Capitulo 10 .Pelos de Punta

Darme cuenta de que mi padre tenía el mismo sentido del humor que Loke me ponía los pelos de punta. Fue un momento difícil solo mirar a mi padre, y mucho menos hablar con él. Pero a eso de las cinco del viernes por la tarde estuve de acuerdo con él en una cosa, que deberíamos haber hecho una barbacoa. Una barbacoa es más, ya sabes, de bajo perfil. Pero al contrario, mi madre estuvo volando alrededor de la cocina, cortando, rebanando y ladrando órdenes a papá y a mí como si el presidente fuera a venir a cenar.

Barrimos el suelo, colocamos mantelillos extras en la mesa, trajimos cinco sillas más, y pusimos la mesa. Fijamos todo mal, por supuesto, pero lo único que mi madre tenía que hacer era mover las cosas aleatoriamente para que estuvieran bien. Se veía lo mismo para mí, pero ¿qué sé yo?

Ella apagó las estufas y dijo: —Silver, ¿puedes ubicar los platos en la mesa? Me gustaría tener oportunidad de asearme. Después puedes cambiarte. Y ¿Gray ? ¿Qué llevas puesto?

—Mamá, son los Loxers. ¿Estás tratando de hacer que se sientan totalmente inútiles?

—Mika y yo acordamos una vestimenta, así que…

—Pero, ¿por qué?

Mi padre puso una mano en mi hombro y dijo—: Así todos

podemos sentirnos igualmente incómodos, . La miré y le dije—: ¿Eso significa que tengo que usar una corbata?

—No, pero algo abotonado en lugar de una camiseta estaría bien.

Fui a mi habitación y revisé mi armario en busca de algo con botones. Había un montón de botones, de acuerdo. Un montón de botones geeky. Pensé en boicotear los requisitos del código de vestimenta de mi madre, pero en lugar de eso comencé a poner mi atención en las camisas.

Veinte minutos más tarde, todavía no estaba vestido. Y estaba muy alterado al respecto, porque ¿Qué más daba? ¿Por qué me importaba cómo me veía en esta estúpida cena? Estaba actuando como una niña.

Luego a través de una abertura en mis cortinas los vi venir. Fuera de su casa, por su sendero, cruzando la calle. Era como un sueño extraño. Parecían flotar hacia nuestra casa. Toda la familia.

Tomé una camisa de mi cama, metí mis brazos, y la abotoné .Dos segundos más tarde sonó el timbre y mamá dijo:— ¿Puedes recibirlos, Gray ?

Por suerte, el abuelo se me adelantó. Saludó a todos como si no hubiesen estado en contacto por mucho tiempo con la familia, e incluso parecía saber cuál era Boze y cuál era Sue. Uno llevaba una camisa de color púrpura y el otro llevaba una verde, por lo que no debería haber sido tan difícil de recordar cuál era cuál, pero entraron y me pellizcaron las mejillas y dijeron:

— ¡Oye, hermanito! ¿Cómo te va? Y me puse tan furioso que los confundí de nuevo.

Mi madre se asomó de la cocina, diciendo—: Entren, entren. Es bueno que todos pudieran venir —dijo—. ¡Ultear! ¡Silver! ¡Tenemos compañía! —Pero luego se detuvo en seco cuando vio a Juvia y a la Sra. Loxer— Bueno, ¿qué es esto?—preguntó—,¿Pasteles hechos en casa?

La Sra. Loxer respondió—: Pastel de queso con mora y nuez.— ¡Se ven maravillosos! ¡Absolutamente maravillosos! —Mi madre estaba actuando tan exaltada que no podía creerlo. Ella tomó el pastel de Juvia, a continuación, fue rápidamente a la cocina con la Sra. Loxer.

Ultear apareció a la vuelta de la esquina, lo que hizo que Boze y Sue sonrieran y dijeran—: Oye, Ult. Te ves bien.

