Prince of Tennis no me pertenece. Es obra de Takeshi Konomi. Este es un fanfiction, mera invención mía sin objetivos de lucro o algo parecido.
NO OLVIDEN QUE ESTO ES UN UNIVERSO ALTERNO… Y ES YAOI! CUIDADO SI NO LES GUSTA!
(Lo corté en 3 pedazos, porque cuando es demasiado largo, se hace muy grande la pag y en mi opinión, cansa más leer asi)
Episodio final – Parte uno
- Asi es.- Niou rió.- Mis bestias modificadas biológicamente son un regalo de Yagyuu, a quien seguro conoces… pero estas bestias infernales, fueron traídas a este mundo por una persona con poderes semejantes a los tuyos… alguien cuya identidad fue escondida de ti con mucho rigor.
- ¿Habilidades como las mías…? ¡No puede ser! ¿Otro necromántico?
- Es aquí… - Yanagi se detuvo de pronto en un corredor sin salida.
- ¿Qué? Pero si no hay nada…- empezó Momoshiro.
Yanagi se acercó a la pared y empezó a palparla. De pronto, la pared se dividió, dejando al descubierto un largo pasadizo oscuro.
- Si seguimos por aquí, llegaremos a la última planta.
- Mmm… - Sengoku se cruzó de brazos. – Suena muy peligroso.
- ¿Acaso tienes miedo? – lo retó Kaoru.
- Claro que si. No veo por qué tengo que poner mi vida en riesgo… Además, si son cazadores despiadados como ustedes dicen, supongo que la sangre será de muy mal sabor.
- Por favor… - Eiji se puso en frente suyo.- Mis amigos están en peligro y necesitan ayuda, por favor.
Sengoku no pudo evitar fijarse en los grandes y expresivos ojos del vampiro pelirrojo. El joven realmente era una monada.
- Si me lo pide así…
- Por favor…
- Rayos, no puedo decirle que no a una cara tan bonita. Esta bien, pero, si veo que no tenemos posibilidades, huiré. No te aseguro nada. No estoy dispuesto a morir aún.
***ooooooooo********
- ¿Cómo es posible que haya otro necromántico? – inquirió Yukimura. El chico de nombre Niou lo veía sonriente. Adoraba el rostro de preocupación que mostraba su antiguo jefe.
- Dime, ¿nunca has escuchado del Dualismo?
- ¿Dualismo?
-. Materia y espíritu, bien y mal… como quieras llamarlo, siempre han existido fuerzas antagónicas e independientes. No existe uno sino existe el otro.
**oooo**
- El error en la versión de los vampiros… – comentaba Sakaki Tarou mientras se paseaba por la oscura habitación. Fuji, inhabilitado de moverse, no podía hacer más que escucharle. - … está en creer que un humano los había creado. Aunque el ser que creó a Atobe, el primer vampiro, tenía forma humana, la verdad es que no lo era. Aquel necromántico no era más que un semi-dios que había bajado al mundo de los humanos para intentar vivir entre ellos, porque de manera estúpida se había encariñado con ellos. Pero no estaba solo. Tenía un hermano gemelo, un ser que compartía su divinidad y que tenía los mismos poderes. Pero este hermano era distinto. No amaba a los humanos, mas bien los despreciaba. Cuando vio que su hermano sentía un cariño especial por los humanos, y sobretodo por un humano en específico, su odio se acrecentó y decidió que debía destruir a los humanos. Cuando el semi-dios se dio cuenta de las intenciones de su oscuro par, decidió enfrentársele. Ambos seres tenían los mismos poderes porque tenían el mismo origen. Era como si fueran dos representaciones distintas del mismo ser. Pero los dioses decidieron favorecer al primero y fue así como el buen semi-dios, amante de los humanos, pudo derrotar a su contraparte. Su esencia fue obligada a residir en el infierno y sus poderes desaparecieron junto con su forma humana, que se convirtió en cenizas. Lo que sigue de la historia la conoces. El semi-dios no aguantó la muerte de su querido humano e hizo un trato con los dioses. Lo revivió a cambio de entregar sus poderes.
