CAPITULO 9: Mariposas en el estómago.
Habían pasado unos días muy raros, en una especie de calma chicha, ninguno de los tres chicos habían salido de la casa, salvo para conseguir suministros, y pasaban todo el tiempo intentando averiguar, para qué demonios querían los mortifagos a Malfoy y sus amigos. Draco no hacía más que repasar mentalmente todas las reuniones en las que había estado cuando era un aprendiz, pero no lograba recordar si le habían hecho algo especial o raro, que le llevara a la conclusión de que les serviría de algo. Hermione se dio cuenta hasta qué punto les era necesaria la magia, a sus amigos. Harry a pesar de haber vivido sus primeros once años en el mundo muggle, lo había olvidado muy pronto, y parecía tan perdido sin magia como Ron o Draco. Ella a pesar de que casi la mitad de su vida había sido en el mundo mágico, vivía en una especie de universos paralelo a un tiempo y a pesar de que en algunos momentos le hormigueaban las manos por la necesidad de empuñar una varita y hacer algunos hechizos, sabía perfectamente vivir sin ella, sin embargo sabía que no era el caso de ninguno de los chicos. Levanto la mirada de los papeles que estaban estudiando y observo al resto, había tenido una idea para evitar el tedio.
Malfoy-el interpelado levanto la vista- ¿Puedo hacerte una pregunta?.
Por supuesto.
¿Cuánto tiempo hace que no practicas magia?-al ver la expresión de Ron- ¿Desde hace tres años?
Sí, mes arriba mes abajo- mirándola extrañado- ¿Y quieres saberlo por…..?
Harry – sin responderle al rubio- ¿Crees posible que la orden le permita a Malfoy salir de la casa a practicar?
¡Está loca Herms!-grito Ron.- Hace tres años les prohibieron hacer magia, además no tiene varita…-al ver la cara de sus amigos- ¡conserva su varita!.
Si, Ron. Conserva su varita- respondió Harry- La conserva pero no podía usarla, se sabría si hubiera intentando usarla, le hacen revisiones periódicas para saber si la ha usado, no le pueden quitar la magia, solo prohibirle usarla. – pasándose la mano por el pelo- Creo que Hermione tiene razón, debemos practicar todos, no solo Malfoy, -al ver bufar a Ron- ¿Quieres que Malfoy no use su varita y si nos atacan tener que defenderlo tu cuando sabes que es un mago excelente y puede defender perfectamente él solito?
Hablare con Bill o Charlie, para comentárselo- dijo Hermione- Ron no refunfuñes, ya eres una persona adulta, no un niño pequeño. Además llevo aquí demasiado, también quiero practicar.
Los chicos la vieron alejarse, Malfoy la observo marcharse, mientras a su lado Harry intentaba convencer a Ron que era lo mejor, y él rogaba para que le permitieran hacer magia, no solo porque la echaba de menos si no porque estaba harto de estar entre esas cuatro paredes y también quería volver al antiguo método de vigilancia, Potter y Wesley de trabajo de campo y Granger como su carcelera, solos los dos. Sacudió despacio la cabeza como si quisiera borrar de su pensamiento, la idea que había surgido pero a su mente acudían las imágenes de la noche que habían visto la película y Granger se había quedado dormida con la cabeza apoyada en su hombro, y como se había acurrucado entre sus brazos cuando la había llevado a la cama, con total confianza. Algo se había despertado en su interior, algo largo tiempo adormecido, sedado, obligado a no existir.
Bien – dijo Hermione volviendo al salón- He hablado con Charlie, y lo tiene que comentar con los jefazos-señalando al techo con un dedo- pero no cree que haya ningún problema, solo tiene que encontrar la manera de que Malfoy salga de aquí, que no levante sospechas de ir de aquí para allá, de echo nadie lo ha visto entrar.-miro a sus amigos que la miraban sin entenderla- Que penséis en una solución, chicos.
La verdad, no entiendo cómo pudiste ser declarada la mejor estudiante de todo Hogwarts, de los últimos 60 años.
¿A qué te refieres?-pregunto con voz acida Hermione.
Pociones, Granger, creo recordar que eras la segunda de tu promoción- dijo Malfoy con sorna- eras muy buena, pero….
¿Pero qué?-pregunto de manera agresiva Ron- Si tú eras el mejor era por que eras el niño bonito de Snape, no creo que tu fueras capaz de preparar la poción multijugos en segundo como hizo Hermione- bajando la voz al ver la cara de sus dos amigos.
