excepción.

-Fuiste malo.-Le regañó Mimi.-La chica era agradable.

-Muy chillona.-Completó el rubio mirando hacía todos lados.

-¿Algo va mal?-Preguntó la castaña seria luego de notar lo precavido que estaba siendo el rubio.

-Nada.-Dijo él rápidamente forzando una sonrisa.-Vamos a ver las demás cosas.-Apremió.

No muy convencida Mimi accedió y acepto la mano que ofrecía el rubio para seguir sus compras. Habían decidido pasar un poco más de tiempo en Hong Kong con el único fin de descansar un poco y aprovechar el tiempo que tenían. Aquel día habían acordado salir de compras para los bebés y se sorprendió del cambio de actitud del rubio.

En su piso es muy cariñoso y atento, no la deja sola y trata en lo posible de estar con ella. Pero una vez fuera de este se comporta muy frío y distante. La observa pero también mira a todas las direcciones posibles como si buscara a alguien o…

Se escondiera de alguien.

-Son…-La cajera dicto la suma de todo lo adquirido sorprendiéndola, ella nunca hubiera podido pagar algo así-¿Efectivo o crédito?

-Crédito.-Contestó Yamato extendiendo su tarjeta de crédito a la cajera que rápidamente inició el trámite correspondiente.

-Necesito su firma señor Yamato…-La joven se sorprendió al ver el apellido del aludido, pero si ese era el hombre dueño de una de las corporaciones más exitosas de Japón. Pero ¿Acaso él no estaba casado con una importante diseñadora?

-Déjalo en Yamato.-Dijo fríamente mientras extendía un billete de cincuenta dólares a la cajera.-Si quieres mantener tu trabajo, déjalo en Yamato.

Entonces todo tenía sentido para Mimi. Era lógico, él era un hombre reconocido a nivel nacional, incluso tenía roce internacional. Eso sin mencionar a Sora. El verlo junto con otra mujer, embarazada, dando muestras de afecto y comprando cosas para el bebé daban a pensar a cualquiera que él estaba traicionando a su esposa.

Pero si eso era lo que estaba haciendo y ella lo sabía. Aún así le resulta incomodo notarlo y sentirse como una amante. De por si, gracias a las novelas de la tarde las amantes tenían siempre que ser las villanas mientras que él y ella eran las victimas. En este caso Yamato y Sora eran el feliz matrimonio que la bruja mala de Mimi Tachikawa había venido a romper. Eso era lo que la gente diría y ni siquiera se tomarían la molestia de averiguar.

-¿Ocurre algo malo?-Preguntó el rubio con sus gafas oscuras puestas al notar la seriedad de su acompañante. Mimi no contestó-¿Mimi?-Dijo tomándola de la mano a lo que ella rápidamente se soltó de él-¿Qué ocurre?-Preguntó preocupado.

Las últimas semanas en Hong Kong habían sido maravillosas. Despertar en su cama junto a ella todos los días luego de haber hecho el amor, estar a su lado dejando el celular de lado y desconectarse por unos días de su monótona y aburrida vida cotidiana, ir a la playa de noche y caminar descalzos por la orilla. Esas cosas solo pasan en las películas, jamás pensó que le pasarían a él y que viviría todas esas experiencias junto a la mujer amada.

Estaba siendo feliz.

-Creo que si no me tomas de la mano y caminamos a una distancia prudente pensarán que somos simplemente amigos o familiares.-Contestó ella de manera mecánica y alejándose prudencialmente del rubio.

Pero no todo podía ser felicidad.

El hacer lo que hacían llevaba muchos riesgos, bueno tal vez no tantos pero era él: Yamato Ishida una figura pública al igual que Sora y a pesar de que lo que siente por Sora no se acerca ni un poquito a lo que una vez sintió por ella tampoco puede dejar que se entere por otras personas, mucho menos por la prensa rosa que es tan inescrupulosa.

Eso implicaba que en lugares públicos como lo era un centro de comercio este a la expectativa y pendiente de quien está a su alrededor y quien no.

Pero no quería que Mimi estuviera alejada de él.

-Un helado para la futura mamá.-Ofreció un despachador de helados mientras le extendía un cono a la castaña.

-Muchas gracias.-Una encantadora sonrisa que le entrega a otro debido a que tenían que mantener las malditas apariencias.-En un momento le cancelo.

-Es usted muy hermosa si me permite decirlo.-La halagó el joven sonriéndola.-Y no se preocupe, el helado va por cuenta de la casa.

-Muchísimas gracias.-Dijo contenta.

-No es necesario que le regalen nada, puedo pagarlo.-Dijo el rubio entrando en escena rápidamente y abrazando a la castaña por los hombros mientras depositaba un billete de diez veces mayor valor que el mismo helado.-Vámonos Mimi.

Si esas eran las consecuencias de alejarse un poco de ella, no le agradaban en lo más mínimo. ¿Qué acaso ya ni a las embarazadas respetan?

-Yamato no creo que sea conveniente esta cercanía, nos están mirando.-Decía la castaña mientras se dejaba arrastrar por el rubio hacía un alejado rincón.

-Lo siento.-Dijo el rubio rápidamente

-¿Te avergüenzas?-Preguntó Mimi.

-¡No!-Exclamó él rápidamente.-Pero entiende por favor.-Pidió el rubio tomando delicadamente sus mejillas.-La prensa es cruel y no quiero que te ataquen. De por si hablarán pero primero tengo que aclarar las cosas con Sora.

-Lo sé y también lo siento pero…-Empezó a sollozar.-Estas malditas hormonas.-Ya derramaba lágrimas.-Me hicieron pensar que ya no me querías.

-Tontita.-Dijo abrazándola fuertemente contra su pecho-¿Cómo no te voy a querer?-Dijo inclinándose a besar sus labios.-Espera que lleguemos al departamento y te lo demuestro.-Dijo volviendo a reclamar sus labios con vehemencia.

-Te quiero…-Dijo Mimi luego del beso.

-Yo te amo.-Dijo acercándose a ella para un tercer beso pero tres leves golpes impidieron su acercamiento-¿Qué…?

-Creo que ellos creen que ya fueron demasiados besos en diez minutos.-Exclamó la castaña con una sonrisa-¿Verdad pequeños?, papi ya le dio muchos besos a mami.

-Celosos.-Masculló el rubio entre molesto y divertido.

-De tal padre…-Dijo separándose de él un poco.-Tales hijos.-Y le regalo una traviesa sonrisa, esa sonrisa que solo le pertenece a él.-Por cierto pensaste en que pueden ser tres niños verdad.

-Si, o también tres niñas.-Dijo mientras la abrazaba por la cintura y se dirigían al subterráneo a por su coche.-Por eso escogí uno de cada color.

-Si tenemos tres niños, ¿Vestiremos a uno de rosa?-Preguntó asustada.

-No tontita, compraremos algo en verde.-Explicó el rubio.-Y si son niñas compraremos lila.-Una vez en el piso de abajo y asegurándose de estar totalmente solos reclamó sus labios nuevamente, pero ahora no fueron efímeros besos sino más bien profundos y apasionados besos sin importarle siquiera las pequeñas pataditas que sentía provenientes del vientre de la castaña.

-Celosos.-Masculló Mimi luego del beso.

-Chocolate.-Dijo el rubio saboreando el beso.-Mi favorito.

Pero a pesar de todo no podían sentirse más dichosos…


No podía creer lo que le estaba pasando, este tipo de cosas se supone que les pasa a las chicas normales pero no a ella.

