Desde que Ryou y Asuka se hicieron pareja, quise hacerme el tonto con todas las cosas para que los demás no prestaran la atención necesaria. Pero en este momento, ni siquiera Ryou fue capaz de mantener la sangre fría. Lo miré fijamente y una gota de sudor corrió por su mejilla mientras me devolvía la mirada.

- ¿Y bien? – Asuka nos sacó de nuestros pensamientos, porque de alguna forma casi telepática, pero siempre sin admitirlo, nos intercambiábamos un furtivo "¿Qué hacemos ahora?". Miré a Judaii, ya que ella conocía parte del problema, pero a juzgar por su expresión, ella tampoco tenía ni la menor idea de qué hacer en ese momento.

- Y díganme qué tiene que ver Judaii con todo esto.

- ¡Nada! – Ryou por fin dijo algo que fuera de utilidad para solucionar algún problema, sin desatar otro.

- Hermana – Añadí – Sólo fue un problema entre Ryou y yo. No tienes nada de qué preocuparte. Si quieres podemos ir ahora mismo a comer alguno de los pasteles del comedor que…

- ¡No! – Cortó ella – Ryou… tú nunca habías actuado así, no conmigo.

- Asuka, no hice nada fuera de lo normal. Anoche vine a visitarte y tú ni siquiera me dejaste-

- ¡No me refiero a eso!

- …

- Ryou… - Le hablé – Si le hiciste algo a mi hermana, más te vale que aunque sea intentes disculparte, porque si no, tendrás que pagar de la peor forma que se me pudiese ocurrir – Yo mismo me di cuenta de que la seriedad con la que hablaba no era propia de mí.

Nadie se atrevía a emitir palabra. Nosotros tres nos habíamos olvidado de la presencia de Judaii, Johan y Kenzan. Todo había sido desplazado por la tensión que se acumulaba y que de ninguna manera podíamos descubrir ante Asuka, por todos los problemas con la ley que tuvo Ryou, y por la homofobia de mi hermana, que no sabíamos cómo podía reaccionar ante nuestro pasado.

- Hmf, ¿a quién crees que le estás hablando, Tenjouin? – Siete palabras. Fue lo que bastó para sacarme de mis casillas para dirigirle una mano con fuerza al rostro. El no necesitó ninguna palabra para detenerla, sólo tuvo que capturar mi puño.

- ¡Esperen! – Gritó Johan de pronto – Esto es absurdo. Asuka, es común que los mejores amigos se peleen de vez en cuando. Sólo hay que dejar que el tiempo pase y todo volverá a la normalidad. Y ustedes dos – Dirigiéndose a Ryou y a mí – compórtense o si no tendrán problemas con la dirección de la academia, o alguno de ustedes, si es que no ambos, terminará en la enfermería.

- Tienes razón, Johan – Le dije, aún ejerciendo presión sobre la mano de Ryou que me tenía apresado – No vale la pena discutir con… - No hallaba una palabra para describirlo.

- Bien – Dijo Johan intentando cortarme – Asuka, Judaii, ¿por qué no vamos a tomar aire fresco? Luego Kenzan y yo te platicamos sobre las clases a las que no asististe esta mañana. ¿Quieres?

- Está bien, Johan. Creo que tienes razón y que me dejé llevar. Es sólo que esta vez, Fubuki y Ryou han peleado de una manera diferente… chicos – Nos habló a nosotros dos – Espero que solucionen sus problemas. Porque ustedes dos son los grandes soles de mi vida y no me gusta verlos así… es todo.

Lo siguiente que escuché fueron los pasos de los cuatro [n/a: Asuka, Judaii, Johan y Kenzan] retirarse poco a poco. Ryou y yo no habíamos hecho ningún movimiento, él seguía sujetando mi puño a la vez que intentaba acercarlo más y más a su rostro. Sin embargo, en el fondo estaba muy agradecido con Johan por haberse llevado a Asuka y darnos un poco más de privacidad para volver a intentar hablar.

- ¿Qué intentas hacer? – Me preguntó a secas.

- ¿Tú qué crees? Intento golpearte.

- No vas a poder.

- Nunca te he golpeado, no porque mi fuerza no me lo haya permitido, sino porque no quería hacerte daño – Hubo otro silencio. Sólo estábamos ahí viéndonos a los ojos y haciendo presión con nuestras manos - ¡Je! Qué curioso que te hayas aprovechado de eso para lastimarme una y otra vez.

