Britania
Roma duerme con un brazo rodeándole por los hombros y roncando como si fuera una ballena buscando aparearse. Tenían que hacer una referencia sexual… Pues... Zzzz. Duermen y duermen hasta que de golpe salta el despertador de Britania.
Y todo había sido un sueño #ARomaLeDaUnPocoDeMiedoEstaHistoriaTambién. No nos extraña.
Britania refunfuña y se estira a apagar el despertador, dándole a Roma un codazo torpe en la cabeza sin querer. Por si no se había despertado aun con el ruido infernal. Suelta alguna palabrota, con los ojos cerrados.
—Bloody hell... —protesta el pelirrojo también teniendo que dar dos o tres trastadas contra el despertador antes de conseguir callarlo.
Roma se queda paralizado con esa voz gruesa. Britania carraspea notando la voz grave también poniéndose boca arriba al lado del romano.
—A-Ave?
—¿Eh? —bosteza.
Roma, mucho más despierto de golpe, por que sí está pensando que es Escocia se gira para verle a la cara.
—Scoti? —y la verdad es que piensa en cuanto bebió ayer y en que lo va a matar en cuanto note quién es y donde están, así que está visiblemente tenso y a punto de defensiva.
—What? —el pelirrojo se tensa también pensando que Escocia estará por ahí en algún sitio. Se incorpora un poco recargándose en un codo y buscando cubrirse el pecho con más cobijas.
—No he... no sé... no sé qué ha pasado...
Britania carraspea otra vez porque vuelve a sonar extraña. Empieza a notar que no sólo suena extraña sino se siente extraña.
—¿Has dicho Scoti? —carraspeo, mano a la garganta —. ¿Qué pasa con mi voz?
—No sé cómo has acabado en mi cama, no recuerdo que ayer... nada —se echa para atrás.
—Cómo he terminado yo... What? Rome! —protesta sonrojándose porque además parece estar hablando en serio. Le mira y se pasa una mano por el pelo... Se queda paralizado.
—Lo siento, lo siento. M-Me voy y te... te dejo vestirte tranquilo —se levanta de la cama de manera práctica, sin ni mirarle —. Si... si quieres desayunar ve a la cocina. Hay... té y eso. Lo que quieras.
—What the bloody hell! —protesta otra vez sin entender que mierda está pasando. Carraspea y se levanta también y se mete un mareo que se pregunta él también que tanto ha bebido anoche.
El romano no puede evitar mirarle de reojo con curiosidad, porque no le ha visto nunca de tan mayor ni tanto tiempo seguido, recogiendo ropa del suelo para vestirse antes de irse.
Y al levantarse y tirar de la sábana de la cama nota que hay cosas raras... En general. En su cuerpo. Se mira bien a sí mismo.
—What is... Wha... Oh, devil! ¡¿Qué clase de...?! Rome! —se gira a mirarle con los ojos muy abiertos. El moreno se queda paralizado —. M-Me... Me... ¿Quien… soy?
—Quid? —le mira sin saber qué intenta, siempre se aprovecha para ser cruel y ridiculizarle pero esto sale de lo normal, pero es que toda la situación sale de lo normal.
—¿Soy un... hombre? —carraspea otra vez.
—Q-Quid?
—¿Quién soy? ¡¿A quién ves?!
—A... ti.
El británico se mira a sí mismo y hasta deja caer la sábana sin cubrirse pasándose una mano por el pecho y el abdomen.
—¿Yo? ¡Hombre, pero si este no soy YO! ¡Soy un hombre!
—Ehm... ¿esto es una... broma?
—¡No! ¡Esto es una cosa de esas de intercambios! ¡Alguien debe haber estado jugando! ¿Quién soy?
—S-Scoti... —balbucea y el pelirrojo levanta las cejas aunque se lo temía, llevándose las manos a la cara.
—Alba! Cielos... —se va a ver en el espejo, ejem, sonrojándose un poco.
—Quid?
—Tráeme el teléfo... —se queda inmóvil frente al espejo y parpadea porque aunque se parece a Escocia... No...
—¿D-Dónde está?
—¡No soy Alba!
—¿Eh?
—Soy alguien más... A-Alguien raro —se mira lo mejor que puede en su espejo haciendo caras.
—¿Quién eres? Sólo recuerdo a... Britania.
—SOY Britania, tonto.
—Quid?
—¡Soy yo! ¡Britania!
—Eh... —levanta una ceja.
—Ya, ya, ya... Que tú no crees en esas cosas y eso. Pero nos dormimos o no juntos... A-Anoche.
El romano traga saliva, incomodo.
—No sé cómo explicártelo en términos que entiendas pero soy Britania —se pasa una mano por el pelo y le mira sonrojándose un poco más porque está ahí desnudo y frente a Roma... Se cubre con la otra mano.
—Ehm... vale, como tú digas...
Hace los ojos en blanco y se va a su cajón de ropa interior. Roma prefiere seguirle la corriente e igual tratarle distante y respetuoso como hace siempre con Escocia. Así que se va a la puerta.
—Voy a necesitar ropa...
—Espera, te traeré algo. Usa el baño de tu ma... Britania.
Britania frunce un poco el ceño con eso pero no está mala idea de que se vaya un poco. En cuanto lo hace va a buscar su teléfono y a marcarle a Escocia, que... a lo mejor está en Ikea con Bélgica porque si no nadie va a leer eso nunca.
—Hello? It's me, your mother.
—What?
Britania toma el teléfono y aprieta los ojos oprime tiene que hacer algo que claramente es raro, se va al baño otra vez.
—I know... No sueno como tú madre pero lo soy, justo por eso te llamo. ¿Hiciste magia rara anoche? —pregunta cerrando la puerta del baño y vacilando un poco al acercarse a la taza dejando el teléfono por ahí con el altavoz puesto.
—Of course not. En serio suenas fatal.
—I... I know... —vacila sin saber si de pie o si sentada. Mira la taza de baño—. Verás, es que hoy no amanecí como... Normal. ¿Me oyes la voz? Tengo un cuerpo de hombre.
—Really? Hazte una foto.
—Espera que intento... —hace cara de desagrado y se toma el asunto—. ¿Dónde estás? Oigo ruido de fondo...
—En... Ikea.
—¿Ikea es la tienda de muebles?
—Yes, yes... Wait, antes demuestra que eres tú.
—¿Que demuestre que soy yo? Hmmm... Pregúntame algo que sólo yo sepa.
—Mmmm... ¿cuál es tu hijo favorito?
—¡El hijo perfecto, amable y DECENTE que nunca tuve! ¡Los otros cuatro son unos impresentables! —suelta y el escocés se ríe—. ¡¿Qué haces comprando muebles?! —pregunta extrañado.
—Belgium quería un mueble nuevo para su recibidor y hemos venido a dar una vuelta, hay cosas que molan.
