"Tu sangre, mi sangre"-

Por: Leia Fenix

Summary alternativo: Técnicamente de 17, Edward a sus 106 años tendrá que ser padre y madre de una joven tan hermosa como su madre, mitad vampiro mitad humana, que heredó su endemoniada personalidad y que la palabra "No está permitido" no entra en su vocabulario.

Declaimer: Absolutamente nada acerca de las historias y los personajes de la genial Stephenie Meyer me pertenece, desgraciadamente EDWAR no es mío (...solo me pertenece la genialidad y originalidad de mi historia.

Advertencia: Creo que está de más advertirles ya que lo he catalogado como reiting M, por lo tanto están avisados de que el contenido de este fic puede (o no es) apto para menores por escenas de violencia o un poco subidas de tono...me explico?¿

Ah y lo más importante Recomiendo que para leer este fanfic ya se hayan leído "Luna Nueva"

Nota de la autora:

Hola mis queridas lectoras empedernidas.

Siento la tardanza, pero e sido victima del "síndrome de Bella" y me e eguinsado uno de los dedos del pie, sumado a que me ha atrapado el tornado de los exámenes en la Universidad XD!!

Pero ya regrese para la tranquilidad de muchas.

Este capi se lo dedico a una chica lindísima como todas ustedes que está de cumpleaños el 20 de Mayo, ¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS POR ADELANTADO Yuki.Lawliet!! Seas más que bienvenida .

Ay y también mi más cordial bienvenida a todas las que se nos vayan uniendo...eeeee

Saludos especiales a mis vampiresas que las adorooooooo y a Yingfa Malfoy de Potter por ganarse una noche de pasión orgiástica con Emmett, Jasper y Edward al ser el rr n° 150 JIJI

Mi recomendación musical sería para esta ocasión "Bleeding Love" de Leona Lewis. jaja ya ven porque el título del capi.

Bueno no tengo mucho que decir así que las/os invito a leer.

Arrivederci y Carpe Noctum

Leia Fenix

Capítulo dies: "Bleeding Love"

Se desató las vendas de su mano, teniendo cuidado de que nadie de su familia se enterara. Pasó uno de sus finos dedos por la cicatriz en horizontal que surcaba la palma de su mano. Como todas las heridas en ella, no había demorado prácticamente nada en cicatrizar pese a la profundidad...y de que hace tan solo unas horas antes no dejaba de sangrar.

Una nueva ráfaga del gélido viento matutino de Seattle, le golpeó de lleno en el rostro, mandando pequeños escalofríos al resto de su cuerpo.

Dio un respingo sobresaltada cuando Edward acomodó su abrigo sobre los hombros de ella arropándola.

Ambos se regalaron una pequeña sonrisa.

-Te ves tan hermosa como tu madre...estás sonrosada...es...adorable.- el dorso de su mano marmórea acarició una de las mejillas sonrosadas por el frío de Elizabeth.

Elizabeth se le quedó mirando embobada.

El viento mecía su cabello cobrizo volviéndolo aún más desordenado. En su rostro de belleza griega bailaba una aturdidora sonrisa. El contraste de su camisa de ceda azul marino con su piel, era simplemente perfecta. Su espalda ancha parecía ser capaz de tapar el sol y su look entre juvenil y casual lo hacían irresistible.

Muy su padre podría ser, pero entendía a la perfección el porque su madre lo prefería antes que nada en el mundo.

-De seguro ya me parezco a Rudolph el reno...no creo que mi nariz se vea igual de "adorable"...-repuso en un tono entre ofendida y divertida.

Edward rompió en una sonora y sincera carcajada. Le encantaba ver ese efecto en Edward...ojalá nunca dejara de sonreír. Un cálido sentimiento llenaba su pecho sabiendo que aunque fuera a ratos, fuera capaz de hacer sentir feliz a su padre. Él atrapó de forma cariñosa la nariz de ella.

-De seguro la gente creerá que estás loco por andar sin tu abrigo con el frío que hace...-hizo ademán de quitarse el abrigo pero Edward se lo impidió.

-No importa, después de todo no creo que tengamos que esperar mucho más para que abran el Mall...-Su mirada se dirigió a Alice.

La pequeña y frágil Alice parecía que de un momento a otro tiraba las puertas de vidrio de acceso. Llevaba una hora discutiendo con el guardia de seguridad para que se apresuraran en abrir.

-Por favor señorita...sea paciente-

-¿Paciente?...hace un minuto y treintaicinco segundos y contando deberían de haber abierto ¿y me dice que sea paciente?. ¿Ve la cantidad de gente que se está acumulando aquí afuera?...- Alice abrió sus delgados brazos abarcándolo todo. Y era cierto, de a poco las compradoras y compradores compulsivos, sin lugar a dudas contrincantes de Alice en cuanto a atrapar las mejores ofertas se tratara, comenzaban a llegar uno a uno...tan o igualmente de impacientes que ella.-¿Acaso usted no se da por enterado de que hoy perfumería y cosméticos tiene todo a mitad de precio, que Basement y Tommy hilfiger están a dos por uno y como si fuera poco es la semana electrónica...eso implica un centenar de rebaja en artículos electrónicos?- la voz de Alice se había vuelto un tanto histérica y aguda.

