Buenas a todos, hoy libro, mi tercerc dia libre en todo el mes. Y os subiré dos o quizá tres capitulos. Como siempre, que os guste.

El Legado Prohibido de los Uzumaki

Capítulo 10. La Guerra de los Renegados

Shikamaru estaba esperando pacientemente en el enclave al siguiente movimiento del líder de los Renegados. En cuanto le informaron de la táctica que había empleado desconfió de las verdaderas intenciones de Kuroyagi. Había demostrado ser un hombre inteligente y de honor, aunque no sabía realmente sus estrategias ni su forma de pensar su habitual sobreestimación de las cualidades del enemigo le llevó a idear una contraofensiva desesperada. Llegó a la conclusión de que los renegados desconocían la desaparición de Naruto y habrían planeado una táctica para contrarrestar su poder; siendo la más básica la de emplear un señuelo. O bien lanzaban un ataque falso en un flanco para atraer su atención o el mismo Kuroyagi atraía al Uzumaki. Fuera como fuese la superioridad numérica y ofensiva les daba una gran ventaja, aún más faltándoles Naruto.

Sin saber exactamente a qué atenerse planeó una estrategia dual que incluía enviar a sus ninjas de refuerzo contra la hueste, mientras que Hinata, Sai y Lee flanqueaban al ejército para cortar ataques sorpresas y reaparecer donde más falta hicieran, ya que, tal y como esperaba Shikamaru, el líder renegado pensaba atacar en otro sitio una vez puesto el señuelo, fuese donde fuese. Junto a él se había quedado Shino, como guardaespaldas y este trabajaba laboriosamente en la crianza de sus insectos devoradores de chackra natural. Necesitaría su fuerza, la única lejanamente comparable al poder de Naruto, para entretener a Kuroyagi hasta que cerrase su trampa.

El Nara había dispuesto una red de cables alrededor del campamento, un dispositivo de seguridad ridículo de no ser por sus cuerdas de sombra que perimetraban el sitio. Cualquier modificación en la luz que precisaban esos delgados haces sombríos alertaría al shinobi de cualquier intrusión. Sabiendo sus aliados cómo entrar al cuartel, y teniendo vedada la zona a todos los civiles y soldados de menor rango. Gastaba bastante chackra del ninja, pero aceptaba pagar la posibilidad de asegurar la misión. Se respiraba un aire tenso en la cálida noche, las propias estrellas apenas iluminaban el firmamento, posiblemente oscurecidas por otro cuerpo celeste, o resguardadas por un silencioso velo de oscuridad. Al menos ocho hogueras iluminaban el terreno, más unas candelas dentro de la cabaña que formaba el principal edificio del cuartel general. La torre prisión rudimentaria entraba dentro del mismo, y aquella noche se veía acompañada de los aullidos de Suigetsu, quien clamaba por ser liberado, recuperar sus espadas, y demás improperios. Encerrado bajo un sello especial que le impedía usar su Técnica de Hidratación para escapar se había quedado como un perro clamando su libertad día y noche, para agobio de carceleros y encarcelados, quienes exceptuando al llamado Kontomaru no habían intentado escapar. Habían usado en cada uno de ellos un grillete especial para evitar que usasen su chackra, pues poco podría haber hecho una simple jaula de madera y piedra contra una habilidad de elemento polvo.

Shikamaru había pasado a hacer un poco de té para ambos mientras esperaban, para combatir el sueño, al que su cuerpo entrenado y su mente acostumbrada al ejercicio inmediato no habían terminado de derrotar. Cuando de repente notó una perturbación en su sombra, provocada por un único individuo. Con una gran rapidez plegó las sombras extendidas por todo el enclave para atrapar al invasor, fuese quien fuese, y tras unos segundos logró capturarle.

─ Técnica Oculta, Imitación de Sombra, completada ─ sonrió triunfal.

Forzó al individuo a caminar varios metros hasta mostrarse a la luz hasta que apareció el shinobi pelirrojo, mostrándose altivo, desafiante y confiado. Demasiado como para haber sido capturado.