—¿Cosas de casa? —mea asegurándose de atinarle muy bien a la taza.
—Yes.
—Qué raro es mear parada —protesta—. Así que ahora haces vida en familia con la zorra, ¿eh?
—Nah, no es vida en familia.
—¡Estás comprando muebles con ella como si fueran a poner una casa!
—Nah, son cosas para su casa y para la mía.
—¡Que compran juntos! —levanta la cámara e intenta tomarse una foto y toma una de la pared del baño.
—¿Y qué tiene eso que ver? ¿No vas tú a comprar ropa con tu amiga?
—Y muebles, de hecho, para esta casa. ¡Pero tú y ella no viven juntos ni vivirán juntos!
—Ya lo sé... —ojos en blanco.
—Bueno, ¡¿podríamos hablar de tus sensiblerías otro día!? ¡Tengo un problema gordo! ¡Ah! ¡Ya está! ¡Mira la foto!
—Además, no es como que tú tengas que decir si voy a vivir con ella o no —mira el teléfono y ahí está la foto de un despeinado desconocido. Levanta una ceja—. Who is this? ¿Tu hijo favorito?
—Blablabla... ¿Lo ves? Eso es... No es mi hijo favorito, soy YO.
—What's up? ¿Te has cansado de tener la regla y que el capullo te haga hijos?
—¡No! No me he... ¡Nadie me hace hijos! ¡Yo no fui! Y si tú no fuiste debe haber sido uno de tus hermanos... No puedo arreglarlo si no sé siquiera QUÉ hicieron.
—Pues prepárate con Galia ahora que eres un hombre.
—¿Eh? —abre la ducha.
—¿No? Digo yo...
—¿Q-Qué tiene Galia que ver aquí? —pregunta vacilando un poco.
—No sé, me ha dado la sensación... ¡Belgium, eh, Belgium!
—¿Te gustan más azules o violeta? —pregunta Bélgica acercándose. Britania hace los ojos en blanco metiéndose a bañar.
—Mira, mira este tipo, ¿qué te parece? —le enseña la foto que se ha hecho Britania—. ¿Es guapo?
Bélgica se acerca y mira la foto. Levanta un poco las cejas porque los pelirrojooooos...
—Oh, no es feo... ¿Es un amigo que vas a presentarme para un trío o algo?
—Yes, ¿te lo tirarías? Se parece a mí...
—Bastante... Aunque la barbita esta... —Bélgica lo analiza de cerca y se oye un grito de hombre con un WHAAAT?! salir del auricular del teléfono.
—¿Se parece bastante o te lo tirarías bastante? —sigue Escocia. Bélgica se ríe y le da un golpecito en el pecho.
—Se parece bastante... ¿Es un primo lejano o algo así?
—Nah, es un amigo mío del bar al que le has gustado.
—¡Cállate! —más risas—. ¿Azul o violeta?
—Come on, ¡dime! Azul.
—Si quieres un trío con quien sea debo conocerle antes.
—Ok, ok —se lleva el teléfono al oído—. Creo que sí le gustas pero quiere conocerte.
—Albaaaaa! ¡¿Qué haces?!
—En realidad se parece bastante a mi madre de carácter —sigue para Bélgica.
—¿A tu madre? Ugh.
—Yes, a lo mejor es por eso que quería proponértelo.
—¡¿Tu?! Albaaaaa! ¡¿Qué haces?!
—Nothing, nothing... probar mi punto.
—Deja de hacer bromas con tu madre. Sí que quiero conocerle igual, dudo que sea tan mall como ella —Bélgica se sonroja un poco.
—¡Ah! ¿Ves? Sí que quiere conocerte —sonríe.
—¡Pues yo ya la conozco! ¡Y no quiero nada con ella! ¡Alba, ayúdame a averiguar quién hizo esto!
—Sólo piensa que como le pasa a ella les puede pasar a las chicas de tu casa...
—Ni que ustedes tuvieran a ALGUNA chica que estuviera tras ustedes de no ser por su dinero... —hace los ojos en blanco sin realmente creerle, cerrando la llave del agua —. ¿Les hablas a tus hermanos para ver quién fue el gracioso?
—Yes, yes... —no va a hacerlo.
—Thank you. Te hablaré en un rato...
—OK.
Y ahí cuelga saliendo de la ducha y amarrándose la toalla en la cintura pensando que estas regiones vitales son SÚPER raras. Saca la cabeza del baño mirando el cuarto.
—Roooome?
No está, pero hay unos tejanos y una camiseta sobre su cama. Se acerca a la cama y los mira pensando que en su vida se ha puesto algo así, pero vale... Eso sí. Debajo se pone ropa interior suya, de chica... Aunque es SUPER incómodo con todo apretado.
Se está tres minutos ENTEROS intentando peinarse pero no tiene mucho caso... Acaba por revolverse el pelo y dejárselo así. Y ahí asoma la cabeza ahora por el pasillo, descalzo y todo, caminando chistoso porque es incomodo todo apretado. Roma está en la cocina comiéndose la cabeza y preparándose café.
—Rome? —se le oye desde las escaleras pero se encuentra a Galia que está saliendo de su cuarto —. Oh... —Britania se sonroja de golpe y se pega un poco a la pared al verla. Galia se paraliza un momento, y luego frunce un poco el ceño y gira la cabeza —. Galia. ¿Qué pasa?
—¡Me conoces! —levanta las cejas.
—Soy... Britania.
—¿Bri... tania? —se acerca.
—Yes, Yes... Algo hicieron mis hijos con magia —se sonroja más recordando lo que le ha dicho Escocia sobre qué va a pensar Galia.
—Pero tú... —la toma de las mejillas con el corazón acelerado.
Britania traga saliva y la deja.
—Tú... —la mira a los ojos unos instantes y enseguida le cambia la cara—. ¡No puedes estar aquí! ¡No puedes ser un chico! —protesta pateando el suelo en una rabieta infantil.
—¿Q-Qué pasa? —pregunta sin esperarse esa rabieta.
—¡No quiero!
—No entiendo —se acerca a ella preocupado.
—¡No! —le detiene con una mano, enfadada.
—¿Pero Galia, qué pasa? —la mira algo desconsolado porque Galia nunca... Hace nada de todo eso con... Ella.
—¡QUE LLEGAS MUY TARDE, IDIOTA! —le grita muy enfadada y se va a su cuarto llorando.
Britania parpadea incrédulo... Porque Galia nunca, nunca, NUNCA en su vida le ha llamado idiota.
—Pero Galiaaaa —y ahí va tras ella consternado pero ha cerrado la puerta y está llorando dentro —. Galia no llores... No seas así, venga. ¡Ábremeeee! —trastea con la manija y toca la puerta.