Edward hizo un pequeño respingo con la nariz algo molesto. Observo con piedad a su hija. De seguro Elizabeth quedaría traumada después de un exhaustivo día de compras con Alice. De forma protectora la estrechó más contra su costado pasando su brazo sobre los delgados hombros de ella.

Jasper por su parte, continuaba recostado contra el Jeep todo terreno de Emmett. Con los brazos cruzados sobre su pecho y en una pose aparentemente relajada, observaba divertido el escándalo de Alice. Si continuaba caminando en círculos frente a la puerta sin cesar, de seguro dejaría un agujero en el piso. Oleadas de impaciencia provenientes de Alice lo golpearon nuevamente, y ya luego de cuatro horas recibiéndolas comenzaba a impacientarse también él. Decidido a tranquilizarla un poco para que no lo fastidiara tanto, hizo ademán de acercarse a ella...

Pero no había alcanzado ni a dar un solo paso, cuando el baboso de Thomas rodeaba a Alice con sus brazos estrechándola contra su pecho para confortarla. Le hablaba al oído, solo para que ella pudiera oírlo...y sus palabras parecían surtir efecto en el ánimo de Alice.

La rabia trepó rápida por cada nervio de su cuerpo...solo esperaba a que no se manifestara también en su rostro y lo delatara. Se concentró en las nubes del encapotado cielo tratando de distraerse.

-Escuche señor...-la voz de Alice era peligrosamente dulce- La verdad es que no tengo todo el día para las compras. El rostro de Elizabeth denotó un claro alivio- La cuestión es que tengo cita en el salón de belleza y estética de Thomas Fenech...y sabe que me ha tomado un mes conseguir una reserva. Si la pierdo lo pagará...muy caro ¿me ha comprendido?.- Una sonrisa malévola se posicionó en su infantil rostro. Por primera vez todos pudieron percatarse de que las fuerzas del guardia flaqueaban ante la amenaza.

No esperó a las próximas palabras de Alice para tomar su walkie-talkie y comunicarse con sus superiores. Luego de que le dieran el permiso, se dispuso a quitarle el seguro a las puertas.

Alice danzó sonriente hacia ellos. Edward abrazó más a Elizabeth de forma protectora, pero no pudo impedir que Alice tomara a Elizabeth fuertemente de uno de sus brazos arrastrándola dentro del Mall.

-Sabes Alice, creo que mejor vengo otro día con Elizabeth y le compro todo lo necesario, no hace falta que te molestes, después de todo es mi hija y...-

-Deja de decir estupideces Edward, MI SOBRINA viene ahora conmigo de compras. ¿No te pongas celoso vale?...no seas egoísta, déjame pasar un tiempo con ella- lo cortó Alice de inmediato.

Comenzaron un extraño forcejeo, cada uno tiraba de un brazo de Elizabeth, como si fueran dos niños peleando por un juguete.

-¡Ya basta!- gritó Elizabeth.-Papá creo que será mejor que acabemos de una vez con éstas malditas compras y así todos nos podamos ir a casa...- Sabias palabras las de su hija. Era cierto mejor acabar cuanto antes con todo aquello y contentar a Alice, de lo contrario volvería a insistir en llevar a Elizabeth de compras en otro momento.

Alice se posicionó frente a la puerta arrastrando a su lado a Eli. se giró hacia toda su familia y de su pequeña cartera sacó una billetera. De su interior comenzó a sacar una serie de tarjetas que comenzó a repartir entre los que habían ido...Emmett, Rosalie, Jasper, Thomas y Edward.

-Tu vendrás conmigo- le dijo regalándole una traviesa sonrisa a Elizabeth y arrastrándola dentro del Mall.

Aquél sitio rápidamente había comenzado a poblarse. La calefacción estaba a todo volumen y dentro de poco la gente comenzaría a darse codazos unos a otros. Además como si fuera poco, la mayoría de las personas que pasaban a su lado giraban irremediablemente la cabeza clavando sus miradas curiosas en ellos. Aborrecía ser el centro de atención, pero la verdad es que era bastante difícil pasar desapercibida con su familia. Además de ser sumamente excéntricos resultaban muy atractivos. En algún momento se había separado todos, cada uno se dirigía al área de compras que más le interesaba. La última vez que vio a su padre fue cuando éste se encandiló con una guitarra eléctrica que resplandecía en una vitrina...Bufó hastiada, ¡hombres! había dejado a su indefensa hija sola con una maníaca de las compras. Para colmo era literalmente arrastrada a las tiendas por una impaciente Alice. Lo de ella era más que una obsesión por las compras...era una enfermedad.

Y así lo comprobó luego de haber perdido la cuenta de cuantas prendas se había tenido que probar en tan solo un par de horas. Estaba agotada, esto de vestirse y desvestirse era todo un ejercicio y esa maldita calefacción no ayudaba mucho y comenzaba a influir en su ánimo. Lo que le quedaba, a juicio de Alice, iba directamente al montón de ropa para llevar. Elizabeth ni siquiera quería pensar cuanto dinero gastaría en todo aquello...y eso que aún no terminaban. De la ropa pasaron rápidamente a los zapatos. Alice solo le preguntó que taya era y sin hacerla pasar nuevamente por la tortura de tener que probarse, llevó al vendedor mientras le iba indicando con el dedo que pares llevaban. Elizabeth podía jurar que Alice sabía que zapatos le quedarían a la perfección con solo echarle una ojeada al futuro. Por otra parte, dudaba que existiera una superficie en el armario tan grande como para que entraran esos cientos de pares...pero era peor discutirle a Alice, más se empeñaba en comprar.

