Disclaimer: Naruto es de Masashi Kishimoto, yo solo uso sus personajes para divertirme y quitarme la frustración del final, además de contribuir al yaoi de este fandom. Sin ánimo de lucro.

ACTUALIZACIONES: MIÉRCOLES.

Advertencia: Chicas, este capítulo es un poco más largo de lo normal. Eso se debe, a que he decidido narrar en un solo capítulo todo lo que ocurrirá en La Niebla. Lo mismo ocurrirá con los tres destinos restantes :D Incluso creo que juntaré los últimos dos en un solo capítulo. En fin, a leer!

Como la Lluvia

Capítulo X: Despiertan las hormonas: ¿Por qué demonios eres tan... guapo?

El tiempo de dormir abrazado a Naruto se había terminado. Y ahora que sabía de sus sentimientos, podía reconocerse con facilidad a sí mismo que aquello le molestaba y le ponía un poco triste.

La habitación que habían alquilado contaba con dos camas que estaban separadas por una mesita de noche. Habían llegado a La Niebla la noche anterior.

Ahora se encontraban en el centro de la ciudad, caminando hacia algún puesto de comida o restaurante. Naruto caminaba con las manos entrelazadas tras la nuca, y una enorme sonrisa adornaba sus labios; mientras que Sasuke caminaba a su lado, con su típica expresión tranquila y las manos colgando a sus costados.

Hacía mucho calor y no había rastro de nubes en el cielo. El azul del cielo era precioso, pero Sasuke decidió, que al menos para él, el azul de los ojos de Naruto era mucho mejor. Sintió el ya conocido calor en las mejillas, pero no se molestó por ello.

Luego de varios minutos de andar en silencio, entraron a un pequeño restaurante. Era bastante sencillo y agradable. Buscaron una mesa disponible.

-He oído que hay un acuario enorme. –Comentó Naruto, engullendo su maldito tazón de ramen, diez minutos después. ¿Es que acaso no podía dejar de lado aunque fuese un solo día esa bazofia? –Podríamos ir hoy por la tarde. –Añadió, levantando por fin la vista de su tazón para fijarla en su acompañante.

-Hn. –Se sentía un poco nervioso, y no sabía muy bien cómo debía comportarse o qué decir para que el niñero no descubriera que… para que no supiera de sus sentimientos. Sabía que no había disimulado bien, pero se justificaba porque no tenía idea de que le gustaba Naruto, mucho menos que lo quería. Se propuso comenzar a actuar de una forma que no le pusiera en evidencia. –Haz lo que quieras.

-¿No puedes mostrar ni un poco de interés, teme? –Se quejó el rubio, haciendo un divertido e infantil mohín. Sasuke alzó con elegancia una de sus delgadas cejas negras.

-¡Me muero por ir contigo! –Fingió entusiasmo, con voz burlona. Aunque sabía que tenía ganas de ir con Naruto a dónde se le ocurriera ir. Se sentía bien con el solo hecho de verle, y era mucho mejor si estaba cerca y podía verlo sonreír. Naruto infló las mejillas. –Dobe, ¿quién es el niño aquí? –Indagó, burlón. El rubio soltó el aire que había reunido en su boca lentamente y luego rio bajito.

-Sinceramente, no lo sé. –Reconoció, sonriente. –Mañana me gustaría llevarte a la playa. Pero quiero saber qué opinas,… ¡Y no me digas "hn"! –Dijo rápidamente al verle abrir mínimamente la boca. Sasuke bufó y se llevó una mano a la boca para esconder una sonrisa. Eso era justo lo que iba a decir.

-Tsk. Está bien. –Masculló, mirando hacia otro lado para ocultar el suave rubor que se comenzaba a apoderar de sus mejillas.

-¿Has hablado con Mikoto-sama? –Preguntó Naruto, minutos después. Había terminado con su segundo tazón de ramen, y esperaba un tercero.

-Hemos hablado todas las noches. –Contestó, mirando distraídamente a su alrededor. El pequeño local no estaba muy lleno, pero había un grupo de chicas un poco más grandes que él –quizás tendrían dieciséis años- que le estaba molestando hacía rato. Estaba acostumbrado a que en la escuela le miraran chicas de todas las edades, y de hecho, le bastaba con ignorarlas.

Pero esta vez, estaba seguro de que además de mirarle a él, miraban a Naruto. Y eso era lo que le molestaba, porque no dejaban de mirar en su dirección con las mejillas ruborizadas, y luego se ponían cuchichear entre ellas y a soltar risitas –en su opinión- tontas.

-¿Y cómo está ella? –Una muchacha que les había estado sirviendo la comida y tomado sus pedidos, dejó un nuevo tazón de ramen frente al rubio. A Sasuke tampoco le agradó esa mesera, porque tampoco dejaba de echarle miraditas a su niñero.

-Aquí tiene. –Dijo con una voz que pretendía ser aterciopelada. Sasuke bufó.

-Gracias, nee-chan. –Dijo el rubio, distraídamente, volviendo a centrar toda su atención al humeante tazón de ramen. Por primera vez, el pelinegro agradeció a la obsesión de Naruto por el ramen. La chica se marchó con las mejillas sonrojadas. –No me has contestado, teme.