—Nooo —tan amargamente que suena.
—Please, ábreme... —insiste cerrando los ojos con el corazón acelerado. Galia lo hace y le mira un poco por una rendija de la puerta —. Si nunca te enfadas conmigo... Por qué vas a empezar hoy sólo porque pasa esto que es muy raro —mira a la rendija.
—Porque... porque... —se sorbe los mocos sonoramente empezando a llorar otra vez.
El pelirrojo empuja suavemente la puerta para entrar. La gala le deja, llevándose las manos a la cara para limpiarse.
—Galiaaaaa. No llores, ven acá —la abraza igual que suele hacer cuando llora porque siempre le rompe el corazón que lo haga.
La rubia le deja, lloraaaaaando casi que aun más.
—No llores, no llores —sigue, muy preocupada —. Y menos por mi culpa.
—Es que túuuuu —llora y niega con la cabeza violentamente, desconsolada.
—Yo... —le acaricia la espalda con bastante suavidad tratando de entender a qué se refiere... sospechando exactamente a qué se refiere pero sin querer pensar que de verdad sea eso.
—¡No puedes hacer esto!
—Ven, ven... Siéntate —tira de ella a la cama —. Y explícame que estás pensando.
—No puedes ser así, no puedes venir ahora y... existir.
—¿Qué hay de diferencia? —la toma de las manos y la mira a los ojos —. Es decir sí que... Bueno... ¡Pero soy yo! ¿Crees que...?
—Quoi? —le mira entre los dedos.
—Pero si sólo soy yo con un... Uno de e-esos —se mira la zona. La chica solloza.
—¿Y aun quieres a Rome...?
—¿A... Rome? —parpadea porque es que no se lo ha pensado aún... sí que le quería. Le mira a los ojos —. ¿O a... ti?
—A él, le quieres a él —le mira con los ojos súper azules de las lágrimas.
Britania traga saliva porque a esta luz y de esta manera Galia se ve especialmente... Bonita. Más de lo que suele verla. Se sonroja. Es que la gala le ve y rompe aun más a llorar.
—Eh, eh... No llores —se le acelera el corazón con la idea... pero se acerca un poco y le da un beso suave en los labios de esos que ella suele darle.
Galia se paraliza y se echa para atrás, empujándole un poco con los ojos muy abiertos. Y el sonroooooojooooo sorprendido del británico sin esperarse el empujón.
—Bloody... —gira la cara.
—¡No me beses! —chilla, reptando atrás sobre la cama.
—¡No era un BESO, era una de esas cosas que tú das! —se cubre la cara.
—¡Eres un idiota y no puedes venir ahora! ¡No lo entiendes!
—¡No me llames idiota!
—¡Sí te lo llamo! ¿Dónde has estado toda mi vida? ¡He soñado contigo desde que era una niña y vienes ahora! —está muy enfadada y no sé si sabe lo que dice.
Britania abre un poco la boca completamente impresionado con esta declaración.
—¡He estado aquí TODA LA VIDA! —replica repentinamente súper pasional.
—¡No! ¡No es verdad!
—¡No entiendo lo que me estás diciendo! ¡Sí que he estado sólo soy un chico ahora!
—¡Exacto! ¡No puedes ser un hombre!
—¡No es como que QUIERA ser uno, pero no veo por qué razón tienes que ponerte así sí lo soy! —chilla sin pensar demasiado haciendo aspavientos con las manos.
—¡Sí que me pongo! ¡No quiero verte!
Britania abre la boca y le mira como si le hubiera matado.
—Ya tengo un hombre y es muy injusto que TÚ que... ¡eres tú y hueles como olías y te ves como te veías en mis sueños vengas ahora!
Bien, ahora se SONROJA con eso.
—Pues... ¡Pues! ¡No digas esas cosas! —chillonea.
—Sí las digo porque quiero mucho a mi hombre y es muy MUY injusto y cruel de tu parte aparecer ahora sólo porque no he podido esperar más. Te esperé TODA UNA VIDA.
—¿Estás diciéndome que toda tu vida esperaste que yo fuera un... hombre?
—¡A ti! —creo que aun no sabe quién eres del todo.
—¿A mí? ¡Yo ni siquiera sé quién soy! ¡Sólo desperté así! —la mira fijamente —. ¿Me conoces?
—P-Pues... —se lo plantea por un momento. El británico traga saliva al notar que quizás todas esas cosas se las está diciendo a alguien más... Sintiéndose un poco decepcionado con ello, sin saber por qué.
—Vamos a calmarnos las dos... Y... Voy a tratarte de explicar esto —se hinca en la cama frente a ella —. Soy Britain. Tú mejor amiga... Sólo que hoy me VEO distinta. Soy yo. Anoche dormí... con, ehm, en mi cama... Con Rome, y hoy en la mañana amanecí así.
Galia aprieta los ojos porque sí sabe quién eres pero... no del todo. Es difícil de explicarlo. Sabe quién eres por sus sueños y sabe que eres Britania, pero no te relaciona con SU Britania, su amiga, aunque sí sabe que eres tú.
—Sólo puedo explicarlo... Asumiendo que lo que pasó es magia. Pero soy yo... Yo la que trajo al mundo a tus niños, a la que le pintas las uñas a veces y que tiene pésimo carácter, pero con la que nunca te enojas porque... Soy yo. Sólo puedo explicar esto asumiendo que alguien hizo magia y me cambió el cuerpo con alguien ma... —se detiene.
Galia se sorbe los mocos mirándole porque es que es... es exactamente...
—No puedo ser alguien más. Si fuera alguien más estaría en otro sitio, en la vida de alguien más... —parpadea —. ¡Llevo todo el rato pensando que es eso pero desde luego no lo es! ¿De dónde... me has visto alguna vez?
—De mis... sueños.
—Galia... ¿Y quién era en tus sueños? —aprieta los ojos.
—Pues tú.
—Yo... Britain? —le mira y se sonroja. Galia asiente —. ¿Crees que este sea... yo siendo hombre? —pregunta temerosa.
—Sí —y levanta las cejas cuando el chico se sonroja aun más, desviando la mirada —. Quoi?
—N-Nothing —susurra rojo como un semáforo. Aunque es evidente que no es "Nothing". Se pregunta a sí misma si Galia toda la vida hubiera querido de verdad que ella fuera un chico... ¿Qué hubiera pasado?
Galia suspira porque sigue enfadada, pero es que una no puede enfadarse con... el hombre de sus sueños o lo que malditasea.
—No sé cómo arreglarme pero... Puedes no verme ni hablarme hasta que lo arregle si quieres.
Ella traga saliva y le mira a los ojos porque sinceramente eso es justo lo que siente que necesita... y justo lo que siente que él necesita menos.