Falda negra, uñas negras, ojos negros, un roedor nocturno; sí, supongo que ella se veía bien. Desaparecieron en la habitación de Ultear, y cuando me di la vuelta, mi abuelo estaba llevando al Sr. Loxer a la habitación del frente, me quedé en el salón de entrada con Juvia. no estaba mirándome. Parecía estar mirando a todo menos a mí. Y me sentí como un idiota, de pie con mi camisa de botones geeky, mejillas pellizcadas y nada que decir. Me puse tan nervioso por no tener nada que decir que mi corazón se aceleró, latiendo como lo hace justo antes de una carrera o de un juego o algo así.

Además de eso, ella se parecía más a esa estúpida foto en el periódico, si eso tiene algún sentido. No porque estuviera bien vestida, que no lo estaba. Llevaba un vestido de aspecto normal y zapatos de apariencia normal, y su cabello estaba de la misma forma en que siempre está, excepto tal vez un poco más peinado. Era la forma en que estaba mirando todo menos a mí, con los hombros hacia atrás y la barbilla y sus ojos destellando.

Probablemente sólo estuvimos allí durante cinco segundos, pero se sentía como un año. Al final le dije—: Hola, ojos destellaron, y todo se vino abajo, estaba furiosa. Ella susurró—: Te escuché a ti y a Loket burlándose de mi tío en la biblioteca, y ¡No quiero hablarte! ¿Me entiendes? ¡Ni ahora, ni nunca!

Mi mente estaba acelerada. ¿Dónde había estado? ¡Yo no la había visto en algún lugar cerca de mí en la biblioteca! ¿Y si había escuchado? O lo había oído de alguien más.

Traté de decirle que no fui yo, que fue Loke, todo Loke. Pero ella me silenció y caminó a la sala de estar donde estaba su padre. Así que estoy de pie allí, deseando haber golpeado a Loke en la biblioteca para que Juvia no me considerara de la misma clase, como alguien que hace bromas estúpidas, cuando mi papá llega y me da una palmada en el hombro.

—Así que, ¿cómo está la reunión, hijo?

Hablando del diablo. Quería quitar su mano de mi inclina para poder ver el interior de la sala de estar y dice—:

Oye, el papá se viste muy bien, ¿no?

Me encojo de hombros alejándome de él.

—El Sr. Loxer se llama Robert, papá.

—Sí, ya sabes, lo sabía —Se frota las manos y dice—: Supongo que debo entrar y saludar, ¿Vienes?

—No. Mamá probablemente necesita mi ayuda. Sin embargo, no corrí a la cocina. Me quedé allí y observé al Sr. Loxer estrechar la mano de mi padre. Y mientras estaban allí saludando y sonriendo, esta sensación extraña apareció en mí de nuevo. No sobre Juvia, sino sobre mi padre. De pie, al lado del Sr. Loxer, parecía pequeño. Físicamente pequeño. Y en comparación con las facciones del Sr. Loxer, el rostro de mi padre se asemejaba un poco a una comadreja.

Ésta no es la forma en que deseas sentirte acerca de tu padre. Cuando era pequeño, yo siempre había pensado que mi padre tenía razón en todo y que no había un hombre en la tierra que

no podría vencer. Pero allí, de pie mirando, me di cuenta de que el Sr. Loxer podría aplastarlo como a un bicho .Incluso peor era la forma en que estaba actuando. Ver a mi padre haciéndose amigo del padre de Juvia, era como verlo mentir. Al Sr. Loxer, a Juvia, a mi abuelo, a todo el mundo. ¿Por qué era un gusano de este tipo? ¿Por qué no podía actuar con normalidad? Ya sabes, ¿sincero? ¿Por qué tenía que montar esta farsa? Esto iba mucho más allá de mantener la paz con mi madre. Esto era asqueroso. Y la gente decía que era el vivo retrato de mi padre. ¿Cuán a menudo había oído eso? Nunca había pensado mucho en ello, pero ahora daba vuelta en mi estómago.

Mamá hizo sonar la campana de la cena y llamó: — ¡Los aperitivos están listos!—Y luego me vio todavía de pie en el pasillo—. Gray , ¿a dónde han ido tu hermana y los chicos?

