Fan Fiction: Kapitel des Schwan

Anime: Princess Tutu

Disclaimer: No, mis ahorros no me alcanzan para comprar los derechos de autor, pero se acerca mi graduación de la escuela de diseño y quizá mi querida mamá me los regale (se vale soñar). Solo me pertenecen los personajes con nombres raros XD(oye!reclamos de todos). Recuerden que mi paga es con sus apreciados reviews.

Nota de la autora: oi, Akiko-chan...Ningyotsukai ya me confirmó que no es gay (quizá un poquito XD. Ningyotsukai: No es cierto! ¬.¬) te va a hacer daño ver tanto yaoi, Akiko-chan...¬.¬U...

Bueno, dejando la obsesión de Akiko-chan por que-Ningyotsukai-puede-llegar-a-parecer-gay de lado, siii!!al fin logré terminar este capítulo, después de tantas idas y venidas del hospital, la escuela, el centro de la ciudad y el aeropuerto(este fue un mes muy ocupado XP), lo logré terminar...y solo me dejaron un review T-T(gracias Akiko-chan) (Ningyotsukai: Ya cálmate, Tori-chan, es que están de vacaciones y lo mas probable es que prefieran ir a la playa o en algun otro lugar más interesante que leer tu fic. Tori:¿A eso le llamas consolar?, eso explica por que todos huyen de ti, ya debes de estar en el fic, no aquí!)

Y aprovechando que Ningyotsukai se regresó al fic, comenzamos!!


Akt.10

Schwärzung

(Oscuridad)

"Entonces, la hermosa princesa fué a rescatar al caballero..."

Ningyotsukai se puso pálido (es eso posible con su blanca piel?) al ver esa frase escrita al final de la página, con varios borrones de tinta y manchas de sangre. Eso no estaba en sus planes. La intromisión de Princess Tutu suponía una traba en sus planes, aunque, quizá, esa niña podría ser de ayuda. El terrible ser se obligó a mantenerse relajado.

Aunque, esa niña había sido la misma que había ayudado a Fakir-kun a terminar la incompleta historia del Príncipe y el Cuervo. Pero si lograba hacer que el joven escritor se pusiera de su parte, no habría ningún problema, él, el gran Ningyotsukai, podría conrolar por completo la historia. Y por el momento, mientras él mantuviera bajo su control a la pequeña Ahiru, Fakir-kun no se atrevería a hacer nada, absulotamente nada que pudiera dañarlo a él o a su amada.

Entonces, le llamó la atención lo que sucedía en el mundo de los sueños en el cual se encontraba Kohaku. Apenas pudo contener una carcajada cuando vió que el joven Fakir intentaba ayudar a un indignado Kohaku. Y le estaba resultando en una tarea imposible, ya que no se puede ayudar a quien no quiere ser ayudado. Ningyotsukai sabía que Kohaku era casi tan brillante como Fakir en cuanto a ballet se trataba, pero igual sabía que podía ser más tímido que un ratón en el momento de demostrarlo.

Y de momento, eso resultaba ser bastante cómico para el ser que los vigilaba.


"Esto debe ser una broma"-pensaba Kohaku mientras se alejaba de Fakir con la excusa de ir al baño. Este día resultaba extenuante para él, y como para empeorar su humor, no había tenido ni la más mínima oportunidad de acercárcele a Ahiru. Llegó a los lavabos y observó su reflejo. En definitiva, el traje para practicar ballet(muy parecido al de Fakir) lo hacía ver bastante guapo, pero para él, resultaba ridículo. Cerró los ojos, intentando mantenerse calmado y tranquilo. Después de un rato, se decidió volver al salón de prácticas (no pensarán que iba a poner lo que fué a hacer al baño, verdad?) y se dirigió al pasillo.

Suspiró al pensar que todavía le esperaba un largo rato de suplicio, o clases, al caso, para él era lo mismo, y después, tendría que limpiar el salón de clases. Junto con Fakir. Y Ahiru. Sonrió para sus adentros en solo pensar que esa misión sería más sencilla de lo que había imaginado.

Entonces, un terrible dolor se apoderó de todas y cada una de las cicatrices de su cuerpo. Sabía que usar sus poderes lo ponían débil, pero esta vez era peor que todas las veces anteriores. Buscó el apoyo en una de las paredes, pero no logró calcular la distancia y cayó al suelo. Perdía el conocimiento a ratos. Entonces, escuchó pasos que se le acercaban veloces a él e intentó enfocar la mirada, algo que resultó inútil.