Nunca nadie la había terminado, siempre era ella la que acababa con las esperanzas de los chicos porque después de todo. ¿Quién en su sano juicio la cambiaria a ella por una pobre desahuciada como la tal Haruka?, no Hikari.

Pero Takeru Takaishi se había atrevido a humillarla de esa manera tan… vergonzosa.

Y para agregarle la cereza a su pastel su agencia decide ponerse fastidiosa y no enviarla a la pasarela en París porque tienen una "mala actitud"

-¡¿Quién tiene una mala actitud?-Chilló molesta.-No Catalina, no vas a París, te vas a Hong Kong a "reflexionar"-Los imitó con muecas.-Infelices.-Gruñó molesta.

Ahora solo podía hacer la única cosa que le hacía quitarse toda esa tensión: Desfalcar de manera desproporcional el estado de cuenta de su papi, o sea comprar hasta que canse. Y al parecer fue justo a tiempo ya que según sus fuentes la nueva colección de invierno de Dolcce&Gabana.

Tenía que pensar en algo, pero ¿En qué? Si su círculo social se enteraba que el conocido Takeru Takaishi la había dejado miles de rumores se esparcirán alrededor de su hermoso nombre. Necesitaba tenerlo de vuelta aunque sea el tiempo suficiente para tener la oportunidad de terminarlo ella, públicamente.

Pero ¿Qué estrategia podría usar para atraerlo de vuelta a ella?

-Un embarazo….-Lo meditó por unos momentos.-No, eso es muy novelesco además que Takeru podría encargarse de asegurarlo en menos de veinticuatro horas.-Descartó la idea.-Una enfermedad terminal…-Meditó nuevamente.-No, tendría el mismo resultado y me quiero lo suficiente para intentar acabar con mi preciosa vida por él aunque sea una falsa alarma. Pero entonces ¿Qué…?

Las esperanzas estaban casi perdidas hasta que la oportunidad perfecta se puso delante de ella. Sus orbes amatistas se abrieron de par en par al notar lo que estaba pasando frente a ella. Desde su descapotable del año se distinguía a la perfección quien era el protagonista de dicho espectáculo. Un beso nada tímido sino pasional era el que le estaba dando su ex-cuñado, porque ese era Yamato Ishida y eso podría jurarlo. Pero lo interesante ahí no era ver a Yamato, no, era a la mujer a la que estaba besando la cual no era la diseñadora Sora Takenouchi.

Y la gran idea se cruzó por su mente…

Chantaje…

Eso siempre funcionaba. Sacó su moderno celular y tomo una foto con el mayor acercamiento posible después de todo eso bastaría para acabar con la reputación de los Ishida o bien sería la comidilla de la prensa rosa. Pero su principal objetivo era otro…

-Ya eres mío… de nuevo.

Takeru Takaishi…


La cabeza la explotaba.

El constante sonido de la mina del bolígrafo entrando y saliendo del mismo la iba a volver loca en cuestión de segundos.

-¿Qué fecha es hoy?-Preguntó el joven médico.

-Michael…-Su joven secretaria trataba de mantener la paciencia lo más que podía pero estaba llegando a su límite.

-Se están tardando Nai, la reunión fue hace semanas y ellos aún no llegan.-Comentó el rubio de ojos verdes.

-¿Y?-Preguntó la morena.-Eso no es asunto tuyo Michael, no eres su padre, no eres nadie para ella acéptalo.

-¡Pero yo la amo!-Le gritó, no de manera intencional pero el estrés que cargaba sumado a las dudas y al coraje de saber que su medio hermano estaba con la mujer que él había amado silenciosamente.

-¡Pero ella le ama a él!-Gritó la joven de cabellos rizados.

-¡No!-Gritó el rubio-¡Soy su mejor amigo!, ¡Ella me quiere!

-¡Pero no te ama!-Exclamó ella-¿Has visto como le mira?, perdón ¿Cómo SE miran? Tú hermano ama a Mimi y ella le corresponde totalmente.

-Eso no es cierto.-Masculló el siempre calmado rubio entre dientes.-Yo he sido quien ha estado a su lado siempre, siempre. No…-Se detuvo un momento.-No sería justo.

-Tienes razón.-Aceptó la joven.-No sería justo pero Michael despierta, la vida no es justa.

Los ánimos se habían apaciguado, ya no gritaban, solamente se miraban. Era hora de cerrar el consultorio así que en silencio ambos salieron del lugar. Ya había caído la noche, para variar aquel día habían tenido que quedarse hasta tarde trabajando y la joven secretaria aún tenía que ir al metro a su casa.

Ninguno de los dos había cruzado palabra desde que salieron del consultorio hasta ahora que se supone deben separarse en el estacionamiento.

-Nai… yo…-Era una de las pocas amigas que tenía, si dejaba de lado a Mimi y a su familia. Su carrera era exigente y absorbente por lo que a pesar de tener colegas estos tenían las mismas o incluso más responsabilidades que él por lo que tener a alguien a quien llamar amigo era difícil.

Pero Nailea era eso para él, una amiga. Ya que una secretaria normal cumple sus horas de trabajo y se marcha, ella se queda hasta la hora que él se va. Una secretaria normal no se toma la molestia de vincularse o de familiarizar mucho con su jefe, ella siempre estaba pendiente de lo que sucedía con él. Incluso ese día, otra secretaria hubiese cumplido con sus horas de trabajo y se hubiera marchado, pero ella se quedó con él incluso después de cómo le grito a pesar de ella ser inocente de todo.

-¿Si?-Preguntó la joven.

-Lo lamento.-Se disculpó sinceramente.-No debí gritarte así, tú no tienes la culpa de nada y me volví loco y…-Sintió un dedo en sus labios y pudo ver una gran sonrisa de la joven justo frente a él.

-Vale, tranquilo.-Eso era lo mínimo que podía hacer, le amaba demasiado para no perdonarlo.

-Vamos, te llevo a casa.-Ofreció él con una sonrisa, llovía y hacía frío no podía dejarla ir sola.

En silencio subió al Volvo plateado que manejaba Michael, el camino a su casa no era ni largo ni corto pero siempre se le hacía más extenso cuando el rubio la acompañaba, tal vez era una forma de alargar los momentos a su lado. Un semáforo los detuvo a la mitad del camino el silencio estaba presente pero no incomodaba a ninguno de los dos. Hasta que el rubio lo rompió repentinamente.

-Sabes.-Le dijo calmado y tranquilo.-Aunque me puse como un loco allá me di cuenta de algo que no estaba considerando.

-¿Si?

-Yamato está casado Sora.-Recordó.-Y Mimi tendrá el hijo que mantendrá a ambos más unidos que nunca. Entonces yo tengo oportunidad con ella y…

-Sabes Michael, tienes razón.-Dijo la joven interrumpiendo a su jefe.-La vida no es justa.

-¿A qué te refieres?-Preguntó el médico-¿Qué haces?-Preguntó al verla abrir la puerta de su coche.

-A que no es justo que queriéndote como te quiero tú solamente pienses en Mimi Tachikawa.-Dijo saliendo del coche y corriendo rápidamente a la estación de buses evitando mojarse en lo posible.

-¡Nai!-Gritó el rubio-¡Nailea!

Pero era en vano, la lluvia dificultaba que su voz se escuche y el cambio de color del semáforo a verde alentaba a los coches a pitarle para que avance dejándole sin otra opción que obedecer.

Estaba sorprendido por las palabras de la morena tanto que por inercia sus manos guiaban el volante hasta su casa. Agradece haber salido tarde por lo que no había tráfico de otra manera hubiera ocurrido un accidente. Finalmente aparcó el coche en el garaje de su casa y sin prisa ni apremio caminó hacia su pórtico. Una vez ahí, mojado y a oscuras fue como si volviera a la Tierra y los acontecimientos previamente ocurridos aparecieron como si de una película se tratase, acaso…

¿Nai se había confesado?