Hubo silencio nuevamente. Pero este silencio era diferente. Era intenso… tanto así que alcancé a oír el susurro que soltó instantes después.

- Prefiero ser yo quien te lastime y no otras personas.

Esa frase me hizo viajar al pasado. Una lágrima brotó de mi ojo izquierdo al instante. Estaba seguro de que Ryou sabía que reaccionaría así.

- Ryou… ¿Quieres que deje de luchar? ¿Es eso lo que quieres? Lo conseguiste ayer, ¿no lo recuerdas? – Sollocé – Hasta pude olvidarte porque me lo pediste – Dejé de ejercer presión sobre su mano. Las lágrimas ya estaban fluyendo más abundantemente.

- ¿Entonces por qué lloras? – Juraría que su voz se había suavizado.

- Porque… sin querer te recuerdo, Ryou. Todas las cosas me recuerdan a ti, si veo el cielo, me pregunto si tú también lo estás viendo. Si juego un duelo, no me deshago de tu imagen como el mejor duelista de la academia. Si voy de compras, me pregunto si te gustará o no cómo se me ve lo que elijo.

Anulé toda fuerza que estuviese aplicando en mi mano. Sólo quería concentrarme en llorar, intentando de ese modo que todo el dolor se vaya, sabiendo que en ésta oportunidad, igual que en las otras, todo ese esfuerzo sería en vano. A pesar de esto, había algo diferente: una mano que se negaba a soltarme. Bajé la cabeza ocultando mis ojos.

- Estaba acostumbrado a ti, y a tanto tiempo de estar separados, aún no logro reponerme. Tú sabes cuántas locuras hice para intentar borrar todos mis sentimientos hacia ti. Hasta ayer, Ryou. Pero todo se mezcla en mi cabeza y termino justo así como ahora: humillándome a mí mismo… frente a ti.

En ése momento, ya no podía hablar. Los sollozos y las lágrimas me consumían, y me negaba a levantar el rostro. Como ya había confesado, me encontraba sin una pizca de orgullo para defender.

- Me preguntaba cuándo ibas a dejar ese carácter. Eres fuerte y valiente. Sin embargo… actúas de una forma muy egoísta.

- ¡¿?!

Levanté el rostro para verlo directamente a los ojos entre lágrimas. Comenzó a caminar llevándome con él sin romper el contacto de nuestras manos. No tuve idea de a dónde me llevaba hasta que cerró una puerta. ¿Para qué me trajo aquí? A su habitación.

La mano que mantenía prisionera la colocó sobre mi cabeza y me tomó de las mejillas acercó mucho su rostro al mío.

- ¿Sabías… qué podría pasarme toda la vida contemplando tus orbes café?

- ¡¿?!

- O quizá no… porque la abstinencia me mataría.

- Respeta a mi hermana… - Fue mi súplica, aunque salió de mi boca más como un intento de alejarlo de mí que como otra cosa, porque conociéndome a mí mismo, no sabría si iba a poder resistirme a sus insinuaciones. No podía verlo a los ojos, ya me humillé demasiado ante él, el novio de mi hermana. Aún seguía llorando y me esforzaba por mantener la boca cerrada. Ahogué un gemido al sentir su respiración en mi oído. Sabía que debía alejarme de él, porque todo iba por el peor de los caminos.

- Aunque es ésa abstinencia la que me está carcomiendo por dentro desde hace tiempo.

- De-detente ya…

No sé qué le pasaba. Ayer me hirió profundamente con aquellas palabras, ahora anda diciéndome esas cosas. Tuve la esperanza de que todo acabaría cuando por fin soltó mi muñeca, pero la idea se desboronó en el tiempo que le llevó a su mano recorrer de su viejo estar, a rodear mi cintura con algo de fuerza. Duró un buen tiempo sin hacer nada, y yo sólo gastándole sollozos.

Ese susurro me había descompuesto. Cerré los ojos, pero las lágrimas aún seguían saliendo, parecía que mientras mayor era mi esfuerzo por contenerlas, aumentaba su intensidad. Ryou siguió el camino de una de ellas con la punta de su índice derecho.

