Capítulo 9 - Tinieblas

Al mirar al cielo, estaba claro que pronto vendría lluvia, se veían unas pocas nubes surcando como naves esponjosas en un mar de estrellas brillantes. Snape se encontraba en la torre de astronomía, disfrutando del paisaje y pensando claro, en una alumna en especial.

Él sabía que en el fondo Martina era solamente una chica normal, con los típicos problemas adolescentes, pero estaba en una etapa de 'rebelde sin causa', donde le gustaba llamar la atención. Pero había algo en ella, algo especial.
Era común que en varios de sus encuentros se miraran directamente a los ojos. Le gustaba como los ojos de Martina resplandecían cuando discutía o peleaba por algo que le parecía justo, parecían inundarse de fuerza, de coraje, de vitalidad. La idea le parecía extraña, pero no era algo nuevo para él. Como todos, ya había sentido antes ese interés, esa intriga por resolver un misterio que se desenvuelve en otra persona, en esa otra persona que tantos problemas le estaba causando. Pero, aún entre medio de sus cavilaciones sobre su repentino interés en el enigma de sus ojos, algo más estaba claro: Nadie, pero nadie jugaba con él y quedaba libre.

Martina paseaba por los corredores de Hogwarts, le gustaba caminar después de largos días de estudios, despejaba su mente.
A través de uno de los tantos ventanales largos que daban al patio, podía ver el cielo, un cielo que parecía que iba a romper a llorar en cualquier momento, y a ella le encantaba la lluvia. Aunque muchas veces había cogido un resfriado por pararse debajo de ella, lo seguiría haciendo, no había sensación igualable a caminar debajo de la lluvia, o tan solo quedarse quieta mirando hacia el cielo, sintiendo la lluvia correr por su rostro.

De pronto, escucho un ruido extraño… Parecía el llamado de una lechuza. Pero, ¿qué haría una lechuza perdida dentro del castillo? Martina se preocupó, dedujo que si una lechuza estaba perdida tan abajo, podría estar herida, quizás con frío, tenía una sensibilidad y un amor hacia los animales que a veces era incomprendido. Buscó a sus alrededores, siguiendo el ululante sonido hasta que cada vez se hizo más fuerte, estaba más cerca… Hasta que, mirando por detrás de una pared, vio a un joven que ya conocía bien. Estaba hincado, con las palmas sobre la boca, el producía aquel sonido que había llevado a Martina hasta allí. Miró a la joven con ojos risueños, mientras ella le daba una mirada transmitiéndole lo ridículo que pensaba que se veía.

-Liam… creí que tenías entrenamiento de Quidditch- Le dijo Martina dando media vuelta, mientras el chico se acercaba corriendo a ella.

-Sí, tenía… Lo han suspendido por el clima, parece que a las "niñitas" de mis compañeros de equipo les asusta un poco de lluvia - Le sonrió Liam, Martina sonrió de vuelta- Y… ¿Adónde vas?

-A ninguna parte, me gusta salir a dar una vuelta después de clases. Así que seguiré caminando. – Respondió, continuando su marcha.

-¡Espera, John- eh, Martina… Sabes, el pasillo está un poco vacío para que cualquiera ande solo a esta hora… ¿Te parece si te acompaño? – Dijo Liam, quien parecía sentirse tímido, lo que no era para nada usual en su forma de ser.

-Bueno, no me vendría mal… Vamos. – Concluyó Johnson. Entonces ambos alumnos comenzaron a caminar juntos.

-Sabes, ahora que lo dices… Usualmente se ven más personas en los pasillos después de clases– Acotó Martina.

-Sí, pareciera que de repente todos le tienen miedo al agua. Es como si no se bañaran nunca. – Bromeó Liam, quien se ganó una sonrisa de Martina.

