Las llamas ardían a su alrededor, haciendo un circulo infernal de fuego. Su ropa de sacerdotisa estaba destrozada y el calor estaba complicando las cosas, pero su fuerza seguía intacta. Estaba usando todo su poder espiritual protegiendo toda la aldea, que había acabado incendiada. Con su arco en mano y la flecha dirigida a su objetivo, una mirada llena de odio y los dientes apretados con fuerza.
A sus ojos estaba un monstruo del infierno, con cabello rojo como el fuego y los ojos completamente negros. Llevaba armadura del color de las cenizas y su piel era del color de la nieve, despidiendo humo negro como si se estuviera quemando. Sus manos como garras sostenían una lanza con forma de dragon, de la punta la cabeza despedía llamas. Era un ser del mismo infierno, peleando contra aquella sacerdotisa indefensa.
Kagome llevaba luchando mas de tres horas con esa bestia, lanzando infinidad de flechas sagradas. La noche había caído y solamente ese circulo de llamas iluminaban el terreno, con la humareda tapando las estrellas. Su respiración era agitada y las gotas de sudor en su frente molestaban a su vista. "Por lo menos he sacado a todos de aquí... Por suerte la gran mayoría esta bien." Se dijo a si misma en su mente, fijando su objetivo.
De pronto el ser pegó un grito, lanzándose hacia la joven con su lanza de fuego. La gran llama voló veloz hacia la chica, pero esta la evitó con una de sus flechas. El demonio esquivó la flecha con agilidad y golpeó en el estomago a Kagome, arrojándola fuera del área de batalla. El fuego rozó sus ropas y las quemó mientras caía con un estrepitoso ruido al suelo de tierra. Kagome intentó levantarse, pero sus fuerzas ya no estaban. El golpe había sido demasiado fuerte, quitando el aire a sus pulmones. Abrió los ojos y miró aterrada la figura que se acercaba lentamente con la lanza de fuego, el Yokai sonrió con malicia.
YOKAI - Eres una molestia muy fuerte, tengo que admitir. - Dijo con voz ruda y sádica, levantando su lanza. - ¡Muere, y entrégame esa perla repleta de sangre! - Gritó.
¿? - ¡NO TE ATREVAS A TOCARLE NI UN SOLO CABELLO MÁS! - Alguien gritó a las espaldas del demonio.
La bestia se volteó y Kagome vislumbró a lo lejos una figura que se movía hacia ellos, caminando con un arma realmente grande en sus hombros. Caminaba entre las llamas con paso tranquilo y seguro, en su rostro llevaba una sonrisa confiada y sus ojos marinos fijos en el yokai que se cernía sobre la joven. La bestia se volteó para estar frente a frente con el nuevo contrincante, confiado en acabarlo con un solo movimiento de su lanza de dragón.
Kagome, débil y a punto de la inconsciencia, difícilmente podía mantenerse consciente. Antes de que se cierren sus ojos de color chocolates, vio esa figura. Esa figura que la había salvado la primera vez desde que llegó a ese lugar desconocido, esa figura que la tomó por sorpresa contra el árbol, esa figura que la abandonó en el bosque.
A pesar de aquellas penas, Kagome sonrió con las ultimas fuerzas que le quedaban.
KAGOME - Ban...Kotsu...
A su vista todo se volvió negro.
*...*
La caperucita vio como el lobo feroz se le acercaba con elegancia y lentitud, acechando a su presa reciente. Pero esta no es la misma historia que se le cuentan a los niños...
Tenía los ojos de color chocolate, y su cabello era negro como la noche. Sus rosados labios temblaban y sus mejillas de porcelana se sonrojaban conforme el paso del lobo... ¿Era de verdad un lobo?
Se acercaba poco a poco, con movimientos felinos. Su piel era clara como la luna y sus manos se retorcían como garras a sus ojos, preparadas para tomar ese cuerpo puro y virgen en sus bestiales manos. Sus ojos estaban ocultos en el negro flequillo, cubriendo su frente. Parecía un hombre de la tribu de los hombres lobo, pero...
De pronto sus pasos lo condujeron mas cerca del cuerpo de la caperucita, pero ahora en vez de piel clara había una morena. Su pelo se volvió largo, entrelazándose en una larga trenza azabache. Seguía con la mirada baja, pero tenía una sonrisa arrogante en el rostro. Sus gruesas manos tomaron los hombros de la inocente caperucita, levantando su mirada del suelo y despojando de sus ojos el negro flequillo.
Sus ojos azules miraron a la caperucita con deseo.
En eso los ojos de Kagome se abrieron al compás de uno de los latidos de su corazón.