Me encogí de hombros.

—Fueron a su cuarto, creo.

—Ve a decírselo, ¿quieres? Y luego ven a tomar algunos aperitivos.

—Claro —le dije. Cualquier cosa para deshacerme del mal sabor en la boca.

La puerta de Ultear estaba cerrada. Y normalmente la habría golpeado y diciendo: ―mamá los llama‖, o bien ―¡a cenar!‖ o algo así, pero en esa fracción de segundo antes de que mis nudillos golpearan la madera, mi mano fue poseída por el mal del hermano pequeño. Giré el pomo y entré.¿Ultear se pone furiosa o me tira cosas y me grita para que salga? No. Ella me ignora. Boze y Sue me dan un movimiento de cabeza, y Ultear me ve, pero ella tiene sus manos sobre unos audífonos y baila mientras escucha un reproductor portátil de CD.

Boze o Sue susurra—: Está a punto de terminar. Estaremos ahí —Por supuesto que estaba allí para decir que era hora de comer. ¿Qué otra cosa podría estar haciendo allí?

Algo de eso me hizo sentir, no sé, excluido. Ni siquiera era una persona de ese tipo. Yo solo era el hermanito. Nada nuevo, pero ahora realmente me molestó. Al igual que, de repente, yo no encajaba en ninguna parte. Ni en la escuela, ni en la casa... y cada vez que me daba vuelta, otra persona que había conocido desde siempre se sentía como un extraño para mí. Incluso, me sentí como un extraño.

Estar comiendo de pie pequeñas galletas redondas untadas con queso crema y huevos de pescado no hizo mucho por mi estado de ánimo. Mi madre estaba actuando como todo un enjambre de abejas ocupadas. Estaba en todas partes. Dentro y fuera de la cocina. Sirviendo bebidas, repartiendo servilletas.

Explicando la comida, pero sin comer nada. Ultear no compró la explicación de mamá de los aperitivos ,ella terminó analizando los suyos, categorizándolos en gruesas, repugnantes y asquerosas partes.

Sin embargo, inclinados cerca de ella, los chicos Loxer se comían galletas enteras. Hombre, yo sólo estaba esperando a que se envolvieran alrededor de una pata de la mesa y se doblaran.

Juvia, su papá y mi abuelo fueron a un lado hablando sin parar acerca de algo, y mi padre había terminado con la Sra. Loxer mirando a su alrededor tan estúpido como yo me sentía, de pie hablando con nadie.

Mi mamá revolotea hacia mí y me dice: — ¿Estás bien, cariño?

—Sí —le dije, pero ella, de todos modos, me lleva hacia donde el abuelo estaba—.Vamos, vamos —susurra—. La cena estará lista en un minuto.

Así que me quedo de pie y el grupo se abre, pero es más como un reflejo que nada. Nadie me dice una palabra. Ellos solo se mantuvieron a la derecha hablando sobre el movimiento continuo.¡Movimiento continuo!

Mi amigo, yo ni siquiera sabía lo que era el movimiento continuo. Estaban hablando de sistemas cerrados, sistemas abiertos, resistencia, energía, magnetismo... era como unirse a una conversación en un idioma diferente. Y Juvia, ella estaba diciendo cosas como: ―—Bueno, ¿y si pones los imanes espalda contra espalda, invirtiendo la polaridad?‖, como si realmente entendiera lo que estaban hablando. Entonces mi abuelo y su padre le explican por qué su idea no funcionaría, pero esto lo único que hizo fue que Juvia hiciera otra pregunta.

Estaba completamente perdido. Y a pesar de que pretendía seguir la conversación, lo que realmente estaba haciendo era tratando de no mirar a mi madre nos llamó para la cena, hice todo lo posible para llevar a Juvia a un lado y disculparme, pero ella me dio la espalda y, ¿quién podía culparla, en realidad?

Me senté frente a ella, sintiéndome bastante mal. ¿Por qué no le había dicho algo a Loke en la biblioteca? Debí golpearlo ¿Por qué no le dije que estaba fuera de lugar?