- Así lloraste en tu primera vez… ¿Lo recuerdas?

Él sabía que podría estar mucho tiempo ahí sobre mí esperando a que le respondiera, sin éxito. Así que decidió ser el primero en actuar y comenzó a besar mi cuello y dejar mi boca libre, quizá por escuchar caprichosamente cualquier cosa que se me antojara decir en ese momento.

- Mis caricias eran bruscas… ¿Recuerdas que estábamos en esta posición?...

Se sentó en la cama y me acomodó entre sus piernas. Se inclinó un poco para estar más cerca de mi rostro. Intenté recobrar la seriedad, pero incluso mi aliento me abandonó cuando Ryou inició un movimiento continuo de pelvis, haciendo que nuestros cuerpos tuvieran las reacciones que él estaba buscando.

- N-no… no voy a hacer… le esto a… a mi herman-na – Intenté separarme, pero de nuevo me apresó, esta vez usando su propio peso sobre el mío.

- Está bien, tú no tienes que hacer nada si no lo deseas – En parte, no quería que se detuviera, pero necesitaba renovar mi honor sin arruinar el de mi hermana.

- Bien – Mi afirmación fue tan suave que se confundía con un susurro. Intenté levantarme, pero él me detuvo de nuevo con su peso – Ry-ou…

- Y si no haces nada, no me importará ser el único que participe en esto.

Iba a ser prácticamente violado, no lo evitaría. Ya, en mi estado de derrota, se aplicaba aquello que dicen: si no puedes contra el enemigo, únetele. De cualquier forma iba a terminar sintiéndome de la peor forma conmigo mismo, más aún de lo que ya me sentía. Al menos, siguiendo este camino, uno de los dos pasaría un buen rato. [n/a: Nya nOn viene lemon, pero fue censurado D][n/Fubuki: T-T Quiero leer mi violación] [n/a: Duh xD]

Ya despierto. No estoy en mi habitación, y por desgracia, conozco este lugar muy a la perfección, a pesar del tiempo que tuve sin venir, es como si nada haya cambiado. Hubiese deseado no recordar lo que pasó, pero todo se grabó, y no podría olvidarlo porque el perfume que ahora lleva mi piel y la sensación en algunas zonas de mi cuerpo me invitan involuntariamente a repasar una y otra vez lo ocurrido. Y duele.

Me visto y salgo del lugar. Voy a mi habitación. Cierro las cortinas, apago las luces, intento que todo quede oscuro. Dormir me ayudará a intentar que el día acabe pronto y empezar uno nuevo, y a esperar que cuando despierte, todas estas sensaciones se hayan desvanecido. Me prometo a mí mismo olvidarlo cuando eso pase, pero tendré que esperar, alguien toca a la puerta, gritan desesperadamente mi nombre, es Edo. Tendré que esperar, no podría ignorarlo después de todo lo que ha hecho por mí. Abro.

- ¡¡Fubuki, ¿dónde te habías metido?!! – Otro reclamo más que se me viene encima, pero sigo incapaz de responder manteniendo la mirada abajo - ¿Por qué está todo tan oscuro? ¡! ¿Ya… lo sabes?

- ¿?

- Fubuki… -Edo pulsa el suiche de la luz – Tienes los ojos rojos… - Entra, cierra la puerta y me invita a sentarnos en la cama – Fubuki, ¿por qué Asuka se marchó?

- ¿Qué Asuka… se marchó? ¿De qué estás hablando?

- Asuka abandonó la academia… ¿No estuviste llorando por eso?

- … ¿Y a dónde se fue Asuka?

- No dijo nada. Estuvo hablando con el rector en privado, pero entiendo que ella no le mencionó una razón en particular. Todos los profesores en la academia intentaron detenerla, pero no escuchó a nadie – Se me heló la sangre.

- ¿Y… Ryou? ¿Qué hizo Ryou?

- Nadie lo ha visto desde la mañana. Me dijeron que estaba contigo, Johan y Judaii, pero no sé nada más de él. Todos suponen que él es el responsable de lo sucedido. Pensé que tú sabrías algo de Asuka, por eso te estuve buscando. Ya había venido a tu habitación cuatro veces y no contestabas.

- Edo…

- Ahora que lo pienso… Asuka se marcha, nadie conoce el paradero de Ryou… y veo que has estado llorando mucho... ¿Qué pasó, Fubuki?

