TODO SE VUELVE NUEVAMENTE NEGRO
"Piérdete en el camino si quieres, pero no te pierdas a ti en él"
Bella
Todo estaba sumido en una total oscuridad cuando por fin abrí los ojos. No sabía cómo había llegado hasta mi cama, pero agradecía a quien quiera que me hubiese llevado porque realmente sentía el cansancio azotar mi cuerpo. Trate de incorporarme, pero al momento sentí una punzada atravesar mi cuerpo y un gemido de dolor brotó de mis labios. No intenté nuevamente el sentarme en la cama. Opte por quedarme recostada, mientras trataba de recordar lo que había sucedido.
¿Qué había pasado? Aún las cosas en mi cabeza estaban confusas, flashes de los acontecimientos previos a mi pérdida de conciencia atacaban mi cerebro, produciéndome una gran jaqueca. Recuerdo que me encontraba esperando a Alice, cuando apareció Tanya y su séquito en el baño, también recuerdo como se habían burlado de mí sin ningún remordimiento, sacando nuevamente a la luz el suicidio de mi madre y mi gordura, y luego como había sido vilmente golpeada por ellas. Sentí como se me revolvía el estómago al pensar siquiera en la posibilidad de que la muerte de mamá fuera culpa mía.
"No lo es, yo sé que no hay responsabilidad de alguien implicada en su muerte, ella estaba enferma."
Entonces, ¿Por qué dudaba?
Mis ojos se aguaron por darle vueltas al asunto.
¿Y si Tanya tenía razón y mi mamá realmente terminó con su vida por mí? ¿Podría una madre odiar tanto a su hija como para matarse?
Sacudí mi cabeza para quitar esa idea de ahí, al mismo tiempo que ardientes lágrimas descendían por mis mejillas. De nuevo sentí como mi estomago se encogía y unas ganas enormes me dieron de vomitar al pensar que yo era la asesina de alguien tan bueno como mi madre. Me paré de la cama ignorando el dolor que envolvía a mi cuerpo y corrí al baño con urgencia, mientras me convencía mentalmente que esa era una etapa superada, que ya había ido al psicólogo por ello y que no era culpable de nada.
Llegué al baño cerrando la puerta al tiro con llave, corrí al lavamanos, ya que era lo más cercano, y devolví todo ahí con asco, mientras nuevas lágrimas escapaban de mis ojos. Abrí la llave de paso de agua y la deje correr unos segundos, antes de atrapar un poco y llevármela a la cara para despejar mis ideas. El agua estaba fría, pero así era mejor, necesitaba saber que aun podía sentir algo más que dolor.
Levanté la vista del lavamanos topándome con mi cara demacrada, como meses atrás. Me observé detenidamente, vi la hinchazón en mi ojo derecho y el tono entre purpura y negro que estaba tomando la piel alrededor, luego noté mi labio partido, y una que otra contusión del cuello para arriba. Levanté mi polera sin pensarlo, para ver que tan mal estaba mi cuerpo y de nuevo se me aguaron los ojos al notar la cantidad de golpes que se veían en éste. Toqué con cuidado mi vientre presionando levemente sobre los lugares dañados, dejando que se reflejara de vez en cuando una mueca en mi rostro.
Estaba mirándome, cuando de repente recordé que Tanya me había llamado gorda nuevamente. Cerré los ojos negando, no estaba gorda ¿O sí? Volví a fijarme en el espejo, y casi pego un grito al ver reflejada a la antigua Bella ahí. Me piqué los ojos convenciéndome de que era una ilusión, pero cuando fije mis ojos ella seguía ahí acosandome. Respiré con dificultad y comencé a convencerme mentalmente de que esa no era yo, que yo había adelgazado, pero mi antiguo o quizás actual reflejo me estaba atormentando en ese momento. Retrocedí.
Salí del baño asustada, no quería seguir viéndome, me daba asco mi reflejo. Caminé de vuelta a mi pieza y me escondí bajo los cobertores, quedándome dormida después de un rato con mi antigua imagen dándome vueltas en la cabeza.