─ Shino…

─ Sí ─ afirmó el Aburame arrojando un shuriken antes que él terminase la orden.

Aunque no le entusiasmaba el maestro de los insectos tenía que admitir que era tan intuitivo cómo él, y trabajar en equipo con él era muy cómodo, si le quitabas su fría personalidad. Tal y como pensaba era un clon lo que había atrapado, y no tardó demasiado en aparecer el autentico Kuroyagi esgrimiendo su lava incandescente y sus tifones en miniatura. Shikamaru no pudo más que alejarse de un salto para evitar el ataque, pero el Aburame se lanzó con sendos kunais en cada mano y golpeó con sus bolas de insectos al líder renegado, demorando el terrible ataque que según Hinata había detenido al mismísimo Kyubi. Su mente comenzó a concebir diversos planes, a cada cual menos eficiente debido al escaso número de efectivos de los que disponía. Cómo le gustaría tener al menos a Chouji, un poderoso guerrero que lucharía a brazo partido y con total confianza en él hasta que obtuviese un plan. Estaba seguro que alguna formación Ino-Shika-Cho surtiría efecto, pero no tenía a ninguno con él.

─ Maldito Naruto ─ repitió mentalmente ─. Shino y yo solos no podemos vencer a este. ¿Dónde estarán Hinata, Sai y Lee? Eso es, debo llamarles y resistir.

Shikamaru agarró una de las bengalas que llevaba en su hombro y la alzó al aire, disparándola e iluminando el cielo con su luz naranja. En unos minutos aparecería alguien según se decía a sí mismo. Volviendo su vista al combate encontró al Aburame luchando hasta el límite, con la ropa medio quemada o rasgada por los vientos huracanados del tifón. Los insectos que le quedaban a este eran diezmados en las labores de defensa que les encargaba su maestro y ni siquiera su fuerza de ermitaño le permitía para a la ofensiva.

─ Shikamaru, no te preocupes por mí, sólo piensa alguna estrategia para salir de aquí ─ gritó Shino en unos segundos de paz.

─ Kuroyagi de la Cascada, ¿qué es lo que deseas? ─ inquirió de pronto el Nara, dándose cuenta del valor que tendría una conversación en estos momentos como excusa para ganar algo de tiempo.

─ No esperaba negociaciones por parte de la Hoja en estos momentos. Sólo quiero destruiros y liberar a mis amigos.

─ Y si liberásemos a tus compañeros, pactarías una tregua ─ añadió con premura al observar como Kuroyagi desactivaba su técnica y daba un respiro a su compañero.

─ Poco valen las promesas de tu aldea. Y vacío es tu propósito, sabes perfectamente que si firmo una tregua en cuanto os hagáis fuertes nos arrasareis. Si ofrecierais un salvoconducto. Pero no, hace años que decidí no tomar nada que ofrecieran las villas ocultas de shinobis.

─ Quizá es momento de hacerlo ─ añadió alertado por el peligro.

─ Sólo haré un trato, se firmará con vuestra sangre, y expondrá lo siguiente: vosotros moriréis y mis compañeros serán rescatados.

Con esas palabras el renegado realizó una técnica de agua contra el Nara, quien a falta de esquivarla trató de bloquearla cruzando sus brazos armado con un par de kunais, esperando fútilmente sobrevivir. Sintió salpicaduras en la piel, y al abrir los ojos encontró a Shino bloqueando la técnica con su cuerpo. Sus ojos habían perdido las ojeras de ermitaño y por primera vez alguien contempló los verdaderos ojos del Aburame, cosa que hubiera sorprendido a Shikamaru de no encontrarse aterrado por la situación, y a la vez preocupado por su amigo. Por el rabillo del ojo percibió a Kuroyagi acercarse mientras encendía su puño de lava.

─ Técnica Oculta, imitación de sombra ─ dijo a la defensiva.

El haz de sombra fue fácilmente esquivado por el pelirrojo, quien terminó de cargar contra el Nara.

─ Técnica Oculta, Colmillos Dobles.

─ Técnica Oculta, Bala de Cañón Humana.