- Es por eso que no pudo defenderse de Atobe cuando él…
- Correcto. El muy tonto cavó su propia tumba. Sin embargo, por alguna extraña razón, una serie de circunstancias nos han traído aquí. Aparecieron Yukimura, Echizen y tú, que poseen los poderes perdidos de aquel semi-dios. Y además, apareció el…
- ¿Él?
- Señor, ¿nos llamó?
De las sombras aparecieron Oshitari y un chico de cabello claro.
- A Oshitari ya lo conoces… Pero supongo que es la primera vez que vez a Shiraishi-kun. – al ver el desconcierto de Fuji, Sakaki prosiguió.- Kuranosuke Shiraishi. Uno de mis cazadores élite, además de un excelente necromántico…
- ¿Necromántico? No puede ser…
- Y no sólo eso. También… semi-dios.
Fuji se quedó atónito. No podía creer lo que el jefe de los cazadores estaba diciendo. ¿A qué se refería con "semi-dios".
- Asi es, Fuji. Shiraishi-kun es la reencarnación de la forma corpórea del hermano del semi-dios que creó a los vampiros. Pero aún esta incompleto. Aunque es fuerte, la mayor parte de su esencia se encuentra atrapada en el infierno. Pero eso será por poco, ya que tú me ayudarás a recuperarla.
- ¡Jamás! No se por qué crees que te ayudaré…
- Ya verás, estarás obligado a hacerlo.
La única puerta de la habitación se abrió intempestivamente. Momoshiro, Echizen, Yanagi y Tezuka aparecieron en el lugar.
- Pefecto. – sonrió Sakaki. – Llegaron en el momento justo.
La mirada de Fuji aterrizó en Tezuka. Su querido novio había ido a rescatarlo. Se sentía aliviado de verlo pero al mismo tiempo muy preocupado. ¿Qué es lo que quería Sakaki? ¿Por qué estaba tan tranquilo? Todo parecía estar fríamente calculado.
- Tezuka… Debes tener cuidado. Él sabía que vendrías. – le advirtió Fuji.
- Es muy tarde. – Sakaki se dirigió a Tezuka .- Escucha vampiro, si no quieres que asesine a tu querido noviecito, deberás pelear por él.
Tezuka dio un paso adelante.
- Momoshiro, por favor, cuida a Echizen.
- No tienes porqué decírmelo, Tezuka-san, de todos modos pienso hacerlo.
- No soy un niño, yo también puedo luchar.
Fuji intentó usar sus poderes para destruir la cadena que lo aprisionaba, pero no podía.
- No podrás librarte. – habló Sakaki. – Esas cadenas llevan los conjuros de Shiraishi. No tienes otra más que hacer lo que te pidamos.
- No lo haré, ni aunque mi vida dependiera de ello.
- ¿Y que tal …– continuó Sakaki, con una sonrisa cruel. - … la vida del ser que más amas?
-¡Tezuka! ¡No, por favor!
Mientras Sakaki y Fuji hablaban, la pelea entre los vampiros y los cazadores había iniciado. Aunque incompleto, Shiraishi era muy hábil y atacaba a los vampiros con peligrosos conjuros. Además, Oshitari usaba sus habilidades psíquicas para dificultar la respuesta de sus oponentes.
- Aunque quisiera… - habló desesperado Fuji, al ver que sus amigos estaban en desventaja.-… no podría ayudarlos. ¿Además no son ustedes los que han creado armas para enviar las almas de los vampiros al infierno? Ustedes deberían saber como abrir esa puerta.
- Esos conjuros – respondió Sakaki – son distintos. Las almas de los vampiros son absorbidas, pero no es una puerta que permita un libre tránsito. Tú posees la esencia y los recuerdos de aquel necromántico que en el pasado fue capaz de abandonar el mundo de los dioses para quedarse en el de los humanos. Aquel necromántico podía atravesar las dimensiones como si nada. Si buscas en esos recuerdos, encontrarás la forma.
- Es sólo una especulación. ¿Cómo puedes estar tan seguro?
- Vale la pena apostarlo todo.
- ¿Y por qué quieres recuperar la esencia de ese semi-dios?
- Le prometí ayudarlo… y a cambio, él me ayudará.
- ¿Crees que te dará poderes? ¿Cómo sabes que no te traicionará? Después de todo, es un ser que aborrece la humanidad.
- Tu mente es tan pequeña como la de cualquier humano. Lo único que quiero es lo mismo que él quiere.