Britania le sostiene la mirada intensamente con ojos un poco desconsolados pensando que Galia era una mujer hermosa, eso lo había sabido siempre... Pero siempre la había visto como su mejor amiga, y nada más. Quizás Galia la veía como algo más... Probablemente ella debía haber abierto su mente a ello hace muchos, muchos años en vez de esperar a que Roma, Escandinavia o Germania hicieran algo.
—Non, voy a ayudarte —decide la rubia. El británico baja los hombros relajándose un poco con ello.
—Thank you —suspira y la chica sonríe sólo con los labios —. Estás preocupada por mí y por eso lo haces...
Galia traga saliva y asiente.
—Crees que... Galia —toma aire —, tú y yo... Siendo yo un hombre...
—Oui —suelta segura. El sonrojo británico aumeeeeeenta.
—Oh.
—¿Tú no lo crees? —desconsuelo. El pelirrojo cierra los ojos.
—Hubiera sido perfecto... Debí ser hombre —cae en la cuenta. Galia suspira y se hace bolita, abrazándose las rodillas. El británico la mira y se le acerca un poco —. Tus hijos... Serían nuestros. Y nunca hubiéramos muerto.
Galia le mira levantando un poco la cabeza y se sorbe los mocos.
—Y seriamos como... Príncipe y princesa... Invencibles. Y juntos siempre... —se humedece los labios.
—Para, por favor —esconde la cara. Es que Britania está imaginándose... Todo. TODO. Todo lo que pudo ser.
—Oh, Galia —se acuesta en la cama.
—Para... —levanta una mano. El chico suspira mirando al techo —. ¿Cómo... vuelves a la normalidad?
—Tengo que saber primero qué pasó para quedar así.
—¿Y cómo se descubre eso?
—Alba me dijo que le hablaría a los demás para ver si ellos habían hecho magia.
—Mmm...
—Depende de lo que han hecho... si soy sólo yo, y es cambio de sexo... No estoy segura —confiesa.
—Ve a hablar con él, llamaré a Cymru.
Britania se humedece los labios y asiente, sentándose en la cama y mirándola de reojo.
—Lo siento... —susurra.
No se mueve de donde está, hecha bolita. El pelirrojo se levanta de la cama y sale del cuarto queriendo pensar un poco antes de hablarle a su hijo mayor. Galia ni siquiera se mueve de donde está para llamar a nadie.
Britania sale del cuarto cerrando la puerta y haciéndose un poco bolita en el suelo del pasillo. Un ratito más tarde se levanta del suelo y muy decididamente baja a la cocina pensando en buscar ingredientes para preparar una poción.
Y se va a encontrar a Roma otra vez. Le ignora un poco empezando a abrir y cerrar puertas mientras que el romano le mira sin meterse mucho.
—Galia está... No está bien —murmura después de pensárselo un rato —. Quizás deberías ir a... Consolarla.
El moreno le mira... se humedece los labios y sin haber dicho ni mu, se levanta directo a ello.
—Rome... —le detiene antes de que salga de la cocina y el latino se detiene —. ¿E-Estás enfadado?
—¿Por? —niega.
—Es decir... Soy yo. ¿Me crees eso?
—Es extraño.
—Lo es. Necesito que me ayudes porque Galia... No le gusta.
—Voy a hablar con ella, ¿vale?
El pelirrojo hace un poco los ojos en blanco pero asiente girándose a revolver la alacena.
oxOXOxo
Germania toca la puerta del cuarto de Galia.
—Sic? —responde Roma.
—Rom? ¿Puedo pasar?
Hay algunos cuchicheos inaudibles antes de que le permitan. Germania cambia el peso de pie esperando no tan paciente. Roma está sentado en la cama, con Galia hecha bolita entre sus brazos y piernas.
En cuanto entra levanta las cejas.
—¿Qué pasa?
—Es difícil de explicar —responde Roma y hace un gesto de "ven, ven" con la mano para que se siente con ellos en la cama.
—Hay un hombre desconocido haciendo cosas raras en el comedor —pasito hacia ellos.
—Sic... creo que es Scoti, non? —Roma mira a Germania porque no vieneeee. Galia lloriquea más fuerte. Germania a otros dos pasos.
—Nein, dice que no lo es —entrecierra los ojos queriendo averiguar si Roma no trajo OTRO chico nuevo... El llanto de Galia le distrae —. ¿Qué pasa?
—Creo que ha peleado con Cymru —explica Roma en un susurro porque sinceramente, entre los lloros y hablar del amor de su vida, esto es difícil.
—¡Oh! —se sienta rápidamente en la cama.
Galia se tensa y empuja un poco a Roma para que le suelte, enfadada con esa deducción, porque es un idiota y NO ENTIENDE NADA y todos los hombres son idiotas y nunca entienden, incluido Britania que llega tardísimo y no entiende lo que le ha hecho y... vuelve a dejarse caer llorando desconsolada porque quiere a su amiga y no está.
—¿Qué te ha hecho? —pregunta Germania sin notar mucho el enfado tratando de averiguar de dónde tocarla para acariciarla y consolarla.
El romano se encoge de hombros y se echa, con ella abrazada, a brazos de Germania. El sajón agradece secretamente la ayuda, abrazándoles a ambos, suponiendo que quizás con sexo se pueda consolar a Galia.
—Podemos ir a romperle la cara a tu muchacho ese si quieres.
Galia, que sinceramente agradece la bolita de tres porque con el drama que hace siente que necesitaría una bolita del tamaño del universo, preferiría sinceramente que ambos estuvieran callados con esos comentarios.
Roma hace que no con la cabeza para Germania porque aunque sabe que es con buena intención y piensa lo mismo, no es una buena idea casi nunca. Germania arruga la nariz e intenta limpiarle la cara a Galia con una mano. Eso sí se deja, llorando aun de todos modos.
—Vale, vale. Podemos... Hacer que se te olvide de otra manera —lo hace con suavidad —. No le necesitas. Ni un poco. Aquí te queremos mucho. ¡Más que él, de verdad! ¡Cualquiera de los dos haríamos lo que fuera por ti!
Aumeeeeeeeentan los lloooooooros porque lo sabe y es verdad, pero es que es el hombre de sus sueños, y excepto por lo tarde que llega es el único que la ha comprendido apenas sin que haya tenido que explicarle. Y el único que a pesar de lo que ha pedido, que ella le ayudara a arreglarlo, ha hecho justo lo que ella necesitaba en realidad ha antepuesto a ella por encima de sus deseos.
—Incluyendo... Matarle si te ha hecho daño. No llores, Galiaaa.
—T-Tengo... tengo que ir a la cocina —balbucea con esa reflexión porque él necesita ayuda y aquí están estos dos idiotas haciendo el imbécil en vez de ayudarle. Y aunque valora mucho el gesto y que se preocupen por ella... quien necesita verdadera ayuda es Britania.