─ Técnica Oculta, Lluvia de Acero.

Esas técnicas golpearon a Kuroyagi antes que pudiera acercarse demasiado a Shikamaru; con tal de evitar daños empleó a la vez el tifón y la lava en detener las dos técnicas cuerpo a cuerpo, pero tuvo que replegarse ante la siguiente lluvia de armas ninja que lanzó la kunoichi de la aldea. Kiba, Tenten y Choji aparecieron delante del Nara, posicionados para defenderle. Akamaru volvió de un salto saliendo de la espesura tras perderse con la rotación debido a los años de más que se le empezaban a echar encima, habiendo superado ya los siete años. Los tres ninjas que habían acudido como refuerzo debían haber traído el convoy y habían tenido que detectarlo para llegar en un momento tan adecuado que pareció a Shikamaru una especie de broma del destino, como escrito por las estrellas. No obstante apenas se relajó unos pocos segundos antes de comenzar a maquinar nuevas tácticas con los cuatro ninjas que eran en ese momento, tan concentrado que ni siquiera oyó el saludo de su corpulento amigo.

─ Déjalo Choji, no ves que está pensando en estos momentos. Este tiene que ser un enemigo muy poderoso, ojalá tuviésemos refuerzos ─ dijo Tenten con su brutal pragmatismo o desanimo como solían decirle.

─ No necesitamos demasiadas tácticas, somos cuatro contra uno, cinco si contamos a Shino, pero está demasiado herido. Le haré trizas por ello ─ proclamó altivo el Inuzuka.

─ Conozco a Shikamaru, si está tan preocupado en este momento es que es un enemigo poderoso. Luchemos de forma pasiva ─ comentó reflexivo Choji Akimichi.

─ Dejaos de chachara ─ tronó sorprendido de sí mismo Shikamaru ─. Tenten, usa tus técnicas espacio-temporales para proporcionarnos unos segundos. Choji, Kiba, Akamaru, atacad por los flancos con vuestras mejores habilidades, este es un criminal de rango S capaz de enfrentarse de igual a igual con Naruto en modo zorro. Debe tener un nivel de Kage, no en vano le llaman la Sombra Renegada.

─ Yo también seré Hokage, vamos Akamaru, demostrémosle el poder de nuestra Técnica Animal.

El bravío Inuzuka corrió a cuatro patas por el flanco izquierdo, primero alejándose para alcanzar algo de espacio y luego cargando. Tenten ya había desplegado sus tres rollos de armas ninja, e incluso había arrojado siete largas guadañas con una precisión increíble que cortaron superficialmente al pelirrojo. Choji corrió cuanto pudo para igualar a su compañero e infló su cuerpo con los kunais atados a fin de descuartizar al enemigo en nombre de Shino. Shikamaru por su parte se adelantó y lanzó su sombra, reptando de arma en arma para que Kuroyagi no la descubriese y cazó finalmente al pelirrojo.

─ ¡Ahora chicos! Lo tengo atrapado.

Los dos amigos encerraron al pelirrojo en un ataque doble. El Inuzuka se fusionó con Akamaru y uso un Gran Colmillo Perforador mientras que la Bala de Cañón Humana perforaba el costado derecho. La fuerza del impacto lanzó al renegado hacía atrás,tirando recíprocamente del Nara, atado a él por su sombra hasta que la cortó. Una vez se levantó la polvareda causada por ambas técnicas rotativas aún estaba Kuroyagi en pie, con sendas heridas en el pecho y el costado, cauterizadas con fuego pero respirando trabajosamente.

─ No llegué a pensar que me daríais tantos problemas ─ resolló este.