¿Preparaste la poción multijugos en segundo? Eso es imposible.
Pues lo es –dijo Harry- Recuerdas que ella estuvo un tiempo sin aparecer por clase poco antes de que la atacara el basilisco- al ver que asentía- Si eso puede que no te prueba nada-sin ver que Hermione negaba al saber lo que Harry iba a contarle a Hermione- Pues entonces acuérdate de una conversación con tus guardaespaldas, éramos Ron y yo, transformados en ellos, les decías que ojala a la próxima sangre sucia que atacara el heredero fuera a Granger - al ver que el rubio palidecía y sin hacer caso a Hermione que lo cogía del brazo para que callara- dijiste….
Que ojala esta vez sí muriera-termino Malfoy por el- Solo era un crio, cruel y miserable, que además estaba celoso Perdóname Hermione.-dijo pasando por al lado de la chica y marchándose a su cuarto dando un portazo.
¡Eres imbécil Harry¡-dijo Hermione dándole un golpe en el brazo.- No hacía falta ser tan cruel.
¿Cómo querías demostrarle lo de la poción multijugos?-dijo Ron mirándola atónito- ¡Fue por defenderte!
Podíais haberle descrito la sala común de Slytherin.-le contesto ella.
¿Por qué lo defiendes tanto?-pregunto Harry
Porque estaba empezando a confiar, a abrirse, a ser solo Draco y no Malfoy. – marchándose también ella a su cuarto- Marcharos al cuartel a por ingredientes para la poción multijugos y comunicarle el plan a Charlie. No hace falta que le digáis que ha sido idea de Malfoy, yo la hare más tarde.
Los dos amigos se miraron sin entender qué demonios había pasado ahí. Hermione había defendido a Malfoy como si fueran amigos de toda la vida, Harry no había querido ser tan cruel, pero en su defensa podía decirse que no sabía que el recordar lo cruel que había sido de niño podía hacerle tanto daño a Malfoy, pero de momento no pensaba disculparse, era mejor dejar pasar un poco de tiempo y hablar como adultos, estando los dos un poco más tranquilos.
Hermione estaba en su cuarto, buscando en internet (al menos la orden había dotado a la casa de todas la comodidades muggles) sobre ritos raros, sectas y religiones antiguas, para ver si podía averiguar algo. Cuando unos golpes a su puerta la sorprendieron, levanto la cabeza pero no abrió la puerta.
¿Herms?- se oyó la voz de Harry- Nos marchamos. Charlie ha llamado por el móvil y quiere que vayamos algunos- se oyó un silencio como si Harry esperara oír la voz de su amiga- Uno de nosotros puede quedarse y si quieres ir tu a la Orden.
Hermione suspiro y se dirigió a la puerta la abrió un poco para contestarle a su amigo.
No, es mejor que vayáis vosotros, no quiero tener que limpiar y recoger el desastre si os dejo a cualquiera de vosotros solos con él.
No creo que…-le corto a Ron
Ron, os habéis pasado- haciéndoles el gesto de callarlos- Los dos. No solo no quiero dejaros a ninguno solos con Malfoy, es que no quiero pasar tiempo con vosotros, no cuando os comportáis como niños mimados y no como hombres adultos. –miro a Harry- pasaste por un infierno para vencer a Voldemort y que nadie fuera juzgado por su sangre o por quien o que fueron sus padres y eso es exactamente lo que estáis haciendo con Malfoy. Sería bueno que os quedarais un par de días en la Orden, que todo se enfrié, que él –señalando con la cabeza la puerta del rubio- se calme-viendo la cara de Ron- Yo no le he hecho nada, Ron.-y les cerró la puerta en las narices.
Los dos amigos se miraron y suspirando cerraron la puerta y se marcharon, sin quitarse de encima la sensación de que su amiga estaba cambiando y lo estaba haciendo a pasos agigantados.
Hermione se llevó la mano a los ojos, que le picaban, dirigió su mirada al reloj y se dio cuenta de que llevaba más de 6 horas investigando para la misión y haciendo parte de su trabajo de la universidad muggle. Tenía hambre. Se levantó y estirándose se masajeo el cuello que también le dolía. Salió de su cuarto y se paró delante de la de Malfoy, iba a llamar pero se lo pensó mejor, cocinaría algo, igual Malfoy con comida delante se tomaba mejor la oferta de hablar.