Edo siempre pensando en todo, y seguramente, sabiéndolo todo, quizá hasta la respuesta a la pregunta que acababa de formular, pero siempre se necesita de un hombro amigo con el que uno se pueda desahogar tranquilamente, y yo lo tengo justo ahí, a pedir de boca. Escuchó con atención cada palabra que decía sin emitir gesto o comentario alguno.

- Entonces definitivamente fue él quien hizo que Asuka abandonara la academia.

- Él no le haría ningún tipo de daño a mi hermana, Edo.

- Nunca nadie pudo suponer cómo reaccionaría ella si se enterase de lo ocurrido entre Ryou y tú. ¿Habría sido posible que él le haya revelado todo lo ocurrido?

No sé si esa pregunta era una afirmación de Edo y realmente tenía miedo de averiguarlo. Volví a acostarme con aparente tranquilidad en la cama.

- Cuando salgas, por favor apaga la luz, Edo.

- … Y cuando salgas de tu mundo imaginario donde intentas olvidarlo o esconderte de él, recuerda que tienes clases a las cuales asistir, un trabajo por el que te estoy pagando y exámenes durante toda la semana – Se levantó de la cama y se estaba dirigiendo a la puerta.

- ¡Edo! – Lo llamé con cierto dolor, casi suplicándolo después de haber entendido lo que recién decía - ¿Pu-puedes acompañarme a la habitación de Asuka?

- ¿?

- Tú tienes esa rara y mágica percepción de qué es lo que le pasa a todo el mundo a tu alrededor con sólo mirarlo, así que quizá podamos hallar una pista de a dónde se fue mi hermana allí – Aunque sé que no lo conseguí, intenté sonreírle -. No creo que viaje a casa, porque tendría que hablar al respecto con nuestros padres, con los que no tiene la confianza suficiente como para decirle toda esta historia.

- …

- ¿Me harías ese favor?

- Está bien, Fubuki, pero no soy un adivino ni nada por el estilo. Esperemos que nuestras suposiciones sean falsas. Vamos.

Cuando llegamos a la puerta de la vieja habitación de Asuka, encontramos a Shou, Kenzan llevándose a Judaii aparentemente a la fuerza.

- ¡¡Pero yo no quiero ir!! T_T

- Vamos, Judaii-kawaii, hemos trabajado muy duro por este nuevo guardarropa exclusivamente para ti – Le decía con euforia Kenzan.

- Y estamos seguro de que el color cereza te quedará de maravilla – Shou trataba de convencerla.

- Dejen de decirme esas cosas T_T ¿Uh? Hola Edo, ¿cómo te va, Fubuki? ^w^

- Hola a todos – Saludó Edo.

- Venimos a la habitación de Asuka, porque abandonó la academia y no sabemos por qué.

- ¡¿Qué?! – Se escuchó al unísono de los tres.

- Asuka… no puede ser. El problema con Ryou se había solucionado – Mencionó Judaii.

- ¡¡No pudo irse!! Ella era quien enseñaba a Judaii a maquillarse y vestirse…

- Eso no es lo que importa, Kenzan ¬¬U – Le contestó Judaii sin que se le prestara atención.

Sonreí para animarlos, de todos modos, y como dijo Edo, sólo podíamos suponer. Intenté abrir la puerta, pero la llave estaba pasada.

- No recuerdo si tengo una copia de la llave en mi habitación… - Dudé.

- ¡! ¡¡No hay problema!! ¡Yo puedo solucionarlo! – Judaii se acercó a la puerta y se quitó un pequeño gancho negro del cabello – Cuando era un Osiris, solía usar alambres como éste para abrir la habitación cada vez que olvidaba la llave o me quedaba afuera n_n

- ¡¿Por eso es que la puerta siempre estaba trabada de forma diferente?! Ò_ó – Shou protestó.

- ¡¡Judaii-kawaii es una chica súper-genial!! *-* quizá podríamos inspirarnos en un modelo criminal para su próximo guardarropa, Shou w - A pesar de que Shou y yo también somos del club de fans de Judaii, nuestros delirios no se comparan para nada con los de Kenzan…

- ¡Ya está! n_n – Judaii abrió la puerta – Bien, Fubuki, Edo, entremos ^^U – Dijo casi empujándonos al interior de la habitación.