-¡No puedo creerlo!-Bufó un rubio molesto.

-Yo tampoco.-Susurró Hikari.

-No puedo creer que tú prima me compare con ¡ESO!-Dijo señalando la pantalla del televisor.

-Yo no puedo creer que estés aquí viendo Sakura Card Captor en vez de estar en tus demás obligaciones.-Le regañó la castaña.

-No me regañes linda.-Pidió el rubio con cara de niño pequeño que al cual su mami le retó.-Además si vamos a salir con tú tía y tú endemoniada prima tenía que saber quién es el animalejo ese con el cual me compara.-Dijo ofendido.-Y me doy cuenta que es… ¡Eso!

Hikari suspiró resignada. Desde lo ocurrido en la playa el rubio galeno ahora pasaba más tiempo con ella que del que pasaba con sus pacientes eso era seguro. Aunque cada que sonaba alguna alarma de emergencia la dejaba y se iba a chequear que acontecía.

-Ahora es así porque aun no llegas ni a la mitad de la serie.-Le explicó con paciencia.-En unos diez capítulos más recuperará su forma original.

-Eso espero porque hasta ahora solo he visto puras tonterías de niñas.-Se quejó cual niño chiquito.-Que la niña vive enamorada del enamorado de su hermano.-Y antes que Hikari refuté algo agregó.-Soy hombre Hikari y nadie me quita que entre el tal Yukito y Touya algo ocurre. Luego el mocoso que está enamorado también de Yukito, eso es gay. ¿¡Qué tiene Yukito que todos están enamorados de él!

-Primero la niña y el "mocoso".-Hizo el ademán con los dedos.-Acaban juntos, no es gay. Segundo bueno yo también guardo mis dudas sobre Touya y Yukito, tercero ya hasta empiezas a hablar como Kero al llamar al hermoso de Syaoran mocoso y cuarto ¿No deberías estar atendiendo enfermos?-Cuestionó dejando su tejido de lado, estaba a punto de acabar la chambra, ya luego solo quedaban los escarpines, guantes y gorrita.

-Fácil, quiero estar con mi novia un rato más.-Explicó él con una sonrisa que logró que los colores se le suban a la cara a la castaña.-Te vez linda rojita, en especial si es por causa mía.-Dijo acercándose para besar sus labios.

-No soy tú novia.-Cortó rápidamente al rubio que se acercaba.

-¿Cómo?-Preguntó el joven confuso.

-Que aún no me lo has pedido.-Dijo sacándole la lengua al médico.

-Eres una bruja con cara de ángel.-Le reconoció el rubio.

-Y tú un lobo disfrazado de oveja.-Le contestó Hikari.

-Te haces de rogar.-Murmuró con fastidio.

-Si quieres ser mi primer novio debes pedírmelo.-Dijo a manera de ultimátum.

La idea lo enterneció bastante, saber que sería el primer novio de aquella joven que sin intentarlo siquiera se había ganado un espacio en su corazón lo llenaba de dicha, una dicha que llevaba años sin sentir. Así que con rapidez se puso de pié, tomó su mano mientras la castaña se ruborizaba

-¿Quieres ser mi novia Hikari?-Preguntó sinceramente. No era lástima ni obligación, él quería ser su novio y quizá en un futuro ser más de ella. Sus años de Don Juan habían acabado y sorpresivamente no se arrepentía de ello.

-Si.-Susurró la castaña sonriéndole al joven médico que es como un ángel para ella. El mismo ángel que vio la primera vez que entró a esa clínica, el mismo que le rompió el corazón sin saberlo cuando le vio con la exuberante rubia y el que ahora la hacía muy feliz y se inclinaba a besarla.

-Hikari…-Una voz masculina se escuchó desde la puerta justo en el momento en el cual el rubio iba a besar a la castaña y los sorprendió a ambos.

-Daisuke…-Susurró la joven horrorizada viendo a su amigo parado en el umbral de la puerta con un ramo de margaritas en su mano y su cara sorprendida y decepcionada.

-¿Por qué?-Preguntó.-Sabías que yo…-Su rostro se desfiguró hasta uno de ira y remordimientos.-No es justo.-Dijo soltando las margaritas y marchándose del lugar.

-¡Daisuke!-Gritó Hikari, había sido egoísta y no había pensado en él. No se merecía eso. Como pudo quiso levantarse para seguirlo pero fue detenida por Takeru.

-Déjame hablar a mí con él.-Pidió el rubio con una seriedad nada usual en él por lo que se vio obligada a acceder a su petición para luego ver a Takeru salir de la habitación en busca de Daisuke.

No fue difícil encontrarlo, estaba en el mismo lugar donde él mismo le había visto besar a Hikari. Lentamente caminó hacía él sacando un cigarro en el camino, cuando el castaño lo sintió llegar rápidamente se puso de pié a manera defensiva.

-¿Quieres uno?-Preguntó indiferentemente el galeno.

-Siendo médico deberías saber que no es bueno fumar.-Dijo rechazando la oferta de manera diferente.

-De acuerdo Daisuke, dime lo que quieras decirme si quieres gritarme incluso…-No pudo seguir hablando ya que un fuerte golpe impactó con su mejilla y al tomarlo por sorpresa no pudo mantenerse en equilibrio.

-Solo te diré una cosa Takaishi.-Dijo con sus ojos siendo cubiertos por sus cabellos.-No está sola, hazla sufrir y sufrirás mil veces más.-Dicho lo cual dio media vuelta y se marchó del lugar dejando al rubio tirado en el piso pero con una sonrisa en los labios.

-Así lo haré.-Dijo al viento…

Daisuke había sido un buen rival…


Tensión…

Hay varios significados para esa palabra, en física es la contra fuerza que sostiene a un peso y tiene igual valor que dicha masa multiplicada por la gravedad. Pero no era esa clase de tensión la que sentían en ese instante.

-¡Una vez más!-Gritó la pelirroja a su grupo de modelos.-Y está vez sin errores.

Se escuchó el bufido conjunto de las esbeltas mujeres que ya agotadas por el ensayo se quejaban molestas.

-Deberían dejar de bufar tanto y en vez de eso ponerse a trabajar.-Les aconsejó con sus manos en sus sienes.-Mi cabeza estallará.

-¡Mierda!-Gritó una voz masculina llamando la atención nuevamente de los presentes-¡¿Quién hierve tanto el café?

Taichi y Sora, Sora y Taichi. Ambos cruzaron una mirada en la cual se dijeron más cosas de las que las palabras podrían expresar. Primero las aflojaron y se relajaron para luego volver al mundo real en el cual vivían.

Por cierto muy incómodos en esos momentos.

-Taichi, cielo.-Dánica, su veterana jefa trató de calmar al castaño.-Has estado muy exasperante estos últimos días ¿Algo va mal?-Preguntó preocupada.

-No Dánica, nada va mal.-Contestó él molesto, parece que la vieja no tiene ni la más mínima idea de lo que interrumpió hace unas semanas.

-¡De nuevo!-Gritó molesta Sora.-Ashley concéntrate por favor.-Gritó a la modelo.

-Sora también ha estado muy irritante estos días.-Pensó en voz alta.-Deben estar estresados por el desfile de la colección.

-Seguro.-Murmuró el castaño.-Si supieras…

-¿Dijiste algo cielo?-Preguntó la mujer.

-No, nada.-Segó rápidamente gesticulando con sus manos.