Después que mamá sirvió a cada uno su comida, papá decidió que debía tomar las riendas de la conversación. —Entonces, Sue y Boze—dice—, son estudiantes de último año.

— ¡Amén! —dicen juntos.

— ¿Amén? ¿Acaso están contentos de terminar la escuela secundaria?

—Absolutamente.

Mi padre comienza a girar su tenedor. — ¿Por qué? .Boze y Sue se miran el uno al otro, y luego a mi padre.

—La regurgitación llega a usted después de un tiempo.

—No es gracioso —dice, mirando alrededor de la mesa—. La secundaria fue la mejor época de mi vida.

Boze o Sue dice: —¿En serio? Amigo, ¡es completamente patético! —La Sra. Loxer les disparó una mirada, pero eso no los detuvo— Bueno, lo es, mamá. Ésa es toda la actitud del robotrón de la educación. Acorralar, refutar, conformar; he tenido suficiente de esa escena.

Mi papá mira a mi mamá con una pequeña mueca de ―te lo dije‖, luego le dice a Boze y Sue—: Entonces, ¿asumo que la universidad está fuera del asunto?

Dios, ¿qué sucedía con él? En un instante estuve agarrando mi tenedor y mi cuchillo, listo para pelear por un par de chicos que me pellizcaron los caMakaroves y me llamaron hermanito.

Respiré hondo y traté de relajarme. Intenté nadar hasta aguas más tranquilas. Ésta no era mi pelea. Además, Boze y Sue parecían tranquilos con eso.

— Oh, no —dijeron—. La universidad es una posibilidad absoluta.

—Sí, fuimos aceptados en un par de lugares, pero vamos a darle primero una oportunidad a lo de la música.

—Oh, lo de la música —dice mi padre. Boze y Sue se miran el uno al otro, luego se encogen de hombros y vuelven a comer. Pero Ultear lo mira y le dice—: Tu sarcasmo no es apreciado, papá.

—Ult, Ult—dice Boze o Sue—.Está bien. Todo el mundo es así con respecto a eso. Es algo de ―no me digas, muéstrame‖. —Ésa es una gran idea—dice Ultear, saltando de su asiento y corriendo por el pasillo.

Mamá se congela, no está segura de qué hacer con respecto a Ultear, pero luego la Sra. Loxer dice—: La cena está absolutamente deliciosa, Mika.

—Gracias, Trina. Es… es bueno tenerlos a todos de vuelta.

Hay alrededor de tres segundos de silencio y luego Ultear entra y presiona los botones del reproductor de CD hasta que el compartimiento se desliza de nuevo hacia adentro.

—Ult, ¡no! No es buena idea—dice Boze o Sue.

—Sí, Lyn. No es exactamente música para una cena.

—Igualmente—dice Ultear, y sube el volumen.

¡Boom, whack! ¡Boom-boom, whack! Las velas prácticamente tiemblan en sus soportes; entonces guitarras rasgan a través del aire y casi las apagan. Boze y Sue miran a los altavoces, y luego sonríen el uno al otro y le gritan a mi papá—: ¡Sonido envolvente, una impresionante configuración, Sr. Fullbuster!

Todos los adultos estaban muriendo por saltar y bajar el volumen, pero Ultear montaba guardia y los fulminaba con la mirada. Y cuando la canción termina, Ultear saca el CD, apaga el reproductor, y luego sonríe, en realidad sonríe a Boze y Sue, y dice—: Es una excelente canción. Quiero escucharla una y otra y otra vez.

Boze o Sue le dice a mi papá—: Es probable que no le guste, pero es lo que hacemos.

—Chicos, ¿ustedes escribieron esa canción?

—Uh-huh

Le hace un gesto a Ultear para que le pase el CD, diciendo—: ¿Solo una canción?

Boze o Sue se ríe y dice—: Amigo, tenemos un millar de canciones, pero sólo hay tres en el demo.

Papá sostiene el CD. —¿Este es el demo?

—Sí.