-Madre está bien. Sus negocios van bien. De hecho, creo que… -Cogió aire, y luego suspiró. –Encontró a alguien… especial allá. –Jugueteó con sus dedos. Hace rato había terminado de comer sus onigiris. Naruto dejó de prestarle atención a su comida, y fijó los expresivos ojos azules en Sasuke. El rubio alzó ambas cejas.

-Sasuke-teme, no me has contado nada de tu familia. –Dijo con suavidad. -¿No quieres hablar sobre eso? –Preguntó tranquilamente. El pelinegro frunció el ceño, y negó.

Naruto sonrió un poco, y alzó la mano. La llevó hasta la frente de Uchiha, y acarició el entrecejo del chico, haciendo que éste relajara en seguida su expresión. Un coro de suspiros se oyó desde el lugar donde el grupito de chicas se encontraba. Inmediatamente Sasuke volvió a fruncir el ceño.

-¿Qué pasa, teme? –Naruto alzó una ceja. Sasuke suspiró ligeramente al ver la expresión del rostro del rubio. ¿Qué pasaba con el dobe? ¿Por qué de pronto parecía tan…?

Uchiha se sonrojó furiosamente. ¿Qué demonios hacía pensando estupideces como que Naruto era guapo? Apretó los dientes y resopló. ¡Ya no tenía control de sus pensamientos!

-Nada. –Dijo malhumorado. –Apresúrate y termina de comer, dobe.

-Ya, ya. Solo por ti no pediré el cuarto tazón que tenía en mente. –El rubio hizo un mohín gracioso. Parecía un niñito de tres años. Aunque a Sasuke le gustó la parte de "Solo por ti". -¡Hum! Esto está delicioso. ¿Cómo es que no te gusta el ramen, Sasuke?

-Es basura. –Respondió, sin inmutarse. Naruto resopló.

-Basura el pasto que tanto te gusta comer, teme.

-Con esto queda confirmado que el niño eres tú, usuratonkachi.

-¡Tengo casi veintiún años! ¡Soy un adulto! –Protestó.

-Un adulto. –Se burló. –Un adulto no le teme a una simple película de terror.

-¡Mocoso con complejo de abuelo! –Sasuke no se molestó por lo que pretendía ser un insulto, ya que era consciente de que había logrado picar al rubio.

-Viejo con complejo de bebé. –Respondió, divertido. Una pequeña sonrisa comenzaba a surgir en sus labios.

-¡Yo n-! –Naruto se detuvo de pronto, al ver a una sonrojada muchachita parada frente a él. Todas las adolescentes del grupito miraban atentas a la más valiente de ellas que se había decidido a ir a hablar con el rubio. –Oh. Hola.

-H-Hola… -La chica estaba roja como un tomate. –Y-yo… me llamo… A-Ayumi… Y… quería… -Cogió aire, cerró fuertemente los ojos mientras ponía las manos en puños. -¡Quería saber si puede decirme su nombre! –Casi gritó, con la cabeza gacha. Sasuke sintió una punzada en el pecho. Celos. ¿Qué le importaba a esa idiota el nombre del dobe?

-Oh… eh, Ayumi-san. –Naruto le sonrió tranquilizador. La chica olvidó como respirar, mientras sus amigas contenían la respiración. –Me llamo Naruto. Y él es Sasuke. –Señaló al pelinegro, que asesinó a la chiquilla con su penetrante mirada negra.

-Yo… ¡Encantada de conocerlos, Naruto-san, Sasuke-kun! –Hizo una reverencia, totalmente sonrojada. –N-Naruto-san… -A Sasuke le recordó vagamente a Sakura. –Tal… tal vez esto le parezca un poco… desvergonzado y raro, pero… ¿usted…? ¡¿Usted me daría su número?! -¿Por qué la idiota esa tenía la costumbre de casi gritar todo al final? Era una molestia. Y las molestias se quitan del camino de un Uchiha.

-Ni lo sueñes, Ayumi-san. –Dijo antes de que a Naruto se le ocurriera abrir la boca. Pronunció el nombre de la chica despectiva y burlescamente. –Es gay.

**Como la Lluvia. NaruSasu**

-¡Sasuke-teme! ¡No te lo perdonaré! –Chilló el rubio por enésima vez desde que habían salido del pequeño restaurant, hace ya media hora, dejando a un grupo de adolescentes con los ojos completamente desorbitados y expresiones de desilusión y resignación. -¡No tenías por qué decirle eso a Ayumi-chan! ¿Viste su carita? La pobre quería que la tierra se la tragara.

-¿Ayumi-chan? –Un tic comenzó a sacudir su ceja. Sintió una punzada en el pecho. No pudo evitar hablar con veneno. -¿Otra vez con tus trucos de conquista baratos? Además, eres gay, ¿no? ¿Qué hay de malo en decir la verdad? –Alzó una ceja. -¿No me digas que te da vergüenza reconocerlo?