—En la cocina hay un muchacho desconocido. ¿Qué quieres de ahí? Rom puede traerlo.
—Hay que ayudarle... —trata de hacerse fuerte, de veras. Se sorbe los mocos y se limpia la cara.
—¿Ayudarle a qué? —pregunta Roma.
—A-A ser una... a... —no es capaz de decirlo porque que vuelva a ser mujer y desaparezca la opción ahora que ha aparecido es cruel también. Vuelve a llorar.
—Galiaaaa, ¿qué pasa? ¿Quieres que... te lleve cargando a ver al muchacho raro? ¿Quién es? —pregunta el sajón.
Ella niega, porque sinceramente debería ir ella sola y ayudarle, porque se pondrá nervioso si ellos vienen también y hacen preguntas idiotas y no entienden todo el tiempo.
—¡Oh! —Germania SÍ que se sorprende con eso.
—¿Y Cymru? —pregunta Roma que cree que están perdiendo el foco.
—Tengo que llamarle —responde acordándose y mirándole toooda desconsolada otra vez.
—¿Al muchacho? ¿Quieres llamarle de aquí en fuerte para que le amenace? —propone Germania pero Galia niega violentamente y Roma lo fulmina —. ¡Intento ayudar!
—Anda, Galita, ya pasó todo, estamos aquí y te queremos mucho —Roma la apapacha y la acuna.
—¡Es verdad! —refuerza Germania —. No llores por algo así.
Y ella se haaaaace boliiiiiiita en brazos de ambos porque sí se siente bien ahí y se escucha una leve pero inconfundible explosión en la cocina. Galia aprieta los ojos y hace para soltarse de ambos, con toda la fuerza de su corazón.
—¿Qué fue eso? —se alarma el germano.
—Fue algo que debo resolver. No bajéis a la cocina, si'l vous plait —les suplica a ambos.
—¡Pero en la cocina hay un hombre desconocido que por lo visto está desarmando la casa! —Germania el cuadrado.
—Pero... —empieza Roma también.
Galia les pone un dedo en los labios a cada uno para que se callen. Y Galia, mi vida, los callas de la manera más efectiva posible. Germania hasta se sonroja. Roma parpadea un poco y lo siguiente que hace ella es, con mucho cuidado, hacer que se miren uno al otro y se acerquen a besarse.
Germania levanta las cejas casi como si no hubiera notado que Roma existiera en la misma habitación que él. Y el moreno, que entiende lo que Galia quiere, hace exactamente lo que quiere, porque estaba llorando y no podía consolarla.
El rubio pierde la cabeza de golpe. Bien jugado, Galia. Ella los mira y solloza otra vez silenciosamente porque se quedaría con ellos a que le hagan olvidar TAN fácil... y tan BIEN... pero no, no puede hacer eso. Va por su teléfono y a la cocina a por Britania.
Britania que ahora mismo parece Seamus Finnigan, sentado en la mesita de la cocina, eso sí, con una taza de té en la mano y los ojos cerrados. Así exactamente es como le encuentra. Galia le mira... y es que tiene que detenerse a sí misma un instante otra vez.
—¿B-Britania? —tienta. El pelirrojo aprieta los ojos y se sonroja un poco.
—Pensé que Rome y Germania te...
—Prometí ayudarte —traga saliva sonoramente.
Britania abre los ojos que se le ven especialmente verdes con el hollín en la cara y le mira. Galia aprieta los suyos.
—No es la primera vez que intento hacer esta poción...
Galia suspira y se va por un trapo, lo humedece un poco y se sienta junto a él, para limpiarle la cara.
—Hubiera sido más fácil, cada vez que iban... Ser un hombre, ¿sabes? Más grande y fuerte... Y no hubieran querido volver...
—Ni hubieras querido que volvieran —susurra limpiándole con todo el cuidado y cariño.
El chico le mira de reojo y se sonroja un poco más, dejándola hacer porque Galia... Es Galia. Y le tranquiliza.
—Nunca me salió —confiesa. La rubia le mira a los ojos deteniéndose porque suena como... si hubiera intentado antes ser un hombre —. Luego Alba creció un poco y ya no era necesario...
La gala suspira sin decir nada, volviendo a limpiarle y el británico le mira de reojo.
—Thank you.
—¿Por?
—Por venir. Y por creerme. ¿Qué te dijo Cymru?
—No he sido capaz de hablarle —se muerde el labio inferior. Britania aprieta los ojos.
—No... va a pasar nada. Sólo tienes que recordar que soy yo.
—¿Cómo se hace esa medicina que tienes que tomarte? —gira la cara y se levanta porque bien que se acuerda. Britania le toma de la muñeca impidiendo que se aleje y tira un poquito de ella intentando que vuelva a sentarse.
—No estoy muy segura. Pero antes... quiero hablar contigo de esto.
Se detiene y se deja, sonrojándose un poco. Britania mueve su silla para sentarse exactamente enfrente de ella... sonrojándose en el proceso porque no es tampoco tan fácil.
—Estuve pensando mientras intentaba preparar la poción —empieza pero la gala solloza —. Please, please, PLEASE don't cry —le toma las manos y la mira a los ojos.
Ella le mira también y es que podría perderse en ellos, volviendo a sentir que se le estruja el corazón, como ha sentido antes, cuando estaba lavándole la cara con el mayor cuidado del universo, como cuando le ha mirado entre las lagrimas y como cuando le ha visto por primera vez.
—Soy solamente yo. Si... pasaras tiempo conmigo viéndome así, notarías que SÓLO soy yo. Britain —explica acercándose un poco más a ella —. Te gusto, y me quieres... pero no soy como los hombres de tu vida.
—¿Por qué no? —se limpia un ojo.
—Porque soy una chica, y soy Britain... y si nunca ocurrió en todo este tiempo siendo una chica debe ser porque... no. Y no creo que tenga que ver con que nos gusten los hombres o las mujeres, Galia... porque pudo haber pasado, quizás DEBIÓ haber pasado... pero no ocurrió.
Galia se sorbe los mocos.
—Eres... la mitad de mi vida, Galia. Cuando te fuiste... te busqué por AÑOS, te eché de menos hasta el día que yo desaparecí, y... no puedo decirte que no me hace sentir muchísimas cosas e imaginarme TODO lo que pudo haber sido y... de hecho —se humedece los labios y traga saliva sonrojándose más.
—Ya lo sé, ya lo sé. Para por favor. No podré soportarlo —le detiene levantando la mano.
—Tú eres feliz con mi hijo.
Es que se lleva las manos a la cara otra vez. El pelirrojo le toma suavemente de las muñecas e intenta que se las quite de la cara, humedeciéndosele los ojos a él.
—¡No! ¡No! —chilla porque es más fuerte que ella pero no quiere que se las quite.