-¡Es cierto! Si Sora supiera la buena nueva seguro y se relaja.-Dijo emocionada-¡Sora linda ven un momento!-Pidió a la pelirroja que rápidamente se dirigió donde su jefa.-Buenas noticias Sora.

-¿Si?-Preguntó sin interés dándole una mirada furtiva al castaño.

-Sí, todo salió bien linda.-Dijo con una sonrisa.-Si es de tanta urgencia volver a Japón como lo era en un principio, puedes hacerlo cuando quieras.

Fueron dos expresiones, primero sorpresa y luego… ¿alegría? Por la mente de la diseñadora solo cruzaban dos palabras: "Mi Hijo" ya son casi siete meses que se ha perdido de la maravillosa experiencia la cual quería vivir desde que tenía uso de razón. Volvería a su hogar, ¿hogar?, más bien a su casa o mejor dicho mansión con su… esposo.

La expresión en el rostro de Taichi era una mescla de miedo con sorpresa y por su mente solo circulaban los pensamientos de: "Se va" "Se va" "Se va"

Y no puede hacer nada para impedirlo.

-Son buenas noticias ¿verdad linda?-Preguntó la mujer.

-Por supuesto.-Contestó ella quedamente.

-Si gustas puedes irte a descansar hoy linda.-Le dijo con una sonrisa.-Y tú también Taichi, te vez agotado y haber si así se te quita ese mal humor que llevas.

-Claro.-Murmuró él quedamente-¿Te llevo Sora?-Preguntó quedamente a lo que la diseñadora asintió nada más.

-Me alegra mucho que por fin se lleven bien chicos.-Dijo contenta.-Lástima que sea justo cuando Sora se vaya aunque como ambos son del mismo país tal vez algún día se encuentren ahí, si es que vuelves ahí Taichi.

El castaño no contestó, simplemente sonrió a Dánica y se despidió con la mano mientras escuchaba los gritos de Pashmina, mejor dicho los oía porque no escuchaba nada. Su cerebro estaba concentrado nada más en la mujer que iba delante de él con el cabello pelirrojo y un poco más largo de cómo llegó.

Se subieron en su coche en absoluto silencio y condujeron bajo el oscuro manto de la noche londinense hasta el lujoso hotel donde se hospedaba la mujer.

-Gracias.-Fue lo único que supo decir una vez frente a la puerta del hotel.-Mira yo…-Pero fue silenciada por un imprevisto beso por parte del castaño que aprovechó su descuido para profundizarlo. Explorando con su lengua experta la cavidad bucal de la chica.

-No sé tú pero creo que el otro día nos interrumpieron a la mitad de algo importante.-Dijo él deteniendo el beso y pasando de los labios al cuello.

-¿Si?-Gimió ella al sentir los labios del joven sobre su cuello.

-Si… y no se tu pero yo quiero terminarlo ahora.-Dijo roncamente volviendo a tomar posesión de los labios de la pelirroja que correspondió apremiante al beso urgente del joven.

-Vale, pero subamos a la recámara.-Indicó ella jadeante y ruborizada mientras recibía una sonrisa como respuesta a su invitación.

Una pícara sonrisa se coló en el rostro del castaño, una sonrisa traviesa, propia de un niño al cual le acababan de conceder una travesura y bueno era más o menos así. Como si fueran dos ladrones entraron sigilosamente a la recámara de la pelirroja. Donde una vez cerrada la puerta el castaño abordó a la diseñadora y reclamó sus labios con la única intensión de terminar lo iniciado en previas semanas.

Los besos y las caricias aumentaban conforme la ropa desaparecía liberando la pasión que durante semanas tuvo que mantenerse oculta. Aquel día, en el suelo de su lugar de trabajo fueron interrumpidos por su propia jefa, de manera que apenas y tuvieron tiempo de aparentar normalidad y sonreírle hipócritamente.

-Te necesito.-Susurró el castaño mientras besaba los hombros desnudos y el nacimiento de los pechos de la joven.

-Yo también.-No se dio cuenta cuando lo dijo pero después de todo, era verdad. Y aunque sea una última vez quería disfrutarlo.

Después de todo luego de ese encuentro aquella noche sobre su escritorio admitió que sentía atracción por el castaño que la fastidiaba tanto y la dicha de saber que pronto volvería a casa se vio repentinamente empañada ante la realidad de saber que tendría que despedirse de todo a lo que se ha acostumbrado en los últimos seis meses.

Incluyendo al molesto fotógrafo.

Taichi embestía contra el delgado cuerpo de la mujer debajo de él, mientras con su mano recorría el cuerpo recientemente conocido pero del mismo por el cual había sentido una especie de adicción inmediata y como misma droga no quería que se vaya, la quería tener siempre a su disposición.

La quería a ella siempre a su lado.

El clímax deseado los golpeó al mismo tiempo, una, dos, tres y hasta cuatro veces hasta que fatigados pero satisfechos quedaron acostados uno junto al otro. Sin abrazos o besos pícaros debido a la no definida situación en la que vivían. Pero juntos.

-Esto fue…-Empezó a hablar Sora luego de recuperarse un poco.-Una despedida.-Terminó sorprendiéndose ella misma por el tono de voz apagado que usó al decirlo.

-Quédate.-Fue lo primero que pasó por su mente y por consecuente lo primero que dijo.

-No puedo…-Dijo observando detenidamente la foto que había sobre el buró junto a su cama.

Esa foto en la que ella aparecía feliz del brazo de aquel rubio, de su marido. Taichi cayó en cuenta de la realidad, esto era un juego, eran amantes temporales y él lo sabía, es más él lo provocó. Sin imaginarse cuan duro sería al momento de dejarla ir.

El juego se volteó y ahora estaba en su contra. Ella tenía su vida hecha, una casa, un trabajo y un marido esperándola allá mientras él… no tenía a nadie.

-Sabes…-Empezó a decir luego de quitar su atención de la vil fotografía.-El día que mis padres murieron y mi hermana se perdió, iban a recogerme a Hokkaido. Tenía un partido pero se suspendió por el terrible tiempo que hacía incluso había alerta de tornado. Mis padres asustados tomaron a mi hermana y fueron a recogerme.-Siguió su relato.-La calzada mojada y un conductor imprudente cambiaron mi vida en menos de una hora. Y me dejaron solo.-No quería dar pena, no, pero el sentimiento de volver a sentirse abandonado lo hizo desahogarse de aquella pesada culpa que sentía ya desde hace muchísimos años.

-Aún tienes a tú hermana.-Le recordó Sora.-Puedes encontrarla a ella.

Hikari… su hermanita era ahora su único motivo.

-La encontraré.-Dijo con decisión el castaño.

-Cuando vayas, búscame.-Por un momento esas palabras le esperanzaron pero afortunadamente las escondió muy bien.-Estoy segura que Yamato podría ayudarte a encontrarla, conoce a mucha gente.-Eso fue como un balde de agua helada.

-Si…-Respondió él.-También podría hablar con él y decirle donde te gusta que te toquen.-Contestó él con una burlona sonrisa.

-Tonto fotógrafo.-Masculló la pelirroja acomodándose mejor en su pecho.-Pero por hoy no quiero pelear.-Dijo alzando la cabeza para verlo a los ojos. Esos ojos chocolate los cual quizá no pueda volver a ver en mucho tiempo sino que serán reemplazados por las orbes azules de su marido.

Del mismo por el cual ya no sabe lo que siente. Pero esa era su vida, la vida que ella mismo quiso seguir.

-Si, yo tampoco.-Contestó el joven de alborotados cabellos abrazando a la diseñadora y viéndola fijamente a los ojos.