Kuroyagi realizó nuevos sellos manuales e invocó a dos águilas de mediano tamaño, quizá lo bastante grandes para portar durante unos minutos a un hombre adulto de sus patas y les ordenó atacar a los dos ninjas más adelantados. Chouji trató de usar su técnica de la hinchazón parcial para abofetear a su pájaro, mientras que Kiba saltaba de árbol en árbol, o apoyándose en el lomo de Akamaru para tratar de atacar a la suya. Shikamaru había aterrizado mal y no estaba en condiciones de aprovechar la oportunidad, por lo que miró a Tenten. Esta le devolvió una mirada sorprendida, viéndose en el apuro de tener que protagonizar el ataque. El Nara sabía de la gran capacidad de la recatada kunoichi, tan fría y sería como dulce y valiente en una mezcla perfecta de la que carecía cualquiera de las otras mujeres de su vida.

Al final Tenten reaccionó casi sin meditar lo que hacía: pues arrojó varios shurikens, desplegó nuevos pergaminos que despidieron kunais y otras armas. Incluso agarró su enorme mazacote y lo lanzó cuán grande era contra un Kuroyagi impactado por la fuerza bruta de la kunoichi. La enorme porra también fue bloqueada por un viento huracanado del pelirrojo, ya exhausto, cuando la ninja de la Hoja se vio aparentemente sin armas, con la mano en la barbilla pensativa. Shikamaru forzó sus piernas para tratar de socorrer a su amiga pero cuando volvió a mirar encontró un gran abanico rojo que le recordó a su Temari, del que salían borboteando las hierofanias de los cinco elementos: rojas llamas salían de una de las cinco secciones del abanico; chorros de agua danzando en el aire goteaban de otro, chispeantes rayos electrizaban el ambiente y tornados slían despedidos a la vez que la tierra se levantaba poco a poco.

─ Arte ninja, abanico de los cinco elementos

El pelirrojo había unido sus manos y se dirigía hacia la ninja un lecho de roca que amenazaba con atraparla, pero la habilidad de la kunoichi fue aún más poderosa, y combinando los cinco elementos desactivó la naturaleza de la técnica, anulando su ataque. Y con un nuevo golpe arrojó la furia de esos cinco elementos contra Kuroyagi. Derrotándolo finalmente y haciéndole caer con múltiples heridas: desde quemaduras hasta cortes pasando por todo tipo de articulaciones fracturadas.

Shikamaru se quedó ciertamente pasmado, nada imaginaba acerca del poder de la kunoichi, o de su arma. Debía ser el abanico de los elementos, una de las reliquias del Sabio de los Seis Camino que según informes usaban Kinkaku y Ginkaku, los hermanos de Oro y Plata cuando fueron resucitados. Ahora trastabillando se acercó a la mujer y le tocó el hombro, ante lo que dio un respingo.

─ Ya está Tenten, has hecho bien. Ha sido impresionante, pero necesito que hagas más. Ayuda a Shino o captura y neutraliza a Kuroyagi.

─ Ya nos encargamos nosotros ─ comentó Kiba rascándose la cabeza, visiblemente celoso del poder de la kunoichi ─. Vosotros descansad, hemos derrotado a las águilas, y Choji ya está asistiendo a Shino.

─ Shikamaru ─ respondió Tenten casi en estado de shock ─, ayúdame a recoger las herramientas ninja. Necesito descansar, tras lo que he hecho me quedé a cero de chackra.

─ Claro Tenten, y luego me contareis cómo habéis llegado ─ terminó el Nara tratando de quitarle hierro al asunto.

Rock Lee se había visto sacudido en parte por los haces de viento huracanados que habían sido convocados por un ninja anónimo. Habiendo activado la sexta puerta de chackra realizó un Tornado de la Hoja para neutralizar aquel, lo que había salvado también a la desertora de la Hoja. Por el rabillo del ojo pudo ver a Hinata salir disparada hacia un extremo, mientras que su contrincante simplemente levantaba una barrera adecuada y no alcanzó a ver a Sai ni a Shiseida. Ahora se encontraba en la mitad de una polvareda, esperando a que se levantara lo suficiente la cortina de arena y tierra como para dirigir sus ataques. Pero un sonido bien conocido silbó en sus oídos, y más por instinto que por la razón esquivó una lanzada de Li. De una forma u otra esta podía sentirle y le estaba atacando, de forma demasiado certera como para pretender estar atacando a ciegas.