—Galia, yo no tengo nada más que darte de lo que te he dado ya toda la vida... y nunca ha sido lo bastante.
—Para... para... —suplica entre lágrimas pero el chico la abraza del todo contra sí llorando con ella —. Para... para, por favor... para —sigue suplicando sin apartarle.
Britania le besa la cabeza, y las manos sobre su cara.
—Por favor... por favor... —sigue lloriqueando y suplicando.
Britania solloza intentando detenerse a sí mismo de buscarle un beso y sentir, SENTIR que Galia le quiere ASÍ y le desea ASÍ como no había visto aún que lo hacía. No estoy segura de que lo consiga. Pero Galia sí, porque está rebasada, tratando de que le suelte y levantarse.
Al final la suelta de golpe.
—Lo siento...
La gala le da la espalda, de pie, apoyada en el mármol de la cocina, hecha un desastre de maquillaje.
—I... I... —susurra llevándose las manos a la cara sintiéndose para nada mejor que una larga lista de hombres que han pasado por su existencia.
—¿Como vuelves a ser tú? —pregunta de nuevo, porque siente que tiene que resolver esto cuanto antes, abriendo el agua del lavamanos para limpiarse la cara.
—No sé por qué no funciona, ni siquiera puedo prepararla... creo que le falta algo a la poción que la haga única del sexo al que debo cambiar. O hacerla en algún momento específico del... ciclo.
—¿Y cómo descubrimos eso?
—Ensayo y error... si mis hijos no lo hicieron. Sí, si quizás haya otra forma.
—Bien —se arremanga y se recoge el pelo, dispuesta a empezar ahora con la cara limpia, aunque aún con la nariz un poco congestionada y los ojos rojos. Britania se levanta y se para junto a ella. Extiende la mano y le señala en una hoja.
—Esto es lo que hice la primera vez... y explotó porque la poción no es estable. A decir verdad... —baja el tono de voz.
Galia toma la hoja y frunce el ceño para leerla con concentración, sin mirarle. Britania la mira de reojo sin tocarla.
—Quizás si pusiéramos algo tuyo... Algo único de mujer.
—¿Como qué?
—Ehm... He de decirte que esto no suele ser nunca tan limpio como las recetas de cocina... —asegura.
—Quoi?
—Vamos a probar con un cabello —decide.
Galia le mira de reojo porque con eso por un momento ha pensado en otra cosa. El británico se sonroja COMPLETAMENTE culpable.
—E-Es difícil ser hombre a tu alrededor... —aprieta los ojos —. ¿No podrías poner algo más femenino ahí?
—No vas a hacerme el amor —sentencia completamente seria y convencida.
—Bloody hell! Yo no... ¡Galiaaaa!
—No, no lloriquees ni lo insinúes —sigue y empieza a preparar lo que pone la lista que necesita.
—¡¿Cuántas veces TÚ me has dado besos y me has tocado y has... hecho cosas?! Casi parece que insinuarlo es...
—No —le mira muy seria, levantando una mano y estamos viendo de dónde sacó Austria eso.
—Nunca me dices que no así —se cruza de brazos sonrojado porque ahora pareciera que él QUISIERA —. Si esa fuera la ÚNICA solución... Va a tener que ser Rome.
—Algunas cosas son diferentes ahora.
—Y me pregunto si van a seguirlo siendo cuando sea mujer otra vez —se va al refrigerador —. Necesitaría leche agria, esta está demasiado fresca.
—Yo también. Ponle vinagre y la agriará.
Britania le mira de reojo con esa declaración y se le encoge el corazón.
—Vinagre —repite en un susurro asintiendo y yendo por él porque la idea no es mala. Pone la leche en un vaso con el vinagre y se acerca a Galia cabizbajo —. Please... vuelve a quererme cuando sea chica. Ódiame todo lo que quieras de hombre, pero... Galia.
—No puedo dejar de quererte, ¿es que no lo ves?
—Veo muchas cosas que NO VI A TIEMPO —responde —. Quizás deberías hablarle a Cymru y pedirle que viniera.
—No, no quiero que sepa esto —se vuelve a lo que hace.
—Yo también te quiero... lo sabes, ¿verdad?
—No —escueta. El chica la mira.
—¿Cómo no vas a saber que te quiero?
—Sé que lo haces, pero no quiero saberlo ahora.
—Vale, vale —se le acerca regañadillo aunque un poco más tranquilo con eso —. Ahora que eche la leche hay que dejarlo reposar media hora.
—¿De veras necesita...?
—¿Dejarlo reposar? Sí... de hecho deberías... podrías escupir ahí, creo que funcionaría.
—Me refiero a lo únicamente femenino.
—Sería mejor que saliva.
Galia se pasa una mano por el pelo, valorándolo, porque a pesar de lo triste, devastada y horrible que se siente haría cualquier cosa por ti. CUALQUIERA.
—Lo intentaré —decide a pesar de que no cree que consiga excitarse ahora mismo en lo absoluto. Britania le sonríe sinceramente y cambia el peso de pie.
—¿Quieres que te pinte las uñas mientras esperamos media hora? —propone.
—No. Voy a conseguirte... eso —busca algo que usar como recipiente. El chico se sonroja y baja la cabeza asintiendo un poco.
—Thank you, Galia.
No responde, yéndose directa al baño... sola... y sinceramente, echándose a llorar ahí dentro. Si les sirve de consuelo Britania se sienta en la cocina abrazándose a sí mismo, comiéndose el coco con una INFINIDAD de cosas entre el hubiera... y lo que quizás debió pasar aun cuando no "hubiera".
Quizás Galia la había esperado a ella toda su vida. No a él. A ella. Y quizás ella debía haberse fijado un poco mejor en Galia en vez de soñar toda su vida con Roma. Quizás la perdería ahora del todo a manos de su propio hijo sólo porque él SÍ había sido capaz de valorar a Galia.
Esto era muy MUY confuso. Y ni siquiera sabía qué podía hacer para... arreglarlo. O mejorarlo. Hubiera querido echarse a los brazos de su amiga Galia y que la abrazara y consolara como en general sólo Galia podía abrazarla y consolarla. Aunque Galia estaba ahí, y estaba ayudándole incluso a ESTO que le había pedido. Quizás si se VIERA como Britania y no como esta cosa que era... Galia se sintiera mejor.
Quizás si no se viera de ninguna manera... podría ponerse un algo en la cara y un sombrero...
Galia suspira después de un rato y cree que nunca se ha sentido con menos ganas ni apetito sexual después de esto, seguro lo había estropeado todo y Britania la trataría diferente ahora en adelante. Ella diría que no pero... lo haría. Lo cual aun sería horrible y ella había sido una tonta por no detenerse a sí misma.