Esos ojos castaños iguales a los suyos pertenecientes a la joven mujer de otro hombre por la cual ahora que se va empiezan a reconsiderar lo que siente por ella. Inclinó su cabeza para unir sus labios con los labios de la pelirroja. Pero este beso era diferente a los que se habían dado antes que contenían más que nada pasión, lujuria y necesidad. Este beso era lento, delicado tierno y transmitía muchos sentimientos, entre ellos…

El dolor de una despedida…


La estampa parecía propia de imagen de calendario.

Y cómo no iba a serlo con dos parejas de tórtolos enamorados haciéndose cariños mutuamente. Un par de rubios y un par de castañas.

Separándolos una improvisada hoguera demostrando que aparentemente estaban acampando. No, no habían ido a excursiones en las montañas sino al lago y habían estado movilizados. Por la condición de Mimi muy a pesar de lo que ella diga no podía sobre esforzarse llevando consigo tres criaturas y Hikari a pesar de estar respondiendo bien al tratamiento tampoco podía abusar.

A pesar de ello luego de verse después de algunas semanas, las hermanas insistieron en salir juntas con sus… novios y ellos como dignos consentidores accedieron bajo sus condiciones.

-Más te vale cuidar bien de mi hermanita, Takeru.-Amenazó la castaña mayor mientras reposaba sobre el regazo del rubio mayor que acariciaba su notorio vientre.

-Lo mismo digo Takeru, cuida de Hikari.-Señaló el rubio mayor a su hermanito.

-Se supone que eres mi hermano y que deberías pedirle a ella que me cuide.-Se quejó el menor.

-Tienes razón, corrijo: Hikari cuida muy bien de Takeru que puede comportarse como un niño de cinco años cuando quiere.-Dijo a manera de burla.

-¿Por qué todo el mundo cree que yo soy el malo?-Preguntó el rubio menor.-Tú eres la bruja disfrazada de ángel.-Un golpe en las costillas detuvo si burla.-Eso dolió, ¿vieron?-Preguntó a su hermano y a la otra castaña.-Una bruja.

Los cuatro rieron ante las ocurrencias del joven, Yamato observó a Mimi y aprovechó el momento para robarle un beso a la castaña que tenía en su regazo. Mientras Takeru hizo propio con Hikari aprovechando el momento de distracción de los mayores. Para luego del beso ambas castañas estaban ruborizadas y los rubios con sonrisas de satisfacción en su rostro.

-No puedo creer que mi hermanita tenga novio.-Dijo Mimi.-Debiste decírmelo.

-Yo no podía creer que mi hermana estuviera embarazada.-Señaló Hikari en su defensa.-Estamos a mano además que todo fue muy rápido.

-Los Ishida somos rápidos.-Señaló Takeru refiriéndose a él mismo como un Ishida, algo que no había hecho en años.-Aunque Yamato siempre fue el más rápido, incluso ahora no deja de sorprenderme.-Lógicamente esa frase iba con doble sentido al ver lo especialmente cariñosos que se hallaban ese par.-Mira que pronto será padre.-La arregló a su beneficio.

-Sí Takeru.-Murmuró Yamato entre dientes.

-Hablando de eso.-Interrumpió Hikari-¿Cómo está el bebé?, ¿Ya saben qué será?

-Están muy bien.-Respondió la futura mamá con añoro.

-¿Están?-Preguntó Hikari incrédula a lo que Mimi y Yamato sonrieron cómplices.

-Serán tres-Dijo Yamato acariciando el abultado vientre.

-¡Tres!-Gritó Hikari luego de liberarse de la impresión, observó detenidamente a su novio el cual parecía-¡Y tú lo sabías!-Le reprochó, pero no se molestó sino más bien sonrió abiertamente viendo el vientre de su hermana.-Que alegría.-Dijo contenta.

-Vamos linda.-Animó Takeru.-Busquemos leña que pronto se nos acabará.-Takeru guiñó un ojo a Yamato el cual asintió con una sonrisa.

-Voy.-Dijo la castaña poniéndose de pié.-En seguida volvemos.

Luego de que la pareja desapareciera de un plano visible Mimi se levantó del regazo de Yamato con algo de dificultad y se dirigió al río a recoger agua para empezar a preparar la cena.

-¿Por qué te levantas?-Preguntó el rubio algo desconforme.

-Tengo que preparar la cena.-Contestó ella simplemente.

-Te ayudo.-Señaló el rubio.

-No señor.-Dijo la castaña repentinamente.-No queremos huevos fritos que terminen revueltos.-Dijo burlándose de aquella vez que él había insistido en preparar la cena.

-Fue solo una vez.-Dijo en su defensa.-Y quedaron deliciosos.-Dijo acercándose para besarla en los labios.

-Si.-Dijo entre besos.-Debo admitir que no quedaron nada mal.-Luego se separó de él.

-Mimi.-Se quejó el rubio.

-Tengo que…-Fue abruptamente interrumpida cuando los brazos del rubio la cargaron en vilo y la llevaron al río.

-Lo sé, pero ya lo harás luego ¿Si?-Pidió el rubio con una pícara sonrisa.-Ahora te quiero solo para mí.-Y volvió a tomar posesión de sus labios mientras caminaba más al fondo.

-No tan lejos.-Pidió Mimi repentinamente apretando su cuerpo al bien formado torso del rubio.

-¿Tienes miedo?-Preguntó Yamato divertido.

-Si, porque no sé nadar y ahora peso cuatro veces lo normal.-Explicó la castaña.-No podrás sostenernos por tanto tiempo.

-Siempre los sostendré.-Dijo Yamato.-Y nunca los dejaré solos Mimi.-Dijo seriamente perdiéndose en aquellos orbes almendrados que tanto le gustaban.-Nunca.

La joven castaña sonrió enternecida y sus alborotadas hormonas incluso ocasionaron que un llanto.

-¿Te he dicho que te amo?-Preguntó Mimi con una dulce sonrisa al rubio que empezó a reír.

-De hecho no.-Dijo él seriamente.-Pero me lo has demostrado y eso es mucho más importante.-Dijo besando sus labios nuevamente-¿Te he dicho que quiero hacerte el amor en este instante?-Dijo con voz ronca mientras besaba su cuello.-Te me haces irresistible con tu vestido empapado.

-No, no lo habías mencionado.-Le supo decir la castaña mientras sentía como el rubio bajaba de su hombro a su seno derecho.-Yamato, ahora no. Hikari y Takeru pueden volver en cualquier…

-Tranquila, tardarán. Tenemos tiempo.-Fue casi una súplica por parte del rubio.

-No.-Pero estaba a punto de perder la batalla.

-Te deseo, te necesito.-Dijo mientras besaba sus senos.-Te amo.

-¡Búsquense un motel!-Gritó cierta conocida voz masculina a los jóvenes.

Yamato gruñó por lo bajo y maldijo a Takeru en todos los idiomas y de todas las maneras que conocía.

-Que pena.-Masculló Mimi ocultando su rostro y su vergüenza en el bien formado pecho del rubio.

-Lo mato.-Masculló en cambio el rubio teniendo a Mimi con un brazo y con el otro haciendo una señal obscena a su hermanito que no se aguanto y empezó a reír.

Por suerte el agua estaba fría y si sumabas a eso su coraje en esos momentos la prioridad de sus deseos habían cambiado ahora.