- Pero Judaii, tienes que venir a ver tu nuev – Interrupción de Kenzan por parte de Judaii.

- No, no, no, Kenzan, si se dan cuenta de nuestra ausencia, podrían buscarnos y… y… ¡cúbranme! ^^ y… manténganse ocupados buscando más gente que pueda apreciarme con esas… ¿ropas? ¡Nos vemos! – Judaii cerró la puerta rápidamente.

Desde afuera, se seguían escuchando los gritos de las fantasías de Kenzan.

- ¡¡Judaii, no te quedes encerrada allí con dos hombres!! ¡Es peligroso! Aunque ambos son nuestros amigos. Sospecharía un poco de Fubuki, pero no creo que seas de su tipo, Judaii-kawaii.

- Esto siempre pasa… dejen de buscarme pareja T_T – Se quejaba la pobre chica de mi lado de la puerta.

- ¡Oh!

- ¿Qué ocurre, Kenzan? – Shou pareció ver una actitud en Kenzan que le asustó.

- Fubuki… y Edo… piénsalo, Shou… Fubuki… y Edo… ¡¡¡FUBUKIxEDO!!!

Al otro lado de la puerta, Kenzan cayó al instante a causa de un desmaye por una roca a la que estaba atada con mucho "amor" una tarjeta: "Toma tu FubukixEdo ¬¬+++" Y por detrás: "Usa el poder yaoi en parejas yaoi reales, como el DaichixShou ¬¬"

Sección de artesanías de Fubuki Tenjouin iniciada ;D Invitado especial, Edo Phoenix

Hoy: Cómo mandar un mensaje en una piedra.

Cuando quieran que un amigo suyo no olvide algo nunca, nunca jamás, pues sólo tienes que seguir estos sabios consejos nOn

1.- Consigue una piedra, pero no cualquier piedra. Tiene que ser la más grande que puedas encontrar, pero tomando en cuenta que debes poder levantarla.

Edo consiguió la que les mostrará ^^ *Edo posa y muestra la piedra (?) haciendo crossdresing con el vestido de alguna modelo xD*

Edo: La roca puede tener la forma que deseen, puntiaguda, redonda… ^^

2.- Escribe el mensaje, se valen los emoticones, expresa todo lo que que quieras decir y pon tus sentimientos en la carta ^^ *Edo le pasa marcadores de colores a Fubuki (xDD)*

3.- Hazte un campo de baseball mental en el que eres el pitcher y puedes lanzar la bola con las dos manos para hacer el tercer out del final del juego. *Aparece Edo dándole masajes a Fubuki para bajar la tensión del partido*

4.- Llama a alguien que sepa primeros auxilios.

Edo: Esta opción es opcional ^^

Sección de artesanías de Fubuki Tenjouin finalizada nOn

Una vez que Shou de alguna manera pudo llevarse a Kenzan a algún lugar, decidí seguir con lo que realmente me interesaba.

- Edo, busquemos las pistas.

- Creo que alguien ya se nos adelantó, Fubuki…

Judaii encendió la luz, y seguí la dirección de la mirada de mi amigo albino, la cual se adentraba más en la alcoba. Allí, como si de un faraón en sus dominios se tratase, él, el Hell Kaiser esperaba a que alguno de nosotros fuese el primero en pronunciar palabra. Yo no sería capaz de tal hazaña, no después de lo de esta tarde. Ya me humilló bastante, pero entre menos motivos le dé para hacerlo de nuevo, mejor.

- Hola, Ryou… - De los que estábamos allí, Judaii era quien menos tenía de qué preocuparse - ¿Qué haces aquí en medio de toda esta oscuridad? Pareces un fantasma o algo así.

Él no quiso contestar. Se limitó a caminar hacia mí. Casi desde que lo vi bajé la mirada.

- Le conté todo.

El incómodo frío me carcomió las entrañas.

- Le conté desde cómo nos conocimos, hasta porqué nos separamos, incluyendo lo de la noche antes de hacerme su novio – Sus palabras retumbaban en las paredes – No omití detalle alguno.

Es como si estuviera en otro mundo, un lugar en donde nunca he estado. No sé qué hacer, no sé qué decir… ni siquiera sé qué sentir.

