Cap 10
Una van circulaba tranquilamente por las calles de Boston, en su interior su conductor vestía con un overol oscuro y una boina de béisbol. En la parte trasera, entre la oscuridad y vacío de la caja se encontraban dos hombres más que se preparaban para lo que se supone debe ser solo unos momentos de adrenalina seguido por felicidad y alivio dándole la bienvenida al bienestar.
Un joven de tan solo 21 años nerviosamente amarro las agujetas de sus botas de trabajo, su overol oscuro permanecía abierto llegándole solo hasta la cintura. Su compañero frente a él, era un hombre grande y bastante mal encarado con el que solo había cruzado un par de palabras y no exactamente en aquel momento sino cuatro meses atrás cuando se lo presentaron. Primera y última vez que había escuchado su voz, algo que realmente no le molestaba, no creía que fueran a ser buenos amigos aunque quisieran.
Sus brazos enormes llenos de tatuajes y su rostro surcado por una enorme cicatriz que le partía la boca en dos arrebatándole un orificio nasal, su mirada oscura y su cabello corto a la militar no le daban una imagen amigable. Sus gruñidos guturales eran las únicas respuestas que ofrecía a preguntas directas, su nombre solo había sido articulado una vez por sus labios y con esa vez basto para que el chico tuviera un escalofrío mientras sus piernas deseaban salir corriendo con todas sus fuerzas pero su mente no se atrevía ni siquiera a respirar.
Porque aquella mirada oscura lo seguía pesadamente a cada instante y mientras se preparaban esto se repetía más y más. Un leve gruñido leve arrebato al chico de sus pensamientos y levanto su mirada para encontrar frente suyo la enorme mano sosteniendo un chaleco que le tendió con brusquedad pero sin agresión alguna.
-Gracias…
Fue lo único que susurro luego se acomodó la protección encima de su playera de videojuegos favorita, le ajusto los agarres de velcro y termino de colocarse el overol. Estaba listo y sus manos temblorosas se lo gritaban, su compañero cargo su fusil semi automático llamando su atención con el sonido momentos antes de que esta volara por los aires hasta sus brazos.
-Estamos a una cuadra, niños. ¿están listos? –. Grito el conductor desde atrás del volante, él era el más viejo y amable con su cabello cano oculto bajo su gorra y su sonrisa relajada realmente resultaba perturbador para el joven que no creía que fuera el momento para sonreír. El hombre enorme gruño y el conductor asintió –Estupendo…
La camioneta se introdujo en un estacionamiento subterráneo, las puertas los dejaron avanzar gracias a una tarjeta o mejor dicho, el clon de una de estas. Una enorme puerta de metal se encontraba al fondo, casi oculta por la oscuridad del lugar donde solo había a lo mucho unos cinco coches más además de la van de la que descendieron los hombres con sus armas listas y sus capuchas ocultando sus rostros.
Su respiración se aceleró conformo avanzaron hacia la puerta y el hombre enorme lo empujo del hombro llevándolo hasta el seguro electrónico de esta, desenfundo su tableta y la conecto al aparato no sin antes haber quitado la cubierta metálica que lo protegía con un desarmador. Su trabajo era simple y lo hizo rápido, a fin tenían que cumplir un esquema de tiempo limitado, la puerta se abrió pero no pudo ser cerrada de nuevo aunque esto ellos no lo notaron ya que solo siguieron avanzando y avanzando, según su información esta era automática así que ¿Por qué fijarse?
Lo dejaron al último y antes de que pudiera pensarlo mejor, y tal vez arrepentirse, cruzaron una puerta y un guardia sorprendido los miro momentos antes de caer al suelo noqueado por el golpe de un arma.
-Amárralo, chico.
Susurro sin mirar atrás el más viejo de ellos; se acuclillo junto al guardia y de su mochila saco unas esposas de metal cuando fue el turno de cubrirle la boca el estruendo de disparos seguido por gritos aterrados lo hizo sobresaltarse. Se apresuró en su tarea y siguió a sus colegas hasta el vestíbulo del banco donde 20 personas aproximadamente se encontraban en el suelo boca abajo, los guardias habían sido abatidos y sangraban profusamente con sus armas aun enfundadas, de la calle llego el sonido de sirenas y en poco tiempo varias patrullas se detuvieron frente al lugar iluminando todo con sus luces tricolores.