Viendo que no había nadie en los pasillos aparte de ellos dos, Martina comenzó a preocuparse. Su instinto se disparó enseguida, alertándole que algo pasaba… o iría a pasar. Quiso quitarse de encima la preocupación, pero no había caso, se estaba volviendo ansiosa, miraba a todos lados esperando que algo pasara, iba caminando cada vez más lento hasta que se detuvo, expectante. Liam se dio cuenta de esto, entonces se dio vuelta a mirar a la chica extrañándose por su comportamiento.

De la nada una sombra negra se materializo frente a ellos tomándolos desprevenidos, demasiado rápido como para que alguno atinara a sacar su varita. La sombra se acercó a Martina y la envolvió, haciéndola desaparecer por completo en tinieblas. Lo último que escucho fue a Liam gritando su nombre…

La oscuridad no se iba, y Martina cada vez se angustiaba más. Comenzó a correr desesperadamente, estaba atrapada, sabía que no podía escapar de ella. A tientas pudo empuñar su varita para conjurar un Lumus sin resultado alguno. Sentía una desesperación irremediable, alrededor suyo pudo distinguir paredes y un techo, intentó tantear cada una de las paredes en busca de una puerta, una ventana, cualquier salida que pudiera aprovechar pero no había caso. Estaba encerrada.

Rompió en un llanto estremecedor, tenía miedo, un miedo muy grande, nunca antes lo había sentido, su cuerpo se estremecía y tiritaba, fue tanto que comenzó a gritar. Podía sentir las paredes acercándose, encerrándola cada vez más, y más. Sentía el aire agotarse y su respiración se agitaba. Desesperada, no tuvo más remedio que echarse en el suelo y con sus rodillas contra su pecho, cerró los ojos e intento relajarse. Así estuvo un momento, hasta que entendió que el miedo no podía ganarle. Quiso ponerle fin al asunto y combatir contra lo que sea que la estuviera rodeando. Pensó en lo que podía estar pasando. Ya había conjurado un lumus y no había más que oscuridad, supuso que alguien le estaba haciendo esto. Tomó su varita y conjuro entonces un Finite Incantatem, pero nada. Las opciones se le agotaban. Entre medio podía volver a sentir el miedo nublarle la mente, "Quiero pensar, debo encontrar una solución, una escapatoria", se dijo, "Pero tengo miedo… mucho miedo… Un momento… ¡Miedo! ¡Eso es! ¡Un boggart!". Recordó que el año pasado lo habían visto en Defensa Contra Las Artes Oscuras. Decidida, se concentró con todas sus fuerzas y lanzo un Ridiculus. Entonces, en medio de la oscuridad se prendió una luz y en la habitación aparecieron decenas de animales diminutos, perros, gatos, lagartos, nutrias, unicornios, todos jugando y corriendo alegremente, esto le quitó un enorme peso de encima a Martina, quien pudo ver como el boggart desaparecía de a poco, convirtiéndose en una mancha que se escapó velozmente de su mirada. En cuestión de instantes, la joven se dio cuenta que estaba un poco más arriba del piso, cayó menos de un segundo y aterrizó, convenientemente, encima de Liam. El chico se sintió aturdido, al incorporarse notó a quien estaba sobre él y se sonrojo por completo. Rápidamente la movió y la ayudo a pararse.

-¿Qué fue eso? ¿Dónde te fuiste? Vamos, no me asustes así. – Dijo rápidamente el muchacho.

-¿No te afecto el Boggart? – Respondió Martina, aun asimilando lo ocurrido.

-No… ¿De qué hablas?

-Entonces estaba dirigido especialmente a mí - Pensó en voz alta Martina – Alguien lo hizo…

Unos ojos observaban desde lejos la conversación mantenida por los jóvenes.

FernandaBrocoli: Muchas gracias por leer mi historia, espero que hayas disfrutado este capitulo, por favor sigue comentando para saber tus opiniones.

Alexza Snape: Mi estimada Alexza, espero que te haya gustado mucho este capitulo, pronto sucederán cosas muy interesantes. Sigue comentando por favor, me ánima mucho cuando me llega un mail avisándome de que has comentado mi fanfic, es un placer escribir mientras alguien lea, muchas gracias.