Procurando moverse lo más silenciosamente posible Lee esquivó una tras otra las lanzadas de esta, a la vez que trataba de localizarla. Intentó en vano concentrar chackra en sus oídos para oír mejor a su contrincante, pero si no se le daba bien en estado normal aún peor habiendo abierto la sexta puerta. El nuevo chackra liberado aumentaba a la vez todos sus músculos y sentidos. Pero no llegaba a alcanzar cotas tan elevadas como el olfato de Kiba, y ni de cerca al Ojo Blanco de los Hyuga. Abrir la séptima puerta era un peligro, pero si no lo hacía Li acabaría ensartándole.

Abrió la puerta en el momento justo para coger y romper otra de las lanzas de la mujer. El halo azul de chackra iluminaba la zona, lo justo para observar los ojos desorbitados de la castaña. En esos momentos deseaba usar el Hirudora de su maestro, la técnica perfecta para deshacer la nube de polvo y de paso herir lo justo a Li para no matarla, pero si dejarla fuera de combate por un tiempo. Sin embargo decidió utilizar nuevamente su Entrada del Rinoceronte, la única técnica propia que él había diseñado. Pero antes de fijar su objetivo recibió un chorro de agua que le hubiera atravesado de no ser por su escudo que bullía chackra. Esa era una de las técnicas de Shiseida, por lo que también debía estar rondando por ahí, y ella era una ninja perceptiva, debía ser su primer objetivo.

Consciente del potencial peligro que tomaba decidió usar su nueva habilidad en un combate real. Apelando a su nueva regla personal sólo podría usar esa técnica una vez a la semana, según Naruto, y bajo su supervisión, pero este era el momento de romper las reglas en busca de poder. Impresionaría a la mujer que amaba y la derrotaría, obligándola a regresar a Konoha, y si hacía falta acabaría con todos los otros ninjas renegados.

─ Octava Puerta, puerta de la vida ─ pronunció Lee.

Un estallido de chackra rojo dispersó totalmente la polvareda, donde el guerrero fue consciente de lo ocurrido. En el otro extremo de la explanada, saltando por las copas de los arboles había una comadreja armada con una guadaña, segando arboles en busca de Nagao, quien escapaba de ella tan rápido como podía, siendo perseguido a la vez por Sai e Hinata. Más cerca suya estaba una kunoichi de la Villa Oculta de la Arena, de pelo rubio trenzado en tres enormes coletas, envuelta en un uniforme parcial encima de su traje de dos piezas púrpura oscuro, e iba armada de un gigantesco abanico blanco con tres lunas violetas dibujadas, totalmente extendido en dirección a la desertora de la Arena.

Y delante de él se encontraba una exhausta Li, armada a duras penas con la lanza que le quedaba. El guerrero concentró sus esfuerzos en derrotar a Shiseida, lanzándose a la velocidad del rayo contra esta, a la que propinó un puñetazo a la velocidad del sonido, uno que creó el vacío temporalmente.

─ Entrada del Elefante.

El experto de las técnicas físicas ejecutó siete de los golpes maestros de esa habilidad en la desertora de la Arena, quien debió perder el sentido y agonizar hasta la muerte en el tercer golpe. Pero una primera ilusión le hizo fallar el primer golpe, por unos centímetros no dio de lleno, pero fue un escaso consuelo para ella ya que el poder del ataque deshizo la misma ilusión permitiéndole conectar correctamente el segundo. El octavo y más potente golpe consistía en un puñetazo en descenso, que amenazaba con romper toda la isla. Aún se mantenían los destrozos producidos por el asalto final de Gai Maito contra Madara Uchicha investido como Jinchuriki del Juubi. Pero en los últimos segundos la kunoichi renegada de la Hoja se interpuso en el trayecto del ataque. Lee abrió bien los ojos aterrorizado mientras asistía a cómo su puño volaba literalmente la caja torácica de la mujer y reventaban todos sus pedazos por los aires, menos de medio cuerpo de esta quedó en el suelo, quedando los brazos y la cabeza esparcidos a más de sesenta metros y todo el tronco volatilizado por la presión del aire hasta quedar reducido a polvo.

