Hola mis queridas seguidoras ¿Cómo están? Lamento mucho la tardanza, jejejejeje estas semanas venideras serán un poquito atareadas.

Gracias a todas las que leen que dejan review: a MoonNaruSasu, Mirel Moon y Princessmerak.

¡déjenme saber su parecer!¡con un inestimable REVIEW!

Sailor moon, es propiedad de Naoko Takeuchi, yo solo trato de regalarles espléndidas historias.

Día de rutina.

El despertador de Serena, sonó como ya desde varios días lo hacía, a las 5 de la madrugada, mientras se bañaba y se vestía, la puerta de su cuarto sonó.

¿ya estás lista Serena? Preguntó Háruka –dame un minuto hermana, ya voy. Dijo Serena tejiéndose la segunda chunguita, cuando su sedoso cabello besó la parte trasera de su rodilla, ella con su uniforme impecablemente limpio, abrió la puerta, Háruka le sonreía.

-andando hermanita, hoy será un día agitado. Serena sonrió y se estiró –espero que no. Dijo bostezando.

¿Qué estuviste haciendo anoche? Preguntó Háruka, Serena se puso roja.

Me costó dormir en realidad. En honor a la verdad, así había sido, un sueño no la había dejado dormir, un sueño donde Serena terminaba en el lugar de la sacerdotisa Galaxy en la cama del príncipe, contárselo a Háruka, habría implicado una serie de exhortaciones que no necesitaba así que, sonrió y corrió rápidamente a la cocina, Háruka suspiró.

Hay hermanita, estás enamorada de un amor imposible. Dijo mientras la seguía –hola chicas. Saludó Adrián junto a su madre Anette –hola. Saludaron Háruka y Serena.

¿Cómo será el día de hoy mamá? Preguntó Serena mientras mordía un panecillo caliente y esponjoso –no lo se hija, lo averiguaré cuando ustedes terminen con el príncipe. Dijo Atente mientras los miraba a los 3, Háruka, Adrián y Serena miraron a su madre, quien les hizo un gestos para que regresaran a su desayuno, ya que las mucamas de Archimedes, la reina y el rey, estaban pendientes de todas y cada una de sus palabras, cuando terminaron de desayunar, Anette se llevó a los chicos hacia una sala desocupada, cerró las puertas y ella junto a Adrián scanearon la zona para asegurarse de que no hubiera nada.

¿Qué pasa madre? Preguntó Háruka –niñas. Dijo Anette –deberán ustedes ayudarnos a cuidar al príncipe, hay varios rumores de intento de homicidio, y de hecho, han ocurrido varios intentos de eso. Serena se puso pálida, como si al escuchar eso, su propio corazón corriera el riesgo de dejar de latir junto con el de Diamante.

¿Cómo es eso posible madre? Preguntaron Háruka y Adrián –todos hablan de eso, pero en los últimos años, los intentos se han dado, esporádicamente pero los ha habido, Phanton y yo, los hemos detenido exitosamente, pero eso solo tiene una sospechosa. Dijo Anette rápidamente.

La reina. Dijeron los hermanos a coro, ella asintió –Sims me comentó, que a raíz de la primera visita de la reina, la ex soberana la difunta Cristal comenzó a sentirse mal, eso fue unas semanas antes de que la princesa Black Lady naciera. Adrián la miró - ¿incinúas que el estado prematuro de la princesa fue provocado? Preguntó, Anette asintió.

Aparentemente, la reina recibió una dosis de veneno, que provoca adelanto de parto y desangramiento. Todos asintieron –supones que eso hizo la reina para poder acceder al trono y al rey. Dijo Háruka.

Así es. Confirmó su madre –y luego, cuando tuvo su bebé podría haberse propuesto el trono para su hijo. Dijo Adrián.

Si, la primera opción era acorralar al niño en algo que no quisiera hacer. Dijo Anette –casarse. Dijeron los 3 –y como eso no funcionó, lo mas probables que intente deshacerse de el, el día de los 15 años del príncipe Diamante, este recibió una estatuilla hecha de yeso de su madre muerta, proclamando su muerte, desde ese día, ha habido intentos de asesinato programados hacia el, pero temo que ahora con el manifiesto de odio público a su hermanastro y su cuasi homicidio hacia este, la reina lo intente mas y mas. Serena estaba pálida.

¿Qué podemos hacer mamá? Preguntó asustada, Anette la miró –como ese misterio, me refiero al de la difunta reina Cristal, no se solucionó nunca, no sabemos quien es el traidor, por lo tanto, hay que protegerlo de todas las maneras posibles, revisar su dormitorio, serpientes y escorpiones se pueden esconder en cualquier lado, probar la comida, debe ser uno de nosotros quien lo haga. Adrián alzó su mano.

