Jack volvió aproximadamente una hora después, se detuvo en la puerta y se recostó del marco, era una visión nueva e increíble, Elizabeth durmiendo placidamente en su cama, su cama…quien lo diría, ni en sus sueños más atrevidos la vio dormir en su cama como si fuera de ella, nunca llego a su habitación en la Perla y se encontró con una mujer tan posesivamente durmiendo en su cama, y lo más increíble es que esa imagen se le hacía tan…natural…como si simplemente ella perteneciera a ese lugar. Cerró los ojos, esperando que cuando los abriera ya la chica no estaría ahí, pero los abrió nuevamente y ahí estaba aún, se acerco lentamente, se sentó con mucho cuidado en la cama y se saco las botas. Se acostó con mucho más cuidado junto a la chica, pero en el momento justo en el que se acostó la chica murmuro algo que no logró entender, lo envolvió con uno de los brazos y coloco la cabeza en su hombro. No pudo evitar sonreír, le dio un beso en la frente y se dejo llevar por ese olor a lavanda fresca que emanaba de los cabellos dorados, y durmió tranquilo.
Se empezaban a escuchar ruidos desde afuera, mucha gente moviéndose al mismo tiempo, aún no era de día, al menos no totalmente, ya a el sol solo le faltaban minutos por aparecer. Elizabeth despertó por el ajetreo que se escuchaba afuera, el puerto estaba realmente revuelto de gente iendo y viniendo. De pronto cayó en cuenta que ya amanecería y estaban en guerra, una guerra que ella misma había proclamado. Cuando miro a su alrededor se dio cuenta, dormía con Jack, lo miro por un momento, se veía tan relajado, tenía su cara cerca de la de él, así que decidió despertarlo con un beso, un beso en la mejilla. La chica se acerco y beso su mejilla tiernamente, Jack pareció despertar placidamente de un ensueño. Abrió los ojos lentamente y lo primero que encontró ante él fueron los ojos cafés de la chica.
"Buenos Días Capitán" dijo Elizabeth con dulzura.
"Creo que esta es la mejor forma en la que un capitán puede comenzar su día" dijo con una de sus encantadoras sonrisas. Elizabeth sonrió de vuelta, pero el ruido de afuera la volvió a la realidad.
"Jack, ya está a punto de amanecer, creo que todos están listos para la guerra" Jack se concentro en los ruidos que venían de afuera.
"Estas en lo cierto Lizzie…pero permíteme un beso de buenos días" dijo y luego la beso con toda la pasión de antes
Jack y Elizabeth salieron en pocos minutos a cubierta, los hombres se movían de un lado a otro. Juntos caminaron hasta el puente de mando, donde se encontraron con el Sr. Gibbs y Barbosa.
"¿Listo para la guerra cápitan?" preguntó Gibbs a Jack
"Más de lo que me gusta admitir" respondió el pirata mirando al frente.
"Todos están listos para salir de puerto y pocisionarse en mar" dijo Barbosa colocando junto a Jack.
"Entonces a movernos" respondió Elizabeth con coraje.
Ya con los barcos en posición fue que pudieron percatarse de la realidad de la situación, ya que comenzaron a verse a lo lejos no solo decenas sino cientos o más de barcos enemigos, eran simplemente incontables. Los ánimos bajaron totalmente, pero ya el plan estaba hecho, así que debían seguirlo hasta el final, fue cuando Jack dijo una de sus frases favoritas en situaciones como estas "Parlamentar".
La reunión con los líderes del otro bando se llevo a cabo en una pequeña isla en medio del mar, reunión en la que Elizabeth, Barbosa y Jack se encontraron de frente con Beckett, Davy Jones y Will. Allí con un poco de actuación lograron intercambiar a Jack por Will, ya las cartas estaban echadas solo hacía falta esperar. Al volver al barco Barbosa llevo a cabo su plan desesperado de liberar a Calypso, esto no ayudo en nada ya que la diosa no tenía la más mínima intención de ayudar, al menos Will logro decirle antes que la que la había traicionado desde un principio fue el mismísimo Davy Jones.
Ahora solo quedaba de parte de ellos y confiar en que Jack pronto tendría el corazón en sus manos, pero ya nadie parecía tener ánimos de luchar, todos se miraban cabizbajos, confiaban en que Calypso los ayudaría a ganar, hasta Barbosa decía que debían desistir. Pero Elizabeth no pudo contenerlo más, aún estaba Jack, no podía simplemente dejarlo allí sin luchar, y además estaba la muerte de su padre que debía vengar. Entonces se adelanto y se puso frente a todos los hombres y hablo.
"Escuchen…Escuchen" gritó, colocándose en un lugar alto donde todos pudieran verla. "La hermandad aún está aquí mirándonos a nosotros, esperando a la Perla Negra que los guíe, ¿y que van a ver? ¿Ratas cobardes en un barco decadente?, no, ellos verán hombres libre y libertad, y lo que el enemigo verá conocerá el fulgor de nuestros cañones, escuchará nuestras espadas chocando y ellos sabrán lo que podemos hacer con el sudor de nuestra frentes, y la fuerza de nuestras espaldas, y el coraje de nuestros corazones. Caballeros, alcen nuestra insignia"
Todos comenzaron a gritar de emoción y de esperanzas renovadas, Will miraba orgulloso a Elizabeth. La chica se bajo del lugar y se dirigió al puente de mando, Will la siguió inmediatamente.
"Estoy orgulloso de ti Elizabeth" dijo colocándose a su lado con una gran sonrisa suprimiendo las ganas de tomarla en brazos y abrazarla. Ella lo miro por un segundo con seriedad y respondió.
"No le voy a fallar a Jack"
"Si esa es tu razón entonces la respeto" respondió el chico con seriedad, esa no era la respuesta que esperaba.
"No deberías estar orgulloso de mí….te falle como mujer, me enamoré de otro hombre…solo soy una simple pirata" respondió mirándolo de nuevo. Will cerró sus ojos al sentir que su corazón se partía en mil pedazos.
"Tal vez eso es lo que él te hizo creer"
"No quiero dejar esta vida, nunca hubo y nunca habrá nada para mí en vida de sociedad….Nunca me sentí tan viva hasta que…"
"Hasta que lo conociste" la interrumpió Will terminando la oración.
"Perdóname, si es que algún día puedes perdonarme…No lo planee, simplemente pasó y aunque pude seguir contigo, y casarme contigo, hubiese sido una mentira, te quiero mucho Will…No podría faltarte el respeto a ti de esa manera" luego de decir esto miró al frente el barco se adelantaba y el Flying Dutchman también se acercaba navegaba directamente hacia ellos.
El clima cambio súbitamente, parecía que una tormenta caería sobre ellos en cualquier momento, entonces un gran remolino comenzó a formarse entre los dos barcos, y en medio del remolino se llevaría cabo la batalla, una lucha por la vida, por la libertad y por el amor.