La habitación estaba a oscuras. Había oído a los imbéciles como se paraban delante de la puerta de ella, como diciéndole algo, como rogando, ella no había abierto enseguida pero no había tardado en hacerlo, no sabía que se habían dicho, porque habían bajado la voz, pero sí que había oído los pasos de ellos alejarse y cerrar la puerta. Lo que le había dicho el puto caracortada era cierto, siempre había tenido celos de ella. En un principio le parecía la típica niña que se lo aprendía todo de memoria pero que lo olvidaba nada más responder, que no sabría aplicarlo en la práctica, pero ahí también se equivocaba, era buena, muy buena en todo, solo la había podido superar en pociones, y no era por que Snape fuera el jefe de su casa y su padrino, sino porque le encantaba esa asignatura, y tenía un don para ella, como muchos Black. Sonriendo recordó que también la había superado en Vuelo, pero ahí estaba empatado con Potter. Sonrió con amargura recordando cómo le había dicho a su padre que era el mejor en vuelo, que había superado a la sangre sucia, que esa asignatura sería la primera de todas en las que él la iba a superar, y como su padre le había dicho que debería darle vergüenza estar empatado con Potter que jamás había tocado un escoba voladora y que además había sido el nombrado buscador de su equipo en esa primera clase. Su padre siempre miraba que alguien había quedado antes que él o empatado con él, nunca valoraba sus logros. No le felicito cuando fue nombrado Prefecto, porque también Granger y Wesley lo habían sido, no le gusto cuando lo nombraron Premio Anual, le dijo que no era un honor cuando una sangre sucia era el otro. Jamás valoro sus logros ni le felicito por conseguirlos porque siempre veía que había alguien que era igual a él o superior, jamás lo animo para que estudiara para conseguir un buen historial académico sino para ser mejor que todos, para demostrar que un Malfoy siempre es el mejor. Jamás le pregunto lo que quería o deseaba, le hizo creer que sus sueños eran los de su padre. Sonrió con tristeza recordando sus sueños de niño, cualquiera pensaría que quería ser auror, pero no él quería ser medimago, cuando se lo dijo a su padre, lo miro con desdén y le dijo "Tu solo serás lo que yo quiera que seas". Oculto que le gustaba estudiar, y ante todo el mundo pasó a ser alguien despreciable, y casi llego a creerse que él era así. Pero nada paso como su padre y sus amigos querían y alguien le dio una nueva oportunidad, una nueva vida. Iba a luchar por conservar esa oportunidad y por fin iba a vivir como él quería, bajo sus propias normas.
Unos suaves golpes le sacaron de sus cavilaciones y miro la hora en su reloj, era muy tarde, pero no tenía ganas de hablar con nadie, ni ver a nadie ni siquiera a ella.
Malfoy- se oyó su voz- He hecho algo de cena- oyó un risita- Tranquilo no es pasta, pero te gustara- ¿Saldrás a cenar algo?-no le contesto- Los chicos no están y no volverán en unos días.-no la oía pero sabía que estaba tras la puerta- No pasa nada por lo que conto Harry, ya lo sabía. Sé que no soy una de tus personas favoritas y entonces solo eras un niño con ganas de notoriedad- la oyó suspirar- Vale, no salgas, sé que estas cabreado. Dejare la cena en el horno. Que pases buena noche.
Volvió a sentarse, no quería dejarse llevar por su voz, tenía razón estaba cabreado pero no con ella, con el mismo por haber sido tan imbécil. Suspiro pensando dejar pasar un rato y hablar con más tranquilidad mañana.
El estómago empezó a rumiarle, recordándole que no había comido nada desde el desayuno, miro la hora y al no oír ningún ruido supuso que la chica ya se habría ido a la cama, no volvió a insistir en que saliera a cenar y se lo agradeció en el alma. Salió con cuidado de no hacer ruido que pudiera molestar a la castaña, se sorprendió cuando se encontró con la tele encendida pero nadie viéndola, se maldijo así mismo por haber puesto a la castaña en un estado por la discusión con sus amigos, como para que esta olvidara algo como apagar la tele, se dirigió a ella para apagarla, cuando una voz lo paro.