Solo quería matar a Takeru…

Luego de superar la vergüenza y de que en todo el camino Yamato le explicara como si fuese una niña chiquita que lo pasó no tenía nada de malo ni era algo nuevo para Takeru. Además de una promesa a golpearlo hasta decir basta cuando lleguen a la orilla finalmente la castaña pudo volver a la normalidad. Yamato cumplió su promesa y no se volvió a hablar del asunto ya que por cada risa divertida que Takeru emitía era un golpe seguro por parte de su hermano mayor. Hikari la miraba avergonzada y sorprendida, como si recién se hiciera a la idea de cómo ella y Yamato procrearon a los gemelos pero al igual que Yamato lo tomó como algo normal.

Gracias a Dios su tía no estaba ahí, ella si se hubiera desmayado e incluso hubiera entrado al río con la única intensión de castrar al rubio.

Finalmente prendieron el fuego y cocinaron pescados previamente obtenidos por los rubios. Hikari pidió que Mimi cantara y acompañada por la guitarra de Yamato cantaron "As long as you're mine". Para luego finalmente despedirse las castañas y dirigirse a la única tienda, mientras los chicos se quedaban afuera según ellos, era de hombres dormir a la intemperie.

-De verdad le amas ¿Verdad Mimi?-Preguntó Hikari una vez acostadas.

-Si…-Contestó la aludida.-De verdad lo amo.

Mientras fuera de la tienda dos hermanos estaban acostados viendo las estrellas en su mayor esplendor, cosa que no pueden ver a menudo en la ciudad.

-¿Recuerdas cuando de niños siempre veníamos de campamento?-Preguntó Takeru.

-Si, era una vez, en la primera semana de cada mes.-Recordó el rubio.-Papá decía que era cuando las estrellas brillaban con más fulgor.

-¿Has sabido algo de…?-Preguntó Takeru y no le hizo falta acabar la oración.

-No, nada personalmente.-Contestó el mayor.-Sus cuentas, las cuales pago son de un ser humano de clase media, no gasta más del presupuesto normal.-Explicó.

-Cierto, después de todo la empresa era de mamá.-Recordó Takeru.-Yamato… tú hablarías con él si es que lo pidiera.

-No lo sé Takeru.-Contestó el rubio.-Ahora que será padre desde ahora siento que nunca querré decepcionar a mis hijos y me da rabia saber que él si nos decepcionó.-Se sinceró Yamato.-Por otro lado a pesar de que no han nacido no me imagino lo terrible y doloroso que sería que mis hijos no me hablaran, que cuando los buscara ellos me rechazaran. Hiroaki se equivocó y no volverá a ser el héroe que fue para mí pero creo que ahora si él quisiera pasar a saludarme, no se lo negaría.

-Yo no sé como reaccionaría si te soy sincero.-Dijo el menor.-Al menos con Hiroaki, sin embargo siento que tengo que hacer las paces con Michael.

-Me alegro, y era hora.-Reconoció Yamato.-Es increíble la influencia que tuvo Hikari en ti, en menos de una semana terminas con la hueca de tu novia e incluso quieres hacer las pases con Michael.

-Exactamente lo contrario de ti.-Dijo Takeru.-Decides acabar con tu matrimonio, te peleas con Michael y estás dispuesto a escuchar a papá.

-Papá fue uno de los que más me presionó luego de lo ocurrido con Sora a que me casara con ella dijo que era el destino, supongo que ahora que encontré a Mimi y me he vuelto a enamorar me siento un poco menos resentido ya que si lo ves desde cierto punto de vista si no me hubiera casado con Sora tal vez nunca la hubiera conocido.-Admitió.-Tal vez si era el destino del que tanto hablabas.

-Ni yo a Hikari.-Reconoció el rubio menor.-Hikari…-Suspiró.-Debería estar durmiendo con ella en este momento.

-Te lo mereces.-Recordó el mayor a su hermanito.

-Vamos, que tú también quisieras estar con Mimi para terminar lo que empezaron en la tarde.-Dijo con picardía.

-Y por esos pensamientos es mejor que duermas alejado de Hikari.-Le recordó el rubio.-Por cierto ¿Cómo reaccionó Catalina?

-No sé, me fui una vez que le dije que no quería estar con ella más.-Dijo con simpleza.

Ambos rieron por la realidad de los hechos, pero reían contentos, felices. Ya que todo lo que estaban viviendo les parecía tan irreal, era como un tiempo fuera solo que estaban felices.

Una felicidad de la cual se habían echo ambos acreedores desde hace mucho tiempo.

-¿Qué pasa?-Preguntó el rubio en voz alta al ver el nuevo texto que había llegado a su celular, le sorprendía ver de quien era el mensaje pero esa sorpresa no se comparó a la que sintió una vez que abrió el mensaje y vio la imagen.-Perra.-Soltó en un momento de enfado llamando la atención de su hermano mayor y escribiendo rápidamente en su teléfono móvil.

-¿Qué sucede?-Preguntó Yamato intrigado por la reacción de Takeru.

-Míralo tú mismo.-Y le cedió al rubio el teléfono, específicamente con el mensaje de texto abierto. En dicho mensaje procedente de la ex novia del rubio lo amenazaba con que regrese con ella o mostraría aquella foto a los medios. En dicha foto se podía apreciar a Mimi y a él besándose apasionadamente si mal no lo recuerda en las tiendas de Hong Kong.

Yamato sabía que era peligroso, incluso habían discutido con Mimi por ello y a pesar de todo habían procurado ser cuidadosos. Pero al parecer no lo suficiente. También observó el mensaje que le había respondido Takeru en el cual amenazaba con entre otras cosas acabar con su carrera profesional y acusarla de difamación ante los medios de manera pública encargándose de que no vuelva a pisar una pasarela en su vida.

-¿Crees que eso la detenga?-Preguntó preocupado.

-Si algo sé de Catalina D' Nue es que ama dos cosas en está vida: Una de ellas es a si misma y la otra su carrera.-Dijo.-Si pone a trabajar la única neurona que tiene no dirá nada a los medios, sin embargo ya es hora de vayas resolviendo tu situación, en otras palabras ya es hora que hables con Sora.-Dijo con sabiduría.

-Tienes razón, solo espero que no herirla demasiado.

Aunque sabe que eso es inevitable dándose cuenta de lo efímera que era la felicidad.


-¡Maldito Takeru!-Chilló fuertemente siendo perfectamente escuchada por los vecinos del edificio contiguo los cuales estaban ya acostumbrados a sus usuales berrinches.´

Le irritaba que las cosas no salieran como esperaba, pero lo que le enloquecía era no poder hacer nada contra Takeru. Ya que Yamato y él eran personas con demasiadas influencias. Correcto ella lo destruía y sería la comidilla de la prensa por un tiempo ¿Y después?, ¿Qué pasa con ella? No volvería a trabajar en la empresa de la moda nunca más.

-Piensa Catalina, piensa.-Se suplicaba ella mismo hasta que la idea llegó como un flash a su cabeza. Una sonrisa traviesa se colocó en su rostro, la gente iba a enterarse, pero no iba a ser ella la que iba a hablar o no.-Creo que haré una visita a mi diseñadora favorita.

¿Cómo reaccionará Sora Ishida al enterarse que su marido la engaña e incluso tiene un hijo con otro hombre?

Será sin duda algo digno de ver…


-Señor Ishida espero sepa que la razón por la que lo cité hoy es un asunto que me tiene muy preocupada.-Con voz solemne y seria propia de una señora de su temple y calibre.

-Tengo varias ideas señora Ichijouji.-Contestó el rubio igual de estoico que la mujer.-Usted dirá.-Dijo viéndola de manera fría.