-¡Claro que no me avergüenzo de ello! –Naruto frunció el ceño, y le miró afilando la mirada. –Y ya te he dicho que no intento conquistar a nadie. ¡Soy cariñoso por naturaleza! Y si eso le atrae a los demás, no es mi problema. ¡No voy a cambiar, teme!

Cuánta razón tenía con eso. Sus malditas atenciones, sus tratos cariñosos, sus sonrisitas, sus ojos azules… Todo eso había terminado atrapándole a él también.

-No es para que te exaltes tanto, usuratonkachi. –Bufó. -¿O es que querías coquetearle a una niña?

-Teme. –Naruto resopló, frunciendo el ceño. -¡Nunca le coquetearía a una niña! Además, me-gustan-los-hombres. No podría fijarme en una mujer. –En parte esa declaración le gustó, pero por otro lado, le inquietó.

-¿No estarías con alguien menor? –Preguntó bajito, evitando mirar al rubio. Habían dejado de caminar hacia el famoso acuario desde que habían empezado a hablar sobre las preferencias del de los ojos azules.

-¿Eh? –Naruto le miró confundido. –No es que me moleste estar con alguien menor. Pero… lo más que resistiría, sería un año o dos. –Se encogió de hombros, relajado, sin tener la más remota idea de que había hecho que el corazón del pelinegro se contrajera dolorosamente en su pecho.

Un año o dos. ¿Qué hacía con los siete o seis años restantes?

-Ya veo. –El flequillo le cubrió los ojos.

-Soy muy joven aún, y estar con alguien menor… uhm, significaría estar casi con un adolescente, ¿entiendes? –Siguió hablando el rubio, haciendo que la esperanza empezara a florecer en el pecho del pelinegro. –Yo esperaría a tener más años… creo. Y tal vez… uhm, mi límite sería de… ¿cinco, seis? –Naruto parecía perdido en sus divagaciones. –Sí, algo así. Por ejemplo, si tuviera veinticinco, accedería a estar a lo mucho, con alguien de veinte… ¿A qué viene esto tan de repente, Sasuke-teme? –Por fin miró a Sasuke, y se encontró con que el pelinegro tenía las mejillas sonrojadas y evitaba mirarle. El rubio frunció el ceño ligeramente y luego una sonrisa burlona afloró en sus labios.

Parecía como si le gustara a Sasuke-teme.

Casi se carcajeó. Pero solo dejó salir una risita suave. ¡Qué idea tan descabellada! Aunque… no lo parecía tanto. Sasuke había cambiado mucho su forma de comportarse con él, y se sonrojaba con facilidad… solo cuando estaba con él…

La jovial expresión que tenía su rostro se deshizo, para ser reemplazada por un ceño fruncido. Segundos después, chasqueó la lengua encogiéndose de hombros, restándole importancia. ¡Eso no podía ser posible!

Una sonrisa pequeña se formó en sus labios. Solo estaba imaginando cosas. No tenía de qué preocuparse, además, al chibi le gustaban las niñas. Le gustaba Sakura-chan, ¿no?

Cinco o seis años… Eso sonaba mucho mejor. Hacía parecer que los tres o dos años restantes no fuesen nada. Una pequeña sonrisa se formó en sus labios.

Ambos sumidos en sus pensamientos habían comenzado a caminar, como en forma automática hacia el acuario, que estaba a dos calles.

-¡Oh! ¡Ahí está! –Naruto salió de sus pensamientos al ver de reojo la enorme construcción. -¡Vamos, Sasuke-teme! ¡Quiero tomar muchas fotografías! –Olvidando completamente sus pensamientos anteriores respecto al niño, le cogió la mano al pelinegro y prácticamente le arrastró hacia adentro. -¡Woah, mira, mira, Sasuke! –Dijo emocionado, señalando unos hermosos peces a la distancia. Tan sumido estaba en ver los peces, que no se dio cuenta de que no había deshecho el agarre. Sasuke tragó saliva, con un poco de dificultad. Luego, furiosamente sonrojado, se atrevió a entrelazar sus dedos.

Sabía que se estaba arriesgando y exponiendo demasiado sus sentimientos, pero… la calidez de su mano morena… No pudo evitar hacerlo. Un calorcito le llenó el pecho, cuando el rubio correspondió a su gesto por inercia, sin ser consciente de lo que hacía al tener toda su atención puesta en los peces a su alrededor.

-¡Ya quiero dibujar esto! –Exclamó el rubio, arrastrando al pelinegro de un lado al otro. -¡Siento cosquillas en los dedos! ¡Quiero dibujar ahora mismo!

Sasuke también sentía cosquillas en los dedos, pero estaba seguro de que no era por querer dibujar –ni siquiera dibujaba-.

-¡Woah, Sasuke-teme! ¡Tomémonos una foto con éste! ¡Es precioso! –Señaló a un pez colorido que nadaba alrededor de unas algas. Por fin, el rubio se dio cuenta de que aún estaba cogiendo a Sasuke de la mano. Frunció el ceño al ver los dedos entrelazados. ¿En qué momento…?