Rock Lee miró de forma inexpresiva a lo que quedaba de Li, asustado de su propia fuerza y furioso consigo mismo por haber sucedido eso. Deseando poder negar lo evidente se encontraba la Bestia Verde de Konoha mientras Temari, la kunoichi de la Arena que había acudido a salvarles, apresaba a Shiseida, más muerta que viva también. Y mientras Hinata golpeaba finalmente con sus signos Hakke a Nagao a la vez que la comadreja invocada por la ninja de viento destrozaba la marioneta del mismo. Su combate en ese ámbito de retirada había sido frenético, ya que el ninja de la Hierba usaba su títere para atacar a la vez que usaba sus técnicas de gravedad para defenderse; y era capaz de autoregenerarse. Sólo el ataque definitivo entre los tres, con Sai recibiendo la onda gravitatoria e Hinata golpeando pudo derrotarle.

Finalmente, y más a fuerza de notar como su corazón se detenía, Lee usó el chackra de Naruto para volver a cerrar las ocho puertas y restaurar su resistencia, aplicando la increíble vitalidad de los Uzumaki a su organismo. Esa había sido la idea de Naruto durante su primer entrenamiento, y Lee había sido capaz a los pocos intentos de usarla para abrir puertas y realizar sus técnicas más devastadoras sin ningún tipo de resentimiento posterior. E incluso se había atrevido a usar la octava puerta junto a Naruto, quien le suministró todo el chackra de Kurama y suyo que podía soportar. Era algo diferente al manto de chackra que recibió en la pelea con Obito como Jinchuriki, pero semejante. Sentía su fuerza bullir y se creía capaz de cualquier cosa, pero no podía afrontar una muerte más, había llegado a confiar y querer a esa mujer, y junto a Tenten era la persona del género femenino que más apreciaba.

Una vez curado sus compañeros regresaron, bastante exhaustos. Sai afirmó haber visto la bengala de Shikamaru que ordenaba regresar al campamento y trataron de correr hacia ella, espoleados por Temari, quien no paraba de gritarles que se dieran prisa. Lee no es que no tuviera fuerza, fácilmente podría haber adelantado a esa, pero su espíritu de lucha se había apagado; y una idéntica mirada percibía en Hinata. Sai aparentaba estar en buen estado, pero estaba tan cansado como el que más. Y tan distraídos estaban que ni se percataron de la intrusa que apareció en medio de su columna.

─ Así que vosotros sois la brigada secreta. Si fuerais más lentos la guerra sería un desastre malditos incompetentes ─ comentó la kunoichi llamada Karui.

─ Este montón de vagos de Konoha me ralentiza.

─ A ver si es verdad, nuestro batallón ha destruido a la hueste de renegados. No había ninguno de los Guardianes Renegados, Omoi estaba deseando enfrentarse a alguno, pero yo me alegro de haber participado en la refriega, he pateado bastantes culos.

─ ¿Así que los habéis vencido a todos?

─ Chojuro y Omoi están dirigiendo varios escuadrones para capturar a los que quedan. No tardaran demasiado.

─ En ese caso adelantémonos las dos ─ sugirió Temari, notablemente interesada por ver a Shikamaru.

Las dos kunoichis se alejaron a un paso más veloz mientras Hinata y Sai frenaban a la vez. Lee se paró igualmente y se sentó taciturno en un tocón, unos metros alejados del artista y la kunoichi de pelo negro azulado. Los dos se estaban tratando las heridas provocadas por Nagao y Shiseida, quienes aprovechando la polvareda habían usado sus habilidades para atacar a ciegas el primero, y con una puntería demoledora la segunda. Hinata tenía una cicatriz en el rostro, marcándole la mejilla, casi parecida a las marcas felinas de Naruto, además de otros cortes menores y quemaduras a lo largo del cuerpo. La joven necesitó quitarse, olvidando cualquier pudor, su ropa hasta quedar en su camisa interior de rejilla; en otros momentos incluso el noble Lee hubiera echado alguna ojeada curiosa, pero ahora se sentía vacío. Parecía que la misión había terminado, sospechaba que de una forma u otra Shikamaru había derrotado a Kuroyagi y por extensión a todos los renegados. Una vez llegasen las dos caravanas restantes la colonia alcanzaría un gran papel y podrían dar la misión por finalizada. La muerte de Neji l impactó pero debía seguir luchando con todo su esfuerzo, esta vez no, y la fallecimiento era tan reciente que aún veía sus manos manchadas con la sangre seca de la kunoichi.

