Dejo a Carla en la cama, ella gime mientras se sienta con un gesto de molestia.
— Quería seguir en la fiesta.- Exclama ella enojada. — ¡Es mi cumpleaños!- Alza sus brazos al aire molesta.
Me siento a su lado, paso un mechón de su cabello detrás de su oreja, ella me mira a los ojos y sonríe levemente.
Carla es difícil, en todos los sentidos, ella no es como las otras chicas, no es como la chica de mi curso que coquetea conmigo pero que a mí no me gusta, su voz es muy chillona. Carla es fuerte, a un grado hasta mandona, lo que más me gusta de ella es su actitud independiente y que no le teme a nada.
No puedo decir con seguridad cuando empezó todo esto, un momento creía que ella estaba loca y al siguiente ella me beso, y ahora tenemos una relación, supongo que eso es, no me di cuenta cuando ella empezó a hacer importante en mi vida, ver su sonrisa y sus ojos es importante para que me día sea bueno.
Ahora entiendo a Stiles, cuando él estaba impaciente por ver a Malia en todo momento, eso fue antes que perdiera la memoria, ahora por eso Malia esta lastimada y eso no me gusta, Malia es como una hermana para mí y ya la quiero.
— ¿Me puedes conseguir un poco de vodka?- La voz de Carla me saca de mis pensamientos.
La miro y niego serio. —Ya estás muy borracha Carla.-
Ella bufa, cruza sus brazos por el pecho. — Eres un malo novio.- Cuando la palabra "novio" sale de los labios de Carla esta pasa sus manos a su boca sorprendida por sus propias palabras. Me quedo quieto porque también me sorprendió lo que dijo. — Quiero decir, un mal… amigo.- Ahora sus palabras me entristecieron un poco. — No hagas caso a lo que digo, estoy ebria.- Ella ríe tratando de tomar de nuevo esa actitud despreocupada que siempre usa para todo.
¿Lo que ella quiere decir es que… nunca sería mi novia?
— Es mejor que duermas ya.- Digo levantándome de la cama para salir de la habitación y tal vez hablar con Scott o hasta con Stiles para que me expliquen sobre las complicadas relaciones.
Sé que Carla es mayor que yo, ella tiene más experiencia, tal vez yo no soy suficiente para ella, solo una distracción.
Oh Dios, eso sonó extraño, yo soy el chico ¿acaso en las películas no son los chicos quienes usan a las chicas para distracción o algo?
La mano de Carla sobre mi muñeca me detiene, la miro a los ojos, ella sonreía tratando de parecer inocente, y la verdad si le funcionaba ese rostro, se veía adorable y es casi imposible decirle que no a lo que pida. Ya lo ha usado antes conmigo.
— Si me vas a obligar a dormir quédate conmigo.- Pide haciendo un puchero.
En ese momento, con esa cara, se me olvida que no soy lo suficiente para ella, me siento a su lado en la cama, ella se recuesta en mi pecho y sube sus piernas encima de las mías acurrucándose. Acaricio su brazo, su piel es suave y caliente, una adicción para mí.
La mano de Carla pasa por mi pecho, se detiene al sentir algo en mi bolsillo de la chaqueta que portaba. — ¿Qué es esto?- Pregunta ella.
Entonces lo recuerdo, aun no le he dado mi reglo.
Me siento en la cama apartándola un poco, ella también se sienta con el ceño fruncido al no entender porque me levantaba de su cómoda posición. Saco el estuche de mi chaqueta y se lo paso a Carla con una sonrisa, ella lo recibe pero no se atreve a abrirlo.
— Es mi regalo para ti.- Hablo emocionado.
— Yo no les pedí ningun regalo.- Dice seria.
Me encojo de hombros. — Yo quise darte uno.- Sonrió de medio lado. — Vamos, ábrelo.-
Carla respira hondo y abre el estuche como si en realidad no quisiera hacerlo, pero puedo oler la emoción salir de su cuerpo, sentimiento que es remplazado por sorpresa cuando ve lo que le regale. Un collar con el dije de una mariposa, sé que a ella le gusta las mariposas porque su cuaderno está lleno de dibujos de ellas, me sorprendí al verlas porque pensaba que Carla solo tenía talento en matar, resulta que sus dibujos son muy buenos, muy lindos.
— Wow.- Susurra Carla agarrando el collar en sus manos.
Los nervios invaden mi cuerpo. — ¿Te gusta?- ¿Qué tal si no le gustaba? Su hermano Adam le había regalado un lujoso auto nuevo y alguien le trajo flores amarrillas, y sé que a ella le gusta el amarrillo, solo esperaba que le gustara mi regalo. — Sé que te gustan las mariposas.- Sigo hablando.
— Nadie además de mis hermanos me habían regalado algo.- Dice ella. — Y solo lo hacían porque los obligaba.- Carla me mira, un largo tiempo, luego sonríe. — Me encanta.- Y me besa, esa es su forma de decirme gracias, ahora lo sé.
Me sentía aliviado al saber que le gustaba, pero algo no estaba bien, porque ella olía a tristeza y dolor, aun así no le pregunto nada, su boca sobre la mía no me dejaba pensar hacer nada más que devolverle el beso.
Había hecho algo bien al darle ese regalo, espero que con eso Carla no me considere como un niño.