El hombre de gran tamaño aseguro las puertas, aun con la capucha puesta se podía ver en sus ojos la confusión. Los tres se reunieron casi en el centro del lugar con sus armas en alto mirando sin parar a los rehenes y a la única entrada.
-Esto está mal –. Hablo al fin el chico y los otros asintieron.
-Cierto, se supone que teníamos tres minutos libres. Esto nos complica el trabajo –. Susurro el viejo y el hombretón asintió gruñendo sin dejar de ver hacia la puerta.
-¿Activamos la alarma o alguien la toco? –. Cuestiono con nerviosismo el chico pero al final bajo la mirada –Nos engañó…
-No lo sé pero ya no importa... niño ve a hacer tu trabajo, yo me quedo aquí con los rehenes y Ernest cuida la puerta –. Se escuchó solo un gruñido como respuesta y el hombre se movió a su posición asignada mientras el chico salía corriendo hacia la bóveda que se encontraba haya donde estaba el primer guardia caído.
Los rehenes temblaban mirando al suelo, algunas mujeres lloriqueaba y otros rezaban para salir de ahí completos pero algunos otros no dejaban de hacer planes heroicos de escape aunque realmente al final ninguno se atreviera a siquiera ponerse en pie. Pero entre todos ellos había una mujer castaña que manteniendo la calma sostenía la mano de su amiga susurrándole que todo iría bien, movió su cuerpo levemente acercándose un poco al escritorio que se encontraba a su costado y con su mano sujeto el tobillo de una cobriza que estaba oculta bajo la mesa abrazando con firmeza a un durmiente bebe.
-Todo estará bien –. Susurro Angela sintiendo un apretón en su mano –Veras como Janie viene enseguida por nosotras.
-Dijo que no dijéramos quienes éramos –. Susurro Maura lo más bajo que pudo, en su mente la voz no había salido siquiera pero el apretón que sintió en su tobillo le dijo que había sido escuchada...
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Jane detuvo su auto lo más cerca que pudo del lugar haciendo rechinar sonoramente las llantas que causaron miradas sobresaltadas a su alrededor. Un patrullero se acercó con duda y su arma lista pero la detective le mostró su placa a la vez que descendía del vehículo seguida de cerca por su compañero.
-¿Rizzoli? ¿Qué haces aquí? Aun no matamos a nadie –. Soltó uno de los negociantes que habían arribado al lugar.
-Sabes que homicidios debe estar presente –. Respondió Korsak, su compañera había ignorado por completo al tipo y se acercó al hombre al mando.
-Sto. Sanders... –. Saludo secamente al jefe de los equipos especiales que miraba los planos del lugar con detenimiento tratando de hallar alguna forma de entrar, por desgracia como el 99.9% de los bancos solo tenía dos entradas.
-Rizzoli, homicidios se apresuró demasiado –. La voz profunda del jefe trajo de vuelta la atención de la detective que miraba el plano.
-Estábamos cerca...
-Aja...
No hubo más palabras entre ellos, no había nada que decir. Jane observo en silencio como se instalaba la mesa del negociante con un megáfono junto a un teléfono móvil de uso militar que no perdería señal aunque se encontraran en el subterráneo. El negociante y su ayudante se acomodaron y hablaron entre ellos unos momentos antes de voltear hacia el jefe asintiendo, la silenciosa señal de que estaban listos.
Korsat que conocía al Sto. Sanders le estrecho la mano –¿Cómo llegaron tan rápido?
-La camioneta de recolección encontró la puerta del garaje abierta, ellos nos llamaron.
Korsak asintió y miro a su alrededor buscando dicho vehículo pero no lo hallo en los alrededores –¿Dónde está?
-Los están escoltando a un precinto seguro, vienen cargados –. El detective guardo silencio asintiendo y el jefe miro a los negociadores dándoles aprobación de que comenzaran con su trabajo...