Cuando quiso darse cuenta sus compañeros le miraban extrañados, preguntándole si le ocurría algo. Sin responder Lee se levantó y de un salto reemprendió el viaje. Sabiendo que esta crisis sólo podía tratarla una persona en el mundo. Una que vivió lo mismo que él, al perder a la persona que amaba aún sin saberse correspondida.

Tras unos minutos Shikamaru notó como la respiración de la kunoichi se relajaba, le había cogido de la mano con tal de que esta se tranquilizase. Mientras él mismo descansaba también. Deseaba saber cómo andaba la situación en el resto de los frentes. Nadie se había molestado en usar el sistema de bengalas que había acordado con Sai, Omoi y Chojuro, los jefes de los demás escuadrones, hecho que tampoco le sorprendía demasiado. Si Kuroyagi yacía derrotado delante de él significaba que el Kuroyagi que comandaba la hueste era un clon o un impostor, confiaba en que sus refuerzos pudieran haber derrotado a la hueste y que su escuadrón secreto combatiese a los Guardianes Renegados que quedasen. La parte más arriesgada del plan había sido un éxito, al sonreírle la fortuna apareciendo los refuerzos de la Hoja, y el desconocido poder de Tenten. No obstante la joven aparentaba estar agotada, orgullosa de lo que habñia hecho, pero tan sorprendida como cualquiera de ellos. Y tanto reconocimiento indirecto, reflejado en los ojos de Kiba, Choji o los suyos propios debía haberla incomodado, una vez más apretó de forma tierna la mano de Tenten entre la suya mientras le susurraba de forma paternal que todo iba bien.

─ Así que a estas cosas te dedicas cuando estoy lejos ─ dijo una tétrica voz bien conocida para él.

Se dio la vuelta y encontró a su Temari, con una mueca furiosa y unos ojos verdes incandescentes que le miraban acusadoramente. Con un aspaviento tan torpe como violento que le recordó demasiado a las batallitas que tenían sus padres cada vez que esta encontraba una revista pornográfica de él Shikamaru retiró la mano de la de Tenten y se rascó la cabeza, procurando ser el chico pasota guay que Temari conocía y no tratar de revelar lo que su corazón le reclamaba. A lo que esta respondió enarcando la ceja derecha, manteniendo la fiera expresión, pero Shikamaru ya la conocía lo bastante como para comprender que se alegraba de verlo a pesar de todo.

Karui en cambio entró cual huracán, exigiendo un informe de situación, quejándose a viva voz de haber sido enviada como refuerzo y apartada de su escuadrón. El Nara andaba demasiado embobado pensando qué decirle a la ninja de la Arena como para responderle y obvió a la pelirroja; el Inuzuka hizo lo propio, quejándose del griterío. Por lo que sólo su corpulento amigo, más que acostumbrado a los continuos vapuleos de Ino Yamanaka, conversó con la kunoichi de la Nube, informándole cuanto sabía, bastante según lo poco que oyó. Y dejó a ambos conversar en una graciosa situación que habría divertido e incomodado a unos y otros, con ella preguntando a gritos y él parlamentando pacientemente, mientras fruncía una mueca pacificadora que se iba apagando a medida que avanzaba la conversación.

Tenten se quedó atrás, imaginándose que estorbaba, se escurrió lentamente hasta acompañar a Shino y Kiba. Shikamaru dio unos pasos más en dirección a la mujer rubia, a la que cogió de las manos y besó delante de todos los demás sin importarle las consecuencias. La boca de Temari se torció al principio, embargada por la sorpresa y la indiscreción, pero pronto respondió a su estimulo, acoplándose sus labios sobre los suyos y viajando despacio, desplazando su mano alrededor de su cuello, a lo que este actuó en consecuencia agarrándola más firmemente.