-No me quedo más remedio que corresponder tu gesto de nenaza. –Dijo el pelinegro, rápidamente al ver la expresión del mayor. –Me dolían los dedos. –Mintió. Gai-sensei, Gai-sensei… ¡Besando a Kakashi-sensei! Pensó para que el sonrojo no apareciera en sus mejillas. Lo consiguió, por la horrorosa imagen que se coló en su mente.

Naruto relajó su expresión. Siempre había sido cariñoso, así que probablemente lo había hecho inconscientemente. Sonrió.

-Lo siento, teme. Es costumbre. –Dijo alegremente. Sacó su celular del bolsillo del pantalón, y puso la cámara. –Quiero que sonrías, teme. –Rio entre dientes. Le pasó un brazo por encima de los hombros al pelinegro, que se dejó hacer, y los enfocó a ambos con la cámara.

**Como la Lluvia. NaruSasu**

Naruto sonrió al ver el mar a solo pasos.

El día estaba precioso. ¡Ni rastro de nubes! Ojalá el tiempo siguiera así. Al menos, mientras ellos estuviesen allí.

Dos chicas con diminutos bikinis pasaron frente a ellos, ambas descaradamente le guiñaron un ojo al rubio. ¡Incluso una le lanzó un beso! Sasuke chasqueó la lengua, mientras se sentía tentado a coger a Naruto de la mano, para decirles a todos y a todas en esa playa, ¡Que Naruto era suyo y de nadie más!

Caminaron unos pasos en la arena –que estaba muy caliente- y más chicas en bikini le echaban miradas y sonrisas coquetas al de los ojos azules. Y al igual que el grupito de chicas del restaurante, las que estaban en grupo o con una amiga, cuchicheaban, soltaban risitas tontas, y sin importarles la buena educación –que en opinión de Sasuke, no tenían-, señalaban a Naruto.

Pero el rubio las ignoraba, para satisfacción y tranquilidad de Uchiha. Por suerte, ningún tío le había mirado, y Naruto solo parecía prestarle atención al mar. Hervir de rabia cada dos segundos, también le cansaba. Y le era muy difícil disimular los condenados celos.

Aún recordaba la escenita que le había hecho a Naruto en casa, por Sakura y Karin.

El rubio cargaba una canasta con comida, una mochila con un cambio de ropa y unas toallas. Sasuke cargaba una mochila con el mismo contenido que la del rubio y bloqueador, y una sombrilla.

-Este es un buen lugar, dobe. –Comentó el pelinegro, señalando un espacio vacío que había entre una familia y un grupo de amigos. Naruto asintió.

Cinco minutos después, estaban instalados bajo la sombrilla tumbados en sus toallas.

-Ayúdame a ponerme bloqueador. –Le ordenó el pelinegro. Estaba terriblemente nervioso, por eso la voz le había salido como una orden. El solo pensar que las manos de Naruto tocarían su rostro le hacía arder las mejillas. Naruto bufó.

-¿No puedes pedirlo de una manera más amable?

-Apresúrate. –Volvió a ordenar. Naruto puso los ojos en blanco. Sasuke buscó en su mochila el objeto. Se lo tendió el rubio, sin mirarle. –Apresúrate, dobe. –Le instó. Si se exponía demasiado al sol, terminaría con la piel hecha pedazos y con un odioso color rojo por todo el cuerpo.

-Estás tan blanco como un papel, Sasuke-teme. ¿No quieres broncearte un poco?

-No me broncearía. Me volvería… una langosta. –Respondió, frunciendo los labios. Naruto lo miró con los ojos abiertos más de lo normal. Luego sonrió. -¿Qué es tan gracioso?

-Sasuke-teme, el chiquillo más serio que he conocido, ¿ha intentado hacer una broma? ¡¿Es que acaso es el fin del mundo?! –Hizo exagerados movimientos con las manos.

Sasuke resopló.

-Apresúrate, idiota. O nos marchamos. –Amenazó. Naruto rio suavemente.

-Mandón. –Dijo entre dientes. Se echó un poco de bloqueador en la palma de la mano izquierda, y untó dos dedos de la mano restante; luego comenzó a ponerle bloqueador en el rostro. Sasuke cerró los ojos, mientras sentía las sutiles caricias en sus mejillas, frente, nariz y mentón.

Estuvo a punto de soltar un suspiro. Pero se contuvo.

-Eh… Sasuke-teme, tienes que quitarte la camiseta. –Dijo el rubio. El pelinegro sintió que su corazón comenzaba a latir desbocado. Tragó saliva, y se quitó la prenda. Naruto le miraba con expresión aburrida.

Un pequeño escalofrío recorrió su espalda cuando las manos de Naruto se deslizaron por su cuello, y hombros. Con cada segundo que pasaba, sentía que un calor completamente desconocido comenzaba a alojarse en la parte baja de su vientre.

-Te dejo los brazos y el torso a ti. –Dijo el rubio, y luego comenzó a tararear. –Date la vuelta. –Pidió, sin abandonar su tarea de tararear una canción que Sasuke no fue capaz de reconocer.

Tenía la mente en otro lado. Sentía que su cuerpo ardía, y el extraño –pero agradable- calor en su bajo vientre no hacía más que incrementarse. Se sentía incapaz de pensar en algo que no fueran las manos del rubio deslizándose por su espalda. Estaba seguro de que no podría decir algo inteligente en ese momento.