Sintió que unas manos suaves y pequeñas le levantaban la cabeza del suelo y la apoyaban sobre algo suave. Escuchó una dulce voz que le pedía a Fakir que encontrara ayuda, y luego, unos pasos ágiles y veloces alejándose por el pasillo.

-¿Te encuentras bien, Kohaku-san?-le preguntó la suave voz. Kohaku no pudo menos que sonreir ante lo irónico del asunto. Después de haber durado todo el día intentando acercárceles, y justo ahora lo lograba, cuando su poder estaba al mínimo. Se logró sentar y se dió cuenta que la jovencita le observaba procupada.

-No te preocupes, Ahiru-san, me encuentro mucho mejor-le dijo, regalándole una sonrisa amable y volteando a ver a su alrededor-¿Y Fakir-kun?

-Se fue a buscar ayuda. Verás, Neko-sensei nos pidió que te buscaramos para limpiar el salón de prácticas, ya que te estabas tardando mucho, y después de un rato te encontramos en el suelo y Fakir fue por ayuda...

Kohaku no le quitaba la mirada de encima mientras calculaba cuánta energía tandría que gastar para lograr sacar a la niña de ahí, cuando unos pasos se acercaron hacia ellos.

-Fakir, Neko-sensei!-dijo la joven mientras se ponía de pie. Kohaku intentó imitarla, pero sin lograrlo, así que se quedó en el suelo, sin más opción que dejar que Fakir y el sensei lo ayudaran a volver a su habitación en la Academia.


Fakir estaba comiendo algo sentado en su cama mientras intentaba pensar en otra forma de recuperar a Ahiru. Uzura había bajado de la habitación en busca de Charon, y ya llevaba un buen rato solo. Se preguntaba que había pasado con la pequeña mientras examinaba una de las plumas del suelo. Entonces escuchó pasos subiendo la escalera y dejó caer la pluma que tenía entre las manos.

La pequeña Uzura entró en la habitación con una pequeña nota en sus manos, la cual Fakir tomó para leer apresuradamente. Por lo que ponía, Charon había salido de la ciudad, para visitar a Rachel, hacia casi dos días.

"¡¿Dos días?!"-pensó Fakir-"¿Solo han pasado dos días?"

Para Fakir, el haber sufrido tanto y el haber perdido a Ahiru a manos de Kohaku era más de lo que podía pensar. Hubiera jurado que habían pasado años desde aquello. Siglos desde la última vez que la vió. Milenios desde la última vez que observó su hermosa sonrisa y escuchó su dulce voz.

Fakir se obligó a pensar en otra cosa, pero su corazón lentamente le iba ganando a la razón, haciéndolo pensar en su querida niña, en su querida Ahiru. Hasta que la pequeña Uzura lo sacó de su confusión.

-¿Vamos a ir a por Ahiru-zura?-le dijo, mientras lo observaba con sus enormes y preciosos ojos-Princess Tutu-zura me dijo que Ahiru-zura estaba perdida-zura.

-¿Qué más te dijo Princess Tutu, Uzura?

-Me dijo dónde había una entrada al interior de la historia-zura

Fakir se puso de pie violentamente y tomó sus cosas antes de salir de la habitación, siendo peseguido por Uzura.

-Llévame al lugar


Kohaku seguía acostado en la cama de su domitorio, cuando escuchó que la puerta se abría, levantó un poco la cabeza para poder observar a Fakir que se acercaba a donde él estaba. El joven de ojos ambarinos sonrió. Sentía que su energía se recuperaba a cada latido de su corazón. Fakir se le quedó mirando un rato, lo que fue suficiente para que Kohaku sintiera que el coraje y el odio lo invadían, dándole la fuerza que lo impulsaba a seguir adelante.

-Oi, Fakir, no creas que Ahiru y yo vamos a hacer toda la limpieza, así que ven y ayúd...-Kohaku aferró con fuerza la daga que traía oculta entre sus ropas, cuando una suave voz interrumpió al joven.

-Fakir, te dije que Kohaku-san realmente necesita reposo, todavía se ve muy mal y...

-No te preocupes por mí, Ahiru-san-le interrumpió Kohaku, soltando la daga que permanecía oculta y se puso de pie. Sentía que todo se estaba poniendo demasiado fácil, pero aún así, decidió no tomar acción alguna, por temor a arruinarlo todo. Entonces, la joven se percató que había entrado al dormitoro de chicos y se sonrojó antes de salir corriendo mientras gritaba alguna disculpa incomprensible para los jóvenes que se habían quedado dentro.