- ¿Qué es?
- Ver este mundo arder.
Los gritos de Momo, Echizen y Tezuka desviaron la atención de Fuji de las palabras de Sakaki. El castaño vio como sus amigos estaban en el suelo, sin fuerzas. Apenas se podían mover. Yanagi estaba aún de pie, pero tampoco parecía estar en buenas condiciones.
- ¡Detente, por favor! – gritó Fuji.
- No hasta que hagas lo que quiero.
- No puedo hacer eso…
Fuji sentía que quería llorar. Su cuerpo temblaba incontrolablemente. Sabía que sus amigos atravesaban un peligro mortal. ¿Los iba a perder? No podía permitirlo. Un aura dorada empezó a rodearlo.
"Ya veo, ya falta poco", pensó Sakaki. "Vamos chico, libera todo tu poder… es lo único que necesito para poner a funcionar mi plan"
- Shiraishi. – Sakaki levantó la voz. – Mata a Tezuka Kunimitsu.
-¡ NO, ESPERA! – Fuji forzó más las cadenas pero no podía liberarse. Shiraishi desenvainó una espada que contenía unos signos que todos los vampiros conocían bien.
Tezuka se puso de pie. No iba a dejarse matar tan fácilmente.
El temblor en el cuerpo de Fuji se incrementó. Un gran poder empezó a reunirse alrededor de él, pero sin embargo, no era capaz de liberarse del conjuro de Shiraishi. ¿Tan fuerte era ese otro necromántico? Shiraishi empuñó la espada y corrió hacia Tezuka.
- ¡TEZUKAAAAA!
**oooooooooo**
En la primera planta, Kirihara y Marui se enfrentaban a aproximadamente 10 cazadores. Ambos estaban exhaustos y se movían casi por inercia.
- ¿Por qué… por qué son tan fuertes? – exclamó uno de los cazadores.
- Si no quieren morir…- Kirihara alzó sus garras hacia sus oponentes. – será mejor que se vayan.
Algunos dudaron. Otros se abalanzaron contra Kirihara y este los derrotó muy rápidamente.
- Estúpidos. – soltó Kirihara en un tono de molestia.
Marui por su lado también se encargaba de los que habían decidido continuar en la lucha. En unos minutos, lograron terminar con los cazadores que se quedaron a luchar. Pero estaban exhaustos y apenas podían moverse. Habían luchado largamente contra decenas de hombres que llevaban todo tipo de armas.
- No te has dejado matar. – comentó el de cabello negro.
- Ni siquiera yo puedo morir de una manera tan patética…
- Mmm… ¡Ah! – Kirihara saltó de repente y empujó a Marui al suelo. Donde ambos estaban parados antes, cayeron unos dardos. – Estuvo cerca…
Ambos vampiros levantaron la mirada para ver a su agresor. Se trataba de un chico delgado y de cabello gris. Se veía muy joven. Detrás de él, había un chico de cabello marrón corto.
- Ryou, ese de cabella fucsia es el que mató a tu novia, ¿no? Por fin ha llegado el momento de la venganza.
Shishido no respondió. No sabía que hacer. Sentía miedo, rabia, tristeza, duda… todo al mismo tiempo.
- Ese chico – susurró Marui – Yo lo he visto antes.
- Acaba de decir que mataste a su novia.
- No lo recuerdo… - el ex-cazador no pudo evitar sentir un gran dolor. Kirihara pudo percibirlo.
- Oye, chico cazador. No queremos matarte. Será mejor que te vayas y nos dejes tranquilo.
- ¡Jamás huiré! – Ohtori sacó más dardos.
- Supongo que no hay otra opción. – Kirihara suspiró y mostró sus garras.
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Las bestias que rodeaban a Yukimura empezaron a expulsar fuego. El ex líder de los cazadores formó una barrera para protegerse.
- ¿Cuánto tiempo piensas permanecer así, defendiéndote? – preguntó Nioh con una sonrisa burlona.
Yukimura sentía que sus poderes lo abandonaban. El ataque de las bestias no se detenía y su barrera se hacía cada vez más pequeña. Poco a poco, el fuego de los demonios empezó a alcanzarlo.
- No puedo rendirme… Porque si no, todo lo que él hizo será en vano. Genichirou… por ti, no debo redirme… no puedo… ¡NO PUEDO RENDIRME!