-Ya está. –Dijo el de los ojos azules. Luego se tumbó en su toalla otra vez. Ignorando completamente que había dejado a Sasuke en las nubes.

-D-dobe… -Carraspeó en seguida. Se sintió un poco molesto por haber tartamudeado. -¿Tú no te vas a echar bloqueador? –Preguntó, escondiendo su nerviosismo a la perfección.

-Uhn… -El rubio se cubrió los ojos con el antebrazo. –Supongo.

El pelinegro tragó saliva.

-Y… ¿vas a necesitar… ayuda? –No debía temblarle la voz. No debía temblarle la voz.

Puso las manos en puños y las dejó descansar sobre su regazo, para que no fuera evidente que estaba temblando.

-No me vendría mal una ayudita pequeña. –Habló con desinterés el rubio. Parecía algo desanimado ese día. ¿Qué le pasaba?

-¿Qué te pasa, dobe? –No pudo resistirse a preguntar, mientras el rubio se volvía a sentar y cerraba los ojos. Sasuke acercó su mano temblorosa al rostro trigueño. El corazón le latía a mil por hora. –Pareces algo… desanimado.

-Es… -Suspiró. –Es Gaara.

El solo oír el nombre de ese idiota fue suficiente para sentir que le hervía la sangre, al recordar cómo había besado a su niñero hacía tres días.

-¿Qué pasa con ese? –No pudo evitar decir la última palabra en tono despectivo. Mientras le echaba bloqueador en la cara, aprovechó para brindarle disimuladas caricias en las mejillas y en la nariz. Cuando fue el turno del mentón, pasó a rozar "accidentalmente" el labio inferior con su pulgar. Naruto abrió los ojos en seguida, Sasuke puso su mejor cara inexpresiva. Aquello tranquilizó al rubio, que de pronto se había comenzado a sentir paranoico.

-Me fue a buscar a Konoha. –Sasuke se alegró de no haber dicho nada. Casi había olvidado que Naruto no sabía que había seguido al cabeza de fósforo hasta la Cascada de los Kages y les había espiado. –Me sorprendió mucho que… apareciera así, de pronto. ¿Recuerdas que el último día que estuvimos en Konoha salí a tomar fotografías para ti? –Sasuke asintió distraído.

Se le detuvo el corazón por un par de segundos y una agradable tensión se apoderó de su estómago por lo que iba a decir.

-Dobe, quítate la camisa. –Sentía reseca la garganta. Tragó saliva disimuladamente. El rubio asintió, metido en sus pensamientos. –Y sí, recuerdo que saliste ese día. No me contaste nada, usuratonkachi. –Fingió molestia. El rubio comenzó a quitarse la camiseta.

Lentamente, trozos de piel trigueña comenzaron a ver la luz. Sasuke entreabrió los labios y no pudo evitar pasar la lengua por su labio inferior al sentirlo tan reseco como su garganta. El calor en su bajo vientre incrementó de golpe y sintió una punzada más abajo. Aquello le asustó.

Por ese motivo, dejó de mirar al rubio. O al menos lo intentó, porque sus ojos insistían en enfocar el pecho y el torso ligeramente marcado del de los ojos azules.

-Lo siento, Sasuke-teme. Ese día aún seguía sorprendido. –Se disculpó. Sasuke cogió aire lentamente, y lo contuvo mientras el rubio le daba la espalda.

Sintió arder la cara cuando una punzada más fuerte en aquel lugar de su cuerpo. Con miedo, bajó la vista. No había duda…

En la escuela ya les habían hablado de las erecciones, relaciones sexuales, incluso sobre la masturbación. ¡Pero nunca habría pensado que tendría la primera viendo a Naruto y con miles de personas alrededor! Ni siquiera había tenido sueños húmedos…

Lo mejor era que el rubio le daba la espalda y nadie parecía prestarles atención. Tragó saliva, y comenzó a echarle bloqueador en la bronceada y musculosa espalda. Se había dado cuenta de que la piel de Naruto era muy suave. Otra punzada. Y esta vez mucho más dolorosa.

-Te lo contaré todo ahora, ¿bien? –Dijo, sintiendo los delgados dedos esparciendo el bloqueador en su espalda. Sasuke tenía las manos muy suaves. Nada comparado a Gaara, que tenía callos por la guitarra. –Gaara me fue a buscar a la Cascada. Y me besó.

-Ya veo. –No había espacio para los celos en ese momento. Solo calor, punzadas en sus partes bajas, calor, calor, garganta seca, labios secos, corazón acelerado… Manos temblorosas y una magnífica espalda. –Y… ¿y qué sentiste? –Aunque nunca perdería la oportunidad de conocer los sentimientos de Naruto. Después de todo, estaba enamorado de él, y le importaba mucho.