El de los ojos ámbar no podía creer lo fácil que estaba ahora. Era ahora todo tan simple que no pudo evitar reírse. Su amable voz se transformó en una risa cruel y fría mientras observaba a Fakir, quien lo miraba con una expresión confundida.

Kohaku se controló y empuñó su daga, dispuesto a tomar lo que debía ser suyo. Se encaminó hacia Fakir y le dedicó una malévola sonrisa, antes de inmovilizarlo contra una pared cercana. El joven de cabellos negros sabía muy bien que Fakir no gritaría por ayuda, pero por si acaso, le cubrió la boca con su mano libre. Entonces, descubrió la daga que llevaba oculta, ante la mirada de sorpresa de Fakir, el cual intentó zafarse del fuerte agarre del otro.


Ningyotsukai observaba cada vez más sorprendido y complacido lo que estaba sucediendo con Fakir, el cual había vuelto a entrar a sus dominios y se enontraba buscando a Ahiru sin resultado alguno. No lo había creído capaz de volver ahí, no después de lo que había pasado. Si no hubiera sido por esa pequeña marioneta, Uzura, el joven ahora sería suyo.

Ahora que lo pensaba, sería bueno quitar de enmedio a la pequeña, ya que cuando alguien cae en la oscuridad, cae solo, y es mejor si nadie lo ayuda para encontar la luz. Llamó a la joven Aoi, era hora de que ella tuviera un poco de acción.

Entonces, le dedicó toda su atención al joven Kohaku. No pudo evitar sonreír al pensar que ese joven le seguía siendo útil aunque ya no estuviera bajo su control.


Fakir corría y daba ágiles saltos entre los engranes buscando sin cesar a Ahiru, sin dejar que la desesperación lo fuera consumiendo. Escuchaba los veloces pasitos de Uzura detrás de él, pero no lo alcanzaba por mucho que corriera. Fakir se apresuraba a recorrer el enorme lugar, solo para encontar a la linda Ahiru.

Entonces, escuchó otos pasos, unos muy suaves, que se dirigían hacia él. Entonces, a su lado, pasó Princess Tutu, sin voltearlo a ver siquiera. Escuchó sin entender lo que Uzura decía. Se giró para ver a la joven pasar frente a la pequeña, ignorándola también.

-Ohhhh-zura, Tutu-zura esta aquí-zura

Había algo distinto esta vez. Vió que la pequeña Uzura corría detras de la hermosa joven, hasta perderse en la distancia (distance de nuevo XD Akiko-chan). Entonces se dió cuenta de lo que su corazón le decía.

-Ella no es Princess Tutu

Pero no fue su voz la que pronunció esas palabras. Fue una voz fría y burlona detrás de él, lo que hizo que se le pusiera la carne de gallina. Se giró lentamente para encontrarse cara a cara con Ningyotsukai, el cual no le quitaba los ojos de encima. Fakir no pudo evitar sentirse un poco asustado, pero aún así, se mantuvo firme ante el ser de mirada rojiza.

-Aunque supongo que tu, Fakir-kun, ya te habrías dado cuenta de que Princess Tutu es imposible de copiar.

-¿Que quieres?-le preguntó controlando rigurosamente el temblor de su voz, temiendo mostrar alguna debilidad hacia ese extraño ser.

-Lo que quiero ya lo obtuve, Fakir-kun-le respondió, mientras sonreía de forma cruel.

-Aún no me tienes-le respondió el joven de ojos esmeraldas intentando controlar su temor, el cual no pasó desapercibido por Ningyotsukai.

-Sabes algo, Fakir-kun, tú no eres lo único que me importa, al menos, no en este momento.

Entonces, se le acercó a Fakir, el cual retrocedió al verlo. Ningyotsukai sonrió al ver la reacción del joven, el cual parecía a punto de echarse a correr. Entonces, Fakir se tragó el miedo (o mínimo lo ocultó muy bien) y se mantuvo firme.

-¿Qué es exactamente Kohaku?-le preguntó, movido súbitamente por la curiosidad. El ser desvió la vista un poco antes de contestar.

-Kohaku-kun es...alguien especial, igual que tú, Fakir-kun.-dijo, mientras devolvía la vista hacia los ojos de Fakir-...pero, ¿porqué quieres saber sobre él? Yo me imaginé que estarías más interesado en Ahiru-chan que en Kohaku-kun.