La barrera de Yukimura se extendió hasta alcanzar a las bestias y desintegrarlas. Nioh se quedó inmóvil, viendo como un enorme poder dorado rodeaba a su oponente.
- No puede ser…
- Yo, Yukimura Seiichi, ¡te derrotaré!
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Kirihara estaba débil y apenas podía esquivar los dardos que Choutaro Outori le lanzaba. La verdad no entendía de donde sacaba tantos.
- No tengo fuerzas para contraatacar…
Mientras Kirihara luchaba contra Ohtori, Shishido mantenía la vista fija en Marui Bunta. El vampiro de cabello fucsia no era capaz de devolverle la mirada. Por su parte, Shishido no sabía que hacer. Quizás estaba siendo demasiado débil. Quizás si debía vengarse, como decía Ohtori, pero tampoco tenía el valor ni deseo de hacer algo. ¿Tan cobarde era? De pronto, Marui dio dos pasos en su dirección. El joven reclutado por los cazadores se puso nervioso. ¿Acaso iba a atacarlo? Para su sorpresa, el joven vampiro se arrodilló en frente suyo.
- Me acuerdo de ti…- dijo con una voz muy leve. – Yo te arrebaté algo muy preciado. Dudo que te consuele saber que no quise hacerlo… Se que no sirve de nada, pero quiero… quiero pedirte disculpas. – Lágrimas empezaron a brotar de sus ojos lilas - Yo nunca quise lastimarte a ti o a nadie. Nunca quise llevar esta maldición. Se cuanto debes odiarme… Yo he estado en tu misma posición. Yo también quería venganza y destruir a todos los vampiros, pero créeme que es muy duro estar donde yo estoy ahora. Con mis manos, le arrebaté la vida a un amigo. Los vampiros son seres que sufren mucho. Por eso, si te consuela en algo… toma mi vida, pero por favor, no sigan con esto…
- ¡Marui! – Kirihara no pudo evitar desconcentrarse al ver lo que hacía Marui. Ohtori aprovechó esto y logró darle con sus dardos en las piernas. - ¡Ahh!
Kirihara cayó de rodillas al suelo. No podía mover las piernas.
- Ahora te mataré…
- ¡Espera, Choutarou!
Shishido lo tomó del brazo antes de que este lance un dardo mortal.
- ¿Qué haces, por qué me detienes?
- Son solo chicos… como nosotros…
- ¿Qué?
- Dijiste que eran bestias sin sentimientos, pero míralos… lloran como nosotros, son sólo chicos. Lo que te han dicho los cazadores…
- Los cazadores… - intervino Kirihara – ¡sólo te quieren utilizar para sus propia conveniencia! ¿Sabes por que Yukimura ahora está de nuestro lado? Tus jefes , los cazadores, le tendieron una trampa. Lo utilizaron y luego mandaron a ese tal Sanada a matarlo, pero como no pudo hacerlo, mataron a Sanada. ¡Sólo usan tu odio y dolor en su beneficio!
Ohtori se quedó de una pieza. Yukimura había sido un líder muy respetado, por eso nadie podía entender su deserción. Las palabras de ese vampiro tenían mucho sentido.
- No es cierto… Ustedes, ustedes matan sin piedad.
- Ustedes también. Nos han cazado sin piedad.
- Porque, porque ustedes empezaron esto… ¡ustedes son los malos!
- ¿Quién dice eso? ¿Los cazadores? Ellos no entienden nada de nuestra vida, nuestro sufrimiento. Además, ¿sabes como fuimos creados? Por humanos como tus jefes que intentan ser como dioses y experimentan con la vida de otros.
Ohtori no sabía que responder.
- Nosotros no queremos lastimar. – habló Marui, poniéndose lentamente de pie. – Yo era un cazador como tú, obsesionado con destruir a estas… "criaturas malignas". Pero, sólo cuando me convertí en uno de ellos, pude entender por todo lo que pasaban.
- Choutarou – esta vez fue Shishido quien tomó la palabra. – Tú nunca has matado, ¿verdad? Aunque sean vampiros, siguen siendo seres vivientes… alguien como tú, no debería hacer esto.