----------------------------- DOS MESES DESPUÉS----------------------------------------------
Me encontraba resignada a acompañar a Alice y a Edward a Almorzar. No tenía hambre y me cargaba estar en el comedor, ver como los demás comían asquerosamente cosas tan grasosas y calóricas, me daban ganas de vomitar. Atravesé la puerta del casino acompañada de mis dos amigos y nos pusimos en la cola de almuerzo, aun sabiendo que con suerte compraría una manzana. Debo admitir que hace semanas que ya nada era normal, desde ese día en que Tanya me dio una "calurosa" bienvenida, todo había dado un giro fatal. Me alejé de la gente de a poco, y casi ya ni salía de casa, sólo para ir al colegio, aunque a veces ni siquiera ganas de ello tenía. Además, casi ya ni hablaba con Edward, el estaba extraño conmigo, aunque no me importaba. Me había obsesionado con las calorías y comía solamente cuando era absolutamente necesario para que ni mi prima ni mi amigo me retaran diciendo que estaba perdiendo mucho peso. Claramente yo les negaba todo, había perdido 17 kilos en estos dos meses, pero cuando me miraba al espejo no se notaba. Les juro que iba al gimnasio y comía lo mínimo y me veía igual que siempre.
-¿Bella? ¿Sigues ahí cariño?- me preguntó preocupada Alice, sacándome de mis divagaciones.
-Si….eh….¿Qué decías?- pregunté
-Alice te preguntaba que si ibas a comprar o te ibas a saltar la comida como todas las otras comidas del día- dijo Edward enojado.
-Yo no me salto las comidas Edward, estoy comiendo normalmente- mentí descaradamente, mientras cogía una manzana y una coca cola light.
Edward me miró con una ceja levantada, mientras pagaba mis cosas y me iba a sentar a la mesa que ocupábamos siempre. No dejaron de mirarme mientras comía lentamente mi manzana y contaba mentalmente las calorías que llevaba consumidas en el día. No quería engordar, no podía engordar, debía ser perfecta para que él me quisiese. Abrí mi coca cola y la tome despacito, al mismo tiempo que Alice hablaba de ir a una fiesta el fin de semana, lo cual no me sentó nada bien.
-Alice, yo no pienso ir….sabes que odio todo eso- dije mientras guardaba disimuladamente la manzana en una bolsa, sin darme cuenta que Edward seguía mirándome. Sólo había comido la cáscara, no era mucho según mis cálculos.
-Pero Bella….- intentó quejarse, sin embargo fue interrumpida por el brusco movimiento que hizo Edward al levantarse de la silla.
-No lo soporto…..si tu lo quieres Ignorar Alice, está bien….pero yo no voy a hacerme el tonto mientras veo como una de las personas más importantes en mi vida se destruye-
Me quedé shockeada procesando sus palabras, pero luego de unos segundos, al ver que se levantaba, intenté agarrar su muñeca para que me mirase, pero ya había desaparecido. Me incorporé rápidamente, dejando a Alice sola sentada en la mesa del comedor e intenté correr lo más rápido posible para alcanzarlo. Salí del comedor y giré mi cabeza hacia todos lados, al mismo tiempo que sentía como mi corazón intentaba salirse de mi pecho por el sobre esfuerzo que estaba haciendo con mi cuerpo. Lo vi al final del pasillo, caminaba rápidamente. Volví a correr en dirección a dónde se encontraba, pero sentía como las fuerzas me abandonaban poco a poco.
-EDWAAAAAARD!!!!!- grité con lo último de fuerza que me quedaba.
Lo vi girarse hacia mí antes de caer y que todo se volviese totalmente negro.
Abrí mis ojos lentamente, pero los volví a cerrar por la cantidad de luz que había en la habitación. Pestañee un par de veces para poder adaptarme a la claridad de la habitación. Cuando logré mantener los ojos abiertos, me incorporé en la cama y miré a mí alrededor. Estaba en una habitación blanca y tenía olor a desinfectante. Observé a través de la ventana el patio del colegio y caí en la cuenta de que estaba en la enfermería. Sentí como alguien se movía a mi lado y al girarme pude observar a Edward con sus ojos puestos en mí. Le sostuve la mirada, pero él la desvió.
-¿Te encuentras mejor?- preguntó agachando la cabeza y jugando con sus manos.
-Si….-dije dudosa- ya me siento mejor, no sé porque tanto drama por un pequeño desmayo, no es como que no me haya pasado antes.
Quise golpearme en el momento que me miró con el ceño fruncido. Tonta Bella, no deberías hablar demás.