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Maura fijo sus ojos aceitunas en el semblante tranquilo de TJ que descansaba ignorante de su entorno, una virtud que ahora envidiaba. Estaba calmada pero solo en apariencia, en su interior su pulso brincaba a un ritmo acelerado pero aún bajo los estándares de soportable por un largo tiempo, sus manos sudaban y sus pupilas dilatadas se concentraban solo en el pequeño tratando de encontrar alguna manera de protegerlo aunque lo que buscaba era la calma que tanto urgía para que su cabeza pensara con claridad.
Su teléfono comenzó a vibrar y enseguida que miro en la pantalla la cara de la morocha sus lágrimas llegaron pero resistió a la vez que su dedo se deslizaba por el cristal…
Maura… Maur ¿estás bien?
La cobriza miro lo poco que pudo a su alrededor cerciorándose que nadie la escuchara –No lo sé…
¿Herida?
-No… estresada y sufriendo ansiedad pero nada físicamente…
Eso es normal, no creo que hubiera forma en que ni tu sintieras la presión del momento… ¿Má y TJ?
Sintió la tensión en la pregunta de su amiga, sabía que estaba enloqueciendo por no poder hacer nada y que sin duda ya se encontraría afuera buscando una manera de entrar –Están bien, TJ duerme sin problemas gracias a los tapones anti ruido que tu hermano le tiene siempre preparados…
… siempre me he preguntado cómo es que a Tommy se le ocurrió tan buena idea
Sonrió sin poder evitarlo y su respiración poco a poco se normalizo, ese era su efecto irresistible en ella, la detective nunca fallaba en tranquilizarla aun cuando en ocasiones no lo buscara realmente –Puede ser por la zona en la que viven, es transitada y deben filtrarse por las paredes los sonidos o para cuando realiza interacciones con Lidia que pudieran ser demasiado extenuantes hasta el punto de sonoras expresiones audibles…
¡Iuuuu! Maura, yo no quiero pensar sobre como mi hermano se acuesta con la ex de mi padre con mi pobre sobrino en la habitación contigua.
La cobriza estuvo a punto de soltar una risa pero se contuvo a tiempo –Entonces deberías ofrecerte a cuidarlo en esos momentos aunque realmente su mente a un no guarda registro de ruidos…
Déjalo ya, por piedad –. Jane hizo una mueca pero luego sonrió levemente antes de tensarse de nuevo –Maura, están rodeados… no tienen como escapar, ni atrás ni adelante…
La doctora se tensó –Ellos no parecen preparados para estar aquí… creo que alguien más forma parte del equipo, les mintió o se equivocó… la policía llego demasiado rápido y no los esperaban, uno parece tener experiencia y es el líder pero los otros no los he escuchado lo suficiente… hay uno que está muy nervioso y tiene voz joven… los guardias fueron abatidos, no se la gravedad de sus heridas ya que solo vi a uno caer con múltiples impactos en el abdomen que pudieron ser detenidos por el chaleco pero con tantos golpes seguidos en la misma área, debe estar sufriendo contusiones internas que podrían derivar en…
… hemorragias internas –. La detective bajo la mirada observando de reojo como el Sto. Sanders acomodaba a sus hombres a la vez que los negociadores se encontraban a instantes de realizar la primera llamada; Korsak se acercó a ella lentamente mirándola expectante –Maur recuerda tu promesa… veré que esto se haga bien y rápido pero no te muevas, te veo pronto.
La doctora iba a replicar pero al sentir como TJ se acomodaba mejor contra ella simplemente no pudo decir nada mas –Sé que lo harás, Jane… me queda 30% de batería debo irme.
Jane apretó con firmeza su mandíbula a la vez que sus ojos se cerraban –Se buena, Maura.
-Lo seré, lo prometo…
La llamada finalizo dejando a la detective con un terrible sentimiento atorado en su pecho, guardo su móvil en el bolsillo y se sujetó las manos sobándose una y otra y otra sus viejas cicatrices sin apartar su mirada del banco en ningún momento. Tenía miedo, decir miedo era poco, realmente se encontraba aterrada y la impotencia se revolvía en su interior.