-Nada. –Reconoció. Sasuke sintió que su corazón se detenía y por un momento olvidó el reciente problema en su entrepierna para centrarse por completo en la desbordante felicidad que se alojó en su pecho y que le arrancó una pequeña sonrisa satisfecha y alegre. –Eso fue lo más raro, ¿sabes? Antes de encontrarme con él, estaba seguro de que aún le amaba, pero… Cuando me besó y me dijo cosas tan… increíbles, yo… solo sentí pena y tal vez un poco de nostalgia. Él quiere volver conmigo.

-¿Y qué le dijiste? –Preguntó, a pesar de saber ya la respuesta. Aunque quería saber porque no le había dado un "No" definitivo. –Ya está. –Avisó, terminando la labor de ponerle bloqueador.

Naruto le regaló una pequeña sonrisa y volvió a recostarse en su toalla y a cubrirse los ojos con el antebrazo. Mejor así. Pensó el pelinegro. No podía arriesgarse a que Naruto viera su erección.

-No le di ni un sí ni un no. –Respondió, suspirando.

-¿Y por qué no? –Preguntó, intentando que su ansiedad y celos no fueran evidentes. Sasuke comenzó a ponerse bloqueador en los brazos y el torso.

-No lo sé. Creo que fue por los esfuerzos que está haciendo por volver a ser el mismo de antes. No quiero que caiga por mi rechazo. –Tan bueno… tan considerado…

-Entonces… ¿ya no lo quieres ni un poco? Al menos en forma romántica. –Le pasó el bloqueador. El rubio comenzó a echarse en los brazos y el torso con desinterés.

-No, romántica ya no. Creo que quedé muy dolido por lo último que me hizo… -Suspiró otra vez. –Pero si le quiero. Nos conocemos hace años ya, y yo fui a la primera persona que él le abrió su corazón. Gaara era muy reservado, y un poco frío, pero yo… -Sonrió, nostálgico. –De alguna manera lo logré. –Sasuke sabía perfectamente la razón por la cual Gaara no había podido resistirse a Naruto, pues eran las mismas suyas.

-Si él te pidiera una oportunidad… ¿se la darías? –Contuvo la respiración.

-Hoy estas muy hablador, ¿eh? –Naruto se quitó el brazo de la cara, y le miró, sonriendo pícaramente.

-Querías desahogarte, ¿no? –Se defendió. -¿O prefieres que no te escuche? Agradece que tienes mi atención. Muchos y muchas la desean.

-Eso sonó muy ególatra, teme. –Se quejó el rubio, con falsa molestia. –Gracias por darme tu atención, Sasuke-teme.

-Sí, sí. Lo que sea. –Respondió. –Oye, dobe. ¿Cuándo me enseñarás a nadar y dónde?

-Estaba pensando que cuando volvamos a El Valle. En el lago. Es bastante tranquilo. –Se encogió de hombros.

-Será tranquilo, pero madre tiene amigas por todas partes. Podría enterarse. –Torció el gesto.

-Entiendo, entiendo. Pero el lago es bastante extenso. Ino-chan debe conocer algún lugar más o menos solitario por ahí. –El rubio sonrió, arrebatador.

-¿Ino…-san?

-Es mi mejor amiga. –Explicó el rubio. –Su novio es uno de mis mejores amigos también, aunque siempre, siempre, desde la secundaria, ¡Ha estado obsesionado con el tamaño de mí…! –Señaló su entrepierna con disimulo. Sasuke enrojeció completamente. De vergüenza y por las punzadas en su pecho. Celos. Otra vez. -¡Incluso se atreve a mirar dentro de mis pantalones, el muy descarado! –Sasuke frunció el ceño a más no poder, sintiendo un fuego abrasador en su estómago. No conocía al novio de la tal Ino, pero ya sentía que le odiaba. –Ah, en fin. –El rubio suspiró. -¿Vamos a mojarnos un rato? –Propuso, ya mucho más animado que antes.

Sasuke asintió.

-Más te vale que me agarres, dobe. –Amenazó, mientras caminaban hacia el mar.

-Claro que lo hare, Sasuke-teme. Tú solo debes sostenerte fuerte y no soltarme nunca. –Luego frunció levemente el ceño, para finalmente soltar una suave carcajada. –Eso ha sonado muy cursi, pero es lo que debes hacer, ¿de acuerdo, teme?

-Hn. –Le había gustado eso de No soltarme nunca. Sentía un calorcito en el pecho y un tenue rubor en sus mejillas, que se incrementó de golpe al sentir cómo Naruto le cogía la mano.

Sintió el agua un poco fría en los pies. Siguieron avanzando.

Las olas se mantuvieron suaves durante varios minutos, en los que ellos se dedicaron en adentrarse al mar.

-Tal vez ni siquiera sea necesario que vayamos cogidos de la mano. –Sugirió Sasuke para aparentar. Porque lo menos que quería, era soltarle.

-Pienso lo mism… ¡Oh mierda! –Casi gritó el rubio al ver que una ola de aproximadamente su estatura se acercaba a ellos. -¡Sasuke! –Entonces, atinó a estrechar a Sasuke contra su cuerpo y a cerrar muy fuerte sus brazos en torno a su cintura. Lo alzó, porque o si no, la ola lo taparía.