-¿Te has desmayado antes?- me reprendió
-No es tan terrible Edward….- dije tratando de persuadirlo- no es como si estuviese enferma o algo…solo es el cansancio, no he dormido bien últimamente.
Me miró incrédulo y luego simplemente negó con la cabeza.
-¿Por qué te haces ésto?- susurró.
-¿Hacerme qué?- pregunté restándole importancia.
-ésto….-dijo señalándome- ¿acaso no te ves? Es triste….no, ni siquiera eso, eres patética. Te estás matando por una estupidez. ¿Tan importante es el físico?
¿En verdad el me estaba preguntando si era importante el físico, después de todo lo que había sucedido entre nosotros? ¿No era él el que se avergonzaba de mí por ser gorda? Me reí con ganas antes sus ojos por lo que me había dicho y con una mueca de desagrado le hice frente.
-¿No crees que eres un poco hipócrita? ¿No eras tú el que se avergonzaba de mi?- le espeté con rabia- ¿O acaso me vas a negar todo?
-Yo….yo…- tartamudeó avergonzado.
-¿TU QUÉ?-dije desesperada-es esta estúpida sociedad la que me hace hacer esto. Fue suficiente de la Bella gorda, todos se burlaban de mi, incluso tú a mis espaldas…adelgacé y Tanya siguió diciendo que estaba gorda, y tenía razón….yo sólo quiero ser perfecta. Es así como son las cosas, si no eres una barbie te destierran, te golpean, te hieren sólo por un estúpido código de sociedad…- respiré con dificultad, sentía mi corazón a punto de explotar y mis ojos habían comenzado a desbordar lágrimas sin darme cuenta.- Debo admitir algo….todo esto lo hice porque tú me gustas desde que tengo memoria, me arrastraste a esto inconcientemente….sólo porque quería que me miraras como veías a Tanya….
Me tapé la cara con las manos, me daba vergüenza mirarlo a la cara después de lo que le había confesado. Escuché como se removía en su asiento y luego vino el rechinar de la silla cuando se levantó.
-Yo no quería esto Bella, yo nunca te obligué a nada…te dije que todo lo de ese día con Tanya había sido porque estaba ciego, me había dejado influenciar por ella, porque creí que me gustaba, pero realmente sólo era de caliente que quería estar con ella…. porque realmente con la única persona que quería estar era contigo, Tanya no te llegaba ni a los talones...sin embargo ahora ya no puedo estar cerca tuyo….no soporto ver cómo se consume tu vida ante mis ojos, como te matas por un capricho. Eras preciosa antes, irradiabas alegría y siempre tenías una sonrisa para mí, te desvivías por los demás, y ahora sólo veo lo demacrada que estas y los huesos que se marcan por todos lados, como te queda grande la ropa y como te alejas de todos, cómo te desvives por algo irreal…una belleza que no es belleza. Realmente lo siento si esto lo hiciste por mí, pero no era necesario….
Escuché como sus pasos se alejaban hacia la puerta. Levanté mi vista fijando mis ojos en su espalda.
-No quiero que te acerques a mí, no intentes hablar conmigo….olvida que somos amigos, no puedo tenerte de amiga, no así.
y simplemente se fue, dejándome ahí con el corazón recogido de dolor, sin saber que eso sería sólo el principio del infierno en el que se convertiría mi vida en los meses siguientes.
Hola! He retomado la historia después de mucho tiempo, pero tuve unas complicaciones en cuanto a mi estado emocional y físico, espero me disculpen. Sé que es un capítulo corto, porque mi diario esos días estaban llenos de cálculos de calorías y mi peso por todos lados, además que es un capítulo de transito, a todo lo que viene después. Realmente la anorexia es una enfermedad obsesiva. Espero les guste lo que les dejo, si no, bueno, lo siento. Saludos a todos aquellos que leen esta historia. Espero actualizar pronto, porque próximamente se viene el punto de vista de Alice y de Edward esos dos meses en que Bella los paso como si nada...diré que pasó con Tanya y su séquito de moscas en el siguiente capítulo, ya que en la vida real yo me enteré de ese hecho como 6 meses después, "Alice" y "Edward" disimularon super bien…. Si lees esto, no olvides pinchar el botón verde de abajo, me animarían mucho si dejaran un review.
Un abrazo a todos.
y sigan rezando por Chile, sobre todo por todos aquellos víctimas del terremoto.
un beso.
Mai Cullen.