Una ilusa señora trató de disputarse con ella el último par de elegantes zapatos de punta de la colección otoño-invierno de Dolce & Gabbana. Terminó persuadiéndola con una ostentosa cantidad de dinero que ni los lujosos zapatos merecían. Pero a Alice parecían gustarle esos retos.

No la dejó descansar ni un solo minuto. Acababan de terminar la sección de los pijamas, dejando que Alice escogiera unos sexis camisones de ceda y un par de babi doll´s ya que a ella también le habían parecido lindos...claro con la condición de que le dejara comprar un pijama algo más conservador...no estaría en la habitación de Jasper con esos pijamas...primero dormía vestida. Ante esa perspectiva Alice había aceptado gustosa. Ahora se dirigían a la lencería. Por fin era lo último...o eso era lo que Elizabeth creía, ya que se había saltado perfumería, cosméticos, artefactos para la decoración de su "nuevo cuarto" y quizás cuantas cosas más que tenía planeadas Alice para ella.

Casi le viene un ataque cuando Alice le mostró el conjunto de lencería que le recomendaba...estaba bien para aquella que deseara practicar el masoquismo, pero estaba lejos de ser del gusto de Elizabeth.

-Sabes que no me pondré eso...Alice por favor, déjame escoger a mi esta vez...vamos solo la ropa interior.-

-¿Y dejar que compres cuadros como los de las abuelitas?...tendría que estar loca...-Sonrió mientras volvía su mirada hacia los extra pequeños colaless.

-Pruébame... una cosa es que no me interese como luzco a la vista de todos...pero la verdad es que me fascina la ropa interior, supongo que es mi lado sensual.- Alice solo encontró sinceridad en la mirada esmeralda de su sobrina. Estrechó los ojos estudiándola.

-Bien...muéstrame algún conjunto que te guste.-

Elizabeth no tuvo que dar muchas vueltas para encontrar un conjunto que realmente le gustó...y por la sonrisa que bailaba en el rostro de Alice, a ella también.

-Sí, por lo menos en algo heredaste el buen gusto de tu padre...-

-¿Edward compra lencería para él?-Elizabeth preguntó atónita. Alice casi se atraganta con su propia ponzoña. Rompió en sonoras carcajadas coreadas por Eli.

-Ay Eli por Dios cada conclusión que sacas...no, yo generalizaba...jaja no estaba hablando específicamente de lencería.- Tomó el conjunto rosa pálido de encaje que había escogido Elizabeth.- Si el resto de los conjuntos son como éste...puedes escogerlos- Elizabeth asintió gustosa y por primera vez comenzó a disfrutar de las compras. Se paseó de pasillo en pasillo y de prenda en prenda, revisando las tayas, los diseños y la suavidad de las telas. Una vez que tenía en su poder los que más le gustaban se dirigió al probador. La dependienta que se encontraba de apoyo en los probadores saludó amigable a Alice. A Elizabeth no le extrañó, ¡todos los vendedores del Mall conocían a Alice!. Rodó los ojos mientras entraba a probarse el primero de muchos conjuntos que ya había separado y que custodiaba Alice.

-¡Oferta de último minuto! lleva un ipod Nano a mitad de precio si te acercas de inmediato a cualquier sucursal de nuestro cuarto piso...recuerda en ésta semana electrónica todo con descuentos inigualables.- cantó la voz de los parlantes interrumpiendo la melosa música de fondo.

Alice salió rauda de la tienda con todas las prendas de lencería. Esperaba encontrar en el pasillo a alguno de su familia para que se quedara con Eli y así ella poder alcanzar la oferta. Para la desgracia de Jasper, Alice clavó su mirada en él al ser el único en esos momentos dentro de su agudo parámetro de vista.

-¡Jasper!-

Jasper se había quedado paralizado en el lugar, hacía años que Alice no lo llamaba con ese tono en su voz tan entusiasta. Sentía como la adrenalina desbordaba de ella. Contrariado se giró a observarla...ella solo actuaba así cuando lo iba a besar...o cuando quería pedir algún favor en especial. Ella corrió hacia él seguida por la mirada de reproche del guardia de la tienda al verla llevarse prendas sin pagar.

-¡Rápido la oferta no puede esperar!- le gritó mientras prácticamente le tiraba encima la ropa interior.- Elizabeth está dentro por favor llévasela. ¡Y ni se te ocurra dejarla sola!, si se pierde Edward nos corta la cabeza y nos pone como leña para calentarse.-

El guardia que ya caminaba hacia ellos se había quedado paralizado, claramente espantado por las últimas palabras de Alice.

Antes de que Jasper pudiera tomar una decisión, Alice ya subía las escaleras mecánicas decidiendo por él.