Se sentía muy bien, como si hubiera dormido una buena parte de tiempo. No había frío en ese lugar, solo calor y sonidos tranquilizantes. Aunque el sueño no la dejaba tranquila y mucho menos quería volver a dormir.
Se escuchaba la lluvia sin cesar fuera de donde se encontraba, repiqueteando en el tejado a un sonido agradable. Sentía calidez a su lado y algo sobre ella, algo pesado. Intentaba moverse pero lo que estaba sobre ella se lo impedía, fue cuando levantó la vista y vió el rostro de un muchacho.
Estaba durmiendo a su lado, con un brazo en su cintura y otro debajo de cabeza. Su rostro estaba tranquilo y sereno, como si tuviera un buen sueño. Los rastros de arrogancia, altanería y odio se habían esfumado. Kagome miraba su rostro con una pequeña sonrisa. Sin duda, Bankotsu era agradable cuando dormía. No duró mucho, cuando se dio cuenta en que posición estaban y como sus manos descansaban en el pecho del mercenario intentó por todos los medios separarse de él. Bankotsu gruñó en sueños y apretó a Kagome mas cerca de su cuerpo, haciendo sonrojar a esta. El mercenario se removió, abriendo sus ojos lentamente. Kagome no sabía que hacer, ¿Como mirar a Bankotsu a la cara en ese estado? Al final, el azul de los ojos del mercenario la miraron, y su rostro se tornó mas rojo que antes.
BANKOTSU - Supongo que ya te sientes mejor. - Murmuró, mirándola con el ceño fruncido. - ¿O es que acaso tienes fiebre?
Kagome ignoró la pregunta.
KAGOME - Tu... ¿Me salvaste? - Preguntó con un hilo de voz, mirándolo a los ojos.
El mercenario rodó los ojos, haciendo caso omiso de su pregunta. Sacó sus brazos de la cintura de la muchacha, deslizando la fina sabana entre sus dedos. Parecía como si estuviera acariciándola, a un paso lento y suave que a Kagome hizo sonrojar.
BANKOTSU - Oí que en una aldea habría un buen banquete y bellas mujeres. - Dijo como si no fuera la gran cosa. - Pero al llegar era cierta aldea que se estaba incendiando y con cierta miko que estaba luchando. - Lo ultimo lo dijo con un tono burlón, pero en vez de risas solo se escuchó silencio.
Bankotsu fijo los ojos en la mujer que tenía a su lado, viendo como esta había bajado la cabeza. Se sentía un muy leve temblor provenir de ese cuerpo tan frágil y fuerte a la vez, haciendo dudar al guerrero.
KAGOME - Con que... Bellas mujeres... - Susurró, como si estuviera afirmando algún hecho.
Entonces Bankotsu entendió, con una gran sonrisa en su rostro. ¿Esa miko estaba celosa? Miraba con un brillo divertido en sus ojos como la niña cubría sus ojos bajo su flequillo. Su brazo voló a su cintura nuevamente, tocándola suavemente.
BANKOTSU - Miko...
Kagome levantó su vista al escuchar esa voz de nuevo, pero esta vez en un suave y largo suspiro. Sus ojos chocolates se encontraron con los ojos azules de Bankotsu, fundiéndose en uno solo con tan solo una mirada. Él estaba serio y tranquilo, ella confundida y temerosa. Se quedaron mirando una gran parte de tiempo, compartiendo el mismo oxigeno a una proximidad peligrosa.
"Hazlo" susurró al voz ya conocida en la mente de Bankotsu.
"Se que quieres, déjate llevar." volvió a decir aquella molesta voz.
Sin embargo, esta vez Bankotsu hizo caso a esa voz. Acercó lentamente su rostro al de ella, sin dejar de mirarla. Estando a centímetros de su rostro, rozando sus labios con los de ella... ¿Por qué la miko no se movía? miró de nuevo y vio que estaba algo asustada, eso le hizo enojar. ¿Era tanto el miedo?
Bankotsu juró con una sonrisa interna que le haría quitar ese miedo.
¿? - Bankotsu-Sama... - Una vocecita femenina interrumpió el momento.
La jovencita que estaba en la entrada de la cabaña tenía unos grandes ojos azules, cabello rubio y sedoso atado en dos coletas y piel suavemente clara. Miraba con expresión se molestia pero voz controlada a la jovencita que estaba al lado del guerrero, siendo tomada por la cintura de aquel hombre. Debía de tener unos 16 o 17 años, según la opinión de Kagome al verla. Llevaba un kimono rojo intenso con el obi negro.
Bankotsu se dio la vuelta, viendo con rostro aburrido a la jovencita que estaba ahí.
BANKOTSU - Que quieres, Tahelia. - preguntó sin interés, fijando los ojos en la cabellera de la miko.