Por no pensar... pero no podía pensar ante eso y ahora tenía que... aprieta los ojos y se desnuda de cintura para abajo, sentada en el suelo contra la puerta del baño y se siente patética.
Además qué demonios hacía... Intentando besarla. Había querido BESARLA, y sentirla entre sus brazos. Seguro era culpa de ser HOMBRE, piensa el pelirrojo.
Pero al final de todo, su cuerpo sólo necesitaba estimulación física para reaccionar, no sentir ningún estado emocional, aunque fuera a tardar como cinco veces más de lo normal. A lo mejor sí debía irse a vivir con Gales.
Pero la realidad es que si que hubiera querido besarla, BESARLA. Y tocarla y... Quizás incluso hacerle en amor. No entendía por qué demonios pero claro que hubiera querido... Y casi la obliga a ello. Como un hombre idiota.
Seguramente nada volvería a ser igual y su relación con Galia se deterioraría porque no soportaría estar con ella. Se limpia un ojo angustiado yendo a su cuarto a ponerse un pasamontañas. Britania toca la puerta del baño.
Y Galia no ha acabado porque esto es difícil sin la motivación mental y queriendo llorar cada tres segundos, por mucha práctica que se tenga y mecánica que se haga.
—¿Estás bien? —pregunta al otro lado de la puerta la ahora conocida voz de Britania.
Y es que ya sabía que no tenia posibilidad alguna, siempre lo había sabido, a Britania no le gustaban las mujeres y estaba enamorada de Roma, siempre había sido así y siempre la había querido así tal cual como era... pero verle así como hombre había sido demasiado para su corazón.
Britania pone una mano en la puerta esperando que Galia diga algo.
—¿Galia?
—No he acabado... —vuelve a sollozar.
Es que le oye la voz... y lo sabe. Se le estruja el corazón de nuevo.
—No importa. Déjame entrar.
—No, no quiero.
—Estás llorando otra vez. Please, déjame... entrar y abrazarte.
—No voy a poder conseguir esto si entras...
—No me importa. Déjame pasaaaaar —suplica y la chica aprieta los ojos.
—Espera —pide y deja caer los brazos un instante, respirando profundamente antes de vestirse de nuevo —. Aunque no servirá de nada que me abraces.
—Si va a servir... siempre ha servido.
—Ahora no.
—Tampoco sirve de nada que estés... ahí dentro llorando.
—No estoy llorando, estoy intentando ayudarte.
—Lo sé... pero te oigo la voz.
Abre la puerta, suspirando, un poco sonrojada, despeinada y echa un desastre como no está nunca. Y ahí se lo encuentra como un beduino con la capa echada en la cabeza y una mascada en la cara... Sólo se le ven los ojos.
—¿Qué haces? —pregunta descolocada.
—Hago lo mejor que puedo para consolarte —extiende una mano por debajo de la capa y le toma la suya. Tira de ella.
Galia se deja tirar y el chico se va hasta el sillón de la sala y se medio acuesta, subiendo las piernas y tirando de ella esperando que se acueste a su lado.
—Britania... —protesta un poco, dejándose. El pelirrojo echa la capa encima de ambos para taparse hasta la cabeza. La abraza.
—Shh...
La rubia se hace bolita sobre él y es que... tiembla un poco porque esto es muy difícil porque es justo lo que quiere y lo que no quiere querer.
—Deja de pensar en cosas, sólo relájate —susurra acariciándole un poco la espalda —. No va a pasarte nada.
—No quiero relajarme... —confiesa sin poder evitar dejarse llevar porque no es para nada tan fuerte.
—Es como... un sueño. Uno raro. Nada cambia después de los sueños por más reales que parezcan... —le da un beso en la cabeza a través de la mascada.
—¿Seguro?
—Seguro —susurra después de un instante y le cae una lágrima... pero parpadea con rapidez y toma aire por la boca para que no se note. Le acaricia un poco la cara con la mano.
Galia le mira a los ojos y el pelirrojo le intenta sostener la mirada... Traga saliva, y le acaricia los labios.
—Todo va a estar bien, tú vas a estar bien. Confía en mí.
La madre de Francia le aparta la mano de los labios y se abalanza a besarle. La mascada... recuerda la mascada, Galia. A través de ella, y si no se la quita. Y es que Britania le besa de vuelta con completa intensidad y todo lo consciente de lo que está pasando de lo que no suele estar nunca cuando ocurre.
Va a tener que borrarle la memoria. O… mandarla a vivir con Gales. El problema es que ahora Galia cree que es un sueño así que no solo va a besarle... Oh, cielos... Y además se siente súper vulnerable y medio excitada por lo del baño, así que va a ser con bastante necesidad.
Britania la deja, y reacciona, y responde. Se deja llevar del TODO sin intentar detenerse... y como una esponja absorbe todos y cada uno de los recuerdos que puede, impresionado y bastante atontado, como si estuviera descubriendo a Galia en este momento.
Y en realidad Galia está haciendo esto como si levara toda la vida sabiendo cómo hacerlo y hubiera tenido que estar esperando. Sobra decir que Britania hace gala de sus dotes de multi orgásmico. Se la lleva Galia de corbata... como si llevara toda la vida esperando esto sin saberlo.
Galia, al final, se queda dormida de agotamiento.
Britania le acomoda un poco el pelo a Galia y le acaricia la espalda, con la respiración ya completamente tranquila. Le da un último beso en la frente, algo incómodo aún porque la posición en que ha terminado todo no es la más cómoda en el sillón y tiene la mitad del culo volando. Aun le tiembla todo, y no está seguro de que no les haya oído toda la casa... es igual.
Da igual todo ahora mismo porque Galia al fin está tranquila y dormida. Hace que ruede un poquito más al sillón y trata de separarse. Pero la rubia le abraza con fuerza, después de tanto tiempo no quiere perderle
—Voy a mear... —susurra dándole otro beso en la frente, apretando los ojos... porque QUERRÍA quedarse aquí ahora mismo —. Please.
En parte es la fuerza de gravedad quien hace el truco... Se mueve un poco y con ciertas contorsiones es que va a caerse de culo, probablemente con Galia. Pero no, ya que la gala le soltó.
Se queda unos segundos acostado en el suelo al notar que... se ha soltado de Galia. Lo cual resulta ser un poco más triste y doloroso de lo que esperaba. Sin querer aferrarse a lo que acaba de ocurrir, se levanta del suelo y se sonroja al verle el culo a la rubia, tapándola lo mejor que puede con su capa.
Busca su ropa interior... y sólo encuentra la de Galia. Genial, ahora parece aún más un hombre robándose la ropa interior de la chica que acaba de tirarse. Aprieta los ojos y se la pone... encajito y todo, debe verse guapísimo. Pues Galia no quería soltarle malditasea.