Vince la observo y se acercó con cautela colocando su mano en el hombro de la mujer que dio un leve salto –¿Ya le has dicho a Sanders?
Jane bajo la mirada y negó sintiendo como su amigo se sobresaltaba a su lado, lo detuvo de la mano para que el no fuera a hablar con el sargento pensando que tal vez aquello era demasiado difícil para ella. Siempre la cuidaba demasiado.
-No puedo decirle… mi madre y mi sobrino hará que inmediatamente me saquen de aquí pero lo peor es Maura, es una agente gubernamental… no dejaran de llamarla al móvil buscando información interna que ella dará solo porque desea ayudar ignorando que en cualquier instante ellos pueden notar lo que pasa y seria el fin… –. Se giró a ver a su compañero a los ojos –No puedo permitirme pensar en que siquiera algo pueda pasarle y menos aún, ponerla yo en esa posición…
Vince asintió entendiéndola y de pronto todo mundo se movió a sus puestos –La llama está a punto de ocurrir.
Jane asintió secamente –Dile a Sanders que los tres guardias fueron abatidos, pueden empezar negociando por ellos…
El detective miro a su compañera antes de partir, sabia cuanto le costaba dejar que esa información llegara a su superior porque los interrogatorios sobre de donde venía todo aquello comenzarían y en algún momento tendría que explicarse. Lo que significaba elegir entre poner en la línea de fuego a la doctora o protegerla aun de su propia organización.
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El chico tecleaba a gran velocidad en su portátil desesperado por no conseguir lo que quería, lo que se supondría iba a ser la parte más fácil de su día. La bóveda no habría, aun cuando había insertado el código en varias ocasiones simplemente no funcionaba, decidió intentar hackearla pero era imposible con tan poco equipo.
Frustrado, desesperado y ansiosa grito lanzando su portátil contra el suelo. El guardia a su lado casi soltó una carcajada pero el chico no pudo evitar darle un codazo en el abdomen arrebatándole el semblante burlón del rostro, tomo sus cosas y se fue al vestíbulo con su arma en alto.
El viejo lo miro con duda notando de inmediato que había un problema –El código es mierda, no sirve para nada… –. Soltó el chico aguardando a que el hombretón se acercara lo suficiente para que lo escuchara y lo mirada furioso –Ey, no es mi culpa… ya hice todo lo que pude pero no sirve, fue cambiado o se atranco en cuanto las alarmas saltaron, o simplemente nos dieron mierda y nos la tragamos…
El hombretón hizo su arma a un lado y con todas sus fuerzas dejo caer sus puños enormes sobre un escritorio ignorando como causaba terror a su alrededor, en especial en la mujer castaña de junto que dejo su vista plantada en el mueble que crujió lastimosamente.
-Cálmate –. Gruño el viejo mirando al hombretón por algunos momentos antes de ver al chico –¿No puedes entrar por otro medio?
El chico negó –No tengo el equipo y te aseguro que no tenemos el tiempo para que haga todo el trabajo de jugar con ella sin conocer más que su modelo –. Susurro mirando a fuera –Tenemos que irnos…
-Eso será lo difícil… –. Susurro el viejo pero de pronto un grito llamo la atención de los dos que se giraron para encontrar al hombretón levantando sin delicadeza a una mujer que claramente era una empleada del banco –Pero ¿Qué haces? Déjala en paz.
No fue escuchado y la lanzo hacia ellos señalando su placa de identificación, el viejo se acuclillo mirándola detenidamente –Eres de alto rango aquí, la amante del gerente distrital… debes saber cómo abrir la bóveda ¿no?
La mujer chillaba desconsolada intentando no moverse ni un milímetro mientras su amiga se había puesto de pie y sin importarle nada, peleaba con el hombretón para que la soltaran.
-Habla ya…
La mujer aterrada tomo aire –No se puede abrir… tiene reconocimiento ocular y de huellas que son escaneadas al presionar la clave, por eso es que no pueden.