- Y finalmente se marchó sin decir palabra alguna cuando le dije que volví a tomarte hoy mismo, y que lo hice porque ahora sé que ya no puedo negar que… te quiero, Fubuki.

- Cállate, Ryou. ¿Vas a decir eso para después tirarme a la basura mañana o pasado? Voy a buscar a mi hermana y decirle que todas esas cosas son mentiras y-

- ¿Y a seguir engañándola?

- No. Tú la engañaste. Yo sólo callé por el bien de ella. Pero necesito saber a dónde se fue mi hermana, y voy a ir a buscarla ya mismo.

Al darle la espalda e intentar caminar, sonó el celular de Judaii, anonadada con lo que ocurría. Edo le hizo caer a tierra de nuevo para que silenciara el móvil.

- Es un mensaje de Asuka…

- Léelo – Pidió Edo con algo de urgencia.

- "Judaii, si alguien pregunta por mí, di que viajé a casa. Tengo algunas cosas en qué pensar. Gracias. Por cierto, perdón por haber creído que me habías quitado a Ryou, amiga" – Judaii sonrió al entender que las cosas entre ella y Asuka se habían arreglado. Mientras tanto, a mí me preocupó el hecho de que mi hermana hubiese regresado a casa.

- ¡Ay, no!… Si mis padres saben que… Que tuve algo con otro chico… ¡No sé! Asuka heredó la homofobia de ellos. Me matarían antes de aceptarme, me dejarán en la calle, no tendré dinero y trabajaré en un mal autoservicio para dormir bajo un puente y que me coman los lobos T-T

- No vas a llegar a esos extremos, Fubuki -___-U – Dijo Edo.

- ¿Recuerdas que nos tienes a tus amigos? Pase lo que pase, cuentas con nosotros n_n – Judaii sonrió de nuevo.

- Fubuki… - Aún permanecía a mis espaldas – Sé que voy a necesitar mucho tiempo para remediar lo que te hice en todos estos años. Y si apoyarte en una situación así te ayuda, entonces yo… - Me abrazó de repente hundiendo su cabeza en mi hombro - … Te apoyaré hasta que no tenga más fuerzas para hacerlo. Porque… yo… te necesito.

Respiré profundamente, me separé un poco de él, y lo miré a los ojos por primera vez desde esta tarde en su habitación.

- Yo soy un tonto sin remedio. Y de no serlo, no podría decirte que quiero volver a estar contigo – Besé sus labios suavemente – Pero de todos modos, hice sufrir mucho a mi hermana, y quizá ella no me perdone nunca y yo no lo haga conmigo mismo. Si no regresamos, todo este alboroto habrá sido en vano.

Ryou volvió a abrazarme y luego me besó. Él no suele mostrarse dulce frente a los demás. Pero para ser franco, tanto para mí como para él, era como si Edo y Judaii no estuviesen allí. Sin embargo, no soy Fubuki Tenjouin por nada, y algunas neuronas malignas trabajan de vez en cuando… D

- Ryou… - Mencioné su nombre entre besos, como sé que a él le gusta ^^ - … Vas a tener que hacer mucho para compensarme.

Y así comenzaron a arreglarse las cosas entre Ryou y yo. De Asuka no supimos nada en algunas semanas [n/a: Les daré un spoiler, aparecerá en el capítulo que sigue o en el que le sigue al que sigue porque sería chimbo que el fic acabará y ella pareciera muerta x) Anyway…]. Aunque Ryou se molestó ligeramente cuando le hice "pagar" según sus propias palabras ^^ ¿Quieren flashback? Pues no ^^ pero les puedo decir que lo engañé atándole las manos y que por primera vez, no fui su uke. No pudo sentarse cómodamente por dos días, pero fue un castigo con el que pude acabar con mi curiosidad de explorar lo único que no conocía del cuerpo de Ryou [n/a: Nya!! w ¡¡No des más detalles yaoi!!].

Nunca quise lastimar a Asuka. Pero quizá, resultaría más doloroso para ella, y un millón de veces más para Ryou continuar con esa fantasía de un falso amor. Sé que él la aprecia, pero no de esa forma. Aquí, junto al cuerpo desnudo de mi querido peliverdeazuldado, puedo creer que pasó lo mejor para los tres. Y además… creo que podría adaptarme a la idea de ser seme ¬w¬