Toma camiseta y pantalones del suelo y se va a la cocina, susurrando el mantra "todovaaestarbien" ve la olla de COSA que se ha enfriado ya después de tanto reposar y sigue sin estar seguro de que funcione. Al menos no ha explotado nada esta vez. Toma aire y está tan seguro de que tiene a Galia completamente impregnada en cada célula del cuerpo, que mete el dedo al preparadijo agitándolo con él.
Sin pensar mucho más aprieta los ojos y se empina el preparadijo entero, sin estar seguro de querer que funcione. En principio parece no pasar nada, más allá de darle un tremendo asco (¡lo cual es toda una proeza por parte de una bebida!), pero después de unos segundos el mareo le obliga a sentarse en la silla de la cocina... y todo se nuuuubla.
Un rato más tarde, no sabe si mucho o poco vuelve en sí... y no le hace falta mucho tiempo para darse cuenta de que sus pequeños pechos de chica... están al aire. Se apresura a ponerse la camiseta de Roma y... va a irse a su cuarto a encerrar.
Gales dice que el fondo de la botella se ve muy hermoso cuando se usa de telescopio.
Si le consuela, Galia le prefiere a él porque tiene todo lo que tiene su madre, pero él la quiere de vuelta de verdad. SÍ que la quiere de vuelta de verdad. En realidad... pensé que esta historia sería peor para Gales.
Y... a pesar de todo, creo que le afecta más a Britania. Pensé que Galia opondría menos resistencia, y que sería menos dramática pero más... así. Galia lo hizo muy bien, Gales está orgulloso de ella a pesar de todo.
¿Menos dramática? ¿Como... si Gales le diera más igual? Lo protegió todo el tiempo. Sí, lo protegió todo el tiempo, lo hizo muy muy muy bien Galia con Gales. De hecho como espectador omnisciente, Gales quiere decirle a Galia, que la quiere mucho y que todo va a estar bien. Menos mal.
Lejos de generarle las dudas que Escocia esperaba que le generara... las disipó. Así que IN YOUR FACE ALBAAAAA!
¡Es Galia! No es NADA fría. *Gales abraza a Galia y dice que él se ha ganado el derecho de consolarla un poco y hacerle cariñitos y mimitos* sí que no es nada fría y sí que lo hizo realmente bien.
Escocia pone los ojos en blanco y Galia en realidad duerme porque está agotada. A Gales le da igual, le saca la lengua a Escocia y se le acurruca a Galia.
¿Y Britania?
Puede que Roma vaya a rescatarla. Ojalá lo haga porque sí está hecha bolita bastante desconsolada, aún temblando. Él golpea la puerta de su cuarto.
—Scoti?
—Go away —grita Britania con voz súper cortada.
—¡Oh! ¡Menos mal! ¡Has vuelto!
Britania se limpia la cara y no responde, sólo solloza y creo que hasta Roma puede oírla.
—Estaba tu hijo por ahí y Galia andaba haciendo un drama terrible, sabes qué le... ¿estás bien?
—Buaaaaah —eso quiere decir "entra y abrázame en gaélico antiguo". Así que ahí va y se encuentra a una gelatinosa masa de mocos hecha bolita en la cama.
—¡Eh, eh! ¿No os habréis peleado las dos o algo? —deduce sentándose junto a ella, preocupado
—Rooomeee.
—Shhhh, ¿qué pasa? —abrazo —. Galia dijo que había peleado con su verdadero amor y pensé en Galles, no en ti... aunque ahora tiene todo más sentido.
Montón de bububus bastante si sentido... lloriquea más fuerte con eso.
—La perdí... para siempre. Y ni siquiera sabía que la tenía porque soy una TONTA... —Galia no deja de ser GALA. Y de enamorar a la gente hasta los huesos cuando quiere.
—Quid? ¡Claro que no la perdiste! Si es... es como parte de ti, como un pie o una mano —la consuela y la pelirroja niega con la cabeza.
—Y ella tiene a Cymru... y se lo merece. Yo... soy una tonta. Ahora voy a verla... irse. Y pudo ser mía...
—Pero Galles es otra cosa. Tú me tienes a mí.
—Tú... eres complicado.
—Así me quieres —sonríe un poco.
—Shut up... —susurra cerrando los ojos y haciéndose bolita contra él —. Estoy asustada.
—Andaaa... ¿de qué? —pregunta apapachándola.
—Es que no sabes qué pasó... ¿y si nada vuelve a ser como antes?
—Cuéntame, ¿qué pasó? —pide pero la británica niega con la cabeza —, ¿por qué no?
—Porque ella está con Cymru.
—Sic, ya lo sé...
—I failed —se limpia los ojos.
—¿En qué?
—En todo —se le restriega un poquito —. Cymru debería venir mañana.
—Anda, no seas tan dura contigo misma, seguro que si hablas con ella te perdona enseguida —la acaricia y ella solloza otra vez —. Ya sabes que no es nada rencorosa y a ti te quiere muchísimo.
—Buaaah. Soy una tontaaaaaaa —se lamenta y el romano le vueeeelve a apretar el abrazo —. Yo también la quiero a ella, muchísimo. Más que a nadie.
—¿Ves? Díselo y ya verás cómo te perdona.
—No me va a perdonar nunca, NUNCA —niega con la cabeza —. Ya verás. Vas a darte cuenta tú.
—¿Cómo no? ¿Qué le has hecho?
—Soy una tooooontaaaa.
—Eso no me dice nada sobre lo que ha pasado —protesta un poco.
—Rome... Tú crees que Galia y yo... O más bien que ella, Ehm… ¿Crees que yo he ignorado algunas cosas?
—¿Como cuáles?
—Cosas con Galia. ¿Crees que podría haberle prestado más atención?
—No, no lo creo, ella en general no es mala consiguiendo la atención en la medida que quiere.
—Pero ella... Las veces que hacíamos un trio...
—¿Ajá?
—¿Crees que yo no la... quería lo bastaste?
—Sólo yo la quería más que tú —sonríe y la pelirroja frunce el ceño.
—No creo.
—Yo sí.
—No, yo sé que no.
—No vamos a discutir por eso tú y yo ahora.
—No quiero que crea que no la quiero.
—No creo que lo crea —suspira.
—Creo que hoy es posible que lo crea... Al menos que no la quiero como ella me quiere a mí.
—¿Eh?
—No quiero que piense eso. Porque sí que la quiero y hoy... Puede que todo haya cambiado.
—¿De qué modo?
—Es que sí, sí podría quererla así. Pero ahora no sirve de nada.
—¿Por qué no?
—Porque llegué tarde... Y no voy a hacerle eso a ninguno de los dos.
¡No olvides agradecer a Josita la edición!
Y así es que acabamos esta historia (o tal vez no). Gracias a todos por leer y por vuestrros reviews!