Fue entonces, cuando ésta les golpeó, con fuerza. Naruto retrocedió torpemente unos pasos en la arena. El agua le cubrió el rostro por unos segundos. Sintió arder los ojos por la sal, pero estaba tranquilo. La ola no le había tumbado y Sasuke estaba con la cabeza fuera del agua, rodeándole fuertemente las caderas con sus piernas.

Sabía que la forma en la que había decido proteger a Sasuke era peligrosa, porque la ola podría habérselos llevado a ambos, pero la primera vez que había ido a la playa, algo muy parecido les había ocurrido a él y a su padre, quien le había abrazado fuertemente, pero no le había alzado. Entonces, cuando el agua le cubrió, se desesperó y estuvo a punto de ahogarse, a pesar de estar siendo cogido con fuerza por Minato. Y Sasuke ni siquiera sabía nadar. Estaba seguro de que nunca se había sumergido en otro lugar que no fuera la bañera.

Por fin, la ola se alejó. Cuando pudo respirar, jadeó con fuerza. Sentía aún los efectos de la adrenalina.

Alzó la cabeza, y se encontró con el rostro de Uchiha muy cerca, ya que el chico se había agachado para mirarle. Por un momento, se sintió aturdido por el brillo intenso de los ojos negros.

**Como la Lluvia. NaruSasu**

-Tenemos la peor suerte… -La voz de Naruto se oyó ahogada por la almohada. Las gotas de lluvia chocaban incesantemente contra los cristales de las ventanas.

Había llovido todo el día, y el día siguiente sería el último que pasarían en La Niebla, y si la lluvia continuaba así, dudaba que pudieran salir.

Naruto había hecho tres dibujos y Sasuke iba a por la tercera vez que leía el mismo libro.

-Arg. –Gruñó el rubio, tumbado boca abajo en su cama. -¡Ya no puedo más, estoy muy aburrido, Sasuke! ¿Qué hacemos?

-Déjame leer en paz. –Le espetó el pelinegro, sentado en su cama con la espalda apoyada en la pared. Tenía dobladas las rodillas contra el pecho.

-Pero, teme…

-No voy a volver a preguntar quién es el niño aquí, usuratonkachi. Búscate algo para hacer, no es tan difícil. –Dijo, sin apartar la vista de su grueso libro.

-¿Y si vamos a los baños termales? –Sugirió, media hora después. Incluso había dormido un rato, estaba seguro. Sasuke había avanzado un buen trecho en su libro, otra vez.

-Está lloviendo, idiota. –El pelinegro cerró su libro de golpe, y centró toda su atención en el rubio.

-Escuché que hay unos a dos calles de aquí. Podemos correr o tomar un taxi…

-No pararás hasta que vayamos, ¿verdad? –Una delgada ceja negra se alzó. Una sonrisa zorruna adornó los labios del rubio.

-Me alegra que me conozcas tan bien, Sasuke-teme. –Respondió.

Quince minutos después, dos figuras totalmente empapadas estaban en la recepción del lugar donde se encontraban los baños termales. La chica que estaba atendiendo los miró con ambas cejas alzadas. El rubio era asesinado –literalmente- por la mirada negra del chico que lo acompañaba. Ambos eran guapos, pero se notaba la diferencia de edad, por las facciones aún un poco aniñadas del pelinegro, aunque era bastante alto. Le llegaba a los hombros al rubio.

Cuando los extraños y guapos clientes pagaron, les ofreció lavar y secar sus ropas mientras disfrutaban de los servicios del local. El pelinegro –malhumorado- le dejó más dinero sobre el mesón. Entonces, desaparecieron en uno de los pasillos.

-¡Ahhh! –Naruto soltó una especie de gemido y suspiro, mientras se sumergía hasta la nariz. Sasuke estaba a su lado, con cara de aburrimiento, pero sabía que se había relajado considerablemente, porque ya no le asesinaba con la mirada.

-Si me enfermo tu tendrás la culpa, dobe. –Advirtió, con las mejillas sonrojadas. Naruto lo atribuyó al calor que había en el baño.

Pero la realidad no era esa completamente. El pelinegro se había convertido en un tomate andante al ver el cuerpo desnudo del rubio. Había tenido que pensar en Kakashi-sensei y Gai-sensei compartiendo algo más que un beso para no tener que lidiar con otro problema en su entrepierna. Gracias a Dios, lo había logrado. Y ahora se esforzaba en no mirar al mayor.

-Seré tu enfermero si eso pasa. –Habló con voz lánguida por la satisfacción.

-Hn. –Medio bufó el de los ojos negros.

Había varios hombres, jóvenes y niños que estaban también en el baño, pero ninguno llamaba su atención como Naruto. De hecho, estaba seguro de que Naruto era el único hombre que le gustaba. Antes –aunque le costara reconocerlo- cuando tenía ocho años, los ojos verdes de Sakura habían llamado su atención por mucho tiempo. Pero cuando ella comenzó a perseguirle, toda la posible "atracción" se esfumó para nunca volver. Varias veces había pensado que alguna que otra compañera era linda, pero nunca antes había pensado así de algún chico.

Por lo que llegaba a la conclusión de que el que le gustara Naruto no le hacía completamente gay. Solo le gustaba el rubio. Nadie más.