Mentía. Él sabía exactamente porqué Fakir estaba interesado en saber sobre el joven Kohaku, pero aprovechó la pequeña distracción en Fakir y se le acercó al joven, el cual estaba pensando en Ahiru, de nuevo, sin darse cuenta de lo que sucedía alrededor de él. En cuanto lo tuvo a su alcance se detuvo, esperando. Deseando de que su instinto no se hubiera equivocado.

Y entonces sucedió. Un grito desgarrador surgió de la garganta de Fakir, antes de caer inconsciente a los brazos del ser, el cual lo cargó y se lo llevó.


Kohaku llegó al salón de las prácticas. Frente a él se encontraba una joven que trapeaba con cuidado de no resbalar. Kohaku sonrió al verla. Al fin la tenía, completamente indefensa y sola. Con cuidado de no sobreesforzarse liberó sus blancas alas y se encaminó hacia la joven, que seguía ajena a su prescencia.

Le llegó por atrás y la abrazó suavemente, obligándola a volverse y quedar frente a él.

-...Ko..Kohaku-san...-le dijo la jover al ver la mirada ámbar tan cerca de ella. Kohaku la calló colocando dos dedos sobre sus labios. Al fin la tenía. A la joven no le pasó desapercibido el extraño brillo que tenía en su mirada.

-...Kohaku..san...¿te...encuentras...

Kohaku la acalló con un beso, cubriéndola por completo con sus alas. Entonces se separó por completo de la joven, como si lo hubiera quemado. La observó de arriba a abajo como si no la reconociera.

-Tú...tu no eres...ella...Tú no...eres...Ahiru...

La joven retrocedió tocándose los labios con la mano, mientras observaba a Kohaku correr hacia la salida.

Uzura corría detrás de la joven, sin detenerse a pensar siquiera si ella sería la verdadera Princess Tutu o no. Entonces, la hermosa joven se detuvo en algún lugar lleno de engranes y recuperó su verdadera forma.

Sus largos cabellos oscuros y profundos ojos azules se liberaron de la forma de Princess Tutu. Entonces, se giró a ver a la pequeña.

-Tú no eres Tutu-zura

A Aoi no le pasó desapercibido el tono decepcionado de Uzura. La pequeña la miraba con sus ojitos abiertos de la sorpresa. La joven se puso de rodillas para mirar directamente al rostro de Uzura, la cual volteó como buscando a alguien.

-¿Dónde está Fakir-zura?

-No lo sé, pequeña, pero me gustaría saberlo.

-¿Vamos a buscar a Fakir-zura?

La joven negó con la cabeza.

-Lo más probable es uqe Ningyotsukai-sama ya lo haya capturado.

-¿Ningyotsukai-zura? Kohaku-zura le dijo a Uzura-zura que él era una persona muy mala-zura

Aoi la miró largamente. Uzura se veía preocupada, lo cual le causó gracia a la joven. La pequeña tenía una expresión tan dulce en el rostro que le dieron ganas de abrazarla.

-Koha...ku...

La voz de la joven parecía distante, y tenía la mirada perdida como si intentara recordar algo. Uzura la observaba curiosa. Esa solía ser la expresión de Kohaku cuando la pequeña caminaba con él. Entonces, Aoi bajó la mirada, como para ocultar su repentino interés y volvió la mirada hacia la pequeña Uzura.


Fakir apenas podía abrir los ojos. Un fuerte dolor le atravesaba el pecho. Imágenes confusas hacían que la cabeza le doliera y la vista se le nublara a ratos.

Cuando se le pasó el mareo inicial, pudo darse cuenta que se encontraba acostado. Intentó mover un brazo. Nada. Una pierna. Nada. Sintió que la frustración le llenaba el corazón. Lentamente comenzó a sentir sus extremidades, lo cual aligeró un poco toda la frustración que sentía. Igual, no pudo mover ni una micra de su cuerpo.

Alzó un poco la cabeza y se dió cuenta que se enontraba atado al suelo, por una especie de plumas negras, tal y como había visto a Ahiru.

"Ahiru"

Tan solo en recordarla y sintió que una suave luz se instalaba en una esquinita del corazón, la misma esquinita del corazón que siempre se mantenía pensando en la hermosa niña. Entonces, las extrañas plumas comenzaron a disolverse, dejándolo libre. Se sentó en el suelo, examinando su entorno.

-Interesante, en realidad, muy interesante- la fría y burlona voz a sus espaldas hizo que el joven estuviera de pie de un salto, volteando hacia atrás. Ningyotsukai sonrió para sus adentros, sabía que él era completamente invisible pra el joven de los ojos esmeraldas, el cual lo buscaba con la mirada.