Suspiró, no le quedaba más remedio. Entró a la tienda bajo la cautelosa mirada del guardia. Buscó los probadores y finalmente esperó paciente fuera de ellos. Maldecía a su mala suerte. Había tratado de evitar estar cerca de Elizabeth durante toda la mañana, incluso se había rehusado a ir de compras con sus hermanos...pero tanto Alice como Esme lo habían regañado. Creía que ya era bastante malo tener que aguantar su esencia toda la mañana, surtía un efecto aún más poderoso en su cercanía y ahora...como si fuera poco debía irle pasando las prendas para que se probara...y lo peor es que estaba solo...solos él y ella.

La dependienta le sonrió seductoramente, sacándolo de sus preocupaciones por unos minutos. Él se la devolvió educado y desvió su mirada esperando a que ella hiciera lo mismo y volviera a sus asuntos...pero no lo hizo. Jasper volvió su rostro hacia ella con una mueca de hastío en su inhumanamente hermoso rostro. La vendedora lo miraba curiosa alzando una de sus cejas...

-¿Se lo va a probar?- dijo indicándole un probador.

Solo entonces Jasper reparó en el manojo de ropa que cargaba en sus brazos...

Sabía que si su sangre fuera bombeada, en ese preciso instante estaría acumulada en sus mejillas. La única lencería que había visto en su vida era la de Alice...y solo para sacarla, por lo que nunca había reparado mucho en los detalles. Era delicada, fina y de un gusto exquisito. Con sus dedos comenzó a sobar la ceda de encaje deleitándose con la suavidad de su roce. Alzo nuevamente la mirada a la vendedora y con una de sus devastadoras sonrisas le dijo...

-No gracias, solo estoy...bueno las guardo para una joven que se las está probando...-estaba algo nervioso, se pasó una mano por sus cabellos tono miel en un acto reflejo tratando de ordenar sus ideas y sonar algo más coherente...la verdad es que se le hacía sumamente difícil. Su cerebro había comenzado a funcionar a velocidad vampírica imaginándose a Elizabeth vestida con aquellas pequeñas y sumamente sensuales prendas.

-Ah si claro, ¿la chica que vino con Alice no?-

Jasper solo atinó a asentir...dudaba que con aquellos pensamientos su voz sonara clara.

Nuevos clientes llegaron a la tienda para alivio de Jasper, y captaron la atención de la vendedora.

Presionó sus dedos en el puente de la nariz tratando de eliminar aquellos impuros pensamientos...¡maldita sea era su sobrina!. Era solo una niña y él un ancestro pervertido...no, más bien un ancestro con una mente pervertida que no era capaz de controlar.

-¿¡Alice qué te parece!?- la entusiasta y melodiosa Voz de Elizabeth resonó como una alarma en su cabeza. Abrió los ojos de golpe, asustado...debería de haberle avisado que Alice se había marchado.

Pero ya era tarde para aquello...

La imagen real era cientos de veces mejor que las creadas por su mente.

El conjunto rosa pálido lucía tan bien en ella que parecía una segunda piel. Ella era sexy, de eso ya no tenía dudas Jasper. Ese tipo de lencería que había escogido la delataban...No era el tipo que generalmente compraba Alice. Era sencilla para vestirse, incluso no le importaba lucir como un mamarracho...pero su ropa interior era otra cosa.

Sus largas piernas y bien torneadas estaban desnudas, al igual que sus delgados brazos. Su cintura era delineada y pequeña, cuanto deseó Jasper rodearla con uno de sus musculosos brazos y atraerla hacía su cuerpo...demonios cada vez le gustaba más ese cuerpo curvilíneo. Estaba delgada, demasiado para el gusto de Jasper...pero de seguro en unos meses recuperaba esos kilitos, una razón más para detestar a los Newton. Su pecho subía y bajaba demasiado rápido para tratarse de una respiración normal. Parecía que acababa de correr la maratón. Su cabello leonino estaba suelto cubriendo parcialmente su espalda. Sus mejillas estaban teñidas y sus ojos verdes atormentados. Mordía nerviosa su labio inferior. Su mente solo le gritaba corre pero su cuerpo aún paralizado por la sorpresa no quería obedecer.

se sentía de lo más avergonzada. No estaba en sus planes que uno de sus tíos la observara semidesnuda...menos aún su tío Jasper, el tío que al parecer sin razón mayor de ser la detestaba.

Los ojos ahora tono ónix de Jasper la escrutaban. Era una mirada tan penetrante que sentía que incluso podía verla bajo la ropa interior.

Por su parte Jasper se reprochaba mentalmente por no apartar la mirada y actuar de la forma más educada que se pudiera alcanzar en un momento como aquél...pero no podía, sus ojos se negaban a dejar de contemplar la innata belleza del cuerpo de Eli...era una fuerza mayor que le impedía voltearse, Eli era un imán para él.

-Yo...bueno...Alice...ella en el pasillo...humm oferta...yo cuidarte-logró balbucear pero no era capaz de formular una frase completa. Ahora no solo se sentía incómodo con la situación, sino que también un completo imbécil por no ser capaz de articular palabra. No recordaba que anteriormente hubiera tenido que lidiar con eso...simplemente no encontraba la explicación al por qué de un momento a otro su don de ser comunicativo con las personas se había esfumado para siempre...¿aquello significaba que para él Elizabeth era alguien más que una simple persona?.