Miró de reojo al objeto de sus pensamientos, y se quedó mirándole embelesado.

Naruto tenía los ojos cerrados. Una expresión de tranquilidad y satisfacción reinaba en su rostro. Sus labios estaban entreabiertos y un suave rubor cubría sus mejillas. El cabello rubio estaba mojado y completamente revuelto. Sin embargo, aquello no le importó a Sasuke.

El único pensamiento que ocupó su mente en ese momento, fue que Naruto era guapo.

No. Más que eso.

Naruto era… hermoso.

Recordaba que la primera vez que el rostro de Uzumaki había llamado su atención, fue cuando tocaron Nocturne y la expresión que había puesto el de los ojos azules, le había dejado ligeramente aturdido.

Seguramente ahí había sido el comienzo de sus sentimientos.

Suspiró ligeramente, y se hundió hasta la nariz.

**Como la Lluvia. NaruSasu**

-Sasuk…

-Hoy no voy a ceder a tus caprichos, Naruto. –Dijo sin siquiera darle tiempo de decir su nombre. Estaban exactamente en la misma posición del día anterior. Naruto tumbado en su cama, y él leyendo ya por cuarta vez el mismo libro.

-Quería decirte que veamos televisión un rato. Ya no soporto el silencio. –Se quejó.

Sasuke rodó los ojos, y cerró su libro. El rubio sonrió de oreja a oreja y encendió la televisión.

Cambió de canales por cinco minutos, sin parar, hasta que Uchiha se aburrió y le arrebató el mando a distancia. Sin parpadear, puso una película de terror.

-¡Sasuke-teme! ¡Cambia eso! –Protestó.

-No. –Fue tajante. Comenzó a ponerle atención a la película.

Minutos después, sintió como Naruto se fue a sentar a su cama, muy cerca.

-¿Miedo? –Se burló, sin poder evitarlo.

-¡Sabes que no me gustan estas películas! –Casi chilló, mientras se agarraba a su brazo, con fuerza.

-Gustar y temer, son cosas muy diferentes, dobe.

-No.

-Sí.

-No.

-Ya cállate, usuratonkachi. Y déjame mirar. –Eso silenció al hiperactivo de los ojos azules.

Se pasaron esa tarde mirando películas de todo tipo, bajando a comer algunas veces, hasta que finalmente se hizo de noche.

A la mañana siguiente partirían a La Nube.

Aproximadamente a las cuatro de la mañana, Naruto se despertó y fue a servirse un vaso de agua. Cuando se volvió a acostar, lo oyó.

-Naruto… -Un dulce susurro proveniente de la cama de Sasuke. Fue tan claro, que creyó que le había despertado.

-¿Teme…? –Susurró, irguiéndose en un codo, para observar mejor al otro. No hubo respuesta.

Entonces lo comprendió. Sasuke estaba soñando con él.

Una sonrisa suave se formó en sus labios, mientras cerraba los ojos para dormirse.

Ese Sasuke-teme… era la persona más tierna e interesante que había conocido en su vida.

Si fueras mayor, Sasuke-teme… Pensó, vagamente.

Y lo último que resonó en su mente antes de caer dormido fue:

Estaría loco por ti.

CONTINUARÁ


Hola! :D Aquí está la actualización de esta semana :D

¿Qué opinan? El viaje ya va por la mitad D: Solo dos capítulos más y vuelven a El Valle. Y desde entonces, solo les quedarán exactamente dos semanas juntos! TuT

¿Alguna teoría sobre lo que pasará en los capítulos siguientes? :D Para quienes lo querían tanto como yo, ¡Ya se viene el TIME SKIP! ¡Alegría para todos! Jaja ^^

¿Que opinan sobre las nuevas sensaciones que embargan al pequeño Sasuke? xD Se está haciendo mayor tan rápido... :') Jeje

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Como siempre, muchas gracias por los reviews! Me alegra ver gente nueva, les doy a todos la Bienvenida a Como la Lluvia! :D

También agradezco los favoritos y alertas que algunas personitas dejaron en el capítulo anterior!

Recuerden que si no tienen cuenta, igualmente les responderé por aquí si quieren dejar algún comentario :D No hay problema!

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Hoy entré al colegio TuT Lo bueno es que ya no estoy enferma :D Si hay algún cambio en el día de las actualizaciones, se los comunicaré con anticipación, de acuerdo?

Siento si hay algún error de cualquier tipo, hoy fue un día largo y apenas pude revisarlo una vez y a la rápida. También siento la hora en que estoy actualizando, pero el wi-fi, hoy no me dio tregua xD Pero, en fin. Ya está aquí y es lo que importa xD

Anímense a dejar sus reviews, alertas y favoritos! Me encanta hablar con ustedes y saber que les gusta mi historia :D

*Les adelanto que en el próximo habrán datos muy importantes! Como el pasado de Sasuke y un encuentro indeseado. Además de la aparición de Bee-san e intromisiones de Gaara! :D

Nos leemos la próxima semana! :D Cuídense mucho :)

Como siempre, es un agrado escribir para ustedes :)

See you!