- Yo…
- "Si no aceptas tu dolor nunca podrás encontrar un modo de remediarlo… Olvida el rencor. Has que quede en el pasado. Sólo así lo superarás. Deshazte de todos esos recuerdos dolorosos", fue lo que me dijo una vez un chico. – comentó Kirihara – No se por lo que has tenido que pasar, pero si dejas que esos recuerdos te atormenten eternamente nunca serás feliz. La venganza no te conducirá a ningún lugar y sólo traerá más dolor. O acaso, asesinar vampiros te devuelve lo que has perdido…
Ohtori apretó fuertemente sus puños. Las lágrimas empezaron a caer, primero silenciosamente, hasta que el joven de cabellos blancos no pudo evitar llorar sonoramente. Shishido lo tomó en sus brazos.
- Esa persona, murió para salvarme… Por culpa de mi debilidad… - dijo Ohtori entre sollozos – Quería hacerme fuerte y vengarlo, pensé que era lo único que podía hacer…
- Choutarou… No puedes traer de vuelta a esa persona… pero puedes vivir por ella. Porque si te protegió hasta el final, es porque quería darte una oportunidad de ser feliz. No la desaproveches.
- Ryou…
Marui se acercó a Kirihara.
- ¿Te encuentras bien? – preguntó.
- No muy bien, apenas podré caminar.
Marui se arrodilló a su lado.
- ¿Quieres que te llevé en mi espalda?
- ¿Me tienes lástima o qué?
- Hoi… ¿qué hacen ustedes aquí?
Eiji Kikumaru llegó, acompañado de Tachibana, Kaido y Sengoku.
- ¿Son vampiros también? ¡Que monada! – exclamó emocionado Sengoku. – Estoy en mi día de suerte.
- No hay tiempo que perder. – con dificultades, Kirihara se puso de pie. Marui ayudó a sostenerlo cuando parecía que perdía el equilibrio. – Tezuka y los otros están luchando abajo… Tenemos que alcan…
Todos se callaron de pronto al sentir una enorme energía que crecía súbitamente.
- Esta energía es de…- balbuceó Kirihara – Fuji…
oooooooooooooooooooooo
Fuji Syusuke sentía que no podía respirar. Sus ojos, abiertos de par en par contemplaban una escena que le parecía inverosímil. Shiraishi Kuranosuke tenía su espada enterrada en el pecho de Tezuka. El vampiro cayó lentamente al suelo, al mismo tiempo que un hoyo negro se formaba bajo sus pies. Como había pasado con Atobe y con Jirou, su alma empezó a ser succionada.
- ¡Tezuka-senpai! – Echizen intentó acudir en su auxilio pero fue detenido por los poderes psiquicos de Oshitari.
Por más que gritaba e intentaba librarse de las cadenas, Fuji no podía más que ver impotente como la vida de su ser más amado era arrebatada, hasta que por fin, el cuerpo de su querido vampiro quedó inerte en el suelo.
- Tu querido amante – se rió Sakaki – ahora descansa en paz en el infierno…
Algo se rompió dentro de Fuji. Con el solo deseo de no dejar ir a Tezuka, con sólo ese deseo… Fuji dejó que sus poderes explotaran.
- ¡TEZUKAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!
De pronto, una gigantesca onda de poder envolvió a Fuji y su cuerpo empezó a emanar una luz dorada que iluminó el oscuro recinto. Recién entonces, Yanagi pudo notar unos escritos que cubrían toda la habitación.
- Fuji, espera…- intentó detenerlo el ex-cazador, pero nada pudo hacer. Fuji había liberado de golpe todo su poder.
- ¡Eso es , Fuji! ¡Con tu poder, alimenta los conjuros que ni el propio Shiraishi pudo terminar! ¡ Abre las puertas del infierno! – exclamó eufórico Sakaki.
Por otro lado, Fuji ya no podía controlar el poder que su cuerpo despedía. Las cadenas que lo ataban se rompieron, pero aún así no podía moverse. De pronto, en el centro de la habitación, un gran poder oscuro empezó a reunirse.
- Este es el fin. – murmuró Yanagi. Detrás de él, Ryoma, Momo y hasta el mismo Oshitari observaban con asombro la escena. Shiraishi en cambio tenía una enorme sonrisa dibujada en el rostro.
CONTINUA…