Yo lo haré madre, soy su segundo guardia de seguridad, es mejor, que lo haga yo, que las chicas se encarguen de vigilar en su dormitorio y tu, de patear cualquier culo que intente lastimarlo. Anette asintió.

Esto lo debemos hablar todos con el. Dijo –ya casi es la hora, deben ir a despertarlo. Serena asintió y se apresuró hacia el dormitorio de Diamante.

Al entrar, lo vio durmiendo de lo mas feliz, tenía una faz relajada y no indiferente como se lo veía en la mayoría del tiempo, excepto por los momentos en los cuales, trataba con sus amados hermano, con su padrino, con su nodriza o con la propia Anette, Serena se acercó y con dulzura le pasó la mano por la frente –ya es hora de despertar dormilón. Dijo al tiempo que el despertador sonaba, un dormido Diamante mugió en sueños y una mano ciega comenzó a dar tumbos hacia el despertador, ella se la apartó con dulzura y acarició el dorso con ternura –ya es hora de despertar príncipe. Los ojos soñolientos de Diamante se abrieron con pereza, pero esta, se le quitó inmediatamente al ver como Serena le sonreía.

-hola dormilón ¿como descansaste? Preguntó ella soltándole la mano, el sonrió y se tragó un bostezo, ella se alejó para dejarlo estirarse –bien, bien, gracias. Dijo el confundido - ¿Qué te pasa? Le preguntó ella.

-desde que Moira no me cuidaba, no me despertaban de una manera tan dulce, usualmente lo hace el despertador y no es muy agradable, mmm ¿Qué hora es? Preguntó –las 6:05 ¿por? Preguntó ella, el rió.

-con eso de dormilón, pensé que se me había ido media mañana. Ella sonrió –iré a acicalarme. Dijo - ¡espera! Exclamó Serena, Diamante se detuvo.

-déjame chequear algo. El asintió y ella entró, revisó todos los rincones del tocador en un examen exhaustivo, sonrió –sin problemas. Anunció, el asintió y entró a acicalarse.

-llegaste a toda carrera hermana. Se quejó Háruka –yo hago la cama. Dijo Serena –hay si, como se nota que quieres toda la actividad de dormitorio con el. Apuntó Háruka de forma divertida, Serena se ruborizó, Háruka abrió mucho los ojos y se rió.

- ¡hay Serena! ¡Que estás pensando! La otra rubia se puso mas pálida - ¡nada! ¡Nada! exclamó horrorizada y comenzó a preparar la cama, Háruka entró muerta de la risa en el tocador, Serena la escuchó preguntar:

- ¿Qué desea usar hoy príncipe? Escuchó el bufido de el –no me digas príncipe Háruka. Dijo -perdona Diamante ¿Qué deseas usar? Preguntó.

-mi traje de siempre bastará. Dijo el mientras le sonreía, Serena ya había terminado con la cama y ojeó curiosa los libros que en un ordenado montón, llenaban la mesa de noche de un lado de la cama del príncipe, del otro lado, 2 fotos,una de el, su madre adoptiva Anette, mamá Moira, Phanton, y sus hermanos en un parque de diversiones, otra de el pequeño, junto a Zafiro y alguien tan hermosa que Serena no tuvo dudas de quien era, era la difunta reina Cristal, se notaba de donde Rini había sacado su coquetería, de donde Diamante y Zafiro habían sacado sus sonrisas y su dulzura, Serena escuchó la puerta abrirse, Diamante estaba en el umbral con una bata de baño azul, ya sus ropas estaban en su cama colocadas con esmero por Háruka, el siguió el rumbo de la mirada de Serena.

-esa es mi madre. Dijo mientras sonreía, se acercó a esa mesa de noche, esa es una foto de cuando tenía 6 años, Zafiro tenía 4, fue un año antes de que concibieran a Rini. Serena asintió.

-es muy hermosa, se nota de donde Rini sacó su coquetería. Diamante sonrió –era la mas hermosa y la mejor madre que pudo haber deseado cualquier alma sobre la faz de la tierra. La mirada de Serena se empañó, por un momento, recordó a su propia madre, muerta hace tiempo ya.

- ¿ocurre algo? Preguntó Diamante súbitamente preocupado al ver las lágrimas de su mucama que comenzaron a fluir como río cristalino.