Lo mira un momento y dice—: Entonces si son de clase baja, ¿cómo se dan el lujo de sacar CDs?

— ¡Papá! —le grita Ultear.

—Está bien, Lyn. Sólo es una broma, ¿verdad, señor Fullbuster?

Mi padre se ríe un poco y dice—: Correcto—pero luego añade—: aunque soy un poco curioso. Esto obviamente no es un demo hecho en casa, y me he enterado que el costo del tiempo en un estudio de grabación es prohibitivo para muchas bandas...

Boze y Sue le interrumpen con un fuerte choque de cinco. Y mientras me estoy poniendo tenso por lo de mi padre preguntándoles sobre el dinero, de todas las cosas, mi madre deja todo sobre sí misma, tratando de alejar las grandes impresiones de mi padre.

—Cuando Silver y yo nos conocimos, él estaba tocando en una banda...

El salmón escalfado se me atraganta. Y mientras me ahogo, Ultear tiene los ojos desorbitados, jadeando—: ¿Tú? ¿Tocabas en una banda? ¿Qué tocabas, clarinete?

—No, cariño—dice mi mamá, tratando de mantenerlo en armonía—. Tu padre tocaba la guitarra.

— ¿Guitarra?

— ¡Genial! —dice Boze o Sue— ¿Rock? ¿Country? ¿Jazz?

—Country —responde mi papá—, lo cual no es para burlarse, chicos.

— ¡Amigo! Lo sabemos. Respeto total, hombre.

—Y cuando nuestra banda logró conseguir un demo, fue astronómicamente caro. Eso fue en una gran ciudad, donde había un poco de competencia. ¿Consiguieron hacer un demo por aquí? Ni siquiera sabía que había una instalación. Boze y Sue todavía sonreían. —No hay.

—Entonces, ¿adónde han ido? ¿Y cómo lo han pagado? —Mi madre lo golpea por debajo de la mesa otra vez, entonces él dice—: ¡Tengo curiosidad, Mika!

Boze y Sue se inclinan. —Lo hicimos nosotros.

— ¿Aquí mismo? ¿Hicieron esto ustedes mismos? Eso es imposible—Él está luciendo casi como loco al respecto—¿Cómo consiguieron el equipo?

Mi madre lo golpea de nuevo, pero mi padre se voltea hacia ella y dice—: Detente, ¿podrías? ¡Tengo curiosidad!

Boze o Sue dice—: Está bien, Sra. Fullbuster—sonríe a mi papá y le dice—, seguimos navegando por el Internet y el comercio en busca de un contrato. Todo el mundo está cambiando su viejo equipo analógico por lo digital, ya que ésa es la jugada que los demás han hecho. Lo digital, si usted quiere saber nuestra opinión, es débil. Se pierde mucho de la forma de onda. No hay suficiente relleno y obviamente nos gusta fornido.

Mi abuelo levanta un dedo y dice—: Pero el CD es digital, así que...

—Exactamente, pero ése es el último y el único paso en el que hemos de transigir. Es sólo una necesidad de ser parte de la industria. Todo el mundo quiere CDs. Pero la multipista y la remezcla de dos vías son analógicas. Y podemos permitírnoslo, Sr. Fullbuster, porque conseguimos equipo usado y hemos estado ahorrando nuestros centavos desde que teníamos doce años.

—Él sonríe y dice—: ¿Todavía toca? Podríamos, ya sabe, grabar algunas de sus canciones, si quiere.

Mi padre mira hacia abajo, y por un segundo no sabía si se enojaría o lloraría. Luego suelta una especie de resoplido y dice—: Gracias, pero eso no va más conmigo.

Lo cual era probablemente la única cosa honesta que mi papá dijo en toda la noche. Después de eso él estuvo tranquilo. Intentaba colocar una sonrisa de vez en cuando, pero hombre, en el fondo estaba melancólico. Y me sentía un poco mal por él. ¿Estaba pensando en los buenos tiempos tocando en una banda? He intentado imaginármelo con botas y sombrero de vaquero, con una guitarra atada al hombro, tocando alguna vieja canción de Willie Nelson.