Entonces, el dolor en el pecho del joven volvió. Se palpó y descubrió que tenía sangre. Asustado, se quitó la camisa para revisarse (kyaaa!!), pero su piel estaba en perfecto estado (como siempre nwn). Pero aún así le preocupaba la sangre que se encontraba todavía fresca en su camisa. Revisó a su alrededor, pero no había nadie herido cerca de él, ni siquiera había algún rastro de sangre. Reconoció el lugar al instante, era algún dormitorio masculino de la Academia.

Por la ventana se colaban unos rojizos rayos de Sol, que lentamente se fueron apagando para darle paso a la fría noche, dejando a Fakir atrapado en la oscuridad de sus pensamientos. Caminó hacia el armario y se puso una camisa y un saco del uniforme de la Academia.

Entonces, la puerta se abrió de golpe y una joven de cabellos anaranjados entró corriendo con lágrimas en sus hermosos ojos celestes y abrazó a Fakir, sollozando.

-Fa...Fakir... Kohaku-san...Kohaku...san...-El joven de los ojos esmeraldas se tensó al escuchar ese nombre, pero la niña no se dió cuenta-...Kohaku-san...me besó...y luego...

Fakir la tomó por los hombros para poderla ver a los ojos. La jovencita parecía preocupada y tenía los ojos enrojecidos por las lágrimas.

-¿Fakir?

-¿Quién eres?

La mirada de la joven se opacó al escuchar esa pregunta. Entonces, la joven cayó al suelo, como a una marioneta a la que le hubieran cortado los hilos. Fakir se agachó junto a la joven, intentando percebir su respiración o los latidos del corazón. Entonces, se dió cuenta de que la jovencita se veía idéntica a su amada Ahiru.

-Ni yo hubiera podido hacer eso, Fakir-kuuun, creo que has sido muy cruel...- dijo una voz bastante apagada y burlona que procedía de la puerta. El aludido se puso de pie, empuñando su espada, pero el otro fue más veloz y se la arrebató en un movimiento, quedando los dos frente a frente, a un lado de la jovencita

Kohaku observaba con una mirada fría y calculadora a su contrincante, mientras planeaba lo que sería su siguiente movida. Sabía que no debía alejar a Fakir, al menos, no por el momento. Pero después...

"Ya me encargaré de el"

-¿Qué haces aquí?-la voz de Fakir denotaba toda la desesperación, la tristeza y la frstración que sentía. A Kohaku no le pasó desapercibido el tenue temblor que se hacía presente en las manos del otro joven. Lo más lógico era que había tenido un encuentro cercano con Ningyotsukai.

-Hago lo mismo que tú, Fakir, busco a Ahiru-chan

Entonces, la oleada de recuerdos atacaron la mente de Fakir, el cual se movió con una rapidez increíble, confundiendo a Kohaku, el cual quedó inmovilizado en el suelo bajo todo el peso del de los ojos esmeraldas. Inentó liberarse, pero el otro se lo impidió y le propinó un golpe en la cara, causando de que quedara de lado cerca del rostro de la jovencita.

-¡¿Dónde está Ahiru?!

No hubo respuesta de parte del de ojos ámbar. Kohaku se olvidó de todo al ver los ojos sin brillo de la joven que se encontraba a su lado. Un terrible temor se abrió paso en su cuerpo, apoderándose de su corazón y de sus pensamientos, opacándolos, diciéndole que debía huir para vivir.

El joven cerró fuertemente los ojos ante la confundida y molesta mirada de Fakir.

-Fakir...Ahiru-chan...ella se encuentra aquí en alguna parte de este lugar

-¿Quién es ella, qué es exactamente este lugar?

-Ella...ella es sólo una marioneta...un ser creado para copiar a...Ahiru-chan-la voz se le escuchaba quebrada y temblorosa, lo cual desconcertó a Fakir, el cual volvió a examinar a la jovencita, cada vez más convencido de que ella no podía ser real. Entonces, la jovencita desapareció entre su asombrada mirada.

-¿Qué es este lugar?-se preguntó en un susurro

-¿No lo reconoces, Fakir? Este es tu mundo de los sueños, en el cual está encerrada Ahiru. Tu mundo está atado al del Príncipe y el Cuervo.

Fakir lo miró incrédulo, los ojos de Kohaku no ocultaban verdad alguna.

Ahora que lo pensaba, eso tenía sentido.

Su corazón se iluminó.

Esta vez, rescataría a Ahiru.

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