Se rascó la cabeza nervioso, desordenando aún más su cabello miel tratando de buscar las palabras correctas que ahora estaban jugando a las escondidas en su cabeza...pero fue peor, olvidó que sostenía las prendas y desconcertado observó como estas ahora estaban a sus pies.

En suma era estúpido, inconsecuente y a la vez torpe. Rápidamente se agachó a recoger la ropa desasiéndose en escusas. Atrapó la última que le quedaba entre sus manos de mármol cuando la tibia mano de Eli se cerró sobre la de él. Lo más sensato habría sido retirar la mano de inmediato, pero no quería ser brusco con ella y asustarla. Sabía que para ella ya debía ser muy duro lidiar con su mal humor y sus miradas de rechazo...maldecía que para él Eli se tratara de un alimento tan deseable y apetitoso. La noche anterior mientras velaba su sueño había imaginado cómo habría sido conocer a Eli en otras circunstancias...sin esas ansias prácticamente irrefrenables de beber su sangre.

La habría invitado a salir

Pero aquello era tan irreal como si le dijeran de un día para otro que era nuevamente humano.

Hizo ademán de alzar su vista para enfrentarla...

error

Al ir subiendo la mirada en busca de la de Elizabeth, se percató que estaba más cerca de ella de lo que esperaba...la escena de las escaleras fue lo único que su mente fue capaz de reproducir. Su dulce y adictiva esencia lo bañó por completo embelesándolo, acompañando aquel excitante recuerdo. Como si fuera poco su vista se había clavado en el hermoso brassier rosa pálido que tapaba el pecho de Eli que subía y bajaba con su respiración. Cerró los ojos tratando de mantenerse en tierra. Aquel pecho lo tentaba...

Lo tentaba a algo más que a morder y beber su sangre.

Sacudió su cabeza tratando de echar a volar aquellas impuras ideas de su mente. Respiró hondo y en un ataque de valor enfrento la mirada esmeralda de ella esperando a que lo reprochara...

Pero su mirada era dulce y considerada. Encerraba en ella aún un poco de vergüenza y sus mejillas continuaban arreboladas.

-Creo que me probaré éste modelo ahora, si no te importa...los otros puedes írselos pasando a la dependienta, estoy segura que ella me encontrará...-Jasper asintió agradecido del trato de Elizabeth...menos mal que no había heredado el don de Edward...o si?¿

Sintió como la suave prenda se deslizaba de sus manos al igual que la mano de Elizabeth. Su tacto había sido tan delicado como el terciopelo y acogedoramente tibio. Sus ojos se llenaron de lujuria mientras la veía caminar hacia los probadores...

tenía un culo de m... envidiable.

Para empeorar la situación Elizabeth se había girado sorprendiéndole mientras se la comía con la mirada. Agachó la cabeza resignado como pidiendo disculpas...sin embargo en el rostro de ella bailaba una sincera sonrisa...

-Por cierto gracias Jasper...no tenías porque molestarte en acompañarme en estas tediosas compras...-

Jasper levantó su rostro para replicarle Cortez que no era una molestia, que lo hacía con agrado...pero ella ya había desaparecido.

Se sentó en uno de los lujosos sillones de la tienda. hundió su cara entre sus blancas manos tratando de ordenar sus ideas...pero solo le llegaban una y otra vez como flashes las imágenes de Elizabeth en las escaleras, mientras dormía, durante el ritual, con una sofisticada lencería...

Trató de concentrarse en otra idea temeroso de que Edward estuviera cerca y pudiera escuchar sus lujuriosos pensamientos.

Estaba en aquella intensa tarea cuando inevitablemente sus ojos se posaron en un conjunto tono salmón...y como un placentero truco de su imaginación vio a Elizabeth usándolo. Su piel tenía un hermoso contraste con aquella tonalidad y el tono bronce de su cabello parecía intensificarse. Antes de que su mente comenzara a reproducir la escena de Elizabeth entre sus sabanas de satén, le pasó obediente a la dependienta el conjunto que acababa de descubrir para que Elizabeth se lo probara.

Fue como un acto reflejo...así que luego se arrepintió y comenzó a pensar en las consecuencias de su arrebato.

pensar antes de actuar

Se maldecía una y otra vez. ¿Qué pensaría Eli cuando la dependienta le llevara una prenda que ÉL había escogido?.

Se sentó pesadamente en el sillón reprochándose por ser tan impulsivo.

Por su parte Elizabeth se miraba una y otra vez en el espejo de cuerpo entero, admirada del buen gusto de Jasper. Con una juguetona sonrisa en su rostro, recordó como hace unos instantes casi se ahoga cuando la dependienta se había acercado a su biombo y le había dicho que "su novio le mandaba el siguiente conjunto".

Este era un gran paso...al menos se había tomado la molestia de escoger algo para ella, estaba tratando de ser atento y menos hostil...o eso quería pensar ella. Sabía que esto de comprar ropa interior debía ser algo incómodo para él, por lo que agradecía aún más que se tomara la molestia de ayudarla a escoger la mejor. Era sin duda la prenda más hermosa que se llevaba.