-solo es que, extraño a mi madre. Dijo Serena súbitamente –pensé que no la conocías. Dijo Diamante interesado - ¿Qué le pasó? Preguntó, la garganta de Serena se cerró, se suponía que no podía decir nada de sus verdaderos poderes, ni de su verdadero origen, como explicarle que había muerto en una invasión a su planeta, que ella, Háruka, Adrián y Anette habían logrado escapar a duras penas, que no sabía nada de las guardianas de su madre ni de sus amigas, las hijas de estas, que frecuentemente tenía pesadillas con la vieja que había intentado matarla usando a Marina y que siempre, era salvada por la voz del mismo chico, que eso le estrujaba el corazón y que esas pesadillas habían disminuido desde que lo conoció, Serena trató inútilmente de secarse las lágrimas pero no funcionó, Háruka hizo el intento de acercarse a ella pero Diamante fue mas rápido, la abrazó.

-lamento tu pérdida ¿Cómo fue? Preguntó el acariciándole el cabello, ella se aferró mas a el –fue en la invasión de los zombis a la ciudad Siquiai, antes de que se transformara en una ciudad maldita. El asintió.

- ¿tuviste que matarla? Preguntó, Serena negó –la vi convertirse, luego Anette me rescató y salimos de allí. El besó su frente –comprendo como te sientes Serena, para mi fue muy dura la pérdida de mi madre, la extraño mucho cada día que pasa, se que mi vida sería mejor con ella a mi lado. El le regaló una sonrisa cargada de ternura y comprensión.

-así que te entiendo mas de lo que crees. Ella asintió –muchas gracias Diamante, voy junto a mi hermana a preparar tu mesa y la de tus hermanos. El asintió, la soltó suavemente –muchas gracias, Serena y Háruka. Ellas asintieron y salieron del dormitorio mientras el, comenzaba a vestirse.

Cuando estuvo vestido, se dedicó a desayunar junto a sus hermanos y luego, su personal se reunió con el en una sala aislada.

¿Qué pasa? Preguntó Diamante, Anette lo miró –creemos que tus intentos de homicidio se incrementarán. Dijo sin rodeos, la expresión del joven se endureció de inmediato.

Lo pensé. Dijo sin rodeos, miró a sus mucamas y a sus guardias de seguridad quienes, se habían convertido en parte de su pequeña y sólida familia.

¿Qué podemos hacer al respecto? Preguntó el príncipe Diamante –como no se sabe quien fue el autor del envenenamiento de tu madre. Comenzó Anette pero Diamante la interrumpió.

¿estás segura que la envenenaron? Preguntó, Anette asintió –casi en su totalidad. Dijo miró como la mirada de el, se endurecía mas si era posible.

-maldito el que lo haya hecho. Dijo enfurecido –maldita querrás decir. Lo corrigió la mujer –en fin eso no es lo prioritario. Dijo Adrián –lo prioritario es tu seguridad. Diamante asintió.

Es prioritario para mi, en su momento lo atenderé ¿Qué quieres agregar con respecto a mi seguridad? Le preguntó Diamante a Adrián

-como sabes, desde tus 15 años has tenido intentos de homicidio anuales, de los cuales has escapado triunfante. Diamante comenzó a enumerar.

-a los 15 me salvó tu madre, a los 16, cuando 2 asesinos a sueldo nos emboscaron, salvé mi vida junto a tu madre, a los 17, mi padrino me salvó, a los 18 y demás, tu madre, esperaba mi intento de asesinato número 7, el 7 es el de la suerte. Dijo el bromeando como quien no quiere la cosa, eso a Serena le hizo un nudo en el pecho.

-no lo sabía. Dijo ella, el volteó a mirarla –mi padrino amenazó zoo pena de muerte a la prensa para que no divulgara esa información, ya que es un asunto clasificado. Explicó con tranquilidad, ella asintió temblando de miedo.

-lo que queremos decirte es que después de tu manifiesto repudio a Archimedes, nos imaginamos el incremento de dichos actos. Dijo Anette, Diamante asintió –ese maldito bastardo quiere el trono, y primero me revuelco en los infiernos antes de entregárselo de buena gana. Todos asintieron.

-mi madre y yo te acompañaremos a donde quiera que vayas. Dijo Adrián, Diamante asintió –como siempre han hecho. Apuntó, ellos asintieron.

-Serena y Háruka, atenderán como ya sabes tu dormitorio, ellas lo revisarán todos los días, lo que te pongas, lo que vayas a usar en el, todo pasará por sus manos, hay una manera de mezclar venenos con muchos productos, hay que asegurarnos que nada contaminado te llegue. Diamante asintió - ¿Qué mas falta? Preguntó dándole a Adrián oportunidad para explicarse, este sonrió.

-yo probaré tu comida. Dijo - ¿Qué? Preguntó el príncipe –yo probaré tu comida. Repitió el joven, el heredero a la corona negó.

-ni de chiste. Dijo –no dejaré que tu mueras por mi. Sentenció –soy tu guardián. Protestó el príncipe –y yo tu futuro soberano, sería muy egoísta si te lo exijo siquiera, si tan solo lo pienso. Dijo Diamante.