Él tenía razón, eso simplemente no iba con é el hecho es que esto me hizo sentir aún más como un extraño en una tierra extraña. Luego, cuando la noche había terminado y los Loxers estaban amontonados en la puerta principal, algo más extraño sucedió. Juvia me tocó el brazo. Y por primera vez esa noche ella me estaba mirando. Esa mirada estaba, además, dirigida directa y exclusivamente a mí. Ella dice:

—Lo siento, estaba tan enojada cuando nos encontramos primero. Todos pasaron un buen rato, y creo que tu madre fue agradable por invitarnos.

Su voz era baja. Casi un suspiro. Yo solo me quedé allí como un idiota, mirándola.

— ¿Gray ? —dice, tocando mi brazo otra vez— ¿Me has escuchado? Lo siento.

Logré asentir con la cabeza, pero mi brazo estaba hormigueando, y mi corazón latía con fuerza, y sentí que me estaba tirando hacia ella.

Entonces ella se fue. Salió y se adentró en la noche, como parte de un coro de alegres despedidas. Traté de recuperar el aliento. ¿Qué fue eso? ¿Qué estaba mal conmigo?

Mi madre cerró la puerta y dijo: —Ya está. Ahora, ¿qué les dije? ¡Es una familia encantadora! Esos chicos no son como yo esperaba. Ultear, ¡por qué no me dijiste que eran tan... tan encantadores!

—Son traficantes de drogas, eso es lo que son. Todos nos volvimos hacia mi padre, dejando caer la mandíbula.

— ¿Qué? —dijo mi madre.

—No hay otra forma en que esos chicos puedan permitirse el lujo de comprar equipos de grabación de ese tipo—miró a Ultear—, ¿No es así?

Los ojos de Ultear parecían que iban a salirse de sus órbitas.—Silver, ¡por favor!—dijo mi madre— ¡No puedes hacer acusaciones como esa!

—Es la única cosa que tiene sentido, Mika. Créeme, sé cómo son los músicos. No hay otra explicación para esto.

Ultear gritó—: Me he enterado de que es un hecho que ellos no usan o tratan con drogas. ¿De dónde sacas algo como eso? ¡Eres un hipócrita, condescendiente, un idiota de mente estrecha!

Hubo un segundo de silencio, y luego le dio una bofetada, justo en la hizo que mi madre se enfrentara a él como nunca había visto y despachó a mi hermana gritando insultos sobre su hombro mientras corría a su cuarto.

Mi corazón latía con fuerza. Ultear tenía razón y yo casi, casi me enfrenté a él, también, para decírselo. Pero entonces mi abuelo me llevó a un lado y ambos nos retiramos a nuestros pequeños rincones de la casa.

Dando vueltas por mi habitación, tuve el impulso de ir a hablar con Ultear. Para decirle que ella tenía razón, que papá estaba fuera de lugar. Pero yo podía oírla a través de las paredes, llorando y gritando mientras mi mamá intentaba calmarla.

Entonces ella salió de la casa hacia quién sabe dónde y mi madre fue con mi padre de í que me quedé quieto. Y a pesar de que la tierra dejó de temblar alrededor de las once, hubo estremecimientos allí afuera. Podía sentirlos.

Mientras yacía en mi cama mirando por la ventana el cielo, pensé en cómo mi padre siempre había despreciado a los Loxers. Cómo él había despreciado su casa, su patio, sus carros y lo que hicieron para ganarse la vida. Cómo les había llamado ―basura‖ y se burlaba de las pinturas del Sr. Loxer.

Y ahora estaba viendo que había algo realmente bueno de esa familia. Todos ellos. No eran más que... reales.¿Y quiénes éramos nosotros? Había algo girando perversamente fuera de control en el interior de esta casa. Fue como si al ver el interior del mundo de los Loxers se hubieran abierto las ventanas al nuestro, y la vista no era muy bonita.¿De dónde habían venido todas estas cosas?Y por qué nunca había visto esto antes.