Salió contenta de los probadores, recordándose a si misma de agradecerle a Jasper...sin embargo aquella idea de un momento a otro se derrumbó, cuando se percató de que Jasper rehuía su mirada.

-¿Lista?- le dijo en un tono impersonal echándole una ojeada sobre su hombro mientras caminaba cargado con los paquetes fuera de la tienda.

Elizabeth se había quedado helada...¿donde había quedado el Jasper de hace unos minutos?. Trató de no darle más vueltas al asunto. Lo que menos se le antojaba ahora era iniciar una pelea con él. Ya era bastante malo que la detestara y que solo le interesara de forma "alimenticia". Lo alcanzó en su rápido caminar. Solo fueron unos minutos de trayecto hasta encontrar a su familia. Pero a ambos les supo a horas debido al silencio sepulcral que creó una muralla entre ambos.

-Eli...- la cara de Emmett era de completo entusiasmo y emoción mientras habría sus musculosos brazos para recibir a Elizabeth con un gran abrazo.- Ya me hacías falta- Elizabeth buscó alarmada la mirada de Rosalie, no quería tener problemas con ella, pues sabía era bastante posesiva y celosa. Al principio se alarmó que estuviera tan seria, pero luego con alivio comprobó que esta tensaba sus facciones en una pequeña pero sincera sonrisa.-Lamento mucho lo de anoche. En serio quería que participaras pero fue tu padre el que no quiso, así que no me culpes de no incluirte en nuestra noche de sexo desenfrenado.-

Jasper soltó una pequeña risilla coreado por Alice y Thomas.

Elizabeth estaba demasiado atónita como para contestar...y Rosalie...oh pobre Rosalie, le rogaba a un enfurecido Edward que se calmara y le perdonara "la vida" a su amado Emmett.

-Si queda deforme ya no lo voy a querer más y tendrás que aceptarlo tu en tu habitación Edward...por favor cálmate.-Eso pareció aminorar un poco los bramidos que comenzaban a surgir del pecho de Edward y asustaban a la gente que pasaba cerca. Pero se necesitó de la intervención de Jasper para que todo volviera a un estado normal.

-Bien ya compré lo que me pidió Esme para la habitación...solo me e dejado para el final la cama, y es que prefiero que la escojas tú Eli.- Alice dio por terminada la riña con Emmett.

Elizabeth contestó educada que si, pero en su interior se sentía fatal. Ni siquiera se atrevía a imaginar todo lo que habían gastado en ella...y todo lo que Alice se empeñaba en seguir gastando. Se preguntaba cuanto tiempo demoraría en poder devolverles todo...

-No te preocupes...tienes toda la vida para ello- le contestó Alice sacándola de sus pensamientos y dejándola en estado catatónico.

-¿No que es solo Edward el que puede leer las mentes?.- Alice solo hizo un movimiento con los hombros restándole importancia.

-De todas formas me lo ibas a preguntar...-

Emmett llevó a Elizabeth montada en la espalda hasta el sector de vivienda & decoración. Por supuestos seguidos de la aprensiva mirada de Edward.

Emmett despertaba el lado infantil de Elizabeth, un lado que ella no había tenido el gusto de probar debido a la dura vida que le tocó llevar desde temprana edad. Aún bajo las miradas de reproche de los dependientes de la tienda, se dedicaron a dar saltos en cada una de las camas. Según Emmett aquella era la mejor forma de "probarlas". Decidió omitir su opinión real por miedo a la reacción de Edward...pero según él las camas debían ser sumamente resistentes para ejercer una seria de actos nada decentes. Por esa razón saltaba...debía comprobar cuan resistente era.

En una ocasión Emmett saltó muy cerca de ella haciéndola volar fuera de la cama...por suerte Jasper estaba cerca y alcanzó a sostenerla antes de que se estrellara contra el piso. Ese sí que habría sido un lindo espectáculo. Elizabeth sangrando por la caída y él sin poder contenerse, la gente que horrorizada viera la escena, su familia destruida...el caos.

Había sido una verdadera suerte que estuviera cerca. Edward ya estaba preparado para alcanzarla, pero por desgracia se encontraba lejos y habría necesitado de su velocidad vampírica para atraparla.

-Gracias. - le dijo ella casi sin aliento por el esfuerzo de saltar. Sus ojos estaban un tanto vidriosos por el susto, pero el desconcierto opacó todas y cada una de sus delicadas facciones al percatarse de la mirada de reproche de Jasper, como se tensaba su cuerpo al tenerla entre sus brazos, manteniéndola lo más alejada que fuera posible y como su nariz se respingaba como si oliera algo desagradable.

Él mantenía las mandíbulas fuertemente apretadas mientras asentía y la dejaba segura en el suelo.

-Creo que esta me gusta- Apuntó Elizabeth mientras se retomaba su cabello y ordenaba sus ropas, tratando de alivianar el tenso ambiente.

Luego de que Edward finalizara su pelea de hora y tanto con los vendedores y superiores del local debido a todo lo que tardarían en despachar el mobiliario, Alice llevó a cabo su segunda actividad planeada del día...el salón de belleza y estética de Thomas Fenech.

Probarse y escoger ropa no era tan atemorizante como caer en las manos de un estilista. Elizabeth comprobó angustiada como su estómago estaba hecho un nudo de nervios.