-es mi deber y no claudicaré, si quieres proteger a tus hermanos, esta es la manera de hacerlo. Diamante pensó, pensó en todas las implicaciones del caso, sopesó la mirada de Adrián decidida, de Anette resignada, de la gemela de Adrián, Háruka determinada a apoyar a su hermano y la de Serena…la de ella…que le partió el corazón con solo tropezar con ella, era tal la desesperación y la desolación, el miedo y el terror, que partió el corazón del príncipe en 2 fragmentos, que a su vez, se partieron en miles.

-de acuerdo. Dijo tras suspirar –acepto que quieras ser mi probador de alimentos. Adrián sonrió e hizo una venia.

-bueno, tenemos mucho que hacer, andando. Dijo Anette dando por finalizado el encuentro, todos salieron a hacer sus obligaciones.

Tras el resto de la mañana estar ayudando a su padre con sus funciones de estado, el príncipe almorzó con sus hermanos, Rini había llegado del colegio y tenía bastantes novedades que contar, en la tarde, Diamante fue a correr por el jardín y después a retozar con sus hermanos en la piscina, Háruka, Adrián, Serena y Anette esperaban por cualquier cosa, pero la tarde transcurrió tranquila, a las 7 los príncipes fueron a cambiarse y bañarse para la obligatoria cena con el rey, después, Diamante se sentó en una sala solitaria con un libro en la mano, tras un rato, Serena entró con una bandeja de plata, en la cual, un hermosos servicio de plata lucía como fragmentos de luz sólida, llevaba una tetera del cual, el olor del chocolate caliente se desprendía, el jarro de leche contenía crema chantoigie para colocar por encima del chocolate y un delicioso trozo de una torta (pastel) de queso, culminaba el delicioso festín, Diamante subió la cabeza de su libro deteniendo su lectura.

-gracias Serena. Dijo –es un capricho de medianoche como quien dice. Ella asintió, probó la crema, esperó 5 minutos, hizo otro tanto con el chocolate y con la torta de queso, dejó servido en silencio, cuando iba a irse, el la detuvo.

-aguarda, se que dirás que soy un malcriado, tu has madrugado y quizás sea grosero de mi parte pero ¿podrías quedarte conmigo solo un momento? Preguntó el, ella asintió en silencio desde que se había enterado que habían querido asesinar a su razón de vivir, el dato la había puesto callada, reservada y tasiturna.

- ¿puedo preguntarte algo Serena? Preguntó Diamante tomándole las manos, ella asintió clavando sus ojos azules en los de el.

- ¿Por qué has lucido tan afectada por la revelación de la mañana? Preguntó el joven, Serena tragó saliva, decirle que estaba enamorada de el, era una señora tontería, ella lo sabía, el era un príncipe no oculto y por añadidura mujeriego empedernido, eso era mala combinación.

-porque me preocupa tu seguridad. Susurró tímidamente –gracias Serena, por tu preocupación, pero soy un hombre fuerte. Dijo el, ella asintió –lo se, pero trampas hay muchas y maneras de matar a un hombre, muchas mas. El asintió.

-tengo a los mejores guardias, mi vida está a salvo. Dijo sonriéndole, ella le sonrió, Diamante se perdió en sus ojos –no te lo había podido decir, pero..Tu…eres tan hermosa Serena, tan hermosa. Dijo el atraído como por la gravedad hacia ella, el corazón a Serena se le congeló ¿de verdad pasaría? ¿Su primer beso con el? Se debatía entre querer y no querer.

-príncipe, esto no es correcto. Dijo ella –usted tiene prometida, yo no quiero ser otra mas en su cama. El asintió comprensivo a sus palabras.

-y no lo serías hermosa, tu tienes algo especial, no tengo idea de que es, pero, tu belleza es fascinante, tan espléndida, hermosa, eres tan hermosa. Ella pudo sentir la suavidad de los labios de el, cuando la puerta se abrió.

-que cosas hermano. Dijo la petulante voz de Archimedes haciendo a los jóvenes retroceder - ¿ahora te acuestas con las sirvientas? Preguntó con malicia sabiendo que eso, heriría a la mucama de su hermano, Serena se separó bruscamente de Diamante y se levantó en un instante del sitio que ocupaba al lado de el, Diamante volteó a ver con desprecio a Archimedes.

-lárgate de aquí, maldita rata maloliente. Dijo –no sueñes querida, ese cuento de Cenicienta no se repite 2 veces. Dijo Archimedes a Serena quien con lágrimas en los ojos, salió corriendo de la habitación, a la par que Diamante consumido por la furia, comenzaba a golpear a su medio hermano.