Tahelia tomó aire, haciendo su mejor cara de "chica bonita". Con una mano señaló fuera de la cabaña, fijando su mirada en el mercenario.
TAHELIA - El señor terrateniente quiere agradecerle por haber salvado nuestra aldea, como recompensa habrá un banquete y tendrá todo lo que desee y tendremos preparado para usted y su... miko - Dijo con desprecio la ultima palabra, al referirse a Kagome. - una cabaña cerca del río, si gusta quedarse por un tiempo.
BANKOTSU - No me quedaré, pero si aceptaré la invitación de tu señor.
La joven hizo una pequeña reverencia, despidiéndose.
TAHELIA - En todo caso, es usted bienvenido cuando este listo. Le esperaré en el banquete. - Salió no sin antes guiñarle un ojo a Bankotsu.
Bankotsu al ver como se iba aquella niña vio a KAgome otra vez, viendo que esta no le estaba mirando sino que miraba con el ceño fruncido a la puerta. Sonrió de medio lado.
BANKOTSU - Supongo que no tendrás que usar tu comida especial esta noche, y tampoco dormiremos juntos. - Dijo divertido, levantándose de donde se encontraba.
Kagome imitó sus movimientos mientras alisaba su traje, completamente destrozado. Suspiró con pesadez y buscó con la mirada su mochila, dirigiéndose a ella al encontrarla.
KAGOME - ¿Y esa es tu nueva compañera? - Preguntó, dándole la espalda al mercenario.
Bankotsu arqueó una ceja, mirando en su dirección mientras volvía a ajustarse su armadura.
BANKOTSU - ¿Y por que tendría que serlo? En este pueblo las mujeres parecen ser muy serviciales. - dijo soltando una risa.
Kagome no le contestó, pero a los ojos del mercenario su aura maligna era mas grande que cualquier Yokai en ese momento.
Volvió a sonreír. "Esta será una noche muy larga, supongo"
*...*
Oscuridad, aroma a sangre, cadáveres inundando los pozos. Era el sitio indicado para ella.
Una mujer de hermoso cuerpo, cabello rojo como el fuego y verdosa mirada penetrante caminaba por su cueva. Vestía puras pieles pegadas a su piel como un vestido corto negro, atándose fuertemente de los costados como si fuera un corset. Llevaba en sus manos una calavera y en frente de ella un cuerpo decapitado estaba atado al muro de piedra. Con delicadeza puso la cabeza sobre el cuello del cadáver y susurró un conjuro en voz baja, haciendo emanar una luz rosada proveniente del cuerpo del humano muerto.
De pronto, las cabezas se unieron. La mujer vio complacida mientras murmuraba como la cabeza se pegaba fácilmente al cuerpo y cambiaba el tono de piel, ojos y facciones. Pasaron los minutos terminó de recitar el conjuro y vio como comenzaba a moverse aquel cuerpo completamente cambiado. Era ahora otra persona diferente y ahora estaba vivo, con su corazón latiendo en su pecho y en sus venas la sangre correr con prisa en todo su cuerpo.
La mujer sonrió, satisfecha de su trabajo.
A su mente se le vino una de sus creaciones, de ojos azules y cabellos negros.
¿? - Hum... Bankotsu... - Murmuraba mientras tapaba el cuerpo del nuevo viviente. - Donde te encontrarás ahora mi querido Bankotsu. - Suspiró, con el rostro como el de una jovencilla enamorada.
Bueno, creo que llegó el momento de presentarme n.n
Como han podido leer en los capitulos que he escrito hasta ahora comienza con besos y sensaciones, siguiendo con enojo y tristeza entre ellos. ¿Les ha parecido bueno? Es el primer Fanfic que he hecho y no se como estará *n*
La situación de Bankotsu es compleja, pero esto se va a resolver en los siguientes capitulos. El nos mostrará que no todo es matar para vivir y que el dolor y la perdida de seres queridos influgen en sus decisiones. Sin embargo... ¿Kagome será capaz de entender a fondo la situación?
Tendrá muchos capitulos, por que no me canso de las nuevas ideas que se me ocurren para cada uno. ¡Estoy tan ansiosa! Tiene muchas visitas y estoy feliz de saber que alguien lee con atención todo mi esfuerzo :'D
Pueden expresarme sus opiniones, comentandomelas así las leo al día siguiente n.n Gracias por los que se han puesto a leer hasta ahora, voy a seguir por mucho tiempo y en este momento estoy haciendo un especial OneShot de Sesshomaru, por si les interesa ^-^
Muchas gracias a todos los que estan leyendo :D pronto subire el capitulo 10 que tendrá algo de situaciones "intimas" (Ni yo me creo que hablo con tanta formalidad :v )
Los quiere: Martu (Shelikernr) 3