Con una sonrisa maliciosa los chicos se despidieron y las dejaron frente al salón.

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Solo volvieron a la hora que Alice les había indicado para recogerlas. Edward estaba algo ansioso por volver a estar junto a su hija y rescatarla de las manos de Alice. No quería pensar que de un momento a otro Elizabeth arrancara de casa aterrada por los tratos de Alice.

Esta última fue la primera en salir. Siempre con su look infantil y ensoñador, fue danzando junto a Thomas quién le regaló un tierno beso en los labios acompañado de un "te ves hermosa". El estrepitoso ruido de un choque frente a ellos los sacudió y rápidamente todos giraron en dirección a las puertas del salón de Belleza...aquél choque solo se podía atribuir a una causa...Rosalie acababa de hacer acto de presencia. Emmett parecía mantequilla. La estrechó contra sí en un fuerte abrazo mientras la situaba junto a él en el Jeep.

Pronto Elizabeth apareció.

Edward la observó asombrado. Nunca había siquiera pensado que su hija se podría ver más hermosa de lo que ya era. Su rostro lucía un maquillaje muy sutil que la hacía ver radiante y resaltaba sus delicadas facciones. El vestuario era juvenil y casual, pero tenía su toque de elegancia y coquetería. Un lazo sostenía su cabello ahora lacio, dejando algunos mechones sueltos que se mecían con el viento al igual que su pañuelo de ceda blanco que rodeaba su delicado cuello.

-Bien ahora pueden reírse- dijo ella abriendo los brazos para que la contemplaran por completo, sintiéndose de lo más ridícula con su nueva apariencia.

Se veía espléndida. Apuntó mentalmente agradecer a Alice por tan magnífica intervención...pero su idea quedó en el aire cuando se percató de que Jasper lo adelantaba y se acercaba a Elizabeth.

La sonrisa titubeó en el rostro de ella al ver próximo a Jasper.

Su mirada se volvió cautelosa y retraída. Finalmente se plantó frente a ella con todo el poder de su estampa de sex simbol.

Ella abrió la boca tratando de decir algo, pero solo consiguió sentirse más ridícula, haciendo del movimiento de su boca como un pez en el mar. Sintió como la sangre se acumulaba en sus mejillas mientras sostenía la fiera mirada topacio de Jasper.

Cuando él se detuvo finalmente frente a ella, sintió como le llegaba de golpe su masculino y penetrante aroma. Su exquisito y gélido aliento chocó contra su frente. Su cuerpo tembló sin poder evitarlo. La mirada de Jasper era tan intensa que sentía que sus piernas de un momento a otro iban a ceder y terminaría cayendo. Una nueva ráfaga de viento los azotó sin piedad desordenando sus cabellos y haciendo volátiles y patentes las esencias de ambos que se arremolinaban en el ambiente.

Sin embargo no podía despegar la mirada de la de él. Estaba cautivada. De pronto sintió como la suave ceda se deslizaba de su cuello. Pero antes de que se la llevara el viento, Jasper la había atrapado entre sus blancas manos de mármol.

-Estas hermosa.- le dijo simplemente mientras ataba con delicadeza y eficacia el pañuelo nuevamente a su cuello.

Elizabeth no encontraba las palabras adecuadas para un momento como aquel. Sonrió tímidamente mientras aceptaba gustosa el brazo que le ofrecía Jasper. Agradecía ese gesto por parte de él...simplemente si no se sostenía de algo, caería ya que sus piernas se rehusaban a obedecer, parecía que de un momento a otro habían perdido su capacidad de coordinación. No podía entender como era que funcionaba la personalidad de su tío. A ratos podía ser desquiciante y hasta a veces hiriente...pero otros, otros era sumamente dulce y caballeroso. Le sonrió nerviosa a Edward cuando se encontró con su curiosa mirada. Edward estrechaba los ojos observando cauteloso a Jasper.

Antes de irse a casa, pasaron por la gasolinera. Emmett llevaba a todo dar la música de Britney Spears mientras Edward luchaba con él tratando de cambiarla. Rosalie simplemente le había cambiado el puesto a Edward dejando a este último de copiloto para que siguieran su discusión sin pasar manotazos por encima de ella, de ese modo se iba cómoda observando el paisaje y haciendo uso de su nuevo ipod Nano (regalo de Alice). Thomas y Alice decidieron regresar más tarde a casa...las razones a simple vista eran obvias, gustaban de un tiempo a solas.

-Ven te acompaño...debes de estar hambrienta, no has comido en todo el día.- La varonil voz de Jasper retumbó cerca de su oído haciéndola dar un respingo en el asiento. Jasper sonrió divertido de la reacción de Elizabeth.

-Me has asustado...-

-¿Y qué me dices?-replicó haciendo oídos sordos a su queja.

Elizabeth se concentró tratando de retomar el hilo de la conversación, ya que de momento con suerte se acordaba de su nombre, al sentirse extrañamente embobada y atraída a Jasper como los mosquitos por la luz.

-sí, gracias.-

Jasper se bajo primero para luego ofrecerle su mano para ayudarla a bajar. Edward también se bajó hastiado de Emmett dando un portazo a la puerta del auto, ahogando el bramido de Emmett por su brusquedad con "Emmett junior"...así le gustaba llamar a su Jeep.