Tras un beso que debió parecer eterno al resto, pero que sólo duro unos segundos a los participantes ambos se separaron y se sonrieron mutuamente, algo ruborizados pero con una gran energía rezumando de sus cuerpos, chispeando entre ellos. Sintiendo las manos de su frugal novia alrededor de las suyas, tiraron de él y le condujeron a la espesura, lejos de miradas indiscretas.

─ ¿Que te sucede Temari? ¿Por qué no respondiste a mis cartas? Amo cada vez que te veo, incluso por recibir una misiva tuya, pero por qué lo haces todo tan difícil.

─ Las cosas no son fáciles. Kankuro se ha casado, Gaara sigue combatiendo con los cada vez menos opositores a su titulo de Kazekage, aún después de la Guerra y su heroica actuación. Quiere que me case con algún miembro de algunos clanes de la aldea. Soy sincera, he tenido algunas citas con extraños, pero ninguno lograba reemplazarte.

─ ¿Y por qué no lo hacemos público? Ya basta de engañarnos a nosotros y al resto del mundo. Nos amamos y ya está, yo quiero casarme contigo.

─ Eso me gusta ─ cedió momentáneamente Temari ─. Pero ambos tenemos obligaciones y un enlace como el nuestro tendría consideraciones políticas muy graves. Que la hermana de la Sombra del Viento se casase con uno de los principales líderes de la aldea de la Hoja podría traer tensiones en los demás países.

─ Olvida todo eso. Encontraremos la forma. Te lo pido oficialmente, Temari, quieres casarte conmigo, no tengo ninguna sortija más que el pendiente que llevamos los integrantes del equipo Ino-Shika-Cho. Considéralo una prueba de mi seriedad ─ dijo el Nara retirándose el pendiente, quitándole la aguja y ofreciéndoselo a la mujer rubia.

Ni siquiera él había sospechado llegar a esa declaración pero la idea de su mujer saliendo con otros hombres le hacía hervir la sangre y no quería que sucediese más. Su parte más analítica conocía los riesgos de una acción como esa, pero su corazón al menos le razonaba que una simple boda no significaría el fin de la paz mundial, menos estando Naruto presente todavía. Pacientemente se reafirmó en su proposición, echando toda la carne al asador, como diría su viejo amigo y esperó la respuesta de esta, arrodillándose en el húmedo suelo del bosque.

─ Qué me dices Temari. Quieres empezar a pensar como será nuestra vida juntos en lugar de vivirla como si se tratase de una fantasmal experiencia que vamos atesorando poco a poco. Quiero ser tu esposo y vivir juntos, incluso estaría dispuesto a mudarme a tu aldea.

─ Shikamaru ─ sonrió esta tímidamente, una expresión que nunca había visto en ella ─, creo que tienes razón. Es la única opción, que le den al mundo, sólo importamos tú y yo. Y no quiero que nuestros hijos se crien en la Villa Oculta de la Arena, estaremos mejor en la Hoja, donde el clima es mucho más agradable. Pediré a Gaara que me nombre embajadora oficial y nos mudaremos.

─ ¿Entonces nos casamos?

─ Claro que sí estúpido ─ rugió Temari retornando a su fiera expresión anterior.

Esta cogió el pendiente y se lo colocó ella misma en la mano izquierda, quejándose de la incomodidad del mismo ante la cual este prometió comprar uno de verdad en cuanto regresasen. Finalmente se tomaron de las manos y se fundieron en un nuevo beso, estando prometidos de una vez por todas.

Fin de capítulo

Hasta aquí el capítulo decimo. Os pasaré el siguiente mañana por la noche para aumentar las visitas, que si no no suben. ¿Alguién sabe cómo usar mejor las etiquetas para dar mñas salida a mi fic? Que me temo que una vez terminé se amontonará demasiado en el monton.