Los tres hombres se quedaron congelado mirándola y luego cada uno empezó a gritar improperios asustando a todos los rehenes, la mujer aprovecho para arrastrarse de vuelto a los brazos de Angela que con el cabello un poco más alborotado de lo normal la sostuvo en sus brazos mirando a los delincuentes que frustrados golpeaban y lanzaban cosas.
-¡Ese hijo de puta, nos la jugó! –. Grito el viejo.
El chico se dejó caer en el suelo sujetándose la cabeza –Estamos muertos…
-No –. Sentencio el hombretón llamando la atención de los otros –Tenemos rehenes y sin duda nos llamaran, debemos negociar e intentar escapar.
-Bien dicho, Ernest –. El viejo se levantó ignorando el escalofríos que la voz profunda del hombretón le provoco.
Justo en ese instante uno de los teléfonos del banco sonó y las miradas de ilusión de todos se hicieron presentes, el viejo avanzo hacia el lugar y sostuvo al chico –Busca alguna distracción que dure lo suficiente para que podamos escapar por donde entramos.
El chico asintió y comenzó a pasear entre los escritorios buscando cosas útiles a la vez que el viejo respondía al teléfono...
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Maura saco su móvil y llamo a Jane deseando pasarle la nueva información que había escuchado –Jane…
¿Maur? ¿Qué pasa?
-Están atrapados, desesperados y buscando la forma de escapar…
Lo sé, Maura. Justo a ahora se va a llevar acabo un primer intercambio, fue fácil y rápido negociarlo… no pidieron demasiado, darán a los guardias…
Maura suspiro aliviada –Eso es estupendo, aún tienen muchas probabilidades de sobrevivir…
-¡Pero ¿Qué…?! –. El chico se congelo al mirar a la pelirroja doblada bajo el escritorio sujetando su móvil que palideció al verlo.
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Jane lo escucho y su rostro perdió color en un instante, con su chaleco antibalas asegurado casi corrió hacia los paramédicos que iban a sacar a los guardias. Sto. Sanders la miro confuso y esta solo lo miro.
-Permítame escoltarlos.
-Pero ¿de qué demonios hablas? Rizzoli.
Korsak la vio y se acercó –Permítame escoltarlos, es normal y no llevo ninguna arma que pueda alterar a los delincuentes… necesitamos una vista de adentro y ellos no están entrenados para obtenerla.
El sargento asintió pero junto a él se encontraba el negociante –Jamás hablamos con los sujetos nada de esto, cambiar el primer trato no sirve para ganar su confianza y tenemos 20 rehenes ahí adentro que necesitan que lo hagamos.
Jane exasperada levanto los brazos –¡Demonios, no tienen a donde ir y no lograron abrir la bóveda! ¡Están más desesperados que nosotros! –. Miro al sargento –Sabe que debemos movernos rápido… no sabemos cuánto soportaran…
-¿Cómo sabes todo eso? –. Cuestiono visiblemente molesto el negociante.
Jane bajo la mirada y busco una respuesta rápida que se negaba a llegar –Mi novia está adentro, me ha llamado contándome lo que pasa… –. Todos miraron sorprendidos a Korsak –Le pedí a Rizzoli que ella fuera por la visión para no comprometer nada…
La morocha no sabía que decir, solo miro a su compañero que le sostuvo la mano sin que nadie lo viera –Rizzoli, ponte un uniforme de paramédico y te quiero siempre con el chaleco. Korsak, será mejor que te retires de la operación… a movernos tenemos solo un par de minutos para entrar.
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El chico congelado miro a la mujer por varios instantes y se dejó caer en la silla casi frente a ella, no sabía que hacer o decir y por instinto miro a sus compañeros preguntándose si debía decir algo. Por suerte estos se encontraban ocupados moviéndose para la visita médica, despejaron alrededor los cuerpos de los guardias abatidos.
-Chico será mejor que te quedes allá, en cajas… oculta cualquier cosa que diga algo sobre nuestros planes –. Grito el viejo sacándolo de su ensoñación.