La tensión era palpable entre ambos y junto al rubio una temblorosa Mimi yacía junto al rubio. A pesar de no saber exactamente el motivo de su llamado asume que no es por nada bueno. Dios se sentía como una adolescente que llevaba a casa a su primer novio por la mirada acusadora de la mujer de lentes. Al menos la postura de Ken era calmada como siempre con su bebé en brazos durmiendo cómodamente.

-Quiero que sepa primeramente que estoy preocupada.-Dijo mirándolo a los ojos.-Porque sabe, esa niña que está a lado suyo es como una hija para mí y le prometí a su madre cuidarla, a ambas.-Inflexible y orgullosa.-Luego tendré una charla con su hermano pero en este momento la que más me preocupa es Mimi. Señor Ishida creo que usted debe alejarse de Mimi.

-No.-Fue un reflejo, ni bien las palabras de la mujer salieron sin permiso no pudo evitar soltar su negativa.-No puedo concederle eso.

-Sé muy bien como ha sido su relación con ella y está mal señor Ishida le recuerdo que usted está casado.-Le dijo acusadoramente.

-No tiene que recordarme algo que ya sé, siempre he tenido en cuenta eso.-Le dijo el rubio algo cansado.

-¡Y aún así se acuesta con Mimi sin tener la más mínima consideración de ella o de su esposa!-Estalló, Hikari le había puesto al día con la "relación" que mantenía Mimi con el rubio Ishida y habían ciertas cosas que pasaban de ser actuaciones-¡Acaso le parece divertido jugar con ella así de esa manera!, ¡Ni siquiera considera que dará a luz a SUS hijos, unos hijos que usted y su esposa criarán lejos de ella y por si no lo sabe señor Ishida eso va a ser extremadamente doloroso para ella como para que usted añada un dolor más luego de que se marche con su esposa y los niños!

-Miyako, cálmate.-Pidió su esposo.

-¡No me pidas eso Ken!, ¡Él solo quiere jugar con ella y mi niña será la que sufrirá mientras él vive feliz en su vida de pudiente acompañado de su esposa y de los niños!-Estaba roja del coraje-¡Sé que los niños son parte del trato pero en el contrato ese no tiene que involucrarse con ella!, ¡No tiene que utilizarla, acostarse con ella!, Mimi que pensaría tú madre si…

-¡Basta!-Habló el rubio con un tono de voz cargado de ira.-Señora por el respeto que se merece al ser la tía de Mimi y al estar en su casa me he quedado callado escuchando sus múltiples: quejas, acusaciones e insultos para conmigo. Pero ya no más.-Dijo serio.-Trato de entender los motivos para sus angustias pero Mimi no ha hecho nada malo.

-Acostarse con un hombre casado, ¿Acaso ya no es malo eso?-Preguntó aun manteniendo su posición pero más calmada.

-Sí, lo es.-Reconoció el rubio.-Pero nosotros no nos acostamos y nada más señora, nosotros HACEMOS EL AMOR.-Se lo dijo claramente pronunciado y lentamente como si de una niña pequeña se tratara.-Porque yo amo a Mimi.

-Eso no…

-¿Tiene sentido? Tal vez, pero le diré algo que tiene aun menos sentido.-Contestó Yamato.-Seguir con un matrimonio que es una farsa desde hace años solo que apenas me di cuenta ahora y sabe porque.-La mujer simplemente negó.-Porque el amor volvió a tocar las puertas de este frío corazón el cual estaba acostumbrado a la rutina y a la costumbre. Descubrí que mis sentimientos por Sora murieron poco después que nos casamos cuando volví a sentir la pasión de querer, necesitar y amar a alguien como lo hago con Mimi.

-Pero…

-Déjeme terminar.-Pidió.-Mimi no tiene culpa de nada, ya que ella sin siquiera quererlo o intentarlo se fue ganando un lugar en mi corazón hasta volverse una parte necesaria en mi vida. Por eso me negué rotundamente cuando usted sugirió alejarme de ella. No podría vivir sin sus sonrisas, sin su risa, sin NUESTROS hijos y sin ella. Sé que tal vez sea egoísta de mi parte pero el amor que siento por ella es sincero.

Jamás en su vida entera hubiera esperado una confesión de ese calibre, Mimi estaba casi tan asombrada como ella misma. El único que estaba feliz y sonriendo tenuemente era Ken quien parecía satisfecho con lo que escuchó.

-Y tú Mimi, ¿Le amas?-Preguntó el hombre de cabellos azules a la castaña.

-Más que a mi vida tío.

-Eso pensé.-Dijo sonriendo feliz y jalando a Miyako quien aún parecía en shock a sentarse por lo que Yamato hizo lo mismo. Hubo unos momentos de silencio en el lugar nada más viéndose y asimilando lo ocurrido. Hasta que por fin la promotora del encuentro despertó de su trance y observo a la pareja con otros ojos.

-Entonces… ¿Qué piensas hacer?-Dijo viendo a Yamato pero ya mucho más tranquila que antes.

-Cuando mi esposa regrese hablaré con ella diciéndole que quiero el divorcio, en resumen y aunque es un poco cliché pienso separarme de ella para empezar de nuevo con Mimi y nuestros hijos.-Dijo el rubio seriamente.

-Y ¿Crees que ella se quedará tranquila con lo de los niños?-Preguntó nuevamente al rubio.-Según tenía entendido ella era la más pendiente.

-En caso de mostrar inconvenientes es probable que Sora quiera llevarlo a juicio y para ello yo tengo que ganar la custodia, tengo suficientes cartas para ganar fácilmente pero si me acusa de adulterio las cosas se complicarían por eso es mejor mantener nuestra relación oculta al menos hasta que tenga la custodia de los niños.-Dijo algo decepcionado de la sola idea.

-Siento que eso podría tardar, incluso tal vez los niños deban de nacer para todo ello.-Dijo la mujer de lentes acomodándoselos.

-Procuro agilizar las cosas lo más rápido que pueda.-Además de amar a Mimi era lo único que podía ofrecerle a la mujer que se quedó en silencio luego de lo escuchado.

-De acuerdo.-Dijo finalmente.-Te tomo la palabra Ishida.-Dijo Miyako.-Pero recuerda que Mimi no está sola, tiene quien cuide de ella y quien la defienda.-Dijo acercándose a él amistosamente y estrechando su mano.-Trataré de confiar en ti, no defraudes esa confianza.-Pidió de favor.-Y cuida a mi niña.

-Lo haré.-Prometió el rubio estrechando su mano.

Sintió a la castaña junto a él llorar de emoción asume, las hormonas la tenían susceptible a todo, la abrazó tiernamente y la apretó contra sí. Nada de lo que había dicho era mentira, absolutamente nada amaba a Mimi y ahora había hecho una promesa.

-Te amo.-Le susurró la castaña solo a él.

Y él era un hombre de palabra…


Una tarde tranquila adornaba el color naranja del atardecer que se reflejaba sobre el lago mientras una piedra rebotaba tres veces sobre el mismo.

-Te acabarás las piedras del río si sigues arrojándolas así.-Una infantil voz de niña interrumpió la profunda meditación en la que se encontraba la persona sentada frente al lago-¿Qué ocurre Taichi?-Preguntó la niña.

-Nada pequeña Kaede.-Aseguró con una falsa sonrisa el castaño.

-Ah sí.-La niña entrecerró los ojos con suspicacia, no le creía a Taichi.-Y ¿Cómo está Sora?-Notó como un nervio del castaño se tensó, ¡Bingo! Se trataba de ella.

-Bien supongo.-Contestó el joven.

Pero no lo estaba, esperar y ver a la pelirroja ocupada con sus asuntos pendientes arreglando todo para irse, sencillamente le producía un sabor amargo en su boca, si ya la extrañaba ¿Qué sería cuando se fuera?