Edward murmuraba por lo bajo un rosario de malas palabras dedicadas a Emmett mientras entraban en el servicentro. La campanilla que daba aviso de nuevos clientes sonó sobre sus cabezas. Elizabeth se acercó a una estantería para recoger algunas golosinas.

Por supuesto su torpeza debía hacerse presente y al tratar de sacar un paquete volcó varios más esparciéndolos por el suelo con un estruendoso sonido. Se agachó presurosa a recogerlos mientras maldecía por lo bajo. desde la lejanía se escuchaban las disimuladas risas de su padre y tío.

Se sorprendió al percatarse de que otras manos la ayudaban a levantar el desastre que había echo. Una vez que puso todo en su lugar, levantó el rostro para agradecer...pero se quedó de una pieza cuando se encontró cara a cara con Mathew Lauper...el chico que dominaba su corazón. Sintió como su ritmo cardíaco se aceleraba sin control y el calor de la sangre en sus mejillas al ruborizarse.

Él estaba igual o más sorprendido que ella.

-¿Eli...Elizabeth?- Los ojos mercurio derretido de él se clavaban en ella. Pero no esperó a que ella contestara para estrecharla fuertemente contra su pecho en un arrebatado abrazo.

Sus dedos parecían querer dejar su huella en la espalda de Elizabeth mientras la abrazaba con desesperación, como si de un momento a otro se la fueran a arrebatar. Elizabeth estaba extasiada con el abrazo...ya casi había olvidado lo acogedor que resultaba abrazar a un cuerpo tibio y blando.

-Te extrañé tanto Eli... y gracias a Dios estás a salvo-Su voz era melosa mientras hundía su nariz en el cabello bronce de ella que acababa de desatar.

Ella solo se dejaba hacer, estaba entregada a las caricias de Mat. En momentos como ese detestaba dejar su conciencia de lado y no recordarse todos los malos ratos que Mat le había echo pasar, todas las humillaciones en público, las descalificaciones, los rechazos...en momentos como aquel solo importaba que él la estrechara y la besara.

Y así fue, sin previo aviso, como solía ser, Mat juntó sus labios con los de ella en un beso furioso, pasional y deseoso que reflejaba cuanto le había echo falta.

Sus labios se sentían calientes y húmedos sobre los de ella. Enterró sus dedos en la cintura de ella apretándola más contra si mismo

Y es que no importaba cuanto daño le hiciera ni cuantas veces hiciera sangrar su corazón de lo destrozado y pisoteado que lo dejaba...Mat siempre hallaba la forma de volver a ocupar un puesto importante en el. Porque estando tan cerca del amor dejaba el dolor atrás...y aún sabiendo que todos pensarían que estaba loca, correspondió al beso.

Era de esperarse que Mathew no estuviera solo, así lo corroboró cuando vio por el rabillo del ojo una cabellera rubia oxigenada que se acercaba. Sin embargo le restó importancia y cerró sus ojos.

Nada era más grande que los abrazos de Mat, que tantas veces la confortaron en su soledad. Se entregaba nuevamente a ellos, como el drogadicto que recae en las drogas aún sabiendo de que aquello estaba mal, que le hacía mal, que solo conseguía hundirlo más...aún escuchando las voces de los demás que le insistían en que lo dejara.

Hacía hasta lo imposible por no oír, pero Edward parecía gritarle al oído. Se aferró con desesperación el cuello de Mat tratando de omitir aquellos sonidos perforadores, ellos hablaban con palabras demasiado crudas en su cabeza tratando de hacerla entrar en razón. Ellos intentarían alejarla de él, pero no sabían la verdad. Su corazón ya estaba demasiado destrozado para salvarlo, estaba mutilado hasta las venas y no dejaba de sangrar...no dejaba de sangrar por Mat...Ella continuaba tratando de cerrar sus heridas, pero él lo cortaba y lo habría, dejando cada vez una yaga más profunda...estaba enamorada irremediablemente de él.

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Fin del capi.

AQUÍ VAMPIRESA LEIA FENIX REPORTANDOSE

Espero sinceramente de que les haya gustado XD!!..jeje bueno si no es así ya saben que pueden dejar también sus críticas...

jajaja

Esperaré ansiosa sus comentarios .°

ya saben cuan feliz me hacen sin importar la índole...jaja me suben el ánimo hasta alcanzar las nubes...además de que me mega motivo para continuar con mis delirios en la historia jeje.

Así que si eres nuevo no temas a dejar tu opinión..jeje y para aquel que lea la historia y ya esté terminada para entonces...lo mismo digo. Supongo que es el colmo de un "escritor" nunca nos vamos a aburrir de las opiniones de las personas que dedican su tiempo a leernos..jeje

YA SABEN QUE EL FIC VIVE GRACIAS A USTEDES..

jeje hagan a esta estudiante feliz..JIJI...

Bueno me despido.

Kiss

Para que Edward, Jasper, Emmett o Carlisle te lleven a comprar lencería (y por supuesto te ayuden a probártela...no es fácil enganchar el Brassier JIJI Ô.o°)...pues que esperas dale al GO.