El chico asintió y dubitativamente miro de nuevo a la pelirroja, no sabía que hacer pero sabía que ese no era el momento para eso. Le arrebato el móvil y lo destrozo lanzándolo al suelo pisándolo múltiples veces, daba igual que se encontrara oculta de forma diferente que los demás pero si importaba un poco que no se pudiera comunicar al exterior. O al menos de eso se quiso convencer mientras caminaba alejándose del escritorio.
Maura temblaba de la cabeza a los pies sintiendo como TJ se movía sin parar por la mala posición en la que se encontraba, sentado recargado en la madera del escritorio y oculto levemente tras el cuerpo de la mujer que lo abrazo con firmeza dejando que sus lágrimas angustiadas se deslizaran por su mejilla a la vez que miraba su teléfono destruido.
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Jane sujeto su cabello en una coleta firme y se afirmó bien los amarres de su chaleco, le habían dado un maletín medico con un arma escondida dentro. Tomo aire y acaricio una última vez sus cicatrices antes de salir a la calle, acaricio por instinto el maletín casi en el punto exacto donde el arma se encontraba y luego lo coloco sobre la camilla.
-Agente, espero que me deje trabajar –. Le gruño el tenso paramédico que sería su pareja.
-No me meteré en su camino.
Aseguro la detective y sin más comenzaron su avance hacia la puerta del banco. Los cuerpos policiales los rodeaban con sus armas en alto, expectantes de cualquier movimiento que fuera una amenaza pero todo parecía estar en orden mientras Jane y el paramédico se acercaban arrastrando con ellos tres camillas unidas por esposas.
Apenas y se detuvieron frente a la puerta de cristal y esta se abrió de par en par, con un hombre a cada lado resguardándola. Los observaron detenidamente y asintieron permitiéndoles dar unos pasos hacia el interior pero no dieron más que un par.
El estruendo de un disparo lleno la silenciosa calle y en solo un segundo todo se convirtió en un caos. Jane se tiró al suelo girando sin levantarse demasiado para ver como los equipos especiales disparaban una y otra vez, al voltear al frente vio como el paramédico caía abatido sobre la camilla y rebotaba al suelo hasta donde ella se arrastró para intentar ayudarlo, levanto su vista y vio a los delincuentes con sus grandes metralletas disparando sin control a la vez que empujaban los equipos médicos hacia fuera para cerrar de nuevo las puertas.
Al fin lo lograron y lo más rápido que pudieron, Jane intento detenerlos pero la hemorragia del paramédico que su mano detenía le impido moverse aunque su mente le grito que lo hiciera una y mil veces. Por unos pequeños instantes su corazón le grito que le hiciera caso a su cabeza, que se lanzara al interior del recinto para proteger a su madre, a su sobrino y a ella, todos ellos la necesitaban y estaba segura que no podría existir si algo les pasara pero su razón evito que se moviera. Sus ojos se fijaron en el perfil del hombre que apretaba la mandíbula con dolor y escupía sangre, la bala le había rozado el cuello y todo estaba lleno del vital líquido, no podía ni debía elegir. Sabía que ella no le perdonaría que la eligiera en aquel instante. Así que solo se forzó a abandonar la idea rogando que una oportunidad más se le presentara más sacarlos sanos y salvos, porque nada debía pasarle, no a ellos.
Antes de que las puertas de cristal antibalas se cerraran, pudo ver como uno de los sujetos caía abatido con un disparo certero justo en medio de la frente, era demasiado exacto para ser de parte de uno de los equipos especial y aunque quiso levantar la mirada para tratar de encontrar desde donde vino no podía, su cuerpo debió permanecer por varios instantes a ras del suelo para evitar que alguna de las balas que rebotaban le impactaran.
De pronto, así como el infierno se desato. Todo se detuvo dejando solo un silencio sepulcral…
Hola.
Espero que les haya gustado esta primera parte, es la primera vez que ideo un asalto y quise cubrir un poco de cada punto de vista y realmente no se si me salió al menos decente (si me pongo a revisar las cosas es como caer en un limbo de perfección que se tarda mucho) así que espero sus opiniones sinceras.
Saludos a todos y gracias por sus comentarios aunque si dejan mas no me enojo xD
Por cierto, perdón si me quedo exageradamente largo, espero no haberlos agobiado con tanto xD