Si hasta sus gritos echaba de menos ni que decir de su cuerpo.

-¿Supones?-Preguntó la niña nuevamente.-Creí que eran compañeros de trabajo.

-Lo somos.-Dijo fingiendo desinterés.-Pero ella está muy ocupada estos días arreglando su regreso a Japón.

-¿Regresa?-Preguntó, el joven asintió.-Y ¿Cuándo vuelve?

-Nunca.-Contestó el joven.-Ella tiene su vida allá y asuntos que resolver según tengo entendido.

-Y tú Taichi, ¿Acaso tú no tienes asuntos que resolver en Japón?-Preguntó la niña con doble intención.

Hikari. Al mencionar asuntos pendientes lo primero y único que cruzó por su mente es la imagen de aquella niña a la que no ha visto en muchísimos años y la cual se prometió encontrar algún día. Una promesa que ha quedado suspendida por sus múltiples ocupaciones y distracciones. Pero la tenía pendiente, él se prometió encontrar a Hikari, lo juró por la memoria de sus padres y eso era exactamente lo que iba y lo que tenía que hacer.

-Sí, tienes razón Kaede, tengo una promesa que cumplir.-Dijo poniéndose de pié y besando la cabeza de la niña.-Gracias.-Por recordarle su misión en la vida.

Además que ha reconocido que la vida sin la diseñadora es muy aburrida.

-Trae a Sora de vuelta.-Pidió la niña mientras se iba.

Luego de tantos años volvería a Japón, su madre patria.

A encontrar a Hikari y a conquistar a Sora.


Por fin un poco de soledad, al parecer los problemas se habían acabado y por fin podía estar a solas con la castaña como quería. Y que mejor ambiente, en su cama a la luz de la luna nocturna con ella entre sus brazos y su otra mano sobre su vientre abultado.

No podía sentirse más dichoso.

-Yamato…-Llamó al rubio.

-¿Si?

-Todo lo que dijiste donde mi tía.-Empezó la joven-¿Era verdad?

-Por supuesto tontita.-Dijo dándose media vuelta para quedar sobre ella.-Todo lo que siento por ti es verdad y lo que voy a hacer también.-Solo era cuestión de tiempo.

Se acercó a sus labios y los reclamó con posesión saboreando cada rincón de ella. Mimi correspondía con la misma pasión.

Se amaban y estaban felices juntos. La felicidad por fin había tocado a sus puertas y los hacía felices, juntos…

Las caricias empezaban a aumentar al igual que la pasión en cada roce y cada caricia. Pronto la ropa fue un estorbo y lo siguiente ya era un ritual conocido de memoria por ellos. Pudieron terminar lo previamente iniciado en aquel lago. Aquella manera en la que su amor y deseo se expresaba físicamente.

La unión fue realizada y la danza de caderas pronto empezó terminando en un clímax conjunto en el cual los dos tocaron las puertas del cielo y se las abrieron. Ahora con la respiración agitada Mimi descansaba sobre el pecho de Yamato estando aun unidos y muy conformes con ello.

Se necesitaban, se querían, se deseaban y lo más importante se amaban.

Y nada ni nadie podrían empañar esa felicidad…

-¡Ya estoy en casa!-Un grito fuerte y claro de una voz femenina muy bien conocida por ambos jóvenes.

Dios mío…

La felicidad se fue rápidamente.

Sora…

Simplemente efímera…

La vida no es justa…

¿Continuará…?


Notas de la Autora:

Hola de nuevo. Díganme ¿Qué les ha parecido el capítulo? Espero que les haya gustado y que no crean que las cosas fueron demasiado prontas. Y como se darán cuenta esto apenas es el comienzo de los problemas, con Sora de vuelta las cosas se complicarán para los protagonistas. ¿Qué planea hacer Catalina para tener a Takeru de vuelta?, ¿Tai y Hikari se reencontrarán? Creo que ciertas cosas habrán quedado sueltas en su cabeza las cuales se aclararán poco a poco. Aun quedan seis capítulos, bueno cinco si dejas fuera el epílogo.

Wow, solo cinco capítulos. ¡Entramos en la recta final!

Sinceramente gran parte de las cosas que me "bloquean" para hacer el capítulo de un tirón son las ideas del próximo Mimato que tengo preparado para vosotras/os. No se preocupen que tienen Sakura Tachikawa para largo.

Si es que el colegio no me mata en el transcurso… -.-

Bueno como siempre agradeciendo a todos aquellos que se toman la molestia de dejarme un RR, gracias a aquellos que han agregado esta historia a sus alertas o favoritos y a los que han agregado a la autora en los mismo. Gracias a aquellos que leen y de manera especial a los que comentan, gracias a:

Guille; Tachikawa de Ishida; Anisol; Taishou; Ruichi-chan; Megashop; AnaMai; katieishida1390; digimon4ever99; dark-fallen-angel91; ; taioralove; Sicky; Mavi-Neko; Valerii Hyuga; maylu-liya; Meems-ishikawa; Isabel Black; L0v3nist; Eri (X6); Nora Felton; Neerak; -yume-takaishi-yagami-; ; Adrit126; Melisa; Hana Echizen; VaneUchiha; emmylia91; PrincessLunaMadelaineJulia; Grez; Majo G; Mimi Hyuga; Cari Cazal; sweetcarmen.

Y de manera muy especial a… déjame ver como tienes el Nick ahora. Rowwnion! Linda tu Review me llegó hasta lo más profundo de mi corazoncito Jajaja espero que puedas igualarte pronto para saber que opinas de los demás capítulos. Se te quiere mucho.

Guille: Y Sora seguirá haciéndose la difícil Jajaja. En serio amigo? Aww me alegra que te haya gustado tanto el capítulo en serio. Significó muchísimo para mí, espero que este también te agrade, cuando puedas leerlo y comentarlo. Se te estima muchísimo, espero que te agrade el capítulo 10 y lo comentes, besos, ciao.

Anisol: Ani linda! Gracias por el RR, espero que este capítulo te agrade y lo comentes! Besos cuidate, te quierooo.

Taioralove: Ahora si puse algo de la búsqueda de Tai a Hikari, poco a poco linda no desesperes que aún quedan cinco capítulos. Y si, tiene un final feliz es solo que no todo puede ser miel sobre hojuelas siempre. Me alegra que te haya gustado, espero te guste este y merezca un RR tuyo, besos ciao.

Eri: Eriana, Erianita, o más corto sencillo y bonito: Mi querdia Eri. Eres la principal sospechosa de la desaparición de nuestra querida Nailea, quedas detenida para futuras investigaciones. Jajaja lapso de locura. Gracias por la clase de ¿Ortografía era eso? La verdad es que siempre siempre fui mala para eso así que no tengo mucho que decir a mi defensa. Las vacaciones se roban la memoria y la Uni tu tiempo? Oh my god estas bien? XD. Nee ¬¬ soy grande Jajaja, tengo 16 años(cuenta con los dedos) 5 meses y 14 días. Jajaja (gran madurez Jajaja) Yo amo tu Itouch ya que me deja muchos RR muajaja Jajaja. Y pues no te preocupes, espero que no seas diabética ya que este capí 10 es muy meloso también. Pero Sora is back! So… las cosas se complicarán un poco Jajaja. Espero que te haya gustado el capí y que lo leas prontito y me dejes saber que tal. Cuidate mucho, que la Uni no te absorba, besos cuidate ciao!

Bueno muchísimas gracias a todos por su tiempo y ya saben que hacer para que esta historia continúe, oh si!

DEJEN RR!

Se despide con un beso:

Sakura Tachikawa.