Si no te importa, estaba viéndola-se giró de golpe para verla sentada en el suelo, con la espalda apoyada en el sofá rodeada por un bol de helado de chocolate, nata montada y caramelo- Si te apartas podre ver mejor esta escena me encanta.
Malfoy se giró para ver lo que le importaba tanto a la chica, pensando que estaría viendo algún documental, cuando en la pantalla vio a una chica rubia muy guapa sentada en la cama, con un chico acuclillado frente a ella, vestido de cuero y cuyo color de pelo le recordaba al suyo, el chico le estaba diciendo algo a la chica, algo que evidentemente la estaba emocionando y también era muy evidente que él estaba loco por la chica, observo como Hermione intentaba aguantar las lágrimas cuando la chica le pedía al chico que no la dejara sola y le decía que se acostara a su lado.
Se dio cuenta que alrededor de Hermione había varias cajas de diferentes grupos de Dvd´s , seis de ellas estaban a un lado, por lo que supuso que ya las había visto, vio con sorpresa que era una serie que la hija de los muggles que lo había acogido veía, una serie que él no acaba de entender, sabia más o menos de que iba la historia. La voz de Hermione lo saco de su ensoñación.
Si quieres comer, en el horno tienes tu parte. No has comido nada desde esta mañana-mirándolo a la cara.- No creas que me preocupo por ti, es que el ruido que hacen tus tripas no me va dejar ver mi serie y son los últimos capítulos.
Son dvd, puedes verlo cuando quieras- la hizo girarse hacia él- Además no sé por qué estas cabreada conmigo, yo no he hecho nada.
Si lo has hecho, te has cabreado conmigo sin motivo, he mandado a mis amigos lejos para que te tranquilices y tú no me hablas. –volviendo su atención a la pantalla- Me relaja verla, y no me canso de verla.
Se dirigió a la cocina y con el plato de comida en la mano, se sentó a su lado, viendo la sucesión de escenas de la serie. Vi las escenas de acción combinadas con las dulces y románticas, con las divertidas.
Draco noto como Hermione se iba acercando más a él conforme se iba acercando el final de la serie. Sin pensar rodeo con su brazos los hombros de Hermione y esta apoyo la cabeza en su hombre conforme la lucha final se iba desarrollando en la pantalla. Cuando llego la escena final de la serie donde la chica le declaraba su amor al chico y este hacia que ella lo dejara morir para salvar el mundo, Hermione ya no podía aguantar el llanto y había mojado con sus lágrimas la camiseta de Draco, pero a este no le importaba un comino, le gustaba sentirla a su lado, sentir que la reconfortaba su cercanía.
Cuando la chica de la serie dejo solo al chico, se oía a Hermione murmurar entre dientes "idiota" "ahora vas y te das cuenta" " imbécil" "podías haberlo dicho antes" "joder, ahora vas y le haces caso" "haberlo cogido del puto colgante y haberlo sacado a rastras".
¿Me estabas diciendo algo?-le pregunto al verla tan enfadada- ¿Ya ha acabado?
Si, ya lo ha hecho- apago la tele y lo miro- Lo siento siempre digo lo mismo cuando veo esa escena, pero es algo que no puedo cambiar así que…..- se quedó mirándole- ¿Estaba buena la cena?
Si lo estaba- mirándola a los ojos- Lo siento, sé que tú no tenías la culpa, sé que tú no has dicho nada- pasándose la mano por el pelo- La verdad es que estaba enfadado conmigo mismo, por lo que esos dos me hicieron recordar. Perdóname, por eso y por todo lo que te hice o dije durante esos siete años.
Yo no me quede corta contigo-dijo ella- Podemos empezar de nuevo. Conocernos de nuevo.- le tendió la mano- Hermione Granger.
Me parece bien.- le apretó la mano- Draco Malfoy.
Draco observo la pequeña y morena mano de Hermione atrapada por la suya más grande y pálida, y un escalofrió lo recorrió, sin pensar en lo que hacía, sin pensar en las consecuencias, sin pensar en nada, tiro de ella haciendo que se estrellara contra su pecho, ella levanto la vista hacia su rostro. Draco le acaricio con ternura con el dorso de la mano la mejilla como pidiendo un silencio permiso, permiso que ella le concedió abriendo imperceptiblemente los labios, que el cubrió en un segundo, jugando con su lengua en una caricia que hizo que ambos sintieran miles de mariposas revoloteando sobre sus almas.
